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Roboute Guilliman

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Bulldog.png El Sargento Guillermito, mascota de los Marines Espaciales, tiene el honor de patrocinar este espacio por orden del Capellán Cassius de los Ultramarines. ¡Pulsa sobre él y te acompañará a una Cruzada épica!

¡Lee más! ¡Sin piedad, sin remordimientos, sin miedo!

Primarca roboute guilliman retrato.jpg

Roboute Guilliman, Primarca de los Ultramarines

"Serán puros de corazón y fuertes de cuerpo, inmaculados ante la duda y lúcidos ante el auto engrandecimiento. Serán estrellas brillantes en el firmamento de la batalla, Ángeles de Muerte cuyas alas brillantes traigan una rápida aniquilación a los enemigos del hombre. Así se hará por un millar de veces y un millar de años, hasta el completo fin de la eternidad y la extinción de la carne mortal"
Codex Astartes

Roboute Guilliman es el Primarca de los Ultramarines.

Además de las hazañas de su Legión durante la Gran Cruzada, Guilliman obtuvo mayor renombre tras la Herejía de Horus por sus esfuerzos para preservar el Imperio. Entre sus logros más destacables está la creación del Codex Astartes.

Guilliman acabó recibiendo una herida mortal del Primarca Traidor Fulgrim, y fue preservado en un campo de estasis en el momento de su fallecimiento. En la actualidad su cuerpo descansa en su trono del Templo de la Corrección en Macragge, planeta natal de los Ultramarines.

OrígenesEditar

Al igual que los demás Primarcas, Roboute Guilliman fue uno de los veinte "hijos" genéticamente modificados del Emperador. Y al igual que sus hermanos, cuando no era más que un bebé, fue tomado por los Poderes del Caos, y lanzado a través de la Disformidad, hasta acabar en un lejano planeta en un esfuerzo para evitar una posible hegemonía del Imperio en la Galaxia.

La cápsula del pequeño Guilliman fue a parar al planeta Macragge, donde fue descubierta por un grupo de nobles que se hallaban de caza en el bosque. Dentro de esta encontraron a un niño rodeado de un aura resplandeciente. Entonces fue llevado hasta Konor (uno de los dos Cónsules que gobernaban Macragge), quien adoptó al niño como su hijo.

La llegada de Roboute a Macragge fue un hecho portentoso, y mucha gente informó de sucesos extraños. El más notable fue que cuando Konor dormía, tuvo sueños en los que vio al Emperador, y en algún momento se encontró al lado de las Cataratas de Hera, en el Valle de Laponis. Al despertar, se colocó su armadura y se dirigió a las Cataratas de Hera, y allí encontraron al niño. Y considerándolo una premonición, fue entonces cuando Konor dio nombre al niño, llamándolo Roboute, significa "El Grande".

Roboute era un prodigio, creciendo rápido tanto física como intelectualmente. A los diez años, ya dominaba todos los temas que los mayores eruditos de Macragge podían enseñarle, y sus ideas sobre historia, filosofía y ciencia a menudo sorprendían a sus mayores. Sin embargo, su mayor talento era como líder militar. Tal era su habilidad que en un momento dado su padre le dio el mando de una fuerza expedicionaria a Illyrium. Se trataba de una región montañosa en el extremo norte de Macragge, cuyos salvajes habitantes había aterrorizado a regiones civilizadas durante años, además de resistir con éxito todas las campañas militares llevadas a cabo contra ellos.

Roboute no solo fue capaz de librar una campaña brillante, sino que también se ganó el respeto de los hombres salvajes haciendo que nunca volvieran a amenazar los territorios más civilizadas de Macragge. Sin embargo, al regresar a la capital, se encontró la ciudad sumida en el desorden. Gallan, el co-Cónsul de su padre, había intentado un golpe de estado. Gallan utilizó a una parte de la nobleza de Macragge, la cual se encontraba en un confortable estado de poder, riqueza y posición social a expensas de incontables cantidades de esclavos, por lo que eran reacios a las legislaciones promulgadas por Konor, las cuales favorecían a la gente común entre las que era inmensamente popular.

Al aproximarse a la ciudad, Roboute y sus soldados la vieron sumida en el caos, siendo saqueada por una multitud de hombres Gallan, mientras la casa de el cónsul se hallaba sitiada. Roboute dejó a sus hombres para restaurar el orden en la ciudad mientras él se apresuraba hacia a la casa del Cónsul. Al final consiguió levantar el sitio, solo para encontrar a su padre cerca de la muerte rodeado de sus guardaespaldas leales. Había sido mortalmente herido por un asesino a sueldo de Gallan. No obstante, con su último aliento le dijo a Roboute quién fue el responsable. Roboute aplastó la rebelión rápidamente, y en medio de una ola de satisfacción popular, asumió el título de Cónsul único de Macragge. Se dedicó a castigar la traición y a la realización de la visión de su padre. Gallan y sus co-conspiradores fueron ejecutados en un promontorio que desde entonces se denominaría la "Roca de Gallan" y sus tierras y riquezas se redistribuyeron entre el pueblo. Con una energía sobrehumana, Roboute reorganizó toda la estructura social de Macragge, creando una meritocracia donde los ministerios y honores fueron entregados al trabajador, en lugar de al rico e influyente. Bajo su liderazgo, Macragge prosperó como nunca antes lo había hecho.

La Llegada del EmperadorEditar

Mientras Roboute proseguía con su guerra contra los rebeldes de Illyrium, el Emperador de la Humanidad y sus ejércitos habían llegado al planeta vecino de Espandor. Fue allí donde el Emperador oyó historias sobre el extraordinario hijo del Cónsul Konor, y se dio cuenta de que había encontrado en uno de los Primarcas perdidos. Sin embargo, debido a una inesperada tormenta de Disformidad, su nave fue llevada lejos de su rumbo; y para cuando llegó a Macragge, Roboute llevaba gobernando casi cinco años. Cuando el Emperador llegó a Macragge, se encontró con un mundo autosuficiente, próspero, con un ejército fuerte y bien equipado, y con lazos comerciales con Sistemas cercanos. Impresionado, el Emperador asignó el mando de la Legión de los Ultramarines a Guilliman, y se trasladó la base avanzada de la Legión a Macragge.

La Gran CruzadaEditar

Roboute Guilliman Wikihammer 40k.jpg

Roboute Guilliman

Con la excepción de los Lobos Lunares, ninguna Legión conquistó tantos mundos, o tan rápido, o dejándolos en tan buen estado, como los Ultramarines durante la Gran Cruzada. Siempre que Guilliman liberaba un mundo, no se iba hasta que había establecido un sistema de defensa autosuficiente y dejado atrás asesores para aumentar la industria, establecer el comercio con el resto del Imperio, y formar un gobierno cuya primera preocupación sería siempre el bienestar de la gente.

Al mismo tiempo, con la ayuda de sus nuevos asesores, Guilliman creó una maquinaria militar sumamente eficiente en Macragge y sus mundos circundantes, que proporcionó los Ultramarines con un flujo constante de nuevos reclutas. Este factor, combinado con las bajas mínimas que sufrieron gracias a la habilidad táctica de Guilliman, permitió a los Ultramarines convertirse en la más grande de todas las Legiones de Marines Espaciales.

Cuando Horus fue nombrado Señor de la Guerra por el Emperador, la reacción entre los Primarcas fue dispar. Algunos apoyaron el nombramiento por afecto a Horus, algunos se opusieron, y otros lo aceptaron cínicamente. Sin embargo, Guilliman, Rogal Dorn, y Jaghatai Khan apoyaron el nombramiento, creyendo en su juicio frío y racional que Horus era realmente el más digno de ellos. Por esta razón, y debido a su genio militar, Horus valoraba a Guilliman y Dorn como sus asesores más cercanos.

En privado, Guilliman tenía a cuatro de sus hermanos en la mayor estima: Dorn, Sanguinius, Leman Russ y Ferrus Manus. Se refería a ellos como Los Intrépidos, y declaró que él podría ganar cualquier guerra, sin dudar, si los tenía a los cuatro y a sus Legiones a su lado.

La Herejía de HorusEditar

Ultramarines vs Portadores Calth.jpg

Ultramarines combatiendo contra Portadores de la Palabra en la órbita de Calth.

Artículo principal: Batalla de Calth.

Cuando estalló la Herejía de Horus, Guilliman y los Ultramarines fueron engañados por Horus, quien los envió al Sistema Veridian mientras llevaba a cabo su conspiración traidora. Cuando la traición fue revelada, los Ultramarines estaban mal situados para reaccionar.

Mientras los Ultramarines reagrupaban sus fuerzas en Calth, en Ultramar, fueron atacados por los Portadores de la Palabra. Sin embargo, estos habían pasado por alto dos puntos principales: el espíritu de lucha inquebrantable de los Ultramarines, y el brillante liderazgo de Guilliman. Por último, tras la derrota de los Portadores de la Palabra y conocer el engaño de Horus, Guilliman puso rumbo inmediatamente a la Sagrada Terra. Viajando a la máxima velocidad, la Legión estaba a solo horas de distancia, junto con varias otras Legiones.

En última instancia, aquello fue lo que decidió la suerte del Imperio cuando Horus se vio obligado a apostar por dejar que el Emperador se teleportase a su Barcaza de Batalla.

Tras la HerejíaEditar

Primarca Roboute Guilliman guantelete.jpg

A consecuencia de la Gran Traición, el Emperador estaba incapacitado, y el número de Marines Espaciales había sido diezmado por las deserciones al Caos y las pérdidas en combate. Los Ultramarines se convirtieron en la principal Legión Leal, y Guilliman asumió el título de Lord Comandante del Imperio. Durante los años siguientes, con Guilliman al mando y llevando a los Ultramarines por toda la galaxia, se fueron recuperando mundos perdidos por el Caos, evitando a la par la caída de otros por rebelión o invasión desde fuera del Imperio.

Al mismo tiempo, Guilliman reorganizó las Legiones de Marines Espaciales como Capítulos y escribió el Codex Astartes, el tomo que los Ultramarines (y muchos otros Capítulos) seguirían estrictamente.

Guilliman dirigió el asalto contra la Legión Alfa en la Batalla de Eskrador, y debido a la vanidad de Alpharius, utilizó un ataque por sorpresa en el corazón de los traidores y mató a Alpharius en un duelo. Sin embargo, él y los Ultramarines se equivocaron mucho en su creencia de que la serpiente moriría sin su cabeza; puesto que de hecho el símbolo de la Legión Alfa es una hidra, una serpiente de múltiples cabezas. Los Ultramarines fueron rechazados una y otra vez por los Marines Traidores, impávidos ante la pérdida de su Primarca. Guilliman finalmente retiró sus fuerzas de nuevo a órbita y bombardeó el planeta desde arriba.

Más tarde, en una batalla contra los Hijos del Emperador, Guilliman conocería su fin. Mientras que Alpharius no había abrazado en gran medida los Poderes del Caos, y era esencialmente el Primarca original sin cambios, Fulgrim había estado en el Ojo del Terror, cosechando terribles poderes, y había sido convertido por Slaanesh en un poderoso Príncipe Demonio; sin apariencia humana, pero con su pureza original corrompida y aumentada por los Poderes Ruinosos. Fulgrim ahora era una criatura serpentina de inmensa estatura, y con múltiples brazos. Cada miembro blandía una espada envenenada, y en el choque apuñaló Guilliman en el cuello. Ante la imposibilidad de salvarlo, los Apotecarios enterraron a Guilliman dentro de un campo de estasis, donde permanecería congelado en el instante de su muerte, mientras que Fulgrim y los suyos escaparon de vuelta al Ojo del Terror.

Durante nueve milenios, su cuerpo mortal permaneció en estasis, en lo profundo del Santuario de Guilliman; dentro del Templo de la Corrección, uno de los lugares más sagrados de todo el Imperio. Algunos peregrinos afirmaban que las heridas del Primarca se curan lentamente, una hazaña que acredita el poder del Emperador. Otros negaban el fenómeno, y señalaban la total imposibilidad de cambio dentro de un campo de estasis. Sin embargo, bastaba creer las historias para ir a presenciar por uno mismo el milagro del Primarca.

ResurrecciónEditar

"¿Por qué sigo viviendo? ¿Qué mas queréis de mí? Di todo lo que tenía, a vosotros, a ellos. Mirad lo que han hecho con nuestro sueño. Este imperio es un cadáver pútrido e hinchado, y no se mueve por la razón y la esperanza, sino por el miedo, el odio y la ignorancia. Habría sido mejor que hubiésemos ardido todos en los fuegos de la ambición de Horus que vivir para ver esto."
Roboute Guilliman, tras despertar en el 999.M41

Tras la Caída de Cadia en el 999.M41, el Imperio de la Humanidad se vio atacado por todos los frentes. Las tormentas Disformes rugieron por toda la galaxia, abriendo agujeros en el espacio real por los que se derramaron legiones de herejes, Marines Espaciales del Caos y Demonios. El Torbellino cobró fuerza, extendiendo tentáculos de energía empírea por todo el Segmentum Ultima, mientras que el Ojo del Terror se extendió más que nunca y engulló toda la Puerta de Cadia. Las fuerzas imperiales se apresuraron a defender las brechas en la realidad, decididas a detener en seco la 13ª Cruzada Negra de Abaddon el Saqueador, pero se vieron duramente acosadas, ya que las fuerzas del Señor de la Guerra habían aparecido por toda la galaxia y hasta habían puesto sitio a Macragge, mundo capitular de los Ultramarines.

Los Ultramarines descubrieron el motivo del ataque cuando apareció en el planeta una inusual delegación: el Archimagos Belisarius Cawl acudió con Santa Celestine y la Inquisidora Katarinya Greyfax a Macragge a través de la Telaraña gracias al rescate de los Eldars Ynnari. Combinando sus habilidades, Cawl e Yvraine extrajeron al Primarca Roboute Guilliman de su campo de estasis, le devolvieron a la vida y le colocaron la Armadura de los Hados, una servoarmadura especial con un sistema de soporte vital para mantener a Roboute Guilliman con vida una vez retirado el campo de estasis.

Una vez despertado, el Primarca hubo de afrontar la terrible decadencia del Imperio y acudir en defensa del Reino de Ultramar, primero, y del resto de los dominios del Emperador, después. En esta titánica tarea, que podría llevar muchas vidas mortales completar, Guilliman recibió el apoyo del Gran Maestre Voldus, de la 3ª Hermandad de los Caballeros Grises, y del enigmático Cypher y sus Ángeles Caídos.

[En construcción, disculpen las molestias.]

ArmamentoEditar

Gran Cruzada y HerejíaEditar

Roboute Guilliman, el Primarca.jpg

Roboute Guilliman vestía una armadura artesanal conocida como la Armadura de la Razón, que él hizo reforjar una y otra vez durante toda la Gran Cruzada y la Herejía de Horus para suplir las deficiencias y puntos débiles que le iba encontrando en sus campañas.

Como muchos de sus hermanos Primarcas, Guilliman poseía una amplia selección de armas y piezas de equipo, tanto para blandirlas en la batalla en función de sus deseos y necesidades, como, en el caso del Señor de Ultramar, también para estudiarlas y meditar cómo perfeccionar y mejorar sus habilidades y las de su Legión. Dos de las más icónicas eran el puño de combate conocido como la Mano del Dominio y la brillante espada de plata llamada Gladius Incandor. También son famosos los Guanteletes de Ultramar, actualmente símbolo de oficio del Señor del Capítulo de los Ultramarines. Asimismo, para disparar en campo abierto su favorito era el combibólter Arbitrador, llamado así por zanjar disputas y agravios.

Llevaba consigo además granadas de fragmentación y un cognis signum para dirigir a sus tropas.

Tras su resurrecciónEditar

Tras ser devuelto a la vida por Yvraine y Belisarius Cawl en el 999.M41, este último le equipó con la Armadura del Destino, una servoarmadura especialmente diseñada que incorpora un sistema de soporte vital y el halo de hierro de Santa Celestine. También fue armado con la espada ardiente del mismísimo Emperador de la Humanidad y con su antigua Mano del Dominio, adaptada y mejorada con un bólter pesado integrado.

Obra literaria Editar

Durante toda su vida Guilliman dedicó mucho tiempo a la lectura así como la redacción de libros y tratados de estrategia militar y filosofía. A continuación se transcriben los títulos de algunas de sus obras:

  • Sobre la lealtad.
  • Disertación sobre los principios del mando.
  • Hacia la unión de la Teoría y la Praxis.
  • Prolegómenos sobre las Tácticas.
  • Tratado sobre el Desastre.
  • Para una Hermenéutica de la estrategia.
  • Reflexiones.
  • Notas para una codificación marcial.

Frases Editar

"OBJETIVO / ADQUISICIÓN

La Fase de Adquisición, o condición preparatoria, es un segmento vital en cualquier misión que se quiera cumplir con éxito. Aunque un guerrero debe estar preparado de un modo inmediato para el combate sin aviso previo ni advertencia alguna, es cuando se prepara y planifica la guerra, cuando adapta las características específicas de su adversario a ese plan, cuando tienes la mayor probabilidad de éxito. Así es la guerra como arte o como ciencia, como ya he mencionado antes. A menudo, la batalla se gana antes incluso de que se efectúe el primer disparo, o antes de que se sepa siquiera que se va a efectuar ese disparo.
"
Notas para una codificación marcial.
"ABSOLUTO / APLASTAMIENTO

La batalla no es un estado en el que se deba entrar a la ligera. La batalla siempre es dolorosa y siempre tiene un coste, por lo que el comandante inteligente nunca entra en batalla a menos que no le queden otras opciones. Una vez que se haya comenzado la Fase de Ejecución, o «condición primaria», debe librarse del modo más eficaz posible: una rápida aplicación de una fuerza abrumadora para aplastar al enemigo de la manera más súbita y completa posible. No se le debe dar ni tiempo ni espacio para reaccionar. No se le debe dejar ningún suministro u oportunidad que pueda utilizar en la fase de reagrupamiento. Hay que eliminarlo de un modo físico y psicológico para que su amenaza quede borrada por completo. Hay que matarlo con el primer disparo. Aniquilarlo por completo con el primer ataque. Esto se puede considerar la aplicación de la noción de «ataque» en su forma más pura.
"
Notas para una codificación marcial.
"MUERTE / SISTEMA

En algunas circunstancias, incluso in extremis, durante campañas de sometimiento, es necesario destruir de un modo metódico toda la infraestructura del enemigo junto al propio enemigo. A veces, una victoria militar empática no es suficiente. Algunas veces, la propia tierra debe quedar sembrada de sal, tal y como lo expresan los textos antiguos. Los principales argumentos a favor de este tipo de actos son psicológicos (contra un pueblo o una especie desafiante), por una cuestión de seguridad (en el sentido de que se purifica una región de algo que es demasiado peligroso para que siga existiendo). Ninguno de estos argumentos es especialmente consolador para un comandante pragmático. La guerra consiste tanto en conseguir unos logros como obtener la victoria. No debería consistir en la destrucción absoluta. Este tipo de guerra total, este proceso de arrasamiento, es muy común en las fuerzas de asalto o hiperagresivas. Los guerreros de Angron, mi hermano primarca de la XII Legión, se refieren a ello como «la Totalidad», e incluso ellos lo llevan en contadas ocasiones hasta sus máximas consecuencias. De mi hermano Russ, y del cántico de guerra Wurgen de los Vlka Fenryka, hemos tomado prestado el término «Skira Vordrotta», cuya traducción más fiel y útil es «muerte sistemática».
"
Notas para una codificación marcial.
"OBJETIVO / ENFRENTAMIENTO

En la fase de guerra abierta, sobre todo cuando uno se encuentra en una situación de defensa o de contraataque, se debe ser proactivo. Hay que determinar qué suministros o recursos se necesitarán para conseguir ventaja y poner al enemigo a la defensiva. Hay que establecer cuáles de esos suministros o recursos posee el enemigo. Hay que arrebatárselos. No hay que perseguir la gloria. No hay que forzar enfrentamientos imposibles de ganar. No hay que intentar igualar su fuerza si se sabe que esa fuerza es muy superior. No hay que perder tiempo. Decide qué es lo que te hará lo suficientemente fuerte, y luego consíguelo. El recurso más deseable siempre es la capacidad continuada de seguir con la guerra.
"
Notas para una codificación marcial.
"USHKUL / THU

En la Fase Final de cualquier combate, o en cualquier momento posterior a la consecución exitosa del Ataque Decisivo, se deben reconocer las pérdidas. Esta a menudo es la lección más difícil de aprender para un guerrero. Se escribe poco acerca de ello, y no está valorado o definido. Se debe comprender cuándo se ha perdido.

Percibir este estado es tan importante como conseguir la victoria. Una vez que se aprecia, bajo cualquier concepto teórico, que uno ha sido derrotado, se puede decidir qué desenlace práctico se puede permitir mejor. Por ejemplo, se puede elegir la retirada, y de ese modo conservar unas fuerzas y unos suministros que de otro modo se desperdiciarían. Se puede elegir la rendición, si se puede conseguir algo con la continuación de la vida de uno mismo, incluso en cautividad.

Se puede elegir pasar los últimos momentos de la vida causando el mayor perjuicio posible al vencedor, para así debilitarlo de cara a otros adversarios. Se puede elegir morir. El modo en el que un guerrero hace frente a la derrota es una muestra más clara de su valía que su comportamiento en la victoria.
"
Notas para una codificación marcial.
"RUINA / TORMENTA

Todo es un enemigo.
"
Notas para una codificación marcial.

MiniaturasEditar

  • 7ª Edición.
  • Forge World.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum Inglés.

  • Codex: Ultramarines (2ª Edición).
  • Codex: Marines Espaciales (Ediciones 3ª y 5ª).
  • Index Astartes III.
  • Garro: Oath of Moment (Audiolibro), por James Swallow.
  • Roboute Guilliman, Señor de Ultramar, por David Annandale.

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