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LA INQUISIDORA.

Actualidad

El gran momento de la inquisidora Drem había llegado por fin. Después de unos meses de intensa investigación por fin sabía exactamente lo que pasaba. La investigación fue mal desde el principio, las pistas eran muy vagas, casi inexistentes hasta que hablo con el experto en heráldica de marines. Él le explico que tal vez todo era más sencillo de lo que parecía y la verdad era así, fácil. Le habían dejado multitud de pistas que ella, hasta ese momento no había desentrañado. Y él se lo enseño. Aquella imagen del pictógrafo le desentraño parte de la verdad. Aquellos cuatro hombres, con armaduras blancas eran la clave, y el experto le dijo quién era cada uno. Abaddon, el Saqueador, Señor del Caos, antes de convertirse en aquella bestia que era en esos momentos, Pequeño Horus, capitán de la 5 compañía, Tarik Togarddon, capitán de la 2 compañía y Garviel Loken, capitán de la 10 compañía. Aquellos hombres fueron el último Mournival antes de la caída de Horus. Aquellos hombres que veía en la foto estuvieron allí y formaron parte de aquello y aunque parezca raro, estaba delante de uno de aquellos hombres, el capitán Loken. Vestía una armadura antigua, tal vez una Mark IV de color verde marino, el color de los Hijos de Horus. Llevaba una hombrera tachonada y la otra llevaba heráldica de los Lobos, un lobo negro con una luna creciente abajo, en la parte derecha, al contrario que sus hombres, los cuales la escoltaban. No llevaba casco, su rostro se perfilaba con la armadura, y lo reconoció de inmediato, pero era distinto al de la pictografía, su pelo era corto, casi rapado , cuando en la imagen lo llevaba largo, y su rostro estaba envejecido, no por la edad, sino por el sufrimiento. En diez mil años aquel hombre había sufrido mucho, lo había perdido todo, sus ideales, su legión, sus amigos, demasiadas perdidas incluso para un ser inmortal como un astarte. Todo para él carecía de sentido y aquello se notaba.

- Bueno inquisidora, por fin nos ha encontrado- le dijo aquel hombre de forma cordial, casi con cierta sorna.

- Usted será el capitán Loken, si no me equivoco- le respondió ella casi en un susurro. Aquel hombre le imponía cierto respeto.

- Si no le importa, inquisidora, comandante, soy el comandante Garviel Loken.

- Lo siento, creí que….

- Sí, todo el mundo lo cree. Bueno, después de la Herejía, como la llaman ustedes, me ascendieron.

- ¿Solo comandante?, porque no general o almirante o tal vez lord.

- Bueno, no me gustan demasiado los títulos y comandante era el más apropiado.

- Usted es el Señor del Capítulo, comandante, un capitulo que se supone que no existe.

- Eso también es verdad, durante diez mil años hemos sido invisibles a todos, y si le digo la verdad, no somos solo un capitulo como usted dice inquisidora.

- Como…

- Somos la Legión, la única Legión que existe en la actualidad.

- El Codex Astartes prohibió las legiones después de la Herejía de Horus, demasiado poder en manos de un solo hombre.

- Guilliman era un zoquete- respondió Loken sin alterarse- vio el momento que sus ideales podían imponerse y lo aprovechó. A muchos no les pareció adecuado.

- ¿Qué significa adecuado?, había legiones que tenían más de diez mil hombres.

- Nuestra legión tenía más de veinticinco mil hombres, era la más poderosa, la que más conquistas tenía en su haber, muy por encima de los Ultras, e incluso de los Puños y los Lobos de Fenris. Vio su oportunidad de imponerse y la aprovecho. Ahora solo somos un reflejo de lo que éramos, no somos más de tres mil.

- ¿Tres mil?, triplica casi a todos los capítulos existentes.

- Nuestro Capitulo de combate tiene solo mil doscientos hombres, el resto son solo aspirantes y neófitos, que están en el Capítulo de los Cachorros. Y la Lobas son solo medio centenar. Y por no decir de las Fuerzas Expedicionarias.

- ¿Solo tres Capítulos?

- Lo tuvimos que hacer, por problemas de logística.

- Tiene una base, inesperada.

- Si se puede decir que si, inesperada, pero lógica. Aquí caímos y aquí hemos renacido. Somos nuevos y estamos dispuestos para todo.

- Pero porque ahora, ¿porque después de tanto tiempo?

- ¿Por qué no?, este momento es tan bueno como otro- dijo sonriendo Loken.

- No le creo comandante. Creo que usted lo ha hecho aposta, sino no me hubiera recibido así.

- Le debo una explicación. La verdad es que no ha encontrado cuando nosotros lo necesitábamos, cuando queríamos. Nadie sabe nada, solo usted, y la verdad no sabe ni la mitad.

- Se lo suficiente, se lo de la reunión con Valdor, se lo de Garro, Qruze, Tarvitz y usted.

