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Saul Tarvitz

Saul Tarvitz, conocido en las crónicas imperiales como El Honor de su Legión, fue el Capitán de la 10ª Compañía de la Legión de los Hijos del Emperador.

Tarvitz era de los pocos oficiales de la III Legión que no aspiraban a ascender más, a pesar de ser extremadamente competitivo. La mayoría de tropas a las que dirigió le respetaban enormemente, salvo por su mejor amigo Lucius, Capitán de la 13ª Compañía, que envidiaba la atención que recibía por ser un comandante tan competente. El Capitán Tarvitz debía haber participado en el primer desembarco planetario sobre Istvaan III, pero intercambió su puesto con el Dreadnought Rylanor el Anciano. Al descubrir la traición del Señor de la Guerra Horus y de su propio Primarca Fulgrim, Tarvitz se puso voluntariamente en la línea de fuego acudiendo a la superficie del planeta para advertir a los demás Leales al Emperador de lo que iba a suceder. Poco después de su llegada al planeta, Horus ordenó el bombardeo vírico, pero gracias a la advertencia de último minuto de Tarvitz, casi dos tercios de las fuerzas Leales fueron capaces de ponerse a cubierto en búnkeres sellados o en pasadizos subterráneos. Tarvitz, junto con los Capitanes Garviel Loken y Tarik Torgaddon de los Hijos de Horus (que renegaron de su nombre por el antiguo de Lobos Lunares), logró convertir a los variopintos y dispersos supervivientes en una unidad coherente de combate. Saul, antiguamente considerado poco notorio entre los Hijos del Emperador, transformó así una masacre en una exitosa guerra de guerrillas, confundiendo incluso los mejores planes de Horus. Aparentemente, Tarvitz encontró su fin con el resto de Leales al acabar la Batalla de Istvaan III.

HistoriaEditar

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Los Hijos del Emperador preparándose para la guerra antes de la Herejía.

Saul Tarvitz fue un Capitán de Compañía de la Legión de los Hijos del Emperador, respetado por los que le seguían y respaldado por un número considerable de victorias. Tarvitz estaba satisfecho con ser un oficial de línea y con servir a su Legión y al Emperador en el campo de batalla, y carecía de la ambición imparable por ascender en la Legión que compartían tantos de sus contemporáneos. Esto contrastaba con su ambicioso amigo Lucius, Capitán de la 13ª Compañía, quien muy probablemente acabaría por convertirse en Lord Comandante al frente de uno de los once Capítulos de la III Legión. A Tarvitz no le importaba, pues se consideraba nacido para servir en el frente, y no sentía el menor deseo de elevarse, pues ansiar más habría sido altivo e imperfecto. Tarvitz tenía estándares, y despreciaba a cualquiera que dejase a un lado sus propios estándares a la caza de objetivos inapropiados. La vida de un Astartes de los Hijos del Emperador giraba en torno a la pureza de propósito, no a la superioridad. Esto era lo que Tarvitz creía que el resto de Legiones jamás conseguía entender de la constante búsqueda de perfección de los Hijos del Emperador.

MuerteEditar

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Megarácnido.

En el 203º año de la Gran Cruzada, poco después de la victoria de los Hijos del Emperador sobre los Laer, el Lord Comandante Eidolon se separó de la 28ª Flota Expedicionaria con la 1ª Compañía para reforzar a la IX Legión, los Ángeles Sangrientos, en el Mundo Letal de Urisarach (codificado en los registros imperiales como Uno-Cuarenta-Veinte), el 20º mundo descubierto por la 140ª Flota Expedicionaria. Esta Expedición iba dirigida por el Capitán Khitas Frome de los Ángeles Sangrientos. Incapaz de traducir las advertencias de las balizas orbitales interexianas que avisaban a las astronaves de la presencia de una peligrosa especie xenos apresada en la superficie, a la que después se daría el nombre de Megarácnidos, Frome ordenó a sus tres Compañías de Marines Espaciales que comenzasen el desembarco planetario y la investigación y sometimiento del planeta. Debido a las turbulencias atmosféricas que se desataron de inmediato, todas las lanzaderas de desembarco fueron diseminadas y desviadas de su rumbo, haciendo que los destacamentos quedasen aislados unos de otros. La atmósfera también interrumpió las comunicaciones e hizo difícil que los mandos en órbita coordinasen las operaciones. Pronto, las escuadras en tierra empezaron a enviar transmisiones entrecortadas a las naves, informando de que el planeta estaba habitado por xenos extremadamente hostiles.

