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Introducción general.Editar

Nos encontramos en un período temporal actual e inconcreto en la lejana Franja Este, donde la frontera del Imperio de la Humanidad se confunde con el Imperio Tau. Los alienígenas están en plena expansión en un momento en el que el Imperio del Hombre ha de resguardarse y recuperarse de amenazas más apremiantes que los Tau.

Así que, instigado por el sabio Aun'va, la famosa O'Shaserra, máxima representante de las fuerzas armadas del Imperio Tau, dirige una ofensiva general contra el hombre dispuesto a arrebatarle tantos planetas como sea posible, a fin de iluminarles y darles a conocer las ganancias de compartir el Bien Supremo.

Sea por las palabras, sea por la fuerza.


Una parcela de éste movimiento, más local y menos poderoso, se extiende hacia el norte de las fronteras del Imperio Tau. Allí, Dal'yth se conforma como el principal enclave, desde donde han partido la mayoría de las expediciones. Junto a los aliados Kroot y fuerzas del Clan Menor Fi'rios, los Tau en el norte han consolidado su posición con autoridad.


Aclaración.Editar

La división en cuatro artículos está hecha para mayor organización. Aún en ambientes separados, los acontecimientos serán literalmente simultáneos.


El conflicto se divide en: Narsla Prime (Éste artículo), Thal , Loraleon y Shi'or.


Narsla Prime. Editar

Ha sido uno de los últimos mundos en caer bajo la influencia de los Tau. Narsla era un mundo lo suficientemente militarizado como para acoger un sólido ejército: Ciudades fortificadas rodeadas de un mundo hostil y peligroso.

Fi'rios casi en exclusivo, con un peculiar apoyo del Clan Tau'n y del Clan Vior'la, encabezó las operaciones. Los negociadores Tau son hábiles, y el gobernador planetario imperial ya había permitido años atrás rutas comerciales ilícitas: Fue fácil converncerle para unir las Fuerzas de Defensa Planetaria a la causa del Bien Supremo.

Cuando comenzó la guerra, una buena porción de la Guardia Imperial también se unió a los invasores, y pronto los leales se vieron superados, diezmados y acorralados.

Aunque aún hoy hay reductos defendidos por la Guardia Imperial, quiénes confían en la llegada de un ejército y de Adeptus Astartes para iniciar un contrataque, la colonización está en marcha y el planeta es indudablemente Tau.


Empieza la historia.Editar

Día uno. Hora planetaria: 10:30.Editar

++++++++++++++++++++++++++ Se inicia la reproducción. ++++++++++++++++++++++++++

++++++++ Cesión de juristicción.+++++++++


Enviado a las 9:40 por: Shas'o Vior'la Ray'Or'Es Re.

Destinatario: Shas'o Tau'n Kak'Sha

Or'Es habla.

Estamos concluyendo la cuarta fase. Quedan sólo unos pocos reductos de Gue'la hóstiles, pero sus asentamientos son cada día menos. Pronto se rendirán o los exterminaremos.

El Consejo de Aun están considerando la posibilidad de encargar a nuestros acompañantes de la Casta del Agua que negocien una rendición en términos aceptables para los atrincherados del Sector U.129. Nos están causando verdaderos problemas al ser las fuerzas más numerosas, al parecer un oficial ha conseguido señalarse como punto de reagrupamiento y ha organizado una buena defensa.

Mientras tanto, seguimos asediándoles. Si no se deciden pronto, no quedará nadie con quien negociar.

Pronto mis responsabilidades serán relegadas y la coalición será disuelta. Ya se han construido cuatro asentamiento módulares autogestionados por la Casta de la Tierra, y hay siete más en proceso. Así mismo, drones automatizados están empezando a limpiar los restos imperiales que no podemos aprovechar.

No seré yo quien trate con el portavoz de nuestros aliados Gue'la. Aún debiendo expresar mi agrado y alegría por su aceptación y su ayuda, no puedo soportar la idea de considerarlos traidores, poco más que criminales. No puedo esconderme como discípulo de O'Shovah, y sigo defendiendo que no aceptar la ayuda de otras razas en las cacerías es correcta. Pero no volvamos a discutirlo.

Aún conociendo mis opiniones, te pido que prestes atención a mí advertencia.

Considero a su líder rastrero, poco de fiar. Oportunista. Si acude una fuerza superior a la nuestra a recuperar Narsla, no me extrañará que intente actuar contra nosotros.

Mi recomendación es que sea relevado y sea escogido otro Gue'la.

Esta es mi visión. Nuestro estimado Aun, Ash'Lars, guiará sus pasos como ha guiado los míos. A mi vuelva a Vior'la gran parte de nuestras fuerzas serán redigiridas para apoyo de la honorable O'Shaserra, por lo que pronto le llegará un informe detallado de los requerimientos.

Narsla Prime, pronto rebautizado como Nars'la, está en sus manos.


++++++++++++++ Se cierra la reproducción.++++++++++++++++


Día tres. Hora planetaria: 14:05.Editar

Motivo de la movilización: Impacto de origen extraplanetario. Se teme algún tipo de sonda imperial.



- Ya les digo que habrá sido un trozo de nave o algo así, no sé por qué se molestan tanto. - El barbudo personaje decía llamarse Ram, solamente. Había vivido en esas llanuras unos veinte años, y aunque nunca había visto caer nada parecido a un asteroide o "trozo de nave" en las llanuras, parecía realmente convencido de que no era nada, una simple anécdota para quien viera caer lo que fuera.

El llanero humano podía considerarse propietario de un rudimentario camión destinado al transporte de ganado y de ocasionales piezas de caza: Hoy transportaba el equipo Lanza Audaz de rastreadores de Tau'n y medio equipo de cazadores guerreros del fuego de Fi'rios.


El Shas'ui rastreador, encargado de la misión, consideró bueno que un colono autoctono les guiara por un terreno que no terminaban de conocer del todo; Las llanuras, según dicen sus pobladores y confirman los informes, son peligrosas para quien no sabe viajar por ellas. Quizás un imprevisto habría causado daños a un Mantarraya, o los abundantes géiseres de gases habrían interferido de algun modo en los sistemas: La cuestión es que el camión estaba perfectamente adaptado a las curiosas condiciones de ése planeta aún por domar y que el guía humano sabía perfectamente a dónde iba y cómo llegar.

- La semana pasada un morfón casi se me come en ése valle ¿Entiende? Si no estuvieran las ruedas preparadas para ello, las habría fundido. Escupe, y el metal se calienta con esa saliva ¡Hasta que se funde, se hace líquido! No sé por que ni me importa, pero la goma no lo hace. Por eso el camión tiene goma por encima de la carcasa, protege el motor. Es raro ¿No? Seguro que ninguno de vosotros ha oido de un gusano similar fuera de éste planeta.

- No, pero no es la única criatura peligrosa del universo. Déjenos ahí, al borde de los árboles. - El Shas'ui lleva ya una hora y media sometido al asedio del incesante parlanchín que es el conductor, pero aún así mantiene el tono neutro, mostrando un temple envidiable. - No vuelva sin nosotros, Gue'vesa ¿Eh? Espere ahí, parece seguro.

- ¡Eh, eh! Ni hablar. Ya que he venido, voy a ver qué hay.

- Dijo que no había nada.

- Sí... Eh... Pero quiero estar ahí para decírselo. "¿Lo ve? Se lo dije. Sólo es una piedra espacial que ha desviado algo". Sólo tengo que coger mi gorra y mi rifle. Ya verá como no hay nada más que alimañas.

- Quédese con los guerreros del fuego, hacen tanto ruido que nadie notará la diferencia.

- En Tau'n nacen graciosos ¿eh? - Intervino desde la parte de atrás el Shas'ui de los de Fi'rios. Alguien se rio por lo bajo, pero nada más.


...


Los rastreadores avanzaban en un amplío abánico, cautos y atentos. Cada diez metros, el Shas'ui informaba por el transmisor de grupo del progreso. "Sin lecturas. Vegetación frondosa." Lo repitíó una veintena de veces hasta que un cambio en la frase hizo detenerse a todo el equipo, casi por sorpresa. "Anomalía en frente. Vegetación frondosa."

Con gestos y cuidadosos movimientos, los Shas'la se desperdigaron aún más, pero en ésta ocasión con las armas prestas y los sentidos agudizados. Pronto les alcanzaría el resto, los seis guerreros del fuego y un conductor que había sido obligado a guardar silencio una docena de veces.

Cuando éstos alcanzaron su posición, sólo tenían a la vista el Shas'ui y un Shas'la atento al frente, regazados expresamente para ello.


- ¡Menudo camuflaje! ¡Mira, ahí hay uno, apenas se distingue el cabrón!

- Silencio gue'vesa.

- Si no hay nada, sólo árboles y charcos.

- ¡Calla! No hay lecturas, pero ahí delante está esto... - El Shas'ui mostró a los guerreros lo que había puesto en alerta a los rastreadores; El escanner portatil no mostraba un punto, sino una mancha que ocupaba gran parte del siguiente cuadrante. - No sé qué es o si este trasto está roto. Pero lo han revisado antes de salir.

- ¿Contacto visual? - Shas'ui Fi'rios empezó a desplegar a sus cinco hombres con señas hábiles.

- Sí, no vemos nada. Rocas y hierba.


Más adelante de la conversación, los rastreadores que ya dejaron atrás los árboles se miraban nerviosos al tiempo que escrutaban el claro vacío. Allí había caído algo, era evidente; un cráter no podía pasar desapercibido. Árboles rotos, una roca partida... El suelo hundido. Sí. Pero no había nada. Un impacto vacío.

¿Por qué el escanner daba esa lectura?

Pronto los guerreros del fuego pisoteaban la misma lectura, examinando de cerca el cráter, el suelo, las rocas; los árboles. Nada fuera de lo normal.


- ¡Está roto! ¡No se ve nada! ¿No lo ve? Ha caido una piedra que se ha pulverizado. - Informó Ram con tono triunfal, sobresaltando a dos rastreadores con el grave y alto tono de voz. Se atrevió a recoger un guijarro y a mostrarlo en alto como un trófeo, dispuesto a defender que era un trozo del presunto meteorito.

- Ya... - El Shas'ui de Tau'n, aunque retuvo a su unidad un buen rato más mientras daba vueltas al asunto, no pudó encontrar una explicación. Pero eso no le gustaba, allí había caido algo. - Está bien. Dígalo y vámonos.

- Se lo dije, señor ¿Lo ve? ¡Pues vámonos! Si no fueráis tantos os invitaría a comer, mi esposa debe de tener el guiso listo ya.

El Shas'ui ordenó volver al camión, y a la base. "No, no lo veo." Fue lo último que pensó antes de dar media vuelta y volver a la llanura, preocupado. Anotó mentalmente volver a revisar ése punto más adelante, y los alrededores. Pero aún estaban librando batallas y no podían perder el tiempo así.


