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Guerra Gótica

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350px-Gothic War.jpg

A principios del M41, una considerable cantidad de naves del Caos atacó por sorpresa el Sector Gótico, en el Segmentum Obscurus. Abaddon, su comandante en jefe, tomó totalmente desprevenidas a las fuerzas imperiales.

Después de varios años de combates, Abaddon se vio obligado a retirarse de nuevo al espacio disforme, pero logró llevarse con él dos Fortalezas Negras que, de alguna forma, había logrado activar para utilizarlas de forma devastadora.

Muchos estudiosos del Imperio creen que la Guerra Gótica empezó varios años antes de que la primera flota invasora entrara realmente en el Sector Gótico. Analizándolo retrospectivamente, se pueden conectar varios eventos, aparentemente dispares, que advertían de la llegada inminente de la oscuridad y la masacre.

El Asalto a ArxEditar

Puerta de Cadia.jpg

Defensas Imperiales ante la Puerta de Cadia

Aunque el grueso de las defensas imperiales que rodean el Ojo del Terror se concentra en el área conocida como la Puerta de Cadia, existen muchas otras estaciones de vigilancia a lo largo del Segmentum Obscurus. Estos puestos de vigilancia son constantemente asaltados por los enemigos del Emperador, pero, a mediados del segundo siglo del 41º Milenio, el número de estos ataques se multiplicó drásticamente. Y lo que es más importante aún, según los estudiosos, se produjo el ataque a la estación de vigilancia de Arx. Dada su escasa relevancia para el Imperio, Arx sólo estaba defendido por una guarnición básica de la Guardia Imperial, cuyo deber era proteger a los Adeptus Mechanicus que se ocupaban de mantener el equipo del puesto de observación.

En los primeros días del 139.M41, la fragata de exploración Ascensión recibió una confusa petición de ayuda del anciano astrópata conectado a la estación de Arx. Los atacantes eran desconocidos y, cuando los refuerzos llegaron, cuatro meses después, no quedaba ni rastro de los responsables de la masacre. Los Guardias Imperiales estacionados en el planeta habían sido aniquilados. Tal y como el Capitán Tetis, del 122º Regimiento Borliano de la Guardia Imperial, escribió en su cuaderno de bitácora:

"Han sido horriblemente descuartizados. Sus cuerpos mutilados los han dejado en Arx como regalo para los perros salvajes merodeadores, los únicos depredadores naturales del planeta."

Si Arx hubiera sido el único puesto de vigilancia atacado de esta manera, el asalto no habría pasado de ser otro fenómeno inexplicable en una galaxia llena de misterios y se habría olvidado con rapidez. Sin embargo, durante los tres años posteriores, se produjeron varios ataques similares en sistemas adyacentes; por lo que el Inquisidor Horst empezó a sospechar que, tal vez, aquello formase parte de un plan predeterminado. De todas maneras, al no tener pruebas que apoyaran esa teoría o identificasen a los agresores, decidió vigilar y esperar a que su enigmático enemigo hiciera otro movimiento.

Una Plaga de CondenaciónEditar

Murder Cruiser.jpg

Garra de Plaga, Crucero del Caos clase Matanza.

Exactamente un año después del asalto a Arx, varias naves de patrulla hicieron un descubrimiento inquietante en el Sector Atenea: una serie de naves comerciales y naves de combate del Imperio, una de las cuales era un Acorazado clase Emperador, fueron halladas flotando a la deriva por el espacio salvaje. Al ser abordadas, se descubrió que todas las tripulaciones estaban muertas. Sus cuerpos enfermos y en descomposición se encontraron por todas las salas y pasillos, algunos incluso en sus estaciones de trabajo. Xebal Astolax, Magos Biologis del Adeptus Mechanicus, examinó los diversos síntomas que presentaban los cadáveres del mercante Shanxi:

"La piel está cubierta por numerosas úlceras que supuran pequeñas cantidades de sangre y pus. La cavidad encefálica muestra síntomas de crecimiento micético, lo que debió causar un dolor extremo y delirios a las víctimas cuando aún seguían con vida."

Todas las naves mostraban, además, señales de un breve intercambio de fuego artillero y señales inequívocas de haber sido abordadas, aunque no se halló a ningún enemigo muerto.

