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Relato No Oficial Martillos de Wikia: Enemigo insaciable

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Inqsello.png Por orden del Ordo Wikia de la Santa Inquisición, este artículo se considera fuera del Canon Imperial. Se declara carente de toda veracidad y blasfemo; y todo el que lo lea sufrirá purga inmediata. Si usted es el autor, diríjase a las autoridades competentes para someterse a la penitencia pertinente.

Atención: Material No Oficial sin Sello de Calidad Wikihammer

- Comunicaciones reestablecidas.

- Oh, no, tú no. - Exageró el Capitán de la Décima mientras corría tras la barricada hasta desplegar su garra relámpago y cortar en dos el genestealer que había conseguido trepar hasta ellos. Tuvo suerte y lo cogió por sorpresa, llevándose una muerte rápida.

- Informe de la situación. - Pidió el Señor del Capítulo al otro lado del comunicador.

- Vamos a morir ¿Contento? - Gruñó el capitán Hel Vaal asomándose hacia la llanura repleta de horripilantes criaturas xeno que avanzaban hacia ellos. Disparó sin preocuparse de la precisión contra la masa; Parecía improbable fallar. - Estamos atrincherados en una capilla, corona una colina escarpada en mitad de prácticamente nada, tengo llanura y pequeños bosques alrededor. Las dos escuadras estamos aquí esperando extracción.

Uno de los exploradores murió con un horrendo proyectil alojado en el cuello; Era el artillero del bólter pesado, y éste quedó en el suelo inofensivo.

- ¡Tú, dame tu escopeta y ocúpate del bólter pesado! - Gritó Hel Vaal al incauto más cercano; Se colgó su propio bólter modificado y prácticamente le arrebató el arma al sorprendido neófito y lo empujó hacia el bólter pesado - ¡Retrásalos! ¡Haz ruido! ¡O muérete y deja tu puesto a alguien mejor!


- Capitán Hel Vaal. - El comunicador intentó retomar la conversación pero el Capitán de la Décima no contestó, recorriendo la linea defensiva descargando la escopeta contra los tiránidos más próximos. Por delante de él una escuadra de exploradores resistia como buenamente podían.

Tenían por delante una infinidad de ellos, una auténtica horda que empequeñecía la capilla; Sólo había dos puntos de escalada, por el norte y el oeste; Un muro de un metro de altura les servía como punto de apoyo y cobertura frente al enemigo; Los bólters, escopetas y rifles de francotirador intentaban contener, retrasando lo inevitable, a la horda tiránida lo suficiente para que pudieran localizarles desde la órbita. Tuvieron suerte de poder replegarse allí.

- ¡Aquí estoy! ¡Tengo asuntos que atender, date prisa!

- Los sistemas funcionan mal, no sabemos cuando volveremos a perder la comunicación ¿Tienen forma de marcar su posición?

- Puedo colocar humo verde, nada más. Bajad el culo hasta aquí ya, no aguantaré mucho.

Dos exploradores más cayeron cuando un Guerrero Tiránido terminó de trepar. La intimidante criatura poseía dos brazos terminados en espadas y antinaturalmente manejaba un biocañón con la capacidad de arrojar ácido sobre quien permaneciera a su alcance.

- Marca y peinaremos la zona manualmente. Resistid, corto. - Lord Eledan abandonó la conversación dejando a la Décima compañía con la incerteza de si recibirían apoyo y extracción o no.


Hel Vaal escupió con disgusto y apuntó al Guerrero con la escopeta, disparándole en el lateral, obligándole a centrarse en él y olvidar al explorador que empazaba a acechar. Éste no se había amedrentado, destinado como sargento de una de las dos unidades Torin Travelerg se lanzó contra el Tiránido al mismo tiempo que la monstruosidad se abalanzaba contra el capitán.

- ¡MARTILLOS DE WIKIA! ¡REPLEGAOS! ¡ENTRAD EN LA CAPILLA! - Hel Vaal vociferó y tiró la escopeta en el momento en que el Guerrero Tiránido se encaró a él y le disparó; Evitó el chorro de ácido más por suerte que por habilidad y cargó desplegando la garra relámpago de nuevo. - ¡Y NO CONOCEREMOS EL MIEDO!

El capitán saltó contra su enemigo, que alzó ambas espadas óseas para empalarle; Bajaron a la vez, dejando la mandíbula abierta en un grito mudo; La cuchilla cercenó un brazo armado antes de que completara su gesto, pero la otra penetró profundamente en el muslo de Hel Vaal atravesándolo, empalándose con su propio impulso; Pero la cuchilla relámpago siguió su camino pero apenas arañó la cabeza del tiránido, que se echo hacia atrás para descubrir como Torin saltaba a su lado y le descabezaba empuñando la espada sierra con las dos manos durante su caida.

Hel Vaal, aún herido, cortó el otro brazo en un gesto rápido de reflejo y se apartó del cadáver aún caliente cojeando. La espesa sangre del Guerrero Tiránido empezó a corroer la roca y las piezas de la armadura donde habia salpicado. La espada sierra de Torin se convirtió en chatarra poco después.

- ¡HE DICHO QUE A LA CAPILLA! - Bramó al ver neófitos mirándole, indecisos al ver a los dos veteranos luchando encarnecidamente. Por suerte los Tiránidos sufrieron una convulsión general, un titubeo que les hizo ganar tiempo, al perder el Tiránido Prime.

Los Marines Espaciales se retiraron al interior del ruinoso edificio. Torín ayudó a caminar al capitán herido y los neófitos ordenadamente penetraron en el edificio y sellaron la entrada con todo lo que encontraron para mantener el aislamiento.

Se encontraron en un edificio simple de piedra dedicado al Emperador, con varios mosaicos cubiertos de polvo. Una sola nave central, donde un segundo piso desplegaba dos amplías tribunas a los lados donde se podían acceder a más mosaicos y estatuas, era todo lo que allí había.

Nunca había habido nada de valor en esa simple ermita y hacía mucho que ya estaba abandonada. El mobiliario, bancos y sillas, estaban carcomidos y podridos.


No estuvieron en paz mucho tiempo. Los tiránidos cercaron el edificio y se les oía perforar y arañar las paredes por todas partes. Por suerte no había ventanales, apenas unos ventanucos por donde no cabría ni un brazo, y el único acesso era la gran y podrida puerta principal; que no resistiría mucho. Los exploradores se posicionaron lo más separados posibles de dicha entrada y varios de ellos se dispusieron en las tribunas del segundo piso para un mejor ángulo de tiro.

Nadie estaba preparado para el ariete tiránido:

El Carnífex no sólo derribó la puerta, sino que la mayor parte de la pared cayó con ella arrojando cascotes y polvo; La monstruosidad tiránida cargó ignorando los disparos de bólter y de escopeta, hasta que su pecho se iluminó y explotó arrojando visceras y trozos de carne quemados, echándose hacia delante muerto. Entre el polvo levantado y el enorme cadáver se distinguió claramente una serie de luces azules y pronto el contorno de una armadura XV8 Crisis quedó claro y a la vista al sobrepasar al tiránido.

El guerrero Tau tenía levantado un bláster de fusión en el brazo izquierdo, con el cañón humeante, mientras que la derecha un prototipo de arma iónica permanecía perfectamente acoplada sin apuntar a los astartes; El armamento finalizaba en un módulo lanzamisiles instalado en el hombro. La pintura verde de la carcasa lo mostraba como un miembro del Clan Fi'rios, y los detalles como un comandante. Unos datos que bien podrían enorgullecerse de conocer, pues el conocimiento es un arma importante para los Martillos.

Varios disparos de bólter arañaron la pintura de la Crisis, pero esta no alzó su armamento contra los exploradores.

- ¡Alto el fuego imbéciles! - Hel Vaal se alzó de su posición ignorando el lacerante dolor de la pierna. Herido y rodeado de los exploradores se veía claramente capaz de vencer a ese nuevo oponente, sólo tenia que alcanzarlo con su cuchilla. Pero no les estaba atacando. Un chirrido desagradable surgió de un altavoz de la armadura XV8 hasta que su operador pudó calibrarlo y se expresó con una voz suave, de forzado acento, dirigiendo la cabeza mecánica, que acogía los sofisticados visores de la Armadura de Combate, hacia ellos.

