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Relato No Oficial Guardia Imperial: Como en Catachán, en ningún sitio

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Inqsello.png Por orden del Ordo Wikia de la Santa Inquisición, este artículo se considera fuera del Canon Imperial. Se declara carente de toda veracidad y blasfemo; y todo el que lo lea sufrirá purga inmediata. Si usted es el autor, diríjase a las autoridades competentes para someterse a la penitencia pertinente.

Atención: Material No Oficial sin Sello de Calidad Wikihammer

Capítulo UnoEditar

Primer día:

Estamos en Catachán, donde cada día és una lucha contra toda la jungla. El sargento Jully y yo somos los únicos supervivientes de una deseperada carga contra un bastión del caos.


- Señor, lo tenemos encima!

- Pues usa el lanzallamas!

- Solo queda un quarto del deposito y tenemos a esos malditos herejes pisandonos los talones!

- ¿Te quedan granadas?

- No!

- Dispara a ese grupo de cultistas, nos estan alcanzando.

- Mierda... Nos estan disparando! A cubierto!

- Estamos perdidos...

En ese momento, dos bersékers de khorne se nos echaron encima. Recuerdo que el sargento luchó y dió a muerte a uno de ellos con su espada de energia, pero no pudo repetir su azaña al ser dividido en dos por la destral sierra del otro berséker. En ese momento me gasté todo lo que quedaba de promethium y terminé por cabrearle más. La escena tendría de haber sido divertida: Un guardia imperial con solo una pistola (la del sargento) perseguido de cerca por un bérseker que me intentaba abatir con su pistola bólter. En ese momento vi mi salvación: humo a doscientos metros. Sabía que era hecho por mis camaradas porqué después de que los caóticos nos invadieran, los soldados teníamos por costumbre hacer poco humo. Cuando llegué a la humareda, mis camaradas casi solo tuvieron que verme: me apuntaron y cuando estuve en líneas amigas (y me habia apartado) dispararon contra en otro berséker hasta hacerle retroceder. En un momento dado, ví como el berséker se partía en mil partes, esos malditos cabrones tenían a su disposición un sentinel con un cañon láser. Un hombre alto,una poco más delgado como de custubre, con una escopeta en el risto se dirigió a mi y dos tatuajes, una de mas antigua (una calavera) y uno muy reciente (un puñal).
Cuando cargamos contra el caos.jpg

Cuando cargamos contra el caos

- Gracias

- És nuestro trabajo. Por cirto de dónde sales tú?

- Soldado Mars Patoon, comunicaciones de la escuadra de mando de pelotón del quinto pelotón del decimoséptimo de infanteria ligera. Nuestro regimiento tenía que tomar una bastión del caos.

- Conozco la missión. ¿Dónde está el resto de tu regimiento?

- Lo tiene usted delante.

- ¡Maldita sean los infiernos del caos! Bien. ¿Has dicho comunicaciones?

- Si señor.

- Tienes el honor de ser el hombre comunicaciones del primero de veteranos del segundo de catachan. Y yo no soy tu superior.

- ¿Entonces quién és?

- Sargento armero Harker, de los diablos de catachán.

- ¿El hombre leyenda?

- Si y además seremos mandados por el estimado coronel Straken, que ha vuelto de Dulma'lin para recuperarse. Ten en cuenta que lo tendremos muy cerca.

En ese momento entró un suboficial con muchas prisas en la tienda. Era alto, muy musculosos y solo llebaba un pantalón hasta las rodillas. Tambien tenia un tatuaje con una calavera. Más tarde me entararia de que era el encargado de la fabricación de cargas de demolición y diversas bombas trampa.

- ¡Markus! ¡Esos malditos caoticos han encontrado esta base! ¡Y nos han destruído el sentinel! Tenemos de huir hacia los grandes pantanos envenenados que hay mas al sur, que se los coman las cucarachas!

- De acuerdo. ¿Mars, que arma llebabas antes?

- Un lanzallamas.

- Aqui no hay ninguno.

- Me apaño bien con el lanzagranadas.

No habian pasado ni dos segundos cuando tenía un lanzagranadas en la mano, tres granadas de fragmentación en el cinturón y la pistola de mi sargento en la ortra. En ese momento se oyeron disparos muy cercanos, una incluso me izo un pequeño corte en la frente. En ese momento sabía que algo no hiba bien. Unos tipos muy raros con partes orgánicas el diferentes partes del cuerpo entraron en el circulo defensivo. Sacrifiqué dos de mis granadas para hacerlos retroceder y lograr correr hasta una posición para disparar mejor. De los cinco que habían, a dos les volé la cabeza con granadas perforantes y poco de suerte, mientras que Markus, se lanzó al combate con su escopeta, y, apoyado por un par más de su escuadra, consigió legar hasta ellos, meterles dos zambocazos de escopeta en las nucas y decapitar al otro con su cuchillo de Catachán. En ese momento llegaron los refurzos, como caídos del cielo. Y a no ser por ellos, yo no estaria dentro de una chimera en dirección los lagos envenenados.


Capítulo DosEditar

Segundo día:

Sé que el empiezo de mi diario no ha sido muy divertido pero és lo que hubo. Sólo quiero hacer este diario para mi hijo, porqué si sobrevive y entra en la guardia imperial me gustaría que lo tuviera para poder sobrevivir.

Soldado catachan.jpg

Yo defendiendo la posición con un rifle láser (no tenía más cartuchos) quando llegaron los refuerzos

  Estamos en los famosos lagos de la muerte, lugar de donde procede el veneno más fuerte del imperio. Nada como estar en casa. Nada más llegar entramos en un campamento un tanto extraño. Un sargento o algo así nos vino a ver, nos entregó nuevas armas y nos presentó al resto de mi escuadra. Una cosa que no he mencionado, le oficial semidesnudo le pegaron una ráfaga. Al final me toca hacer de artificiero: llebo las bombas, minas y cargas de demoliciones de mi escuadra. Volviendo a lo que hiba, nos entregaron nuevas armas. A mí me tocó el rifle de plasma. También he conocido a mi nuevo sargento. Era como tres yos y su bólter casi cómo yo. Y eso que no estoy en los huesos. Se me fué concedido material para hacer bombas trampa y cargas de demoliciones. A demás se me dió una espécie de aparato complemento para mi pistola. ¡Un lanzallasmas en miniatura! En cuando a vehiculos, teníamos cinco chimeras (con los que vinimos), dos Leman Russ Punisher y un Basilisk. Además tenemos veinte escuadras de veteranos y la escuadra de mando del coronel Straken. También teníamos a un tipo que según Markus ha matado más que nosotros juntos. Se llamaba Marbo o algo así. Bién entrada la tarde, se hoyeron disparos. Los herejes habían llegado hasta nuestra nueva posición. Pero allí las cosas eran diferentes. Allí teníamos un buen ejercito de lucha en la jungla. Mi equipo en ese momento: El rifle de plasma (he descubierto que ponía "la ex-mujer"), la pistola de mi sargento, cinco granadas de fragmentación, tres cargas de demoliciones, una bomba trampa, una bomba de fusión y un cartucho del lanzagranadas que se me quedó en la mochila (tipo perforante). En cuando llegaron, a todos no extrañó algo: ¡casi no había llegado nadie hasta nuestra posición! En ese momento, nuestra alegría se esfumó. Unos tipos grandes, no, enormes, metidos en unas armaduras bastante tétricas de color rojo con detalles negros y un par de cabezas colgadas en cada hombro se materializaron como por arte de magia. En ese momento alguien gritó:

- ¡¡¡Exterminadores!!!