Mientras el Inquisidor Horst no sabía a qué atribuir el nuevo giro que había tomado el asunto, sus múltiples agentes y espías le trajeron nuevas noticias: corría un rumor entre los Capitanes de la Flota Imperial que hablaba de una antigua nave fantasma del Caos, conocida como Garra de Plaga, que estaba tripulada por los pestilentes seguidores del Dios de la Podredumbre. Esta nave había sido el azote de la Flota Imperial durante cuatro milenios. La infección de las naves y la reaparición del Garra de Plaga tenían que ser algo más que una mera coincidencia y, cuando una fuerza de Marines Espaciales del Caos de la Legión Traidora de la Guardia de la Muerte arrasó el Mundo Colmena de Morganhast, Horst se convenció de que las fuerzas del Caos planeaban otra incursión a gran escala. Los puestos de vigilancia alrededor de la Puerta de Cadia fueron puestos en alerta máxima y, a partir de ese momento, las naves del Segmentum Obscurus se asignaron a las muy reforzadas patrullas de vigilancia por todo el espacio alrededor de Cadia.

La Propagación de la AnarquíaEditar

Mientras el Inquisidor Horst investigaba las actividades del Caos en torno a Arx y sus sistemas vecinos, los sucesos empezaron a adoptar un giro aún más siniestro en el Sector Gótico, a 2.500 años luz de allí. Los Navegantes del Navis Nobilite informaron de una gran perturbación en la disformidad de la región circundante y la frecuencia de tormentas disformes aumentó gradualmente a medida que transcurría el año. En varios mundos, estas noticias fueron recibidas con pánico que se acrecentó más cuando diversas sectas de fanáticos declararon que el Emperador no estaba contento con la Humanidad y enviaba las tormentas de disformidad para castigar a los impíos. Esto desembocó en la proliferación de nuevas sectas, cuyos cientos de desorientados adeptos compartían un sentimiento de irremediable perdición. Se sentían desesperados por la inflexibilidad del Emperador, tal y como narra el sacerdote Flexeberg:

"Han pasado la vida entera flagelando su cuerpo para purificar su alma, denunciando los excesos del prójimo y haciendo que sus vecinos acusen a los pecadores y expíen sus propias blasfemias. Aunque este es un comportamiento en sí loable, han olvidado sus deberes sagrados para con el Emperador: ¡mientras ellos se lamentan y se tiran de los pelos, las arcas, vacías, gimen hambrientas!"

En muchos planetas, estos cultos se volvieron muy poderosos alimentados por el fervor popular hasta el punto de que la Eclesiarquía y, en ocasiones, el gobierno planetario no podía hacer nada para detener a las masas embravecidas. Al crecer la histeria, turbas de exaltados barrieron las ciudades colmena y las colonias mineras en busca de impuros a los que linchar. El levantamiento de horcas y piras espontáneas fue habitual, pues los desesperados ciudadanos se arrojaron a un fervor apocalíptico sacrificando a amigos y seres queridos para expiar sus pecados, de cuerpo o de espíritu, ante el Emperador. Pero aquello no sirvió de nada. El Almirante Imperial Bratha, en un mensaje enviado a Puerto Maw, se lamentaba:

"...y los torbellinos de disformidad siguen girando y descontrolándose y la situación se hace cada vez más desesperada".

Bajo el pretexto de la paranoia generalizada, algunas organizaciones y cultos secretos ocuparon puestos de poder agitando aún más a la población para que pusiera más empeño en sus abyectas causas. Los descarriados seguidores de los Dioses Oscuros proclamaron abiertamente que el Caos podía salvar a la humanidad, a la que el Emperador había dado la espalda. Miles, millones incluso, de ciudadanos imperiales fueron seducidos por falsas promesas y acudieron a la llamada. La Inquisición se vio obligada a intervenir para extirpar de raíz a cualquier adepto a esos cultos, impíos y heréticos. Para empeorar las cosas, varios navíos civiles fueron destruidos en los muelles a causa de sobrecargas del reactor y a explosiones en la santabárbara. Aunque los informes oficiales declaraban que los incidentes eran fruto de la falta de mantenimiento, la munición en mal estado u otras causas ordinarias, muchos creyeron firmemente las historias de sabotaje y rebelión que circularon entre las propias filas de la Flota Imperial.

La Mano de la OscuridadEditar

Mientras el Sector Gótico se sumía en la anarquía y la confusión, Horst buscaba más indicios de los planes de los herejes. Cuando oyó rumores de que se avecinaba un ataque del Caos sobre el mundo Imperial de Purgatorio, pidió formar parte de la tripulación de la flota encargada de investigarlo.

Una cosa hacía que Purgatorio fuera diferente de las docenas de planetas que habían sido atacados hasta entonces: el artefacto conocido como la Mano de la Oscuridad. Su existencia sólo era conocida por los miembros más fieles de la Inquisición. Se trataba de un artefacto alienígena de inmenso poder enterrado profundamente bajo la superficie de Purgatorio. Todos los intentos de descifrar su uso habían demostrado ser inútiles, aunque leyendas casi olvidadas de razas antiguas, como los Eldar, hablaban de la Mano de la Oscuridad con terror y repulsión. La opinión generalizada era que se trataba de un arma de un poder incalculable, aunque su funcionamiento exacto se desconocía.

Cuando Horst llegó a Purgatorio, los peores temores del Inquisidor se confirmaron: la Mano de la Oscuridad había desaparecido. Si los seguidores del Caos aprendían a utilizar este arma de inimaginable poder, ¿quién podría imaginar la destrucción que podrían desatar sobre las fuerzas del Imperio?

La Invasión de OrnsworldEditar

Gi ratling francotirador.jpg

Francotirador ratling actuando tras las líneas enemigas

Horst sabía de la existencia de otro artefacto conectado con la Mano de la Oscuridad en los mitos antiguos. Su nombre era el Ojo de la Noche y se encontraba en el planeta Ratling de Ornsworld. Mientras Horst se dirigía a toda velocidad hacia allí en la nave más rápida que pudo conseguir, le llegó un informe que hablaba de ataques contra los Ratlings. Una pequeña fuerza de renegados había aterrizado cerca del lugar en que el Ojo reposaba encerrado en una antigua estatua que había sido adorada como un dios por los Ratlings en su era Pre-Imperial. Tras una breve escaramuza, una fuerza de reclutamiento de la Guardia Imperial, cuyo campamento estaba cerca de donde aterrizaron las fuerzas del Caos, acabó con esa primera amenaza. Sin embargo, un mes más tarde, las naves del Caos bloquearon Ornsworld y empezó una invasión a gran escala. Los indefensos Ratlings no tuvieron ninguna posibilidad contra los depravados Marines del Caos y la muerte reclamó a millones de indígenas al ser arrasadas sus montañas y colinas por el fuego y los disparos de los seguidores de los Dioses Oscuros. El teniente Compton-Hawkins, que formaba parte del equipo de reclutamiento, contó las escenas que siguieron al ataque:

"Montones de cráneos de Ratlings apilados en las llanuras. Las piras funerarias oscurecen el cielo, ya que los Traidores han decidido arrasar sistemáticamente todo lo que se cruce en su camino. El pequeño asentamiento de Valle Esmeralda es ahora un cráter humeante en el que se han arrojado los huesos de sus 4,000 habitantes; que, posteriormente, han sido machacados hasta ser reducidos a polvo, un polvo que se ha esparcido por los alrededores. Un potente detonador sísmico ha hecho que una de las montañas, el Ombligo del Mundo, se venga abajo llevándose por delante siete ciudades y a 82,000 Ratlings en una serie de aludes de rocas enormes y de ríos de lava".

Durante la carnicería, el Ojo de la Noche fue desengarzado de su montura y el ladrón huyó a la seguridad de las estrellas. Las fuerzas del Caos tenían ahora tanto la Mano de la Oscuridad como el Ojo de la Noche; y con ellos, tal vez, el poder necesario para acabar para siempre con el Imperio entero. Al Inquisidor Horst sólo le atormentaba una duda: ¿Dónde atacarían primero? La respuesta no tardó en llegar.

Estalla la tormentaEditar

El viejo Inquisidor empezó a recopilar informes dispersos que relataban un nivel de actividad inusual en un área mayor que la inicial y tuvo noticias de la disrupción que había engullido el Sector Gótico. Mientras se dirigía a la región, le llamaron la atención varios informes más de avistamientos de naves del Caos, los cuales reforzaban su teoría de que el Sector Gótico sería el escenario de la siguiente incursión. Un més después de que Horst llegase al sector, cuando habían pasado tres años desde que iniciara su investigación del asalto a Arx, una tormenta cataclísmica paso por la disformidad. La enorme tempestad engulló el Sector Gótico entero con una serie de violentas tormentas menores que aisló la zona respecto del resto del Imperio. Fuera lo que fuera aquello a lo que debían enfrentarse las naves y los guerreros del Sector Gótico, tendrían que hacerlo solos.

El ataque inicialEditar

Caos Reino del Caos.png

Las flotas del Saqueador atacan el Sector Gótico

Los informes procedentes de todo el Sector Gótico que hablaban de ataques de las flotas del Caos crecieron exponencialmente. Gran parte de la planificación se debió de haber centrado en asestar un golpe definitivo durante el ataque inicial, ya que las flotas del Caos seleccionaron como objetivo una docena de bases mayores del Imperio en el Sector Gótico. Sin previo aviso, los renegados golpearon duramente y con rapidez emboscando las naves de guerra imperiales mientras estaban atracadas u orbitando alrededor de su estación. Cogida por sorpresa y desbordada ante la tensión creciente en el sector, la Flota Imperial estaba poco preparada para responder a esta repentina ofensiva. En Bladen, el Riguroso vio cómo sus hangares de estribor eran totalmente destruidos por torpedos. Mientras tanto, cerca de Cherys, los bombarderos del Destructor Implacable dañaron los motores de disformidad del Almirante Sylvanus hasta tal punto que fueron necesarios prácticamente dos años de constantes reparaciones para conseguir que la nave pudiera volver a hacer viajes por la disformidad mayores de cinco años luz.

