Fandom

Wikihammer 40k

Relato No Oficial Marines Espaciales: La tormenta sobre Nimbus Tercius

7.594páginas en
el wiki}}
Crear una página
Comentarios0 Compartir

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

Inqsello.png Por orden del Ordo Wikia de la Santa Inquisición, este artículo se considera fuera del Canon Imperial. Se declara carente de toda veracidad y blasfemo; y todo el que lo lea sufrirá purga inmediata. Si usted es el autor, diríjase a las autoridades competentes para someterse a la penitencia pertinente.

Atención: Material No Oficial sin Sello de Calidad Wikihammer


Akai Flag.png

Simbolo de las Aves de la Tormenta

Aquel día conocimos la derrota, conocimos el final y vimos la muerte de quienes más amábamos. Nuestros hogares fueron reducidos a cenizas. Pero el glorioso Emperador nos otorgó la oportunidad de luchar, de combatir contra quienes nos arrebataron nuestro lugar en el cosmos.

Muerte y honor, venganza y redención, nuestra historia está escrita por la herejía, pero de algún modo servimos al Emperador, luchamos contra aquellos que en su poder lo usan para causar daño y horror a los inocentes. El Emperador nos enseñó el significado del sacrificio, ahora es nuestro turno de sacrificarnos, no solo dando el
Ave de la Tormenta.jpg

Tropa de asalto (Ave de la tormenta)

más grande de los sacrificios. Sacrificando nuestras almas demostraremos que la injusticia será castigada hasta en las sombras, no por el caos, será por nuestro amado Emperador. No retrocedemos, no perdonaremos y no olvidaremos por quienes hacemos esto.

Visto desde una órbita remota, el planeta Nimbus no tenía importancia alguna, podría haber sido irrelevante incluso. Un pequeño punto azul en aquel sistema planetario, un planeta con la mitad de tamaño comparado con la Sagrada Terra, un planeta oceánico. Pero una expedición a la luna de Nimbus cambio por completo la vida para los habitantes de Nimbus.

Se descubrieron depósitos de Promethium con un número inagotable de reservas. En solo un año, la luna Nimbus 09 quedo invadida por manofactorums, depósitos y fábricas de procesamiento, incluso se planeó la construcción de una ciudad colmena.

Durante tres siglos la vida en Nimbus fue mejorando para todos sus habitantes, se crearon ciudades sobre plataformas gravitacionales con la capacidad de albergar a una población más creciente, así las personas pudieron abandonar las enormes y mal olientes embarcaciones en las que Vivian.

En el año 819 M40 el Administratum ordeno al Gobernador Arulian Forlanti la creación de un regimiento para servir a la Guardia imperial, durante un año los jóvenes se enlistaron para formar parte de la Guardia, muchos de ellos fueron designados para el FDP pero aun así el número de hombres y mujeres que se enlistaron para la Guardia fue enorme. A finales del 819 Nimbus había formado dos regimientos, Las Agilas Solares y las Aves de la Tormenta, además de crear una vasta fuerza de defensa planetaria. Las Agilas Solares fueron enviadas al sector Cadiano para reforzar a las fuerzas imperiales apostadas cerca del Ojo del Terror, pero las Aves de la Tormenta quedaron detenidas en Nimbus para la organización de su estructura de mando. Al cabo de dos meses se designaron a los sargentos, pelotones, el número de pelotones, igual se designó a un capitán del FDP para el regimiento, su nombre era Ralius y aunque no habia participado en combates, demostraba ser un soldado apto para el puesto. Un soldado con caracter, dedicacion y fortaleza, un hombre con un espiritu inquebrantable.

Su determinacion quedaria puesta a prueba y aunque sus historias fueron borradas de la historia imperial por sus actos considerados hereticos, las Aves de la Tormenta lucharon desde las sombras, no por el caos, de una forma extraña y contradictoria lo harián en el nombre del Emperador.


Una tormenta asolo al planeta Nimbus, una tormenta que borro Nimbus de los mapas, pero una que demostró la valentía, la fuerza del espíritu imperial y de la fe inquebrantable al Emperador.

Nimbus solo contaba con tres ciudades, Aerilian, Gryphont y su capital Novo Tormentus, las ciudades en Nimbus estaban construidas sobre enormes plataformas voladoras, que surcaban los cielos, al no existir tierra firme sobre la cual erigir sus enormes estructuras.

