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Peregrinos de Hayte

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Caos cultistas Peregrinos de Hayte.jpg

Fuerzas de los Peregrinos de Hayte

Los Peregrinos de Hayte, un arquetípico Culto del Caos asesino y apocalíptico, tan insidioso como cruel, han castigado al Sector Calixis durante casi tres siglos, alcanzando niveles de infamia superiores a los de cualquier otro culto herético. Son monstruos que solo están interesados en la destrucción, y que aparte de ello no buscan metas físicas, políticas o esotéricas de ninguna clase. Su reputación, bien ganada, de infligir horror y atrocidades es de tal escala que un simple rumor acerca de la presencia del culto en un área particular del espacio es capaz de provocar el pánico entre la nobleza, y la organización de campañas de represión inmediatas y brutales por parte de las autoridades.

Visión generalEditar

Su meta final es sencilla: la destrucción total del Imperio. Más específicamente buscan acabar con la Fe Imperial y aniquilar a los seguidores del Dios Emperador, si es necesario corrompiendo almas o apagando vidas una a una. Para conseguir tal fin, el culto busca retorcer y corromper las mentes de los confiados, de los oprimidos y de los débiles de fe para llevar a cabo actos de asesinato en masa y sembrar discordia y terror a la escala más grande posible.

Las filas del culto están repletas de los pobres, los desposeídos, los criminales y los abandonados de la sociedad imperial, mientras que los escalafones superiores están llenos de los aprendices personales de los Falsos Profetas, muchos de los cuales están adiestrados en artes hechiceras. Sus tropas de asalto son demonios convocados, mutantes y toda clase de horrores. En la cúspide del poder del culto están los increiblemente peligrosos seres conocidos como los Falsos Profetas, manejan poderes demoníacos y las terribles energías de las Disformidad con mortal abandono, dirigiendo a sus cofradías de locos, almas perdidas y monstruos infernales como armas vivientes en su cruzada impía para destruir el poder y el reinado del Trono Dorado.

El núcleo de las creencias de los Peregrinos de Hayte es el nihilismo espiritual, la desesperanza total y la desesperación provocada por su percepción del verdadero lugar en el Universo de la Humanidad, el de una criatura ciega y llorosa a merced del mortífero cosmos y de la hambrienta Disformidad.

Para ellos, la civilización, la razón, el amor, la fe, la familia, la esperanza, el placer y el honor no son sino mentiras y sueños abortados, asfixiados al nacer por la despiadada e implacable realidad. La respuesta que ellos plantean es la destrucción total: la violenta autoinmolación de las cuidadosamente tejidas redes de mentiras y engaños de la Humanidad, abrazando la locura, el sufrimiento y la desesperación que constituyen la única realidad del ser humano, matando y destruyéndolo todo hasta que nada quede en pie.

Los candidatos a ser admitidos en el seno del culto son seleccionados principalmente por las semillas de resentimiento o amargura que habiten en su interior, causados por las injusticias y abusos tan comunes en la opresiva prisión de la sociedad imperial. El culto emplea estas fallas para ir desgastando y erosionando poco a poco las inhibiciones, moralidad y conciencia del recluta hasta que su odio y su sentimiento de ira y traición le consuman. A medida que los iniciados progresan a través de las capas externas de engaños y traiciones, se les revelan horribles verdades y se les somete a horribles sufrimientos y a rituales demoníacos diseñados para destrozar aún más su cordura y maldecir sus alma para siempre, tras lo que suelen acabar muertos, completamente enloquecidos ó irrevocablemente mancillados por la corruptora influencia de la Disformidad.

Aquellos cultistas que consiguen sobrevivir lo suficiente, o son lo bastante prometedores, acaban bajo la tutela de uno de los Falsos Profetas, que será su maestro en las artes de la hechicería y la demagogia. Es al alcanzar este punto cuando sus maestros les enseñan que incluso la adoración al Caos es una mentira: una herramienta a emplear, como los seres de la Disformidad les usan a ellos. Si los aspirantes sobreviven a los peligros de dicho aprendizaje y a los oscuros conocimientos adquiridos, acabarán convirtiéndose en Falsos Profetas por derecho propio, grabando a fuego y expandiendo su sangriento legado a través de las estrellas.