- No sabe ni la mitad. Bueno, creo que ya está preparada, así que venga conmigo.

- ¿A dónde? Este planeta esta devastado, no hay nada en él.

- Eso es lo que cree, eso es lo que todos creen. La superficie de Isstvan III oculta muchas cosas.

- ¿Cómo hacen para que nadie sepa donde esta este sistema?

- Fue idea de Valdor, era la forma de protegernos. Nos catalogó como planeta muerto para que nadie viniera aquí. Inquisidora este planeta es el campo de entrenamiento perfecto para los astartes. Tenemos de todo, y de forma natural.

La inquisidora miro a su alrededor, todo lo que vio fue devastación, edificios destruidos y quemados, barricadas y bunkers.

- Se lo que piensa, pero si viene conmigo lo comprenderá todo, y tal vez tenga oportunidad….

- ¿Qué oportunidad?

- De formar parte de todo. ¿Viene o no?

Ella asintió. Loken hizo un gesto y los astartes que la habían acompañado desaparecieron. Ella le siguió. Anduvieron entre escombros, edificios destruidos.

- Toda esta destrucción, fue él ¿no?

- Si fue él. Después del ataque vírico, cuando todos los que estaban luchando aquí nos ocultamos donde pudimos. No sé si fue peor eso o la tormenta de fuego, pero todo fue barrido de la superficie del planeta. Después vino lo peor.

- ¿Lo peor?

- La traición de nuestros compañeros y amigos. Durante semanas nos enfrentamos aquí, contra ellos. No podían con nosotros, y al final Horus mando un ataque orbital. Miles de nosotros murieron. Solo sobrevivimos unos cuantos.

Pasaron delante de una pared que tenía una pintada que decía “Cerberus os matara traidores”

- Cerberus, un nombre curioso.

Loken sonrió.

- Si un nombre curioso. Creyó durante dos años que fue el único superviviente, traicionado por todos, fue la Legión de Uno y llego a volverse loco.

- Lo conoció, ¿conoció al tal Cerberus?

- Si- se interrumpió Loken- fui yo mismo

El silencio se hizo entre los dos y continuaron avanzando, hasta llegar a la entrada de un bunker.

- Si entra conmigo en ese bunker cambiara toda su vida, inquisidora.

- ¿Es una decisión que debo tomar?

- Sí, es una decisión. Pero debe tomarla usted, si quiere saber la verdad o volver a su mundo. Le advierto que una vez la tome no tendrá marcha atrás. Se adentrara en un mundo de secretos y mentiras, un mundo distinto al suyo, donde el Emperador no es un dios, sino un hombre venerado y respetado por todos nosotros. Usted decide, ¿quiere seguir su vida, una vida de mentiras, o desea saber todas las verdades de este mundo?

- Bien, creo que ya lo he decidido- dijo ella acercándose al bunker-, podemos…

- Cuando quiera inquisidora.

Loken abrió la puerta entro y ella le siguió. Todo lo que había era oscuridad, pero Loken abrió una escotilla que estaba en el suelo, que ocultaba una escalerilla. Ella le siguió y bajo después de él. Cuando bajo y miro a su alrededor se quedó alucinada, veía delante de ella una ciudad, debajo de la destruida, con templos y manufactorums, así como una gran estructura en el centro de todo.

- Inquisidora Drem, bienvenida a la Academia de Isstvan III.


FELLBLADE LOYALTYEditar sección

850 M41

LEGION FELLBLADE

Perdidos en la mitad del desierto del planeta Tallarn, un grupo reducido de astartes avanzaba lentamente. Serian una decena, mal armados, vestidos con armaduras MK VII, excepto dos de ellos que llevaban unas antiguas MK IV.

- ¿Estás seguro que en este condenado desierto vamos a encontrar el depósito? – dijo uno de los astartes que llevaba una MK IV, con honores tal vez de sargento.

- En el manifiesto de la nave encontrada hace dos semanas lo ponía claro, Nero, era un deposito secreto del Señor de la Guerra.

- La nave estaba destruida hace cuanto, seis mil años, tal vez. La información podría estar corrupta Garvi.

- No lo creo, acepto mi código del Mournival, y mostro la información.

- ¿Teníais hasta códigos de acceso?, desde luego yo no.

- Lo malo es que cualquiera hubiera podido acceder a la información.

- Estas muy equivocado, Garvi. Horus, Tarik y Aximand están muertos, solo tú y …

- Ezekyle, dilo Nero.

- Si, Abaddon. Garvi, no sé por qué te empeñas en llamarlo por su nombre. Ya no es quien tú conocías, ni tu amigo, intento matarte.

- Lo sé, Nero. Aunque ha pasado tanto tiempo cada vez que lo recuerdo lo llamo por su nombre. Éramos amigos.

- Todos erais amigos. Pequeño Horus mato a Tarik- la voz de Nero Vipus se embargó de emoción- y ese si era nuestro amigo, Tarik. Horus nos bombardeó hasta matarnos a casi todos.