A medida que los informes seguían llegando, se fijó una descripción de los alienígenas como seres grandes y aracnoides demasiado numerosos y formidables como para derrotarlos sin refuerzos. No mucho después, los Ángeles Sangrientos enviaron urgentes señales de socorro solicitando refuerzos y evacuación inmediatos. La última transmisión recibida por la flota fue del propio Capitán Khitas Frome, quien dijo entre dientes: "Este. Mundo. Es. Muerte." El apodo se hizo común y pronto se convirtió en la denominación informal del planeta dentro del Imperio.

La Compañía de Eidolon llegó finalmente en respuesta a las llamadas de socorro de los Ángeles Sangrientos. Cometieron los mismos errores que los Ángeles Sangrientos, y sus equipos de desembarco fueron dispersados también por las poderosas perturbaciones atmosféricas. Mientras la Compañía sufría graves pérdidas, un destacamento dirigido por el Capitán Tarvitz descubrió una gran estructura rocosa parecida a un árbol muerto. Este "árbol" tenía empalados varios cuerpos de Ángeles Sangrient en sus ramas, los cuales estaban siendo devorados por variedades voladoras de los Megarácnidos. Tras destruir la estructura, el cielo sobre ella empezó a despejarse repentinamente.

El Capitán Tarvitz se dio cuenta de que estas estructuras eran de hecho sistemas de control del clima y que eran las causantes de las terribles turbulencias atmosféricas de Muerte. Los Megarácnidos empezaron a reconstruir de inmediato el "árbol" y enviaron a cientos de guerreros para matar a los últimos Hijos del Emperador que quedaban. Había habido poco honor en el desembarco inicial a la superficie planetaria, entre la muerte y los frenéticos combates contra los odiosamente rápidos guerreros Megarácnidos. Había sido una lucha brutal, intensa y sangrienta, y muchos buenos guerreros habían encontrado su fin bajo los furiosos y amoratados cielos. Gracias a la arrogancia de Eidolon, se había ganado muy poca gloria en la campaña, hasta que los Lobos Lunares llegaron para sumar sus fuerzas. Justo cuando la fuerza de Hijos del Emperador estaba a punto de ser arrasada, los refuerzos recién llegados de la XVI Legión empezaron a desembarcar por la brecha en la atmósfera. Los Megarácnidos fueron puestos en fuga y rápidamente empezó un asalto planetario a escala completa.

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Oficial de los Lobos Lunares.

Diez Compañías de Lobos Lunares, los restos de los Hijos del Emperador, decenas de miles de soldados del Ejército Imperial y varios Titanes de la Legio Mortis procedieron a arrasar hectáreas enteras de bosques y a destruir todos los "árboles" que se encontraban, erosionando cada vez más la barrera atmosférica de Muerte. El líder de la punta de lanza de los Lobos Lunares era el Capitán Tarik Torgaddon de la 2ª Compañía. Tarvitz y Torgaddon se hicieron rápidamente amigos cercanos. Tarvitz también trabó amistad con otros Lobos Lunares, a los que encontró más parecidos a él que muchos de sus propios Hermanos de Batalla. Horus, que había estado dirigiendo el asalto imperial desde su nave insignia en órbita, estaba muy satisfecho con los avances realizados. Se había empezado a considerar el inicio de una retirada de Muerte ahora que ya había una zona de desembarco disponible para evacuar fácilmente a las tropas, cuando de repente llegó un visitante inesperado.

El Primarca Sanguinius había acudido al planeta a inspeccionar a los muertos de la primera fuerza de desembarco de Ángeles Sangrientos que había sido barrida al principio de la campaña. Añadiendo cinco de sus Compañías de la IX Legión a la fuerza de invasión, Sanguinius y sus tropas lucharon junto al Señor de la Guerra contra los alienígenas. Miles de Megarácnidos surgieron de los bosques y cañones de Muerte en una oleada interminable. A pesar de que nunca se retiraron ante el avance imperial, los Megarácnidos solo siguieron perdiendo terreno. Hacia el sexto mes de campaña, parecía que pronto los Megarácnidos se enfrentarían a la extinción completa, cuando llegó una flota del Interex al Sistema para determinar quién había asaltado el "mundo reserva" de los Megarácnidos. Considerando que establecer contacto con los avanzados humanos del Interex era un asunto más urgente, el Señor de la Guerra dio por terminada la campaña contra los xenos de Muerte.

Atrocidad de Istvaan IIIEditar

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El Señor de la Guerra Horus da comienzo a la Herejía en Istvaan.