Día tres. Hora Planetaria: 23:40.Editar

El Comandante Vangelis estaba al mando de lo que quedaba de la Guardia Imperial en el planeta. Los traicioneros Tau empezaron el asalto aprovechándose de las rutas comerciales ilícitas que el gobernador permitió, nadie se paró a pensar que los mismos mercantes que traían tecnología xeno a escondidas podían desembarcar tropas y tanques.


El gobernador. Malnacido. Traidor. Hereje. Se unió a los alienígenas, incitó a la población a alzarse contra el Emperador, y lo consiguió. Y un tercio de la Guardia Imperial le protegió y rodeó, como todas las Fuerzas de Protección Planetaría. Fue una encerrona.

En conjunto y con el apoyo de un gran numero de xenos, la Guardia Imperial leal no pudó hacer mucho. Pronto quedó sin mandos, quedó aislada entre si.

Derrota tras derrota, los leales no podían resistir tantos frentes abiertos, desmembrados a cada enfrentamiento. Al final, el Comandante Vangelis pudó reunir en un último reducto de asentamientos imperiales a las tropas restantes, reagrupando una fuerza capaz de resistir. Eran restos de variopintos regimientos. Era una catastrofe. Él era el oficial de mayor rango: Toda la cúpula superior a él estaban muertos, presos o... rebeldes.


Llevaban una semana bajo asedio continuo en la nueva posición. Y llevaban cuatro pidiendo auxilio. Quizás en tiempos mejores el Capítulo de los Cuchillas del Emperador habría acudido, pero estaban demasiado diezmados. Los Ultramarines no dieron respuesta, y en definitiva, ningún otro capítulo acudió. Tampoco ninguna fuerza imperial.

Ya no podían intentarlo, el astrópata estaba muerto.

- Señor, el fuego de artillería ha cesado. - Informó uno de los veteranos, autoasignado a su escolta personal.

El comandante Vangelis le echo una mirada furibunda, malhumorado. "¿Es que acaso no podía verlo él mismo?". Se habían atrincherado en una especie de polígono industrial, donde las fábricas presentaban gruesos muros y grandes patios, así como buenas posiciones para los francotiradores. Habían tirado suficientes minas alrededor como para ahuyentar a los carnívoros kroot, aunque seguían arrojando sus asquerosos perros de guerra de vez en cuando.

Viendo lo bien que podían defenderse allí, la Casta del Fuego había decidido bombardear con artillería en vez de afrontar un asalto directo. Cada día, aprovechando todas las horas de luz, caían proyectiles sobre la amplía zona. Estaban bien resguardados, los hombres de la Guardia Imperial, protegidos por el Emperador, sufrían poco. No tenían esperanzas de victoria, pero sí de resistir hasta la llegada de refuerzos, de un rescate.


Lo peor eran las noches.

- ¿El Sargento Matheus ha podido calcular dónde están esos tanques?

- Sí, señor. Está esperando la orden.

- Que nos demuestre que nos quedan Basiliks. Que proceda.

Quedaban tanques. Un Leman Russ se había escabullido y en entre las ruinas de las fábricas pudieron ocultarlo y repararlo. También el 345ª Regimiento de Artillería de August había sobrevivido en buena parte. Seis basiliks, uno menos que ayer, tenían munición suficiente como para intentar cobrarse una buena porción de la artillería enemiga antes de que la oscuridad, sin luna, fuera absoluta. E incluso sin ningún tipo de visibilidad, aún intentarían cobrarse una pequeña venganza.


Intentaron una vez, un bombardeo simultaneo. Los láseres de la Valkyria no tardaron en localizar y marcar los Basiliks ¿Dónde se metían los marcadores, desde dónde les veían? Perdieron nueve tanques y veinticinco hombres cuando un bombardeo quirúrjico empezó a barrer Basiliks uno tras otro, hasta que pudieron retirarse. Por la noche, descubrieron finalmente, los Tau no eran tan precisos. Aún a ciegas, el 345ª Regimiento lo intentaba. Alguna explosión secundaria demostraba que realmente eran efectivos, que habían impactando en los Cabezamartillos.

La noche era lo peor. No podían dormir, los Tau sí. Por las noches, la infantería enemiga los cercaba y se aproximaba por todas partes. Los francotiradores de ambos bandos se esforzaban por, desde cualquier grieta, causar bajas al otro bando; Los Tau iluminaban la bóveda nocturna con sus disparos, y los leales les respondían con fuego láser.

Todos sabían qué ocurría. Cada noche, los Tau limpiaban un trecho más de minas. Pronto asegurarían un acceso desde el que entrar al recinto, y entonces la lucha se encarnizaría de verdad. Y ahí sólo había un resultado: Por muchos xenos y traidores que murieran, serían demasiados para ellos.

Al Comandante Vangelis se le rompía el corazón cuando en esas noches distinguía fuego de rifles lásers de traidores de la Guardia. Traidores al Imperio, los habían condenado a todos. Lamentaba no tener fuerzas suficientes como para hacérselo pagar, pero todos habían jurado solemnemente hacer cobrar a un alto precio sus vidas. Estaban preparados. Llegara ayuda o no, ellos estarían preparados para el asalto final.


Día nueve. Hora Planetaria: 13:40.Editar

Un siseo pusó en alerta al resto, a lo que podríamos denominar manada. Un número díficil de determinar de ojos, incluso tomándose uno su tiempo de observación, parpadearon y brillaron en la oscuridad reinante, prácticamente absoluta.


Para cualquier autóctono la ausencia de los aullidos y graznidos animales sería una advertencia: El bosque, más bien una selva, estaba en silencio. Sus nuevos pobladores habían ahuyentado al resto de pobladores, o los habían ingerido. También habían provocado cambios cada vez menos sútiles en los mismos árboles y arbustos. Parecían podridos, recubiertos de un limo espeso de fuerte hedor, pero que aún no será descubierto.


En todo caso, el estallido continuo del motor de combustión ya acallaba esos sonidos ambientales de normal, al conductor no se le iba a ocurrir nada sospechoso. De hecho le parecía una tarea rutinaria, aburrida, y que pronto le traería de vuelta a casa.

Con una canción obscena en los labios, Ram paró el motor y colocó el freno. Bajo de un salto de su camión adaptado, esta vez vacío.

- "No vamos a movilizar otras dos escuadras por un simple examen, pero no tenemos drones habilitados". Buagh. - Ram imitó las palabras y el tono del soldado que le trajo la orden. El trabajo de un dron ¿Eso era para los Tau?

Jugó con las las llaves mientras seguía quejándose consigo mismo de la situación. - "Don Importante quiere que examines las lecturas de hace una semana". Ya podía venir él a mojarse el culo, al menos los imperiales pagaban estas cosas.

Tras girar la cerradura de una puertezuela del lateral del camión, y tras un par de tirones, consiguió hacerse con su rifle de cazador, una linterna adaptable a él y un casco también con luz. La vegetación no entrañaba más peligros que el no ver por donde se pisa, pero siempre se sentía mejor con un arma en las manos.


Con otra cancioncilla despreocupada y aún más picante, se ajustó el casco y ciñó la linterna al cañón. Con un suspiro de fastidió subió otra vez a la cabina para recoger el escanner portatil, olvidado en el asiento del copiloto.

Instantes después se internó entre los árboles siguiendo el mismo camino que la última vez, de memoria, sin mirar el escanner. Tenía pensado encenderlo cuando llegara al punto donde, al parecer, había caido algo hacía días. Una lástima, haberlo mirado durante el trayecto le habría dado una oportunidad para vivir.

No volvió a salir nunca.


Día diez. Hora planetaria: 4:15.Editar

La Muerte se deslizó perezosamente a través de la peligrosa llanura. Pronto el Líctor había aprendido a moverse por allí, a esquivar los géiseres, a no alertar a sus tenebrosos pobladores. La tóxica llanura estaba plagada de formas de vida animal, peligrosas incluso para él.

No tenía nombre, ni identidad. No la necesitaba, sólo cumplir con los designios de un hambre infinita, sin comparación. La más primaria y suprema astucia lo ha traido aquí... Y sus propias extremidades lo acercaban inexorablemente a su siguiente objetivo.

Era hora de actuar. La hora que otros iban a lamentar.

[...]

Aún había luces en el asentamiento. La hora era tardía, pero había trabajo que hacer: La Casta de la Tierra quería tener terminada la instalación minera pronto, y los drones no requieren descanso. Ya había instaladas al menos cinco estructuras complejas y un cercado amplío, destinado a ahuyentar a las bestias, rodeándolas. Seis más en construcción.

Los operarios sí requerían descanso, pero había suficientes como para designar turnos. Mientras una veintena descansa, hay seis Tau controlando los drones, supervisando las construcciones y atendiendo a los planos.

Seis operarios. Cinco. Cuatro.

La Muerte les alcanzó. Silenciosa, letal, imaginativa.

El tercer operario nunca entendió qué le sujetó y levantó a los aires en mitad de la gélida noche; Apenas distinguió la garra que le sobresalía del pecho al termino del brutal tirón, segando su vida con pasmosa facilidad.


- ¿Es qué solo estoy trabajando yo? Por el templo más sagrado levantado en T'au, Fio'el se va a enterar bien de todo esta basura. - Rezongó Fio'ui Fal'shia Trok. Recorría la pasarela de un andamio con habilidad mecánica, sin mirar; Se sabía el entramado de memoría, y estaba seguro de que nunca tropezaría en él. Hacía un rato que no veía a los demás, así que supuso que habrían aprovechado para comer algo. Le irritaba, o él estaba trabajando de más o no se habían molestado en avisarle. Él también tenía frío y hambre.

Algo llamó su atención. Había un dron constructor intentando soldar a otro dron a una placa de metal, mientras el segundo giraba sobre si mismo. Un sinsentido.

En un módulo provisional habían instalado el controlador de drones principal: Allí dirigió sus pasos. Había tres unidades, además del par defectuoso, sin órdenes, paradas. Un error de novato, inaceptable ¡Y tanto que se iba a enterar Fio'el Tau'n! Entró en el módulo a ponerle remedio ¡Mira que irse a descansar sin dejar bien marcadas las órdenes...!


No encontró un ordenador de la Casta de la Tierra, ni reparó el supuesto error de otro trabajador. En el módulo encontró la Muerte.

El Líctor ocupaba casi toda la estancia. Se las había apañado, como un contorsionista, no sólo para caber en el habítaculo, sino para pasar desapercibido gracias a sus dotes camaleónicas hasta que el Fio'ui entró en su radio de acción: El Lictor bajo una gran garra lentamente hacia la espalda del hombre, empujando al Tau hacia sí, hasta tenerlo cara a cara. El terror fue mejor que el más virulento de los venenos; Ni una sola palabra salió del ingeniero.

Era el especimen perfecto para... Preguntar. Un cerebro suculento, un buen comienzo.


Cuando el líctor se marchó, satisfecha su misión, había eliminado a los seis constructores. Al resto, le dejo vivir, para que descubrieran el destino del resto. El miedo siempre ha jugado a favor del Gran Devorador, y ya era hora de extenderlo.


Un arma más.