- Era como un padre para mí, el Señor de la Guerra.

- ¿Por qué?, nos traiciono.

- Siempre le tuve mucho respeto, Nero. Las cosas no podemos cambiarlas.

- Y seguro que cuando veas alguna vez a Abaddon le extenderás la mano y él te la cortara con esa espada que lleva.

- Cuando me encuentre con él…

- Sal corriendo, es mi consejo Garvi. Corre todo lo rápido que puedas. Es un suicidio enfrentarse a ese loco homicida.

- En Isstvan estuve a punto de derrotarle.

- Tuviste suerte, el muro se colapsó encima de él por el Titán.

- Sí, pero le podría haber vencido. De eso estoy seguro.

- Venga Garvi, déjate de tonterías. Aquí nos tienes en mitad de un desierto, tu diciendo sandeces y yo de niñera.

- Son astartes como nosotros, han pasado todas las pruebas.

- No saben ni empuñar un bolter, míralos y dime, ¿después de todo lo que hemos pasado para esto hemos quedado?

- Estamos rehaciendo la Legión Nero…

- Me llevas diciendo eso desde hace unos miles de años, Garvi y no somos más de mil. Tenemos una guardería, eso es lo que tenemos. Dos mil huérfanos y huérfanas que estamos cuidando.

- Los hemos salvado, merecen una segunda oportunidad.

- Yo no sé tú pero a mí me parece que nos siguen tomando un poco fuera de juego. No tenemos medios para formar una compañía decente, encima somos un poco más que niñeras y ahora somos hasta conejillos de indias.

- ¿Te refieres a la nave?

- ¿A qué te crees que me refiero? Nos dan una nave que nadie sabe cómo responderá en combate.

- Es un modelo nuevo, Stormraven creo que me dijo Nathaniel que se llaman. Son un prototipo, hasta dentro de unos años, no estarán en pleno funcionamiento. Los contactos del Mecanicus de Nathaniel nos la han dejado. Además con los extras que les hemos puesto quedan muy bien. Nadie sabe que estamos aquí.

- Si se puede preguntar, ¿de dónde sacaste esa tecnología?

- Es la misma que llevaban las antiguas naves negras de las Hermanas del Silencio. Además recuerdas a los Invisibles de 63-19, las pantallas de invisibilidad, pues las hemos adaptado a la nave. Es totalmente invisible a auspex y a la vista.

- Sigues siendo un fanfarrón Garvi, como en 63-19.

- Pero llegamos antes que la primera, o no.

- Tienes toda la razón, pero eres un fanfarrón.

Un astarte se acercó al dúo.

- Mi comandante, creo que ya regresa el explorador.

- Bien sargento- le respondió Loken- veamos que dice.

Un astarte, embutido en una armadura de explorador avanzaba hacia ellos. Llevaba una capa de color arena que le cubría, además de que, aunque la armadura que llevaba era negra, las ropas eran también de color arena. Llevaba la insignia que le denominaba como un Guardián de la Muerte, la gran I con la calavera en la izquierda y en la derecha un cuervo negro con una gota de sangre que decía que pertenecía a los Cuervos Sangrientos y era muy especial ya que aunque llevaba un respirador, se le veía una melena rubia oscura que ondulaba al viento cálido del desierto. En sus manos llevaba un fusil de francotirador.

- Comandante- dijo con voz suspicaz.

- Cyrus- le respondió Loken.

- No hay nada en varios kilómetros a la redonda, no se detecta guardia imperial, ni hostiles. El punto que usted dijo está detrás de esas dunas a un kilómetro aproximadamente.

- Gracias, explorador.

- Iré a colocarme en una posición a cubierto y le avisare si hay algún problema.

- De acuerdo Cyrus. Nero dile a los chicos que revisen el armamento y que estén preparados por si hay problemas.

Cyrus le saludo y desapareció tan rápido como había aparecido.

- Extraño tipo- dijo Nero.

- Es el mejor explorador que tiene Nathaniel. Ojala tuviéramos uno como él en nuestra Legión.

- Tan amargado, no gracias, contigo tenemos bastante.

- Hoy estas muy gracioso, no Nero.

- No Garvi, estoy nervioso.

- Continuemos.

El grupo siguió adelante desplegado en patrulla de combate. Loken iba en el centro, con dos astartes a cada lado, otros dos iban en la derecha y en la izquierda Vipus con dos más. Iban andando un poco más lentos, pero a una buena velocidad. Rápidamente visualizaron las dunas.

- ¿Alguna novedad Cyrus?- inquirió Loken.

- Ninguna comandante, todo está tranquilo.

- Bien avancemos. Radiax tu a la derecha, Silhen la izquierda y Nero.

- Ya lo se me encargo de guardarte las espaldas, como siempre.

- Si, viejo amigo- le respondió Loken sonriéndole a través del casco.

