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Los orígenes de las máquinas de guerra conocidas como Profanadores están envueltos en un halo de misterio. Nadie sabe a ciencia cierta cómo llegaron a construirse, pero hay pruebas tentadoras y fragmentos olvidados de textos ancestrales que apuntan a cómo esta aberración cobró vida. Los informes posteriores a la batalla y las imágenes han permitido a los estrategas del Imperio reconstruir la naturaleza de esta creación diabólica.

DescripciónEditar

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Su cuerpo se sostiene sobre seis potentes extremidades accionadas por pistones, sobre el cuerpo del Profanador se apoya una torreta demoníaca armada con un dispositivo de armas letales, que oscilan desde el Cañón Segador, hasta hileras de misiles altamente explosivos. El armamento más potente de un Profanador es un Cañón de Batalla montado en la torreta capaz de volar vehículos y destruir escuadras enemigas de una sola explosión. Los afortunados enemigos que sobreviven a esta descarga de artillería deben enfrentarse a la furia del Profanador a corto alcance. Con dos enormes garras capaces de agarrar y aplastar al enemigo y asestarle golpes con cuchillas o látigos, el Profanador carga sobre el enemigo y destruye cualquier oposición mientras su eco mecánico resuena por encima de los gritos de heridos y agonizantes.

A diferencia de los tanques de batalla de la Guardia Imperial y de los Marines Espaciales, el Profanador no lo conduce un piloto humano, sino que es guiado mediante energía de la Disformidad de un Demonio del Caos unido a él. Mediante ritos arcanos complejos, los adeptos del denominado Mechanicum Oscuro ayudan a los Hechiceros del Caos a conseguir la esencia de un Demonio de la Disformidad y atraparla en el interior de una runa que está sellada en el casco del Profanador. El Demonio, enfurecido por esta intrusión, necesita ser sedado con hechizos de aplacamiento y pacificación que se lanzan al inicio de la batalla.

Cuando su furia inmortal se desata, el Demonio que hay en su interior dirige al Profanador sobre sus potentes piernas escupiendo muerte con sus armas. Se regocija con la batalla aplastando al enemigo con sus garras monstruosas y destrozando todo lo que encuentra a su paso mientras sus rugidos sobrehumanos resuenan a través de sus rejillas de voz. Como su supervivencia le es indiferente, el Demonio ignora la ráfaga de misiles y detonación de proyectiles contra su blindaje avanzado a través del fuego más pesado sin miedo o vacilación.

HistoriaEditar

Primer contactoEditar

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Malady, profanador de los Marines de la Plaga

Los desmenuzados escritos prohibidos del Oráculo de Goergia mencionan una creación monstruosa que "caminaba sobre sus múltiples patas mientras iba quemando y segando el suelo de Corstophan con su malicia". A pesar de lo impreciso de esta descripción, los estudiosos que han tenido acceso a los escritos del Oráculo afirman que se trata de la primera aparición de un Profanador avanzando junto a las abominables legiones del Caos. Sin embargo, tal y como señalan los expertos en el Caos, la naturaleza de los Dioses Oscuros es tan variada que existirían un sinfín de máquinas de guerra o criaturas que podrían ajustarse a las palabras del Oráculo.

No obstante, parece indudable que, fuera lo que fuera lo que describió el Oráculo, se asemeja muchísimo a la máquina de guerra que las fuerzas imperiales han aprendido a temer. Los informes de combate y las imágenes fragmentadas recogidas por los imagocráneos han permitido a los estrategas del Imperio reunir todas las piezas de este diabólico rompecabezas.

Batalla del Bastión de BlodenEditar

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El primer caso del que se tiene constancia de fuerzas imperiales enfrentándose a un ejército que incluía Profanadores fue en el planeta Urthwart. Situado al borde del Ojo del Terror, en los límites de la realidad y la locura, Urthwart ha cambiado de manos muchas veces a lo largo de una historia plagada de guerras. A medida que las fronteras del Ojo del Terror se expanden, aparecen más hordas de seguidores deformes de los Dioses del Caos para saquear y destruir en nombre de sus malignos amos. Urthwart ha sufrido innumerables conflictos, pero ninguno fue tan violento y terrorífico como la famosa Batalla del Bastión de Bloden.