La reconquista del mundo rebelde de Istvaan III proporcionó al corrupto Horus la oportunidad perfecta tanto para reunir a su alrededor a sus aliados sin levantar sospechas, como para limpiar a las principales Legiones Traidoras de aquellos que seguían siendo Leales al Emperador. La situación alejada del Sistema Istvaan en el Segmentum Ultima y la presencia de Tormentas Disformes activas en la zona lo convirtieron en el escondite perfecto donde llevar a cabo las atrocidades que estaban por venir. Se envió la orden de acudir allí a cuatro Legiones Astartes completas: los Hijos de Horus del propio Señor de la Guerra, los Hijos del Emperador, los Devoradores de Mundos y la Guardia de la Muerte. Con la Humanidad ignorante de los terribles sucesos que estaban a punto de desatarse, una inmensa flota de guerra se reunió en el borde del Sistema, y las primeras acciones de la campaña consistieron en destruir los puestos avanzados istvaanianos en los puntos más alejados del Sistema Estelar mientras las naves se reagrupaban.

La elitista 1ª Compañía de la Legión de los Hijos del Emperador, dirigida por el Lord Comandante Eidolon, luchó junto a la 7ª Compañía de la Guardia de la Muerte, comandada por el hermano de honor de Tarvitz, el Capitán de Batalla Nathaniel Garro, contra las fuerzas sublevadas en Istvaan Extremis, el planeta más exterior del Sistema Istvaan. Mientras luchaba contra una poderosa psíquica slaaneshi conocida como la Cantora de Guerra, Garro sufrió graves heridas, perdiendo la pierna derecha a partir del muslo y sufriendo roturas en el torso y el brazo. Solo se salvó de una muerte segura por la oportuna intervención del Apotecario Jefe de la III Legión Fabius. Para cuando la flota imperial alcanzó el tercer planeta del Sistema Istvaan, Garro aún seguía recuperándose. Los Apotecarios de su Legión no le habían declarado totalmente recuperado de sus heridas, y por tanto no se le consideró preparado para participar en los combates. Sus tropas también se quedaron en reserva hasta que su comandante fuera declarado listo para la batalla, y por eso Garro y su Compañía se quedaron relegados a tareas de piquete a bordo de la Fragata Eisenstein durante la Batalla de Istvaan III. Este giro de los acontecimientos resultaría afortunado en el futuro.

TraiciónEditar

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Lord Comandante Eidolon durante la Gran Cruzada.

El hecho de que Tarvitz estuviera satisfecho con no ser más que un oficial de línea parece que le hizo ser mal visto por el Lord Comandante Eidolon, que le consideraba mediocre, pero la historia demostró su error. Mientras estaba de servicio a bordo de la nave de Eidolon, la Andronicus, Tarvitz notó que algo no iba bien dentro del cambiante carácter de su Legión. Aunque tenía el honor de liderar la punta de lanza del asalto inicial sobre Istvaan III, presentó una inusual solicitud al Dreadnought Venerable conocido como Rylanor el Anciano para quedarse a bordo de la Andronicus como oficial estratégico de Eidolon. Tarvitz tenía sospechas sobre los motivos de Eidolon para no participar en la punta de lanza, ya que era extremadamente irregular que uno de los Lords Comandantes más favorecidos por Fulgrim renunciase a semejante honor. Eidolon normalmente no dejaba pasar nunca la oportunidad de presumir de su habilidad marcial, y que nombrase a otro para que ocupase su lugar era algo inaudito. A pesar de lo extraño de la petición, Rylanor accedió a sustituir al Capitán en el asalto.

Al descubrir la escala de la traición que estaba a punto de desatarse en Istvaan III cuando se enteró de que la flota estaba a punto de lanzar un bombardeo orbital sobre Istvaan III mientras los Marines Espaciales seguían luchando, Tarvitz decidió actuar por su cuenta. Tomó una Cañonera Thunderhawk e intentó huir a la superficie del mundo condenado.

Durante el inicio de la primera oleada del asalto, la Fragata Eisenstein registró un movimiento no programado en su sector de batalla. Recibieron una señal de otra nave abandonando la Andronicus. Al principio, el Capitán de Batalla Nathaniel Garro de la Guardia de la Muerte, el oficial al mando de la Eisenstein, creyó que podría tratarse del insufrible Eidolon volando sin avisar a la superficie para participar en la gloria de la batalla. Sin embargo, pronto se descubrió que la nave solitaria era una Thunderhawk, y que un grupo de Interceptores Raven la seguían en formación de ataque delta. Para terminar de sumirle en la confusión, la Andronicus envió a la Eisenstein un mensaje ordenándole que destruyera a la cañonera, pues estaba actuando en contra de las órdenes del Señor de la Guerra y debía ser considerada renegada.