Loken avanzo con dos legionarios. Hasta un punto, levanto la mano y cerro el puño. Todos los demás se situaron a su alrededor, cubriéndolos.

- Chicos este es el punto. Debemos de buscar algo raro.

- Como esto comandante- dijo uno de los legionarios, dando con el pie en el suelo.

- Como eso Agias.

Los tres pusieron sus bolters a la espalda y comenzaron a excavar, con las manos dejando al descubierto en nada de tiempo una superficie metálica de un metro cuadrado.

- Tiene que abrirse de algún modo- dijo Agias.

- Solo puedo abrirla yo- le contesto Loken, poniendo una de sus manos en un soporte.

Se oyó un clic, y puerta metálica ascendió, dejando al descubierto una escalera.

- Agias , después de mí- dijo Loken- y después Jon.

Los chicos asintieron. Loken desapareció por la escalera, y después cada uno de los chicos.


Vipus miraba a su alrededor nervioso. Ya hacía, casi diez minutos que Loken y los chicos habían bajado, y todavía no tenía noticias de él. Impaciente, acciono su comunicador.

- Garvi, contesta, demonios. Garvi aquí Nero, dime algo.

No se escuchaba nada, solo estática.

- Maldita sea. Radiax, quédate al mando. Voy a bajar a buscar al comandante. Vosotros dos conmigo.

- Si mi capitán- Le contesto Radiax.

Estaban acercándose a la entrada cuando escucho una voz en su comunicador.

- Nero, aquí Garviel, baja con los chicos tienes que ver esto.



- Me has pegado un susto de muerte, Garvi- le dijo Nero.

- Si ya te tenía que haber llamado antes- le contesto, saludándolo.

- Sigo diciendo lo de siempre, eres un fanfarrón- le sonrió Nero que se había quitado el casco y lo llevaba enganchado en la cintura.

Ni Loken ni los astartes llevaban ya los cascos.

- Sargento, vamos a hacer recuento, Nero ven conmigo.

El sargento comenzó a nombrar al grupo.

Vipus fue con Loken a un terminal.

- Veamos- dijo Loken manipulando el terminal holográfico-, vamos a ver. Aquí esta. Abrir depósito.

Loken acciono el icono y uno de los paneles metálicos de la pared comenzó a moverse. Loken y Vipus se unieron al resto y esperaron pacientemente que la gigantesca puerta se abriera.

- Bien, Nero, tu primero.

- Gracias comandante- le contesto Vipus.






La vista del depósito era magnifica. Al principio todo estaba envuelto en oscuridad, pero nada más detectar que había seres vivos allí, unos globos lumínicos se activaron, iluminándolo todo como si fuera de día. Y entonces lo vieron. Alli había de todo, armaduras de todos tipos, sobre todo Mark IV, Mark III y algunas Mark VI y Mark V. Tambien había armas, bolters pre-herejia, fusiles de plasma, pistolas, espadas sierra, de energía, escudos y armas pesadas como cañones de plasma, cañones laser, lanza misiles, cañones de fusión, bolters pesados y algunos vehículos, sobre todo Rhinos y algún que otro Land Raider y algún Predator.

La sala era inmensa, pero fueron atraídos los diez hacia el centro de la estancia, donde estaba una gran estructura cubierta.

- ¿Que será eso?- pregunto el sargento.

- No lo sé Radiax- le contesto Vipus- Pero es algo grande, muy grande.

- Veamos que es, descubrámoslo- dijo Loken.

Entre todos movieron un gigantesco toldo que cubría la estructura. Loken sintió como se aceleraban sus corazones, ya sabía lo que era.

Cuando lo descubrieron vieron delante de sus ojos el carro de combate más grande que habían visto en su vida, gigantesco, parecido a un Baneblade de la Guardia Imperial, pero más antiguo, estaba a medio pintar pero se veian los colores de los Hijos de Horus.

- Mi comandante que demonios es eso, ¿un Baneblade?

- No Radiax, es un Fellblade, el antecesor de los actuales Baneblade.- le respondió Loken- Es un carro superpesado un …

- Un cazador de Titanes- termino Vipus-, pero este no es Khatek.

- No, este es nuevo, lo estaría preparando Horus para el ataque a Terra pero no les daría tiempo a terminarlo.

- ¿Crees que funcionara?

- No lo sé, pero mandare una señal al Legion of One para Arteus venga verlo inmediatamente. También quiero que haga un recuento del material almacenado.

- Sería una buena base, está cerca de Itssvan.

- Ya lo sé, pero no tenemos tanto personal preparado en este momento. Es una buena base para reparaciones y táctica, lo sé, pero ahora tenemos lo que tenemos. Cuando Arteus me haga un recuento de todo, tal vez tengamos una moneda de cambio para tratar con el Mecanicus.

- La última vez reusaron siquiera a considerarlo. Decían que era demasiado peligroso.