Su sistema solar era rico en Promethium. El yacimiento más rico se encontraba ubicado en la luna de Nimbus 09, una luna habitable con un ecosistema de jungla. Fue ahí donde el caos poso sus ojos, en donde dieron su primer ataque. Pero no se detuvieron solo en los depósitos, las almas de los habitantes de Nimbus serían un buen sacrificio para sus dioses. Fue en el 820 M41 cuando el caos se enfrentó a las Aves de la Tormenta, cuando el caos gano una enorme victoria para sus dioses, pero también a uno de los más grandes enemigos, el caos conocería el horror.

CCF04012012 00001.jpg

Tropa de asalto (Lamentadores)

No solo el filo de una bayoneta cortaba la piel en esos momentos, los cristales de hielo lanzados por el fuerte viento cortaban el rostro expuesto del capitán Ralius Nar. Aun sentía el palpitar en los oídos causado por la enorme explosión que lo había lanzado varios metros fuera del edificio en el que estaba a cubierto con los pocos hombres que le quedaban de su peloton. No recordaba como había logrado salir del edificio antes de que la explosión derribara la ya debilitada estructura. El viento golpeaba con mucha fuerza a tal grado que parecía un rugido que penetraba por entre las calles. La más fría de las noches.

Poco a poco el zumbido en sus oídos desapareció, hasta poder escuchar de nuevo el mundo.

-Estos malditos morteros van a matarnos a todos.- murmuro Ralius

Ralius se puso de pie y busco entre los escombros su rifle laser, una ráfaga de laser impacto en el suelo a su alrededor y Ralius se puso a cubierto detrás de una pared derribada, tres soldados del caos salieron de las ruinas del edificio derruido en donde minutos atrás había estado defendiendo. Las tropas del caos avanzaban por ciudad Gryphont con libertad, las defensas del FDP habían caído y ahora era una batalla de salvarse quien pudiera. Las instalaciones del mando táctico tenían ya horas de haber sido tomadas y las comunicaciones habían sido cortadas, lo último que Ralius habia escuchado era que las fuerzas sobrevivientes de la guardia y del FDP serían evacuadas en los puertos al norte de la ciudad. Ralius dirigía a sus hombres hacia los puertos, pero las fuerzas del caos tenían los caminos principales bloqueados con tropas y tanques pesados.

– ¿Hay alguien vivo allá abajo?- chasqueo una voz por el comunicador de Ralius –Capitán ¿es usted?

Ralius disparo una ráfaga contra uno de los soldados enemigos, el soldado se dobló por la mitad antes de caer al suelo sosteniéndose con las dos manos el estómago, los otros dos restantes dispararon en ráfaga contra Ralius, quien apenas logro cubrirse. Uno de los disparos atravesó la manga de su chaqueta de combate.

–Ralius responde– la voz sonaba apresurada– ¿eres tú?

–Quien más podría ser– respondió Ralius sonando sarcástico– ¿comisario? pensé que ya estaría muerto.

–Logre sacar a unos cuantos antes de que se derribara el edificio, parece necesitar ayuda allá abajo.

–si, si quiere unirse a la fiesta.

–Vamos para allá.

Ralius disparo contra los dos soldados del caos restantes, uno de ellos callo con la cara hecha jirones. Ralius se preparaba para salir de su cobertura cuando salieron otros doce soldados del caos. Ralius logro retroceder y tomar una cobertura mejor detrás de un auto volcado, desde hay tenía una mejor posición de tiro, pero estaba más expuesto a ser flanqueado.

– ¡Vamos malditos vengan por mí! –grito Ralius furioso y desafiante.

Arrojo una granada a uno de los tiradores que estaban a cubierto en la fachada derruida de uno de los edificios, la explosión destrozo al soldado del caos y derribo a otros dos que estaban cerca. Los disparos comenzaban a astillar el metal del auto. Dos de los soldados del caos comenzaron a flanquear a Ralius por la derecha usando como cobertura los escombros de un transporte del FDP, no tenía oportunidad de disparar contra ellos ya que los otros siete disparaban en fuego de cobertura, no le daban oportunidad de asomar la cabeza sin que le arrancaran la cabeza de tajo.

