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Lobos Espaciales

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Bulldog.png El Sargento Guillermito, mascota de los Marines Espaciales, tiene el honor de patrocinar este espacio por orden del Capellán Cassius de los Ultramarines. ¡Pulsa sobre él y te acompañará a una Cruzada épica!

¡Lee más! ¡Sin piedad, sin remordimientos, sin miedo!

Icono de esbozo Por orden de su Santísima Majestad, el Dios-Emperador de Terra. La Sagrada Inquisición declara este artículo En Construcción por el Epistolario Ginnobushi. Si encuentra algún problema o falta de devoción por su parte, notifíquelo, un acólito del Ordo Hereticus estará encantado de investigarlo.
Lobos Espaciales

VI Legión

Primera Fundación
Antes de la Herejía Tras la Herejía
Emblema Lobos Espaciales.jpg
Lobos Espaciales.png
Detalles
Primarca Leman Russ. Señor actual Logan Grimnar.
Planeta Natal Fenris. Planeta Natal Fenris.
Fortaleza-Monasterio El Colmillo, Hrafnkel. Fortaleza-Monasterio El Colmillo.
Lealtad Emperador. Lealtad Emperador.
Especialidad Operaciones de asalto de choque, de búsqueda y destrucción y de persecución, campañas de castigo y execración. Especialidad Asaltos.
Nombre anterior VI Legión.
Grito de Guerra ¡Por Russ y el Padre de Todas las Cosas!. Grito de Guerra ¡Por Russ y el Padre de Todas las Cosas!.
Esquema Preherejía Esquema Postherejía
Esquema Lobos Espaciales Herejía Servoarmadura Corvus.png Esquema Lobos Espaciales Bran Redmaw.jpg

Los Lobos Espaciales fueron una de las 20 Legiones, en concreto la VI Legión, de Marines Espaciales creadas por el Emperador para su Gran Cruzada. Su Primarca era Leman Russ, el Rey Lobo de Fenris. Los "Vlka Fenryka" (como se llaman a sí mismos en el dialecto propio de Juvjk, podría traducirse por "Lobos de Fenris") se mantuvieron ferozmente leales al Imperio durante la Herejía de Horus, castigando a los Mil Hijos por su abuso de los poderes psíquicos y enfrentándose a las Legiones Traidoras, especialmente la Legión Alfa. Durante la Gran Purga se negaron de plano a someterse al Codex Astartes de Roboute Guilliman, y desde la desaparición de su Primarca montan guardia en torno al Ojo del Terror para impedir que los Marines Espaciales del Caos (y los hijos de Magnus el Rojo en particular) ataquen a los súbditos del Padre de Todas las Cosas.

HistoriaEditar

Desde los días del nacimiento de la VI Legión en Terra, ha permanecido aparte de sus hermanas. Sus orígenes están ocultos, y se ganó una temible reputación por la habilidad de sus guerreros como fuerzas de asalto de choque así como perseguidores incansables y cazadores sin igual. La violencia inesperada era la firma de la Legión, y sus campañas carecían de sutileza pero eran brutalmente rápidas. Como sus antiguos homónimos, los lobos de la antigua Terra, los asaltos de sus guerreros eran ejercicios calculados de ferocidad, diseñados para desgarrar y despedazar hasta que el enemigo estuviera destrozado o hubiera sido empujado a su muerte.

Condicionada para sentir una despreocupación casi suicida por el peligro y entrenada para aprovecharla al máximo en el campo de batalla, la infantería pesada que formaba el núcleo de los batallones de la Legión era una fuerza puesta a punto a base de combatir contra los incontables enemigos de la Humanidad, y según se susurra, contra sus propios hermanos más díscolos: a diferencia de sus Legiones hermanas, los Lobos Espaciales fueron mantenidos bajo el firme control de la Corte Imperial y desatados por orden del Emperador tanto para castigar a aquellos que renunciaban a sus juramentos de servicio como para destruir a los que se resistían a las ofertas de anexión al Imperio.

OrígenesEditar

Marines escudo vlka fenryka.jpg

Tótem ofrenda de los Vlka Fenryka

Las piedras angulares del Credo Imperial se explican en más de cien mil mundos. Aunque los detalles varían, todo el mundo sabe que, hace milenios, el Emperador de la Humanidad caminó sobre la faz de la Tierra. Sus magníficas proezas unificaron la raza del Hombre en lo que fue una edad de oro espiritual y las leyendas sobre su grandeza se han explicado en toda la Galaxia durante un centenar de siglos. Las bóvedas del Librarium Sanctus contienen esta y muchas otras verdades, sagradamente custodiadas por los Bibliotecarios de los Marines Espaciales desde el nacimiento del Imperio. Una de las leyendas más conocidas y respetadas de todas es la que se centra en la creación de los Primarcas.

En el punto álgido de sus poderes, el Emperador era prácticamente omnipotente. Pero ni tan solo él podía estar físicamente en todas partes al mismo tiempo, ni su cegador rayo de luz podía iluminar todos los rincones oscuros de la Galaxia. Por este motivo, el Emperador creó a los Primarcas: hijos nacidos de su propia sangre sagrada, cada uno un parangón de la Humanidad que superaba al resto de los humanos en todos los aspectos. Cada uno de estos primeros nacidos vino al mundo como un líder, un guerrero cuyo poder era templado por su serenidad y por su sabiduría.

No existe ninguna información fidedigna sobre cómo se diseminaron los Primarcas tan rápidamente por toda la Galaxia. La teoría más aceptada actualmente sostiene que los Primarcas fueron esparcidos por los confines más alejados de la Galaxia cuando todavía seguían incubándose en su estado naciente en los laboratorios debajo del monte Himayala. La única certeza que podemos extraer con seguridad de este misterio es que, a continuación, el Emperador utilizó la simiente genética de los Primarcas perdidos como plantilla para crear una especie genéticamente diseñada de superhombres: los Marines Espaciales.

Cada uno de estos guerreros potenciados era varias veces más poderoso que un soldado humano corriente y fue con estas tropas de élite con las que el Emperador se propuso unificar la Galaxia. Creó numerosas Legiones Astartes a imagen y semejanza de su Primarca. Los Lobos Espaciales se convertirían en una de las más grandes.

A un lejano y gélido mundo llamado Fenris, en el remoto noroeste de la Galaxia, llegó uno de los infantes Primarcas. Dada la dureza del clima en ese mundo, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que un ser inferior habría muerto de manera casi inmediata. Parece que es muy probable que el Primarca fuera adoptado por una Loba Fenrisiana (el propio Leman Russ mencionó su parentesco lupino en más de una ocasión). Se cree mayoritariamente que los lobos que acompañaban a Russ (Freki y Geri) eran sus hermanos de manada originales y que llegaron a la madurez prácticamente al mismo tiempo.

Saga de Gnauril. La Ascensión del Rey LoboEditar

240px-The Blooding.jpg

La "Prueba de Morkai"

La Saga de Gnauril, La Ascensión del Rey Lobo, describe la historia de un crudo Invierno Infernal en que el joven Primarca se unió a su manada en una incursión contra un asentamiento cercano a esta. Corrió hacia el pueblo a cuatro patas, con una manada de lobos aullando detrás de él; se abrió camino hasta el almacén del pueblo y cerró las mandíbulas sobre unos grandes pedazos de carne en salazón. Los lobos fueron atacados por los habitantes del pueblo antes de que pudieran llevar los despojos a sus hambrientas proles y el Primarca luchó con una ferocidad sin límites para permitir escapar a sus compañeros lupinos. Los pueblerinos no habían visto nada igual, así que pidieron a su señor, el Rey Thengir de Russ, que les librara de aquella amenaza. Una semana después, el Rey envió una partida de caza "con flechas envenenadas con veneno de dragón y cuchillos tan afilados que podían atravesar la corteza de un roble".

Gran parte de la manada del Primarca murió como consecuencia del ataque, atravesada por las lanzas y las flechas de los cazadores. Incluso la venerable loba que defendía a su camada fue empalada por la garganta, aunque acabó con la vida de cinco cazadores antes de sucumbir por fin a sus flechas envenenadas. Con todo, el niño lobo consiguió salvarse agachándose tras el cadáver de la loba. Mientras gruñía, se debilitaba poco a poco porque el veneno afectaba lentamente a su constitución de hierro y las flechas dentadas se le clavaban como alfileres en su cara y en su espalda. El niño lobo fue atado y amordazado con las tripas y los tendones de los cadáveres de su manada y fue arrojado ante el mismísimo Rey Thengir.