Aquella fortaleza descomunal era el hogar de la aristocracia gobernante de Urthwart y muchos la consideraban inexpugnable, pues sus gruesas murallas estaban hechas a prueba de cualquier arma y su estructura estaba diseñada por los ingenieros militares más avanzados de su tiempo. En el 357.M41, las fuerzas del Caos volvieron a descender sobre Urthwart y empezaron a arrasarlo todo a su paso en una marea de destrucción nunca vista desde que las legiones del Caos huyeran hacia el Ojo del Terror. A la cabeza de la invasión, Abaddon el Saqueador, el Archienemigo, lideraba a sus guerreros de la Legión Negra y vencía a todos los ejércitos que se le oponían. Finalmente, las fuerzas de Urthwart se vieron obligadas a refugiarse en el Bastión de Bloden, donde el Saqueador ofreció a los defensores la posibilidad de rendirse antes de comenzar su ofensiva. Puesto que había enviado una petición de ayuda a Cadia en el mismo momento en que las fuerzas de Abaddon habían aterrizado, el Gobernador de Urthwart tenía plena confianza en que su fortaleza podría mantener a raya al Saqueador hasta que llegaran los refuerzos y acabaran con el asedio, así que se negó a rendirse. Tras un bombardeo prolongado, los defensores alcanzaron las murallas a tiempo de ver avanzar hacia la fortaleza una hueste de máquinas de guerra con los cañones gigantes montados encima abriendo grietas enormes en unos muros supuestamente indestructibles. El pánico creció entre los defensores cuando aquellas creaciones monstruosas empezaron a avanzar y a abrirse paso fácilmente por los escombros de las defensas exteriores con sus patas con forma de insecto. Los disparos rebotaban en sus caparazones y de cada rejilla y conducto de aire de los lados de aquellas máquinas salía un aullido monstruoso y diabólico. En los cuerpos de las máquinas brillaban runas malditas y, conforme se acercaban, sus torretas envueltas en cadenas vomitaban llamaradas blasfemas y demoníacas. Algunas siguieron atacando a las murallas con sus cañones, mientras que las demás se dirigieron directamente hacia la puerta principal y empezaron a atacarla con sus garras delanteras atravesando el grueso adamantio con facilidad. En menos de una hora, el poder unido de los Profanadores hizo añicos todas las defensas y el Bastión de Bloden cayó en manos del enemigo. Apenas un puñado de militares del alto mando pudo escapar a la carnicería y llegar a Cadia, donde se les extrajo toda la información posible antes de ser ejecutados por posible contaminación y por cobardía ante el enemigo.

Regreso a El'PhanorEditar

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Tuvieron que pasar cien años antes de que volviera a verse a un Profanador en acción. Esta vez sucedió en las ruinas de la Ciudadela del Kromarca, en el mundo de El'Phanor, cuando Abaddon el Saqueador regresó a este planeta que ya había arrasado durante la 1ª Cruzada Negra. Se desconoce con qué propósito volvió a ese mundo (que tras su ataque el Adeptus Administratum se había encargado de repoblar), pero un pequeño contingente de Profanadores y Legionarios Negros aterrizó en las ruinas de la ciudadela del Kromarca y aguantó allí el ataque de los defensores, que se habían reunido a toda prisa. Durante tres días y tres noches, la Legión Negra repelió los ataques de la Guardia Imperial hasta que, finalmente, tuvo que escapar de vuelta al Ojo del Terror.

En los días siguientes se llevó a cabo una investigación a fondo del suelo de la Ciudadela, que se volvió a consagrar para proteger su recinto de la mancha del Caos. En el centro de las ruinas se había abierto una grieta gigantesca, en cuyo fondo se encontró un Profanador abandonado con el casco abollado y quemado. La máquina de guerra yacía en el centro de una cámara abovedada situada a tal profundidad que nadie en aquel planeta sabía de su existencia. La cámara estaba vacía y lo que había albergado era un misterio. Fuera lo que fuera, ahora se encontraba obviamente en manos de Abaddon, aunque varios agentes del Ordo Malleus que habían estado vigilando El'Phanor desde el primer ataque de Abaddon pudieron salvar los restos del Profanador destrozado, del que proviene la mayoría de la información que se posee acerca de los Profanadores. La máquina corrupta se transportó hasta la Fortaleza Inquisitorial de Némesis Tessera, donde se purgó de los archivos todo conocimiento referente a su descubrimiento y se eliminó a todo el que había entrado en contacto con la máquina para garantizar que su existencia continuara siendo un secreto.