Día doce. Hora Planetaria: 6:50.Editar

Lo habían abatido al amanecer.

Un Gue'la, viejo sargento de la antigua Guardia Imperial destinada al planeta, lo abatió con un rifle de plasma, un impacto limpio, terrible.

La... cosa había estado rondando los cuarteles, siempre a la sombra de la vegetación próxima; Un bosquezuelo próximo que solia hacer las veces de jardin de recreo. Aunque hacía mucho que los Guardias no tenían recreo, aún habiendo acabadi prácticamente el conflicto planetario siguen en alerta. Los Tau fueron en eso inflexibles, defendiéndose en que el Imperio contratacará tarde o temprano.

"Los idiotas de vuestros dignatarios darán valor al suelo que pisamos y lo querrán suyo a costa de vuestras vidas, las nuestras y las de miles de soldados que enviarán a estrellarse contra lo que les dejemos." Eran palabras de un Shas'el; Algunos comandantes aún se mostraban cautos ante los humanos, y su actitud hacia ellos rozaba el desprecio. Era una herencia del comandante O'Shovah, una influencia que tardaría mucho en borrarse en caso de hacerse.


Volviendo a la criatura que perturbó a la guarnición: Uno de los centinelas lo avispó. No le dio importancia, pero cuando volvió a localizar la misma sombra avisó a otro guardia, y éste lo comentó con el Sargento Tiara.

Y Tiara decidió probar su puntería.


Bajaron al bosquezuelo al menos una quincena de curiosos desvelados a ver qué era.

- Qué feo es.

- ¿Eso es lo más inteligente que se te ocurre, soldado Garris?

- Ehm... Sí, señor.

- Apestoso zoquete. Vuelve al cuartel y trae algo para grabarlo. Y de paso duchate. - Tiara no entendía qué era el cadáver, pero eso no era autoctono. Y todo lo desconocido es, sencillamente, malo. - Tú, tú, tú, tú, tú y tú. Dispersaos, por parejas. Rastread y aseguraos que no hay más de estas cosas aquí. Vosotros tres, id por una camilla o algo, nos lo llevamos dentro ¡Garris, imbécil! ¡Date más brio, y despierta al Coronel! ¡Que vaya a la infermería!

En la infermería, sobre una de las camillas aún sucia de los conflictos pasados, restó el cadaver. Los dos médicos del contigente supervivientes y su Coronel permanecían expectantes mientras el Sargento Tiara terminaba de informar.

- ...Coronel, no me gusta nada. Por la cara que está poniendo, creo que sabe qué es.

- Sargento... Esto es un genestealer. Una infección de monstruos que aquí no debería de estar. Esto... Esto... - El Coronel Barb sirvió en Artel, un planeta que sufrió una rebelión a causa del Culto Genestealer. Habiendo un alzamiento de genestealers en primera persona, por el Dios-Emperador (¿Aún podía rogarle o le consideraría un vil traidor?) que deseaba que lo que hubiera en esa mesa fuera cualquier otra cosa, cualquier horror del universo era preferible a revivirlo allí.

- ¿Un qué?

- Se cuelan entre los hombres, los infectan, plagan. Cuando surgen, son cientos, miles, en una sociedad corrompida. Éste es un ejemplar puro: Mira sus brazos, sus garras. No quieres encontrártelo sin tener una veintena de chicos contigo. O treinta, o un Marine Espacial.

Se produjo un silencio momentaneo, en que los presentes pensaron en las últimas palabras del Coronel Barb. Difícilmente podrían alegrarse de volver a ver un Ángel de la Muerte, un miembro del Adeptus Astartes; Ellos ahora, a sus ojos y a ojos del Emperador, eran traidores. Se habían alzado con los Tau, eran sus aliados ¡Habían aceptado su mando y su doctrina!


- Habrá que vigilar la población civil, si hay cosas de estas por aquí...

- Habrá más ¡Maldita sea, que alguien traiga al chico del teléfono!

- Sí, tenemos que informar.

- No será un informe. Es una advertencia.

- Me está acojonando, Señor.

- Tú no viste Artel, ni escuchaste al Comisario Yerk hablar sobre las guerras tiránidas. ¡Artel tuvo que ser limpiado por los Ultramarines y por la primera compañía de no se quiénes. ¿Ha visto alguna vez un Exterminador, Sargento?

- La verdad es que no, Señor.

- Reza que para cuando venga el Imperio, sigas sin ver uno. Es como si el mísmisimo Emperador se alzara del Trono Dorado para venir a darte tu merecido.

- ...Aquí está el chico.


El "chico del teléfono" era el más joven del regimiento. Diecisiete años recién cumplidos, pero un maestro con la mecánica simple de la radio. Era quien mejor comprendia los complicados aparejos de comunicación que les habían dado los Tau.

- ¿Coronel, Señor?

- Llama a Don Importante y dile que hemos descubierto una amenaza genestealer. Mándale el video del Sargento Tiara. Diles que es una escala de amenaza de... Uhm... Siete, de un nivel total de diez. Ocho o nueve si lleva mucho en el planeta sin que lo sepamos, pídeles autorización para investigarlo. ¡No me mires así, corre!




Shas'o Tau'n Kak'Sha abandonó la estancia tan repentinamente y con tal aire de enfado que el menudo Por'ui tuvo que apartarse gracilmente para no ser atropellado.

La magnataria militar, la líder de las fuerzas Tau del planeta Narsla Prime, se quedó mirando por un momento al individuo con quien se había cruzado.

- En vez de llamarte a ti debería haber venido un Cuerpo completo de respuesta rápida. - Gruñó. La Shas'o vestía el mono funcional, apretado y práctico, que solían llevar los pilotos de Armadura de Combate. Unos sencillos anclajes le permitían llevar colgando del costado una pistola de inducción.

Por'ui Fi'rios Ga se inclinó respetuosamente. Aún de diferentes casas, no era adecuado no valorar el mayor rango de la soldado.

- Lamento decepcionarla, pero si Ash'Lars en su infinita sabiduria así lo ha decidido, no podemos cuestionarle.

- No te confundas, Por'ui. Acepto y sé que el maestro etéreo no se equivoca y toma la decisión correcta, pero la defensa y seguridad de este planeta es una responsabilidad de la Casta del Fuego, y una actuación lenta nos hará sensibles de perder mucho de lo que ya hemos ganado.

Kak'Sha se acercó más a Fi'rios Ga, finalmente dándole una palmada en el hombro, con la rudeza de un militar que ha vivido veinte años de campañas. Al emisario de la Casta del Agua creyó ver un inicio de sonrisa en el adusto rostro, pero jamás podría confirmarlo.

- Actúa con brio, Por'ui. Aunque mi predecesor no confiaba en los Gue'la, yo creo en su juicio y que su temor es sincero. Si no me equivoco, debemos actuar lo más pronto posible para evitar que éste mal no pueda ser controlado, cosa que ocurrirá si somos lentos. Con Aun'o T'au Ash'Lars está uno de mis Shas'vre hermanos de Ta'lissera. Será tu protector.

La Shas'o no dió tiempo a ningún agradecimiento, realizó un veloz saludo marcial y marchó con pasó rápido. Y como el Aun esperaba, Por'ui entró rápidamente en las dependencias personales del Etéreo.

- ¡Ah, Por'ui Fi'rios Ga, hijo mío, llegas al fin! Lamento la urgencia de tu llamamiento ¿Sabes por qué te he hecho llamar?

Ash'Lars era un viejo etéreo de T'au, del cual se decía que pronto sería promocionado a ocupar un puesto en el Consejo de Etéreos de T'au, desde donde aportaría aún más a dirigir el Imperio Tau. De aspecto cansado y vetusto, desplendia un aura de majestuosidad y antigua dignididad que reafianzaba aún más su suprema autoridad.

Eran dependencias simples, humildes y poco decoradas; Un escritorio holográfico ocupaba el centro del espacio. A ambos lados de él, los dos inusitados escoltas de Ash'Lars esperaban rigidamente. Eran un Véspid y un Demiurgo, una exótica combinación que debería de tener una larga historia detrás, pero que Por'ui no tenía tiempo de averiguar, al menos no ahora.

Allí también esperaba, a un lado en rígida postura, el Shas'vre de Tau'n, vestido y armado como un Guerrero del Fuego.

- Su grandeza celestial. - Fi'rios Ga se inclinó totalmente quitándose el decorado sombrero. Cuando se alzó se quedó con éste en las manos, jugando con él delicadamente mientras atendía totalmente a la representación viviente del Bien Supremo. - He tenido una breve conversación con nuestra querida y admirada Shas'o, pero no conozco ningún detalle de por qué requerís a uno de vuestros más humildes hijos de la Casta Por.

- La Casta Por trató largo tiempo con los Gue'la de este planeta, y por su actuación y agudeza hoy estamos en éste lugar, como soberanos de una nueva colonia y guías y protectores de sus antiguos pobladores. El Consejo de Aun ha decidido designar un Por para tratar con ellos.

Y como el Por'ui no se atrevió a intervenir, el Etéreo prosiguió.

- Los Gue'la nos han hecho llegar un material escalofriante que debemos confirmar. Shas'vre, por favor, muéstralo.

Éste avanzó hasta el centro de la estancia y colocó una placa holográfica en el suelo; Al encenderse ésta proyecto el genestealer muerto, profundamente mutilado por el impacto del rifle de plasma de Tiara. El poco acostumbrado Fi'rios Ga se sobresaltó.

- ¿Qué es eso, sabio Aun?

- El primer paso a un horror que no hemos conocido desde el Mont'ui, Por'ui. A pesar de esta evidencia, no llegamos a confiar plenamente en los Gue'la, por lo que deseo que acudas a presentarte ante el Coronel Barb y descubras su verdad e investigues esto. Si se confirma que hay más de estas criaturas en Nars'la, es posible que tengamos que evacuarlo prematuramente aún con el estado avanzado de colonización. Quizás Kak'Sha pueda controlarlo: Estamos en guerra, aún. Los Gue'la leales a su decadente Imperio aún no han sido derrotados y tememos que les lleguen refuerzos. Estiman mucho sus planetas, aunque hasta que son amenazados estén descuidados por su administración. Si esto fuera un caso aislado o una patraña, podríamos cometer grandes errores que pondrían en serio peligro nuestra presencia. Ve, Por'ui Fi'rios Ga, como el preferido de mis hijos, a arrojar luz sobre este asunto. Retírate, marcha cuando estés listo.

Por'ui estuvo a punto de balbucear algo, pero finalmente volvió a inclinarse y sin deshacer la reverencia retrocedió hasta la entrada. Dejo la estancia advirtiendo que el Shas'vre le seguía de cerca.

Su nuevo cometido acababa de empezar, y si iba a acompañarle un Shas'vre debía de ser más peligroso que unos pocos interrogatorios.


Día doce. Hora Planetaria: 15:30.Editar

Hasta hacía prácticamente una hora, la situación parecia insostenible. La Guardia Imperial leal había conseguido contactar entre si; El regimiento acorralado en el recinto industrial recibió apoyo de más supervivientes y conjuntamente fueron capaces de una ofensiva capaz de desmoronar las fuerzas de ataque Tau.