OrganizaciónEditar

En lo referente a su estructura, los Peregrinos de Hayte son el ejemplo perfecto de lo que los teóricos de las Ordos llaman un "culto cancerígeno", que se introduce en una población ó lugar de forma no muy distinta a como lo haría una enfermedad, extendiéndose a partir de un único punto de infección. Los Peregrinos de Hayte se organizan en base a una estructura compuesta por células, que operan de forma independiente, con un Falso Profeta, un hechicero, en la parte superior. Las maquinaciones de los Falsos Profetas buscan corromper un círculo cada vez mayor de víctimas, poniendo a la vez en peligro las vidas y almas de aquellos que los rodean.

La forma de desarrollo y expansión del culto también sigue un ciclo semejante al de una infección - primero se produce el contagio, tras el que permanece latente e incubándose durante un tiempo mientras crece en silencio en poder y número de miembros. Finalmente se llega a la fase terminal, en la que el culto, que ya ha alcanzado una masa crítica, arrasa su entorno con un frenesí destructivo.

La estructura del culto, particularmente en las fases iniciales de la "infección", está centrada en su carismático líder. Dichos Falsos Profetas suelen adoptar el aspecto de verdaderos peregrinos, de predicadores errantes ó de organizaciones ó filántropos caritativos que atraen hacia sí a los desposeídos. Suelen ganarse en secreto a sus primeros conversos apelando a aquellos que se sienten especialmente traicionados ó ignorados por las autoridades locales y, en particular, por el Ministorum. Una vez disponen de la primera hornada de conversos, envuelven su ponzoña espiritual con palabras dulces y verdades a medias, destruyendo lentamente la conciencia y la moral de sus reclutas, dejando sólo sus sentimientos de odio y venganza, arrastrándolos en una espiral que les lleva a la condenación eterna.

Una vez establecida de forma segura y encubierta en un área, la secta funda una célula del culto, compuesta por los despojos furiosos, desposeídos y amargados de la sociedad, avivando las llamas del odio de sus víctimas y apelando a su desesperación y dolor. Antes de que los conversos se den cuenta sus almas ya han caído irremediablemente en la presa de las mentiras de la congregación, han quedado malditas y han sido arrojadas a un inhumano mundo de locura y adoración del Caos.

Tras el establecimiento completo de una célula, y de que ésta haya cobrado su propio impulso y motivación, el Falso Profeta desaparece de la imagen pública del culto, ocultándose tras infinitos niveles de secreto mientras los conversos elegidos continúan expandiendo el culto y atrayendo nuevas víctimas para su causa. Protegido por dicho anillo externo, el Falso Profeta opera como un marionetista en la sombra, llevando a cabo su auténtico propósito - el establecimiento de un templo dedicado a la Disformidad en el que llevar a cabo sus rituales de hechicería e invocar abominables criaturas del más allá para cumplir su voluntad.

El Falso Profeta al cargo de una célula suele orquestar ésta caída en los abismos de la locura, alimentando la destructiva espiral de la adoración del Caos y dirigiendo los odios y la violencia de la secta contra objetivos concretos escogidos por él. Es en este momento cuando comienza la pesadilla para el mundo ajeno a la existencia del culto. Lo que al principio solo eran preocupantes rumores, así como un aumento súbito de sucesos extraños y desapariciones misteriosas, se convierte en una campaña de terror como pocos puedan imaginar.

Pronto el mundo se verá invadido y recorrido por carnicerías sin sentido, asesinatos impíos y atrocidades de todo tipo y clase. En muchas ocasiones los ataques suicidas provocados por los enloquecidos zelotes del culto suelen coincidir con incidentes terroristas contra los estamentos de la fe y el gobierno y, lo que es peor, con la liberación de fuerzas demoníacas. Esta tormenta de violencia, creada para provocar masacres indiscriminadas y para neutralizar cualquier intento de contraataque por parte de las autoridades, pronto se vuelve incontrolable, hasta para el Falso Profeta que le dio vida.

Como una manada de bestias rabiosas, los Peregrinos de Hayte arrasan y atacan todo lo que se encuentran en su camino. Al llegar a este punto, el culto ya está actuando en base a sus propios impulsos asesinos para crear caos y sembrar terror, y no se retirará incluso en el caso de verse enfrentado contra una fuerza superior. De hecho, los miembros del culto se deleitaran en su propia autodestrucción, felices de dañar, aterrorizar y acabar con todos aquellos que se les opongan hasta ser finalmente purgados. Es al final de ésta última explosión de violencia asesina y carnicera cuando, de no haber sido localizado previamente por las fuerzas de las Ordo Sagradas, cuando su arquitecto, el Falso Profeta, abandone a su grey enloquecida y corrupta y se adentre en los abismos del espacio en busca de un lugar en el que comenzar de nuevo el proceso.


MétodosEditar

Una de las características de éste culto es el abandono con la que se sirven del uso de demonios y de rituales del Caos, sin importarles el poner en riesgo sus vidas ó las de sus seguidores. Y esto es lo que hace tan peligroso al culto: que no les importan la destrucción y el dolor provocados en su búsqueda del poder.

Cuando los Falsos Profetas lo ven necesario, no dudan en utilizar como tropas de choque y asalto a mutantes, dybuks, rakasyas y huéspedes demoníacos, aunque a los tres últimos tipos tan solo se les convoca para misiones individuales, dado el gran riesgo que se corre al usar a estas criaturas.

Los Falsos Profetas y sus discípulos más avezados suelen hacer uso extensivo de gran cantidad de objetos mancillados ó tocados por la Disformidad, a veces creados con restos de sus víctimas, objetos sagrados profanados de la Fe Imperial, y otros elementos procedentes de fuentes más peligrosas. De entre éstos artículos se pueden destacar:

  • La Libación Sangrienta: Droga de combate creada a partir de sangre mancillada y de las lágrimas de los traicionados.
  • El Corazón Infernal: Amuletos impíos que derivan el daño sufrido por los Falsos Profetas hacia cualquier otro cultista de la secta.
  • La Dama del Dolor: Un ataúd metálico vertical, lleno de cuchillas, espinas y símbolos impíos tanto por dentro como por fuera, en los que se encierra a un psíquico ó bruja para convertirlo en un arma, dotada de una vida horrorosa y agónica, esclavizada a la voluntad de los Falsos Profetas.
  • El Libro de las Promesas Vacías: Estas burlas a los grandes tomos del Credo Imperial ha sido escritas por los Falsos Profetas para atraer a los incautos. Pueden tener muchas formas, desde folios de piel arrancada y entintada a tomos que no se diferencian de los verdaderos libros de plegarias imperiales.


Los Falsos ProfetasEditar

A pesar de que pueden adoptar según les convenga múltiples nombres, títulos e identidades, el título "Falso Profeta" es el que más se acerca a definir la verdadera naturaleza de esto archimentirosos y creadores de discordia. Cada uno de ellos es un lider carismático y poderoso, ascendido al poder a base de mentiras, con el corazón lleno de rencor y odio, y que lleva sus manos manchadas con la sangre de miles de individuos. Asimismo, son poderosos hechiceros que tienen a su disposición muchos secretos peligrosos y conocimientos prohibidos obtenidos tanto en sis propias cruzadas de depravación como en sus pactos y negociaciones con seres demoníacos.

Estos asesinos desalmados no tienen lugar en su corazón para nada que no sea odio y rechazo de las metiras que otros llaman la verdad, y que, aunque no duden en emplear a un demonio para cumplir con sus fines, aborrecen y se burlan de la verdadera devoción a cualquiera de dichas criaturas, por poderosas que sean. Consideran que la adoración a dichas entidades no implican sino múltiples capas extras de mentiras, auqneu si reconocen que los Poderes Ruinosos son más generosos que el "emperador-cadáver". Por lo tanto, no se les puede considerar como verdaderos seguidores del Caos: nunca aceptarían a los Dioses del Caos como sus dioses.

En cambio, emplena a las fuerzas del Caos y la Disformidad como medios para conseguir un fin: derribar el monolítico edificio del Imperio, socavando uno a uno sus cimientos. Su uso sin vacilación del poder del Caos en bruto para corromper y esclavizar a sus seguidores no es sino una forma de obtener un placer sádico al cumplir con dicho objetivo, ni más, ni menos. Aquel servidor imperial que cae en sus manos se enfrenta a una eternidad de dolor y sufrimiento.

Los Falsos Profetas de los Peregrinos de Hayte son terribles adversarios que ya se han cobrado las vidas de muchos Inquisidores y de miles de sirvientes del imperio. El combatirlos y acabar con ellos es el deber juramentado de las Ordos en el Sector Calixis. Aunque por suerte se cree que son muy pocos (En el momento actual, el 800.M41, la Ordo Malleus tiene en su punto de mira a unos 30 de ellos, aunque el número total podría ser distinto), las filas de los Falsos Profetas parecen estar aumentando lentamente. Aunque cada uno de ellos parece seguir su propio rumbo destructivo y errático sin contar ni apoyar con otros de su misma calaña, en los rangos más altos de la Inquisición se teme que haya una única mano guiando sus destinos, un archidiabolista cuyos planes definitivos aún han de dar sus frutos.

HistoriaEditar

OrigenEditar

Los orígenes de los Peregrinos de Hayte se remontan históricamente al "Reino del Terror" que se produjo en el Mundo Colmena de Malfi en el 428.M41. Allí, Syvas Koba, de la Casa Koba, tenía bajo su control las oficinas del Gobernador y del Señor del Subsector regidas en aquel entonces por la debil Corte Lúcida de Scintilla. Sustituyendo el enfrentamiento directo, el método usual en la época, por el soborno y el asesinato en sus esfuerzos por lograr el puesto de gobernador del sector, Syvas se hizo con el poder en Malfi.

La ascension de la Casa Koba dio pie al régimen más brutal y tiránico de la historia del Sector Calixis. Syvas Koba acabó con las vidas de sus hijos legítimos y ascendió a puestos de poder a los ilegítimos, y les alentó a superarse unos a otros en el juego de las intrigas y las puñaladas por la espalda tan comunes en la corte, lo que hacía que no pusieran en peligro su dominio al enfrentarlos unos a otros. Una de sus favoritas era una mujer joven brutal e intrigante llamada Hyathe (alguna fuentes citan el nombre Haythe, aunque este último podría ser tan solo un sobrenombre dado ó adoptado posteriormente a causa de sus acciones).

En su decimoséptimo cumpleaños, la joven acompañó a Syvas en un viaje estelar con destino desconocido. Aunque no se sabe qué fue lo que les pasó, Hyathe volvió del viaje cambiada: aunque por fuera parecía no haber cambiado, su mente había enloquecido, y albergaba la creencia de que el destino de todo y todos era es acabar siendo destruidos. Reunió en torno suyo a una camarilla de matones, sádicos y asesinos. Sus traicioneras y asesinas intrigas le hicieron ganarse entre las demás casas el apodo de "Hayte" ("La odiada").

Dada la avanzada edad de Syvas Koba y su supuesta demencia, Hayter tomó el poder en un sangriento golpe de estado, en el que se enfrentaron a las demás Casas. El resultado fue una guerra civil en Malfi, que costó la vida a más de mil millones de personas y desestabilizó el subsector, y que acabó con el principio del proceso de destrucción de la Casa Koba en 479.M41, tras la muerte de Hayte a manos de Alizbet Belasco, una ex-aliada de la Casa Koba. Se rumorea que algunos de los asesinos miembros de la Casa Koba consiguieron huir, y que su paradero es desconocido hoy dia.

La caída de la Casa Koba creó un vacío de poder que dio origen a dos décadas de discordias, pequeñas guerras interinas y traiciones en Malfi, que solo acabaron cuando surgió una amenaza mayor entre el tumulto.


El Solsticio SangrientoEditar

El primer incidente serio atribuido al culto, los acontecimientos que rodearon el "Solsticio Sangriento", establecieron las pautas a seguir de muchas de las actividades posteriores del culto, y pueden ser consideradas como la demostración, y prueba, de sus peores excesos y sus pasiones más oscuras.

En los años posteriores a la destrucción total de la Casa Koba en Malfi (aproximadamente en el 499.M41), se había conseguido restablecer el orden en todas las secciones de las colmenas superiores, exceptuadas las áreas más desoladas de éstas, y se firmó una inestable tregua entre las divididas casas y cofradías regentes en Malfi. Dicha paz, frágil como era, quedó hecha añicos tras una serie de horribles asesinatos.

Varios miembros de la Eclesiarquía, que iban desde los humildes predicadores mendicantes que servían en los conglomerados de habitáculos más pobres hasta los veteranos canónigos que atendían al Gran Altar de la Basílica de las Siete Torres, fueron asesinados cruelmente. Algunos murieron en los que, al principio, se consideraron simples accidentes, mientras que otros fueron atacados de forma aparentemente aleatoria por aullantes bestias enloquecidas, y también hubo casos en los que las víctimas fueron destrozadas a puerta cerrada, por fuerzas desconocidas. Aunque el recuento de víctimas no dejaba de aumentar, las fuerzas del orden y los árbites no encontraban nada que relacionara a las víctimas entre sí aparte de su fe, y parecían ser impotentes para detener la creciente oleada de asesinatos. El hecho de que los fieles imperiales fueran el objetivo causó que la fe del populacho se viera gravemente amenazada, lo que provocó asesinatos que duplicaban el modus operandi de los originales, además de actos vandálicos en los santuarios, descreencia generalizada y un pánico público que creció hasta adquirir proporciones epidémicas. Finalmente las Ordos Sagradas fueron llamadas a pesar del disgusto que ello causó entre la élite de Malfi.

Una brutal investigación acerca de las actividades cultistas sospechosas fue llevada a cabo por los equipos de los tres Inquisidores puestos al cargo de la misión. Pronto se descubrió que un poderoso grupo, autodenominado como los Peregrinos de Hayte, estaba detrás de los disturbios. El culto, que se hallaba fortificado en un desierto sector industrial conocido como la zona de recuperación de la Plaga de la Herrumbre, se había infiltrado en numerosos campos de refugiados, comunidades de habitáculos de la colmena baja, e incluso en algunos santuarios aislados, reemplazando por completo al Clero Imperial del Adeptus Ministorum.

El culto se cebaba en los débiles, los desesperados y todos aquellos de los que se había abusado y que habían caído en la pobreza durante las largas décadas de cuasianarquía que habían envuelto a Malfi, por lo que se habían puesto en contra de la Ley y la Fe del Imperio. Lo que la Inquisición no logró descubrir, al menos al principio, eran los demoníacos poderes de los cabecillas del culto. Cuando una fuerza compuesta por 400 miembros de los Adeptus Arbites intentaron tomar por asalto el baluarte del culto en la fatídica víspera del Solsticio del Mártir Invernal, descubrieron para su sorpresa que les estaban esperando.

Aún no habían entrado las fuerzas de la Inquisición dentro de la fortaleza cuando fueron atacadas por oleadas de enloquecidos zelotes del culto, más que contentos con morir si con ello se llevaban por delante a los leales al Imperio. A medida que la fuerza de asalto avanzaba confiadamente y con lentitud a través del laberinto de oxidadas máquinas, horribles mutantes y terribles bestias esclavizadas, claramente mancilladas y tocadas por las energías de la Disformidad, se unieron a la pelea, lo que pilló por sorpresa a las fuerzas de la Inquisición.

Los soldados comenzaron a acobardarse y a salir huyendo, sólo para ser cazados y asesinados sin piedad por los enloquecidos cultistas. Las fuerzas imperiales más veteranas, como los grupos de asalto de los Adeptus Arbites, se encontraron pronto aisladas, en inferioridad numérica, superadas a medida que las municiones se iban agotando, y reducidas por resplandecientes demonios que, surgiendo de las sombras, acabaron poco a poco con ellas.

Los tres Inquisidores, viendo que sus fuerzas estaban cada vez más dispersas y debilitadas, avanzaron para congregar y reforzar la moral de sus tropas. Sin embargo, habían subestimado al oscuro impulsor del culto, un hombre llamado Karcist que se autoproclamaba como el Profeta de la Verdad. Este se presentó ante las esquilmadas fuerzas del Imperio acompañado por un par de terroríficos huéspedes demoníacos. De la masacre que siguió al encuentro, en la que los Inquisidores consiguieron acabar con uno de los poseídos guardaespaldas de Karcist, solo consiguió escapar la Inquisidora Corina, cuyo brazo derecho había quedado podrido y reseco hasta el hueso por el toque de las zarpas de uno de los huéspedes demoníacos.

La noticia de la derrota de los Inquisidores, sin duda anunciada por cultistas y traidores situados estratégicamente, se extendió como un incendio descontrolado por el escalafón más alto de la jerarquía de Malfi. Los nobles se aislaron, abandonando al pueblo llano para que combatiera por sí mismo. Durante un breve periodo de tiempo el planeta entero pareció temblar de terror, y un importante mundo se dirigió rápidamente hacia el borde del abismo. Había comenzado el Solsticio Sangriento.

Monstruos mancillados por la Disformidad y maníacos enloquecidos irrumpieron en las calles matando y quemando con total impunidad, sin un aparente orden ni propósito. Los templos fueron atacados y sus congregaciones masacradas hasta el último monaguillo. En los confines de la Fortaleza del Distrito de los Adeptus Arbites se liberó un Demonio de la Carnicería, que acabó con las vidas de cientos de leales arbitradores antes de quedar totalmente destruido por fuego concentrado de artillería. A medida que los motines y el pánico crecían y morían miles de personas en Malfi, los destacamentos de las fuerzas de la ley locales y las Fuerzas de Defensa Planetaria se vieron totalmente superados, la energía quedó cortada y los incendios ardieron sin control. La estructura de la red continental de colmenas que se extendían por todo Malfi casi se colapsó por completo.

Invocando su total autoridad, la herida Inquisidora Corina organizó un cónclave de las Grandes Casas de Malfi en el que les presentó una apasionada petición para que prestaran sus fuerzas para la batalla, so pena de perderlo todo. Aunque en principio apeló a su fe y a sus deberes en primer lugar, según los registros, no se decidieron a apoyarla hasta que Corina se burló de su estupidez y de sus heridos orgullos al permitir que semejante herejía infectara su mundo. Con el liderazgo, los ejércitos privados, e incluso las agrupaciones secretas de asesinos que mantenían las Grandes Casas, los leales consiguieron enfrentarse a la creciente marea de anarquía y a la furia suicida de los Peregrinos de Hayte. Semana tras semana de sangrientas y penosas batallas consiguieron mantener sus posiciones. Tras la llegada de más ayuda procedente de las Órdenes Sagradas y la Flota de Batalla de Calixis, la batalla fue siendo ganada con penosa lentitud. Finalmente los últimos rescoldos del culto, que se lanzaron sin pensar contra las fuerzas imperiales hasta ser extinguidos, fueron eliminados, con los que se restauró el orden.

No se encontró a Karcist y a varios de sus hechiceros subordinados en la gran purga Malfea que siguió a la crisis, aunque pronto se les descubrió como responsables de cultos y otras atrocidades por todo el sector en las décadas posteriores. El archihereje Karcist murió casi un siglo después, no a manos de la Inquisición, sino aplastado por el puño de potencia del Comerciante Independiente Harriman Vale.

Como resultado final, el "Solsticio Sangriento" dio punto y final mortal a siete décadas de gobiernos ineficientes, malestar social, discordias y derramamiento de sangre en Malfi, entrando en la mitología y en los libros de historia de dicho planeta como el momento más oscuro de una era de tinieblas.

Desaparición del Buscador ArdienteEditar

Uno de los más recientes sucesos importantes atribuidos al culto se produjo en el 799.M41, en el sistema Maccabeus. Cuando la venerable nave de peregrinos "Buscador Ardiente" emergió de su tránsito por la Disformidad, fuera de rumbo, en el sistema Maccabeus y se negó a responder a los mensajes de saludo, se envió a las naves locales de guardia para interceptarla y abordarla.

Lo que hallaron los soldados navales solo puede describirse como un horror absoluto: casi nueve décimas partes de sus 7000 pasajeros habían muerto de las formas más violentas y atroces. Los 700 pasajeros restantes habían enloquecido, torturados en cuerpo y alma hasta más allá de lo humanamente posible. Solo las órdenes directas del Archihierofante de Maccabeus evitaron que el comandante naval diera a su artillería la orden de reducir la nave a átomos.

El "Buscador Ardiente" pronto fue abordado por un destacamento de los temidos Sacerdotes Negros de Maccabeus acompañados por su séquito, quienes purgaron la antiguamente venerable nave de los maníacos y de la oculta mancha de la Disformidad que infestaba sus cubiertas. Uniendo las pocas pruebas que les fue posible reunir, los Sacerdotes Negros descubrieron que todos aquellos desafortunados habían quedado maldecidos por una única influencia mortal.

Un demagogo canceroso había subido a bordo y había sembrado poco a poco primero las dudas, y después la locura y la corrupción que habían condenado a cada una de las almas a bordo del "Buscador Ardiente": uno de los infames Falsos Profetas de los Peregrinos de Hayte. Su investigación reveló que dicho sirviente del Caos se había infiltrado, usando sus artes oscuras, entre el primer grupo de abordaje que había subido a la nave, y que ahora estaba libre sobre el sagrado suelo de Maccabeus Quintus. En un acto sin precedentes, el Hierofante en persona se presentó ante el planeta e informó de la situación, inflamando el ferviente odio de su pueblo contra el engendro demoníaco que se escondía entre ellos mediante su apasionada oratoria. Unido en un propósito único, el planeta entero se alzó en armas y acabó por abatir al infiltrado, además de a otro centenar de sospechosos de herejía (y a no pocos inocentes "capturados" por error), purgándolos en un frenesí fanático.

Aunque los registros oficiales señalan que el Falso Profeta fue aniquilado, hay rumores persistentes dentro de las Órdenes Sagradas que sostienen que los Sacerdotes Negros lograron lo imposible y que capturaron con vida al diabolista, entregándolo a un Cónclave Malleus secreto. Sin embargo, la verdad sobre éste asunto quizá no sea revelada jamás.


Análisis Inquisitorial de la AmenazaEditar

La localización, persecución y destrucción de las células de los Peregrinos de Hayte es una de las principales prioridades del Cónclave de Calixis, y para muchos Inquisidores este "culto" es un objetivo prioritario. Esto está causado no solo por la habilidad, ampliamente comprobada, del culto para causar masacres a gran escala sino por el peligro, más sutil, de provocar daños a largo plazo a la salud moral y espiritual de las poblaciones en las que penetren.

También se les considera altamente peligrosos para la estabilidad del sector, ya que es uno de los afortunadamente pocos cultos y organizaciones heréticas capaces de operar a lo largo de todo un sector (y quizá más allá de este). No hay que olvidarse de que también es responsable de buscar activamente y eliminar a las fuerzas de la Inquisición.

La verdad, que permanece oculta en su totalidad de la mayoría del público, es que a pesar de las muchas victorias de la Inquisición contra el culto, los Falsos Profetas que permanecen en libertad han ido ganando poder y son cada vez más diversos como grupo. Parece evidente que el claro abandono y falta de cuidado que parecen tener por sus propias vidas y por las de sus seguidores crean algo similar a una rápida "selección natural", en la que solo sobreviven los más fuertes, no por dolorosos pactos demoníacos, esclavismo secreto ó saber arcano contrastado, sino por arrojarse a toda velocidad en busca del poder ó la muerte. Para los altos círculos de la Inquisición, dicho abandono imprudente planeta una sencilla pregunta: teniendo en cuenta el incremento constante de su poder y su deseo de destruirlo todo a su paso, ¿qué no serían capaces de hacer los enloquecidos líderes del culto? ¿A qué no se atreverán, si consiguen obtener el poder necesario?

FuentesEditar

Extraído y traducido en parte del Lexicanum Alemán.

  • Dark Heresy: Discípulos de los Dioses Oscuros, pags. 123 a 131
  • Dark Heresy Apocrypha: Línea Cronológica de Dark Heresy.

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