Unas andanadas de disparos derribo a los dos soldados del caos que flanqueaban a Ralius.

–Le dije que vendríamos por usted–. Resonó la voz del comisario Dessolt.

–Tardo un poco–. Replico Ralius.

–Tuve que reagrupar a los que quedaban de la unidad.

–Muy bien comisario bienvenido a la fiesta.

Tardaron otros quince minutos en poder eliminar a los enemigos restantes, algunos simplemente salieron corriendo, pero no tardarían en regresar con refuerzos. Ralius corrió a la posición que ocupaban el comisario Dessolt y sus hombres en un pequeño parque que estaba una calle abajo, usaban unas vigas como barricada para cubrirse, Ralius cayó justo en medio de ellos.

–Demonios capitán, casi le pego un tiro entre los ojos–Dijo uno de los hombres. Su nombre era Arilus, era un chico de no mas de veitidos años, de piel oscura y una estatura promedio, llevaba puesto el uniforme de combate de las aves de color rojo con acabados azul cobalto.

– ¿Cuál es la situación Dessolt? –Pregunto Ralius mientras se ponía a cubierto– Dime que todavía está bajo nuestro poder la ciudad.

–Me temo que no capitán, las tropas del caos han tomado las instalaciones del generador gravitacional y los manofactorums, además controlan las principales plataformas de aterrizaje. Dijo Dessolt mientras cargaba su pistola bolter.– Ademas me temo que solo tenemos pocos momentos para llegar a los puntos de extraccion si no queremos quedarnos aqui atrapados con nuestros amigos.

–Estamos acabados, ¿alguien sabe algo del coronel? – dijo Ralius.

–Lo último que recibimos fue que estaban repeliendo a los enemigos en los muelles norte antes de que se vinieran abajo las comunicaciones. –Dijo una chica de aspecto delicado, era dificil pensar que una chica con su aspecto delgado y resgos hermosos se viera metida en un combate de esa magnitud, pero era su habilidad para operar el aparato de comunicaciones lo que la habia puesto a un lado de Ralius, su nombre era Astrid, la encargada de las comunicaciones en la escuadra de Ralius.

–Muy bien, las órdenes serian defender este cruce hasta que lleguen los refuerzos, pero todo implica que la ciudad está perdida ¿Qué opina usted comisario? Seriamos más útiles vivos que muertos– Dijo Ralius.

–Necesitamos saber qué es lo que pasa antes de actuar, no podemos dejar esta ciudad en manos del enemigo, pero es cierto que esta posición ya no es defendible, podríamos repelernos a los cuarteles de los Arbites. – Dijo Dessolt

–No, las tropas del caos ya las tomaron, las fuerzas del FDP que lo defendían fueron masacradas, además las ordenes fueron claras, el último bastión serían las plataformas del sur. – Dijo Astrid.

–La chica tiene razón, aquí solo servimos de dianas para el enemigo, tenemos que salir de aquí, Astrid, intenta contactar con más sobrevivientes y averigua que ocurrió con el coronel. – Ralius se puso de pie– Muy bien chicos, es hora de ponernos en marcha.

La noche cayó sobre Gryphont y una tormenta cubrió el cielo nocturno, sin el escudo que protegía a la ciudad, la tormenta golpeaba con una fuerza titánica a los edificios y torres, hacia horas que se había cortado el suministro de electricidad, solo operaban los generadores gravitacionales que mantenían a la ciudad a flote y alejada de las enormes olas del furioso mar.

Las fuerzas imperiales se vieron superadas por las tropas del caos quienes habían revelado su identidad, las fuerzas invasoras se hacían llamar la Legión de los Lamentadores, un grupo formado por guardias imperiales traidores y marines espaciales de los guerreros de hierro.

Las investigaciones realizadas por los tácticos de Las Aves de la tormenta apuntaban a que eran comandadas por un Magister poco conocido del Caos llamado Aunar Morghar Khar, un antiguo marine espacial de los guerreros de hierro. Poco se sabía sobre Khar, lo que se sabía es que traiciono a los guerreros de hierro y formo su propia legión con un considerable número de guerreros de hierro que se unieron a él, en su camino había reclutado guardias imperiales traidores para aumentar el número de sus tropas.

Khar había realizado algunas incursiones en mundos imperiales, pero fue en el planeta de Sairius Sextus en el que obtuvo un gran resultado al apoderarse de varias naves imperiales que se encontraban en reparación.

Ahora Khar había posado sus ojos en objetivos cada vez más grandes y uno de ellos había sido los depósitos de Promethium en la luna de Nimbus, su flota se habia puesto en marcha y las defensas lunares no resistieron el azote del caos. En solo dos días las estaciones lunares fueron tomadas y Khar no pensaba detenerse ahí, las almas de los habitantes de Nimbus fueron reclamadas por Khorne y Khar para poder contar con su demoniaca ayuda tenía que cumplir sus caprichos.

Las flota de Khar bombardeo desde orbita el planeta, borrando del mapa las defensas aéreas de las ciudades de Gryphont y Novo Tormentus, solo horas de finalizar el bombardeo, las fuerzas de Khar desembarcaron en la ciudad de Tormentus y Gryphont, ambas ciudades sucumbieron rápidamente.

El regimiento de la guardia imperial de Las Aves de la Tormenta se encontraba en esos momentos en Nimbus, ellos se encargaron de las defensas de Gryphont, pero no pudieron contener el torrente de enemigos y no les quedo otra opción que replegarse a la única ciudad que permanecia bajo control imperial, lo mismo ocurrió en Novo Tormentus que era defendida por el FDP bajo el mando del Coronel Nusaf Serva. Las tropas de Khar aplastaron al FDP y al igual los sobrevivientes que lograron salir de la ciudad se dirigieron a Aerilian. El último bastión imperial.

–El mando táctico informo antes de que fueran tomadas sus instalaciones que la ayuda no llegara, la flota más cercana está a varias semanas de distancia. – Dijo el táctico Beralius, el táctico del General Marcaus el hombre de mayor rango en Nimbus, hasta que fue decapitado y colgado en la plaza central de Tormentus junto con el gobernador y la mayor parte del alto rango imperial. las ultimas órdenes recibidas fueron defender y atrincherarse en Aerilian y resistir hasta que llegara la ayuda, claro que en la práctica podría ser muy diferente y más si el caos no estaba dispuesto a dejar salir con vida a nadie. Horas después de haber sido conquistadas, las almas de millones de ciudadanos de Nimbus ahora estaban siendo sacrificadas en el nombre de Khorne.

–Tenemos que salir de aquí, los habitáculos internos ya están bajo su control, además no hemos podido establecer contacto con el coronel, todo indica que el…– La voz de Astrid se fue apagando poco a poco al pensar en las probabilidades de que el coronel de las Aves estuviera muerto.

–Es momento de ponernos en marcha, si segimos aquí parados no duraremos mucho, tenemos que sacar a todo el mundo de aquí. Dessolt, organiza a todos para que puedan abordar un transporte. Astrid quiero que te logres comunicar con el mando aéreo de las plataformas de transporte, diles que necesitamos toda la cobertura aérea que nos puedan proporcionar. Que los hombres carguen lo que puedan y salgamos de aquí. – Ralius se puso en marcha y corrió hacia las posiciones de vanguardia de los muelles.

Estaban recibiendo un duro castigo, pero los cañones de artillería mantenían a raya a las tropas enemigas aunque no podrían mantenerse asi mucho tiempo.

Ralius llego hasta un edificio del administratum que estaba en ruinas, un impacto directo había derrumbado toda el ala norte de la estructura, además de hacer colapsar todos los pisos, pero las ruinas proporcionaban una buena cobertura y desde ahí las Aves mantenían una disciplina de tiro constante para repeler al enemigo que lograba cruzar la constante lluvia de obuses.

–Pareciera que no dejan de salir esos malditos. – Dijo uno de los hombres, su nombre era Wirkbo, un hombre alto y delgado de no más de treinta años, era sargento y el encargado del pelotón nueve.

–No, no dejan de salir esos malditos herejes, pero podemos ayudarles a disminuir su número sargento. – Dijo Ralius mientras se ponía a cubierto a un lado de Wirkbo y disparaba una ráfaga contra un soldado de los lamentadores que intentaba cubrirse en una zanja, el lamentador salio despedido hacia atrás con el pecho abierto , mas lamentadores llegaron a la posición e intensificaron el ataque.

Las instalaciones del Administratum estaban bajo intenso fuego enemigo, pero Ralius logro organizar una buena defensa, ubicando estratégicamente los cañones de 50mm y a los francotiradores. Aun así el número de enemigos era incansable, los lamentadores asaltaban en masa la ciudad, los hombres del pelotón nueve solo podían repelerlos hasta que llegaran los transportes que los sacarían de allí...

La batalla apenas comienza y las Aves estan a punto de descubrir que el caos no solo ataca a los hombres, si no que tambien sus pensamientos.




Mi sueño en un pedazo de papel

Cap 01

Un destello verdoso ilumino la noche, de pronto las sombras quedaron abrazadas por una luz espectral, casi deslúmbrate y por un segundo casi pudo escuchar lo que aquella bestia de aspecto tan terrorífico le mencionaba, sus palabras quedaron esparcidas por el viento como si fueran arena que es movida por una suave brisa.

De pronto, todo cambio la realidad se ajusto de nuevo y Ralius lo pudo ver y escuchar apenas durante un milisegundo su nombre sedujo su pensamiento

Mala.

Un nombre tan terrorífico que el mismo caos se estremeció sobre Nimbus, algo tan espantoso que las bestias mas depravadas que invadían el planeta sintieron que el miedo subía por sus cuerpos degenerados por el caos. Un segundo fue suficiente para que la realidad se rasgara y la verdadera batalla comenzara, es curiosos como las cosas pueden cambiar en tan poco tiempo.

La realidad se ajusto de nuevo y pudo volver a escuchar los relámpagos y el fuego de los lasers, su rostro estaba pálido y las manos no dejaban de temblar, se puso de rodillas junto a una pared derruida y se llevo las manos a sus oídos. Aquel nombre seguía en su cabeza, no sabia que significaba pero el solo echo de escucharlo le causo terror, temblaba, sus piernas no querían responder, sus ojos se desorbitaban, no podía mirar a algo en específico. Wirkbo corrió hasta ponerse a un lado de el, Ralius no podía controlar sus pensamientos ni su cuerpo, Wirkbo le decía algo, lo sabia porque por lo poco que podía ver veía su boca gritando algo, solo el sonido de la guerra pero sin las voces que gritan desesperadas, sin los himnos cantados por los lamentadores, solo el rugir maldito de las armas y los relámpagos de una tormenta. Justo detrás de Wirkbo ahí estaba, mirándolo saboreando su terror, un ser casi humano, pero totalmente destrozado, calvo con los ojos negros como la noche mas oscura, su rostro mostraba cicatrices y heridas que parecían haber sido echas no hace poco, su olor era repulsivo, a sangre, muerte, miedo, terror, odio y a putrefacción. Tenia puesta una túnica de seda blanca y negra con la capucha puesta sobre la cabeza calva. Lo primero que escucho Ralius fue su voz rasposa, como si la sangre lo ahogara.

–Tu... tu serás su paladin, el me lo a dicho, tu comandaras a estos hombres a la venganza, y tu recompensa será olvidada al igual que todos ustedes. – Aquel ser desapareció, su carne se volvió polvo y sus huesos en arena y tal como la arena es mecida por el viento el ser se esfumo.

Ralius sintió como poco a poco su cuerpo reaccionaba y el temblor de sus extremidades desaparecía, Wirkbo le gritaba casi en la cara.

–¡Capitán, capitán reaccione, nos están machacando, tenemos que salir de aquí. –Wirkbo sacudía a Ralius para hacerlo reaccionar.

–Wirkbo, si sigues haciendo así mi cuerpo no va a hacer falta que el enemigo me cosa a tiros. – dijo Ralius mientras se ponía de pie lentamente, sentía un poco de mareo pero desaparecía rápidamente.

­–¿Qué demonios le ocurrió capitán? – Dijo Wirkbo mientras disparaba contra mas enemigos que estaban al otro lado de las instalaciones del administratum.

–No lo se, creo que he visto demasiado estas ultimas horas– Ralius se ajusto el rifle al hombro y disparo en dirección a la que disparaba Wirkbo, derribo a un lamentador, pero su puntería era pésima en esos momentos, todavía le daba vueltas la cabeza.

