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Roboute Guilliman y Sanguinius Wikihammer 40k

Roboute Guilliman proclama a Sanguinius nuevo Emperador ante las Legiones reunidas en Macragge.

"La ambición de salvar a la Humanidad es casi siempre un disfraz para el deseo de gobernarla."
Atribuida a Narthan Dume, Tirano del Imperio Panpacífico (M30)


El Imperium Secundus, también llamado el Imperio Olvidado, fue el segundo Imperio de la Humanidad creado por Roboute Guilliman durante la Herejía de Horus tras los horribles sucesos de la Batalla de Calth y la Masacre del Desembarco en Istvaan V, cuando la luz del Astronomicón desapareció repentinamente por culpa de la Tormenta de Ruina invocada por los Portadores de la Palabra. Aislado del resto del Imperio, y sin poder confirmar o desmentir si Terra y el Emperador habían caído ante Horus, el Primarca de la Legión de los Ultramarines reunió todas las fuerzas que pudo en Ultramar para dar comienzo a este proyecto para garantizar la supervivencia del sueño imperial de unificar a la Humanidad.

HistoriaEditar

FundaciónEditar

"La herejía tiene muchas formas. Puede ser evidente, como la que ahora desgarra las estrellas, pero también puede ser sutil, accidental. Por ejemplo, la construcción de un nuevo Imperio cuando el antiguo aún no ha sido declarado muerto."
Timur Gantulga, de los Cicatrices Blancas, conversando con Roboute Guilliman


"No estoy construyendo mi propio Imperio, Gantulga. Estoy preservando lo que queda del original."
Respuesta de Roboute Guilliman


Infiltrados Legión Alfa atacan a Roboute Guilliman

Infiltrados de la Legión Alfa atacan a Roboute Guilliman en la Fortaleza de Hera de Macragge durante la Herejía de Horus.

Tras los terribles sucesos de la Batalla de Calth, la XIII Legión había quedado gravemente dañada y ya no representaba una amenaza viable para el plan del Señor de la Guerra Horus de invadir Terra. Erebus de los Portadores de la Palabra había logrado completar su blasfemo ritual en la superficie de Calth, invocando en la Franja Este la Tormenta de Ruina, una Tormenta Disforme monstruosa mucho más grande y destructiva que ninguna conocida por la Humanidad desde la Era de los Conflictos. Esta tempestad partió en dos la Galaxia, dejando impasables vastas regiones del Imperio de la Humanidad durante siglos. También aisló y atrapó a las fuerzas Leales atrapadas tras su velo, como los Ultramarines, impidiéndoles coordinar sus esfuerzos y apoyarse entre sí mientras las Legiones Traidoras avanzaban hacia el Sistema Solar, así como, por un tiempo, advertirse unas a otras de la traición del Señor de la Guerra y de la guerra civil interestelar que empezaba a engullir al Imperio. La Tormenta de Ruina dejó a Terra sola en el vacío, infinitamente vulnerable a la inminente sombra de Horus.

Aislado del Imperio, Roboute Guilliman decidió asegurar los Quinientos Mundos del Reino de Ultramar, anclando lo que quedaba del Imperio de la Humanidad en Macragge, mundo natal de los Ultramarines. La XIII Legión había descubierto el medio para navegar por la Disformidad sin depender del faro del Astronomicón en una estructura tecnológica xenos llamada Pharos, recién descubierta en el mundo de Sotha e investigada por el Herrero de Guerra Leal Barabas Dantioch de los Guerreros de Hierro. Los Ultramarines también habían logrado mantener cierta seguridad en sus tránsitos, y la posibilidad de emerger organizadamente al Espacio Real. A todos los efectos y propósitos, los Quinientos Mundos eran el Imperio para los humanos atrapados más allá de la barrera de la Tormenta de Ruina. Todo era teórico en ese momento: el resto del Imperio, la seguridad de Terra, la supervivencia del Emperador. Macragge era lo único que Guilliman y sus Ultramarines sabían que tenían, y en una situación tan extrema, el único cimiento en el que podían confiar. Guilliman dudó en declarar formal y públicamente la fundación del Imperium Secundus, habiéndola admitido solo a sus confidentes más cercanos. Estaba plenamente convencido, y no se apartaría de sus facetas menos edificantes. No es que temiera usurpar al Emperador tanto como lo había hecho Horus, sino que le apenaba profundamente que su padre el Emperador, Terra y el gran sueño del Imperio se hubieran perdido, y que la única forma de conservar su civilización era consolidar los Quinientos Mundos de Ultramar. Era una carga que Guilliman nunca había deseado, y se hacía más pesada por el dolor.