Roto el cerco, pudieron establecer un perímetro más amplío en el que moverse y prepararse para seguir presentando batalla. No había suficientes Barracudas para organizar un bombardeo efectivo y sin riesgo, pero sí suficientes tropas terrestres como para trazar un nuevo plan y desmembrar los dos regimientos humanos.

Había sido un buen intento, pero la guerra ya estaba ganada; Negarse a rendirse sólo les conducía a morir todos, a negarse a ver el sendero del Tau'va.


El principal e improvisado baluarte de la operación de la Casta del Fuego consistia en una simple loma dominante donde habían colocado, ladeados, varios Cabezamartillos y blindados de la Guardia Imperial (Algunos Leman Russ, Chimeras y un par de Mantícoras) a modo de muralla. Servían como cobertura para la infantería y plataforma de disparo.

Más allá sólo había llanura y nuevos accidentes geográficos; Tras éstos la Guardia Imperial leal se preparaba para el inminente asalto acorazado. O quizás rehuían e intentarían desplazarse a otro sector, donde pudieran evitar la confrontación directa.


El veloz Piraña desceleró hasta detenerse totalmente y bajó hasta rozar el suelo para que su piloto y pasajero pudieran bajar. Tres Guerreros del Fuego y un Guardia Imperial, considerado traidor para el Imperio de la Humanidad, les recibieron.

- Honorable Shas'vre Tau'n, estabamos esperándoles. Estimado Por'ui, acompañennos.

Los soldados les escoltaron hasta los módulos prefabricados que servían como tiendas de campaña. No había muchos, la mayoría de cazadores estaban al raso.

Tres Cuerpos de la Casta del Fuego y un regimiento de la Guardia Imperial estaban ahí. Los tres Guerreros del Fuego representaban cada uno uno de los Cuerpos: Tau'n, Dal'yth y Loraleon. El humano era el Sargento Tiara, quien podía verse empequeñecido al comparar su uniforme con el más acorazado y práctico de los Shas'la, pero que llevaba orgullosamente al hombro su Rifle de Plasma y en el pecho varias medallas conseguidas en tiempos mejores para él.

Dentro de uno de los módulos les esperaba el grupo de mando; Un Shas'o de Dal'yth y el Coronel Barb. Los escoltas se distribuyeron por la amplía estancia, repleta de hologramas tácticos.

Tiara observo con curiosidad como un dron de combate flotaba por la estancia, trazando círculos irregulares entorno al Shas'o, mientras tomaba su puesto tras Barb.

- El del gorro estrafalario es un mensajero, Señor. - Susurró.

Efectivamente el Por'ui lucía unas ropas que podrían pasarse por humanas, una especie de gabardina amplía de mangas anchas que le daban cierto aire monástico. La ropa era muy colorida, con intricados dibujos geométricos; Un amplío gorro de material sintético le cubría la cabeza. Era delgado y con forma redonda, grande; Como los antiguos sombreros de paja asiáticos. Una antena salía de él, indicando que allí había un aparato traductor, o al menos algún aparato.

Los Tau se saludaron cordialmente y en poco todos estaban mirando a los humanos. Carraspeando nervioso, Barb decidió presentarse.

- Coronel Barb del 4º Regimiento de Infantería Pesada de Narsla. Considerado Excommunicate Traitoris por el Imperio de la Humanidad. Como oficial de mayor rango, estoy al frente de las Fuerzas de Defensa Planetaria y Guardia Imperial bajo vuestro mando hasta que muera o designéis alguien mejor. - Barb saltaba a la vista que no era combatiente. Tendía a orondo y no se molestaba en llevar más armas que una pistola láser. Debía de parecer poco imponente a los veteranos Shas'o y Shas'vre. Pero los Tau estaban acostumbrados a valorar los individuos por su campo; Barb no tenía que ser un gran guerrero, mientras fuera un buen líder o un táctico notable.

- Vengo en representación de la Casta Por, siendo solamente un humilde Por'ui cuya misión es hablar con ustedes dos. - El emisario reverencio con una floritura. No se quitó el sombrero; Su voz sonaba con algun tipo de distorsión, producido por su estrambótico sombrero; Era la traducción. - El tema a tratar es la aparición de un brote tiránido en Nars'la, tan indeseable como temido por nuestros sabios etéreos.

La noticia de los Tiránidos cogió por sorpresa a los miembros de la Casta del Fuego presentes, pero tuvieron suficiente disciplina como para no interrumpir cuando Barb contestó.

- Lamento que no les vaya a gustar lo que hemos visto y oído, pero me temo que es una amenaza real. No ha sido un caso aislado: He perdido a seis hombres en diferentes patrullas, han desaparecido cuando rastreaban la posible existencia de un nido o escondrijo de esas cosas. El puesto de avanzada de Shek no responde a nuestras llamadas, pero no he podido investigar la situación por encontrarnos con la ofensiva rebelde.

Tiara piafó. Tachar de rebelde a quiénes aún luchaban por el Emperador no conseguía verlo bien. Eran traidores, todos ellos, y les esperaba lo peor. Pero no tenía más elección que servir.

Barb prosiguió sin hacer caso de la interrupción. - Ahora que la situación es estable, quisiera pedir permiso para enviar un equipo de exploración allí, dirigido por el Sargento Tiara, que es quien descubrió la amenaza.

Como era una petición directa al Shas'o, éste fruncio el entrecejo y meneó la cabeza para recolocar la larga cabellera. Sin embargo señaló a Por'ui, cediéndole la palabra antes de tomar una decisión. Éste respondió mirándole directamente.

- El Consejo de Etéreos desconfia de los Gue'la, y temen que aún así la situación sea exagerada, inventada o no tan grave. Quien investigue el asunto no puede ser exclusivamente Gue'la ni dejarse a su cargo. Tampoco es correcto darles libertad a los protagonistas de esta historia, a pesar de que no detecto mentira en sus palabras.

Ambos Guardias se mordieron la lengua para no replicar, sonaba demasiado a acusación. El Shas'o impusó su autoridad rápidamente.

- Está bien, procederemos así. Coronel Barb, se quedará conmigo todo el tiempo y terminaremos de ajustar la estrategia para proceder pronto al ataque masivo que ya ha sido hablado. Me causa desconcierto el efecto que puede causar en la moral de sus hombres el enfrentarse a otros Gue'la, por lo que actuarán como reserva y la Casta del Fuego junto los kroot encabezarán las operaciones de cebo y de martillo. El Sargento Tiara y el número que creáis adecuados de vuestros hombres acompañará a un Equipo de Rastreadores hasta el puesto de avanzada incomunicado e informaréis de inmediato de cualquier novedad. Si los rastreadores lo confirman, actuaremos en consecuencia a una invasión alienígena. Así mismo, Por'ui, tiene total libertad de movimiento entre las tropas, por lo que puede iniciar cuantos interrogatorios guste para completar el informe que necesite.


Poco más hizo falta para terminar la reunión. Al mismo tiempo que se iba a producir el cruento choque contra la Guardia Imperial leal, los rastreadores y el equipo del Sargento Tiara descubrirían hasta qué punto podía estar avanzada la presencia tiránida en el planeta.

Nadie tuvo en cuenta que los Tiránidos estarían esperándoles.



Día doce. Hora Planetaria: 19:15.Editar

Estaban cerca de las llanuras tóxicas, pero no llegarían a ellas. El puesto de avanzada aparecería tarde o temprano ante ellos. Tiara esperaba lo peor, pero no podía exteriorizarlo. Aunque quizás un ataque de la Guardia Imperial leal, algún escuadrón aislado, había tomado el sitio.

Empezó a autoconvencerse con esa segunda idea, mucho más alentadora que encontrarse con una progenie de genestealers.


El Chimera avanzaba a trompicones por el suelo irregular; Transcurrían por un sendero amplío pero que sólo utilizaban los vigías. Cortaba un frondoso bosque en dos, y tenían la seguridad de que ningún escanner había detectado nada inusual entre los árboles. En el interior del vehiculo blindado iban una decena de Guardias Imperales, unidos a la causa Tau; Alrededor del vehículo los rastreadores montaban unos curiosos vehículos gravíticos, parecidos a grandes motos de dos plazas, con los que peinaban continuamente los contornos por si hubiera alguna amenaza oculta.

Había cuatro de esas motos gravíticas, las Testra, además de dos Pirañas y un total de doce Tau. Shas'ui Fi'rios, líder del Equipo de Rastreadores, estaba al mando de la operación. Iba de pasajero en uno de los Piraña.

A menudo los rastreadores se separaban del grupo individualmente para explorar y asegurar el camino. Como tenían capacidad gravítica, podían sobrepasar incluso los árboles con facilidad.


En uno de estos trayectos de exploración, algo debió pasar.


El Chimera se detuvo abruptamente, sobresaltando a los soldados. Tiara se soltó de las sujecciones y se pusó en pie para asomar por una escotilla.

- ¡Por qué demonios hemos parado! - Inquirió con un potente grito.

- ¿Qué hace mirando? ¡Despliegue a sus soldados! ¡Un perímetro defensivo aquí! - Grito el Shas'ui. Los de Fi'rios ya lo estaban haciendo, reuniéndose alrededor del Chimera. Un Piraña lo sobrevoló y se posó justo detrás.

El sendero no ofrecía mucho, y la vegetación de alrededor acumulaban sombras y todo tipo de rincones donde cualquiera podría esconderse con facilidad.


El Sargento Tiara volvió al interior del vehiculo refunfuñando. - ¡Soldados de la Gloriosa, TODOS FUERA! ¡Defended esta posición!

Los ex-combatientes de la Guardia Imperial abandonaron apresuradamente el transporte para desplegarse a su alrededor, prestos y en envidiable orden. No podían considerarse veteranos, pero ya acarreaban años de servicio encima y sabían qué debía hacerse. Cuando salieron ya había varios rastreadores desplegados con los mismos parámetros, usando las Tetra como cobertura.

El responsable Tau se reunió con Tiara con un escanner portatil en la mano. El Tau parecía no considerar necesario ir armado; El humano lo habría tomado por un funcionario si no fuera por la armadura.

- Un Testra ha sido atacado, ahí delante. Puede que haya algo ahí escondido, esto no funciona. - El rastreador hablaba con autoridad, tenía muy claro que él mandaba la operación. Señaló un punto tras de si y siguió examinando el escanner estropeado. No tenía sentido; En vez de marcas individuales, había un gran borrón inconexo ante ellos de lecturas; Pero por mucho que miraran entre los árboles, no veían nada.


Efectivamente, uno de los ágiles vehículos había volcado contra un árbol. No era un accidente; Había sangre y restos del equipo de los dos Shas'la que lo ocupaban, pero ni rastro de ellos.


La Guardia Imperial tomó la iniciativa.


- ¡Vamos a echar un vistazo! ¡Bana, Rick, Carlos! ¡Por ahí! ¡Carl, Van, Cuervo, conmigo! ¡El resto quedaos! ¡Que no pinten nada raro en el Chimera!

Los soldados penetraron en el bosque, mezclándose con las lecturas extrañas del escanner del Shas'ui. Tampoco encontraron nada sospechoso, pero cuando Tiara ordenó volver ni Bana, ni Rick ni Carlos respondieron. Tampoco volvieron; Los tres Guardias desaparecieron.


En un segundo registro en la vegetación un rastreador encontró un casco, sus rifles y más sangre. Pero nada indicaba un ataque, no había llegado ningún grito; Y el escanner seguía estropeado.


- ¡Nos vamos, si seguimos así nos matarán uno a uno antes de que nos demos cuenta de qué pasa! - Dictó el Shas'ui.

Toda la fuerza se volvió a los vehiculos. Un tripulante de Testra bajó para pilotar el restante y no dejarlo alli. Conmocionados y exasperados por lo sucedido y las bajas, marcharon pues la misión debía cumplirse.




- ¡Todos fuera! ¡Vamos, vamos, vamos!


En esta ocasión los soldados estaban más nerviosos. Un enemigo invisible era temible incluso para el más valiente y curtido soldado. Al desabrocharse el cinturón de seguridad, a uno de los soldados se le cayó el rifle láser. Avergonzado, lo recogió y acudió con el resto; Notando pesadamente las bajas, Tiara reunió a sus hombres junto al Piraña del Shas'ui, ya estacionado junto al Chimera.


Ante ellos el sendero se abría y extendía hasta dejar atrás la vegetación. Dos sólidos muros acogían armamento defensivo, encarados al camino tras una leve pendiente; Dos cañones automáticos con escudo balístico, vacíos, flanqueaban un acceso cerrado. Tras el cercado, una torre rectángular de cuatro pisos de altura servía como torre de vigía; Numerosos ventanucos de tirador y más armamento asomaban por la estructura.


Los Tau no estaban quietos como los Guardias; Los Testra se movían continuamente alrededor del muro y el Piraña restante lo sobrepasó para asegurar la zona, internándose facilmente en el patio.


- Señor, soldados listos. Podemos entrar.

- Retenga a sus hombres, Sargento Tiara. Permanezcan en esta posición hasta que acabe el registro.

- ¿Hay señales de vida?

- No. No hay nadie en casa. Me transmiten que hay rastros de combate, este sitio ha sido asaltado. Pero no podemos discernir por quién.


El Piraña estacionado quedaba a unos tres metros de los últimos resquicios de vegetación. El piloto revisaba su mónitor mientras el Shas'ui seguía conversando con el Sargento. Ninguno de los dos vio a la Muerte abandonar su escondite entre los árboles; cuando Tiara y otro de los soldados gritaron, fue demasiado tarde; Una poderosa garra terminó con la vida del piloto; Mediante fuertes filamentos, las garras garfío, el líctor rodeó y agarró poderosamente al Shas'ui: Se retiró rápidamente al bosque con su presa.


Cuando los primeros disparos intentaron detenerle, ya era demasiado tarde. Los gritos del Shas'ui se apagaron pronto.


- ¡Mierda, mierda! ¡EMBOSCADA! ¡Todo el mundo atento, esa cosa va a volver, y cuando lo haga la abatiremos!


Un Testra no tardó en aparecer, tanto piloto como pasajero lo habían visto.

- ¡Sargento, aquí son blancos fáciles! ¡Utilicemos las defensas del puesto de avanzada! - Sugirió uno de los Tau. Como el resto eran todos Shas'la, parecía evidenciarse que el Sargento debía de mandar la operación.


- ¡Está bien, vamos dentro!

El Chimera derribó la puerta del cercado con una contundente embestida y los soldados entraron. Ciertamente había restos de armas, disparos, sangre y arañazos por todas partes; Un patio desordenado, con todo tipo de vituallas y paquetes derribados en desorden se mostraba ante ellos.


No había un solo cádaver. Era desconcertante ¿Qué había pasado allí?




Aún estaban registrando el patio cuando aparecieron los primeros genestealers. Los gritos de alarma pronto reunieron a todos junto al portón tumbado: Allí resonaban los tímidos disparos de los que habían avistado el peligro.


Menos un Tetra y el Piraña restante, todos los rastreadores estaban ya en tierra. Cuando Tiara llegó, había un genestealer muerto en el suelo, tres soldados de la Guardia y un rastreador.

- ¡Informe!

- Señor, ha salido de entre los árboles. El cabrón es duro, lo ha matado él. - Uno de los soldados más veteranos, Bana, señaló al Tau. Éste llevaba una carabina de inducción.


- Nos habrán oido ¡Tenemos que salir de aquí!

- Gue'la, miren. Allí.


El rastreador señaló. En el sendero había algo; Era grande, concreto. Terrorífico.

La Muerte. La Muerte de Nars'la, un lictor, permanecía allí erguido, a la vista. No parecía preocuparle a la gran criatura el hecho de estar tan claramente expuesta.

El Aerodeslizador Piraña llegó y se posicionó tras ellos.

- ¡Ajustando sistemas, ya casi lo tengo a tiro! - Informó el Shas'la responsable del vehículo. Llegaron más Guardias y rastreadores. Tiara se preparó para dar la orden de fuego.

Un grito de agonía le interrumpió. Un Tau había caido despedazado dentro de los muros, en el patio; Un genestealer estaba subido a un Testra y trinchaba contra él al pobre rastreador; Otra de estas criaturas estaba trepando el muro y se disponía a saltar contra el Piraña.


- ¡Ése hijo de puta nos está distrayendo! ¡DEFENDEOS, DEFENDED LA POSICIÓN! ¡MALOU, CLARK, COGED ESOS CAÑONES AUTOMÁTICOS!

El Piraña viró y dirigió su cañón de inducción contra el genestealer del muro; La potencia y la gran cadencia de los proyectiles de plasma inducidos dejaron poco más que una masa sanguinolienta del genestealer. El que ya se había infiltrado en el interior estaba siendo tiroteado por una munión de soldados, mientras el resto veía con cierta fascinación y miedo como el líctor desapareció ante sus propios ojos.

- ¡YA VIEEENEN!

En tropel, un nútrido grupo de genestealers surgió de entre la vegetación y se lanzó contra la puerta. ¿Veinte? ¿Quizás treinta? Fueran cuantos fueran, eran demasiados. A una cincuentena de metros, en muy poco les alcanzarían.

- ¡Éste cañón está atascado!

Pero su gemelo tronó y descargo ráfaga tras ráfaga contra la horda de genestealers. Que se le uniera el Piraña, sumando los drones de combate de su casco a la potencia de fuego, disuadieron a los genestealers del asalto frontal; Varios cayeron y el resto se desmoralizó y se dispersó de nuevo hacia la vegetación. Probarían otra táctica, seguro.

- ¡A mí la Gloriosa! ¡Rodeadme! - El Sargento Tiara se colocó ante el Chimera. Cuando sus ocho hombres se reunieron cerca de él, sin dejar de haber un artillero con el cañón, decidió. Tenían que salvar sus almas inmortales.

Los rastreadores sumaban una docena. Se habían dispersado por el patio, cubriendo todos los puntos posibles del muro; El Piraña se ocupaba de la entrada. Ninguno más estaba montado.


Y por supuesto, ninguno estaba cuidándose de lo que hacian los Guardias.

No hubo órdenes directas, simplemente Tiara preparó su arma.


- El Emperador dispone. El Emperador guía. El Emperador protege. - Musitó el oficial.

Apuntó y... disparó.


El vibrante proyectil impactó de lleno en el blindaje trasero del Piraña. Tiara conocía el punto débil del vehículo, donde la gran fuerza del plasma penetró fácilmente y desestabilizó la propia energía del Piraña: Explotó. Ya estaba hecho, y no había marcha atrás. De lo poco que podía hacer Tiara era conseguir que los Tau siguieran desconociendo la amenaza tiránida, que les cogiera por sorpresa. Les daría tiempo. Daría esperanza al Imperio: Quizás ambos enemigos del Emperador se matarían entre sí y la Guardia Imperial podría recuperar el sistema con facilidad.


- ¡TODOS AL CHIMERA! ¡FUEGO A DISCRECIÓN, A TODO! ¡CUBRID A MALOU! ¡VAMOS CHICO, CORRE POR TU VIDA!


El pelotón disparó a cualquier cosa que se movía en el patio; Rastreadores y genestealers, quiénes pronto reaparecieron asaltando los muros por varios puntos. Los Tau no reaccionaron rápidamente, incluso el artillero tuvo tiempo de abandonar el cañón y colarse por la rampa de acceso de la Chimera. Como desde dentro los soldados podían disparar, el fuego láser y los periódicos proyectiles de plasma acompañaron todo el camino del vehículo hasta que bordeó los restos del Piraña y salió del recinto.


Fuera, ya en el revoltoso e inestable sendero, advirtieron la magnitud del tamaño del grupo de genestealers; No pudieron contarlos ¿Cincuenta tal vez? Estaban por todos lados. Incluso atropellaron algunos.

- ¡Allí está ese cerdo! - Informó Malou. - ¡Viene hacia nosotros!

El líctor reapareció desde un flanco a la carrera: Cargaba contra el Chimera ¿Podría detener su huida?


La pesada masa del tiránido chocó contra el lateral del vehículo blindado, que se ladeó ante tal potencia hasta tal punto que algunos soldados chillaron de terror ¡Si volcaban ahí estaban perdidos! Pero el gran peso del Chimera lo compensó y la huida pudó realizarse con éxito. Con tal frenética marcha, pronto los tiránidos quedaron atrás.


- ¿Hemos obrado bien, señor?

- Claro que lo hemos hecho. Somos traidores, hemos dado la espalda al Emperador. Esto quizás lo compense un poco, puede que nuestras almas inmortales no estén del todo perdidas. Piloto ¿Tenemos las cordenadas de la última posición del Comandante Vangelis?

- Así es. Aún deberían de estar donde les dejamos, a punto de ser asaltados por los Tau y el resto de nuestros camaradas.

- Váyamos a saludarle, ahora estamos bajo su mando.


Día catorce. Hora Planetaria: 16:40.Editar

Notó el sabor a sangre. Shas'ui Tau'n Tho'Re estaba mal encajado en una incómoda postura contra la dura superficie del interior del tanque.


- ¡Señor! ¿Se encuentra bien?

Un Tau se inclinó sobre él y le ayudó a sentarse. - ¡Tiene el brazo roto!

El Shas'ui meneó la cabeza. - Informe. - Era verdad que tenía el brazo roto, pero era algo que tenía poco remedio.


- Impacto directo en el casco. El blindaje ha cedido.

- Sistemas de armamento afectados. Cañones de inducción inutilizados, sus mandos no responden. - Informó un segundo tripulante.


Tho'Re se incorporó y con el brazo sanó selló la escotilla. Cuando el Leman Russ les alcanzó él estaba asomado por ella. El fuerte zarandeo provocado por el sólido proyectil imperial lo había arrojado brutalmente al interior.