- Creo haber visto en un terminal que hay plantillas de construcción PCE, tal vez podamos intercambiar información. Si les das un dulce tal vez piquen.

- Puede ser. El Fellblade es impresionante, ¿cómo lo llamaremos?

- Unconquerable Spirit, creo que le vendría bien, es nuestro espíritu, inconquistable.

- Loyalty también le vendría bien. La lealtad a nuestros ideales.

- Me gusta, Loyalty. Bien Nero, ese será su nombre Loyalty.

Loken uso su comunicador.

- Aquí Loken a Cerberus.

- Aquí Cerberus mi comandante- contesto una voz metálica.

- Diríjanse a l sector 23 Gamma 2 para aterrizar. Una vez en ese punto le indicaremos el lugar de aterrizaje. También póngase en contacto con Legion of One. Necesitamos a Arteus y un grupo de trabajo en el mismo sector.

- Entendido, corto y cierro.

- Debe haber una pista de aterrizaje cercana. Tal vez oculta por las arenas.

- Seguro, alguno de esos controles debe de ser- dijo Vipus señalando unos terminales.

Los dos hombres se acercaron y lo observaron, y tras operar un rato encontraron los controles del hangar, oculto bajo la arena.

- Horus lo tenía todo bien pensado, desde luego.

- No hacía nada a medias. Ese es nuestro espíritu. Debemos terminar lo que empezamos. Y rápido. Llama a Cerberus e indícale la posición del hangar.

- Entendido.

El comunicador de Loken zumbo.

- Aquí Loken, ¿Qué pasa?

- Comandante, soy Cyrus. Tenemos compañía.



Loken y Vipus estaban allí en la arena junto con Cyrus. Les había costado un poco encontrarlo, porque estaba camuflado, pero él se mostró a ellos.

- ¿Quiénes son?- inquirió Vipus.

- Incursores de Tallarn, parece que están de patrulla. Son unos veinte.

- Son de los nuestros- dijo Vipus.

- Si, deben de pertenecer a la guarnición del planeta. Desde luego no nos buscan a nosotros.

Loken miro con unos prismáticos y vio a unos hombres curtidos por el desierto, qué estaban junto a un enorme Sentinel.

- Están muy lejos para estar de patrulla- dijo Cyrus-, nunca se alejan tanto de la guarnición más cercana.

- Si pudiéramos escucharlos sería de gran ayuda- dijo Vipus.

- Puedo acercarme a ellos, no se darán cuenta- respondió Cyrus.

- Bien, hazlo Cyrus, con cuidado.

- No se preocupe comandante, no se darán cuenta que estoy allí.

Cyrus desapareció al instante.


Pasaron unos veinte minutos cuando el explorador volvió a aparecer.

- Mi comandante, no estaba equivocado. Siguen la pista a unos esclavistas eldar, que deben de tener un incursor cercano.

- Piratas eldar, hacía tiempo que no oía hablar de ellos- dijo Vipus.

- ¿Puedes encontrarlos, Cyrus?

- Son bastante esquivos, pero puedo lograrlo. Además no deben estar lejos. Hablaban que han atacado un asentamiento cercano. Han matado y empalado a todas las mujeres y los hombres, se han llevado a niños.

- ¡Canallas!- dijo exasperado Vipus-, lo van a pagar caro, lo juro.

- Cálmate Nero, los encontraremos. Llama a Radiax, dile que se preparen los chicos, que cojan armamento del depósito, lanzamisiles, cañón laser, un bolter pesado y algún lanzallamas.

- Entendido.


Cyrus se adelantó y siguió a los incursores. Mientras Loken y Vipus esperaban al resto de componentes de la escuadra.

- Informa Radiax- dijo Loken.

- Todo listo mi comandante. Los hombres están armados y preparados. Arteus ya está en la base. Dice que debe leer esto- Radiax le paso un holomensaje del tecnomarine.

Loken lo leyó atentamente.

- Nero es un recuento del material. No está mal, doscientas armaduras completas y cerca de mil piezas de armadura sueltas. También hay unos doscientos bolters, cincuenta lanzallamas, veinte rifles de fusión, treinta bolters pesados, veinte lanzamisiles, treinta cañones de plasma, ve tú la lista.

- También dice que hay un sarcófago de Dreadnought. Un modelo antiguo, tal vez hasta este operativo.

- No me gustan los Dreadnought- dijo Loken.

- Garvi, puede ser de gran ayuda en combate. También hay que ver de qué lado esta.

- Yo me encargare de ello, más tarde. Ahora vayamos por esos niños.



Unos minutos más tarde, siguiendo la estela dejada por los soldados tallarianos, el grupo se detuvo por orden de Loken. Cyrus lo había llamado por el comunicador, diciendo que los habían encontrado y los soldados se estaban preparando para atacarlos.