Marines ultramarines atentado roboute guilliman en Macragge

Guilliman,tras acabar con los infiltrados de la Legión Alfa

El Hijo Vengador se negó a proclamarse Emperador, aunque sus consejeros más cercanos sugirieron que al menos debería declararse Regente del Imperium Secundus. En realidad, Guilliman odiaba esa palabra, y la idea de gobernar. Sabía que no podía dirigir y reinar al mismo tiempo, administrar el nuevo imperio y ser su cabeza suprema visible. Sus consejeros repusieron que nadie más podía ocupar el puesto, pues hasta donde sabían él era el último y único Primarca Leal vivo. Por tanto, debía convertirse en el punto de reunión del Imperium Secundus, revelando sus fuerzas renovadas, su resolución, su valía y su gloria como un fénix alzándose de las cenizas. Sin embargo, Guilliman aún se resistía a construir un imperio y colocarse a sí mismo en el trono, aun siendo el único candidato, porque apestaba a presunción, arrogancia, orgullo desmedido y ambición. Le recordaba demasiado a Horus Lupercal.

Guilliman sentía que si se proclamaba gobernante del nuevo Imperium Secundus, le haría quedar peor a ojos de todos los que aún le respetaban, y simplemente confirmaría las dudas de todos los que no lo hacían, pues parecería que aprovechaba la crisis para coronarse. Dirían que el Señor de Macragge parecía exageradamente ansioso y se apresuraba a sacar una malsana ventaja de la situación. Guilliman habría escogido a cualquier otro Primarca que quedase con vida, incluso al bárbaro Leman Russ, para que fuese el señor supremo del Imperium Secundus antes que él. Era una carga que no tenía deseos de tomar, pero al final se vio obligado a admitir que no había otro candidato disponible, y acabó por aceptar llevar el peso sobre sus hombros. Sin embargo, pronto la respuesta a sus oraciones llegó en la forma de una Flota Expedicionaria que entró en su Sistema directamente desde el Sector Thramas de la Franja Este. A su frente se encontraba nada más y nada menos que Lion El'Jonson y su Legión de los Ángeles Oscuros.

La llegada del LeónEditar

Desfile Macragge Ultramarines Ángeles Sangrientos

Los Ultramarines y los Ángeles Oscuros desfilan juntos por las calles de Ciudad Macragge.

Roboute Guilliman se sintió encantado de que uno de sus hermanos perdidos hubiese llegado en su hora de necesidad, pero se preguntó por qué de todos ellos había tenido que ser Lion El'Jonson el que había encontrado la forma de atravesar la tormenta. Aunque el Señor de Macragge admiraba al Primarca de la I Legión, siempre había sentido que estaba envuelto en sombras. El León vivía entre secretos, y actuaba según sus propios intereses cuando le parecía. Aún quedaba demasiado de los bosques salvajes de Caliban en él. Lion debería haber sido tan noble como cualquiera de los demás hermanos Primarcas de Guilliman, pero nunca se habían tratado con cercanía, y había mucho de ladino en él. Sin embargo, a pesar de sus recelos personales, Guilliman recibió al León con la formalidad y el respeto que su prestigiosa posición merecían: la Galaxia solo contenía a dieciocho Primarcas, y el encuentro de dos de ellos era un momento singular en el que el equilibrio del cosmos se ponía en la balanza, especialmente si esos dos eran quizá los líderes guerreros más venerados y respetados de todos los Leales. Guilliman ofreció a su hermano una guardia de honor de casi 47.000 guerreros, sin mencionar al millón o más de civiles que atestaban las calles de Ciudad Macragge deseosas de lograr echar un vistazo a los imponentes recién llegados.

Tras una inspección formal de la formidable capital de Macragge, los dos Primarcas se retiraron a una sala privada para hablar libremente. Allí Guilliman había creado un lugar de encuentro para el Emperador y sus veinte hijos: una larga mesa de piedra dominaba la habitación, y a su alrededor había veintiuna sillas hechas a la escala gigantesca de un Primarca a partir de la misma roca de granito que la mesa. Los respaldos estaban cubiertos por estandartes, cada uno con el emblema personal de uno de los Primarcas y su Legión, mientras que el gran trono a la cabeza de la mesa mostraba la bandera imperial de Terra. Dos de los asientos, sin embargo, mostraban dos paños blancos en honor de los Primarcas Perdidos, desaparecidos pero no olvidados, de las Legiones II y XI. Guilliman había creado esta cámara en la ciudad más grande de su mundo natal con la esperanza de que, algún día, acabada la Gran Cruzada, todos sus hermanos se sentarían como iguales con su padre y hablarían de los asuntos del Imperio.

Fue en esta cámara privada donde Guilliman reveló sus planes para la continuidad del Imperio a Lion. Debía perdurar, de una forma u otra, y ellos debían hacerlo perdurar. Guilliman no pretendió ocultar que estaba estableciendo un segundo Imperio sobre el cadáver del primero, pero afirmó que solo lo hacía para mantener encendida la llama del sueño de su padre. No se trataba de crear imperios o buscar la mayor gloria posible: Guilliman ya tenía los Quinientos Mundos de Ultramar a su servicio. La diferencia entre él y Horus era que no deseaba usurpar el puesto del Emperador, sino conservar sus ideales hasta que amainase la Tormenta de Ruina y se supiera qué había sido de Terra y del Señor de la Humanidad. Entonces, Guilliman le propuso al León que ocupase el puesto de Regente del Imperium Secundus en su lugar.

Otros datosEditar

Sanguinius Roboute Guilliman Lion El'Jonson Señores del Imperium Secundus

Sanguinius, Roboute Guilliman y Lion El'Jonson, señores del Imperium Secundus.

Aún se sabe poco sobre este oscuro periodo de la Herejía de Horus, pero parece seguro que Roboute Guilliman envió a lugartenientes de confianza, como el Tetrarca Tauro Nicodemus, a reclutar a todas las fuerzas Astartes leales al ideal del Emperador para luchar en contra de las Legiones Traidoras, ya fuesen destacamentos dispersos de las Legiones Leales o fuerzas aún fieles de las nueve Traidoras (por ejemplo, Barabas Dantioch y sus Guerreros de Hierro). Especialmente destacados fueron los casos de Sanguinius, que llegó con su maltratada flota desde el Cúmulo Signus creyendo que se dirigía hacia Terra, y el de Vulkan, que misteriosamente logró teleportarse mediante la baliza de su martillo desde la nave-prisión de Konrad Curze hasta la estratosfera de Macragge. Otras fuerzas presentes fueron los Ángeles Oscuros, los Lobos Espaciales, los Cicatrices Blancas, la Guardia del Cuervo, y las llamadas Legiones Destrozadas, que seguramente fueran las Compañías supervivientes de los Manos de Hierro y los Salamandras.




ConclusiónEditar

Se desconoce qué fue del Imperium Secundus, pero es seguro que fue disuelto una vez se descubrió que Terra y el Emperador seguían resistiendo frente a los Traidores.

FuentesEditar

  • La Batalla de Calth, por Dan Abnett.
  • Fear to Tread, por James Swallow.
  • Vulkan Lives, por Nick Kyme.
  • The Unremembered Empire, por Dan Abnett.