La saga prosigue con todo lujo de detalles y explica el primer contacto del primarca con la realeza de Fenris:

"Hacia el anochecer, quitaron la mordaza al hombre lobo y el Rey pidió a la criatura que implorase por su vida como un perro. La extraña bestia se irguió hasta su altura máxima y soltó un rugido tan largo y tan fuerte que algunos de los hombres más jóvenes tuvieron que abandonar la sala. La criatura de mirada enfurecida lanzó un escupitajo de sangre y de veneno al Rey Thengir mientras le miraba con los ojos brillantes de orgullo real".

A lo largo de los años siguientes, el niño lobo fue cuidado por el rey en persona. Se le enseñó a blandir un hacha de batalla, a pescar y, poco después, a hablar. El Primarca crecía con rapidez y absorbía los conocimientos a un ritmo increíble. También demostró una aptitud innata para el armamento, además de no tener rival en el combate sin armas. Propenso a rugir con una risa atronadora o a vociferar canciones sin armonía, el Primarca se dio cuenta, poco a poco, de que tenía más de humano que de lobo y que era mejor que cualquier otro. Cuando Russ logró desarmar al campeón de la guardia del rey de sus dos hachas de batalla durante su tercera sesión de entrenamiento, Thengir se dio cuenta de que el joven estaba llamado a la gloria. El Primarca pronto habló con una poderosa elocuencia y, una noche, el Rey Thengir decidió que ya era merecedor de recibir un nombre verdadero.

Así fue cómo realmente nació Leman Russ.

Leman RussEditar

Mucho de lo que sabemos de los primeros años de Leman Russ es fruto de los rumores y de las leyendas, pues su fama se difundió rápidamente por el planeta. Las leyendas de Fenris le citan como un hombre capaz de arrancar un árbol del suelo y partirlo por la mitad sobre su nuca, de enfrentarse a los ejércitos de los enemigos del Rey y hacer que echaran a correr sin sufrir un rasguño y de derribar a un mamut fenrisiano con las manos desnudas y comérselo entero para cenar. Tras la muerte de Thengir, no hubo discusión sobre quién sería el sucesor. El Rey Leman Russ ocupó su puesto en el trono.

Señor lobo exterminador.jpg

Señor lobo en armadura de exterminador

Cada víspera del Eterno Invierno, en los salones del Colmillo, la Fortaleza-Monasterio de los Lobos Espaciales, los Sacerdotes Rúnicos rememoran con gran detalle la saga de Leman Russ. Cada uno de los Lobos Espaciales se sabe el mito de memoria y la leyenda se transmite del solemne Sacerdote al ingenuo aprendiz con la mayor de las reverencias. De este modo, la saga de Leman Russ ha sobrevivido hasta nuestros días.

Debido a su tradición oral, la leyenda que se explica a continuación jamás ha sido escrita de ninguna forma por los Lobos Espaciales. No obstante, la introducción clandestina de un grabador de voz en el Banquete del Errante por parte del Inquisidor Chalfont, invitado a la mesa de Cormack Lengua de Lobo, ha proporcionado a los eruditos del Imperio la siguiente transcripción:

"Y así aconteció que Russ se alzó como rey de todo Fenris; su juicio era tan fuerte como el brazo de su espada y su autoridad era indiscutible.

Ningún hombre ni ninguna bestia podía igualar al Rey Lobo.

Ninguna tribu podía resistir la fuerza de sus ejércitos.

En el reino de Russ había una tregua entre el hombre y el lobo. A su corte acudían los más feroces señores de la guerra y las más hermosas doncellas. Las gestas sobre sus poderosas conquistas se propagaron como el fuego en un bosque y los ojos de Terra no tardaron en fijarse en sus proezas.

Tal era la fama de Russ y tan grandes sus hazañas, que el Sagrado Emperador de la Tierra puso rumbo a Fenris para encontrarse con el Rey Lobo.

En lo más profundo de su alma, sabía que tan poderoso guerrero tenía que ser uno de sus hijos verdaderos. También sabía que Russ no se doblegaría a su mando sin ser derrotado en combate. El Emperador estaba seguro de su propio poder y sabía que ese desafío no supondría ningún esfuerzo para él. ¿Quíen podría competir con un dios viviente? ¿Quién podría mantenerse firme ante la presencia del Rey de la Humanidad?

Así fue como las grandes naves voladoras del Emperador viajaron al centro del mar de las estrellas y aterrizaron sobre la fría superficie de Fenris pocos años después de la ascensión al trono de Russ.

El Emperador, cubierto con una túnica larga y sencilla, entró en la corte del Rey Leman Russ. Llegó a través de la boca bostezante de una caverna situada en el sur de Fenris. Su aura divina estaba oculta a los ojos curiosos de la corte del rey y su increíble energía psíquica se disimulaba con runas de disfraz y de confusión. Llevaba la mitad de la cara cubierta por las sombras de su capucha y en las manos sostenía el bastón de roble del peregrino.

Pero, para un ojo atento y agudo, su naturaleza era clara, pues los grandes Lobos Fenrisianos se apartaban para dejar paso a aquel extraño.

Leman Russ estaba recostado sobre su trono de roble, con una jarra de buen hidromiel en una mano y la pata asada de un oso en la otra.

Freki y Geri, los Hermanos Lobos, estaban enroscados sobre sus pies desnudos y un gran charco de sangre relucía a la luz de las antorchas en la base del trono. La corte había estado cazando y no se tomó muy bien la interrupción de su banquete.

El peregrino se acercó a la nudosa madera del trono y a su gigantesco ocupante y se quedó plantado mirando fijamente el lugar desde el que Russ presidía el banquete.

La corte quedó en silencio cuando el gruñido del Rey Lobo hizo retumbar los muros con el eco.

Freki reaccionó enseñando sus dientes. Geri, viejo más allá de lo imaginable, demostró ser más sabio que su hermano, pues el extraño respondía a la mirada de su amo sin pestañear.

Fue entonces cuando el desconocido propuso su desafío. Sería el rey quien decidiría la naturaleza de la competición.

Si vencía, el extraño no pedía nada excepto que se le permitiese beber a la derecha de Russ durante el banquete.

Los gritos de la casa del rey resonaron contra los escudos colgados del techo y todos los presentes compartieron su risa ante tan ridícula petición.

Russ le dijo al peregrino que, si no lograba vencer, debería servir a las órdenes del rey por un año. El extranjero aceptó sombríamente.

El Rey Lobo no quería estropear un buen banquete, así que su primer desafío fue una competición de comida.

La comida fue servida en grandes escudos de latón y, en efecto, el extraño comió bien, pues consumió sin pausa varias veces más que los guerreros más corpulentos. Pero, cuando levantó la mirada de su bandeja, Russ estaba acabando con su tercer uro.

Los enormes huesos rojos estaban apilados a su alrededor y no se podía ver ni un resto de carne. Con un atronador eructo, Russ sonrió al peregrino. Sus colmillos relucían rojos a la luz de las antorchas. El extraño bajó la mirada.

Pero el rey disfrutaba con aquel deporte. Se percató de que el viajero de la capucha marrón tenía el espíritu de un fenrisiano, así que desafió al visitante a una competición de bebida.

El segundo concurso empezó con el estentóreo soplido de un cuerno. Pero, cuando el peregrino había alcanzado el sexto barril de potente hidromiel fenrisiano, ya no quedaba nada más que beber.

El Rey Lobo había acabado con la bebida de todo el festín; había consumido suficiente bebida como para ahogar a una Gran Compañía entera.

Un destello de rabia apareció en los ojos del peregrino.

Si no le daban la oportunidad, ¿cómo podría probar su valía? Si todo lo que le ofrecían eran burlas y carcajadas de desprecio, ¿cómo podría abrazar a aquel guerrero, tan apegado a su hidromiel, como a su hijo perdido?

Decepcionado, el peregrino llamó a Leman Russ borracho y glotón y afirmó que lo único que sabía hacer era llenarse la panza y jactarse de su falsa grandeza.

Después de escucharse esas palabras, la corte quedó en silencio. Nadie se atrevió siquiera a respirar mientras el Rey Lobo se erguía hasta su máxima altura.

La carcasa ensangrentada de su comida cayó crujiendo a sus pies.

Russ desenvainó su espadón y se subió a la mesa de ceremonias mientras un gruñido surgía de su garganta. El Rey Lobo consideró tranquilamente las consecuencias de su último desafío y su corte dio un paso atrás al unísono para dejarle espacio.

El tiempo pareció detenerse cuando el Emperador de la Humanidad se despojó de su túnica. La capucha cayó de su cara y se reveló su auténtica forma.

Con una altura mayor que la de cualquier hombre presente, bañado en luz y envuelto en una barroca armadura dorada, el Dios Emperador se subió a la mesa. Su espada resplandeció al sacarla de su vaina con gemas incrustadas. Con un ruido que hizo estremecer los muros de la habitación, el Rey Lobo saltó y empezó la batalla entre las dos titánicas figuras.

El Emperador luchó con gracia y precisión; cada uno de sus actos era veloz como el fuego líquido y era imposible seguir con la vista el movimiento de su espada.

El Rey Lobo atacó con la fuerza de la pura rabia, templada tan solo por años de supervivencia gracias a su destreza e ingenio. El lustroso oro de la reluciente armadura del Emperador reflejaba las danzas de las llamas de las antorchas y los ojos de un millar de espectadores. La piel del Rey Lobo brillaba por el sudor y por la sangre y su melena flotaba a su alrededor mientras rugía y aullaba.

La velocidad y la pasión del ataque de Russ (una perfecta fusión de coraje marcial y una concentración absolutamente perfecta) convencieron al Emperador de que se hallaba con toda seguridad ante uno de sus hijos perdidos. Lanzando un gancho con su puño de combate dorado a tal velocidad que se le desdibujó el brazo, el Emperador golpeó a Leman Russ en toda la cara."

Según explican las notas que acompañan a la transcripción, llegado este punto de la grabación, todos los presentes gritaron grandes vítores. Esta parte de la leyenda parece ser causa de un gran regocijo entre la audiencia, ya que toda ella ha escuchado con anterioridad la historia y la conoce a la perfección.

"Es buena prueba de la fortaleza de nuestro señor Russ el hecho de que, apenas una hora después, ya podía pensar con claridad. Russ se había recuperado rápidamente de un golpe que hubiera destruido a cualquier mortal y dio pocas muestras de sentir dolor de cabeza (aunque el hecho de haber ingerido increíbles cantidades de hidromiel fenrisiano pudo haber influido en eso). No importa. El caso es que, con una sonrisa ensangrentada que mostraba sus colmillos rotos, juró fidelidad al Emperador de la Humanidad."

Es bien sabido por los eruditos imperiales que, cuando tuvo pruebas de su origen, Leman Russ ofreció de todo corazón su espada al Emperador. Su enseñanza y su entrenamiento fueron rápidos; en cuestión de semanas, el Emperador ya consideró a Russ digno de dirigir sus ejércitos en la sagrada guerra a través de la galaxia. Leman Russ fue presentado a los guerreros que llevaban su impronta en sus propios genes y así se convirtió en padre, progenitor y Señor de los Lobos Espaciales del Adeptus Astartes.

Leman Russ se adaptó rápidamente a su papel como Primarca de los Lobos Espaciales. Recibió el regalo de una excelente armadura bendecida tres veces por el propio Emperador. Su mandoble fue reemplazado por la legendaria Cuchilla Glacial Mjalnar, cuyos dientes fueron tallados a partir de las garras del Gran Kraken Gormenjarl y de cuya hoja se decía que podía partir en dos las montañas de hielo de Fenris. La Legión de los Lobos Espaciales aceptó al enorme Rey Lobo como Primarca y líder sin vacilar y, en los años siguientes, sus componentes se convirtieron en hijos para Leman Russ.

Con el paso del tiempo, todos los Primarcas se unieron a sus respectivas legiones. Las crónicas de aquellos días hablan de una edad dorada de conquistas y éxitos. Las fuerzas del Imperio eran imparables en su búsqueda por unificar la galaxia bajo la regencia del Emperador. Russ siempre actuaba como punta de lanza en cada batalla y se abría camino en vanguardia, aniquilando a todos los que se le ponían delante. A lo largo de las numerosas y extensas batallas de la Gran Cruzada, los Lobos Espaciales y sus aliados lupinos siempre lucharon en primera línea de combate. Russ siempre iba al frente de sus legiones, descuartizaba a cualquiera que se atreviera a desafiarlo.

La Herejía de Horus Editar

Escuadra Majolnir Guardia del Lobo.jpg

La Escuadra Mjolnir de la Guardia del Lobo

Las acciones de Russ obtuvieron un éxito tan aplastante que sus conquistas lo llevaron hasta los confines más alejados de la galaxia, a muchos años luz del Segmentum Solar. Miles de mundos fueron reclamados en nombre del Emperador y parecía que la Era Dorada nunca terminaría. Hasta que, en un acto que dejaría su cicatriz en la galaxia hasta el fin de los tiempos, el Primarca hermano de Russ, Horus, el progenitor de los Lobos Lunares, se apartó de la luz. La Herejía de Horus fue un período de guerra total, una gran herida abierta en el Imperio en el despertar de la locura del Gran Mal. Los engaños y la traición de Horus embaucaron nada menos que a nueve legiones de Marines Espaciales, ya fuera por coacción, descarriamiento o pura corrupción.

Los Lobos Espaciales, pese a no estar presentes en muchas de las batallas finales en las que las fuerzas del Caos asediaron el palacio del Emperador, se vieron fuertemente involucrados en los inicios de la Herejía de Horus. Fue durante los desastrosos comienzos de aquella época cuando empezó un odio ancestral que ha durado milenios entre los Hijos de Russ y la Legión de Marines Espaciales de los Mil Hijos.

En contraposición a los Lobos Espaciales, los Marines de los Mil Hijos se habían fijado el objetivo del conocimiento y, en consecuencia, se puede aprender mucho de los tomos recuperados desde su caída. Incluso hay descripciones sobre la destrucción de la legión, la más notable de las cuales es la que se refiere a la caída de Prospero. Sea como sea, todas están teñidas por la amargura de la derrota.

En estos textos pútridos se describe a los Lobos Espaciales de la peor manera imaginable. No obstante, con la cuidadosa integración de la leyenda de los Lobos Espaciales que retrata esta época y la sucesión de eventos que narran los textos de uno y otro capítulo, es posible componer una descripción bastante exacta de lo que propició realmente el odio ancestral entre estas dos legiones. Magnus el Rojo era un gigante entre los hombres: su altura superaba con mucho incluso la de sus hermanos Primarcas y su cabello y complexión eran de un rojo lívido. Lo más notable en su figura, no obstante, era el enorme ojo de cíclope incrustado profundamente en la frente del primarca; en lugar de dos ojos, como los hombres normales, Magnus tenía uno. Su fuerza se decía que rivalizaba con la de Russ, pero prefería invertir sus energías en explorar y aprender antiguos secretos arcanos antes que en practicar el arte de la guerra.

Sus peculiaridades físicas nunca fueron tenidas en consideración por el resto de Primarcas. Después de todo, Sanguinius estaba bendecido con alas y el propio Leman Russ lucía unos colmillos muy afilados. No obstante, el Rey Lobo temía que la mácula del Caos se hubiera alojado en el alma del gigante. Pero el Emperador hacía caso omiso de sus sospechas, pues Magnus era uno de sus propios hijos. Cuando los sucesos que conducirían a la Herejía de Horus maduraron para producir sus terribles frutos, Magnus el Rojo envió un mensaje psíquico al Emperador.

No ha quedado registrado el contenido de aquel mensaje, pero son varias las fuentes que especulan con la hipótesis de que se tratara de una advertencia sobre la traición de Horus. Aunque se dice que el contenido del mensaje era de gran importancia, el medio de enviarlo reveló inconscientemente la auténtica gravedad de las prácticas de los Mil Hijos. El Emperador se negó a creer que Horus, su hijo favorito, pudiera traicionarlo y reaccionó con furia ante la advertencia de Magnus. Cuando el Primarca del pelo llameante estableció la conexión psíquica con el Emperador, este se quedó horrorizado ante el alcance de la investigación que había sumido a Magnus en artes blasfemas y heréticas.

A los ojos del Emperador, los Mil Hijos habían investigado en exceso misterios que más valía dejar en paz, adentrándose así voluntariamente en la guarida de la bestia. Las explicaciones de Magnus no apaciguaron al Emperador y las peores sospechas de Russ se habían visto confirmadas. Debido a la insistencia de Russ, el Emperador se convenció de que el auténtico traidor era Magnus y no Horus. Aterrado, el Emperador ordenó a Russ que partiera inmediatamente rumbo al mundo natal de los Mil Hijos. El Rey Lobo reunió a sus legiones a su alrededor y se preparó, una vez más, para acudir a la guerra.

Quema de Prospero Mil Hijo vs Lobo Espacial.jpg

Un marine Lobo Espacial enfrentándose a un marine de los Mil Hijos durante la Quema de Prospero

Prospero fue otrora la imagen de un auténtico paraíso. Grandes torres de hielo y marfil surcaban el paisaje y abundaban los bellos jardines y los lagos tranquilos. Russ creía que este revestimiento de civilización y cultura ocultaba unos turbios cimientos de maldad. A sus ojos, cualquier erudito, escriba y hechicero se había adentrado demasiado en el lodazal del Caos y había bebido en exceso de sus blasfemas aguas de conocimiento prohibido. No había otra opción; el Rey Lobo sabía que debía seguir las órdenes del Emperador al pie de la letra: acabar con los Mil Hijos. Después de una prolongada e hiriente serie de bombardeos, las legiones del Rey Lobo cayeron sobre los habitantes de Prospero en una avalancha de furia aullante. La brutalidad y la ferocidad del ataque de los Lobos Espaciales les permitió abrirse paso hasta el corazón de la capital de Prospero, pero los Mil Hijos tenían suficiente presciencia como para preparar sus defensas finales.

Cuando los Lobos Espaciales finalmente consiguieron abrirse paso descuartizándolo todo hasta llegar a la puerta de la ciudadela más grande, las legiones de Magnus el Rojo ya les esperaban. La batalla que siguió se prolongó sin pausa día y noche. Los Lobos Espaciales luchaban con un fervor enfurecido y los Mil Hijos hacían lo mismo para salvar su mundo natal. Según todos los datos (aunque hay muy pocas cifras concretas), la guerra entre las legiones duró varios días y se cobró miles de vidas.

Finalmente, a pesar de toda su sabiduría, los Mil Hijos no pudieron resistir la furia de la legión entera de los Lobos Espaciales sobre el campo de batalla. En la vanguardia de las líneas de batalla de los Lobos Espaciales, dirigida por Jorin Garra Sangrienta, se encontraba la Decimotercera Gran Compañía. Eran los que podían adoptar la forma de lupino: sus almas bestiales podían transformarlos en espeluznantes hombres lobo en el fragor de la batalla. La estremecedora magnitud de la carnicería provocada por la Decimotercera Compañía abrió una enorme brecha en las líneas de los Mil Hijos y, poco después, los verdes pastos de Prospero se tiñeron de rojo con riachuelos de sangre. Los valientes guerreros de Magnus fueron exterminados lentamente, pero con firmeza, cediendo bajo el intenso fuego del asalto de los Lobos Espaciales.

Aunque no temían por sus vidas, lucharon hasta el último suspiro para proteger sus conocimientos y su mundo natal. La pérdida de todos y cada uno de los Marines Espaciales que allí murieron ha quedado registrada en el "Lamento de Prospero" y, pese a que su veracidad sea dudosa, se trata del único testimonio del terrorífico pacto del ciclópeo primarca. Magnus, empequeñecido en lo alto de su gran torre, contempló con agonía cómo los bárbaros Lobos de Russ despedazaban a sus hijos. Los aullidos de la manada resonaron en sus oídos, destruyendo su concentración, rompiendo sus defensas psíquicas y llevándolo al borde de la locura.

Saltando de su trono de ébano, agitó sus brazos en el aire y rugió una plegaria de ayuda para salvar a su legión y a sus grandes obras. Como si algo maligno hubiese estado esperando la llamada del cíclope, el cielo se oscureció y el aire crepitó con electricidad. Magnus se vio imbuido de energía arcana y su silueta se encorvó debido a los malignos cambios que estaban sufriendo tanto su cuerpo como su alma. Contempló los parapetos de su ciudadela y el desolador paisaje de dolor ante sus ojos y gritó. Cientos de los Hijos de Russ perdieron por completo su cordura bajo el efecto de los sortilegios de Magnus.

Los cielos se abrieron con un crujido y unos rayos caleidoscópicos frieron una tras otra las escuadras de los salvajes Lobos Espaciales. El mismísimo suelo de Prospero se cubrió de manos de diez dedos cada una, similares a obscenos hongos, que agarraban por las piernas a los guerreros bestia. Pero, aun así, estos siguieron luchando sin que todo aquello les importara lo más mínimo, inmunizados por su espantosa sed de sangre contra los numerosos horrores que protegían las ciudadelas. Puede asumirse que esta historia continúa, desde el punto de vista de los Lobos Espaciales, tal y como se relata en la leyenda "La Guerra de los Gigantes", escrita por el Inquisidor Bastalek Grim (1.087.345.M4I/ 5.586.741.P12).

Magnus el Rojo llegó al campo de batalla. La tierra asolada se licuaba con sus poderosos ataques mientras abría un sangrante reguero de cadáveres entre las filas de los Lobos Espaciales, aplastándolo todo a su paso. Allí donde posaba su mirada, incluso el más valiente Colmillo Largo se quedaba blanco y moría. Su único globo ocular palpitaba en su frente con un brillo antinatural y tenía la roja melena de punta debido a la electricidad que crepitaba alrededor de su cuerpo. Verdaderamente, se había convertido en una abominación a los ojos del Emperador. Leman Russ emergió de lo más sangriento del combate cuerpo a cuerpo para interceptar al enloquecido gigante.

Mientras se giraba, Russ agarró a uno de los traidores por la garganta y lo arrojó contra la cara del gigante. La mirada petrificadora de Magnus quedó bloqueada por un instante y, con una celeridad nunca vista, Russ cargó contra el titán carmesí. Pero, a pesar del ataque, este no cayó. El gigante se movió con mucha más velocidad de la que habría cabido esperar en un ser de tal tamaño y estampó su puñó en el pecho de Russ con la fuerza suficiente como para resquebrajar su coraza pectoral y clavar fragmentos de ceramita en el corazón de Russ. Pero el Rey Lobo no se inmutó.

Aferrando el brazo de Magnus mientras este se inclinaba hacia atrás para asestar otro golpe, Russ se propulsó hasta la cara del gigante y le propinó un certero puntapié justo en el ojo. El rugido de dolor de Magnus hizo temblar el aire y una espesa sangre negra empezó a caer de los cielos. Russ aprovechó la oportunidad y agarró a su cegado adversario por la cintura. Levantando al cíclope del suelo con los dientes apretados en una mueca de dolor, el Rey Lobo le partió la espalda. Al ver a su Primarca derrotado, los Mil Hijos dieron media vuelta y huyeron. Pero el cíclope se resistía a ser derrotado. Cuando Russ levantó su Cuchilla Glacial Mjalnar para asestar el golpe definitivo, Magnus balbuceó una palabra de poder y se hundió en el suelo iridiscente.

Por lo que respecta a la conclusión de esta batalla épica, los textos varían radicalmente. Algunas fuentes aseguran que los hechiceros de los Mil Hijos abrieron un portal hacia la Disformidad y se arrojaron a las fauces del Caos, prefiriendo esto antes que enfrentarse a la furia de los Lobos Espaciales. Otros afirman que, cuando escapó su enemigo, Leman Russ juró que destruiría hasta al último integrante de la Legión. Otros dicen que todos los miembros de la legión traidora se convirtieron en fantasmas y que su diabólico patrón los protegió de todo daño. Con todo, hay algunos datos seguros acerca de la huida de los Mil Hijos. No fueron destruidos y salvaron gran parte de sus conocimientos y de su literatura arcana. El propio Magnus no murió, ya que él y sus secuaces han asolado el Imperio durante miles de años desde aquel día. Además, sea como sea que escaparan, los lupinos se lanzaron en su persecución y desaparecieron de todos los informes imperiales a partir de aquel momento. Los Lobos Espaciales honran su desaparición con una piedra lisa en el Gran Annulus (véase "Observaciones sobre El Colmillo" por Erasmus Bosch, Inq.8.726/M40) y la Decimotercera Compañía nunca ha sido reemplazada.

La desaparición de Russ Editar

Dreaghnout Lobos espaciales.jpg

Bjorn Garra Implacable, Dreadnought de los Lobos Espaciales, durante la Primera Batalla del Colmillo

Una vez cada 1,000 años, el antiguo Dreadnought Bjorn Garra Implacable es despertado de su letargo sin sueños. Reúne a todos los Sacerdotes Rúnicos del Capítulo en torno a él, les recita de nuevo las antiguas sagas y pone a prueba sus recuerdos sobre sus ancestros. El siguiente texto es una transcripción directa del relato contado por Bjorn acerca de la desaparición de Russ, registrado por Vagnai Ravenmane en 7.662.M35.

"El Festín de la Ascensión del Emperador se desarrollaba como siempre. Miles de los hijos del Emperador se habían reunido para celebrar su victoria final sobre el Gran Mal.

Las antorchas que cubrían las paredes eran como estrellas en el cielo nocturno y nuestros espíritus se elevaban hacia las cúpulas. Los salones resonaban con las canciones y las risas. En el lugar de honor de la mesa, rodeado por sus amigos más íntimos, se sentaba el Rey Lobo en persona, Leman Russ. El gran Primarca se subió una vez más a la mesa de ceremonias de roble, la misma en la que libró una desesperada y titánica lucha por su vida y por su honor, siglos atrás, contra el Emperador. Una a una, las voces estridentes se apagaron. Los parlamentos de Russ eran legendarios. Los segundos pasaron; luego, los minutos.

El gran salón estaba silencioso como una tumba. Todas las miradas estaban clavadas en Russ. Pero el Primarca no mediaba palabra y su cuerpo estaba como congelado. Los que estábamos más cerca de él pudimos ver cómo tenía fijos sus grandes ojos amarillos en un punto vacío y cómo sus músculos de hierro estaban tensados con un espasmo. Lentamente, se levantó un murmullo en el anfiteatro natural del salón mientras sus guerreros se preguntaban en el nombre de Kraken qué podía estar sucediendo. ¿Se trataría de alguna broma? ¿Acaso nuestro carismático rey iba a rugir con una risotada atronadora para pedir, de repente, más cerveza? ¿Se trataba de algún tipo de desafío o tal vez de algo peor? No podíamos decirlo ni nos atrevíamos a preguntarlo.

De repente, Russ cayó pesadamente sobre sus rodillas produciendo un sonoro crujido que resonó en el salón antes de que se hiciese de nuevo el silencio. Se giró hacia sus seguidores más fieles y, con una voz que nadie más pudo oír (ni siquiera yo), les transmitió sus instrucciones. Con la cara marcada por la tristeza, se dirigió a la multitud y sus palabras graves se hundieron profundamente en el alma de cada uno de los Lobos Espaciales. Todos a una, Russ y su séquito dieron media vuelta y salieron a toda prisa del gran salón. Solo yo, el más joven de los favoritos del Primarca, fui dejado atrás.

Desde ese momento, cada año preparábamos su puesto en el festín; cada año su cuerno era llenado de bebida por si volvía. Pasaron siete largos y dolorosos años y Russ no volvió a su hogar con nosotros. Fue un tiempo triste y muchos dicen que el peor Invierno Infernal de todos los tiempos rugía en el exterior de las murallas de los salones la noche en que los señores lobo tomaron su decisión. Si Russ no volvía a nosotros, nosotros iríamos en su busca. Elegido como Gran Lobo, conduje a los Lobos Espaciales en la búsqueda de nuestro progenitor.

Así empezó la primera de las Grandes Cacerías. Las compañías de los Lobos Espaciales subieron a sus naves y partieron en distintas direcciones hacia el Mar de las Estrellas. La leyenda de las batallas que libramos y los mundos que descubrimos es larga, demasiado larga salvo para la víspera del Eterno Invierno. Con todo, al final, nuestra búsqueda fue en vano y no obtuvimos más que cuentos y profecías vacías. Así terminó, con tristeza, la primera Gran Cacería.

No son desconocidos los casos en los que el espíritu de Russ otorga a un sacerdote rúnico una visión y habla directamente con su mente. Sus palabras son las palabras del propio Russ; es entonces cuando empieza una nueva Gran Cacería. Aunque nunca hemos tenido éxito en nuestro objetivo final, hemos cosechado muchas victorias y hemos realizado muchas grandes tareas en nombre de Russ. Y, al acabar, siempre nos quedamos con el consuelo de sus últimas palabras: al final volverá con nosotros; en la batalla final; en la Hora del Lobo..."

Mundo natalEditar

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El planeta Fenris

Fenris es un planeta de dolor y dificultades, envuelto eternamente en un hielo atenazante o en un fuego abrasador. Se encuentra en el límite noroeste de la Galaxia, peligrosamente cerca del Ojo del Terror, pero, aun así, sus habitantes permanecen puros. Desde el espacio parece que la inmensa mayoría de Fenris esté cubierta por agua congelada y que las exiguas masas terrestres floten como pequeñas islas de tierra helada sobre la nieve.

De hecho, los eruditos imperiales a menudo se preguntan si, en los largos días del invierno fenrisiano, los océanos no se congelan por completo y cubren el planeta con un rígido manto blanco. Un pequeño continente es la única área de tierra que se ha mantenido estable a lo largo de los años: el territorio de Asaheim, que se eleva en lo alto de la cresta del mundo. El planeta gira alrededor de su sol formando una elipse pronunciada.

El resultado directo de esto es que el clima de Fenris varía del frío gélido durante la mayor parte del año hasta un calor insoportable en verano. Incluso cuando Fenris alcanza su perihelio, el continente principal sigue intacto, aunque continúan atravesándolo ríos de magma y lava abrasadora. Las placas tectónicas chocan, las montañas revientan y se abren gigantescas simas en la piel del planeta. A pesar de todo, entre las islas de hielo flotante a la deriva, sacudidas por feroces mareas, de algún modo los hombres de Fenris logran sobrevivir.

No solo los omnipresentes ataques de un clima cruel y siempre cambiante amenazan a la gente, sino también las especies nativas suponen una amenaza. Las presas (como las manadas de gigantescos alces fenrisianos, con sus majestuosas cornamentas afiladas como cuchillas de afeitar, o los inmensos mamuts, capaces de aplastar un cuerpo humano y reducirlo a pulpa) son verdaderamente peligrosas. No obstante, una observación detallada ha revelado que los depredadores de Fenris pueden considerarse entre los más feroces de la galaxia.

Viejos dragones y serpientes aladas surcan las corrientes térmicas que se generan sobre las islas flotantes y se reproducen en cuevas calentadas geotérmicamente. Las serpientes marinas y los krakens merodean por las profundidades como terribles leviatanes tentaculares cuya longitud puede llegar a ser de cientos de metros. El respetado Magos Biologis Anatole Leviticus ha teorizado sobre la hipótesis de que estos "Krakens" (uno de los cuales se dice que fue cazado por Russ en persona) sean restos de una infructuosa invasión Tiránida del pasado.

Grandes osos blancos, bestias furiosas con un peso equivalente al de un tiburón de hielo y prácticamente invisibles en una tormenta de nieve, pueden encontrarse vagando por la tundra helada y son perfectamente capaces de destrozar las paredes de los edificios más sólidos para alimentarse de sus sorprendidos ocupantes. No obstante, el depredador más peligroso de todos, uno tan avanzado que es conocido en toda la galaxia, es el lobo fenrisiano. Estos monstruos con piel de hierro pueden tener desde el tamaño de un caballo pequeño hasta el de un transporte de tropas blindado y están dotados de una astucia singular.

Una breve serie de estudios demostró que sus mandíbulas pueden dejar marcas en el plastiacero. Quizá lo más aterrador de estas bestias es que viven en manadas, así que, cuando cazan, su presa tiene escasas posibilidades de escapar. Dado que muchos Lobos Espaciales lucen los pellejos de estas crueles criaturas y han terminado con la vida de alguna de ellas sin más arma que las manos desnudas, se puede afirmar sin recelo que los guerreros de Fenris son poderosos. Nacidos en un mundo donde el peligro es omnipresente, solo los más fuertes sobrevivirán. Pocos mundos en toda la galaxia temen por la supervivencia de los Lobos Espaciales.

Organización Editar

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El Gran Anular del Colmillo, con los emblemas de las 12 Grandes Compañías

Desafiando al Codex Astartes, el Capítulo de los Lobos Espaciales se divide en doce Grandes Compañías. Cada una de ellas está al mando de un Señor Lobo, que solo responde ante el Gran Lobo en persona (cargo ostentado durante los últimos ochocientos años por el famoso Logan Grimnar). Cada gran Compañía posee su propio cuartel general o "guarida" en el interior de la fortaleza del Capítulo de los Lobos Espaciales, El Colmillo.

El ColmilloEditar

Este edificio de acero de kilómetros de altura domina las montañas de Asaheim y se dice que es la fortaleza más segura del Imperio, a excepción de las de Terra. El Colmillo cumple las funciones de cuartel general, catedral y fortaleza para cada una de las grandes compañías. Prácticamente, a todos los efectos, cada Gran Compañía es un cuerpo de tropas independiente, con su propio armamento, flota espacial, forjas, equipo y héroes ubicados en las profundidades de El Colmillo. Estas grandes compañías toman muchas cosas de su Señor Lobo actual, incluyendo su nombre. Cuando el Señor Lobo muere en batalla, se escoge a otro para reemplazarlo, así que la Compañía se renombra, se reconstruye y se reorganiza.

Esto proporciona una fluida estructura de mando en el interior del Capítulo (la tasa de mortalidad de los Lobos Espaciales es alta, como no podía ser de otro modo dada su predilección por el combate cuerpo a cuerpo; no obstante, algunos Señores Lobo, particularmente fuertes han celebrado su primer milenio). Cada Señor Lobo escoge un símbolo de la mitología de Fenris como sello personal y es este el que adorna el estandarte de la Compañía. La casa del Gran Lobo, en donde se sitúa el Gran Anular, preside las doce grandes Compañías. Esta casa comprende a todos los héroes más venerables del Capítulo: los Sacerdotes Rúnicos, los Sacerdotes de Hierro, los Sacerdotes Lobo y los Dreadnoughts. Su insignia siempre es la misma, el Lobo que Acecha las Estrellas, el sello personal del mismísimo Leman Russ.

Semilla genética Editar

Artículo Principal: Canis Helix.

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Marine de los Lobos Espaciales de la 13º Compañia Pre-herejia

La semilla genética de los Lobos Espaciales es tán única como letal. La espantosa potencia de la primera semilla genética implantada a un aspirante a Hijo de Russ es legendaria. Ha terminado con la vida de cientos de guerreros de Fenris y transforma a aquellos a los que no mata en monstruos terroríficos. No obstante, la Canis Helix es necesaria, ya que sin esta parte esencial de la herencia de Leman Russ no habría forma de implantar el resto de hélices genéticas.

Por desgracia, el código genético de la Canis Helix contiene una serie de aminoácidos no sintetizables por el cuerpo humano que tienen un efecto dramático en la fisonomía del potencial Marine Espacial. Los efectos de esta primera semilla única tienen lugar durante el adoctrinamiento del aspirante. Hacia el final, se le arroja a las montañas para que haga por su propio pie el camino de regreso al Colmillo. Los genes producen terribles cambios en la mente y el cuerpo del guerrero, que regresa a un estado primario mientras sus huesos se rompen y soldan de nuevo; le sale un espeso pelo por todo el cuerpo y pasa a desear tan solo carne fresca para alimentarse y sangre caliente para beber.

Su masa corporal aumenta hasta un ochenta por ciento, muchos de sus huesos se sueldan entre sí y le crecen vestigios de colmillos animales en las encías a medida que se completa la transformación. Aunque su cuerpo está torturado por el dolor, el guerrero debe dominar a sus genes o estos le dominarán a él. Por todos es sabido que las noches en Fenris están plagadas de criaturas salvajes gigantes, conocidas como lupinos, seres que no lograron superar la maldición. Convertirse en un lupino no solo significa fallar, sino también convertirse en un verdadero monstruo.

Si el aspirante consigue encontrar el camino de vuelta al Colmillo a través de los barrancos y glaciares plagados de hambrientos depredadores y azotados por gélidas ventiscas, se le implantará el resto de la simiente genética de los Lobos Espaciales, que estabilizará la Canis Helix y completará su adoctrinamiento genético en las filas de los Hijos de Russ. De todos modos, una pequeña parte de los guerreros no logra sobreponerse completamente a los efectos de la primera simiente genética y, en situaciones de gran tensión, vuelve al estadio primitivo y sediento de sangre que ronda por su estructura genética como una aparición fantasmal. Esta es la Maldición de los Wulfen, un temor real en Fenris.

Creencias Editar

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Un Lobo Espacial cazando Tiránidos

Los guerreros de Fenris se crían escuchando historias de monstruos y héroes, de lobos que corren por los cielos y de bestias marinas del tamaño de planetas. Están orgullosos de su tradición narrativa y valoran una buena historia casi tanto como una buena pelea. La mitología de Fenris está llena de fábulas que explican las proezas de los héroes y muchas de sus leyendas giran en torno a los lobos de Fenris que merodean por Asaheim. Estas creencias paganas son miradas con desprecio por la Eclesiarquía, pero lo cierto es que los Hijos de Russ se niegan a abandonar sus creencias, incluso cuando sus colmillos son ya largos y tienen la piel curtida por el tiempo y arrugada por la vejez.

La superstición está a la orden del día y los Lobos Espaciales acuden con frecuencia a la batalla adornados con tótems y talismanes para atraer la buena suerte y protegerse de los malos espíritus. El elemento central de sus creencias es la figura de Leman Russ, a quien consideran más que un hombre y otorgan cualidades divinas. Los héroes son tenidos en gran consideración y ninguno más que su Primarca, junto al que creen que volverán a luchar en la última batalla, en el fin del mundo.

Reclutamiento Editar

En Fenris se supervisan los combates tribales seleccionando a los mejores guerreros para que formen parte de los Elegidos, aspirantes a convertirse en Lobos Espaciales.

Doctrina de combate Editar

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Un Garra Sangrienta

Las fuerzas de los Lobos Espaciales tienen una aproximación a la disciplina marcial muy diferente de la de sus hermanos Marines Espaciales. Existen distintos tipos de escuadras o "manadas" en cada Gran Compañía y cada una desempeña un papel diferenciado en combate. A medida que un Lobo Espacial progresa a lo largo de su vida, puede ascender de categoría hasta que sea viejo y sus colmillos sean largos.

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Cazadores Grises

Si su fuerza y su valentía son indiscutibles, se le pedirá que se una a la Guardia del Lobo o incluso que se convierta en un Señor Lobo. La mayoría de Lobos Espaciales comienzan su carrera como Garras Sangrientas, jóvenes impetuosos e irreflexivos que no pueden esperar a probarse a sí mismos y cargan en grupos aullantes contra las líneas enemigas en un esfuerzo por aumentar su gloria personal. Los Garras Sangrientas son las tropas de choque de los Lobos Espaciales y la punta de lanza en la mayoría de los asaltos.

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Colmillos Largos

Si sobreviven, se convierten en guerreros maduros y capaces y se unen a las filas de los Cazadores Grises, guerreros templados por la batalla pero que no dudan en dar sus vidas en nombre del honor. Cuando los Lobos Espaciales son totalmente maduros, su pelo está gris y sus caninos son pronunciados; es probable que se conviertan en Colmillos Largos, soldados veteranos disciplinados y firmes incluso en el fragor de la batalla más intensa; de ser así, recibirán las armas pesadas de la Compañía. Los Lobos Espaciales más valientes y fuertes, tras demostrar su valor con alguna proeza de una bravura excepcional o de una resolución marcial, se pueden convertir en Guardias del lobo.

La Guardia del Lobo puede conducir a las manadas de guerreros más inexpertos a la batalla o formar una escolta para el guerrero más poderoso del ejército, el Señor Lobo. Pocos pueden resistir el envite de estos heroicos guerreros equipados con el mejor equipo de la armería de la Compañía, incluidas las armaduras de Exterminador, lo que los hace prácticamente imparables en combate cuerpo a cuerpo. La doctrina de combate de los Lobos Espaciales no tiene nada que ver, por desgracia, con la organización de sus Capítulos hermanos.

Dado que viven por el honor de la batalla, es prácticamente seguro que cualquier Lobo Espacial joven abandonará una estructura táctica estándar en favor de un simple asalto frontal contra el enemigo mientras aúlla con todas sus fuerzas. Se sabe que esto ha irritado a muchos comandantes aliados de los Lobos Espaciales a lo largo de los milenios, incluido el Comandante Solar Macharius, que registró su famoso malestar en el Tactica Ultimatum: "Los Garras Sangrientas de los Lobos Espaciales no solo se ponen en peligro a ellos mismos, sino que ponen en peligro las vidas de sus compañeros de armas. Si tantas ganas tienen de morir y no piensan hacer caso de las órdenes de sus superiores, lo mejor que podemos hacer es enviarlos derechos a la boca del lobo. Tan sólo podemos desear que algunos de ellos queden atrapados entre sus fauces."

A pesar de todo, los Lobos Espaciales no son, de ningún modo, berserkers descontrolados. Sencillamente, como Capítulo, confían en la eficacia del combate cuerpo a cuerpo por encima de cualquier otra táctica. Y lo cierto es que sus tácticas son innegablemente eficaces. Los Lobos Espaciales han luchado de una manera similar en cien mil campos de batalla desde que fueron creados y es poco probable que cambien ahora su forma de actuar solo para amoldarse a los preceptos del Administratum.

SagasEditar

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Jinete de Lobo

Los héroes de los Lobos Espaciales se hacen célebres por realizar hazañas en batalla, o por estilos de combate que convierten en propios. Un guerrero que combate con un estilo propio utilizará equipo con el que resaltarlo más, luchará de un modo que acentúe su estilo natural e incluso cambiará su nombre para reflejarlo. La especialización puede conferirle habilidades sobrehumanas en el campo de batalla. Esto se refleja en los eventos de su saga, que recibe el nombre correspondiente, por ejemplo Canis Nacido-Lobo lleva el nombre de la Saga de los Lobos porque cuando se dirige a la batalla lo hace con manadas de lobos de Fenris sobre los que ejerce un enorme control.

Este poder implica un coste. Para asegurar que el destino sonríe al Capítulo, los Sacerdotes Rúnicos cargarán a sus héroes con un deber sagrado o un juramento. Llevar un juramento a la batalla es un gran privilegio y un héroe no debería contravenirlo, a menos que pierda su honor o se pruebe que es falso. Cada saga tiene un juramento y deberán esforzarse por cumplirlo. Romper el juramento es una cuestión de honor. Y el honor es algo que los Lobos Espaciales valoran enormemente. Cuando los Lobos Espaciales luchen y venzan manteniendo sus juramentos intactos, Russ estará orgulloso; pues habrán luchado y ganado con estilo, teniendo historias que contar a sus compañeros del Capítulo. ¡Brindarán con una jarra de cerveza por la gloria de Fenris y el Emperador!

A continuación se muestran las Sagas de renombre:

  • Saga de los Lobos;
  • Saga del Oso;
  • Saga de Majestad;
  • Saga del Cazador;
  • Saga del Nacido Guerrero;
  • Saga del Matabestias;
  • Saga del Lobo de Hierro.

Saga de los LobosEditar

Los lobos de Fenris más fieros corren y merodean alrededor del Lobo Espacial porque ven en él un espíritu aún más salvaje que el suyo.

  • Juramento: Honor de los lobos. El Lobo Espacial considera a sus aliados lupinos como hermanos. Al menos un lobo de Fenris o un lobo de trueno deberían sobrevivir a la batalla para poder cumplir su juramento.

Saga del OsoEditar

El héroe que lleve la piel del oso tiene un gran temperamento cuando pone sus pies en suelo firme, ni siquiera el impacto de un relámpago puede derribarlo.

  • Juramento: La furia visita a los malvados. El Lobo Espacial deberá probar el poder de los hijos de Russ eliminando a un enemigo antes de terminar la batalla.

Saga de MajestadEditar

El Lobo Espacial tiene estatura de reyes y su voz está llena de una autoridad eterna. Aquellos próximos a él que frente al enemigo verán su moral reforzada.

  • Juramento: Da ejemplo. Un héroe que se retire o que sea derribado no merecerá pertenecer a esta saga; el Lobo Espacial intentará evitarlo a toda costa.

Grito de guerra Editar

El grito de guerra de los Lobos Espaciales difiere según la Gran Compañía que lo emita. En cualquier caso, lo cierto es que, al lanzar un asalto, cada miembro eleva su voz con un aullido que hiela la sangre.

Miembros NotablesEditar

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Logan Grimnar, Gran Lobo y Rey de Fenris

Durante la Gran Cruzada y la Herejía de HorusEditar

  • Aun Helwintr - Sacerdote Rúnico de la 3ª Gran Compañía.
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Ragnar Blackmane

Tras la HerejíaEditar

  • Haegr - Hermano de Batalla.

Naves conocidasEditar

  • Ragnarok - Otra nave insignia de la Legión.
  • Helridder (Destructor) - Dirigida por Bjorn, se enfrentó a la Legión Alfa, con resultado desconocido aunque se cree que fue destruido mientras su comandante abordaba la Hrafnkel para rechazar a los invasores.
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Hrafnkel, acorazado clase Gloriana y nave insignia de la Legión de los Lobos Espaciales.

ReliquiasEditar

Acciones NotablesEditar

Diccionario de términos de los Lobos EspacialesEditar

  • Vigilia de Allwinter - Antigua ceremonia celebrada a día de hoy de forma muy escasa, en la que los Sacerdotes Rúnicos se reúnen para cantar las Sagas del Capítulo.
  • Artificiero - Titulo reservado al más importante y respetado de los Sacerdotes de Hierro.
  • Asaheim - Principal continente de Fenris. Es una isla-continente separada del resto por enormes acantilados.
  • El Hacha de Morkai - Hacha del Caos reforjada y empuñada por Logan Grimnar.
  • Los Cinturones de Russ - Reliquias de los Lobos Espaciales. Cada Gran Compañía posee uno (hay 13) y están hechos a imagen y semejanza del de Russ.
  • Bjorn Garra Implacable - El Marine Espacial vivo más antiguo (se remonta a la Gran Cruzada), que ahora vive dentro de un Dreadnought.
  • Melena Negra – El más feroz y peligroso de los Reyes Lobos de las leyendas de Fenris. También llamado el Aullador de la Noche. Russ lo mató.
  • Garras Sangrientas - Nombre que reciben los Lobos Espaciales más jóvenes.
  • Feudo de Sangre - Término usado para designar los agravios que se remontan incluso a milenios y que fueron perpetrados por enemigos espacialmente odiados. Los más famosos son los que tienen con los Ángeles Oscuros y los Mil Hijos.
  • Canis Helix - Termino usado para designar al gen primordial de la semilla genética de los Lobos Espaciales. Es el gen más peligroso de todos los que poseen los Astartes. Sin el, no arraigan el resto de mejoras, y su mutación crea a los Wulfen.
  • Fetiches y talismanes - Elementos bendecidos que protegen en la batalla y refuerzan al guerrero. Los más potentes y conocidos son los que llevan runas incorporadas y están hechos con colmillos y colas de lobo.
  • El que escoge a los caídos - Cuervos cibernéticos que usan los Sacerdotes Rúnicos. El más conocido es Nigthwing, portado por Njal Stormcaller.
  • Buscador de Valientes - Nombre que dan los fenrisianos a los Sacerdotes Rúnicos que buscan nuevos candidatos a Lobo Espacial.
  • Codex Astartes - Tomo de los Marines Espaciales donde se recogen las normas de organización, táctica, heráldica y demás doctrinas. Los Lobos Espaciales lo ignoran.
  • La Copa del Wulfen - Una reliquia del capítulo que se usa en las ceremonias de creación de los nuevos Lobos Espaciales.
  • Dopplegangrel - Lobo mutante de Fenris que cambia de apariencia, color y forma para cazar y escapar de sus enemigos. Pocos han conseguido abatir a uno, entre ellos Lukas el Tramposo.
  • El Colmillo - Nombre que recibe la Fortaleza-Monasterio del Capítulo en Fenris.
  • Colmillo de Morkai - Cuchilla que usan los Sacerdotes Lobo para extraer las glándulas progenoides de los caídos.
  • Montañas Fanguard - Cadena de montañas, las más altas de Asaheim, sin contar al Colmillo, que rodean a esta montaña a modo de muralla.
  • El padre de los Krakens - Legendario Kraken, el más grande de todos, del que se decía que sus tentáculos rodean todo Fenris. Russ lo pescó y lo devolvió al mar por considerarlo "muy pequeño aún".
  • Fenris - Mundo de los Lobos Espaciales.
  • Fenrisiano - Nativo de Fenris.
  • Lobo de Fenris - Enormes cánidos que merodean por las tierras de Fenris
  • Fergus Forgrim - Legendario Sacerdote de Hierro que forjo la primera Cuchilla Glacial.
  • Freki y Geri - Los lobos fenrisianos hermanos de Russ.
  • Cuchilla Glacial - Arma de combate cuerpo a cuerpo, que generalmente toma forma de espada o hacha, muy valorada y que solo portan los grandes guerreros.
  • Gran Annulus - Anillo de piedra segmentado que se encuentra en el centro del Salón del Gran Lobo.
  • Gran Compañía - Cada una de las Compañías que componen el Capítulo. Son 13, pero una está perdida en el Ojo del Terror.
  • La Gran Cruzada - La reconquista de la Galaxia por la Humanidad, llevada a cabo por las Legiones de la Primera Fundación encabezadas por el Emperador.
  • El Gran Maligno - Nombre que dan los Lobos Espaciales al Señor de la Guerra Horus.
  • La Gran Cacería - Nombre que reciben las cruzadas de los Lobos Espaciales en las que el fin último es buscar a Leman Russ.
  • El Gran Lobo - Título que recibe el líder de los Lobos Espaciales.
  • El Gran Año - Periodo de tiempo que tarda Fenris en dar la vuelta completa a su órbita alrededor de su estrella. Aproximadamente unos dos años terrestres.
  • Cazador Gris - Nombre de los Lobos Espaciales más experimentados que los Garras Sangrientas y menos que los Colmillos Largos. Han ganado el derecho de empuñar el Bolter.
  • El Salón del Gran Lobo - Enorme cámara situada en el centro del Colmillo y que se usa para celebraciones.
  • Harak IronHelm (o Harek) - Señor Lobo de la época de la Primera Batalla por el Colmillo. Luchó contra Magnus el Rojo y este le mató, aunque le consiguió herir de gravedad. Su cripta, en lo alto del Colmillo es un lugar de peregrinaje para los Sacerdotes Rúnicos y los Escaldas.
  • Señor de las Runas Heimdall - Maestro de Njal Stormcaller, aclamado vencedor de la Guerra de Tokara.
  • Invierno Infernal - Fecha en la que la órbita elíptica de Fenris atraviesa una lluvia de meteoritos y el planeta es bombardeado por estos.
  • La Capucha de Gnryll - Un antiguo artefacto del Capítulo.
  • Sacerdote de Hierro - Equivalente a los Tecnomarines en el Capítulo de los Lobos Espaciales.
  • Islas de Hierro - Archipiélago que se encuentra al oeste de Asaheim, ricas en mineral de hierro. Los fenrisianos tienen allí un templo dedicado a los Dioses del Hierro. Es en ellas en donde residen la mayoría de Sacerdotes de Hierro del Capítulo, quienes forjan en sus piscinas de lava las armas y equipamientos de los Hijos de Russ. Las Islas cobraron aún más renombre tras las heroicidades de Arjac Puñoroca, quien las salvó de la invasión de un millar de crías de kraken.
  • Kjarg - El Legendario rey de todos los lobos de Fenris.
  • Kraken - Terrorífica criatura de los mares de Fenris. Mal llamada por alguno Dragón de Mar. Son criaturas totalmente diferentes.
  • Kyril Grimblood - Señor Lobo que salvo Fenris durante la Era de la Apostasía.
  • Guarida - Territorio dentro del Colmillo destinado a cada Gran Compañía.
  • Leman Russ - Primarca de los Lobos Espaciales.
  • Lobo Solitario - Se dice del Lobo Espacial que es el último superviviente de su manada.
  • Logan Grimnar - Actual Señor Lobo.
  • Colmillo Largo - Nombre que reciben los Lobos Espaciales más experimentados.
  • Morkai - Legendario lobo de Fenris que guarda las Puertas del Reino de la Muerte.
  • Manada (o Jauría) - Equivalente en los Lobos Espaciales a una escuadra.
  • Ragnar Blackmane - El Lobo Espacial más joven en conseguir el rango de Señor Lobo.
  • Ranulf el Fuerte - Fue un guerrero Lobo Espacial honorable respetado por todos (enemigos y amigos) que era incluso más fuerte que Russ.
  • Sacerdote Rúnico - Lobo Espacial con poderes psíquicos que posee el conocimiento de las Runas
  • Armadura Rúnica - Servoarmadura inscrita en runas protectoras muy poderosas
  • Arma o Báculo Rúnico - Artefactos cubiertos de runas canalizadoras de la energía psíquica.
  • Mar de las Estrellas - Nombre que dan los Fenrisianos al espacio.
  • Mar de las Tormentas - Nombre del océano que rodea Asaheim.
  • Escalda - Título que reciben los Lobos Espaciales recién iniciados como Sacerdotes Rúnicos.
  • Hijos de Russ - Otro nombre para los Lobos Espaciales.
  • Thunderwolf (Lobotrueno o Atronador) - Uno de los lobos legendarios de Fenris que se dice que crea los truenos y rayos con sus aullidos y el refulgir de sus colmillos.
  • Ulrik el Matador - El más famoso de todos los Sacerdotes Lobos.
  • La Bestia - Criatura semilegendaria que se dice se oculta en la Canis Helix de todo Lobo Espacial.
  • Hermanos Lobo (de la Manada) - Nombre que reciben los jóvenes guerreros de Fenris. También el único Capítulo Sucesor conocido de los Lobos Espaciales, que tuvo que ser disuelto.
  • El Ojo del Lobo - El nombre que le dan a su sol. Cuando la órbita del planeta se acerca mucho a este y los hielos se derriten, se le llama el Verano del Ojo y es una época de peregrinación y peligros para los Fenrisianos.
  • Guardia del Lobo - Son la escolta de un Señor Lobo. Está formada por los guerreros más bravos escogidos por el propio Señor Lobo y son los únicos que pueden usar armaduras de exterminador.
  • El Yelmo del Lobo de Russ - Uno de los más sagrados artefactos de los Lobos Espaciales. Se dice que lo uso Leman Russ.
  • Señor Lobo - El líder de cada una de las Grandes Compañías.
  • Pelaje de... - Se dice de una capa hecha con la piel de uno de los depredadores más peligrosos de Fenris. Las más famosas son la de Pelaje de Wulfen y Dopleggangrel.
  • Sacerdote Lobo - Líderes de los Lobos espaciales que realizan tareas tanto de Capellanes como de Apotecarios. Son los encargados del Culto de los Lobos Espaciales y los que reclutan nuevos candidatos (Buscadores de Valientes)
  • Explorador Lobo - Lobo Espacial escogido por su habilidad de actuar por su cuenta.
  • Wulfen - Bestia legendaria medio lobo, medio hombre. Se llaman así a los Lobos Espaciales que sucumben a la mutación de la Canis Helix. La llamada Maldición del Wulfen.
  • La Piedra Wulfen - Antigua gema incrustada en una servoarmadura que contiene un espíritu de un Wulfen y que permite a su poseedor adoptar su forma a voluntad. Es uno de los grandes tesoros de los Lobos Espaciales.
  • Tótem de Lobo - Estandarte sagrado de cada Gran Compañía.

Leer másEditar

Lista de Capítulos de Marines Espaciales.

Frases célebresEditar

"Como la montaña es Arjac, un pico cubierto de nieve. Su ira ensombrece la del oso herido. Puñoroca perdura cuando todo parece perdido."
Extraído de la Saga de Arjac Puñoroca
"Su palabra era el rugido del trueno, su mirada era la del águila, su poder era la fuerza del Kraken, su astucia era la del lobo, su temperamento provocaba la muerte de hombres."
Extraído de la Saga del Sacerdote Lobo Voltar el Sangriento
"La gente cree que los astartes de la VI son unos simples salvajes, pero tú has pasado el tiempo suficiente entre nosotros para saber que eso no es verdad. Luchamos con inteligencia. No nos limitamos a lanzarnos a la carga, aunque parezca que eso es lo que hacemos. Siempre utilizamos una inteligencia táctica impecable. Aprovechamos cualquier grieta en el enemigo, cualquier debilidad que tenga. Somos implacables, no somos estúpidos. ."
Leman Russ al hablar en Nikaea con Kasper Ansbach Hawser

GaleríaEditar

FuentesEditar

  • Pulsa aquí para iniciar tu viaje a la DisformidadIr a la Disformidad
  • Codex: Lobos Espaciales (Ediciones 5ª y 7ª).
  • Carteles de la exposición de Warhammer World.
  • Curse of the Wulfen, por David Annandale.

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar