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Relato No Oficial Tiránidos: La Amenaza de la Flota Enjambre Praefactor - Shi'or

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Atención: Material No Oficial sin Sello de Calidad Wikihammer


Introducción general.Editar

Nos encontramos en un período temporal actual e inconcreto en la lejana Franja Este , donde la frontera del Imperio de la Humanidad se confunde con el Imperio Tau . Los alienígenas están en plena expansión en un momento en el que el Imperio del Hombre ha de resguardarse y recuperarse de amenazas más apremiantes que los Tau. Así que, instigado por el sabio Aun'va, la famosa O'Shaserra , máxima representante de las fuerzas armadas del Imperio Tau, dirige una ofensiva general contra el hombre dispuesto a arrebatarle tantos planetas como sea posible, a fin de iluminarles y darles a conocer las ganancias de compartir el Bien Supremo . Sea por las palabras, sea por la fuerza.

Una parcela de éste movimiento, más local y menos poderoso, se extiende hacia el norte de las fronteras del Imperio Tau. Allí, Dal'yth se conforma como el principal enclave, desde donde han partido la mayoría de las expediciones. Junto a los aliados Kroot y fuerzas del Clan Menor Fi'rios , los Tau en el norte han consolidado su posición con autoridad.

Aclaración.Editar

La división en cuatro artículos está hecha para mayor organización. Aún en ambientes separados, los acontecimientos serán literalmente simultáneos.


El conflicto se divide en: Narsla Prime , Thal , Loraleon y Shi'or (Éste artículo).


Shi'or.Editar

Shi'or es un planeta extraño. Es un planeta gaseoso, grande, muy parecido a Véspid: Hay vida en él, muy adaptada. Pero no parece ser inteligente, y si lo es, está muy lejos de considerarse una civilización.

En cambio el planeta posee cuatro lunas que gracias a los retoques atmosféricos ya acogen enclaves de colonos. Éstas lunas son de un tamaño aceptable y sus colonias funcionan sorprendentemente bien, pronto producirán suficientes materias primas como para autoabastecerse.

Shi'or fue rápidamente agenciado por la Casta del Aire , y ya hay dos estaciones orbitales entorno al planeta, simulando ser dos lunas más. Es un punto de repostaje para la flota, un poderoso nuevo astillero y ya tiene una flota propia estacionada que asegurará el sector.

Empieza la historia.Editar

Día uno. Hora planteria: 5:30.Editar

Varias masas de grandes proporciones detectadas. Patrones de movimiento claras.

- Contacto.

Tiempo de contacto con la flota: Dos decs.


- Cuántifica.

Midiendo. Espeficicar tamaño.

- A partir del tamaño estándar Barracuda.

Catorce masas indefinidas con patrones de movimiento.


- Calcula su ruta.

Colisión con Shi'or en tres decs.

- Calcular ruta de intercepción.

Calculando... Ruta de intercepción: En un tercio de dec, con desviación del curso de 64 grados.

- Retransmite a la Estación Aloh'Ar.

Comunicación preparada.

- Kor'vre Fi'rios Kais informa. Durante la patrulla estacionaria modelo C2, hemos detectado una anomalía. Nuestro radar ha detectado catorce formas con ruta a Shi'or.

- Aquí Estación Aloh'Ar. Esperen instrucciones, mantengan contacto por radar.

...


- Kor'o Dal'yht entrando en transmisión desde Aloh'Ar. Intercepten con precaución, informen cuando tengan contacto visual. Procedan según sus posibilidades, no arriesguen la patrulla. Se movilizarán fuerzas a la orbita de Shi'or como precaución. Cierre transmisión.


- Cierra transmisión. Traslada nuevas coordenadas e inicia ruta de intercepción.

Transmisión cerrada. Parámetros enviados, iniciando desviación.

Día uno. Hora Planetaria: 6:15.Editar

.

Dio un repaso general a los sistemas: todo en orden. Como hacía diez minutos. Una revisión mecánica que nunca desvelaba una anomalía, pero el día que lo hiciera sería una manía bienvenida.

La Casta del Aire se enorgullece de estar totalmente especializada en la vida extraplanetaría. En concreto, Sbas lleva unos ocho años sin pisar ningún suelo planetario, destinado a una nave clase Gal'leath como piloto auxiliar. En la flota complementaba las tareas de exploración y hacía las veces de portanaves. La nave estaba bautizada como Madre Vengativa.

De nombre completo Kor'ui Fi'rios Sbas Ka, es responsable de la mayoría de sistemas de propulsión y maniobra de dicha nave, aunque las maniobras en sí están a cargo de un Kor'vre de adjudicación más reciente al jubilarse el anterior.

Sbas no tiene razones para despreciar su puesto, desde donde puede servir al bien del Imperio Tau contribuyendo en las tareas de escolta que necesitan las naves comerciales o los buques mayores, puesto que el universo está lleno de piratas y horrores que han de combatirse. Incluso ahora, pronto frente al más extraño ser alienígena, agradecía la oportunidad de poder servir al resto de la flota.


- Kor'vre, dentro de poco les tendremos a la vista.

- Bien Kor'ui. Manten el rumbo.

El puente de la nave podía considerarse esbelto, proporcionado y con un supremo orden donde cada auxiliar y navegante tenía su espacio y su mundo propio.

La mayoría alzó la vista para atender mejor la voz dron de la nave, cuando un débil pitido anuncio su entrada.

- El Astral envia nuevos parámetros. Requiere que nos incluyamos en el esquema cuatro de formaciones estelares.

- Poned la nave en posición. - Convinó el Kor'vre - Preparad las baterías. Es una formación de combate. Madre, requiero tu atención.


Asignar órdenes.

- Llama a Astral.

Comenzando transmisión.

- Kor'vre Fi'rios Kais atiende desde la astronave Lar'shi, Astral.

- Aquí Kor'vre Dal'yth. No puedo evitar sentir recelo ante la operación.

- Habla con libertad, valeroso Kor'vre.

- Somos un contigente reducido y una confrontación directa contra un elemento hostil puede dagnificarnos.

- Tus recelos han sido escuchados. Prosigue con la misión.

- Así será, Fi'rios Kais. Cierro transmisión.


El capitán de la nave quedó unos momentos en silencio, con reflexión, hasta que señaló con una larga mano el supuesto punto de destino de su trayectoria, más allá del puente de observación.

- Tened todos los ojos abiertos. Si una nave de esta patrulla es destruida, no será Madre Vengativa ¿Entendido?

...

- Allí están.

- Acércanos más, Kor'ui.

- ¿Es prudente?

- Sí.

Madre Vengativa viró y sus impulsores la llevaron a adelantarse al resto de la patrulla. No hubo ninguna transmisión, por lo que no debía de haber ninguna objección. Pronto el resto de naves aumentaron la potencia de sus motores y se alinearon con ellos. Como segundo Kor'vre, el capitán de la Madre Vengativa tenía ciertos privilegios. De haberse adelantado otra nave, habría sido duramente reprendido.

Kor'vre Dal'yth desabrochó las córreas que le sujetaban a su silla de mando y avanzó por el puente bajo la curiosa mirada de muchos de sus subordinados. La carencia de gravedad le permitió flotar adelante hasta el cristal. No acaba de creer lo que veían.

Era una flota. Sí que lo era.


Pero no era una flota hecha de metal, cristal, plasma ni nada conocido. Tentáculos e irregularidades formaban lo que debería de ser un casco sólido e uniforme: Esa flota estaba formada por criaturas vivas ¡Era una flota tiránida!

Transmisión entrante desde el Astral.

- En pantalla.

- Kor'vre Dal'yth ¿Puede decirme que no estoy viendo lo que veo?

- Lo está viendo, Fi'rios Kais.

- Informaré a la Estación y a Shi'or. Desplieguen sus escuadrones y manténganse en nuestro flanco: Nos retiramos. Somos más veloces, nos reuniremos con la fuerza destacada en Shi'or y junto a ellos los destruiremos.

- Así se hará.

Un pítido interrumpio la conversación. Suave y repetitivo. Era señal de amenaza.

- Cierra transmisión. Madre, informe.

Transmisión cerrada. Los pátrones de movimiento de las astronaves alienígenas han cambiado.

- Calcula trayectoria.

Colisión con la patrulla inminente.

- Está bien. Escudos levantados. Calibra sistemas de armamentos. Despliega todos nuestros escuadrones, coloca una transmisión con las Orca en el canal de batalla dos, el resto al canal tres.

Activando escudos. Sistemas de armamento operativos y preparados para disparar a todo su potencial. Pilotos embarcando. Estableciendo conexiones.

- Desvía potencia de los motores. Déjalos en nivel cinco. Alimenta con su desviación los generadores de escudos.

Desviando potencia de motores. Calculando.


La primera escaramuza espacial estalló.

Día uno. Hora Planetaria: 6:35.Editar

El zarandeo de los impactos sobre el casco no preocupó a los tripulantes. Eran conscientes de que, sin los escudos, podrían recibir un daño crítico. Pero era un riesgo necesario, y aún explotando sus vidas no serían en balde. La Madre Vengativa no podía soportar un combate directo con una de las naves enjambre.


La escaramuza espacial había ido mal, pero se estaba corrigiendo. Las bionaves tiránidas eran feroces y resistentes, y se movían con un orden que hacía pensar que tenían un almirante.

Y lo tendrían, recordó el Kor'vre Dal'yth a sus compañeros. Cada una de esas malditas naves era capaz de pensar por si misma, de colaborar con el resto; Sin duda una de ellas actuaba como mente superior.

- Comunica a canal dos.

Comunicación en curso.

- Volved al sector de la Madre Vengativa. Proteged. - El Kor'vre dejo una pausa necesaria para añadir. - Comunica a canal tres.

Comunicación en curso.

- Concentrad los disparos en el sector X.313. Ayudad a Tirano a destruir ésa maldita nave.




La gran nave de linea, Tirano, tuvo que reconsiderar su curso cuando los escuadrones de barracudas empezaron a envolver la nave contra la que combatían. Las baterías no dejaban de arrojar plasma y rayos iónicos contra la dura carcasa de la nave; La bionave tiránida, a su vez, respondía con proyectiles propios que arañaban los potentes escudos del Tirano, de componentes desconocidos. El capitán de la nave, un Kor'ui, odiaba admitirlo, pero esa nave estaba superándoles. De no ser por los dos escuadrones que les apoyaron, habría empezado a considerar la retirada de ése frente, intentar escabullirse al espacio.

El resto de la patrulla Tau , varias naves más con sus respectivos escuadrones, tenían problemas similares. No había ningún orden: Una nave se defendia acá, otra maniobraba para apoyar la contigua mientras evitaba ser alcanzada por los tentáculos de uno de los terrores espaciales... Ninguno había sido destruido, al menos ninguna de las naves capitales. La flotilla de escolta, los Barracudas y los Orcas, eran otra cosa...

- Tirano, estado.

Todos los sistemas operativos. Escudos al 15%.

- Kor'la ¿Nos queda energia para reforzarlos?

- No, el reactor está al limite. Ya lo estamos forzando.

- Está bien, olvídalo. Kor'ui, desciende a setenta grados, apártanos de éste fuego. Acércanos a Astral.

Un impacto en el casco se adelantó al informe de que, finalmente, los escudos cayeron. Pero gracias a la maniobra esquiva no sufrieron más daños directos, pues al retirarse el Tirano otra nave capital Tau se acercó y tomó el relevo.


- Tirano, descubre la lectura número siete.

Espécimen conocido. Clase Kraken. Nivel de amenaza: Importante si se aproxima, nulo a distancia.

- Calcula y aplica ruta de intercepción. Comunicación con Shas'ui Fi'rios.

Calculando. Trazando nueva ruta. Comunicación en curso.

- Honorable Shas'ui, concentren su fuego sobre la lectura siete. Estén preparados, si nos alcanza seremos abordados.

Comunicación del canal de la Casta del Fuego .

- Si nos abordan les saludaremos como merecen.



- ¡Eso ha estado muy cerca!

- No tanto, sigue disparando.

- Psché... Comunicación entrante de Fio'vre. En alto.

- (Voz dron) Comunicación por canal 3 desde Madre Vengativa: (Kor'vre) Concentrad los disparos en el sector X.313. Ayudad a Tirano a destruir ésa maldita nave.

- ¿Y eso es?

- Detrás nuestro, ahí. Tirano en apuros.

- Me gustaría saber quien acudiría si fueramos nosotros...

- Todo Tau'n lloraría tu perdida. Traslada las coordenadas al resto del escuadrón.


El escuadrón de barracudas formó alejándose de la nave que estaban acosando, tomando ejemplo de la iniciativa del líder. Desde un punto elevado, por encima de toda la batalla, la perspectiva era maravillosa. La aterradora demostración de poder y tecnología se demostraba en la iluminación del vacío del universo con cada nueva ráfaga y las explosiones de los impactos. Una bionave tiránida se partió en dos, destruida, al tiempo que una de los cruceros tau se desvió para alejarse de la contienta al debilitarse por una explosión interior.

- ¡Buff! El Descubridor pide protección, presenta daños críticos.

- No podemos brindársela. Atento, vamos a topar con las pequeñas de escolta.

- Sistemas de armamento en marcha ¡Morid! ¡Morid todos, seres sin mente, escoria!

- Más bajo, si te oyen se van a enfadar.


El escuadrón topó con una cantidad ingente de criaturas infames, de vaga descripción, que les arrojaron ácido o procuraban provocar contundentes colisiones.

Éstas naves eran la escolta de una de las moles tiránidas; Durante el conflicto han servido como pantalla para las ráfagas del Tirano, responsables también de destruir uno de los Orca. Estaban presentes entre todas las grandes naves...: Ahora alguna tenebrosa mente les arrojó los escoltas de dicha nave al completo, dejando de acosar a Tirano para interceptar los refuerzos.

Los pilotos tuvieron que dar lo mejor de si para evitarlas. El Fio'ui no tardó en olvidar su objetivo principal y ordenar ocuparse de esas pequeñas naves, o les destruirían.

- Nuestro blindaje no va a aguantar esto, mira el casco, ahí...

- Ése ácido es muy potente. Evita que nos den.

- Si me pidieras que invadiera un mundo Gue'la solo con esta nave te respondería igual.

- No pienso morir contigo, me atormentarías para toda la eternidad.

- ¡Dispara al de la izquierda! ¡Mierda, Oro 5 ha caído! El Barracuda ha explotado cuando la criatura ha colisionado con ellos.

- Derribado y vengados. Vira hacia el Astral, a ver si podemos darles unos cuantos blancos. Voy a pedirles auxilio.




Desde la cubierta del Astral podía contemplarse gran parte de la batalla, por encima de ellos. La nave presentaba daños graves, pero no había afectado nada a sus sistemas más funcionales. A su lado, una nave enjambre muerta se perdería para siempre en el vacío del espacio.

- Astral, situación de la patrulla.

Emitiendo. Recibiendo respuesta. Calculando. Descubridor no responde. Tirano sufre daños críticos. Escuadrón Azul de Barracuda no responde. Escuadrón Verde de Orca informa de daños irreparables, un Orca sigue operativo.

- Detente. Situación del enemigo.

Desbandada. Descoordinación. Los niveles de amenaza han sido reducidos.

- Reagrupación en nuestro sector.

Enviando coordenadas.

- Tendremos que remolcar a Tirano. La batalla ha concluido, los Tiránidos han sido derrotados hoy. Era una patrulla como la nuestra, esto es el comienzo de algo oscuro, de una amenaza inimaginable. Somos la defensa de nuestra nación, hermanos de la Casta Kor. - El capitán empezó a arengar a los pilotos y operarioes, quienes lo miraron atentamente, en silencio. - El orden y el cálculo del espacio nos ofrece muertes frías, repentinas. Pero es aquí donde la guerra está guiada por las matemáticas, el orden y los parámetros. Estos horrores no deben llegar a tierra. Son horrores sin mente, guiados por unos impulsos y una inteligencia que no puede sobrepasar nuestra capacidad, pues nosotros tenemos un propósito noble, un todo que proteger.

Día seis. Hora Planetaria: 17:15.Editar

Sabían que volverían. El choque de patrullas no podía significar otra cosa que estaban en mitad del paso de algo terrible.

Cuatro días despues, la enormidad de la Flota Enjambre eclipsó toda escaramuza ocurrida hasta entonces: Pronto, al quinto día, se encontraron batallando en el frío vacío espacial contra las primeras bionaves. Victoria, pero con unas pérdidas que no podrían recuperar pronto, y aún quedaban numerosos enemigos.

La segunda gran batalla se llevo frente a Aloh'Ar; Los Tiránidos habían desviado su curso, debían de haber entendido que las dos estaciones orbitales del planeta funcionaban como centro de operaciones y daban anclaje y reparación a las flotas. Tras varias escaramuzas ocasionadas por las patrullas y avanzadillas de ambos bandos, finalmente el conflicto estalló: Unos necesitaban contener a la flota enjambre a las puertas de la Estación Orbital, mientras que los asaltantes estaban dispuestos a no dejar a nadie con vida.

Volvió a empezar la pesadilla.

[...]

La batalla marchaba bien, pero seguía siendo un precio demasiado alto. Eran ya seis horas de crudo combate astronaval, y aunque era imposible precisar con exactitud qué daños habían sufrido los tiránidos, el Kor'o de Dal'yth sí sabía perfectamente cuáles habían sufrido ellos.

Varios Kor'el y Kor'vre estaban cerca suyo; Unos observando la batalla, otros manejando datos en las grandes pantallas táctiles y otros tantos efectuando diferentes transmisiones. Eran el órgano principal de la flota, su cerebro.

- Kor'o Dal'yth, el Llameante pide permiso para refugiarse en la estación, sus sistemas de armamento no están operativos. - El dirigente se centró en el mapa táctico, un hológrama céntrico que dominaba la instancia: Allí estaban representadas todas las naves capítales y sus respectivos escuadrones, en el orden de la batalla. Localizó rápidamente el Llameante, una gran nave capital que había ocasionado verdaderos daños a la Flota Tiránida en el enfrentamiento anterior, pero que esta vez ha sufrido duras represalias. Quizás por ello. Quizás esas cosas tenían memoria y se habían cobrado venganza.


Ante Aloh'Ar se distribuyó una gran flota en una triple línea de contención. Los Tiránidos estaban mezclados con la segunda linea e asaltaban esporádicamente la tercera agrupación de naves, mientras que los primeros contendientes habían tenido que retirarse hará horas por los daños sufridos.


La Flota Enjambre era enorme, pero los Tau no eran pocos, y su muro funcionó.


- Dile a Kor'vre Vior'la Za'es que el Llameante puede resistir. Que embista si hace falta. Queda poco y estamos venciendo, su flanco derecho se está desmoronando ¿Quién está en contacto con Kor'o Fi'rios En'r'or?

- Yo, celestial Kor'o Dal'yth.

- Llévalo al canal de comunicación seis.

- Puede transmitir.

- Kor'o Fi'rios En'r'or. Nuestro enemigo flaquea. presionadle. Envíamos los escuadrones de reserva para apoyar su contraofensiva.

- Así sea. Les envio mis coordenadas y el plan de ataque. Cierro transmisión.

- Kor'vre Dal'yth Khor, da la orden. El Escuadrón Oro al completo junto al Escuadrón Gris deben despegar. Oro dará apoyo a nuestra flota en su movimiento ofensivo, mientras que Gris debe proporcionarles escolta. No podemos perder esos Mantas.

- Transmitiendo.

- Kor'vre Vior'la, ponte al mando del Escuadrón Gris. Adelante.

- Sí, gran Kor'o, sus deseos mis manos. - Uno de las delgaduchas figuras abandono la sala por uno de los pequeños ascensores, estaría en el hángar adecuado prácticamente de inmediato.




El puente sufrió una potente sacudida cuando el kraken chocó violentamente contra el casco.

- Tirano, informe de daños ocasionados por impacto.

Graves en la sección cinco. No hay escapes.

- Aisla la sección. También la sección 7 y 6. Abre la cinco. Comunica por el canal de la Casta del Fuego .

Comunicación en curso.

- Shas'vre Vior'la Kais, es su momento. Dependemos de vuestro valor, nuestros pensamientos están con vosotros. Fuerzas hostiles invadiendo la sección cinco, interceptenlos en la sección cuatro. Si logran alcanzar la tres, podrán acceder al puente. Detengánlos.




La Shas'vre revisó los sistemas complementarios mientras escuchaba al Shas'ui, quién se había encargado de levantar las improvisadas barricadas: Cajas de víveres y mobiliario formaban un muro que cortaba el pasillo, y tras él un Equipo de Cazadores. En los dos pasillos adyacentes, la situación era idéntica. Habían cortado los tres accesos que podían llevar los tiránidos a la sección tres. El resto, estaba bloqueado o minado.


- Pronto llegarán.

- Así es, honorable Shas'vre, pero nos encontrarán preparados.

- Bien, a tu puesto. Volveré.

La Shas'vre se giró y cambio de pasillo para supervisar la siguiente barricada. Allí una Shas'ui la saludó e informó. También estaban preparados, preocupados pero listos para cumplir su deber. Con ellos había medio equipo de drones de combate reforzando su capacidad de disparo.


El Tirano tenía cerca de una cuarentena de soldados de la Casta del Fuego , una docena de drones de combate y una Shas'vre. Equipada con una Armadura de Combate Crisis, su presencia se regía expresamente a la previsión: Alguien había previsto que el Tirano, al igual que otras naves capitales, serian abordados. Dos Equipos de Crisis están dispersos en la flota. Se había calculado a partir de la anterior participación de la nave y su estado: Con la mayoría de sistemas dañados por los otros combates, el Tirano era una amenaza leve en comparación a otras naves.

Se arriesgaron a convertirse en objetivos, a propósito, de las naves abordadoras. Si flaqueaban, toda la tripulación moriría. Pero la pérdida del Tirano era aceptable en comparación a otra de las naves de linea totalmente operativas, quiénes también se esperaba que sufrieran abordajes. De hecho, el kraken que embistió el Tirano llevaba trayectoria hacia la nave insignia Tau .


Como no hay Guerreros del Fuego suficientes para reforzarla todas las naves de linea adecuadamente, así que la defensa principal de la nave pertenecía en gran parte a su propia tripulación, los operarios de las baterías y los diferentes armamentos, que habiendo sido reparados en su gran mayoría aún ofrecian resistencia.


- Shas'ui, tras estas cajas estás defendiendo todo lo benevolente que hay en esta galaxia. No lo olvides. Voy a llevar el resto de drones de combate a la reserva. Te confio a ti su controlador.

Uno de los dos ayudantes y escoltas de la Shas'vre Vior'la le cedió el controlador de drones, ayudaría a maximizar su potencial.

La propia Shas'vre estaba acompañada, además de dos Shas'la con rifles aceleradores, de dos drones de combate. Su intención era proporcionar suficiente fuego de apoyo donde fuera necesario como para resistir las oleadas, allí donde fuese necesario.


El comunicador resonó.

- ¡Poderosa señora, enemigos en la primera posición! No hay lecturas importantes, pero sí numerosas.


La Shas'vre indicó a sus dos Shas'la que se quedaran con la reserva a la espera y marchó velozmente, haciendo uso de los retroreactores propios de la Armadura de Combate para alcanzar la posición rápidamente. La llegada de su presencia, su cañón de inducción y los dos drones fue bienvenida, pues pronto la potencia de fuego de apoyo se sumó a las ya desesperadas andanas de los Shas'la. Ráfagas ocasionales del lanzallamas terminaron de salvar la situación.

El amplío pasillo era una matanza de cuerpos de gantes, disparos, explosiones menores y de granadas. La horda desplegada por la nave kraken empujaba sus propios cadáveres hacia la posición atrincherada, disparando sus propios y tétricos proyectiles. Pronto obtendrían cobertura con los cadáveres de su propia progeníe.

Algo rebotó en la Armadura, un Shas'la cayo hacia atrás con las manos en la garganta: Murió cuando algo ¡Parte del proyectil! se la devoró. Algo penetró la armadura del Shas'ui, pero éste siguió disparando. Fuera lo que fuera que disparaban los termagantes, el blindaje de los Shas'la no era una gran garantía de resistirlos.


- ¡Aquí la Shas'ui Fi'rios, nos atacan! ¡Tres objetivos localizados!


Shas'vre Vior'la masculló un improverbio y se alejo dejando allí los dos drones de combate. Su marcha desalentó a los soldados, pero no les quedaba otra que mantener la posición con toda la fiereza necesaria. Encendio el comunicador, hablándoles a la escolta.

- Shas'la, ambos, reunios conmigo en el tercer punto. Moved el Equipo de reserva con vosotros.


Cuando la Crisis asomó al pasillo, ya había allí un equipo de más de Guerreros del Fuego y sus dos escoltas; Éstos tenían una tarea precisa y primordial, y ya la habían llevado a cabo. Uno de los Guerreros Tiránidos ya estaba muerto, un segundo - rodeado de gantes - acribillaba la posición defensiva y el tercero se había rezagado para evitar más heridas, puesto que no poseía armamento de distancia.

El plan era no dejar ni una sola criatura sináptica con vida.

- ¡Valerosos Shas'la, que estas tenebrosas criaturas no pasen de aquí! ¡Matadlos a todos!


Uno de los francotiradores consiguió derribar el Guerrero Tiránido tirador, los gantes se sacudieron a su alrededor y renovaron sus intentos de alcanzar las barricadas, con especial furia. Algunos lo consiguieron, y una garra decapitó un Shas'la, varias más hirieron a varios defensores y finalmente el lanzallamas de la Crisis les hizo retroceder a precio de entorpecer los disparos de los guerreros.


- Objetivos eliminados. - Aseveró el Shas'ui. Aún sin los Guerreros Tiránidos los gantes seguían combatiendo con fervor, sin descontrol. Quizás la presencia cercana de la nave tiránida ejercía control sobre ellos, más que los guerreros; Eso no podían saberlo.

- Atención, Shas'la de la reserva, volved a vuestros puestos. Aquí han perdido empuje.

Ella se quedó. Un misil proveniente de la Shas'vre dio por concluido el asalto tiránido.


Aún quedaba lucha, tanto dentro como fuera.

Día seis. Hora Planetaria: 19:46.Editar

Tras una hora de luchas...


El impetú de la embestida del Guerrero Tiránido desequilibró la Armadura de Combate Crisis. Tras el impacto inicial, la Crisis cayo hacia atrás, derribada; Un fogonazo igneo de su arma izquierda abrasó a varios gantes, pero no a su atacante principal: Éste arañó las placas de blindaje y finalmente atinó a clavar una garra abriendo las junturas, entrando por lo que sería un costado.

La Shas'vre se encogió cuando dicha garra entró en su cámara, demasiado cerca. Los sistemas y las pantallas de datos parpadearon, y algó se quebró dentro de la armadura. Aún así, consiguió alzar el brazo derecho de la armadura y golpear con el cañón la cabeza del tiránido, que retrocedió lo suficiente para recibir dos disparos del arma en el pecho. Su poderosa coraza natural se rescrebrajó ante los besos del cañón de inducción y manó cantidad de sangre, pero la criatura vivía.


Gracias al acoso de un dron de combate y uno de los Shas'la de la escolta de la Shas'vre, el guerrero tiránido se apartó de la armadura y retrocedió; Pero en su huida destrozó el tórax del Shas'la con un potente revés.


La Armadura de Combate volvió al combate incorporándose y alzando el lanzallamas para terminar con el enemigo, pero se encontró con tres gantes protegiéndolo. Uno de estos apartó el dron de combate con un impacto de su estrambótica arma simbiode, pero ninguno de los tres avanzó. Realmente estaban protegiendo a su líder, impidiendo avanzar hacia él, dándole cobertura con sus propios cuerpos.

Los cuatro enemigos debían de haber caido fulminados entre las terribles llamas de su armamento: En vez de ello, medio brazo mecánico de la armadura, incluyendo el arma, rebotaron en el suelo. La Crisis había quedado empapada de la sangre del tiránido, pero la Shas'vre no le dio importancia hasta ahora. Nadie lo había advertido hasta entonces, o no lo había podido transmitir: La sangre de éstos guerreros tiránidos era ácida, altamente corrosiva. Donde caía, pronto el suelo se fundía. El blindaje de la Crisis no era diferente ¡Se estaba descomponiendo!


- ¡Repeledlos! - Instó la Shas'vre a través del comunicador, sin dejar entrever su creciente desespero. Destrozó a los gantes con el cañón de inducción, pero aparecieron más y el Guerrero Tiránido pudó escabullirse, huyendo de la refriega. Los tiránidos que quedaban en el pasillo terminaron por imitarlo, dejando a los cazadores heridos y angustiados, casi habían sido superados.


La Shas'vre aprovechó el respiro para abandonar la armadura ayudando a abrir el maltratado acceso a patadas. Saltó y a gritos atrajo al Shas'la más próximo.

- ¡Trae a tu Shas'ui aquí!

- Ha muerto, poderosa cazadora. Varios de esos abominables proyectiles le alcanzaron.


El guerrero la miraba con cierta sorpresa: La Shas'vre estaba limitada ahora a una pistola de inducción y a lucir un apretado mono funcional. El Shas'la estaba considerando que presentaba un aspecto muy vulnerable, cuando lo entendió: Un pesado ruido metálico le llevó a alzar la vista hacia la Armadura de Combate . Se estaba troceando sola; Otra placa más cayo, y la portezuela de acceso también. La sangre del guerrero tiránido la estaba dejando inservible, y si el piloto hubiera seguido en ella habría encontrado una horrenda muerte.


- ...Entonces usa tu propio comunicador. Di que la Shas'vre ordena retroceder hasta el punto de la reserva, no podremos resistir más aquí. Aprovechemos esa barricada.


La mujer guerrera dejo al soldado trasmitiendo las órdenes y rodeó la escena para buscar el cadáver del Shas'ui. Al hallarlo, recuperó el controlador de drones y se colgó del hombro la carabina del valiente líder de escuadra. Echo a correr con el resto, mientras tecleaba órdenes precisas para los drones de combate. Retirarse no iba a ser fácil, los sonidos inconfundibles de los disparos, mácabros siseos y aullidos indicaban que los otros Equipos tendrían que abandonar la posición bajo el acoso de los gantes.




