Relato No Oficial Mechanicus: La máquina Kaban
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Añadida por Skarbrand,el exiliado[Y me va a costar mucho, así que a esperar.] - Dos micrones a la izquierda. Ahora, cuatro hacia abajo... - El adepto de tercera clase Pallas Ravachol ajustó los delicados mecanismos con los calibradores que salían de la yema de sus dedos y observó con gran satisfacción como el cableado módulo de doctrina se deslizaba con suavidad por el cortex del cerebro del servidor al que estaba arreglando (al menos la parte destruida) y penetraba en la medula obolongata-. Nadie conoce a estos servidores como yo.
Puesto que el módulo de doctrina se ajustaba adecuadamente, giró la resplandeciente cubierta craneal y volvió a poner los pernos en su lugar, para proteger el cerebro del servidor. Guardó el antiguo módulo en una bolsa con cuidado de no meterlo en la bolsa de las piezas útiles.
- Ya está - dijo mientras colocaba el último perno en su lugar. El servidor se levantó del camastro quirúrgico. Su rostro tenía un color grisáceo y poco saludable. Medio humano, medio máquina, los brazos del servidor habían sido reemplazados por unas horquillas hidraúlicas, y lo que le quedaba de cabeza había sido potenciado mediante la adición de varios lectores visuales en masa-. Ahora, sal de aquí. Si el Señor de la Guerra ha de pacificar Istvaan, la 63ª Expedición necesitará sus armas y municiones.
Evidentemente el servidor no respondió, se dio media vuelta y se fue de la sala, donde una docena de servidores esperaban a ser reparados.
Aquellos trabajos estaban muy por debajo de las posibilidades de Ravachol, pero él sabía que solo se podía culpar de ello a sí mismo. En cualquier caso, ese trabajo era el que había llamado la atención de su nuevo señor, el Adepto Supremo Lukas Chrom.
Al darse cuenta de que los servidores procedentes del taller de Ravachol trabajaban más rápido, Chrom había preguntado por él. En menos de una semana, Ravachol se encontró en Mondus Gamma, su nuevo lugar de trabajo.
La mayoría de los Adeptos de Marte se preocupaban muy poco por la ingeniería craneal que era la especialidad de Ravachol, pero a él le gustaba. Después de todo, el ser humano sólo puede esperar comprender el funcionamiento del cerebro a partir de los robots. Estos fatídicos pensamientos le llevaron a pensar en la Máquina Kaban.
Apartó esos pensamientos de su cabeza y trató de concentrarse en el trabajo que tenía entre manos: un servidor pretoriano al que se le había encasquillado el arma y le había explotado el brazo. Mientras miraba el metal chamuscado, se rascó la prótesis que le unía el brazo metálico al cuerpo, único elemento metálico que el adepto poseía.
Sus pensamientos le volvieron a llevar a la Máquina Kaban, así que dejó al servidor y se dirigió hacia el laboratorio donde se creaba al ingenio llamado Máquina Kaban.
Ravachol sabía que tenía una gran afinidad con los robots y la programación, pero quien fuera que había creado el módulo de doctrina de la máquina Kaban era un genio muy por encima de sus posibilidades. Dudaba de que fuese Chrom, puesto que él estaba ocupado con las tareas de administración.
Los corredores del templo estaban muy poco iluminados. Los globos luminosos iluminaban los pasillos tanto de día como de noche, pero como buen adepto, le importaba bien poco la hora del día.
Pasó junto al templo de los pistones de rozamiento, por el templo de Velrersk, y llegó a la cámara donde estaba en construcción la Máquina. Varios Skitarii de piel argéntea y armadura enganchada a su carne vigilaban.
-Voy a trabajar un poco. - dijo el adepto.
-Clave genométrica. - dijo el soldado.
-Sí, sí. - respondió Ravachol, acercando su mano- Como si no me hubierais visto ya por aqui.
El Skitarii no dijo nada, como de constumbre, y Ravachol se preguntó si al hombre le habían arrancado el sentido del humor junto al miedo. Notó un cierto escozor cuando los cables de la mano del soldado se conectaron con los de la suya.
-Identidad confirmada. - dijo el soldado, e hizo una señal al compañero para que abriese la puerta.
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