- Nero, ve tú por la derecha y llévate el bolter pesado y el cañón de plasma. Encárgate de la infantería. Sargento, tu por la izquierda quiero ese incursor parado, destrózalo con misiles y el cañón laser. Cerberus, aquí Loken. Quiero que estés en el aire camuflado, dirígete a este sector, quiero que destroces los motores del incursor, así será más fácil abordarlo.

- Y tú que harás Garvi.

- Entrar en esa nave y rescatar a los niños.


Delante de ellos estaba la nave. Loken vio aproximadamente una cincuentena de piratas, vestidos de negro, con máscaras y unos extraños fusiles alargados, terminados en sierras. Eran parecidos a los que ya había visto antes con eldars, pero eran retorcidos y rezumaban maldad. La misma impresión le causaron los piratas. La primera vez que vio unos eldars fue hace siglos, mientras era un marine de línea, al principio de la Cruzada. Les había parecido que eran delicados pero a su vez elegantes, y sobre todo mortíferos en combate, como averiguo más tarde. Después, cuando estuvo con Garro, entablo contacto con ellos y le parecieron amables y hasta cierto punto, unos aliados confiables. Pero estos eran todo lo contrario. En ellos se veía la maldad, sobre todo en su líder, un arconte, así creía que se llamaban. Era impresionante, vestido con una armadura negra decorada con filigranas de color cobre, pero lo que más le inquietaban eran sus ojos, llevaba puesto el casco y aquellos ojos no eran normales, eran como un fulgor rojizo, que le hizo tener, un poco de miedo. Le resultaba extraño, los astartes no tenían miedo, no se dejaban llevar por el pánico como, por ejemplo la Guardia Imperial, pero eso era falso, él lo sabía, todos, hasta los elegidos del Emperador lo tenían. El dicho, nosotros somos el miedo encarnado, le sonaba a chiste a Loken. Todo el mundo tenía miedo, el miedo era lo que te hacia sobrevivir. Los Ultras, después de diez mil años lo habían tergiversado todo con frases como no conocemos el miedo. Ese era el punto débil de los Ultras, una confianza extrema en el codex, pero Loken sabía la verdad. En la guerra, en la guerra real no existen códigos de conducta, solo hay una regla no escrita: sobrevives o mueres. Así de simple.

Vio a los soldados preparados para atacar. Sin duda los piratas ya habían detectado a los Tallarianos y están preparándose para atacarlos. Contaba con ello. Los Guardias Imperiales serian una distracción necesaria, y además sabía que cerca de ellos estaba Cyrus con su rifle de francotirador, quién también se apuntaría a la batalla.

- Cerberus en posición de ataque, cuando quiera comandante.

- Solo cuando ataquen los tallarianos. Destroza los motores y aterriza detrás de las dunas. Te llevaras a los niños.

- Entendido Comandante. Cerberus fuera.

Los piratas se movían, preparándose para atacar. Uno de ellos cayó al suelo, muerto de un disparo certero en la cabeza, su casco destrozado. Sonrió, ese debía de ser Cyrus, quien a más de quinientos metros había hecho un disparo. A este le siguieron más, seguramente de los soldados.

Los piratas dispararon los extraños fusiles. Los gritos de los soldados no tardaron en escucharse. Loken dio la orden.

- Adelante, es nuestro turno.

La Cerberus fue la primera en atacar, apareciendo de la nada detrás del incursor eldar y destrozo los motores. Vipus comenzó a disparar fuego de cobertura, y Loken junto con sus hombres avanzaba disparando su pistola bolter. Antes de llegar al incursor ya había matado a cinco. Avanzaba disparando con una mano y cortado y aserrando con la otra, donde llevaba su espada sierra. Detrás de él, disparando sus bolters iban cuatro lobos, cubriendo sus flancos. En pocos segundos llegaron hasta la base del incursor.

- Quedaos aquí, voy a subir- dijo por su comunicador.

Loken de un salto subió al transporte. En él había tres piratas. El primero cayo nada más subir, bajo disparos de su pistola bolter. El segundo que custodiaba a los cinco niños intento atacarlo, pero uno de ellos, que no tendría más de ocho años se echó encima de él y le engancho el cuello con la cadena que llevaba puesta en las manos. El tercero, el artillero de lanza que disparaba al sentinel, se volvió hacia Loken y este le ataco con la espada sierra. Detuvo el golpetazo con la lanza de energía, pero la pistola de Loken matraqueo y casi a bocajarro destrozo el pecho de la armadura del pirata, quien vibro por los impactos del arma. Cayó su cuerpo sin vida al suelo. Loken se volvió y vio al tercero de los eldar. Estaba en el suelo muerto, con el chico encima, quien lo había asfixiado.

- Ya está chico- le dijo Loken tocando su espalda-, está muerto. ¿Cómo te llamas?

- Kernya- dijo el chico con la mirada perdida.

Loken lo levanto y miro al resto. Estaban aterrorizados. El gigantesco astarte se acercó a ellos y les hablo.

