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Herejía de Horus

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Mecanicus

El Adepto Sabiondus, mascota del Imperio del Hombre, protege este saber; pues es parte del Omnissiah. Pulsa sobre él para ir a la categoría Imperio de la Humanidad.

El Omnissiah sabe todo, comprende todo. Tus visitas honran al Dios Máquina

Mapa de la Galaxia en la Herejía de Horus

Mapa de los dominios imperiales hacia el final de la Gran Cruzada.

La Herejía de Horus fue la más devastadora guerra civil de la historia del Imperio de la Humanidad. Sucedida en el M31, duró solo siete años, pero logró dividir y casi destruir al naciente Imperio. Marcó el fin de la Gran Cruzada y supuso el internamiento del Emperador dentro del Trono Dorado.

Causas preliminaresEditar sección

Artículo principal: Causas de la Herejía.

Primarcas en Ullanor

Los Primarcas reunidos en el Triunfo de Ullanor, en el que el Emperador proclamó a Horus Señor de la Guerra y se retiró a Terra.

Aunque la Herejía fue el resultado de una conspiración de las fuerzas del Caos, hubo factores que ayudaron a que muchas de las Legiones Astartes se unieran a la rebelión. El primero fue el regreso del Emperador a Terra y su reclusión allí, donde se puso a trabajar en un proyecto secreto que se negó a revelar incluso a sus Primarcas, algo que dolió a su favorito, Horus Lupercal, a pesar de que había sido nombrado Señor de la Guerra en su ausencia. Este aparente abandono de la Gran Cruzada por un motivo que no quiso compartir ni con sus propios hijos generó desconfianza, resentimiento y disgusto hacia el Emperador por parte de muchos de los Primarcas.

Otro factor importante fue la formación de un cuerpo administrativo conocido como el Consejo de Terra. Muchos de los Primarcas creían que estos burócratas humanos estaban usurpando su legítimo lugar como gobernantes del Imperio que habían luchado por crear. Peor aún, los Primarcas no fueron admitidos en ese Concilio y la idea de un Imperio dominado por funcionarios mortales en vez de por los hijos del Emperador y sus Astartes se convirtió en causa de preocupación para muchos Primarcas.

Por último, el castigo del Emperador a Lorgar y sus Portadores de la Palabra fue la clave que sembró la semilla de la rebelión que se conocería como la Herejía de Horus. Después de que Lorgar y toda la XVII Legión fueran humillados públicamente, reprendidos y obligados a arrodillarse ante el Emperador en las ruinas de Monarchia por extender su creencia en la divinidad del Señor de la Humanidad, los fanáticos Portadores de la Palabra se sintieron traicionados y buscaron desesperadamente otro poder universal al que adorar. Esto acabó por llevar a Lorgar y a sus Legionarios al Ojo del Terror, donde juraron obediencia a las fuerzas del Caos y empezaron a conspirar contra el Emperador. Así, los Portadores de la Palabra se convirtieron en los primeros Marines Espaciales del Caos.

La corrupción de HorusEditar sección

Sin embargo, la Herejía de Horus no comenzó realmente hasta que el Señor de la Guerra Horus fue herido por el Anatham robado a los Kinebrach, y cayó en la luna de Davin, un lugar maldito por el terrible Dios del Caos Nurgle. La herida causada por la espada alienígena se negaba a curarse a pesar del superpotenciado sistema inmunológico de Horus y de los esfuerzos de los mejores Apotecarios de los Hijos de Horus. Entonces el Mournival de la Legión decidió llevar al Primarca al Templo de la Logia de la Serpiente de Davin, donde se les dijo que se le podía curar. Erebus y los Portadores de la Palabra, en secreto, habían orquestado la batalla de Davin.