- Este planeta es nuestro. Habéis atraído a las bestias. - Acusó el veterano Tau; La voluminosa armadura se movía con lentitud, en aparencia torpe, dándole el pérfil a los exploradores de forma que su prototipo ciclobláster, instalado en su brazo izquierdo, podía cubrir la obertura fácilmente. - Deberiáis pagarlo con las vidas.

Sin embargo ningún gesto amenazante acompañó las palabras.

- ¡Este mundo está bajo el dominio del Emperador! - Bramó el sargento Felix Lupus , cuya poderosa presencia era difícil pasar por alto. Tenía la armadura destrozada en el frontal por las garras de un genestealer, pero no parecía malherido. - ¡Capitán, deberíamos matarlo! ¡A él y a todos los xenos que amenazan esta tierra!

Hel Vaal se vio tentado de dejarse llevar por la belicosidad del sargento, pero era responsable del futuro del capítulo; Las dos escuadras que permanecían supervivientes debían convertirse en completos astartes algún día. El Tau se adelantó a su respuesta, inmovil en su posición.

- Ninguna armada puede enfrentarse a los devoradores impunemente. - Un explorador disparó el rifle de francotirador abatiendo a un gante que asomó entre los restos del Carnífex; Varios más, hormagantes, empezaron a reptar hacia el interior para verse engullidos bajo una tormenta de fuego iónico: La Crisis exterminó una decena de gantes en cuestión de segundos aniquilándolos bajo una cadencia de fuego increible y devastadora; Unos tiránidos caían agujereados y otros prácticamente eran convertidos en restos humeantes de masa orgánica, la potencia del prototipo era variable.

Fue un espectaculo breve y concíso, y a más de un explorador se preguntó si sus protecciones ofrecerían más supervivencia que la dura quitina tiránida.

El Capitán de la Décima Compañía se giró renqueante para mirar a los hombres. Ceñudo, se le iluminó el rostro cuando una voz conocida le llegó a través del comunicador.

- Nuestros sistemas vuelven a funcionar, os tenemos, estoy bajando hermano. - La voz del Señor de la Santidad Kelbor-Hal sonó distante, estaba envuelta por el estruendo que producía la cápsula de desembarco al atravesar la atmósfera a toda velocidad.

- ¡Sácanos de aquí - Gritó Hel Vaal entusiasmado con el reencuentro con los Martillos de Wikia. - Tenemos algunos grandes y hay una fuerza de número y consistencia desconocida de xenos Tau. No les ataquéis inmediatamente.

- ¿Estás seguro?

- Confía en mí ¡Salimos! - Y el Capitán rodeó la Crisis sin atender la mecánica y desapasionada mirada de ésta siguiéndole los pasos. - ¡A MÍ LA DÉCIMA! ¡VIENE EL CAPÍTULO! ¡DEMOSTRAD VUESTRA VALÍA, CACEMOS MONSTRUOS! ¡ARMAS CORTAS! ¡SUBID EL BOLTER PESADO AHÍ! ¡DOS FRANCOTIRADORES A SU LADO! ¡GLORIA A TERRA! ¡SARGENTO LUPUS, FLANCO IZQUIERDO, TRACEMOS UN PERIMETRO DE NUEVO; EL RESTO CONMIGO!

Rápidamente y con eficacia los exploradores gritaron y formaron cumpliendo las órdenes con el ánimo recuperado ante la noticia de los refuerzos. A pesar de lo impactante de la escena exterior, tomaron de nuevo sus antiguas posiciones y dirigieron de nuevo los disparos contra los enjambres tiránidos, incansables, que seguían intentando tomar la capilla; A golpe de espada sierra, filoarma y pistola hicieron retroceder a los que estaban invadiendo el recinto.

Si no les habían colapsado era porque dos Armaduras de Combate más, los escoltas del comandante Tau, permanecían atrasando a los tiránidos con un despliegue aterrador de armamento; Misiles, cañones de plasma inducido y lanzallamas abrían grandes zurcos en las formaciones tiránidas; Ambas Crisis volaban de un lado a otro posándose grácilmente en la estructura o tras los muros, descargaban su armamento y volvían a alzar el vuelo para asegurar otro punto.

Sólo eran tres, en todo caso, no había un ejército Tau, que era lo que el Capitán Hel Vaal prácticamente esperaba.

- Deberíamos matarlos, capitán. Son xenos. - Recordó el Sargento Felix Lupus, que se posicionó junto a él

- Conozco cómo funcionan, Sargento. Nos usarán y los usaremos, y luego parlamentaremos y tendremos guerra por los restos de este planeta.

El Comandante Tau se posicionó al lado de uno de sus compañeros. Ambos representaban el cénit de la tecnología Tau, poderosos y veteranos guerreros protegidos por un blindaje resistente y ligero que sólo las armas pesadas podían penetrar con garantías.

Hel Vaal sabía qué eran a la perfección, y le inquietaba su presencia ¿Habían acudido a salvarlos, a colaborar con ellos? ¿Se volverían contra los Martillos de Wikia a la primera de cambio?


Toda consideración fue olvidada cuando un espectacular trigón apareció de la nada entre la márea tiránida y empezó a trepar velozmente por la escarpada pendiente, rodeado de gantes y Guerreros Tiránidos.

Las tres Crisis, con una sincronía perfecta, se encararon a él, reposicionándose rápidamente y lo saturaron con todo tipo de proyectiles sin causarle grandes daños, aunque la explosión de un misil provocó un pequeño derrumbamiento que lo hizo resbalar y caer hasta la base misma nuevamente, deshaciendo todo el tramo superado, retrasando su amenaza.


Y entonces los ángeles de la muerte descendieron; La cápsulas de desembarco impactaron en pleno ejército tiránido abatiendo las criaturas más pequeñas con las descargas de metralla al saltar violentamente los accesos y desplegarse desde el interior los Marines Espaciales. Cayeron ocho, formando un círculo cuasi perfecto; De seis de ellas Marines Tácticos y Devastadores centraron sus esfuerzos en limpiar el interior del círculo al mismo tiempo que con lanzallamas y especial valor mantenian a raya las aturdidas criaturas que les rodeaban, protegiéndose unos a otros en una sólida linea apoyada por dos elementos especiales: El Hermano Dreadnougth Tristán salió despedido violentamente de su cápsula para ir a caer directamente contra el Carnífex más próximo, abriéndose paso con grandes zancadas y a golpes de su enorme puño de combate.

Y, prácticamente al lado del trigón caído, una escuadra de Exterminadores tomó tierra. Los hermanos de la primera compañía empezaron a abrir profundas brechas entre los tiránidos que se interponían entre ellos y los exploradores mediante bólter de asalto y un cañón de asalto: La asombrosa cadencia de sus proyectiles lo llenaba todo de proyectiles explosivos, mutilando y destrozando a quien alcanzaban.

El Señor de la Santidad Kelbor encabezaba a esos cuatro hermanos veteranos, e inmediatamente su mirada se centro fijamente en su primer objetivo; Cargó inmediatamente contra el Trigón caído deshaciéndose a golpes de todo aquel que se interpusiera en su camino; Los potentes manotazos de su puño de combate eran más que suficientes para aniquilar los gantes que saltaban contra él, y aunque tuvo que detenerse a hacer frente a un genestealer hasta aplastarlo contra el suelo su avance no se vio apenas influenciado; Pronto los Exterminadores empezaron a seguirle y los Martillos de Wikia más cercanos se reposicionaron para cubrir su avance mientras repelían sus propios problemas.

El Señor de la Santidad se arrojó, con todo lo tremendo de su peso, contra el costado del Trigón para desequilibrarle nuevamente, empujándole contra la pendiente, de forma que pudó empezar a trepar por él esquivando garras y mandíbulas, tanto del gran monstruo como de los de alrededor. Trepando por su quitina, alzó el puño de combate y lo descargó violentamente, varias veces, contra el costado de la criatura, causándole terribles heridas; La cola del trigón rodeó al honorable capellán y lo arrojó lejos, cayendo éste una decena de metros más allá pesadamente contra una de las cápsulas de desembarco, que se quebró y tumbó bajo el tremendo impacto.

Mientras el Señor de la Santidad permanecía postrado, los Exterminadores retuvieron al Trigón y empezaron a deshacerse, poco a poco, de los tiránidos cercanos. Empezó un frenético combate entre Guerreros Tiránidos y decenas de gantes contra los solitarios y avanzados Exterminadores. La Primera Compañía era perfectamente capaz de mantener la compostura y la linea ante semejante amenaza.

Continuará. ^^

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