- Sección cerrada, Kor'ui.

- ¿Cuál es la situación?

- Inestable. Las puertas resistirán si es verdad que no quedan más líderes.

- ¿Y sí es así?

- No resistirá. Son listos, los otros no. En cualquier caso, hemos de evacuar la nave. Aconsejo que contacte con la Estación Orbital.

- Aloh'Ar nos pide apoyar su propia evacuación.

Shas'vre Vior'la Kais tardó en encajarlo ¿La estación había caído, habían perdido la batalla?


Los Shas'la habían estado escuchando. Se miraron unos a otros con preocupación: De los cuarenta iniciales, unos deciséis valientes guerreros seguían en pie. Dos de ellos a duras penas, y sólo un Shas'ui había sobrevivido. De los drones no quedaban ni uno, sacrificados.


- Poderosa señora, podemos resistir. - Gruñó más que habló el Shas'ui. Era un hombre especialmente grande y en algún momento de la refriega se había hecho con una segunda carabina: Se las apañaba para disparar las dos a la vez.

- Gracias Shas'ui, pero nuestra supervivencia no importa si no sirve de nada al resto de la flota. Organice la defensa de la sección, estén atentos a cualquier acceso que pueda aprovechar el enemigo. Voy al puente a ver qué ocurre con la Estación..

Ambos soldados saludaron y la mayor oficial avanzó a paso rápido dispuesta a reunirse cara a cara con el capitán del Tirano.




- Tirano, imagen de la Estación Orbital Aloh'Ar.

En pantalla.

La holoimagen mostraba la gran estación rodeada de los restos de la flota. Varios impactos en el casco mostraban claramente los puntos por donde los tiránidos habían abordado ¡Esporas y krakens habían conseguido llegar a la Estación a pesar de las baterías, torretas y barracudas!

- No veo a nadie salir de ella.

- Ya no hay forma de hacerlo, Shas'vre. Tampoco tenemos potencia suficiente como para destruirla o tomarla, así que la Estación Orbital Aloh'Ar se quedará en estado de invasión.

- Hemos perdido la batalla... ¿Pero y los Kor y Shas que quedan ahí?

- Están muertos o pronto lo estarán. No está en nuestra mano ayudarles. La batalla aún no ha acabado. No somos los únicos con problemas de plagas.

La Shas'vre se apartó contrariada, pero no añadió nada.

- Escuche, Shas'vre. Este mundo es nuestro, pertenece al Imperio Tau. La caída de una Estación Orbital no nos amedrentará, sólo es una estructura que puede volver a recontruirse. Los Tiránidos no conseguirán éste sistema, los detendremos aquí.

Comunicación con prioridad general entrante.


- Aquí Kor'o Fi'rios En'r'or, ahora máximo representante de la Casta Kor. Todas las naves operativas deben desplazarse hasta la Estación Orbital Shaz'na para rearmamento y reparaciones.

- Tirano, transmite a Kor'o Fi'rios En'r'or

Transmisión en espera.

- Kor'ui, ¿Esa nave no está volando raro? - La Shas'vre señaló un punto a través de los ventanales de observación.

- Tirano, escanea esa nave. Identifícala..

Escanneando. Escanner completo. Identificación completa. Es El Fugaz.

- Tirano, diferencia formas de vida.

Organismos complejos, origen tiránido.

- Tirano, ¿No hay más lecturas?

El escanner no descubre más formas de vida.

La Shas'vre agachó la cabeza. Toda una nave capital devorada por dentro.

Transmisión preparada.


- Aquí Kor'ui Tau'n desde Tirano. Estamos siendo abordados, tenemos gran parte de los sistemas inoperativos y seis secciones infestadas.

- ¿Su capacidad de cumplir con el nuevo rumbo está comprometida?

- Corremos riesgo de quedar a la deriva, no podemos asegurar nada.

- Queda anotado. Inténtelo. Si no serán remolcados.

- Kor'o... Necesitamos ayuda, no sabemos si podemos seguir manteniendo la sección del puente segura.

- ¿Hay Shas con vosotros?

- Shas'vre Vior'la Kais está aquí con unos pocos cazadores.

- Resistid hasta que sea posible una operación de rescate. No sois los únicos abordados. Cierre transmisión.

Transmisión cerrada.


Un Shas'la irrumpió en el puente.

- ¡Poderosa Shas'vre! ¡La barricada está cayendo, algo la corroe!

Día siete. Hora Planetaria: 15:00Editar

Estación Orbital Aloh'Ar.



Kor'o Dal'yth no bajo la mirada, a pesar del insistente parpadeo de la pantalla de datos que tenía frente así; una colorida demostración que recordaba su prioridad. Se había puesto en pie, y observaba con más atención la sala que los aparatos. La flota había vencido la batalla, era indiscutible; Las naves restantes recogían sus escuadrones y maniobraban para evitar restos de naves enjambre y los cascos a la deriva de las naves destruidas o abordadas.

¿Importaba? Sabían que la Flota Enjambre aún contaba con suficientes efectivos como para proseguir con su amenaza. En cambio ellos tardarían largos años en recuperarse de las pérdidas, aunque aún había fuerzas suficientes para coordinar una defensa. Una defensa en la que ya no aportarían.

Para él ya no sería posible. Que en aquella sala exclusiva de los Fio'el y Fio'o hubiera medio Equipo de cazadores de la Casta del Fuego quería decir que los Tiránidos no tardarían en alcanzar esa posición, y que el resto de tripulantes y habitantes de la Estación Orbital estaban aislados o muertos.


Las esporas tiránidas eran difíciles de interceptar. Aunque los Barracudas y las baterías y torretas habían alcanzado muchas, las que habían impactado y penetrado en la estación orbital eran suficientes; Y las bestias que salieron de ellas, incontrolables, pronto se hicieron con el control de toda la parte baja de la Estación.


El Kor'o estaba convencido de que los mil veces malditos tiránidos sabían bien donde haría más daño su desembarco: Pronto fue imposible alcanzar los hángares. Y se aseguraron bien de cortar las rutas de escape: Pronto la Casta del Fuego actuó desesperadamente para despejar los accesos, conseguir que alguien llegara a los transportadores auxiliares y cápsulas de emergencia; Un Equipo consiguió mantener una ruta abierta el tiempo suficiente para que dos Mantas despegaran, pero no hubo mucha más suerte. Aprisa, los Tiránidos fueron empujando a los Tau hacia los pisos superiores. Había pocas cosas por encima del puesto de mando; Por debajo de él, sólo terror y el acechante devorador.


Kor'o Dal'yth levantó una pistola de inducción. Muchos pilotos iban armados, por si eran derribados y sobrevivían; Siempre era esperanzador tener algo con lo que defenderse. Aún alejándose de los campos de batalla terrestres, algunos capitanes seguían llevando esas pistolas; Así que al líder de la Casta del Aire del planeta Shi'or no le extrañó que otros imitaran su gesto.


- Moriremos todos. - Anunció el Shas'ui de los Guerreros del Fuego . Todos lo sabían, y esa certeza no inquietaba al soldado. Sí a los miembros de la Casta del Aire ; La perspectiva de un combate no les era agradable, sus flacuchos y débiles cuerpos no estaban destinados a ningún esfuerzo físico, y su temperamento era mucho más asustadizo que el de los soldados. Su forma de ver la guerra era ordenada, distante, fría; No compartían la visión apasionada y ardiende de ningún Shas'ui.

- ¿Y cree que es conveniente recordárnoslo, Shas'ui? - Replicó irritado uno de los Kor'el. Después de todo, su moral ya era bastante baja y quebradiza de por si. Poco a poco los Kor'el y Kor'o se fueron colocando tras los mandos, buscando protección en los sólidos paneles y esperando que los Guerreros del Fuego , más adelantados, les protegieran. Después de todo, muchos de ellos no llevaban armas.

- Ja. Moriremos todos y cada uno de nosotros, pero por cada Tau que hoy muera de esas horrendas criaturas habrán caido diez. Diez que no volverán a derramar sangre, diez que no saldrán de esta Estación Orbital. Ya estamos muertos, pero les haremos un servicio a toda nuestra raza hoy librándoles de combatir lo que ya hemos matado y que aún nos queda por matar.


Los Guerreros del Fuego corearon varios himnos suyos, respaldando a su Shas'ui. Ningún dignatario de la Casta del Aire se atrevió a responder, la Casta del Fuego podía ver fácilmente su sacrificio como un aporte al Bien Supremo , digno de recuerdo y respeto, pero a ellos no les ocurría lo mismo. Se podían considerar, sin vanidad, demasiado importantes para su Casta. Eran miembros experimentados, parte de los mejores pilotos, exploradores y almirantes de Dal'yth estaba en esa sala. Iba a ser una pérdida importante, más cuando resulta ser tan necesaria su aportación a la causa del Imperio Tau ¿Quién mejor para proteger las órbitas y los planetas que ellos?

Aún ansiaban vivir, la violenta muerte que les esperaba no era un alivio. No era una aportación, su masacre no iba a ayudar a nadie.


Gritos, siseos, gruñidos, arañazos y golpes, indicó que la horda tiránida se acercaba ¿Cuántos serían? ¿Cuántas de esas malditas criaturas podía desembarca con tanta rápidez, superar la guarnición con tanta facilidad y brio? Los Tiránidos estaban horriblemente organizados; Encontrarse que la guarnición era emboscada en su propia estación resultó impactante, y fue demasiado. Aloh'Ar tenía un buen contingente militar en su interior. De él ya no debía de quedar prácticamente nada.


- ¡Ya vienen! - Gritó un anónimo, lleno de terror.

Algo estalló fuera. Al poco un impresionante Guerrero Tiránido entró en escena, cuyo empuje no se vio detenido por los disparos de los seis Shas'la y el Shas'ui. Al poco se les unieron unos tímidos disparos de pistola, pero la potencia de fuego siguió ineficaz; Uno, dos, tres guerreros cayeron bajo las garras de la criatura. Su bioarma derribó un Kor'el, quien sin protecciones no pudó evitar que el proyectil viviente le devorara las entrañas.