- Tranquilizaos. Vais a venir con nosotros estáis a salvo.

Y al decir esto, con la espada sierra corto las cadenas de Kernya y del resto.

- Comandante- dijo una voz por el comunicador.

- Si estamos listos.

Los cuatro astartes ayudaron a Loken a bajar a los chicos, y los nueve corrieron cuando Loken dio su orden.

- Radiax destroza el incursor.

El equipo de demolición del sargento actuó rápido. Un misil impacto en el centro del vehículo y el cañón laser termino por hacer el trabajo. La nave reventó en medio de una explosión.

Loken miro y vio que la lucha continuaba. Los tallarianos se estaban llevando la peor parte del enfrentamiento. El Sentinel estaba casi destruido por los disparos de la infantería y casi una docena de hombres habían caído. Valientemente, ocho resistían el ataque con sus armas. Detrás de ellos, el Sentinel disparaba su cañón laser, causan bajas a los atacantes.

- Nero, concentra el fuego junto a los soldados.

- Entendido.

- Coge a los chicos y llévalos hasta la Cerberus, el resto conmigo.


La llegada de Loken y sus astartes cogieron a los piratas desprevenidos y cuando se dieron cuenta estaban entre dos fuegos. Loken y sus chicos, apoyados por el fuego de cobertura del sargento avanzaban masacrando a los enemigos. Cuando se dio cuenta estaba delante del Arconte.

Loken miro al pirata y lo reto señalándolo con la espada sierra. El enemigo lo miro y acepto el reto. En una mano llevaba una espada de intricado diseño y en la otra un cuchillo y ataco ferozmente al astarte. Detuvo el golpe con la espada sierra y golpeo con la culata de la pistola en el casco del pirata. Este se echó para atrás aturdido y Loken contraataco con una finta con la espada. Las dos armas chocaron y los dientes de su espada chisporrotearon al tocar la espada enemiga. El pirata, con el cuchillo, golpeo a Loken en la mano de su pistola y lo desarmo.

El astarte, lleno de rabia ataco con las dos manos en la espada sierra y corto uno de los cuernos que llevaba en el casco el eldar, intento de nuevo acuchillarlo. Loken le propino un puñetazo en pleno rostro que le destrozo la parte delantera del casco. El enemigo trastabilló y cayó hacia atrás, pero se recuperó rápidamente e intento atravesarlo con su espada. Esta llego a su destino, pero la armadura de ceramita repelió el ataque, momento que aprovecho Loken para asestarle un golpe mortal, directo a su cabeza. Ye en se momento ocurrió algo extraño. Una silueta se interpuso entre la espada de Loken y el arconte, a quien desgarro, cortándole la cabeza. La figura de un monstruo cayó al suelo. Era un Ur-Crófago, un guardaespaldas del eldar. El monstruo ciego paro el golpe y el arconte aprovecho el momento para intentar huir, ya que vio que tenía perdida la lucha contra Loken. Este con rabia se lanzó detrás del enemigo y tirando al suelo la espada, cogió el bolter que le colgaba a la espalda y disparo una ráfaga contra el pirata. Falló. El arconte sonrió, el maldito tenia suerte y lo más seguro fuera que escapara. En el suelo había unos aerodeslizadores, utilizados por algunos enemigos que habían caído se montó en él, y saludando burlonamente con la mano emprendió el vuelo.

El arconte reía bajo el casco destrozado, una risa perversa y pervertida. Sabía que afortunado, se había enfrentado a un humano de los que llaman marines espaciales y había sobrevivido. El marine desde esa distancia no podía alcanzarlo armado con un bolter.

Loken vio con rabia como el enemigo se escapaba, cuando, estando a unos dos kilómetros, vio un destello que impacto en el alienígena, que hizo que cayera al suelo. Loken, corriendo se acercó al cuerpo sin vida del arconte. Un solo disparo, en la cabeza había acabado con él. Ya sabía quién lo había matado.

- Garvi, vuelve – dijo la voz de Vipus por el comunicador-, tenemos problemas.



Loken volvió todo lo rápido que pudo. Vio allí a Vipus esperándolo. Habían derrotado al restos de los piratas, los que no estaban muertos habían huido. Vio en su rostro preocupación.

- Cyrus me ha dicho que puede que tengamos problemas con los tallarianos, quieren ver a los niños.

- Bien dejemos que los vean.

- Garvi, no pueden vernos, dirán lo que han visto…

- Lo se Nero, pero no tenemos más remedio. Hablare yo con el oficial al mando.


Loken se acercó dónde estaban Cyrus y el que parecía el oficial de mayor graduación de los tallarianos.

- Este es mi oficial al mando- dijo Cyrus con voz vehemente.

El oficial lo miro de arriba abajo.

- Ante todo quiero darle las gracias, capitán. Nos ha salvado el pellejo a nosotros y a los chicos.

- No tiene por qué darlas, teniente, no.