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Nathaniel Garro, Capitán de Batalla de la Guardia de la Muerte.

Al mismo tiempo, la Eisenstein recibió también un mensaje de la Thunderhawk fugitiva. El piloto no era otro que el hermano de honor de Garro, el Capitán Saul Tarvitz. La mente de Garro estaba totalmente confusa: una Thunderhawk rebelde, la señal de Eidolon, la increíble orden de exterminar al oficial fugitivo. Garro se preguntó si esto era algún tipo de prueba, algún extraño entrenamiento de combate diseñado para probar la valía de la tripulación del puente de la Eisenstein. También se preguntó si era posible que fuera cierto que Saul Tarvitz se había vuelto realmente un renegado. Si un Gobernador Imperial como Vardus Praal podía volverse contra el Emperador, quizás un Astartes también podría. El siguiente mensaje de Tarvitz fue una terrible advertencia, que reveló a Garro que toda la operación de Istvaan era una traición: Horus había traicionado al Emperador, y la flota iba a bombardear a los Astartes de la superficie con bombas víricas. Tarvitz juró por su vida que no le mentiría a su hermano de honor, y que todos los Astartes de Istvaan III iban a morir. El lazo entre Tarvitz y Garro, establecido durante la Campaña de Preaixor y reflejado en el grabado a cuchillo de sendas águilas en sus respectivos avambrazos, era muy profundo, y Garro sabía que Saul nunca exageraba ni jamás mentía. Que su hermano le estuviera mintiendo ahora era inimaginable, pero que la flota estuviese dispuesta a bombardear a sus Hermanos de Batalla era igualmente impensable.

Tomando una rápida decisión, Garro actuó a su libre albedrío y ordenó a la Eisenstein que destruyese la Thunderhawk, pero modificó rápidamente las coordenadas de disparo para que la Fragata destruyese al interceptor en cabeza, cuya explosión atrapó al resto de la apiñada formación perseguidora. Como la Thunderhawk de Tarvitz estaba cerca de la atmósfera istvaaniana, usó la disrupción en los sensores para escapar sin ser detectado. Los hombres de Garro le habían visto desobedecer una orden directa de un superior. Esto era un abandono del deber, un cargo muy grave. Si el Señor de la Guerra se enteraba de la insubordinación del Capitán de Batalla, el severo castigo les alcanzaría a ellos también, y a toda la Legión de la Guardia de la Muerte. No obstante, Garro ordenó a la tripulación de la nave que contactase con la Andronicus y les informase de que la nave había sido destruida y que la explosión había atrapado a sus propias naves. Aunque algunos de sus hombres se sintieron incómodos por las acciones de su comandante, Garro les explicó que Tarvitz, su hermano de honor, solo podía decir la verdad.

Tarvitz aterrizó en el planeta condenado para advertir a los Leales atrapados allí de la inminente matanza. Así, fue clave en la supervivencia de los Leales durante el ataque vírico, y después en la formación de una defensa coherente contra el ataque Traidor, y de esta forma contribuyó también directamente al resultado de toda la Herejía de Horus.

SupervivenciaEditar

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Comienza el bombardeo vírico de Istvaan III, sin dar apenas tiempo a los Leales para ponerse a cubierto.

Los Devoradores de Mundos Leales de la superficie del planeta eran los que estaban más alejados de la cobertura y los que más sufrieron durante el bombardeo inicial. Algunos habían alcanzado la seguridad de los búnkeres, pero muchos más no lo lograron. Guerreros sobrehumanos cayeron de rodillas cuando el letal virus penetró en sus cuerpos blindados después de disolver las grietas, las junturas y las conducciones expuestas de sus servoarmaduras. Los Astartes aullaron. El sonido fue aún más impactante por su misma existencia que por el horror de su tono. Incluso muchos de aquellos Marines Espaciales que habían alcanzado el refugio de los búnkeres sellados tras la advertencia de Tarvitz murieron agónicamente tras cerrar las compuertas al descubrir que habían traído al virus al interior consigo. Cuando empezó la tormenta de fuego tras el bombardeo, aquellos Astartes que habían sobrevivido al ataque vírico sellando sus servoarmaduras fueron consumidos por las llamas mientras intentaban encontrar cobertura una vez más. Pero contra esta tormenta de fuego no había cobertura posible, pues la misma atmósfera se incendió por completo.

Cuando la deflagración planetaria se extinguió, según lo planeado, las flotas en órbita enfocaron rápidamente sus lectores Auspex y sus sensores hacia la superficie, esperando registrar los restos abrasados de un mundo muerto y esterilizado, pero Horus pasó rápidamente de la sorpresa a la rabia. Gracias a la oportuna intervención del Capitán Tarvitz, quizá dos tercios enteros de la primera oleada de Astartes habían sobrevivido milagrosamente al bombardeo. Los Leales habían encontrado refugio en los complejos de búnkeres que apenas unas horas antes habían tomado a los rebeldes istvaanianos, resellándolos apresuradamente, o en los bastiones asaltados del Palacio del Gobernador, o en los kilómetros de catacumbas que se extendían bajo el Bastión de la Sirena. Con tan poco margen de tiempo, habían confiado en la suerte, el entrenamiento, el equipo y en la fisiología del gran diseño del Emperador, y habían resistido.

Cuando las grandes lluvias que siguieron a la tormenta de fuego, los canales de comunicación crujieron al volver a la vida, y frenéticas señales se extendieron por la superficie de Istvaan III y ascendieron a los cielos exigiendo respuestas, aullando desafíos y escupiendo maldiciones hacia aquellos que los traicionados habían llamado hermanos. Nunca en la historia de las Legiones Astartes se había dado semejante acto de traición y malicia, y los Marines Espaciales en Istvaan III estaban enfurecidos más allá de la razón, y algunos incluso perdieron la cordura al descubrir que sus propios Primarcas les habían traicionado.

El Golpe del TraidorEditar

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Angron combatiendo contra los Astartes Leales en Istvaan III.

El Primarca de los Devoradores de Mundos, Angron, se dio cuenta de que las bombas víricas no habían sido capaces de eliminar por completo a todos los Leales, y estalló de furia y se lanzó hacia la superficie del planeta al frente de 50 Compañías de Devoradores de Mundos Traidores. Descartando el uso de tácticas o estrategia, los renegados se entregaron a un frenesí de carnicería descontrolada alimentada por su creciente lealtad al Dios de la Sangre, Khorne. El Capitán Ehrlen, un guerrero cuya lista de victorias había sido larga al servicio de la sangrienta criatura que ahora se les enfrentaba, dirigió a los Devoradores Leales supervivientes. Estos eran unos dos millares de guerreros, que se habían refugiado con su comandante en los búnkeres cercanos para esperar a que amainase la tormenta provocada por la bioarma suicida que según Tarvitz los istvaanianos habían desatado; una historia falsa que Saul había improvisado para convencer a los irascibles Astartes de que se pusieran a cubierto sin arriesgarse a ofender su fe en su Primarca. Aparte había otros pequeños contingentes dispersos a lo largo y ancho de la ciudad. En la carnicería que siguió, Tarvitz casi no logró escapar con vida cuando Ehrlen y sus bravos guerreros fueron masacrados por el Ángel Rojo y sus enloquecidos seguidores. Horus estaba furioso con Angron por retrasar sus planes, pero decidió convertir el retraso en una victoria y reforzó a Angron con tropas de los Hijos de Horus, la Guardia de la Muerte y los Hijos del Emperador.

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Los Devoradores de Mundos avanzan por el osario en que se ha convertido Istvaan III.

Tras el asalto de los Devoradores de Mundos, los Hijos del Emperador a las órdenes del Lord Comandante Eidolon fueron las siguientes en desplegarse, sin duda azuzados por los actos del Capitán Tarvitz y ansiosos por redimirse ante los ojos del Señor de la Guerra. Con su típica precisión y sus exactos patrones de despliegue, los Hijos del Emperador Traidores seleccionaron un área arrasada, que antaño fuera un mercado abierto y un parque a unos pocos kilómetros al sur del Palacio del Gobernador, como base de operaciones. Nada más desmontar sus sistemas de comunicaciones, Eidolon ordenó a sus fuerzas que procediesen en columna hacia el Palacio con la intención de tomarlo al asalto y avasallar a lo que asumió que sería un grupo desorganizado y roto de supervivientes. Mientras tanto, más refuerzos de los Devoradores de Mundos empezaron a desembarcar, preparándose para una larga batalla de desgaste, mientras que las cañoneras de la Guardia de la Muerte y los Hijos de Horus comenzaron a realizar barridos de reconocimiento al noroeste y sur de la Ciudad Coral, respectivamente, buscando supervivientes Leales entre las ardientes ruinas, disparando a los objetivos que se dejaban ver y desembarcando Escuadras Buscadoras y avanzadillas para cazar grupos aislados de Leales en retirada. En cuestión de horas, sin embargo, se hizo evidente que esta no sería una simple operación de limpieza para las superiores fuerzas Traidoras.
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La columna blindada de Eidolon avanza hacia el Palacio del Gobernador.

La columna de Eidolon se encontró el Palacio del Gobernador firme y expertamente defendido por los Hijos del Emperador Leales a los que arrogantemente había subestimado. En lugar de tener éxito en su asalto, la columna sufrió fuego pesado y fue detenida y obligada a retroceder antes incluso de alcanzar los muros del edificio, dejando atrás docenas de vehículos dañados y destruidos. Los intentos posteriores de enviar escuadras de infantería a través de las ruinas cayeron presa de reductos y emboscadas preparados apresuradamente pero efectivos, provocando su retirada sin haber obtenido ninguna ganancia. En el resto de la ciudad, los destacamentos de cañoneras habían demostrado ser igual de inefectivos: los barridos de Auspex a través de las ruinas destrozadas y ardientes no podían dar más que datos vagos sobre las concentraciones enemigas, y el vasto y arruinado paisaje era un refugio perfecto para sus adversarios, que se ocultaban y lanzaban misiles y disparos de Cañón Láser contra las aeronaves que volaban bajo, cuyas debilidades y puntos vulnerables eran tan conocidos por los Traidores como por los Leales.

El exceso de confianza de los Hijos del Emperador había supuesto su fracaso, y los Devoradores de Mundos de Angron se habían dispersado por el barrio septentrional en una horda incontrolable e imposible de rastrear. Los barridos localizadores de la aviación Traidora no habían hecho mucho más que sufrir bajas, y revelaron la escala de la resistencia Leal y su amarga resolución por seguir luchando. Bajo el mando de Saul Tarvitz y de otros Capitanes Leales, como los recién rebautizados como Lobos Lunares Garviel Loken y Tarik Torgaddon, los Leales organizaron una defensa coherente que les permitió igualar sus posibilidades estratégicas arrastrando a sus enemigos a combates en zonas densas o arruinadas donde los Traidores no podían descargar a la vez toda su potencia de fuego, y dando lugar a luchas sin cuartel en calles llenas de cadáveres y destrozados bloques residenciales, ennegrecidos por el fuego y la ceniza.

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Rylanor el Anciano, Dreadnought Contemptor Venerable de los Hijos del Emperador.

Una y otra vez los Hijos del Emperador de Eidolon intentaron tomar la gran mole de granito del Palacio del Gobernador, solo para ser arrojados de vuelta por el Capitán Tarvitz y sus guerreros, que mostraban una implacable resolución y una excelencia táctica en su defensa del bombardeado edificio y sus precintos. Además, ahora contaban con armas pesadas y vehículos parcheados recuperados de los restos dejados atrás por los primeros ataques del Lord Comandante, y con los Leales luchaba el poderoso Rylanor el Anciano, Dreadnought Venerable y Anciano de los Ritos de la III Legión, que para ellos era como un icono inmortal de la gloria y el honor pasados que tan odiosamente habían abandonado los Traidores. Muchas veces se creyó perdido al gran Dreadnought, pero una y otra vez se alzó de nuevo de los escombros y disparó sus armas para castigar a aquellos que habían traicionado al Emperador cuyo nombre portaban. Los ataques de los Traidores contra el Palacio fueron debilitados también por la necesidad de proteger sus propios flancos en la oscuridad y el polvo, pues había bandas errantes de Devoradores de Mundos (en su mayoría Leales, pero algunos quizá simplemente no les importaba matar a sus "aliados") que atacaban desde las ruinas y los escombros, matando y saqueando armas y municiones antes de ser derribados por disciplinados disparos o de desaparecer victoriosos de vuelta a la oscuridad.

Amanecer del TraidorEditar

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Los Traidores desembarcan en Istvaan III y asaltan las posiciones Leales.

Casi dos meses estándar enteros habían pasado en el cascarón muerto de Istvaan III cuando por fin las grandes tormentas empezaron a amainar lo suficiente como para que los Traidores recomenzasen los despliegues en masa de refuerzos y munición. En ese tiempo, los atacantes habían sangrado por cada edificio y cada kilómetro de escombros que habían tomado, y se calcula que aproximadamente 20000 Leales y 40000 Traidores murieron en los combates. La resistencia Leal seguía controlando el Palacio del Gobernador, a pesar de los esfuerzos de los Hijos del Emperador y los Devoradores de Mundos por tomarlo al asalto, mientras que los Lobos Lunares de Garviel Loken aún dominaban el sector del Bastión de la Sirena.