- ¡A vuestros puestos! ¡Piloto, retrocede a 0.094, sácanos del rango de tiro de ése cabrón.


La batalla transcurría a lo largo y ancho del espacio plano entre las distintas colinas que poblaban la región. Desde la localización de ambos ejércitos artillería y todo tipo de apoyos pesados dispersaban su tremendo armamento sobre formaciones y posiciones enemigas más avanzadas; En el centro, la infantería y elementos mecanizados maniobraban y se tiroteaban buscando superarse mientras sufrían el cástigo esporádico e insesante de los bombardeos.


La Guardia Imperial estaba sorprendiendo en sobremanera Shas'o Tau'n Kak'Sha, a cargo de las operaciones restantes de Narsla, y la batalla aún era incierta.


El Cabezamartillo Sol Nocturno había avanzado en apoyo cercano, junto a otros tanques igualmente armados, para la infantería destinada al asalto principal. Su fuerza de ataque había sido contenida por un sorprendente contingente acorazado encabezado por varios Leman Russ. Uno de éstos trataba de destruirles ahora, y no le había faltado mucho.


- ¿Estado de la torreta, Shas'la?

- Funcional. No hay daños.


- Bien. Piloto, desplacemonos a 2.021. Descendamos rápidamente y busquemos el blindaje lateral del tanque enemigo. Adelante.


El Sol Nocturno abandonó la cobertura que había cogido para alzarse utilizando toda la potencia de su capacidad gravítica; Sobrepasó una quincena de metros y se poso juntó al Leman Russ. El avance les colocó por encima del rango del cañón principal imperial, pero al posarse una de las barquillas les disparó su láser.


A su alrededor una veintena de blindados de ambos bandos maniobraban y combatían entre sí. La infantería quedaba en segundo plano, cogiendo cobertura donde podían y esperando el desenlace de la contienda de la pesada caballería; Su momento llegaría cuando los blindados de un bando se retiraran o fueran mayormente destruidos.


- ¡Informe de daños!

- ¡Superficial, no ha penetrado el blindaje!

- ¿Copiloto?

- A tiro. Espero orden.

- ¡Fuego!


El acelerador lineal relampagueó y se iluminó cuando encadenó el disparo. El luminoso proyectil atravesó limpiamente el Leman Russ e impactó en el terreno lejano. El tanque imperial siguió su última maniobra impávidamente hasta que chocó contra un saliente rocoso y encalló; Sin tripulación que lo impidiera.


- Bien hecho. Shas'la ¿Qué indican los sensores? - Tho'Re no se atrevía aún a volver a salir por la escotilla, así que dirigió la vista a la pantalla que simularía la vista frontal, lateral y trasera, necesarias para su puesto. Siguió desatendiendo su grave lesión, a pesar del dolor.


- No hay peligros inminentes. Núcleos de infantería delante, armamento ligero. A las nueve varios blindados combaten, a las tres varios Equipos de cazadores avanzan gracias al apoyo de Armaduras de Combate.

- ¿Sólo?

- Nos hemos desplazado de nuestra posición inicial, los combates se han desviado al subsector H.


- ¿Información de la posición 0.490?


- Dos vehículos acorazados Gue'la inmovilizados, tres vehículos de batalla Leman Russ combatiendo contra dos Cabezamartillos y tres Pirañas. La artillería Gue'la está centrándose en ése punto, no han acertado a los suyos de casualidad.

- Acerquémonos con mínimo riesgo. Copiloto, notifique cuando el acelerador lineal esté recargado.


El Cabezamartillo se desplazó por un terreno chamuscado y repleto de cráteres evitando agilmente restos de tanques y Armaduras de Combate. El potente impacto del proyectil de un Basilisk abrió un nuevo cráter cerca del Sol Nocturno.


- Quizás seamos su blanco. - Sugirió el piloto, que varió sutilmente la trayectoria.

- Improbable. Su artillería es imprecisa.

- Señor, armamento principal preparado.

- Parada total.


El Sol Nocturno se detuvó y equilibró lentamente. A unos ciento cincuenta metros estaban sus objetivos; Los Leman Russ se defendían abrumadoramente bien; La artillería había impactado e inutilizado un Cabezamartillo, el segundo maniobraba y disparaba evitando compartir su suerte. Los Pirañas habían inmovilizado un tanque imperial y destruido otro, pero la respuesta de las barquillas las diezmó a una.

- Apunta al de la pala.

- El ordenador de combate no termina de responder, señor.

- Compénsalo. Aunque sea a modo manual.

- ¡Señor, infantería! ¡Nos disparan desde nuestras tres!

- Mantenga la parada. Puede que estemos en mitad de una contraofensiva.


El blindaje del Cabezamartillo resistía fácilmente los disparos láser, pero pronto recibirían el ataque de armas más pesadas o incluso intentarían causarles daños con granadas.


- Leman Russ a tiro.

- Dispare ¡Fuego!


El acelerador lineal acertó en el blindaje lateral, nuevamente, de uno de los Leman Russ. Pero en esta ocasión los daños se limitaron a nivel funcional; La torreta de dicho tanque dejo de moverse, pero no de disparar. El blindado empezó a virar para encarar a la nueva amenaza: Sol Nocturno.


- Señor, comunicación entrante.

- Muévanos a 0.062. Trayectoría rasante. Comunicación en alto.


- Prioridad roja. Shas'o Tau'n Kak'Sha a todos las unidades del subsector L. Retirénse según los parámetros habituales de la variante 23C de una operación Mont'ka. Hasta el subsector seguro más cercano. Rastreadores están marcando los objetivos principales, utilicénlos para cubrir su retirada con misiles buscadores.


No había mucha infantería Tau desplegada en áquel subsector. La actividad consistia mayormente en el combate acorazado, varias Crisis, cinco Equipos de Guerreros del Fuego rezagados y un equipo de holoarmaduras.

Todos y cada uno de ellos empezó la retirada. Tenían claro que funcionarían como señuelo, llevando la ofensiva imperial hasta donde fuera comprometida.


Sol Nocturno maniobró para evitar la respuesta del Leman Russ al tiempo que se alejaba del avance imperial, que ahora era claro e inminente.


- ¡Nos dispara! ... Ha fallado, pero nos persigue.

- Artillero, prepare submunición fragmentaría ¿Nos quedan misiles buscadores?

- Dos, señor.

- Esperemos que los Guerreros del Fuego les den buen uso. En cuanto haya un marcador telemétrico claro, solicita su disparo, gastémoslos.

- Hecho, señor.


- El Leman Russ nos dispara de nuevo.

- ¡Preparados para impacto!


La fuerza del impactó zarandeó de nuevo a Sol Nocturno.


- ¡Informe de daños!

- Impacto en el casco, no ha penetrado, pero nuestro blindaje trasero ha quedado más vulnerable.

- ¡Gíremos, media vuelta completa!


Esta vez sí, el Shas'ui abrió la escotilla y asomó al caluroso exterior. En cuanto terminaron de virar, se asombró de la cantidad de hombres que componían la ofensiva imperial; No los tenían muy lejos, innumerables guardias imperiales corrían esforzándose en aprovechar la poca cobertura existente. El Leman Russ se había colocado en el flanco del avance, mientras que su homólogo inmovilizado había terminado estallando en llamas y el tercero perseguía al otro Cabezamartillo.


Se escondió rápidamente antes de que un tirador afortunado probara suerte con él.


- ¡Dispare a esos pelotones!

- Corrigiendo trayectoria de disparo. Señor, somos un blanco perfecto para ése blindado y para cualquier misil.

- Soy consciente del riesgo, confíemos en el blindaje frontal.


El disparo fragmentario del acelerador lineal iluminó una amplia zona, anteriormente ocupada por pelotones de infantería imperial leal. La poderosa luz abrasó lo que tocó, fuera hierba, roca o persona.


Un misil buscador se disparó por si mismo impactando no muy lejos de donde había caído el disparo del acelerador.


- ¡Nos vuelven a disparar!


En esta ocasión el blindaje frontal tuvo que hacer frente al Leman Russ y a un proyectil de lanzamisiles.


El misil rebotó, pero el Leman Russ volvió a penetrar el blindaje. La sección del copiloto quedó reducida a un amasijo de metal retorcido, electricidad desatada por los paneles destrozados y sangre proveniente de un cuerpo aplastado y mutilado.


- ¿Se-señor? - El piloto estaba sorprendentemente intacto, Tho'Re también.

- Sáquenos de aquí, antes de que el blindado enemigo dispare de nuevo. A 0.865.


Sol Nocturno viró y se escabulló a trompicones para huir del Leman Russ. Su sistema gravítico debía de estar dañado, pues presentaba una gran inestabilidad. Tho'Re tuvo que sujetarse. Preparó una transmisión:


- Aquí Shas'ui Tau'n Tho'Re desde Sol Nocturno. Somos la última unidad en abandonar el subsector L. Utilicen nuestra posición.


Tenían detrás el avance imperial; delante la posición de la emboscada. Allí sólo había algunos equipos de Guerreros del Fuego y dos Armaduras de Combate XV88: Eran parte del cebo, del mismo modo que lo era el propio cabezamartillo. Sol Nocturno sobrepasó las lineas defensivas rozándole un nuevo proyectil del tanque enemigo. El Shas'ui asomó por la escotilla.


- Piloto, parada. Danos la vuelta, aquí.

- Pero Shas'ui, no podemos disparar.

- Ellos no lo saben.

El Cabezamartillo encaré el avance imperial y sus tripulantes se prepararon para recibir más castigo. En esta ocasión Tho'Re siguió fuera, revisando el cargador de su pistola.


El Leman Russ se detuvo al comprender dónde se estaba metiendo, pero la infantería siguió la carga dispuesta a lanzarse contra la linea de Guerreros del Fuego. Cuando empezó seriamente el intercambio de disparos, los Guardías cogieron cobertura donde pudieron y avanzaron lentamente bajo el intenso fuego de inducción. Aunque peor armados, saltaba a la vista que eran muchos más que la treintena de cazadores que tenían delante.


Las Apocalipsis eran otra cosa. Incluso las armas pesadas tenían problemas en superar su blindaje; Sendos disparos de sus aceleradores lineales pusieron fin a la amenaza del Leman Russ.


Tho'Re disparó su arma, hacia la masa de infantería. Disparos láser impactaban cerca, pero no se amedrentó.


Cuando el contrataque, la trampa, saltó, la Guardia Imperial estaba prácticamente encima de las improvisadas trincheras de los Guerreros, en alguna sección se habían enzarzado en el cuerpo a cuerpo. Tres Mantarrayas llegaron por un flanco, posándose rápidamente para desplegar más Guerreros del Fuego, éstos armados con carabinas de inducción; Se arrojaron rápidamente sobre la Guardía desde dicho puesto, mientras que el otro flanco pronto fue saturado por la llegada de dos Equipos de Crisis con lanzallamas y misiles, convirtiendo la zona central en un infierno. El avance imperial se desmoronó y se produjo una masacre en cuanto perdieron impetú.


- Shas'ui, baje, tenemos una comunicación.

Éste volvió a la cabina. Presentaba una horrible quemadura en el mentón, donde un láser le había pasado muy cerca.


- Prioridad amarilla. Shas'o Tau'n Kak'Sha a todos los Equipos del Sector B4. Mantengan y aseguren sus posiciones, confirmen si el enemigo se retira. Si podemos certificar una retirada general el Contingente se reagrupará en retaguardia. Fin de comunicado.


No hubo más combates ése día.



Día quince. Hora Planetaria: 19:00.Editar

- ¿Señor? ¿Me está escuchando?

- Olvídalo, que se preparen todos para la contraofensiva, aquí.

- Sí, señor.


Vangelis se quedó mirando el pobre desfile de los más rezagados. La moral de los oficiales estaba por los suelos, y la de la tropa no sería mejor; El balance de la batalla era negativo, quizás demasiado.


La ofensiva había fracaso, y aunque habían arrasado las primeras posiciones Tau y sus trincheras, éstos reaccionaron demasiado rápido y el conflicto se torció nuevamente, hasta que los leales tuvieron que retirarse y sus enemigos, a causa de las bajas y cómo les había desestabilizado el ataque, tuvieron que retroceder también.

Los Tau pronto comprenderían que tenían la ventaja y les acosarían de nuevo, o les atacarían masivamente tras recibir refuerzos. Y no sobrevivirían a su asalto.


Así pues, los últimos leales al Emperador de Narsla Prime no durmieron ni descansaron; Remendaron sus heridas como pudieron y se prepararon para la siguiente e inmediata batalla, cavando trincheras, consiguiendo municiones, intercambiando palabras de apoyo y plegarías.


No volvieron a ser bombardeados, los Tau, por simple necesidad, les dieron un respiro. Habían arrasado muchos de los Cabezamartillos Mont'ka, no todo había sido fútil, y los Cuerpos Tau estaban diezmados.


- ¡Comandante Vangelis!

La voz rasposa correspondía a uno de los pocos oficiales supervivientes. Éste se había apartado de sus soldados y saludó.

- ¿Quieres subir, Teniente Bach? - El comandante Vangelis estaba subido a un Leman Russ, sujeto a su cañón mientras éste avanzaba despacio paralelo a las filas de soldados. No quedaban muchos tanques.

Allí el condecorado Comandante, con la mano sujeta sobre la espada, el uniforme sucio y razgado ofrecía una imagen alentadora, guerra y espectacular. Era todo lo que la Guardia Imperial podia esperar de un líder: Fiel, incansable, arrojado y cercano.

- No me importa el desnivel, señor. Es importante, acabamos de recibir que alguien ha roto el perímetro.

- ¿Tan pronto nos atacan?

- Es un Chimera señor, no sabemos a quien pertenece. Le hemos visto disparar a infiltrados Tau y está siendo perseguido.

- Puede ser un truco. - Apuntó Vangelis, cavilando. - Qué le vamos a hacer, desplaza hacia allí lo que consideres necesario y encárgate de que si son leales al Emperador, se unan a nosotros en esta hora tardía y sin esperanza.

- Sí, señor. - El Teniente Bach se giró pero a los tres pasos volvió a girarse. - ¿Señor?

- ¿Tiene algo más, Teniente?

- Siempre hay esperanza, aunque todos estaremos muertos mañana, machacaremos a esos xenos de tal modo que cuando nuestros salvadores lleguen ya tendrán medio mundo reconquistado.




Tiara tropezó y se golpeó en la cabeza. Gruñendo ignoró la pequeña brecha y se agarró al asiento del conductor, y una vez estable le gritó.

- ¡HAZ QUE ESTO CORRA MÁS MALDITA SEA!

- Confíe en el espiritu máquina, señor, el Chimera aguantará. - Replicó éste y quedó mudo ante el resto de imprecaciones del sargento y finalmente éste volvió al habitáculo de transporte.


Allí la mayoría de su pelotón estaban agazapados en las sujecciones, rezando; Tres de ellos disparaban a través de los ventanucos de tirador, con penosa puntería dado el duro trayecto que estaba soportando el vehículo.

Fuera dos aerodeslizadores ligeros, Pirañas, los perseguían. Eran increiblemente ágiles, y atacaban al Chimera por todas partes.

Por suerte para los del interior, no estaban armados con fusiones, sino con el avanzado armamento de inducción; A pesar de lo temible que era, el blindaje resistía, atravesado sólo en puntos poco vitales.


Y de repente, los Pirañas desceleraron y se apartaron, volviendo, dejándoles ir. Nadie se relajó, en tensión dentro del maltrecho Chimera; Y con razón, pronto un proyectil explotó cerca del transporte y la metralla azotó el lateral del vehículo.

Uno de los Guardias Imperiales cayo hacía atrás, derribado y muerto; Una esquirla le penetró desde el ojo y terminó con su vida, un mal momento para apostarse a disparar.


- ¡Quién nos ha disparado!

- ¡Sargento, Sargento, allí! ¡UN LEMAN RUSS!

- ¿Está pintarrajeado por los xenos? - Tiara se abrió paso hasta la posición del soldado que había advertido. Nadie tuvo que responder, parecía claro que era leal. Habían llegado. - ¡CONDUCTOR! ¡PARADA TOTAL! ¡PARA, PARA MALDITA SEA!

El Chimera se detuvo, totalmente expuesto, indefenso. El Leman Russ no avanzó ni disparo, aunque debían haber completado la recarga.


- Atentos todos.

- Allí, sargento, comandos.

Una veintena de Guardias Imperiales, con equipación de infantería ligera y capas de camuflaje, estaban avanzando hacia ellos, en eficiente orden.


El terreno era abrupto, conformado por laderas y llanos intercalados, había pocos matorrales y en defenitiva casi ninguna vegetación o cobertura, pero los habían avistado muy cerca ya.


- Abrid la puertezuela. - Gritó Tiara y cuando llegó a la salida posterior ésta ya bajaba la rampa; Salió al descubierto con el rifle de plasma por encima de la cabeza y los ojos cerrados durante un momento, suponiéndose tiroteado.

Esperó unos segundos y como nadie le disparó avanzó hacia la vanguardia.

- IDENTIFICACIÓN. - Gritó uno de ellos, todos les estaban encañonando, incluyendo un lanzamisiles que no perdía de vista el Chimera.

- Soy el Sargento Tiara del 4º Regimiento de Infantería Pesada de Narsla Prime, y mi pelotón con su transporte asignado Chimera. Estabamos bajo las órdenes del Coronel Barb, nos hemos escapado y refugiado a la que hemos podido permitirnoslo, para pugnar nuestra culpa y recuperar el favor del Emperador, alabado por todos y que en su infinita sabiduría sepa perdonarnos.

Tiara era sincero, habló desde el corazón, pero seguramente los Guardias Imperiales no le creyeron.

- Habéis llegado al territorio protegido en nombre del Imperio de la Humanidad por el Comandante Vangelis. Deponed las armas y poneos bajo su custodia.


Ahora su destino dependía de áquel hombre.




El Cabezamartillo daba pena, lastimado y agujereado. El espacio correspondiente al copiloto era un amasijo irreconocible de hierros y sangre, y resultaba difícil precisar como es que aún era operativo.


- Operario ¿Qué vehículo es éste? - Por'ui Fi'rios Ga se acercó a un destacado miembro de la Casta de la Tierra, pues eran ellos los encargados de la reparación y el mantenimiento del equipo y maquinaría.

- Es el 'Sol Nocturno', combatió hace un ciclo y éste es el resultado.

Ui'Ga se asombró de la profunidad de los daños. - Estos Gue'la poseen un armamento peligroso. - Apuntó acompañando la apreciación con un silbido. Agradeció para sus adentros no pertenecer a la Casta del Fuego, manteniéndose alejado del horror de la batalla.

- Son guerreros entrenados y aptos, pero no nos corresponde a nosotros juzgarlo. - Musitó con aire sombrío el obrero, señalándole a un reducido grupo de Shas. El Por'ui captó la indirecta y caminó hacia allí, reverenciando ante éstos cuando se giraron hacia él.

Sus movimientos siemrpe eran gráciles y exagerados, hablaba con una voz suave y tranquilizadora, alargando eventualmente algunas palabras.

- Honorables cazadores... - Saludó servicial y empezó a examinarlos con más atención, experto como era en juzgar rápidamente.

Uno de ellos tenía el brazo izquierdo vendado a la altura del codo, aún sucio de sangre seca, hasta el antebrazo; La mano la tenía extendida, rígida e inmovil. Otro de ellos tenía la armadura ennegrecida por todo el pecho y arañada por varios lados, finalmente el tercero estaba ileso e inmaculado.

- Éste no es lugar para la Casta del Agua. - Replicó el más joven de ellos, el que se había salvado por muy poco de graves quemaduras.

- Soy consciente, pero si nuestro maestro y guía Aun'o T'au Ash'Lars - Pronunció especialmente despacio el nombre del venerable etéreo - consideró necesario tenerme aquí, no podemos discutirselo.

La mención del etéreo incómodo a los cazadores, hasta que el herido carraspeó e intervino.

- Soy Shas'ui Tau'n Tho'Re , éstos son mis Shas'la, formamos la tripulación de Sol Nocturno ¿Qué necesita la Casta del Agua de unos humildes tanquistas como nosotros?

- Preguntas, quizás respuestas. Puesto que nuestra querida y estricta Shas'o no me permite estar donde debiera, deambulo por el campamento preguntando y viendo ¿Habéis luchado junto nuestros aliados Gue'vesa?

Los tripulantes del Sol Nocturno escucharon con educación y tedio al mensajero, se miraron entre ellos antes de responder. Finalmente de nuevo el más joven habló.

- No hemos tenido ese... honor.

- Pronuncia 'honor' como si se le atragántase, valeroso Shas. Puede confíar en mí, Aun'o quiere saber si los Gue'vesa son fiables y si su lealtad no cambiará en cuanto les convenga.

- No me corresponde a mí juzgar.

- Ni a nosotros. - Añadió Tho'Re, quien atrajo la atención de los otros dos soldados con un toque en el hombro. - Retiraos, descansad y avisadme cuando Sol Nocturno esté operativo. Por'ui ¿Por qué no pasea conmigo?

Ambos soldados saludaron y echaron a andar hacia los barracones provisionales, Por'ui siguió al veterano guerrero en otra dirección, aún entre los tanques.

Ui'Ga y Tho'Re hablaron durante largo tiempo, hasta que la curiosidad del miembro de la Casta del Agua se vio aplacada y el tanquista tuvo que retirarse a servir y presentarse a su Cuerpo. La batalla iba a reanudarse, y Sol Nocturo participaría en ella como muchos otros Cabezamartillos: Son importantes daños, apenas operativos, pero confundirían al enemigo y desaprovecharían disparos con ellos.




El escuadrón de Pirañas avanzó temerariamente en zig-zag, todo a su alrededor explotaba, la destrucción los perseguía pero no lograban alcanzarlos; Los proyectiles de los tanques, artillería y los misiles no lograban blanco. Eran demasiado rápidos, agiles.

Y la vanguardia del resto del ejército.


Sus pilotos sabían que seguramente morirían, pero serían bajas fugaces comparadas con toda la gloria del Imperio Tau, sacrificios necesarios para el avance de la guerra, una pequeña aportación que sumada a la de otros miles Shas configuraba la base de la doctrina Tau.

Las órdenes no tardaron en llegar, la comandancia controlaba al milímetro todo el ataque.


- Escuadrón, objetivos marcados; Tanque en 12.449 y trinchera de 13.443. Rojo 1 y 3 señuelos evasivos, Rojo 2 ejecute el primer objetivo.


Dos de los Pirañas se adelantaron mezclándose en los hábiles zig-zagueos, complicando en sobremanera que el tercer Piraña fuera alcanzado; La importancia del rezagado residía en que sobre su casco montaba un arma de fusión capaz de fulminar los más pesados blindajes, mientras que el resto del escuadrón estaba configurado como apoyo rápido para amedrantar y disparar a la infantería.

El Leman Russ alcanzó uno de los dos primeros Pirañas prácticamente desintengrándolo, pero la respuesta de éstos llegó con un flanqueó donde el fusión destrozó las orugas del mismo, del lado izquierdo, dejándolo perennemente inmovilizado. Lo dejaron atrás sobrevolándolo y alcanzaron donde los pelotones de infantería pretendían resistir en pozos de tirador y tras sacos de arena; La pasada fue fatal para los mismos, donde todo el armamento de inducción, de gran cadencia, abatió mortalmente a quien no cogiera cobertura a tiempo.

Los aerodeslizadores ligeros se dispersaron y la Guardia Imperial de esa sección no tuvo tiempo de apenas girarse y seguir disparándoles; Llegaron dos escuadrones más y tuvieron que centrar su potencia de disparo al frente, pues pronto comenzaron a aparecer también Cabezamartillos y los pocos Barracudas que quedaban operativos en Narsla.


- Rojo 2 y Rojo 1, nuevos objetivos prioritarios; Múltiples, artillería enemiga.

- Recibido, vamos. Gloria a Tau. - Respondió esta vez el líder del escuadrón, aunque la respuesta no fue más allá de su cabina.


Día diceséis. Hora Planetaria: 6:40.Editar

El incensante goteo ponía nervioso a Tiara. Había empezado a llover y el techo ofrecía suficientes fisuras como para que el suelo de la improvisada celda empezara a encharcarse.

No lo habían atado, pero le habían desarmado y dispersaron su pelotón entre los Guardias Imperiales. Tan cercano el ataque Tau que sólo les demandaron un breve juramento.

La puerta simplemente estaba atrancada con una silla, habían confiado en que no intentara huir pues no había tiempo para perfeccionar un confinamiento ni podían destinar guardias allí; Todo aquel que podía sostenerse en pie estaba ya en los pozos de tirador y las trincheras. Tiara había dado su palabra de honor y jurado por el Sagrado Dios-Emperador, y parecía ser suficiente.


Vangelis entró con el rifle de plasma del sargento en las manos y seguido por dos guardaespaldas, curtidos hombres con rifles láser sobrecargados. El Comandante Vangelis lucía las insignias de su rango, pero su uniforme estaba desprovisto de decoración, sobrio; De no ser por las medallas pasaría fácilmente por un oficial menor.


- ¡Comandante, mi sitio está en la guerra, no en un agujero!

- Y es ahí dónde irá. - Vangelis le tiró bruscamente el rifle de plasma. - Nos atacan.

- ¿Se-señor?

- Se quedará conmigo, Sargento. Nuestras líneas se están rompiendo, venga a morir como un auténtico siervo del Emperador sí aún lo es.

- ¿Tan mal?

- Peor.


Tiara iba a replicar, pero ya le habría hablado a la ancha espalda del Comandante, le siguió cabizbajo y en silencio, revisando mecanicamente el estado de su poderosa e inestable arma.

Los pasillos de gruesas paredes de hormigón estaban repletas de heridos, de personal médico, de civiles y de ajetreados soldados que arrastraban los últimos cajones de misiles y granadas hacia la linea de combate. Era el último cuartel general que podía llamarse así de las fuerzas restantes de la Guardia Imperial; Fuera colgaban los pendones del 345ª Regimiento de Artillería de August y del 3º Regimiento de Infantería Pesada de Narsla, los únicos que se habían conservado para tal cometido.

Era un edificio sólido y resistiría bien los estragos de los blindados enemigos y la artillería, pero no ofrecía ninguna ruta de escape ni una gran defensa: Era poco más que una ratonera que impedía que los heridos murieran por el fuego cruzado.




- Marcado.

- Marcado.

- Abatido.

- Apoyo aquí.

Las frías y rápidas anotaciones del Equipo de Rastreadores resultaban monotomas, ocupando únicamente su canal interno de comunicaciones hasta que podían informar de algo; Los doce Guerreros del Fuego estaban estirados, con prestaciones miméticas por encima, en una de las no tan lejanas hondonadas. Desde allí podían observar comodamente el campo de batalla, el avance masivo Tau contra las fuerzas Imperiales.

Podían controlar todo el campo de batalla. Cuatro de ellos utilizaban rifles aceleradores, francotiradores, y eliminaban blancos destacados con una facilidad preocupante. El resto utilizaba marcadores telemétricos para guiar los proyectiles de los Guerreros del Fuego o evidenciar blancos prioritarios.

De vez en cuando ráfagas de disparos o impactos de morteros caían cerca de su posición, pero hasta entonces la ocultación funcionaba y habían tenido suerte.

- Marcado.

- Marcado.

- Shas'ui, observe eso.

- Sí, retransmiendo a comandancia. Aquí Equipo Rayo Celeste desde A4, movimiento en la retaguardia enemiga desde 11:302 a 10:002; Acude una escuadra de seis transportes blindados de tropas hacia el subsector C5 . Cierro.

El propio Shas'ui retomó la tarea y apuntó cuidadosamente. A través de la mira ampliaba distinguió claramente los Guardias Imperiales atrincherados; Descubrió uno de ellos armado con un lanzamisiles.

- Premio... - Susurró para sí. Esperó a que volviera a asomarse y entonces disparó: No un proyectil sólido, sino un sencillo rayo láser que simplemente centelleó en el pecho del desafortunado, iluminándolo levemente.

- Marcado. - Añadió satisfecho, manteniendo conscienzudamente el marcador telemétrico en posición. - Shas'la, objetivo, utilizadlo vosotros.

- Sí señor. - Uno de los Shas'la apuntó con brio; Manipuló el rifle de modo que se adaptó a la señal destacada por el Shas'ui y prácticamente sin apuntar disparó; El proyectil corrigió por si mismo, mediante los sofisticados ajustes aplicados por la tecnología del rifle y del casco, e impacto certeramente al Guardia Imperial cuando asomó para disparar por tercera vez, derribándolo. - Abatido. - Confirmó secamente.




Cuando los más alienígenas de los alienígenas entraron en acción Vangelis tuvo que transformar su posición de mando en una trinchera improvisada, una nueva linea de defensa; no sólo habían conseguido asaltar a los pelotones que tenía por delante de si, los habían hecho huir y ahora atacan su posición en un acoso duro y sangriento.

Los Aguijones Alados de Véspid habían caído de repente contra las lineas de la Guardia Imperial y las habían desestabilizado, abriendo una brecha que los Tau no tardarían en utilizar.

Vangelis vio, iluminándosele la idea en la cabeza de repente, la tenebrosa intención que reflejaban los varios ojos de la criatura que tenía delante de si, un ejemplar especialmente grande que acababa de echar a bajo a su portaestandarte, sin matarlo, simplemente pasando por encima de él.

No era una tropa de choque ¡Eran asesinos! Su puesto de mando, simplemente una barricada echa con chatarra y sacos de tierra, ejercía de punto de cohesión de todas las fuerzas leales y supervivientes; Sus órdenes mantenían efectiva la defensa, si lo acallaban todo se desmonoraría.

Gritó a través de los amplificadores de voz.

- ¡QUE SUS DESCENDIENTES TEMAN A LA GLORIOSA! ¡NO DESFALLEZCÁIS ANTE LA AMENAZA XENO, EL EMPERADOR ESTÁ CON VOSOTROS, GLORIA A TERRA!

Levantó la pistola bólter y se unió a la escuadra de mando y a sus guardaespaldas al combate. Sus cuatro veteranos, incluyendo el portaestandarte caído, Tiara y cinco Guardias Imperiales más, que habían quedado allí casi por mera casualidad, se enfrentaban a media docena de Véspid; Estos disparaban sus chirriantes armas, cuyos impactos aniquilaban a un hombre con facilidad, se movían ágilmente sin tocar el suelo, zumbando aquí y allá y descargaban afiladas garras, utilizando sobretodo las extremidades inferiores, desgarrando carne y protecciones antifragmentación.

Tiara fulminó a uno con el rifle de plasma y rehuyó el cuerpo a cuerpo cuando uno de los alienígenas se acercó a su posición; Un guardia con bayoneta intentó interceptarlo y éste velozmente cogió altura, evitándolo, y cayo sobre él tumbándole bajo su peso y degollándole con los pies garrudos; Alzó el arma e hizo desaparecer la cabeza de uno de los Veteranos; Todo en un santiamén, antes de desplomarse muerto tras varios disparos de láser sobrecargado.

No había nadie desocupado, ninguno de ellos fuera de peligro; Vangelis era un buen esgrimista y pronto tuvo que demostrarlo cuando sus guardaespaldas no pudieron impedir que un Véspid llegara hasta él; Blandió su espada de energía con habilidad y certeza logrando cortar en dos la extraña arma del alienígena antes de que pudiera dispararle a quemarropa; Cuando alzo, de seguido, la pistola para rematarle falló porque simplemente su enemigo ya no estaba ahí, se había desplazado hacia la derecha rapidisísamente y le atacó con las manos.

La sangre brotó cuando le razgó toda la cintura en un feo corte, por sus movimientos se llevó una herida menor en el cuello en vez de casi perder la cabeza como habría pasado de no echarse hacia atrás para ganar espacio y golpear con la empuñadura de la espada; Así aturdió y aparto al Véspid y puso fin al duelo hincándole profundamente la espada.

Cuando alzó la vista su portaestandarte estaba junto a él, disparando la pistola hasta derribar otro Véspid y manteniendo su bandera personal, y de su regimiento, bien en alto. La tela estaba razgada y cubierta parcialmente de sangre, pero volvía a estar alzada. Había sido descorazonador verlo en el suelo.

Los Véspid habían fallado y cuando su Himenóptero murió, el resto de asesinos se dispersó presos del pánico; Una pequeña victoria que dificilmente compensaría las pérdidas sufridas hasta ahora.

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