Fué una auténtica locura. La "ex-mujer" los hizo añicos hasta tres de esas fortalezas con patas, hasta que una ráfaga me separó el brazo del torso. Ví cómo Markus disparaba su escopeta contra él sin hacerle un rasguño. Cogió mi rifle de plasma, pero cuándo hiba a disparar se sobrecalentó y le reventó un brazo. En ese momento no me podía mover, pero, con los catachanes el dicho "cortale las alas a un dragón y lo podrás matar" no és cierto y aún podía disparar. Con la ex-mujer ..., no estaba toda agujereada. Así que decidí hacer una cosa normal cuando tienes tot el potencial de demolición. Le tiré mi bomba de fusión. Conseguí dividir cabeza, torso y piernas de una tirada. Aunque me faltaba un brazo, me lanzé a la contracarga y con un par de granadas y una carga de demoliciones los despachamos. Algunos consiguieron huir, por lo que seguro que volverán. Cuando me curaron (y me pusieron un brazo robótico) entabalé amistad con mi escuadra. Había mi sargento, un armatoste de músculos andante, Markus, segundo al mado, al que tambié le pusieron un brazo robótico, Mins y Nims, gemelos idénticos y las otras armas especiales (dos rifles de fusión bastente enegrecidos), Alba, una soldado que me gustó desde que la ví por primera vez, era la encargada de las comunicaciones con también una escopeta (no lo podía llevar todo yo), Remon, considerado un héroe con casi cuarenta años de edad, llebaba un escopeta potenciada por si mismo (que a dos metros era capaz de penetrar una servoarmadura), Isern, una escopeta con un modelo parecido ahh... no sé sólo me dijo que era un modelo muy antiguo, con una palanca debajo del gatillo, Edwan, que además que su escopeta tenía un pistola automática muy parecída a una bólter grácias a un retoque que le dió y por último Kalvin, un hombreton que junto a Isern manejaban un bólter pesado.


Día siete:

Desde que escribí una entrada nos han atacado dos veces. En cuanto si los herejes volvieron, si, no me digas, volvieron hace unos dos días. La madre que los parío. Trajeron un puto profanador como rompelíneas. Y pa colmo, nuestro coronel fué a la carga, lo dejo passar, se colocó detrás suyo y le arreó una hostia de padre señor mío.  En esa carga no dejamos ni a uno vivo. El segundo ataque ha ocurrido hoy. No ha tenido ni pizca de gracia que un enjambre tiránido te ataque. Los dos Leman se lo pasaron bomba, se cargaron más de mil cabezaplanas (así llamamos a los hormagantes y termagantes). Los que llebabamos las cargas de demolición no hemos centrado en los cabezaduras (guerreros tiránidos y cárnifex). En la emboscada que les hemos hecho no hemos perdido ni una escuadra; ellos más de mil quinientos.


Día nueve:

¿No te ha pasado nunca que piensas que un tema está sanjado pero no? Pues a nosotros nos ha pasado lo mismo. Volvieron los malditos caóticos. En esa ocasión trajeron mucho más arsenal que la última vez. Una escuadra de diez exterminadores, unos quinientos cultistas, como cincuenta marines del caos, dos profanadores, un land raider y un demonio mayor. Esta vez (y por raro que parezca) nos han venido ha ayudar nuestros vecinos de Ryza. Trajeron veinte leman y unos veinticinco chimera todos llenos de personal y dotaciones. En cuando han empezado los tiros, todos sabíamos que lo tendríamos muy complicado. A mi escuadra (yo y los gemelos) nos ha tocado ir personalmente hasta detrás de las filas enemigas y petar el land raider. Te dan unas ganas a las cinco de la mañana. Pero bueno, liados a tiros y con el vendetta que nos trajo casi destruído, nos líamos a hostias con un grupo de cultistas. Esos cuchillos no serviría ni para cortar mantequilla. Nosotros los decapitabamos, los troceabamos y los gemelos los hacían polvo. Mientras, los demas escopeteros les rebantaban los sesos. Cuando consiguieron llegar (una hora después) eran un poco más de cincuenta. Nos intentaban abatir con sus pistolas y cargaron curpo a cuerpo, pero a base granadas, escopetas y un par de derechazos bien dados los conseguimos hacer retrovceder. En un momento de la lucha comprobé todo el potencial que tiene mi nuevo brazo. despaché a cuatro cultistas de los cojones con solo un puñetazo. Mientras tanto los Ryzanos se liaron a tiro con los cien cultistas restantes y los marines mientras la escuadra de Straken entabalaba combate cuerpo a cuerpo con los exterminadores. Cuando logré llegar al Land Raider y colocarle una carga de demoliciones ya casi no quedaban enemigos. Cuando ya casi estabamos apareció el demonio mayor. Con uno de esos tienes que tener un par de calconcillos de repuesto. Mi sargento, Kalvin y Isern se centrarón en él aunque sólo le consiguieron cabrear más. Se cebó bastante con nosotros, así que a correr por patita se ha dicho. Cuando ya nos estaba alcanzadondo (hay que ver que por cada pasa suya nosotros haciamos veinte) mi sargento nos dijo que parásemos. Con los gemelos y yo dándole por saco, Alba fue dónde se había caído y con todas sus fuerzas un escopetazo en to en jeto que le abrió un agujero enorme. Así que por lo que parecía ya habíamos terminado con ellos.


