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Hydra Cordatus

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Mecanicus.png

El Adepto Sabiondus, mascota del Imperio del Hombre, protege este saber; pues es parte del Omnissiah. Pulsa sobre él para aprender más sobre los dominios del Emperador.

El Omnissiah sabe todo, comprende todo. Tus visitas honran al Dios Máquina.

Hydra Cordatus
Imperio de la Humanidad
Hydra Cordatus.jpg
Detalles
Segmentum Obscurus.
Sector Desconocido.
Subsector Desconocido.
Sistema Hydra Cordatus.
Tipo Mundo forja
Población Ninguna, destruido.

Hydra Cordatus era un mundo desértico y mundo forja imperial cercano al Ojo del Terror en el Segmentum Obscurus, y uno de los pocos lugares de la Galaxia donde el Adeptus Mechanicus almacenaba sus diezmos de semilla genética Astartes, en este caso procedentes del Capítulo de los Puños Imperiales. El planeta solo estaba ocupado por un espaciopuerto y un único núcleo habitado, formado por una gran ciudadela y un complejo de manufactorums, conocido como Tor Christo. Tor Christo era una enorme fortaleza con forma de estrella conectada a un bastión menor con forma de media estrella construido en la ladera de una montaña cercana. La ciudadela disponía una fuerte guarnición de Guardias Imperiales e incluso de un pequeño destacamento de Titanes Imperiales para proteger su preciado contenido.

HistoriaEditar

Gran CruzadaEditar

El mundo de Hyrdra Cordatus fue redescubierto y llevado a la sumisión imperial durante la Gran Cruzada en algún momento de finales del M30 o principios del M31 por la Flota Expedicionaria de la Legión Astartes de los Puños Imperiales. En el mundo recién descubierto, su Primarca Rogal Dorn había elegido la fortaleza ya existente, conocida como la Ciudadela Cadmeana, como el sitio sobre el que plantar el Aquila, no como un símbolo de la dominación imperial, si no como una sede de gobierno que fuese compartida por todos. La elegancia con la que la Ciudadela Cadmeana habían sido integrada en la topología local y la ciudad circundante era sobrecogedora. Ninguna historia contaba quién había construido esta maravilla sobre la montaña, aunque los ingenieros y artesanos que habían levantado sus muros vivientes seguramente debieron haber sido las mayores mentes de su era.

Sus murallas, forjadas en roca y piedra desconocidas en aquel mundo, y entretejidas con tecnologías cuyos secretos ni siquiera podrían ser desvelados por el Mechanicum, reaccionaban al daño como si estuvieran hechas de tejido vivo. Los impactos de los proyectiles eran recubiertos por costras de silicatos líquidos, y momentos después del asalto la muralla volvía a estar completa e intacta. El daño solo era imposible de reparar cuando era continuado y catastrófico. Cualquier atacante veía como las murallas reaccionaban en su contra, haciendo crecer proyecciones de roca viva erizadas de espinas, o siendo engullido por completo cuando la mampostería se abría bajo dicho enemigo. La fortaleza era literalmente inexpugnable e impenetrable para cualquier oponente convencional. Rogal Dorn dirigió a los antiguos regentes del planeta para establecer un gobierno planetario imperial ordenado, permitiendo que los habitantes de Hydra Cordatus pudieran escoger a su propio Gobernador Planetario, un respetado líder civil llamado Endric Cadmus, un movimiento democrático poco usual en los normalmente autoritarios Puños Imperiales.

Los Astartes de los Puños Imperiales acompañaron a los equipos de expedición y a los rememoradores para ir a las ciudades y municipios lejanos del planeta, propagando la palabra del Emperador de la Humanidad a un pueblo maduro para abrazar la Verdad Imperial. Había sido un momento glorioso, y cuando Dorn anunció que había llegado el momento para dirigir la VII Legión a nuevas campañas, la población de Hydra Cordatus lloraba su salida como la pérdida de un ser querido. El Capitán Felix Cassander se presentó con su Compañía ante Rogal Dorn para ser los centinelas del mundo recién obtenido, lo que sería una señal potente de que este era un mundo bajo la protección de los Puños Imperiales. Lo que no imaginaba el Primarca Dorn era que esta acción honorable iba a tener consecuencias que ni él habría previsto. 

Primer Asedio: La Herejía de HorusEditar

Primarca Perturabo Guerreos de Hierro Legiones Traidoras Angel Exterminatus Wikihammer.jpg

El Primarca Perturabo de la Legión Traidora de los Guerreros de Hierro aniquila a Astartes de los Puños Imperiales en el asalto a Hydra Cordatus llevado a cabo en la Herejía de Horus

El Capitán Felix Cassander de los Puños Imperiales, que se había quedado al mando del destacamento de Marines Espaciales tras la partida de la flota principal de los Puños Imperiales, desconocía que el Señor de la Guerra Horus había caído presa de los Poderes Ruinosos, y que había puesto en marcha una rebelión para derrocar al Imperio de la Humanidad. Poco después de la Masacre del Desembarco en Istvaan V y su trágica conclusión, los Guerreros de Hierro vieron la oportunidad de humillar a sus odiados enemigos, los Puños Imperiales, preparando un ataque en el mundo aislado de Hydra Cordatus. Cuando llegó la orden de Rogal Dorn de que todos los Puños Imperiales regresaran a Terra para comenzar a supervisar la defensa del Palacio Imperial, el Capitán Cassander inició los preparativos para partir de inmediato, pero la repentina muerte de su Navegante les inmovilizó hasta que llegara un reemplazo. Solo bastó un día para que llegase a Hydra Cordatus la noticia de la masacre de Istvaan V y la traición de Horus, lo que cambió el orgullo de la misión de defender Hydra Cordatus por frustración y amarga decepción por no poder luchar junto a sus Hermanos de Batalla y poder combatir a Horus y sus traidores para castigarles por haber pisoteado sus juramentos de lealtad. Pero la oportunidad de combatir a los traicioneros aliados de de Horus llegó pronto  

Los Guerreros de Hierro descendieron al planeta tras un bombardeo de saturación que redujo a cenizas tanto a los asentamientos agrícolas que ocupaban los fértiles deltas como al valle en el que se encontraba situada la Ciudadela Cadmeana. Las bombas de magma y los aceleradores de masas hicieron hervir los ríos, reduciendo la tierra fecunda a reseco polvo. La Ciudadela Cadmeana quedó intacta, aunque Cassander consideraba imposible creer que fuera posible llevar cabo un bombardeo de tal precisión. Sin embargo, los Guerreros de Hierro habían llevado a cabo tal hazaña precisamente para demostrar a los Puños Imperiales que eran superiores a ellos en todos los aspectos. El saber tecnológico de los ancestrales constructores de fortalezas, unido a la artísticamente esculpida orografía y al coraje de las fuerzas defensoras, mantuvieron a raya a los Guerreros de Hierro durante casi tres meses. Los guerreros de Cassander lograron sobrevivir día tras día, evitando que el enemigo lograra redesplegarse y pudiera aplicar toda su fuerza contra las fuerzas leales al Imperio. Aun así, cuando los Guerreros de Hierro, finalmente, consiguieron superar las antiguas defensas de la ciudadela y abrieron una brecha en sus murallas, desencadenaron un verdadero infierno, masacrando a los Legionarios restantes de los Puños Imperiales, a los heroicos hombres y mujeres de Hydra Cordatus que escogieron luchar a su lado, y a los refugiados de los devastados campos que se apiñaban bajo la fortaleza.

Cincuenta y dos Puños Imperiales y treinta mil hombres, mujeres y niños se apiñaban dentro de los muros de la ciudadela. Cuando llegó la hora del asalto final, el Primarca Perturabo en persona encabezó un audaz ataque contra los defensores de la ciudadela, aniquilando en solitario a más de treinta Astartes de los Puños Imperiales en tan solo unos minutos. El resto de los miembros de las fuerzas que defendían la Ciudadela Cadmeana fue eliminado hasta el último hombre. Los refugiados supervivientes fueron esclavizados por los Guerreros de Hierro antes de desplazarse hacia su siguiente objetivo. Hydra Cordatus quedó reducido a un árido y estéril mundo desértico por el ataque de la Legión Traidora. Tras el final de la Herejía de Horus, sería repoblado para servir como estación de investigación del Adeptus Mechanicus y como repositorio de la semilla genética del Capítulo de los Puños Imperiales.

Segundo AsedioEditar

Mapa Sistema Hydra Cordatus.jpg

Mapa del Sistema Hydra Cordatus

Diez milenios más tarde, el planeta Hydra Cordatus volvería a ser testigo del asalto de los Guerreros de Hierro sobre el ahora estéril y aislado planeta. En algún momento de la 13ª Cruzada Negra, en el 999.M41, un Señor del Caos sólo conocido como El Forjador de Armas, perteneciente a la Legión Traidora de los Guerreros de Hierro, atacó Hydra Cordatus siguiendo órdenes del Señor de la Guerra del Caos Abaddon el Saqueador con vistas a apoderarse de las reservas ocultas de semilla genética de los Puños Imperiales que albergaba el planeta. Desde los días de la Herejía de Horus, los Astartes de la VII Legión habían sido los enemigos jurados y más odiados de los Guerreros de Hierro, pero estos necesitaban semilla genética Astartes fresca para llenar sus filas, ya que el poder del Caos tendía a mutar su propia semilla genética hasta el punto de hacerla completamente inútil para la creación de nuevos Marines Espaciales del Caos. El Forjador de Armas tenía bajo su mando a los Capitanes Forrix, Kroeger y Honsou, quien pronto sería un Herrero de Guerra por propio derecho. Durante la batalla, el infame Titán Traidor clase Emperador Dies Irae fue finalmente destruido por el fuego cruzado de dos Titanes Imperiales clase Warlord. Sin embargo, al final los Guerreros de Hierro derrotaron a las fuerzas imperiales y del Adeptus Mechanicus que defendían el Tor, así como a una Compañía completa de Astartes de los Puños Imperiales, que habían llegado como refuerzos con la misión de intentar prevenir y evitar el robo de su legado genético.

Cuando la batalla fue ganada, el Herrero de Guerra al mando, habiendo complacido a los Dioses del Caos con su victoria, recibió como premio su apoteosis final como Príncipe Demonio, partiendo poco después hacia el Ojo del Terror. Antes de su ascensión final otorgó el mando de su partida de guerra a su campeón, Honsou, quien llevaría la semilla genética robada a los Puños Imperiales de regreso hacia el mundo demoníaco de Medrengard, situado dentro del Ojo. Tras la retirada de las fuerzas del Caos, bombardearon con furia los restos de la ciudadela hasta reducirla a polvo. Solo quedó un superviviente de dicha acción.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum Inglés y Wikihammer 40K UK.

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