Durante los rituales, el espíritu de Horus fue enviado a la Disformidad donde Erebus, disfrazado de su difunto mejor amigo Hastur Sejanus, le mostró una terrible visión del mismo futuro que sus propias acciones provocarían: el Imperio convertido en un régimen represivo, violento y supersticioso, en el que el Emperador y varios de los Primarcas (pero no Horus) eran adorados como seres divinos por las fanáticas e ignorantes masas de la Humanidad. Los Dioses del Caos se presentaron como víctimas de los poderes psíquicos del Emperador sin interés alguno en controlar el Espacio Real. Horus, que ya había sentido celos y resentimiento por el supuesto mal trato recibido de su padre, el Emperador, y que era uno de los que temían la idea de una paz en la que todo por lo que habían luchado fuese entregado a hombres de voluntad débil mientras las Legiones eran mantenidas solo como fuerzas pacificadoras. Por tanto, Horus estaba más que dispuesto a aceptar las falsas visiones presentadas por los Poderes Ruinosos de que el Emperador buscaba convertirse en un dios a costa de Horus.

Pero hubo una cosa con la que nadie había contado: Magnus el Rojo, hermano de Horus y Primarca de los Mil Hijos, había seguido estudiando las artes prohibidas de la hechicería tras el Concilio de Nikaea, y no pretendía dejar que su hermano cayese en manos de los poderes de la Disformidad. El ciclópeo gigante apareció en la visión de Horus, revelando la identidad del Capellán de los Portadores de la Palabra y rogándole que no cediese a las tentaciones del Caos. Desafortunadamente, Horus había decidido que si alguien merecía ser adorado como un dios era él y no el Emperador. Aceptó la oferta de unirse a los Dioses del Caos, y a cambio ellos curaron su herida y le concedieron el poder de la Disformidad. El pacto de los Dioses del Caos con Horus fue simple: "Danos al Emperador, y nosotros te daremos la galaxia."

La subversión de las LegionesEditar sección

Primarca horus

Horus, Señor de la Guerra del Imperio, Primarca de la XVI Legión.

Renunciando a su juramento al Emperador, Horus llevó a su Legión a la adoración a los Dioses del Caos. El genio de Horus se reveló cuando atrajo a su causa a la mitad de las Legiones Astartes, junto con muchos regimientos del Ejército Imperial y varias Legiones Titánicas, haciéndoles ver al Emperador como él lo hacía: como un hombre indigno de las alabanzas y el reconocimiento de la Humanidad. Angron de los Devoradores de Mundos, Fulgrim de los Hijos del Emperador y Mortarion de la Guardia de la Muerte fueron los primeros Primarcas en ponerse de parte del Señor de la Guerra. Para Horus fue fácil aprovechar las debilidades de cada uno de ellos: el frenético amor por la violencia de Angron encajaba perfectamente con Khorne, Fulgrim fue corrompido por un Arma Demonio de Slaanesh y quedó seducido por su promesa de perfección infinita, y Mortarion, que ya era de por sí cercano a Horus, fue fácil de persuadir gracias a la influencia de su Primer Capitán Calas Typhon, que ya adoraba a Nurgle desde hacía mucho. Erebus ya le había garantizado el apoyo de Lorgar  y los Portadores de la Palabra, y Horus trazó sus planes con estas Legiones a su lado. Sin embargo, aún había que ocuparse de Magnus el Rojo. El Primarca conocía la caída de su hermano e intentó advertir al Emperador de la inminente traición. No obstante, sabedor de que tenía que encontrar una forma de avisarle lo más rápido posible, Magnus decidió usar su hechicería para entregar el mensaje como un acto tanto de desesperación como de reivindicación. El mensaje penetró las defensas psíquicas del Palacio Imperial en Terra, destruyéndolas y con ellas su proyecto secreto: un portal controlado por el Trono Dorado desde el que el Emperador pretendía invadir la Telaraña y atacar a los Eldars en su territorio.

Leman Russ derrota a Magnus el Rojo Prospero

Leman Russ le parte la espalda a su hermano Magnus el Rojo en Prospero.

El asalto por la fuerza de Magnus a las defensas psíquicas permitió a la Disformidad y a sus innumerables habitantes rasgar e invadir el túnel de acceso a la Telaraña, y el tremendo chorro de energía psíquica desplegada tuvo terribles efectos colaterales en toda Terra. En la Ciudad de la Visión, el Coro Primus fue destruido y se rompieron casi todas las piedras susurrantes encargadas de dispersar el exceso de emanaciones psíquicas. Millones murieron o cambiaron de personalidad cuando sus mentes fueron golpeadas, y los torbellinos de energía consumieron asentamientos enteros. Como el Emperador ya había prohibido al Primarca que emplease la hechicería y se negaba a creer que Horus, su hijo más querido, le pudiera traicionar, creyó que el traidor era en realidad Magnus.

El Emperador ordenó al Primarca Leman Russ que movilizase a su Legión de los Lobos Espaciales y arrestase a Magnus; Horus, sin embargo, persuadió a Russ de que Magnus era una amenaza y no debería llegar vivo a Terra. Los Lobos de Fenris cayeron sobre Prospero, destruyéndolo todo a su paso. Magnus, traicionado, derrotado y abandonado por su amado padre, huyó a la Disformidad y se entregó a Tzeentch. Los Mil Hijos nunca habían planeado unirse a Horus, pero la trampa que Aquel que Cambia los Caminos había tendido a la Legión del Rey Carmesí les hizo sumarse al Señor de la Guerra de todas formas.

Lorgar Aureliano boceto

Lorgar Aureliano, el Urizen de los Portadores de la Palabra, arquitecto de la Herejía.

En cuanto a los otros que acabarían por ser Traidores, Konrad Curze estaba pendiente de ser castigado por el Emperador por destruir Nostramo, su mundo natal; Alfarius decidió apoyar a Horus después de que una organización alienígena, La Cábala, le convenciese de que la victoria de Horus destruiría a la Humanidad y con ella al Caos; por su parte, la frialdad y amargura de Perturabo hacia Rogal Dorn le hicieron fácil de corromper.

Incluso con tantas Legiones de su parte, Horus aún era consciente de que algunos de sus hermanos jamás se unirían a él. Tres de los Primarcas más leales, Lion El'Jonson de los Ángeles Oscuros, Sanguinius de los Ángeles Sangrientos y Roboute Guilliman de los Ultramarines fueron enviados a misiones muy alejadas de Terra. Los Ángeles Sangrientos fueron enviados con engaños al Cúmulo de Signus donde fueron atacados por Demonios, y los Ultramarines agruparon casi todas sus fuerzas en Calth para supuestamente reconciliarse con los Portadores de la Palabra dirigidos por Kor Phaeron y atacar un territorio Orko, pero fueron atacados por sorpresa cuando los preparativos aún estaban sin concluir. Por su parte, el León fue enviado a la Franja Este mientras se gestaba una rebelión en su mundo natal de Caliban.

Los Puños Imperiales y los Cicatrices Blancas estaban demasiado cerca de Terra para ser contactados sin levantar sospechas, aunque Horus creyó erróneamente que su gran amigo Jaghatai Khan se pondría finalmente de su parte. Mientras tenían lugar los hechos de la Atrocidad de Istvaan III, Horus también envió a Fulgrim a reclutar a Ferrus Manus, con quien tenía una estrecha relación, pero el Fénix subestimó la lealtad de la Gorgona y apenas consiguió escapar con vida. Fulgrim, en compensación, prometió a Horus que le entregaría la cabeza de Ferrus.

Las demás Legiones (la Guardia del Cuervo, los Salamandras, los Manos de Hierro y los Lobos Espaciales) permanecieron firmemente leales al Emperador, aunque todas excepto los Lobos pagarían caro por ello en las subsiguientes batallas. Además de las Legiones Astartes, Horus ya había seducido al Adepto Regulus con promesas de PCE recuperadas en la guerra con la Tecnocracia Auretiana y de libertad total de investigación, lo que atrajo a su bando a los principales líderes del Mechanicum de Marte; asimismo también había corrompido a una gran parte del Ejército Imperial con sus flotas.

El inicio de la HerejíaEditar sección

La Atrocidad de Istvaan III y la Huida de la EisensteinEditar sección

Artículos principales: Atrocidad de Istvaan III, Eisenstein.

Betrayal Istvaan III Warhammer 40k Heresy Wikihammer Herejía Horus

Combates en Istvaan III tras el bombardeo vírico y la calcinación del planeta

El primer signo de que Horus y su Legión se habían entregado al Caos fue el bombardeo vírico que el Señor de la Guerra ordenó sobre el mundo rebelde de Istvaan III. Su Gobernador había declarado su independencia del Imperio y el Consejo de Terra había encargado a Horus que recuperara ese mundo. Esta orden solo fomentó los planes de Horus. Aunque las cuatro Legiones bajo su mando directo estaban dispuestas a traicionar al Imperio, aún había elementos Leales entre los Hijos de Horus, los Devoradores de Mundos, los Hijos del Emperador y la Guardia de la Muerte, muchos de los cuales eran Marines Espaciales terranos que habían sido reclutados antes del descubrimiento de sus Primarcas. Horus, fingiendo obedecer las órdenes recibidas, reunió a sus tropas en el Sistema Istvaan.

Horus tenía un plan para destruir a todos los elementos Leales de las Legiones bajo su mando. Tras un prolongado bombardeo, Horus envió a todos los Astartes Leales al planeta, presuntamente para que lo devolvieran al seno del Imperio. En el momento de la victoria, sin embargo, los Leales fueron traicionados: Horus ordenó a sus naves que abrieran fuego sobre Istvaan III y empezaron a caer bombas víricas desde los cielos. No obstante, algunos Leales habían permanecido a bordo de sus naves, y los que no fueron asesinados lucharon desesperadamente por avisar a sus hermanos atrapados en la superficie. Su sacrificio salvó a muchos, pues fueron capaces de ponerse a cubierto antes de que estallasen las bombas. La población de Istvaan III no obtuvo esa protección. Doce mil millones de personas murieron casi de inmediato. El shock psíquico de tantas muertes simultáneas aulló en la Disformidad, alertando al Emperador de que algo iba terriblemente mal y confirmando a los Dioses del Caos que Horus ahora les pertenecía. Un contingente de Guardias de la Muerte Leales dirigidos por el Capitán de Batalla Nathaniel Garro huyeron de la órbita de Istvaan III a bordo de la dañada fragata Eisenstein, escapando hacia Terra para advertir al Emperador.

Angron, dándose cuenta de que las bombas víricas no habían sido totalmente efectivas contra los Leales, estalló en rabia y se lanzó al planeta con 50 Compañías de Devoradores de Mundos. Horus se enfureció con Angron por retrasar sus planes, pero a regañadientes le envió refuerzos de los Hijos de Horus, la Guardia de la Muerte y los Hijos del Emperador. En Istvaan III, los Leales supervivientes dirigidos por Saul Tarvitz lucharon valerosamente contra sus antiguos Hermanos de Batalla, pero su causa estaba condenada. Pronto solo unos pocos centenares de ellos quedaron con vida, y finalmente Horus se hartó del retraso y obligó a todos los Traidores a retirarse del planeta para lanzar un bombardeo orbital sistemático que acabó con los últimos supervivientes.

Entretanto, los setenta Leales del Capitán Garro habían tomado el mando de la fragata Eisenstein y evadido a las fuerzas de Horus, consiguiendo escapar a la Disformidad. La Eisenstein había quedado gravemente dañada a raíz de la huida; todos sus astrópatas estaban muertos y su único Navegante estaba herido de muerte. Sin embargo, Garro logró atraer la atención de las naves Leales de las cercanías sobrecargando el motor de Disformidad y emergiendo forzosamente en el Espacio Real. La Legión de los Puños Imperiales de Rogal Dorn había estado viajando lentamente por la Disformidad en dirección a Terra desde la Cruzada de Ullanor cuando sus Navegantes sintieron la detonación del motor de la Eisenstein. Poniendo rumbo de inmediato hacia el lugar del siniestro, Dorn se encontró con Garro, quien le explicó todo lo que había ocurrido en Istvaan III.

Los últimos tripulantes de la Eisenstein, ahora a bordo de la Fortaleza-Monasterio móvil Phalanx del Primarca Dorn, fueron capaces de alcanzar Terra (después de que la Eisenstein fuese destruida para garantizar que no quedasen restos de corrupción del Caos) e informar de las atrocidades cometidas por las Legiones Traidoras. Se dijo en milenios posteriores que sin esta advertencia, el Imperio habría tenido muchas más dificultades para responder a los siguientes movimientos de Horus, aunque a la vez permitió al Señor de la Guerra llevar a cabo la Masacre del Desembarco en Istvaan V.

El destino final de estos setenta Astartes se desconoce. Algunos creen que siguieron luchando por el Emperador hasta que murieron, mientras que otros sostienen que fueron tratados como los demás Traidores y encarcelados o ejecutados. Otros creen que el Capitán Garro, afectado por la terrible traición, se convirtió en Apotecario, jurando no volver a matar. Otros afirman que algunos de estos hombres formaron el núcleo fundacional del Capítulo de élite conocido como los Caballeros Grises, pues Malcador el Sigilita había presentado a ocho de los supervivientes al Emperador, todos ellos psíquicos dotados procedentes de las Legiones Traidoras pero totalmente fieles al Emperador y capaces de resistir las tentaciones del Caos.

La Masacre del DesembarcoEditar sección

Artículo principal: Masacre del Desembarco en Istvaan V.

Punta de Lanza del Asalto de los Manos de Hierro a Istvaan V

La Legión de los Manos de Hierro desembarca en Istvaan V

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Después de librarse de todos los miembros sospechosos de lealtad al Emperador dentro de las cuatro Legiones bajo su mando directo, Horus escogió Istvaan V como su puesto de mando y preparó una trampa para sus antiguos hermanos y sus Legiones.

Sufriendo por la traición de su hijo más querido, el Emperador ordenó el despliegue de siete Legiones Astartes enteras contra él. Sus órdenes eran capturar a Horus y a los Primarcas aliados a él y traerlos de vuelta a Terra para que respondieran por sus actos. Sin que el Emperador lo supiera, sin embargo, cuatro de los Primarcas y Legiones enviados a esta misión ya se habían vuelto contra él, formando una "quinta columna" que golpearía a los Leales en el momento más decisivo.

Las operaciones navales iniciales parecieron ir bien para los Leales. La Armada Imperial logró el control de la órbita de Istvaan V y las Legiones desembarcaron en el planeta. Bajo el mando de Ferrus Manus, tres Legiones enteras participaron en la primera oleada del ataque: los Salamandras de Vulkan, la Guardia del Cuervo de Corax y los Manos de Hierro del propio Ferrus. Horus sabía de antemano dónde se produciría el desembarco, y sus fuerzas maltrataron a las Legiones mientras desembarcaban, pero de todas formas los Leales avanzaron profundamente hacia su fortaleza.

Ferrus Manus, que dirigía la vanguardia en el centro, descubrió a su antiguo amigo Fulgrim entre sus Hijos del Emperador, pero no logró convencer a Vulkan y Corax de que siguieran apoyándole pues acababa de producirse la llegada de las otras cuatro Legiones enviadas a combatir a Horus, y decidieron retornar a reaprovisionarse dejando que los recién llegados ocuparan su puesto. Ferrus, enfurecido, atacó en solitario y murió decapitado a manos de su corrupto hermano mientras sus hombres eran exterminados.

Entretanto, los Salamandras y la Guardia del Cuervo se vieron atacados repentinamente al alcanzar las líneas de los Amos de la Noche de Konrad Curze, los Guerreros de Hierro de Perturabo, los Portadores de la Palabra de Lorgar y la Legión Alfa de Alfarius, quienes habían sido seducidos ya por Horus. La súbita traición causó la muerte de decenas de miles de Astartes incautos, sin munición o ya heridos, en lo que después se conoció como la Masacre del Desembarco.

Una frase atribuida al propio Señor de la Guerra resume la batalla entera: "Cuando la mano del traidor golpea, lo hace con la fuerza de una legión". Tras la batalla, Fulgrim entregó la cabeza de Ferrus Manus a Horus como trofeo. Hoy día los eruditos imperiales creen que el plan de la batalla y la traición fue trazado entre Horus y Alfarius, ambos grandes genios de la estrategia.

ConsecuenciasEditar sección

Lorgar y Angron atacan a los Ultramarines

Los Primarcas Lorgar y Angron atacan a los Ultramarines.

Los Manos de Hierro del Clan Avernii que habían acompañado a Ferrus Manus fueron aniquilados casi por completo, aunque unos pocos lograron huir, mientras que el resto de la Legión, que aún estaba viajando hacia el Sistema Istvaan cuando se produjo la traición, fue asaltada en sus naves nada más llegar por las flotas de todas las Legiones Traidoras. Los Salamandras se reagruparon y subieron a cuantas cañoneras pudieron, pero solo unos pocos miles lograron huir, dando por perdido a su Primarca Vulkan (que de hecho había sido capturado por el Acechante Nocturno para ser torturado y enloquecido durante meses en una mazmorra espacial). Por su parte, la Guardia del Cuervo, experta en la guerra de guerrillas, logró trazar rápidamente un plan de evacuación y escapar a las montañas, huyendo durante noventa y nueve días de las partidas de persecución Traidoras, pero al final contra todo pronóstico fue rescatada por una flota venida de su luna natal, Deliverance, y escapó a Terra.

Entretanto, las maquinaciones de Horus habían provocado la Batalla de Prospero, haciendo que los Lobos Espaciales empujaran a los Mil Hijos a entregarse a Tzeentch con tal de salvar sus vidas y su obra. Asimismo, el Mechanicum Oscuro se había alzado en rebelión contra el Emperador en el llamado Cisma de Marte, la Flota de Retribución de los Puños Imperiales enviada por Rogal Dorn a Istvaan V quedó a merced de los Guerreros de Hierro en la Batalla de Phall por culpa de una Tormenta Disforme, y los Ángeles Sangrientos habían sido engañados para invadir los Mundos Demoníacos del Cúmulo Signus.

Con nueve Legiones Astartes y gran parte de los altos cargos del Mechanicum de su parte, y habiendo derrotado a las fuerzas Leales que representaban una amenaza inmediata para sus planes, el Señor de la Guerra Horus emprendió una larga campaña de siete años para aislar a las restantes Legiones Leales y alcanzar Terra. La Legión Alfa se hizo con el vital Sistema Paramar, los Amos de la Noche atacaron a los Ángeles Oscuros en el Sector Thramas, y los Portadores de la Palabra traicionaron a los Ultramarines en la Batalla de Calth y después arrasaron Ultramar junto a los Devoradores de Mundos. Las matanzas perpetradas fueron aprovechadas por el Apóstol Oscuro Erebus para invocar la Tormenta de Ruina, que bloqueó las rutas y comunicaciones entre Terra y el Segmentum Ultima.

La Batalla de Terra y el Asedio al Palacio ImperialEditar sección

Artículo principal: Batalla de Terra.

Emperador vs Horus Renovado Wikihammer 40k

El Emperador y Horus se enfrentan junto al cadáver de Sanguinius en el puente de la Espíritu Vengativo.

Las Legiones Traidoras arrasaron los territorios de sus antiguos aliados a medida que avanzaban hacia Terra. Por todo el Imperio, las fuerzas Leales y Traidoras se enfrentaban cruelmente entre sí. Cuando por fin llegó al Sistema Solar, Horus destruyó las bases navales de Luna, y en treinta días acabó con las defensas orbitales de la propia Terra. La cuna de la Humanidad fue bombardeada y devastada, y después los Marines Traidores desembarcaron, encontrando una dura resistencia. Entre las fuerzas que habían logrado llegar a tiempo para defender al Emperador estaban las Legiones de los Ángeles Sangrientos, los Puños Imperiales y los Cicatrices Blancas. Los Leales estaban superados en número, y la Batalla de Terra se convirtió en el Asedio del Palacio Imperial.

Al quincuagésimo-quinto día de combates, los Traidores penetraron las murallas del Palacio Interior. El Señor de la Guerra, que había permanecido hasta entonces a bordo de la Espíritu Vengativo, recibió la noticia de que en cuestión de horas llegarían las flotas de los Ultramarines, los Lobos Espaciales y los Ángeles Oscuros. Viendo que si permitía que la batalla se alargase más perdería su ventaja numérica, Horus desactivó los escudos de su nave para atraer al Emperador a un duelo final que decidiese el resultado de la guerra.

El Emperador aprovechó la oportunidad y se teleportó a la Espíritu Vengativo junto a Sanguinius, Rogal Dorn, Exterminadores de sus dos Legiones y una escolta de Custodios. Las fuerzas del Emperador quedaron dispersas por el interior de la nave y se vieron obligadas a luchar para reagruparse. Sanguinius encontró a Horus primero y se enfrentó a él, pero no pudo hacer frente al poder que su antiguo hermano había recibido de los Dioses del Caos y murió, desatando la terrible Rabia Negra entre sus hijos. Muy poco después, el Emperador llegó también al puente y se enfrentó a Horus física y psíquicamente. Tras una larga y agotadora batalla, en la que el propio Emperador quedó herido de muerte, Horus murió a manos de su padre. El Emperador sobrevivió el tiempo suficiente para ser enterrado en el Trono Dorado por Rogal Dorn, y así logró preservar con vida a duras penas su cuerpo para poder resistir al Caos con su poder para toda la eternidad.

La orden final del Emperador dio inicio a la Gran Purga. Todas las fuerzas leales a Horus fueron acosadas y perseguidas hasta que se retiraron al Ojo del Terror, y los planetas donde habían ejercido un importante control, como Davin, Istvaan V o sus mundos natales, fueron sometidos a Exterminatus. Todos los registros de sus hazañas fueron erradicados, borrando su memoria. Ezekyle Abaddon, antiguo Primer Capitán de los Hijos de Horus, acabaría por refundar a su Legión como la Legión Negra y convertirse en lo más parecido a un líder supremo de todos los Traidores (ya que la mayoría de Primarcas se habían convertido en Príncipes Demonio y habían dejado de preocuparse por la conquista del Imperio), encabezando desde entonces trece Cruzadas Negras consecutivas contra diferentes regiones del Imperio.

Batallas más famosas de la HerejíaEditar sección

Cronología confirmadaEditar sección

  • Batalla de Signus (005-006.M31) - Sanguinius es engañado por el Señor de la Guerra para exterminar un supuesto rebrote de la raza esclavizadora de los Nephilim, haciéndole creer que poseen la cura para la secreta Sed de Sangre de su Legión. Sin embargo, en realidad el Cúmulo Signus se ha convertido en la guarida de numerosos Demonios que buscan provocar la caída al Caos de los Ángeles Sangrientos y la muerte del Ángel. Contra todo pronóstico consiguieron superar su rabia sanguinaria y destruir a sus enemigos, tras lo cual retornaron en busca de venganza.

OtrasEditar sección

  • Batalla de Vanaheim - Se produjeron terribles combates entre los Guerreros de Hierro y las fuerzas Leales.
  • Batalla de Kiavahr - La Guardia del Cuervo comienza a reconstruir sus fuerzas con secretos de genética obtenidos del Emperador en Terra, y trabaja en secreto en la superficie del Mundo Industrial Kiavahr. Sin embargo, la Legión Alfa había infiltrado operativos en la XIX Legión durante la Huida del Cuervo en Istvaan V, y Omegón fomentó una revuelta de los Tecnogremios locales contra Corax. Finalmente la Guardia del Cuervo logró expulsar a los espías y derrotar a los rebeldes, pero su material genético quedó contaminado y la muestra original fue robada por Omegón.

GaleríaEditar sección

Leer másEditar sección

Gran Cruzada.

Cisma de Marte.

Batalla de Prospero.

Primera Batalla de Paramar.

FuentesEditar sección

Extraído y traducido de Lexicanum Inglés.

  • Realm of Chaos: Slaves to Darkness (Libro de Trasfondo).
  • Visiones de la Herejía.
  • Prince of Crows (Novela Corta), por Aaron Dembski-Bowden.

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