- Si teniente del 34 Regimiento de Tallarn.

- Pertenecemos a los Guardianes de la Muerte, estamos aquí en una misión de reconocimiento para el Ordo Xenos.

- No visten las armaduras de los Guardianes- dijo suspicaz el teniente al ver la armadura verde marino de Loken- ni su armadura ni la de sus hombres son iguales que la del explorador.

- Si, la verdad es que hace poco nos reclutaron, solo para una misión.

- Tampoco llevan distintivo de ningún capitulo, además las de sus hombres son blancas.

- El oficial al mando tiene que distinguirse, no. Pero usted quería ver a los niños.

- Si, los niños. Su explorador me dijo que están bien.

- Si los tenemos en un transporte cercano. Alpha 1 trae a los chicos.


Unos minutos después Vipus y dos astartes aparecieron con los chicos. Eran dos chicos y tres chicas.

- Ve teniente, están bien.

- Si ya lo veo, pero creo que deberían acompañarnos hasta nuestra base, allí el comandante de puesto se hará cargo de ellos.

- Tenía otra idea, teniente. Un planeta como Tallarn no es un buen lugar para que crezcan.

- Son tallarianos, pertenecen a este lugar.

- No, yo voy con él- dijo uno de los chicos, el que había matado a uno de los piratas.

- Chico, eres muy joven- dijo el teniente agachándose- con nosotros podrás…

- No, no, voy con ellos- dijo acercándose a Loken-, él nos ha salvado, nos protegió. Los soldados de mi aldea no lo hicieron.

- Eres muy joven- dijo el teniente-. Ellos son extraños, nos los conoces de nada, no son…

- Quiero ser como el- dijo el niño-. El protege a los débiles.

El teniente miro a Loken.

- ¿Se lo llevara?

- Si quieren venir con nosotros no hay problema. Nuestra lanzadera es espaciosa.

- El comandante me preguntara.

- Dígale que están muertos, los piratas los mataron a todos.

- La muerte de los chicos podrá convencerlo, pero nuestra supervivencia, un docena de hombres muertos, el Sentinel casi destruido. Eso no sé cómo explicárselo.

- Dígale la verdad. Los Guardianes de la Muerte lo ayudaron.

- Bien usted gana, llevese a los chicos y váyanse, antes de que me arrepienta.



Cuando volvían a la Stormraven, Loken se acercó a Cyrus.

- Buen disparo Cyrus.

- Gracias comandante. No puedo decir que sea de los mejores, pero lo abatí.

- Me gustaría decirte algo, en mi leg…capitulo hacen falta hombres como tú.

- ¿Está intentando reclutarme, comandante?, soy de los Guardianes, pero mi lealtad es para mí capitulo.

- Lo sé, no quiero que dejes tu capitulo, solo que lleguemos a un acuerdo.

- Si el capitán Boreale se enterase, me mata. Casi llego a las manos con Garro cuando le dijo que me reclutaba la para los Guardianes.

- Por algo será, Cyrus. Quiero que entrenes a algunos de mis hombres, a cambio podríamos ofreceros información.

- ¿Qué información?- dijo Cyrus interesado.

- Tenemos unos archivos gigantescos, sabemos todo, o casi todo lo ocurrid desde la Herejía de Horus hasta ahora. Podríamos…

- Saben algo del capítulo.

- Algo, si, algo que lo cambiaria todo.

- Sabe que para los Cuervos el conocimiento es poder.

- Exacto, si saben sus verdaderos orígenes.

- Usted lo sabe.

- Lo sospecho. Tu capitulo tiene muchos psíquicos, ¿no?

- Sí, tenemos conjeturas, unos dicen que podríamos ser un capitulo perdido de los Ángeles Sangrientos, o de los Ángeles Oscuros, pero son solo eso, conjeturas.

- La verdad está escondida en Rahe, Cyrus. Solo te puedo decir eso.

- Es uno de nuestros mundos de reclutamiento. Si la respuesta está allí significa…

- Algo antiguo, muy antiguo. Sois de la sangre de los Hijos Perdidos del Cuervo. Eso sí tened cuidado con Los Hijos Pródigos. Podrían intentar atraeros a la Oscuridad. No puedo decir nada más. El conocimiento es poder, guárdalo bien.

Cyrus se quedó mirando a Loken fijamente.

- Comandante usted sabe muchas cosas, cosas que se supone no debe saber nadie.

- Cyrus, si quieres saber mi verdad, y la verdad de mis hombres, acepta. Todo te será revelado.

- Acepto, pero solo por un tiempo. Entrenare a sus hombres.

- Bien, ante todo bien venido a los Lobos Lunares.

- Lobos…Lunares, ¿no son el antiguo nombre de la legión de Horus?

- Exacto. Somos los supervivientes de Isstvan III. Y eso es solo el principio Cyrus, conocerás toda la verdad cuando lleguemos allí.

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