Capítulo TresEditar

Día catroce:

Hoy he decidido que a partir de ahora voy a hacer este videos con la cámara de nuestras escopetas, ya que sinó mi pobre hijo no va a entender ni un borrón.

Soldado Mins- Hay que ver con esos bocatas. Yo de tu vigilaría con la carne, por mi que no es muy de grox.

Soldado Mars- Ya, pero si lo hace Alba seguro que está bueno- dije con un tono que no quería que sonara muy enamorado-.

Soldado Nims- tranquilo chico, todos te comprendemos.

Soldado Mars- ¿Ha que ha venido eso?

Soldado Nims- Ehmm.... a nada.

Soldado Alba- cuando dejeís de hablar el sargento y el coronel os quieren ver a los tres.

- Ahora va- dijimos los tres a la vez-.

(Dos minutos después)

-¿Nos querían ustedes ver, señores?

- Si. primero de todo querría felicitarles por su enorme tarea con esos cultistas y el land raider que destruyeron. Segundo... Les van a reemplazar.

- Ein?

- Nosotros no hemos pedido ser reemplazados.

- Tampoco lo pueden decidir.

- ¿A dónde nos van a destinar?

- Sistema Dulma'lin- dijo Straken- Tienen el deber de terminar con los komandoz orkos que estan dando la lata a la FDP. Su principal missión és destruir la fábrica de municiones que esos enjendros han establecido con sus Mekánikoz y sus Chapuzaz. Se espera una fuerte resistencia. Preparen-se, salen en dos horas.

- ¿Que miembros vamos?-Dijo Nims, mostrando algo de respeto, todo que lo dijo con una sonrisa muy infantil-.

- Usted, su hermano, el soldado Mars aquí presente, la soldado Alba, el soldado Edwan y El cabo Markus. Formarán parte de una escuadra de armas especiales. Su nuevo superior será el comandante Sany. En cuando terminen con su fábrica, tendrán permiso para volver. Les aviso: la temperatura media del planeta en la zona dónde van ustedes és de -20Cº, así que tendrán que llavar chaqueta sinó quieren formar parte de las múltiples estalacmitas de la zona. Esto és todo.

En ese momento, Mins, que había estado callado todo el rato, le dió un golpe a la mesa y se marcho soltando un par de malediciones. A nadie de por aquí le gusta luchar con chaqueta.


Día dieciocho:

Hace cuatro días que estamos en esta maldita cáscara de hielo y nieve. Hasta ahora, sólo nos han dicho lo importante que era que fueramos con estas malditas chaquetas. Mierda de hielo. Siempre que podemos evitamos llevarlas. Nuestra habitación están con rayas azules y blanclas, así con pequeños topos alargados. Ahora que tengo más tiempo libre, podré describir mejor a mi escuadra. Empezaré por mi mismo. Tengo veinte años, hace quince que estoy entrenando. Tengo la nariz un poco salida. Mido metro noventa y cinco, con el pelo negro y corto y de ojos marrones miel. tengo cuatro o cinco cicatrizes en toda la cara, lo que demustra que a menudo me he metido en un buen problema. 

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