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O'Shaserra Tau 4ª Edición Mark Gibbons ilustración

La Comandante O'Shaserra, por Mark Gibbons.

La Comandante O'Shaserra o Sol Oscuro (Shadowsun en inglés) es la mayor heroína del Imperio T'au desde los tiempos de la Cruzada de Damocles al final de la Segunda Esfera de Expansión, y ha liderado las campañas de la Tercera y Quinta.

HistoriaEditar

La Comandante es una líder dinámica que ganó fama en las batallas de las Expansiones K'resh. Allí aplastó la amenaza Orka, y a cambio sus Cuerpos sufrieron las tasas de pérdidas más bajas de la historia. Cada una de las victorias de O'Shaserra está marcada por una eficiencia sin rival, un rasgo nada sorprendente en una de las alumnas más prometedoras del Comandante Jun'nami.

Hace más de cuatrocientos años, O'Shaserra era una joven guerrera brillante, y sus éxitos y actuaciones sin igual en las academias de la Casta del Fuego le hicieron ser reconocida como una de las mejores mentes militares del Imperio T'au. Por este motivo se le concedió el honor de estudiar personalmente bajo la tutela del enfermo pero legendario Comandante Jun'nami. A pesar de ser la protegida más joven de Jun'nami, O'Shaserra obtuvo resultados excepcionalmente buenos en todas las simulaciones, aventajando a todos sus compañeros excepto uno: el estudiante favorito de Jun'nami, el Comandante O'Shovah. Desde el principio se estableció entre ellos una rivalidad amarga, ya que ambos luchaban por obtener la aprobación de su anciano maestro.

Durante la batalla en la capital sectorial de Dal'yth en la que se detuvo por fin a la Cruzada de Damocles del Imperio de la Humanidad, fueron los audaces contraataques del Comandante O'Shovah los que más llamaron la atención, pero nunca podrían haber sido posibles sin las pacientes maniobras de O'Shaserra para atraer las líneas de batalla imperiales y llevarlas más allá de sus límites. Esta constante competición entre los dos Comandantes fue detenida abruptamente por la muerte del venerable Comandante Jun'nami. El Alto Concilio de los Etéreos no estaba plenamente convencido de que los sistemas de neurocaptura y hologramas de los ingenieros de la Casta de la Tierra pudiesen recrear las enseñanzas del mítico profesor, así que para asegurarse de que las enseñanzas de Jun'nami se preservarían para las generaciones futuras, se decidió que varios de sus mejores alumnos serían colocados en estasis. Por orden del Concilio, unos pocos elegidos, entre los que se encontraba O'Shaserra, fueron dormidos en animación suspendida, libres del paso de los años hasta que llegase el momento en el que fueran más necesitados, una época de gran expansión y furiosos combates.

Aunque Aun'Va había planeado despertar a la Comandante O'Shaserra al inicio de la Tercera Esfera de Expansión, la mayor invasión Orka sufrida hasta entonces por el Imperio T'au aceleró los meticulosos cálculos del Etéreo Supremo. Pero el sagaz Aun'Va convirtió incluso esto en una ventaja: apareciendo en un momento de gran necesidad, O'Shaserra demostró de nuevo sus cualidades como cazadora paciente, meticulosa en su planificación pero veloz en sus acciones. Su habilidad para atraer a sus enemigos a trampas bien diseñadas llevó a muchos ejércitos Orkos a su despiadada muerte durante las batallas de lo que ahora se conoce como la Gran Guerra de Confederación. No obstante, según lo dictase la situación, O'Shaserra podía ser atrevida: para acabar con los feroces combates en las junglas y desiertos de las Expansiones K'resh, dirigió un Cuerpo Mimético hasta el mismo corazón del campamento Orko para descargar un golpe letal. Sincronizando su asalto con un eclipse artificial, las fuerzas T'au usaron los retrocohetes de sus Armaduras de Combate XV25 Eclipse para desplegarse a baja altura desde naves de desembarco Orca.

Bajo la cobertura de aquella oscuridad antinatural, los pieles verdes nunca supieron qué les había golpeado. En un instante, sus líderes fueron acribillados por cañones rotativos y después rematados con abrasadores disparos de bláster de fusión. Fue la propia O'Shaserra quien buscó y se enfrentó al Kaudillo, derribando al imponente alienígena con fuego de precisión. Mientras las hordas alienígenas se agitaban confusas, el resto de los Cuerpos de O'Shaserra se unió a la lucha. Sin sus Jefez para dirigirlos, la mayoría de los Orkos entraron en pánico y huyeron, cayendo en emboscadas bien colocadas. Para cuando la luz solar logró atravesar el velo oscurecedor, la batalla había terminado y una nueva leyenda de la Casta del Fuego había nacido.

Contra los Tiránidos, dirigió una serie de devastadoras incursiones que desbarataron su estructura de control con tanto éxito que la Kor'vattra fue capaz de destruir toda una Flota Enjambre incursora sin perder una sola nave.

Aun'Va no perdió tiempo en ascender a la entregada Comandante, pues veía encarnado en ella todo lo que era noble en el servicio de la Casta del Fuego al Bien Supremo. Era una Comandante que no rehuiría su deber, que no olvidaría sus votos ante su pueblo ni su lealtad al propio Aun'Va. Cuando declaró la Tercera Esfera de Expansión, Aun'Va también anunció quién encabezaría los ataques más importantes: la Comandante O'Shaserra, ahora llamada "Sol Oscuro" en honor a su mayor triunfo hasta la fecha. Esta decisión no se tomó a la ligera, ya que la lealtad de muchos de los integrantes de la Casta del Fuego estaba en entredicho, pues apoyaban al Comandante renegado O'Shovah. Tras su escisión del Imperio T'au, a pesar de los intentos de los Etéreos por evitarlo, sus actos habían creado una especie de cisma entre los Guerreros del Fuego.

En su primer discurso como Comandante Suprema, O'Shaserra se dirigió al imperio desde el Domoarena Mont'yr, famosa por ser donde había entrenado O'Shovah. Su llegada, resplandeciente en su nueva Armadura de Combate prototipo XV22, estremeció los corazones marciales de todos los que la vieron, pero O'Shaserra quería algo más que lucir su impresionante apariencia. Frente al Domoarena había una estatua de mármol de seis metros de altura que representaba al Comandante O'Shovah vestido con su armadura XV8 Crisis y empuñando un rifle de plasma que apuntaba al cielo. Con toda la Casta del Fuego observándola, O'Shaserra abrió fuego contra la estatua de O'Shovah, reventándola en una explosión de profanación incandescente. Mientras el polvo se posaba, expuso las nuevas campañas en las que pronto se embarcarían. Habló del honor, del sagrado Código de Fuego y de la ley suprema del T'au'va. Tras este discurso, todos y cada uno de los Guerreros del Fuego gritaron con una sola voz, listos para seguir a su nueva Comandante hasta cualquier final. Aunque muchos se soliviantaron por la destrucción de un lugar sagrado para los Guerreros del Fuego de Vior'la, nadie dudó del valor y la elocuencia de O'Shaserra después de aquello.

En cuestión de días, la Tercera Esfera de Expansión había comenzado, y bajo el liderazgo de Sol Oscuro, el Imperio T'au fue casi imparable. Con la atención del Imperio de la Humanidad en otros frentes, y las amenazas Tiránida y Orka contenidas temporalmente, las puntas de lanza de la Casta del Fuego se lanzaron sobre los sistemas periféricos del Golfo de Damocles, de la Fisura Perdus y mucho más lejos aún. Aunque la invasión del espacio del Imperio de la Humanidad fue menor, los T'au establecieron colonias en al menos cinco sistemas que conformaban un halo alrededor de los planetas que ya controlaban. Dirigiendo desde el frente, O'Shaserra parecía estar en todas partes a la vez, y su asalto a Agrellan, un mundo colmena del Imperio de la Humanidad, abrió el acceso a todo el sistema Dovar.

La guerra por Agrellan, rebautizado Bahía Mu'gulath por los T'au, acabaría en fuego y destrucción debido a las terribles tecnologías del Adeptus Mechanicus. Aun así, las adquisiciones de la Tercera Esfera de Expansión habían sido notorias, reafirmando para siempre a O'Shaserra como un icono del T'au'va. Donde antes las estatuas y murales del Comandante O'Shovah habían engalanado las ciudades y plazas del imperio, ahora era Sol Oscuro la representada, como verdadera heredera del legado del Comandante Jun'nami.

Sin embargo, ni siquiera estos triunfos bastan para aplacar el alma inquieta de O'Shaserra. Siempre que queden nuevos mundos que iluminar y odiosos enemigos que nieguen la verdad del Bien Supremo, su brillantez táctica y su ejemplo inspirador seguirán siendo tremendamente necesarios para la Casta del Fuego. Y mientras los Etéreos sigan considerando a su antiguo camarada O'Shovah un traidor, está obligada a tratarlo como tal: su heroica intervención en la crisis de Bahía Mu'gulath no ha borrado su traición, ni ha convencido a O'Shaserra de abandonar su incansable persecución del Comandante descarriado.

ArmamentoEditar

O'Shaserra pilota una Armadura de Combate XV22 que le hace prácticamente invisible, como un fantasma acechando a su presa, y que está equipada con dos blásteres de fusión, y puede ir acompañada por hasta dos Drones de Defensa MV52 y/o un Dron de Mando MV62.

MiniaturasEditar

  • O'Shaserra con casco (4ª Edición).
  • O'Shaserra sin casco (4ª Edición).

GaleríaEditar

FuentesEditar

  • Codex: Imperio Tau (4ª Edición).
  • Codex: Imperio Tau (6ª Edición).
  • Codex: Imperio Tau (7ª Edición).
  • Codex: Imperio T'au (8ª Edición).