No había honor, ni gloria ni servicio al Tau'va en morir así.


El Tiránido soltó un profundo aullido cuando un disparo penetró su coraza y provocó una gran salpicadura de sangre. Una sangre que al caer sobre varios Fio, que con gran valentía decidieron asetearle con las pistolas de más de cerca para compensar su poca puntería, se mostró rápidamente como altamente corrosiva. La desgracia de los tres oficiales fue demasiado para Kor'o Dal'yth, quien dejo caer la pistola y se agachó detrás de su panel. A su lado un Kor'el se tapó los oidos con las manos, intentando mitigar los gritos de dolor.

Los Guerreros del Fuego retrocedieron. Aunque no llegó a entrar ningún gante, la situación ya era suficientemente desastrosa. El Shas'ui murió ensartado y su cadáver acompañó, colgando de la garra, al tiránido durante un buen rato hasta que finalmente se deslizó y cayo en uno de los reveses. Pero poco después, el propio tiránido se desplomó y murió entre violentas convulsiones, vencido por las heridas.

Al instante entraron varios gantes encabezados por dos genestealers ; Éstos no pudieron demostrar ningún papel en la batalla, pues los Shas'la restantes los abatieron rápidamente.

Aún así, en poco se convirtió en una masacre. El líder, nuestro Kor'o, consiguió recuperarse un poco y volvió a centrarse en su panel. Despreció con un barrido de los ágiles dedos las notificaciones y alertas de seguridad que poblaban la pantalla y activó el registro de voz, la bitácora del almirante de la Estación Orbital.


- Kor'o Dal'yth transmitiendo en el último mensaje de la Estación Orbital Aloh'Ar, paso por alto el resto del protocolo por situación hostil. Las interferencias sufridas son producidas por el combate final entre los Primeros Entre Los Iguales y la horda de abordaje. No queda esperanza para nosotros, pero queda para Shi'or. En mi terminal están registradas todas las anotaciones e imágenes que hemos recopilado de nuestra derrota para su posterior clasificación y estudio. Su acceso ha sido ampliado para que cualquier enlace interno de la Estación pueda dar acceso a tal información. Acabo de teclear el código de autodestrucción para facilitar la limpieza de la Estación Orbital, haciendo innecesario hacerlo desde el puente, el cual además al funcionar solamente con energia de emergencia no puede activarlo.

Kor'o levantó la vista del panel que está manipulando para transmitir. La masacre había terminado y la sala estaba repleta de todo tipo de tiránidos .

No le atacaban. Sólo le miraban.

Tembló de los pies a la cabeza cuando una nueva criatura entró en la sala: Un líctor que se abrió paso directamente hacia él.

- El enemigo intenta capturarme, no sé con qué fin. Mi única y última satisfacción será no caer en cautiverio. Kor'o Dal'yth cierra transmisión.


Su fiel arma le ahorró lo que fuera que le tuviera preparado el líctor; Antes de que el tiránido pueda alcanzarle, el almirante tuvo tiempo de apretar el gatillo apuntando contra su propia sien.

Día nueve. Hora Planetaria: 20:40.Editar

La retirada de la flota Tau había sido trabajosa y lenta, llena de incidentes. Aunque el sector parecía más o menos asegurado, los Tiránidos no tardaron en volver a acosarles.

Los Tau tuvieron la suerte de recibir refuerzos de dos naves demiuargas, cuya enorme estructura e imponentes armas pronto solucionaron las primeras escaramuzas. Tras dos días del último gran enfrentamiento y de la caida de Aloh'ar, empezó otra batalla; Una lucha eterna en el espacio donde las ordenadas naves Tau y las bionaves tiránidas volvieron a abrazarse durante largas horas.

Nadie pudó impedir que, durante el conflicto, todo tipo de esporas y criaturas tiránidas descendieran sobre la luna Ash'b.



- ¡¿Qué es esa cosa?!

- Es un biotitan alado. Esquívemoslo.


El Barracuda maniobró velozmente cambiando de dirección: descendió hasta acercarse al suelo y pasó por debajo de la enorme criatura. No eran su objetivo, era evidente, pero estar dentro de su campo de visión era tentar la suerte.


La fuerza de asalto tiránida, varios cárnifex, una infinidad de gantes y numerosos guerreros avanzaba junto varios biotitanes terrestres por la rocosa superficie de la segunda luna, Ash'b, de Shi'or. La poca Casta del Fuego que había podido desplegarse defendía la única colonia de la superficie, tras improvisados muros prefabricados por la Casta de la Tierra y algunos búnkeres. Había poca defensa estática, y en general los Tau no podían sentirse satisfechos de su despliegue terrenal.


Pero, en compensación, varios escuadrones de Barracudas atormentaban el avance de los tiránidos .


- Nuevo objetivo en pantalla: Nos piden concentrar el fuego en el primer biotitán.

- Viro. Marcalo.

- Marcado. Transmito información al Cuerpo más cercano, deben quedarles misiles buscadores.


Gárgolas nublaban el cielo de la luna, obstruyendo la misión de los Barracudas y lanzándose contra sus motores o intentando alcanzar sus sistemas mediante ácido propulsado. Entre ellas y el Harridan, la monstruosidad alada, los pilotos no lo tenían fácil. Los Barracudas eran resistentes y maniobraban con una celeridad y habilidad que sorprendería hasta a los Eldar , pero tenían sus limites.


- En la mira.

- Todos los sistemas de armamento disparando.


Los proyectiles de inducción parecían rebotar en la dura carcasa del biotitán con forma de caracol; Pero el cañón iónico sí lo penetró y que la enorme bestia se volviera hacia el Barracuda era síntoma inequívoco de que le habían hecho daño real.


- ¡Cuidado, cuidado, coge altura!


El Biotitán se alzó y sus potentes tentáculos rozaron la nave, que de no haber cogido un poco más de altura, habría acabado hecha añicos. No pudieron hacer una segunda pasada, detrás uno de los Barracudas se estrelló violentamente contra el suelo cuando una certera embestida del Harridan lo desvió fatalmente.


- Era Oro 5.

- Alejémonos de esa cosa, estamos a tiro.

- ¡Nos dispara! Puedo esquivarle, pero no podemos matar al biotitán con esa cosa acosándonos.

- Está bien. Sigue evitando esa cosa, voy a proponer el cambio de objetivo.


La Escuadra de Barracudas, la Oro, eran doce naves. Quedaban diez, divididas en dos subgrupos para una mejor actuación. El líder de cada subescuadrón designaba un objetivo y el resto formaba y lo destruía.


Había funcionado terriblemente bien hasta la aparición del Harridan, quien estaba desastibilizando el segundo subgrupo, persiguiéndolo.


- Denegado. Sígamos evitándole, demos la vuelta y unámonos a la formación para la segunda pasada.

- No duraremos mucho así, asegúrate de matarlo en la próxima, apunta bien.


Los Tiránidos no eran estúpidos, eso los Tau lo habían aprendido rápidamente. Una pantalla de gárgolas recibió a los Barracudas esta vez, y para cuando el biotitán quedó atrás otra aeronave Tau se estrellaba en el suelo con los motores obstruidos gracias al ácido y a los propios cuerpos de los tiránidos alados.


- Oro 3 ha caído. Maldición, la tripulación no puede haber muerto con el impacto, no ha explotado.

- Pero ya están penetrando el casco esos monstruos. Olvídalos. Informa ¿El objetivo sigue vivo?

- No, el impacto de un misil ha terminado definitivamente con su vida. Aún no tenemos nuevo objetivo.

- En ése caso vamos a por ése biotitán alado.


Los Barracudas tenían serios problemas con las gárgolas; Era díficil impactarlas con sus armamentos, apesar de la gran cadencia de los cañones de inducción. Pero el harridan era muy diferente, era prácticamente imposible fallar. Cuando un Barracuda empezó a dispararle, ocurrieron dos cosas: Las gárgolas se echaron rápidamente encima suyo, dispuestas a destruirlo a toda costa para salvar a la gran criatura sináptica; y que el resto del escuadrón empezó a concentrar su potencia de fuego en el harridan.


- El motor dos está fallando. Desvia energia para compensar la pérdida.

- Hecho ¿Qué ocurre, nos han dado?

- Sí... Maldita sea, el casco no puede aguantar esto ¡Sácanos de aquí!

- ¡No puedo, los tenemos pegados!


Aunque ya había otros Barracuda intentando matar el Harridan, las gárgolas seguían cebándose con la primera que disparó. Además, los temibles cañones orgánicos del Harridan podían tumbar las aeronaves con facilidad si conseguía alcanzarlas; No era una presa fácil, y si un caza se acercaba demasiado la monstruosidad alada intentaba embestir.


- ¡Pues potencia máxima!

- No puedo con el motor en ése estado.

- ¡Impacto! ¡Eso nos ha dado, ha venido de tierra! ¡Sácanos de aquí!

- ¡No hay nada que hacer, están corroyendo el casco, mis sistemas están fallando! ¡Perdemos energia, vamos a caer!


Otro Barracuda se estrelló contra la dura superficie de la luna. Oro 7 explotó al colisionar, pero poco después de su destrucción el Harrridan también cayó.


Su muerte tambaleó el impetú de las fuerzas de asalto tiránidas, quienes perdieron empuje; Las gárgolas enloquecieron y empezaron a dispersarse. Ahora que la superioridad aerea estaba mucho más marcada, la batalla fue mejor encauzada y aunque la colonia tendría que ser abandonada horas más tarde, la derrota se había prolongado lo que duró la esperanza Tau .




- Madre, calcula tiempo de recogida.

Inminente.

- Kor'ui, impulso dos, empecemos a salir de órbita.

Kor'ui Fi'rios Sbas Ka trazó ágilmente los parámetros necesarios en la cónsola y Madre Vengativa empezó a moverse perezosamente según los mandatos del piloto. La nave había descendido para recoger los supervivientes de Ash'b. La luna se había perdido con un gran coste para ambos ejércitos: Los Tiránidos habían sufrido innumerables pérdidas, y en comparación los Tau dejaron allí pocos soldados. Pero el ejército Tau era tan reducido que esa pérdida les iba a pesar el resto de la campaña.