Secretos desveladosEditar

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Detalle de un profanador de los Portadores de la Palabra

Némesis Tessera es una enorme fortaleza subterránea excavada en la roca de la superficie del planeta, que no es más que un desierto de hielo. Aquí, los Inquisidores del Ordo Malleus se preparan para desafiar a las fuerzas del Caos y profundizar en los misterios de la Disformidad en su incansable misión de defensa de la Humanidad. Los mejores expertos en Caos del Imperio estudiaron el Profanador para tratar de desvelar sus secretos y encontrar una manera de vencerlo en el futuro. La investigación de un artefacto tan diabólico no estaba exenta de riesgos y se perdieron muchas vidas antes de que el Adeptus Mechanicus lograra finalmente penetrar en el interior del Profanador. Lo que en principio se había tomado como la cabina de la tripulación estaba cerrado con cadenas y, tras abrirlas ritualmente con un Martillo Demonio sagrado, los investigadores descubrieron que el casco estaba vacío. Donde habían esperado hallar los restos descompuestos de la tripulación, encontraron los cadáveres destripados de varios Marines Espaciales, con sus órganos extirpados y la carne grabada con todo tipo de símbolos impíos. Todo parecía indicar que eran víctimas de un sacrificio, lo que llevó al Ordo Malleus a deducir que el Profanador no estaba controlado por una tripulación en el sentido convencional, sino que estaba más bien poseído por un Demonio.

Era prácticamente imposible estimar con exactitud la antigüedad de la máquina, ya que varias partes de su anatomía mecánica provenían de edades diferentes de la historia del Imperio. Algunas partes del cuerpo se remontaban al nacimiento del Imperio y en una de las porciones de la torreta del Profanador se encontraron las señales de un antiguo ingeniero.

Se llevó a cabo una búsqueda exhaustiva en las cámaras de datos del Ordo Malleus para encontrar alguna clase de información al respecto y, tras un mes de búsqueda ininterrumpida, un plumoservidor encontró una referencia a las señales. Pertenecían al famoso Tecnomarine Salernia, que había prestado servicio en los Lobos Lunares antes de que estallara la Herejía de Horus, hacía unos diez milenios. Salernia se había especializado en la construcción de Dreadnoughts, los potentes gigantes andantes que permitían a los Marines Espaciales heridos de muerte seguir combatiendo más allá de la vida. ¿Podría ser que aquella creación fuera una perversión de la sagrada tecnología de los Dreadnoughts? Aquella idea era demasiado terrible para siquiera pensar en ella, pero, a medida que los obreros lobotomizados fueron desmantelando más y más partes del Profanador, se hizo evidente que, efectivamente, los creadores de aquella máquina se habían inspirado en la tecnología Dreadnought (o la habían incorporado directamente) para construirlo.

También se hizo evidente que su construcción tuvo que llevarse a cabo por orden expresa de Abaddon el Saqueador, ya que, cada vez que se había visto a un Profanador en batalla, este acompañaba siempre a los guerreros del Señor de la Guerra del Caos; y una gran cantidad de aspectos de su diseño interior se basaban en las investigaciones del Tecnomarine de los Lobos Lunares. Cuando se decretó que ya no se podía extraer más información del Profanador, se redujeron todos sus componentes a un amasijo derretido que se arrojó al corazón de una estrella. Los descubrimientos del Ordo Malleus se incorporaron al Machina Daemonica, un texto sagrado en el que se describen con detalle todas las armas y las máquinas de guerra del Caos.

Tal era el miedo que provocaban aquellas creaciones que se incrementaron las defensas de los mundos alrededor del Ojo del Terror y se crearon gran cantidad de nuevos Regimientos de la Guardia Imperial y varios Capítulos de Marines Espaciales (los llamados Capítulos del Astartes Praeses) exclusivamente para proteger al Imperio de futuras incursiones del Caos que pudiesen contar con dichas máquinas de guerra. A lo largo de la incesante vigilia alrededor de Cadia y de los planetas que rodean al Ocularis Terribus, los incidentes en los que las fuerzas del Caos contaban con Profanadores se hicieron, si no raros, menos frecuentes que los que no contaban con ellos.

Incluso hoy en día, tan solo la sospecha de que un contingente del Caos pueda incluir un Profanador basta para infundir el terror en los corazones de aquellos que van a tener que enfrentarse a él, pues para luchar contra una bestia como esa y sobrevivir son necesarias grandes dosis de heroísmo.

Citas referidasEditar

"Arremetió contra nuestro frente como un carnosaurio en plena estampida, quemando y aplastándolo todo a su alrededor. Acabó con el Comisario Vaulant con sus garras gigantes y, un segundo después, con el Coronel. Le disparé, pero no se detuvo; tan solo siguió matando. Allí donde miraba sembraba la muerte, ya fuera con una ráfaga de balas, con una llamarada o con la fuerza de sus garras."
Sargento Yernek, del 384º de los Dragones Jouranos


"Con razón esta monstruosa creación es conocida como Profanador, ya que su blasfema existencia hace que el suelo se revuelva con cada una de sus pisadas y a su paso no deja nada con vida donde antes había verde naturaleza. Donde quiera que vaya una de estas malditas máquinas, corrupción y pestilencia es todo lo que queda atrás."
Heriaclis Freom, erudito inquisitorial


FuenteEditar

  • Codex: Marines Espaciales del Caos (4ª Edición).

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