– ¿Dónde esta Dessolt? Necesitamos que nos de apoyo para poder replegarnos a las plataformas, no podemos repelernos con un fuego tan pesado cayendo sobre nosotros.

En el patio del edificio del Administratum, Ralius había colocado dos Basilisk, para dar cobertura y apoyo a las tropas. Un grupo de Lamentadores de los guerreros de hierro penetro en las instalaciones y destruyo los Basilisk, eran seis guerreros, enormes e imparables, habían machacado a las aves que defendían las entradas norte y noroeste, solo seis guerreros se habían abierto paso entre mas de cincuenta hombres y mujeres.

Nussber el encargado de recargar el cañón del Basilisk los había visto salir desde la entrada que conectaba las instalaciones con el patio, eran horribles, uno de ellos llevaba tomado por el cuello a un chico que golpeaba con su puño el brazo blindado del guerrero de hierro, el chico golpeaba con fuerza, pero el gigante solo seguía avanzando, apretando mas y mas el cuello , sus piernas se arrastraban y pataleaban. Cuando llegaron al patio el guerrero alzo al chico y con una hacha enorme que llevaba en la mano derecha partió en dos al chico, sus piernas cayeron al piso junto con parte de sus intestinos, todo en una cascada de sangre, el guerrero alzo el cuerpo mutilado y lo arrojo en dirección a los Basilisk, los otros cinco guerreros de hierro comenzaron a disparar con sus bolters machacando a los horrorizados soldados que veían como asesinaban a uno de los suyos.

Uno de los guerreros de hierro descolgó un cañón de plasma que tenia atado a la cadera y se lo llevo a los hombros para apuntarlo hacia los Basilisk, Nussber al ver como el guerrero apuntaba hacia el, salto del Basilisk y corrió a ponerse a cubierto detrás de una zanja, no corrió mas de medio metro cuando el impacto del cañón lanzo por los aires a los dos Basilisk destrozados, Nussber salió despedido y cayo en la zanja que momentos antes había visto como su medio de cobertura.

Cuando despertó todo el lugar estaba en total ruina, los Basilisk ardían convertidos en chatarras, los cuerpos de sus compañeros estaba mutilados y regados por el piso, el viento rugía y la tormenta había ganado mas fuerza.

Un nombre era mencionado entre el lamento del viento, algo casi audible, algo que solo los habitantes de Nimbus podían oír, algo que Nussber sentía crecer junto con su odio y dolor, un nombre que le respondería y saciaría su sed de venganza.

Así conoció la brutalidad de los Marines Espaciales del Caos, la de los Guerreros de Hierro. Pero el hierro puede ser destruido, no sin antes corroerlo un poco y hacerlo agonizar. Cambiaba

Aniquilación.


Un fuerte chasquido resonó por el patio, en uno de los cuerpos sonaba un ruido de estática, característico de los equipos de transmisión, Nussber se acerco al cadáver que emitía el ruido, se podía escuchar una transmisión, de una voz muy desesperada que pedía ayuda, Nussber se llevo los auriculares al oído para escuchar mejor la transmisión, al voltear el cadáver vio que era s viejo amigo Sarbko. Los ojos de Sarbko permanecían abiertos y en blanco, con amargura Nussber paso su mano sobre los ojos de su viejo amigo y los cerro. El radio crepitaba mensajes desesperados de la operadora Astrid, al parecer los lamentadores asaltaban las plataformas, ahora que la posición de artillería había caído y el capitán Ralius ya no podía defender la posición.

Nussber soltó los auriculares, permanecer en ese lugar seria un suicidio, corrió a la entrada del patio y se puso a cubierto en el muro del pórtico, recogió un rifle del suelo y comprobó su carga, no era muy diestro con ese tipo de armas pero seria mas útil con el, corrió y entro en el edificio del administratum, el lugar estaba en total ruina, entro a un área de oficinas, preparo el arma y comenzó a avanzar apuntando con el rifle desde el hombro, cruzo las instalaciones hasta llegar a la sala que conectaba con las calles, afuera se podía escuchar el tiroteo, dos guerreros de hierro pasaron corriendo por la calle, Nussber se escondio detras de un camion de transporte en llamas.

Okthar 03:08 16 dic 2011 (UTC)

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar