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Guerrero Glandular Wikihammer

Guerrero Glandular

"El subidón al matar... es más fuerte que el del Slaught, me pone más a tono que la Frenzonia. Mataría por saborearlo... podría matarte por saborearlo"
Ryant Gos, Guerrero Glandular mercenario


Un Guerrero Glandular es un humano, generalmente un Archimilitante, que ha sido sometido a modificaciones e intervenciones augméticas, en las que se incorporan o sustituyen órganos y glándulas de su estructura fisiológica en aras de convertirse en un guerrero de talla sobrehumana, similar aunque inferior a otros guerreros mejorados del Imperio, como los Guerreros Trueno o los Astartes.

Actuar como Archimilitante implica convertirse en uno de los mejores guerreros de los que la Humanidad pueda disponer. Habiendo medrado poco a poco a través de los diferentes grados o habiendo ascendido desde la Subcolmena, sobreviviendo a incontables batallas y acabando con innumerables enemigos, es fácil creer que una persona así sería un adversario capaz de enfrentarse a cualquier clase de oponente. Sin embargo, cuanto más tiempo se pasa luchando en la Extensión de Koronus, más se da uno cuenta de que alguien meramente humano no suele ser siempre lo suficientemente bueno para triunfar. Para algunos esto implica el tener que adiestrarse en disciplinas marciales avanzadas, someterse a mejoras mecánicas augméticas o disponer de un armamento superior. No obstante, existe otro camino para lograr la supremacía en combate, uno que levanta infames rumores en los circuitos clandestinos de mercenarios, luchadores de foso, gladiadores y todos aquellos que se ganan la vida con el Bólter y la Espada Sierra: entregarse a las intervenciones de manipulación de la carne del Adeptus Mechanicus y convertirse en un Guerrero Glandular.

Los primeros pasos

La búsqueda del modo de mejorar el frágil cuerpo humano, optimizándolo como máquina de combate, lleva desarrollándose desde hace milenios. Los hijos favorecidos del Sagrado Emperador, los Astartes, son la prueba viva de esta búsqueda. El Adeptus Mechanicus suele preferir un acercamiento más directo a dicho objetivo, que consiste simplemente en sustituir las problemáticas carne y sangre por la pureza del plastiacero y los circuitos para crear soldados como los Tecnoguardias Skitarii. Sin embargo, los secretos de los procesos necesarios para lograr dicho objetivo suelen estar celosamente guardados, y por lo general precisan para su desarrollo de periodos de tiempo excesivamente largos para cumplir con las necesidades de la maquinaria bélica del Imperio, por lo que se hizo necesario explorar nuevas vías. Durante muchos siglos, los Genetistas del Adeptus Mechanicus se esforzaron por mejorar la misma carne de sus guerreros mediante una serie de operaciones e implantes que podían llevarse a cabo en un periodo de tiempo relativamente corto. Finalmente, en los Mundos Forja de Dantris III, lograron el éxito. Una inesperada invasión Tiránida había cogido completamente por sorpresa al Sistema, y tan solo el 23º Regimiento de la Guardia Imperial acantonado en el cercano Lostok estaba disponible y lo bastante cerca como para poder actuar como medio de defensa efectivo. Por desgracia, el gravemente contaminado planeta ya había invadido por los temibles organismos Tiránidos, lo que hacía que el combate en el exterior de los complejos industriales fuera prácticamente imposible. Muchas compañías de los más duros soldados de la Guardia se presentaron voluntarios para sufrir cirugías experimentales que les permitirían luchar de forma eficaz en el mortífero entorno. Aquellos que lograron sobrevivir al proceso de implantación de los nuevos órganos incubados en probetas y de las glándulas productoras de drogas fueron capaces de luchar sin protección alguna en la superficie del planeta, enfrentándose y rechazando a las horrendas criaturas que la invadían gracias a su propia agresividad y ferocidad inhumana. Tras muchos meses, el enjambre fue repelido y los pocos supervivientes del combate fueron recuperados para un mayor análisis y estudio. De aquellos, muchos fueron requeridos por Inquisidores y por todos aquellos que deseaban disponer de tales individuos luchando por su causa, o en su nombre.

Procedimiento

El proceso de creación de un Guerrero Glandular, como muchas otras cosas en el Imperio, tiene más de arte que de ciencia. A pesar de ello, estos humanos mejorados han sido vistos en conflictos por todo el Imperio, habiendo actuado asimismo de forma encubierta como asesinos. Sus hazañas se han convertido en leyendas entre los diversos Regimientos de la Guardia Imperial que han servido con ellos. En el Sector Calixis, los destacamentos de Guerreros Glandulares fueron empleados con éxito en las guerras de Colmena de Tranch, en donde su ferocidad igualó a la de sus adversarios mutantes. Aunque muchas de las unidades de la Guardia Imperial del Sector no disponen de unidades de Guerreros Glandulares, algunas formaciones de élite disponen de tales escuadras especializadas. Incluso se rumorea que Regimientos enteros de estos seres mejorados operan en las zonas de guerra más desesperadas e infernales del Sector Calixis.

El proceso de conversión de un humano vulgar y corriente en un Guerrero Glandular depende de una serie de intervenciones quirúrgicas, que introducen filtros de toxinas en los pulmones y vasos sanguíneos del sujeto sometido al proceso, implantando a la vez órganos incubados in vitro y glándulas de producción de drogas que sintetizan substancias equivalentes en efecto a la Frenzonia, el Slaught, el Stimm y la Espuela. Todos estos implantes están diseñados para incrementar las capacidades de un guerrero ya de por sí formidable hasta niveles normalmente imposibles de conseguir de otra manera, permitiéndole asimismo sobrevivir en los entornos más contaminados a la vez que le capacitan para luchar con una mayor ferocidad. Al mismo tiempo, los filtros incorporados permiten eliminar cualquier subproducto químico de las substancias sintetizadas por las glándulas, por lo que no hay que preocuparse de posibles efectos secundarios, o de posibles sobredosis o interacciones con otras drogas, ya sean de combate o de otros tipos.

Solo aquellos con una constitución lo bastante fuerte y con habilidades de combate lo bastante altas suelen ser elegidos para estos procesos, y solo aquellos que dispongan de una voluntad de vivir lo bastante fuerte podrán sobrevivir a él a pesar de las agonías asociadas con tal proceso. Sin embargo, una vez adaptados a sus cuerpos mejorados se convertirán en la muerte encarnada.

Aunque las cirugías requeridas para producir a esos superhombres requieren de relativamente poco tiempo, es necesario que transcurran varios meses para que el receptor de las operaciones aprenda a utilizar de forma adecuada sus nuevos añadidos biológicos, suponiendo claro está que el soldado sobreviva al proceso de conversión. Incluso aquellos soldados acostumbrados a luchar con la ayuda de drogas de combate han de reaprender cómo emplear sus cuerpos para poder hacer uso de sus funciones motoras amplificadas y de su fisiología más resistente. Los cambios físicos también suelen acarrear cambios mentales, incrementando el impulso de matar y luchar hasta que lo único que impulsa a estos soldados es la impaciencia por entrar de nuevo en batalla.

Psicología de un Guerrero Glandular

Dadas las condiciones de pesadilla en las que suelen luchar, no es extraño que los Guerreros Glandulares decidan contra quién y cuándo luchar en lugar de depender de los deseos y órdenes de un oficial superior. Muchos de ellos se convierten en mercenarios, valorados en todo el sector y más allá de él. En la Extensión de Koronus hay Genetistas, tanto autorizados como renegados, deseosos de aplicar sus intervenciones y procedimientos en guerreros ya existentes para convertirlos de simples humanos a algo sobrehumano. Allí, sus necesidades son saciadas con sangre, puesto que siempre existe algún conflicto que precise de guerreros de tal calibre. Tampoco es extraño que se agrupen en logias guerreras, ya que solo encuentran el verdadero compañerismo entre aquellos que comparten sus mejoras. Estos cultos secretos, en ocasiones, atraen la atención de la Inquisición, incluso en los territorios sin ley que se hallan más allá del control del Imperio. La Hermandad de la Noche Roja es solo una de las logias destruidas por grupos de fuerzas imperiales reunidas por la Ordo Hereticus, pero existen otras muchas en las que se reúnen los Guerreros Glandulares más feroces, y nadie sabe de qué se habla más allá de las gruesas y pesadas cortinas de la logia. Muchos Comerciantes Independientes suelen hacer la vista gorda ante dichas actividades en tanto en cuanto los guerreros bajo su mando sigan cumpliendo con sus deberes y se mantengan leales. Sin embargo, un Comerciante con cabeza siempre mantendrá un ojo atento sobre estos miembros de su tripulación.

Fuentes

  • Rogue Trader: Into The Storm (Juego de Rol).