- Capitán , se nos acercan varias unidades por las siete y media.

- Madre, identifica.

Organismos tiránidos.

- Especifica.

Krakens y naves de escolta de origen tiránido. Recomendación: Rojo.

- Alerta roja. Todos a los puestos de combate: Kor'ui, gíranos. Reactores preparados para propulsión, no podemos quedarnos.


Aún quedaban unas pocas naves de transporte y barracudas revoloteando alrededor de la Madre Vengativa, esperando su ordenado turno para acceder al hángar.

- ¿Tiempo de contacto con las naves tiránidas?

Inminente.

- ¿Estado de los sistemas de armamento?

Armamento a 40% de funcionalidad.

- ¿Recomendación?

Huir.

- Madre, desvia toda la potencia del armamento a los motores. Kor'ui, sube escudos cuando la última nave entre.


La cercanía de las naves tiránidas estaba poniendo en peligro la operación. No muy lejos de Ash'b acontecía otra de las acostumbradas escaramuzas espaciales; Allí una flotilla centrada en una nave demiurga dispersaba los restos de la flota de invasión de la luna. Parecía que los Tiránidos se habían dado cuenta de la llegada disimulada de Madre Vengativa y que no iban a permitir la evacuación.


- Capitán... No tenemos más tiempo. Quedan fuera seis Barracudas y un transporte. Estamos a tiro y vulnerables sin los escudos.

- Lo sé. Orden de prioridad al transporte. Madre, comunicación a todas las Barracudas operativas alrededor nuestro.

Comunicación preparada.

- Os habla Kor'vre Dal'yth de Madre Vengativa. No tenemos tiempo para acogerles; Formen escuadrón y defiéndanos, den tiempo al último transporte. Nuestros hángares están llenos y hubicarles es costoso, tendrán que luchar y navegar a nuestro lado. No contesten, actuen; cierro.


- Capitán, los Barracudas empiezan ruta de intercepción hacía el primer kraken.

- Téngamos fe en ellos.


El combate no tardó en empezar y los Barracudas rezagaron a la primera nave tiránida, desorientada ante los daños sufridos. Pronto se revolvió y recibió refuerzos; El escuadrón de cazas empezó a verse reducido por las bionaves, pero su avance se había detenido.


Recogida terminada.

- Ruta hacia el punto 5.31. A toda potencia.

- Pero Capitán, los Barracudas no podrán seguirnos.

- No podemos hacer nada ¡Vámonos!


Madre Vengativa subió sus escudos y atravesó a toda velocidad la escaramuza para alejarse de la luna, de vuelta a la última Estación Orbital del sistema. No podían hacer nada por los pilotos de los cazas que les habían protegido, pero sí podían reagrupar a los restos de la Casta del Fuego para seguir haciendo frente a los tiránidos en Shi'or.

Día once. Hora Planetaria: 10:16.Editar

Shas'vre Vior'la Kais no quiso alzar la mirada de primeras cuando el gran acceso se abrió. Le bastó oír los gemidos y las quejas de los heridos, los quedos comentarios de sus acompañantes.

Estaba sentada sobre una pila de cajas de armas, vacías la mayoría, en un pasillo cercano al hángar tres. Su ánimo estaba decaído. Había sobrevivido al abordaje del Tirano, pero los daños en la nave y en la tripulación la dejaron inservible.

Ahora el Tirano en vez de una nave de linea era un gran cascarón que no hacía más que estorbar en la Estación Orbital.

No había muchos veteranos en la Casta del Fuego de Shi'or. Los Shas'vre podían contarse con los dedos de las manos, y dos Shas'el y otros dos Shas'o ejercían como grupo de mando del inconexo contingente. En circustancias corrientes, sería una fuerza aceptable y autosuficiente para campañas pequeñas o operaciones concretas, pero en el ámbito espacial la Casta del Fuego se veía reducida a meros expectadores hasta que la iniciativa tiránida les hacía entrar en acción.

Ellos no luchaban así, no estaban acostumbrados a que fuera el enemigo quien dictara el escenario y el momento de la lucha. En los abordajes los Equipos no podían recibir refuerzos, ni retirarse, ni apoyarse. Luchaban en la soledad del frío del espacio y morían separados del resto de su Cuerpo.


Los supervivientes de una desastrosa defensa de la luna Or'a acaban de llegar a la estación orbital, y eran los que desfilaban ante Vre'Kais. Allí, Shas'o Vior'la Uth'ta había sido superado tácticamente por los tiránidos, y la población de la luna - ¡Todos los colonos! - habían caído como alimento del Gran Devorador, mientras que los Guerreros del Fuego luchaban fútilmente para salvar a quien ya no podía salvarse.


Todo terminó en una abrupta retirada y en la pérdida de otra de las lunas de Shi'or. Shi'or se estaba perdiendo, sólo quedaba en pie una segunda Estación Orbital ¡Que ni siquiera estaba terminada! y dos de las cuatro lunas. La mitad de Shi'or había sido aniquilada por los Tiránidos, insaciables e incansables.

Kor'o Fi'rios En'r'or estaba convencido de que los Tiránidos habían sufrido grandes pérdidas. Entre los Demiurgos y la Casta del Aire habían destruido una enorme cantidad de bionaves de todos los tipos, y aunque la Kor'vattra tenía sus efectivos y naves muy reducidos, seguía defendiendo que estaban en mejor posición que los atacantes. Las palabras eran más alentadoras que las estadísticas.


Las dos lunas pérdidas ahora acogían una cantidad imprecisa de tiránidos, que de seguro se reproducirían, pero habían conseguido eliminar todas las bionaves, y continuamente interceptaban las que seguían llegando; Los enjambres tiránidos estaban aislados en las lunas, y de ahí no saldrían.


Shaz'na, la última Estación Orbital, se estaba preparando para una batalla más. La orbita de la estación entorno a Shi'or pronto la expondría al sector considerado bajo dominio tiránido, donde las naves de exploración y los sensores de los Tau han identificado una gran concentración de bionaves.

La Casta Kor estaba convencida de que iba a ser una batalla final y decisiva. Vre'Kais sólo sabía que tendría que volver a luchar. A bordo de Tirano estuvo a punto de perder un brazo, había perdido su Armadura de Combate y a gran parte de los hombres bajo su responsabilidad. Eso era lo que la atormentaba y la hundía, veía su capacidad de liderazgo disminuida, la confianza en si misma demasiado mermada como para afrontar otro reto así. Incluso había perdido su Armadura de Combate...


- Honorable Shas'vre, discúlpeme.

Vre'Kais alzó la vista. La largiducha figura de un piloto la estaba mirando con una curiosa expresión. Era joven, vestía el uniforme de su Casta con el símbolo de Fi'rios claramente destacado.

- ¿Si, Kor'ui? - La veterana guerrera no estaba de humor para nadie, menos para los excéntricos miembros de la Kor'vattra.


- En Tirano había una piloto de XV8 protegiendo la tripulación. Es... ¿era usted?


Kor'ui Fi'rios Sbas Kais estaba visiblemente nervioso. A la guerrera le pareció ver en su rostro y en su mirada un rastro de inocencia y optimismo propio de alguien muy joven. Maldita sea, seguro que ése piloto estaba convencido de que iban a ganar, y que él iba a sobrevivir.


- Yo he estado sirviendo en Tirano hasta su limpieza y evacuación.- Afirmó sin extenderse, mecánica.


El Kor'ui inmediatamente se inclinó en una larga referencia, que podía resultar incluso cómica en alguien de su complexión; Era extremadamente delgado y alto, como la inmensa mayoría de su Casta.

- Qu-quería presentar mis respetos. Mi padre formaba parte de la tripulación, todos comentan que él y el resto están vivos por ti. Gracias, nuestra gratitud será eterna.

Vre'Kais esbozó una mueca y se mordió el labio sin saber qué responder. Se puso en pie.

Era más baja que él, notablemente, pero mucho más robusta. No tenía claro cómo aceptar el halago, su agradecimiento era naturalmente sincero. Pero ella no estaba contenta con la actuación del Tirano.

Bajo la cabeza hacia su costado, donde el ceremonial cuchillo de la Ta'lissera. Había perdido un hermano en esa nave.

- Todos luchamos por lo mismo, Kor'ui. Tu padre vive porque otros Kor y la Casta del Fuego se han sacrificado por mantener los ideales que hacen de nosotros el único futuro para el universo. A mi no me corresponde ningún agradecimiento, estoy aquí para sangrar en nombre de las otras Castas. Déjame en paz.


Y altivamente, la mujer se apartó y dejo allí al perplejo joven, asimilando el breve discurso.


No pudó ir muy lejos. Otro Shas'ui le interceptó. Éste llevaba el equipo de campaña al completo, el casco en la mano y un rifle de inducción colgando del hombro. Demasiado pulcro como para haber sido un combatiente. La mujer torció el gesto y escuchó lo que tenía que decirle su camarada.

El de T'au la paró en otro de los pasillos y habló escuetamente.

- La graciosa suprema presencia de O'Ghan te reclama. Sígueme de inmediato.


El soldado saludo y echó a andar. Vre'Kais se pusó a su lado rápidamente, echándose su propia carabina de inducción al hombro y siguió su paso.

Aún lucía el sucio y desgarrado mono sintético destinado a los pilotos de Armaduras de Combate. No se había cambiado y había seguido combatiendo así desde el desastre de Tirano, parecía inspirar más a los Shas'la.

También que, a causa de los combates, tenía el pecho prácticamente descubierto y podía verse con claridad la cicatriz formando la enseña de Vior'la grabada en su piel a cuchillo, por el rito de la Ta'lissera. Eso le recordaba por qué luchaba, y el vivo recuerdo de sus hermanos de Ta'lissera aún mantenía su fervor guerrero intacto cuando era necesario. De otro modo se habría derrumbado del todo.

De su Ta'lissera sólo ella quedaba con vida. El cuchillo ceremonial estaba en su cintura, mermado. Su hoja se había fundido en gran parte dejando sólo un feo hierro deforme unido a una empuñadura de excelente factura. Tuvo que clavarlo en un Tiránido en un acto desesperado, y la corrosiva sangre de la criatura se cobró la hoja.

Pero ella había salvado la vida, gracias a la Ta'lissera. A costa del sacrificio anterior de sus hermanos, pues de otro modo no habría sido la portadora de la emblemática arma.



Aun'o Vior'la GhanRy'Z era más que venerable, podía considerarse un mito viviente de la historia de los Tau. Su avanzadísima edad impedía que sus consejos pudieran ser tomados a la ligera por otros Etéreos, y en conjunto producía una absolutísima lealtad ciega en el resto de Castas.

Se había instalado en lo que en realidad era una cubierta de ocio de Shaz'na. Consistía en una sala amplía, pues habían retirado prácticamente el mobiliario mobiliario. En el espacio de la derecha, en vez de una pared, un enorme ventanal permitía observar el espacio exterior a la perfección.

Podía verse los restos de una nave de linea flotar a la deriva, desechada por la Kor'vattra, la flota tau.


Una barra delataba que aquello iba a servir como bar en un futuro. De hecho allí había una botella de licor vacía, la última copa servida descansaba en la mano del Etéreo. Observaba el exterior mientras bebía, en pie.


Un veloz movimiento llamó la atención de la Shas'vre. Un pájaro, o al menos una criatura semejante, se posó en la mesa auxiliar que estaba utilizando O'Ghan. Era una criatura extraña, reptiliana, con un único ojo grande en el centro de una pequeña cabeza y cuatro alas membranosas. Una mascota. Un agudo graznido le sirvió para que el Etéreo le dejara caer unas migas para alimentarle.


- Tu atuendo es impropio. - Declaró abiertamente O'Ghan tras un primer y escueto vistazo inicial. A continuación bebió un trago largo, apurando su vaso.

- Discúlpeme, majestad celestial. Pero la guerra no entiende de estilismo ni de pudor.

- ¿Con quién crees que hablas? - Reprochó el anciano.


Vre'Kais se arrodilló inmediatamente asustada por la replica del Etéreo y guardó silencio. Éste se acercó despacio, arqueado y utilizando su Lanza de los Desafíos a modo de bastón.


- Sé perfectamente que has tenido tiempo de cambiarte o arreglar tu vestimenta. Incluso podías haberlo hecho cuando mi fiel Shas'ui te invitó a venir aquí. - La veterana se aminaló, pero no pareció encontrar nada adecuado que decir, siquiera una simple disculpa. - Te he traído aquí para comunicarte que has superado tu Tercera Prueba del Fuego.


La noticia dejo perpleja a la Shas'vre, que se levantó impetuosamente. - ¡Pero yo no me he presentado a ninguna prueba! ¡Es imposible! ¡Yo no...! - Gritó hasta darse cuenta de lo que estaba haciendo. Atropelladamente volvió a arrodillarse.


- Tu actuación en Tirano es el culmen de muchas otras actuaciones. También tienes servicio y edad suficiente como para entrar en la comandancia. La orden de la Casta del Fuego de Shi'or necesita un Shas'el experimentado y de valor probado contra los Tiránidos. No estamos en condiciones de proporcionarte un juicio y prueba adecuados, por lo que mi palabra y los hechos serán suficientes para que aceptes tu nuevo rango. Retírate Shas'el Vior'la Kais Korau, y en cuanto te hayas adecentado ve a tratar en mi nombre con el resto de comandantes cómo conseguir que no perezcamos todos en estas lunas malditas.


Con movimientos pesados, la nueva Shas'el retrocedió sin alzar la cabeza con respeto. Estaba asustada y no acababa de comprender la decisión. Tampoco su nuevo nombre le parecía adecuado para alguien como ella, tan llena de dudas y que había estado tan cerca de tirar la toalla. Korau se refería al espacio, una mención de su gesta en Tirano.


Pero O'Ghan era sabio, infinitamente más sabio que ella. No se podía contradecir, si uno de los más grandes etéreos había decidido que ella debía continuar luchando como Shas'el, tendría que hacerlo lo mejor posible para servir al Imperio Tau.

¿Cómo iba a rendirse una Shas'el? Ahora más que nunca debía de aceptar los designios del Tau'va y aplicar la única y certera filosofía que ceñía la vida de los Tau. No importaba lo que ella sentía, sus miedos no eran nada comparado con los miedos y las dudas de toda la sociedad que aún quedaba en Shi'or.

Era una Shas, una Guerrera del Fuego. Ahora una comandante. Su valor y su posición dentro de su Casta le exigía cumplir con su deber para con el resto, y su deber era vencer esa guerra. No importaba el escenario, el Bien Supremo de los Tau estaba muy por encima de unos alienígenas hambrientos.


Shas'el Vior'la Kais Korau se dirigió velozmente hacia el principal Puesto de Mando de la Estación Orbital, había que cambiar el curso de la guerra.



Día trece. Hora Planetaría: 22:06.Editar

La calma en la estancia era absoluta. El puente de observación de la nave clase Il'fannor, despejado a excepción de un único sillón, acogía al único espectador. Los potentes haces de luz que invadían la escena iluminaban al venerable etéreo de forma continuada, bañándolo con todo tipo de colores.

La escotilla del ascensor se abrío para dejar paso a una grácil y delgaducha silueta, la de un Kor'ui. El Tau se acercó al sillón con la elegancia acostumbrada de alguien que ha vivido toda su vida bajo la gravedad artificial.

- Venerable Aun'o Vior'la Ghan Ry'Z... Hemos sufrido impactos en el casco. Kor'o querría pedirle que se trasladara al puente de batalla. El puente de observación es un punto vulnerable del casco.

- Aquí estoy bien, agradezco vuestra preocupación. - El anciano Aun meneó una mano hacia el gran cristal. - Me protege nuestro pueblo, los escudos de la nave no son más que una débil expresión de esa capacidad. Vuelve a tu puesto en paz, Kor'ui, no ocurrirá nada aquí.

El Tau se inclinó y volvió a retirarse, directamente de vuelta al puente.


Cuando Fio'ui volvió a entrar en el puente de batalla para reincoporarse a su puesto, todos le miraron. Y a nadie le pasó inadvertido que Aun'o no había bajado con él. Sin prestarle atención, Kor'o Fi'rios En'r'or se mantuvo centrado en su vieja nave. A pesar de que no era la más indicada ni la más poderosa, su Estrella Valiente estaba designada como nave insignia de la flota.

- Estrella Valiente, informe de daños.

Leves en el casco secundario, cubierta seis y siete.

- Estrella Valiente, comunica a nuestra astronave más próxima el nuevo patrón introducido. Kor'la, marca la nueva posición para... El Tirador: 6.410. Que te confirmen el rumbo.


Ordenadamente, el subordinado tecleó. La inteligencia artificial de la nave dio la confirmación. Desde el puente de observación Aun'o pudo observar como una Orca maniobró cerca del Estrella Valiente y que se colocó junto al Il'fannor y sonrió para sí. Como no había bajado, O'En'r'or le habría pedido que les escoltara. Pronto volvió a centrarse en la batalla, en la apremiante batalla espacial, desde su aventajada posición.




Era difícil precisar cómo iba la batalla. Aunque llevaban dos horas de conflicto, podía considerarse que no había empezado. Hasta ahora todo se había limitado a maniobras y pequeños conflictos menores donde ambas flotas no quisieron exponerse demasiado a la otra; Los tiránidos actuaban con cautela y los Tau temían dar un paso en falso pues podrían exponer y perder naves que, de seguro, necesitarían.

- ¡Vira, vira! ¡180º a estribor! - El Kor'vre gesticuló nerviosamente. - ¡Kor'Ui! ¡Desvía un 15% potencia de los motores a los escudos!

El Combatiente consiguió girar y finalmente cambiar su rumbo para apartarse de la trayectoria de la gran masa biónica de la nave enemiga. La enorme mole de la nave tiránida no pudó igualar su capacidad de maniobra y pasó de largo, cambiando de objetivo hacia una nave más lenta.

La astronave Lar'shi, la plenitud tecnológica del Imperio Tau en el espacio, completó su giro quedando ladeada frente a la espalda de la gran masa de la nave tiránida.

- ¡Ahora, equilibremonos! ¡Canal directo con la Casta del Fuego! - Un hábil tecleó habilitó la conexión! - ¡Baterías y lanzas: Disparad con todo!


La poderosa andana destrozó la parte trasera de la nave enjambre, y las siguientes consiguieron - con la ayuda del fuego cruzado de la enorme fortaleza flotante demiurga próxima - convertir la amenaza en simples restos espaciales a la deriva.

- Informad a la Kor'vattra de que el objetivo ha sido eliminado. Kor'la, volvamos a nuestra posición inicial y apoyemos a los demiurgos.


La batalla estaba en su cénit, ya no se podía maniobrar con seguridad ni esperar más: Todos los movimientos y preparaciones de ambas flotas habían culminado en la brutal contienda que ahora dominaba todo el espacio próximo: Tres flotillas Tau estaban en medio de las fuerzas tiránidas abriéndose paso con valentía y la potencia de sus armas, a su vez la poderosa mandíbula que eran el gran número de naves enjambre se cerraba sobre el resto de la flota, rodeando sus naves y asaltándolas una a una.

Se sabía que una de las dos grandes naves demiurgas estaba siendo testiga de una épica batalla donde, cada vez más, krakens y biotorpedos arrojaban más y más tiránidos al asalto de la ciudadela flotante; Muchas de las naves Tau habían sufrido demasiados daños o ya vagaban sin tripulación inteligente por el espacio.

Otras tantas bionaves tiránidas flotaban impunemente allí dódne habían perecido, o se habían convertido en trozos orgánicos diseminados por el frío del espacio.

¿Quién ganaba? El Kor'vre del Combatiente no tenía ni idea, sólo sabía que por delante de él tres naves tiránidas más, después de destruir al Tirano, tomaban un nuevo rumbo que les haría chocar en breve.


- Combatiente, establece comunicación directa con nuestro Kor'o.

Negativo, los canales están saturados.

- Retransmite a las naves próximas.

Retransmitiendo.


- Aquí Kor'vre Tau'n de Combatiente, Héroe; Estamos solo ante tres enemigos y requerimos apoyo, nuestro armamento no puede hacerse cargo de esta empresa en solitario.

La espera de respuestas no fue muy larga.

- Aquí Shas'el Vior'la Kais Korau. Olvídense de la nave más próxima.

Las preguntas que les suscitó la breve comunicación murieron en el Kor'vre antes de ser formuladas cuando distinguió las fugaces formas, y posteriormente impactos, de varios torpedos de tropas, naves de abordaje, que alcanzaron la primera nave enjambre.

- ¡Kor'ui, vira, vira, acción evasiva, evita esa nave y colocanos en trayectoría entre las otras dos!

- Kor'vre, recibimos una comunicación encriptada de la nave demiurga, están maniobrando para apoyar nuestra acción.

- Estupendo, iniciemos las maniobras. Comandante, canal de la Casta del Fuego.

Comunicación preparada.

- Shas, les cedo mi nave, disparen a discrección contra lo que crean conveniente sin esperar orden. Nuestros objetivos prioritarios son las dos naves enjambres que en breve les marcaremos.

El Combatiente encaró a sus enemigos con valentía y la astronave Clase Héroe se lanzó a máxima potencia hasta sobrepasar la nave enjambre abordada - que a causa de ello parecía evitar la batalla, alejándose tímidamente - y sus escudos empezaron a rechazar todo tipo de proyectiles, bioplasma en su mayoría, que les llegaron de las otras dos naves.

Era un castigo que podían soportar, el Combatiente comenzó a disparar incansablemente contra ambas bionaves y no tardaron en apreciarse los disparos de apoyo, aún lejanos y poco precisos, de los poderosos proyectiles iónicos de los demiurgos.

La enorme mole que era la nave aliada estaba rodeada de todo tipo de bionaves más pequeñas, que intentaban dañarla de todas las maneras posibles, incluso embistiéndola. Los Demiurgos resistian, y no sólo hacían frente a su abordaje, sino que seguían maniobrando y disparando en apoyo a la flota, pues tal era su tamaño que podían permitirselo, aunque los combates llegaran a una cubierta de combate quedaban muchas otras en activo.

La Héroe quedó entre las dos bionaves y se tambaleó de arriba a abajo cuando una de estas estalló en mil pedazos. Cuando el puente de madno se recuperó de la conmoción no pudó reaccionar a tiempo; La otra bionave había virado hasta rumbo de colisión y chocó contra ellos, causando enormes destrozos en la popa de la nave.

El Combatiente pudó alejarse trenqueante y desembararse de la bionave, que tomó otro rumbo al ser acosada por un escuadron de Mantas.

- ¡Combatiente, informe de daños!

Cubiertas doce, trece, catorce y deciséis afectadas. Perdemos energía. Motores a 40%.

- Podemos seguir luchando. Kor'ui, acercanos a los restos de Tirano y vengemos la nave.



Día trece. Hora Plantería: 22:10.Editar

A la Casta del Fuego podía desconcertarla encontrarse con entes y monstruos inconcebibles, verse sorprendidos ante tácticas y nuevas criaturas. Pero una vez se juegan las cartas, no habrá un segundo juego tan efectivo.


El'Korau se alegró fríamente cuando lo que les recibió fueron disparos láser y de armas rudimentarias.


Allí estaba ella y dos escuadras completas de Guerreros del Fuego, cogiendo cobertura entre masas de mucosidad e utilizando pobremente la protección que ofrecían las irregulares paredes. Tras el impacto de la barcaza de abordaje, tomaron rápidamente posiciones, pero los que les vino a recibir no tenía nada que ver con lo que esperaban.

Una parodía de pelotón de la Guardia Imperial y media decena de orkos estaban atrincherados por delante de ellos, e intentaban alcanzarles torpemente con sus armas y de vez en cuando con sus manos. La mayoría de ellos parecían podridos, con la piel negruzca y cubiertos irregularmente por... mutaciones extrañas, de textura parecida a las pútridas y palpitantes paredes.

No podían estar vivos, no parecía posible; Pero les disparaban sin emitir sonido alguno, sin quejarse de las heridas. No importaba, esa guerra la conocían bien.


Y esas armas también.


- ¡Aniquiladlos! - Bramó la nueva Shas'el, disparando mediante su lanzagranadas un proyectil aturdidor cuyo estruendo y fogonazo de luz no hizo, aparentemente, ningún efecto entre los esclavos del enemigo. Sin embargo el intercambio de disparos era desigual: Las resistentes protecciones de los Guerreros del Fuego les protegían bien de los disparos láser, mientras que el enemigo no podía asimilar los proyectiles de inducción. Poco a poco, sin dar ninguna vida a cambio, el combate terminó.

Demasiado fácil, quizás las naves enjambre no estaban bien defendidas interiormente. La propia Shas'el dirigía ése grupo de abordaje, pero había cuatro más que pugnaban por colocar cargas explosivas en el interior del monstruo.

Ordenó avanzar secamente, llevando en el centro de la formación los tres drones habilitados para llevar los explosivos, cada uno con una potencia aterradora y suficiente para quebrar la nave desde dentro.


A ese punto habían tenido que llegar para compensar los daños en la Kor'vattra, la flota.


Las entrañas de la bionave se disfurcaron más adelante, abriéndose tres caminos ante ellos. Los Tau aseguraron el lugar y esperaron la decisión de su líder.

Shas'el Vior'la Kais Korau ahora luce el equipamiento de un Guerrero del Fuego, distinguiéndose simplemente por haber pintado la totalidad de su casco de rojo. Escanner en mano, distribuye mediante gestos los dos Equipos mientras se cerciona de la posición de los otros asaltantes.

- Shas'ui Dal'yth, vayan por ahí. - El'Korau señala uno de los 'pasillos'. - Cuando encuentren oposición, defiéndanse, coloquen una carga y retirénse aquí de nuevo. El resto conmigo hacia delante, haremos lo mismo; Si un Equipo llega antes defenderá esta posición hasta el regreso del otro, una vez los dos volvamos nos retiraremos a la barcaza ¡Adelante!

Doce guerreros marcharon hacía un corredor y otros tantos y su comandante siguieron adelante.

Éste último grupo intentó no hacer caso de la pútrida sustancia que recorre las paredes de la bionave, de la gran cantidad de esfínteres y extraños orificios que, quizás a modo de ventilación, seguramente recorran toda la nave.

La confianza desapareció cuando desde uno de estas oberturas una criatura de pesadilla surgió y arrastró al Shas'ui del equipo con ella: Sólo quedó de su recuerdo sus últimos chillidos agónicos antes de morir en las tenebrosas entrañas de la nave tiránida. Desde entonces El'Korau y sus hombres y mujeres de Vior'la avanzan con precaución, por el centro formando una hilera de seis y seis.

La primera criatura con la que se toparon frontalmente era un engendro de seis patas con otras tantas acabas en afiladas cuchillas: Les asaltó frontalmente.

Una granada cegadora aturdió la bestia y la retrasó, y para cuando se recobró el Equipo ya había formado una linea de tiro: Los numerosos impactos de inducción terminaron por atravesar la quitina reforzada del guardián y éste se desplomó.


- ¡Adelante!


Como no vinieron más, El'Korau decidió adentrarse más en las misteriosas cavidades de la bionave.

El ambiente dentro de la nave tiránida estaba cargadísimo, costaba trabajo respirar y la continúa tensión - y miedo - no respaldaba la acción de abordaje. También, a decir verdad, los Guerreros del Fuego no eran la mejor tropa para efectuar un abordaje en solitario, pronto lo recordaron cuando en el siguiente encontronazo fueron dos los tiránidos que se lanzaron a por ellos.

Frontalmente, también, les ocurrió lo mismo que al primer engendro; Sólo tenían cuchillas, por lo que únicamente pretendían agarrarles; Cayeron antes de alcanzar la linea de disparo, pero ocupados con ellos nadie atendió como un orificio se expandió lentamente hasta que surgió un tercer tiránido de la pared y éste cayo en mitad de la formación, trinchando al primer Shas'la del flanco, pasando al siguiente, atravesándole el cráneo a un tercero e hiriendo a dos más antes de que los disparos a quemarropa lo mataran.


Una experiencia breve y brutal.


No había más remedio que continuar y los Guerreros del Fuego desembocaron en una parodia de sala más amplía, donde un cúmulo de gantes y esclavos parecidos a los anteriores les recibieron, disparándoles desde todo tipo de cavidades o simplemente al descubierto.

- ¡No RETROCEDÁIS! ¡HEMOS DE TOMAR ESTE LUGAR! - Aseveró la amazona que, en vez de cubrirse, se lanzó hacia delante descargando la carabina.

El'Korau recibió disparos láser y bioproyectiles que le arañaron la armadura y la hirieron en el muslo y en el cuello, pero siguio disparando avanzando con un paso lento y seguro; Los disciplinados soldados la imitaron y en dos líneas fueron barriendo la sala, concentrando disparos, hasta que sólo quedaron ellos vivos en la gran cavidad.


Dejaron a otro soldado yaciente en el suelo y uno de los heridos termino desplomándose desangrado.


- Colocamos cargas y volvemos. - Ordenó El'Korau sin atender sus propias heridas; En apenas unos instantes dejaron las bombas preparadas, escondidas entre los muertos y los orificios, y cuando empezaron a desandar el camino toparon con más resistencia; de algún modo, habían venido más tiránidos desde... quizás las mismas paredes, y tuvieron que luchar para volver al punto de reunión.

En la encrucijada se encontraron son una masacre. Había varios cadáveres de esos tiránidos del interior de la nave, cinco o seis; Y todo el otro equipo de cazadores despedazado y repartido por el piso y las paredes.

La imagen ensombreció los corazones de los guerreros y una pálida comandante ordenó con tenue voz volver a su nave de abordaje para efectuar la retirada.

Unos breves combates más allá y tras el despegue de los supervivientes, la bionave tiránida explotó internamente y quedó reducida a un organismo muerto vagando por el espacio.

A pesar del coste de vidas, aceptable en comparación a la pérdida de astronaves enteras, la acción se consideró un éxito y así es como Shi'Or empezó a balancearse en favor a los Tau.

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