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Khorne medio sin fondo

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Sortiarius, más conocido como el Planeta de los Hechiceros, es el hogar actual de la Legión Traidora de los Mil Hijos. Es un mundo demoníaco localizado en el interior del Ojo del Terror.

HistoriaEditar

Con la destrucción de Prospero, Magnus el Rojo usó sus poderes de hechicería para transferir su Ciudad de la Luz, Tizca, por la Disformidad hasta un nuevo planeta.

Si el Planeta de los Hechiceros tiene un origen natural o es simplemente un subproducto de la voluntad de Tzeentch, nadie lo sabe. 

Es un lugar retorcido y distorsionado, incluso comparado con los mundos de otras Legiones Traidoras, un foco de energía del Caos que los Mil Hijos usan para alimentar sus diabólicas artes.

Mientras existía dentro de la Disformidad orbitaba un sol en constante cambio, un orbe errático que pasaba por nueve fases distintas de crecimiento y decadencia. El mundo en sí es oscuro, rocoso y violentamente volcánico. Los cielos plomizos están destrozados por el poder profano, y rayos caleidoscópicos iluminan el horizonte con matices inverosímiles. Las nubes de vapor de éter liberan gases de energía disforme licuada que fluyen hacia los mares que se encuentran entre los vastos continentes del planeta.

También posee un anillo planetario, aunque no está hecho de rocas y hielo sino de las almas aullantes de aquellos que han muerto por un engaño.

Aunque el Planeta de los Hechiceros es anatema para la vida natural, su superficie está plagada de criaturillas de Tzeentch, cuyos espantosos gritos llenan el aire mientras surgen y desaparecen. Otros seres extraños también han logrado existir entre los picos y llanuras en erupción. Los Tzaangors, horrendas bestias híbridas de pájaro y humano, vagan por las tierras baldías en bandas nómadas. Enormes monstruosidades marchan bajo tormentas disformes dejando amplias estelas de devastación. La mayor parte de estas pesadillas son Engendros del Caos, amalgamas de criaturas vivas y energías puras del Caos.


Sortiarius Torre del Cíclope Mil Hijos ilustración

La Torre del Cíclope

El único lugar con alguna semejanza de orden en este planeta en constante mutación es Tizca, la ciudad capítal de los Mil Hijos que fue transportada a través de la Disformidad desde el mundo de Próspero. Las majestuosas torres que antaño bordeaban la ciudad se han visto reemplazadas con obeliscos desfigurados que se funden con el lecho rocoso. Las antiguas pirámides han dejado paso a montículos de tierra cristalina y los pilares de roca fundida se han convertido en torres metamórficas.

Estas estructuras grotescas albergan a los Mil Hijos. En su interior se esconde el oscuro saber que la Legión Traidora ha recopilado a lo largo de su existencia, almacenado en librariums profanos cuyos muros laten entre ecos y lamentos demoniacos. Los mortales que acceden a los sanctums pierden su cordura debido a la resonancia psíquica pura, lo que los convierte en sujetos de pruebas perfectos para los Mil Hijos.

Hay muchos edificios deformes en Tizca, pero todos se ven empequeñecidos por el megalito más enorme: La Torre del Cíclope. Alzándose ominosamente sobre la superficie del planeta, sus plantas más altas contienen el sanctum personal de Magnus y, desde sus pináculos, surge una marea de luz iridiscente anclada por una tormenta de energía disforme atrapada. Esta tormenta está envuelta en un orbe de protecciones profanas, y a diversos senderos del pasado, presente y futuro. Durante miles de años Magnus ha observado el universo material desde su torre, aguardando su momento y planeando su venganza.

Sin embargo, el Planeta de los Hechiceros no es únicamente un refugio aislado en el que los Mil Hijos trabajan en sus artes oscuras; es una base militar, un lugar donde se llevan a cabo las campañas de aniquilación contra el Imperio. Tizca está repleta de armerías laberínticas que contienen hileras y hileras de armamento disforme. Manufactorums corruptos, regalo del Mechanicum Oscuro o arrancados a través de la disformidad de mundos forja incinerados, lanzan humo a la atmósfera aural mientras fabrican máquinas de asedio demoniacas. Entre las formas retorcidas de los edificios se alzan campos de reunión rodeados de runas inescrutables de Tzeentch. En ellas, filas de Rubricae se reúnen listos para marchar hacia los corredores de las Torres de Plata. Desde éstas, se abaten desatados sobre los enemigos de los Señores Hechiceros.

Aparición en el mundo realEditar

Los efectos catastróficos de una invasión a gran escala de los Mil hijos quedan ejemplificados en el ataque sobre el sistema Fenris. El ataque obligó a los Lobos Espaciales a regresar y defender su mundo natal, permitiendo que los Hijos de Magnus se vengaran de ellos. Infantería natinatural del panteón del Caos al completo se sumó a la matanza antes de que Magnus surgiera de la Disformidad para poner el pie sobre Fenris y enfrentarse al Capítulo que quiso ejecutar a sus hijos en Próspero.

Los Lobos Espaciales, Ángeles Oscuros y Caballeros Grises cayeron frente al poder psíquico de Magnus, con sus mentes y cuerpos destrozados. Pero el Gran Lobo Logan Grimnar fue capaz de golpear al Rey Carmesí, permitiendo que los Cazadores de Demonios de los Caballeros Grises llevaran a cabo sus ritos de destierro.

Aunque la invasión fue rechazada, alcanzó su propósito. La agonía psíquica de miles de millones de muertes resonó en el Inmaterium, ofreciendo el componente final de un ritual que llevó milenios. 

El poder extraído de los mundos de los Lobos Espaciales saturó el Planeta de los Hechiceros, desvanecido de la Disformidad para irrumpir con violencia en el espacio real cerca de los restos chamuscados de Próspero.

El viejo y el nuevo mundo de los Mil Hijos orbitan en torno a la misma estrella maldita, un sol que se ha convertido en presagio de perdición en los cielos del Imperio.



FuentesEditar

  • Realm of Chaos: The Lost and the Damned.
  • La Batalla por el Colmillo.
  • Talon of Horus, por Aaron Dembski-Bowden.
  • Codex Mil Hijos (Octava Edición)