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Relato No Oficial Guardia Imperial - Campaña por Osciruss II: Muerte y arena

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Inqsello Por orden de la Sagrada Inquisición, este artículo se considera fuera del Canon Imperial. Se declara carente de toda veracidad y blasfemo; y todo el que lo lea sufrirá purga inmediata.

Si usted es el autor, diríjase ante el Predicador más cercano para declarar su inocencia.

Atención: Material No Oficial

Las explosiones de metralla se repetían continuamente, sacudiendo la poca protección que nos daban los dos chimeras quemados. Varios cadáveres yacían cerca de los vehículos, vertiendo su sangre en la sedienta arena del desierto de Nerithea.

El batallón de infantería había perdido la mitad de sus efectivos, y ahora estaba aislado de todo apoyo con la misión de balizar un antiguo bunker de Investigación Imperial. La extracción corría a cargo de una escuadra de naves atmosféricas dos kilómetros al este, junto al denso mar de sal. Media hora más tarde toda la península de Nerithea seria barrida de la superficie del planeta tras el bombardeo orbital que se estaba fraguando en las entrañas de la Fragata tipo Berthem "Cepillo de Cenizas".

El Capitán había ordenado actuar en binomios, ya que la estructura original había perdido toda eficacia debido a las bajas sufridas en el primer asalto orco, suerte que ahora se dedicaran a lanzar bombas de dudosa calidad desde sus buggies artilleros.


- Tenemos que sacar de allí a los pilotos, mi señor. - Senil miro hacia donde le indicaba su oficial de comunicaciones, dos sentinels con las patas inutilizadas medio enterrados por la arena que levantaba el continuo bombardeo. - Recibo señales de socorro.

- ¡Chapa la boca ostias!, como saquemos el culo de detrás de los chimeras nos acribillan. - Senil consultó por millonésima vez el mapa, el cuál se sabía de memoria. La zona era desértica y desmoralizante: kilómetros de terreno inhabitable que hervía bajo el calor de los implacables soles gemelos del sistema Osciruss. Una elevación suave se erguía a cien metros en su flanco derecho, contrastando con la llanura infinita que les ocupaba el flanco izquierdo. Tras ellos, en retaguardia, una explanada sin más vida que algún matojo espontáneo que se resistía a la realidad cuya semilla habrá transportado alguna tormenta de arena. Frente a ellos, cerca de sesenta orcos que les emboscaron desde un valle que se extendía entre ellos y el punto donde debían desplegar la baliza. - Que desplieguen los morteros en el flanco izquierdo y barran el frente, espoletas de choque. ¡Quiero siete binomios cubriendo el frente y seis conmigo!


Cuando las órdenes fueron impartidas, cada soldado hizo lo que se esperaba de él, los cuatro morteros desplegaron la ira del Emperador en el frente, más los orcos estaban fuera de su alcance, aunque consiguieron lo que Senil quería. Una cortina de arena y polvo se elevó entre ambos bandos. Los catorce guardias imperiales se arrastraron por el frente. A las órdenes de los sargentos, los morteros cesaron y poco a poco la arena se posó de nuevo en tierra, cubriendo a cada soldado con varios kilos de polvo marrón. Para cuando esto paso, la nutrida sección de mando ya estaba flanqueando la colina para asaltar desde la retaguardia a las fuerzas orcas. Los pilotos de los sentinels seguían encerrados, mientras el magullado blindaje de los bipodes era martilleado sin tregua por los buggies artilleros.

El Capitán Senil desenfundó su espada sierra bendecida, obsequio del Adeptus Sororitas por su excelente acción que permitió liberar a doscientas "Hermanas del Dolido" en la defensa de la Ciudad Colmena Petatum. La empuñadura verde zumbó al analizar sus señales genéticas transmitidas por el sofisticado guante.


Golpeó dos veces el casco del oficial de comunicaciones, siempre en su flanco, para que éste emitiera la señal de asalto, dos pitidos en el casco de cada soldado.

Los dos lanzagranadas y el lanzamisiles desplegados en el frente abrieron fuego, dejándose ver ante los rojos ojos de los orcos. Estos avanzaron precipitadamente hasta que once rifles láser los frenaron, pero sólo por unos instantes antes de que sufrieran la sed de sangre que tanto caracterizaba a esa enfermiza raza.

Instantes después llovieron cargas de fragmentación propulsadas desde los morteros, desmembrando algunos orcos mientras obligaban a los guardias a disparar a ciegas entre tanto polvo.


La sección de mando de Senil estaba a punto de saltar sobre el flanco izquierdo de los menguados orcos. Los dos francotiradores comenzaron a disparar y los orcos más grandes y verdes comenzaron a caer, mas la primera estimación falló.

Los orcos eran más de ochenta.


Se produjo el choque, una docena de granadas exploto al unísono y dos lanzallamas escupieron fuego líquido, menguando sensiblemente el flanco de la marea verde. Disparos, muertes, soldados caídos que agonizaban ante el salvajismo pielverde. Más de la mitad de los orcos se giró hacia el nuevo frente para ser neutralizados rápidamente mientras ascendían la inestable masa de arena que formaba la colina.

La espada de Senil partió por la mitad el hacha de un gran orco un instante antes de fracturar su codo para horadar su cráneo como un coco maduro. Cientos de gritos taladraban los oídos del Capitán, que como muchas veces antes creía haber perdido la cordura.

Las fuerzas desplegadas entre los morteros y la marea verdimarrón avanzaban lentamente haciendo uso de toda su potencia de fuego, aunque habían perdido un tercio de sus efectivos cuando unos cuantos orcos con cohetes atados a la espalda cayeron sobre ellos.


Senil miró en rededor, varios soldados corrían despavoridos hacia los morteros, huyendo de un gran pielverde con mandíbula metálica que tenía una extraña y feroz bestia atada a una mano. La fuerza de asalto compuesta por la sección de mando y doce soldados estaba siendo masacrada, apenas quedaban seis integrantes de cada escuadra luchando, cada vez menos en pie y cada vez menos con cuatro articulaciones.

Senil vació la célula de energía de su pistola de plasma sobre la borrosa silueta del gran pielverde, mas lo único que consiguió fue arrancarle un brazo y hacerle un gran agujero en la hombrera del otro brazo.

El gran pielverde se giró y se abalanzó sobre él.

Gritó en su gutural idioma y soltó a su extraña mascota, que inmediatamente partió la cabeza de un imperial por la mitad con su gran mandíbula.


Trazó un arco con su espada, que chocó contra la gran muñequera que sujetó al engendro rabioso. El orco le propinó una patada que lo levantó del suelo veinte metros. Antes de perder la conciencia contra el polvoriento suelo, el Capitán Senil creyó ver una pequeña y oscura figura partiendo por la mitad al gran pielverde en menos de un parpadeo.




- Por fin de digna a despertar, Señor - El encargado de comunicaciones le saludó energéticamente desde el pie de la cama. El Capitán estaba vendado de pies a cabeza, mientras la carne sintética era lentamente sustituida por la que sus células iban creando. Senil reconoció inmediatamente el pestoso aire de una nave espacial. La respiración se hacía una tortura con tantas máquinas a bordo, con tantos soldados sudorosos, con...

- Si,..., ¿cuándo me dirás como sobrevives con ese cacharro atado a tu espalda? - El soldado Velozquz, encargado de comunicaciones del Segundo Batallón del 4º Regimiento de Romaria se volteó, intentando alcanzar su espalda con la vista.

- ¿Que cacharro? Yo no veo nada - El Capitán rió con ganas ante la aparente estupidez de su soldado. Cosa que se agradecía en los paréntesis de la continua guerra.


- ¿¿Qué pasó?? ¿¿Cómo acabamos venciendo?? - El rostro de Velosquz se oscureció

- Apenas hemos sobrevivido una docena, aparte del Asesino Eversor que el Alto Mando del Administrarum soltó en el planeta, según dicen, - Martin se acercó al postrado Senil, susurrando - según dicen para ocultar cruentos experimentos y vomitivas investigaciones. También dicen que el desierto fue creado por un error de un científico. ... JAJAJA - dijo gritando - Usted me mata Oficial. - Senil rió de nuevo, más que nada para no dejar solo al pobre Velozquz.

- Ey,..., ¿Oficial?

- ¿No se lo dije Señor? Su espada bendita se partió, así que le han dado una espada de energía. Ya no es Capitán, ni yo su ordenanza. Soy el Oficial de Comunicaciones de la Escuadra de veteranos de la Sección de mando del Mismísimo Coronel Wulfgar del 4º REGIMIENTO DE ROMARIAAAA! - El veterano Velozquz terminó gritando a pleno pulmón, dejando su boca abierta justo cuando un adormecido soldado de otra camilla le tiraba su orinal,..., lleno.


El soñoliento soldado se arrebujó en la fina manta mientras el silencio absoluto se veía interrumpido por un continuo goteo.


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Fragata Tipo Executer "Flor de Destrucción",

Flota Cruzada Osciruss. 
Rumbo a Osciruss I, Planeta Capital del sistema. 


Decretada misión de Purga Total. 
661.M41
 
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