Cuando las tormentas se desvanecieron, muchas Compañías frescas de Legionarios Traidores, tanques y armamento pesado desembarcaron en el planeta a las afueras de la Ciudad Coral. El enclave de la Guardia de la Muerte Leal fue el primero en sufrir cuando Mortarion lanzó todo el peso de su Legión sobre la zona. La marea estaba cambiando, y aunque los Leales habían resistido todo este tiempo, la ventaja era ahora de los Traidores. Superaban ampliamente en número y armamento a sus antiguos hermanos, y al fin eran capaces de imponerse, mientras que cada Astartes Leal caído era ahora una pérdida irreparable para los defensores. Las matemáticas de la matanza se habían inclinado decisivamente a favor de Horus.

Última defensaEditar

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Combates en Istvaan III tras el bombardeo vírico y la calcinación del planeta.

Heridos pero no vencidos, los Leales se prepararon para morir matando. Ante ellos se alineaban los Traidores en vastos números, y cuando los últimos asaltos empezaron, la perdición de los Leales estuvo asegurada. Con la balanza de poder a su favor, las fuerzas Traidoras renovaron su ataque con vigor, avanzando a través de la arruinada ciudad y penetrando hacia el Palacio del Gobernador, confiando en su aplastante fuerza para superar cualquier bolsa de resistencia que encontraban en su camino. Enviaron por delante de ellos alas de cazas Avenger y Cañoneras Thunderhawk, cubriendo las zonas con posibilidades de ser bastiones Leales con potentes explosivos y retumbantes disparos para mantener a los Leales quietos bajo la cobertura y evitar que se dispersaran o retiraran ante el avance Traidor.

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El Dies Irae avanza por la Ciudad Coral.

Miles de los Marines Espaciales del Señor de la Guerra (Guardias de la Muerte, Devoradores de Mundos e Hijos de Horus) marchaban al combate, desplegándose desde los terrenos de desembarco de más allá de los destruidos muros de la ciudad en una vasta formación de luna creciente apoyada por cientos de Rhinos, Land Raiders y Predators. Escuadrones de Motocicletas a Reacción y Land Speeders aullaron por el aire, volando en círculos alrededor de los flancos de los Traidores en busca de objetivos y atentos a las emboscadas. Y alzándose imponentes sobre ellos venían los Titanes de la Legio Mortis y la Legio Audax, dos Manípulos de Batalla completos de Titanes Warlord y Reaver, apoyados por una docena de Warhounds. A su cabeza marchaba el Dies Irae, un Titán Imperator que sacaba más de una cabeza a sus máquinas hermanas, avanzando a zancadas muy por encima de la ruina más alta de la ciudad y sacudiendo el suelo con cada pisada hasta partir el torturado paisaje urbano como si fuese una lámina de hielo. Ante semejante potencia de fuego, nada podía resistir, y tan pronto como se encontraba un posible punto de resistencia los Titanes desataban su ira sobre él, detonando bloques de edificios enteros en nubes de polvo y llamas, y fundiendo los cascos metálicos de las plantas industriales hasta reducirlos a charcos brillantes de escoria. Tal era el impresionante poder de las armas de los Titanes, que los vibrantes destellos de sus armas eran visibles incluso a través de la capa de nubes desde la órbita.
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Los Leales resisten por última vez frente a los Traidores en las ruinas del Palacio.

Cuando se aproximaron a las elevadas murallas del Palacio del Gobernador, los Titanes se encontraron con que los Hijos del Emperador Traidores ya estaban asediándolas en otro intento por asaltar el vasto complejo, y que eran respondidos con desafiantes salvas de disparos Leales de Cañón Láser y Bólter. El Princeps de la Legio Mortis tenía órdenes claras y no le preocupaba quién era Leal ni quién era Traidor. Con un solo tronar de sus sirenas de guerra como única advertencia al cuerpo de mando de Eidolon, los Titanes abrieron fuego. Los muros del Palacio habían sido construidos por los Visioingenieros de asedio del Mechanicum para que resistieran la furia de un mundo en rebelión, y aunque ahora estaban machacados y maltratados por la tormenta de fuego, los disparos y los asaltos, aún se mantenían en pie. Sin embargo, eso ya no seguiría siendo así. Los Cañones Volcán rugieron y los Destructores Turboláser escupieron arcos de hiriente luz, y el campo de batalla quedó engullido por una aullante niebla de humo negro y rugientes llamas. Las gargantuescas máquinas de guerra, como iracundos dioses inmortales cubiertos de armadura negra o carmesí, descargaron su furia combinada sobre la oscuridad, y los Legionarios que los rodeaban no pudieron hacer más que mantenerse a distancia del temible ataque y esperar a que la tormenta pasase. Cuando el ensordecedor bombardeo cesó por fin y el polvo se asentó sobre los atacantes como una nevada gris y negruzca, se reveló la destrucción causada por los Titanes. Del gran lienzo de muralla que se les oponía solo quedaba un montón aserrado de escombros incandescentes. Más allá de los muros rotos, la gran cúpula que cubría el precinto interior se había agrietado y derrumbado, y las torres y mansiones se habían caído y aplastado como juguetes rotos. Los Titanes aullaron de nuevo triunfantes, y esta vez fueron respondidos por las tropas de los Devoradores de Mundos cuando Angron dio la orden de cargar. Todo lo que les quedaba a los supervivientes Leales atrapados en las ruinas era vender sus vidas tan caro como pudieran.

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Lucius durante la Gran Cruzada.

Durante la larga y agotadora guerra de desgaste, Lucius, Capitán Leal de los Hijos del Emperador, llegó a sentirse resentido hacia su amigo Tarvitz por su papel en su éxito contra el enemigo y por el respeto que recibía del resto de Astartes Leales. Con engaño en su corazón, Lucius contactó con el Lord Comandante Eidolon y prometió entregarle a Tarvitz y romper las defensas Leales, a cambio de que el Señor de la Guerra y la corrupta III Legión le aceptasen de nuevo a su servicio. En un acto de horrible traición, Lucius masacró a un grupo de 30 Astartes que defendían las líneas Leales para abrir paso al asalto final de los Traidores contra sus antiguos hermanos. Lucius tuvo éxito en este asesinato con la ayuda del Capitán Solomon Demeter de la 2ª Compañía, que también había seguido siendo Leal y se dio cuenta demasiado tarde de que Lucius le había engañado. Lucius mató al herido Demeter justo después de que este se diera cuenta con horror de la gravedad de su error y de la traición de Lucius. Una vez recuperado su puesto entre los Traidores, Lucius retó a Tarvitz a un duelo singular para determinar finalmente quién era el mejor guerrero. Tarvitz resultó victorioso, pero Lucius huyó del combate y regresó con su Legión Traidora con su parte del trato cumplida.

Destino finalEditar

El destino definitivo del Capitán Saul Tarvitz es desconocido, aunque por lo general se asume que no sobrevivió al asalto final contra el Palacio del Gobernador. Si por algún milagro lo hizo, muy probablemente pereció en el bombardeo orbital final de Horus sobre la Ciudad Coral que redujo la antaño capital de Istvaan III a escombros y ceniza. Hubo informes contradictorios sobre avistamientos posteriores al bombardeo de Rylanor el Anciano descendiendo a las profundidades de los túneles subterráneos. Nunca se le volvió a ver. Hubo rumores de que Tarvitz había mencionado algo que el Dreadnought Venerable estaba guardando. Se dijo que se había encontrado algún tipo de hangar subterráneo, pero si ese fue el caso, no se sabe por qué el corrupto Gobernador Vardus Praal no lo usó para escapar del planeta cuando las Legiones llegaron a reconquistar el planeta. Fuera cual fuese el propósito del Dreadnought, importó poco, pues se cree que tanto él como cualquiera que lo pudiera acompañar (como Tarvitz) quedaron enterrados bajo miles de toneladas de escoria radiactiva.

Conflicto de CanonEditar

El rango de Capitán de Saul Tarvitz dentro de la Legión de los Hijos del Emperador ha sido constante a lo largo de la Serie de Novelas de la Herejía de Horus. Sin embargo, su Compañía varía según el libro. En Falsos Dioses, Tarvitz es descrito solo como un Capitán, sin decir su Compañía. Sin embargo, en La Galaxia en Llamas y en La Huida de la Eisenstein, Tarvitz es mencionado constantemente como el Primer Capitán de los Hijos del Emperador, implicando que dirigía su 1ª Compañía. Sin embargo, en Fulgrim ese honor recae en Julius Kaesoron, y Tarvitz tiene el mando de la 10ª.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Wikihammer 40K UK.

  • Visiones de la Herejía.
  • The Horus Heresy I.

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