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Malborus mascota guardia transparente.png El Sargento Marlborus Deliar defenderá este artículo con sangre, acero y fe, hasta que se quede sin lho. ¡Pulsa sobre su pictocaptura si no quieres ser su próximo "voluntario" para limpiar campos de minas!

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Marlborus Deliar, sargento del 101º Acorazado Nyumbano, "Groxes Iracundos".

Marlborus Deliar nació a finales del M41 en Nyumba, en la Colmena Dherial de la Federación de Colmenas del Norte. De origen humilde, acudió a la Scholam hasta que fue expulsado por vender cajetillas de lho a sus compañeros a la edad de trece años. 

Los siguientes años son algo confuso y casi desconocido en su expediente. Trabajó en los bajos fondos como repartidor para una empresa de transporte, llevando mercancía de todo tipo a individuos a cuál más peculiar. Logró gran fama en la compañía gracias a su eficiencia y fiabilidad, pues Deliar era un hombre tan concienzudo como testarudo (y el único capaz de ventilarse tres cajetillas de lho en un minuto, récord sectorial que se mantiene aún invicto).

Durante uno de sus encargos, con diecisiete años, Deliar se quedó sin lho a mitad de trayecto y se vio obligado a detener su destartalado Marcksroller modelo 39 frente a un estanco. Esto no hubiera sido un problema en una situación normal, pero aquella vez su carga era nada más y nada menos que un corazón preparado para ser implantado al Gran Señor Grenian de la colmena. Hoy día se sigue sin saber porqué los cirujanos de Grenian recurrieron a un donante de los bajos fondos en lugar de crear un corazón sintético. Deliar expone sus teorías en sus memorias, pero ni los más habilidosos lingüistas han logrado descifrar su catastrófica caligrafía, por lo que jamás han salido a la luz.

La mala fortuna quiso que unos vándalos robaran el Marcksroller, llevándose con él el baúl de estasis que contenía el corazón para el transplante. Deliar fue acusado de alta traición y recluido en la prisión N/74B mientras se discutía su castigo. Al día siguiente, fue enviado a la Legión Penal junto a los refuerzos que se dirigían al Frente de la Frontera Exterior. Se rumorea que Deliar sobornó a medio Alto Consejo con ingentes cantidades de lho scintillano de primera, pero lo cierto es que se estaba planeando un complot contra Grenian desde hacía ya tiempo, y Deliar les ahorró el trabajo. El castigo impuesto fue algo simbólico, principalmente para mantener las apariencias, pero en secreto, los Grandes Señores se encargaron de hacer llegar su agradecimiento a Deliar en forma de un rifle láser recién fabricado y completamente funcional, en lugar de asignarle uno viejo y probablemente dañado. Claro, que eso Deliar nunca lo supo.

Durante el viaje al Frente de la Frontera Exterior, Marlborus recibió un entrenamiento básico, y se ganó cierta fama con sus "expediciones" al almacén del Departamento Munitorum, de las que volvía bien provisto de lho, estimulantes y naipes pornográficos con los que traficaba no sólo entre sus camaradas legionarios penales, sino que con el tiempo amplió sus negocios y llegó incluso a los barracones de los regimientos de la Guardia Imperial. Durante los siete meses que duró el trayecto, Marlborus creó una disimulada red de tráfico de materiales por varios niveles de su nave de carga.

Pero aquello llegó a su fin cuando los custodios lo condujeron a las naves de desembarco junto a otros cinco mil legionarios penales; serían la primera oleada, destinada a ablandar al enemigo antes del despliegue de la Guardia Imperial. 

Las defensas antiáereas Orkas acabaron con la mayoría de transportes, y por ende, con una buena parte de las tropas de la Legión Penal. Aun así, casi tres mil hombres lograron llegar a tierra e iniciar un desorganizado ataque. Entre ellos estaba Marlborus, dirigiendo a su unidad después de que un proyectil Orko hubiera partido en dos a su custodio. Sin armamento pesado ni apoyo de ningún tipo, los legionarios penales eran una presa fácil, pero también eran individuos duros y temerarios. Mientras que muchos se derrumbaron, presas del pánico, los que habían cometido los crímenes más atroces y los que estaban endurecidos por una vida de dificultades se alzaron entre los cuerpos humeantes y destrozados de sus compañeros y cargaron.

Otros dos mil legionarios penales perecieron en las alambradas y los cráteres causados por la artillería, pero un pequeño grupo logró alcanzar las defensas, y las asaltaron con una furia asesina que incluso sorprendió a los pielesverdes. Vestidos con harapos quemados y manchados de sangre y barro, empuñando sus armas con decisión y odio y blandiendo tuberías y cuchillos de combate, los legionarios penales se abalanzaron sobre los alienígenas y, tras un brutal pero breve combate, tomaron la primera línea de artillería a pesar de las cuantiosas bajas. 

Mientras la Guardia Imperial descendía, apoyada por salvas de artillería autopropulsada Basilisk y bombardeos llevados a cabo por escuadrones de Marauder, Deliar lideró a los supervivientes y volvió las armas Orkas contra las otras líneas de defensa de la fortaleza. Aunque muchas estallaron, matando a sus artilleros, o simplemente se encasquillaron al ser manejadas por humanos, la ola de proyectiles, misiles, descargas de energía y bombas que los legionarios penales lograron desatar, diezmó a los defensores alienígenas, que se replegaron hacia la fortaleza. 

La batalla subsiguiente duró dos horas, y los Orkos fueron finalmente derrotados pese a estar fuertemente atrincherados. Cuando los hombres del 12º de Templarios Omitanos irrumpieron en la última sala, espadas en mano y flanqueados por equipos de tiradores de los Xetcoatls Quimatecas, se toparon con los diezmados y agotados restos de los legionarios penales, rodeados de cadáveres de amigos y enemigos. Sentado sobre el cuerpo del gigantesco noble al mando de la fortaleza, Marlborus apagó su vara de lho en el ojo del xenos y aplaudió a los desconcertados guardias imperiales.

Después de esta hazaña, él y sus camaradas legionarios penales fueron considerados redimidos de sus crímenes y asignados al 101º Acorazado Nyumbano, los "Groxes Iracundos". Deliar logró ascender con rapidez gracias a su carisma y su sangre fría en situaciones de combate. Popular entre sus hombres e infame entre los adeptos del Munitorum (pues continuó con sus "expediciones"), Marlborus combate en el Frente de la Frontera Exterior con coraje, fe, y una reserva aparentemente infinita de lho.

AgradecimientoEditar

Adela Quiles dibujó a Marlborus. Para cualquier interesado que quiera contactar con ella, aquí está su perfil de deviantart

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