Las estaciones orbitales de defensa también fueron destruidas o capturadas por la rapidez del ataque de los invasores del Caos. La pérdida de muchos astilleros orbitales, como los Muelles de Tripol, Puerto Imperial y Estación Gathara, fue doblemente grave: no sólo porque las naves imperiales necesitaran ser reparadas con urgencia, sino también porque los medios necesarios para hacer las reparaciones apropiadas cayeron en manos del enemigo. El Capitán Grove, del Almirante Drake, un antiguo Crucero clase Implacable utilizado como nave de entrenamiento, fue uno de los pocos supervivientes del ataque a la Base de Halemnet en la Constelación del Cíclope; un ejemplo típico del estilo de ataque practicado por los navíos del Caos. Grove y su tripulación tuvieron suerte de escapar, tal y como explica este registro:

"4º Guardia, 3º día de Euphistles. Estamos siendo atacados por los navíos renegados. Se aproximan por estribor burlando nuestros sistemas de detección. Los torpedos de largo alcance han destruido al "Vanguardia" (un Crucero Ligero clase Intrépido) y han inutilizado al "Indómita Arrogancia" [un Crucero clase Lunar]. Este desatracó con los reactores al 75% de su capacidad operacional total. Estamos trabados en fuego cruzado de corto alcance con un escuadrón de escoltas renegados que han inutilizado nuestras baterías de estribor y han destruido nuestos tubos de torpedos.

Incendios en las galerías del cuadrante de babor: los mamparos de emergencia se han tenido que bajar. Las bajas estimadas se aproximan a 5,000 o más, la mayoría artilleros de las baterías de estribor. Intentamos salir del fuego cruzado para evitar que un Clase Aniquilación penetre en el pozo gravitatorio de Halemnet. Transferida toda la energía disponible de los motores a las armas para acabar con él. Ha llegado la hora de visitar la capilla y rezar por la protección del Emperador."

Por fortuna para la tripulación del "Almirante Drake" y para la de muchas otras naves, las flotas del Caos no estaban especialmente dispuestas a un combate largo y preferían atacar y retirarse. Con esta estrategia, pretendían que la Armada Imperial sufriera grandes pérdidas: que muchas de sus naves de línea quedasen destruidas o necesitasen meses de reparaciones y modificaciones.

La Defensa de OrarEditar

Flota imperiales vs flota caos.jpg

La Armada Imperial recibe a la flota del Caos

Sin embargo, las flotas del Caos no consiguieron la victoria total. En algunas batallas, los traidores sufrieron serios reveses; el mayor de ellos durante la defensa del Mundo Colmena de Orar. Cuando una de las muchas flotas de guerra del Caos, al mando del vil Señor de la Guerra Arkham el Maléfico, emboscó al grupo de batalla imperial estacionado en Orar, por una vez no se encontraron con un enemigo sorprendido e indefenso.

"Incapaces de abortar el ataque, las naves del Caos se dirigieron directamente a nuestras cortinas de torpedos, nuestro fuego artillero y los disparos de las lanzas de las defensas orbitales de Orar. Nuestro cañón nova impactó de lleno a la nave renegada "Desalmado del Caos" borrándola de la existencia con una enorme explosión de gas y escombros. Esta noche, ración doble para los artilleros.

"Cuando nos acercamos a la matanza, el resto de naves del Caos habían abandonado la nave destruida a su suerte e intentaban escapar. Con un auténtico torrente de proyectiles atravesando su casco, el Desalmado acabó por autodestruirse al implosionar sus motores de disformidad a causa del constante bombardeo. La nave de Arkham, "El Azote de Muerte", tenía el puente hecho pedazos por una andanada del "Duque de Hierro" y corrían rumores que decían que Arkham era el único que había logrado salir con vida de entre los escombros, protegido de alguna manera por sus Señores Oscuros.

"Llamé a nuestra flota de combate para felicitarla por su impecable cumplimiento del deber. Varios de nuestros escuadrones de bombarderos fueron decisivos para convertir el "Cráneo de Muerte" en chatarra. Por desgracia, no pudimos reclamar nuestra parte del botín, puesto que el pecio fue arrastrado por la gravedad de Orar y quedó destruido al entrar en la atmósfera."

Sólo un puñado de escoltas del Caos escaparon ilesos y el Azote de Muerte y su flota fueron perseguidos por los vengativos comandantes imperiales.

Aliados inesperadosEditar

Orkos flota espacial (2).jpg

Los orkos atacan en el cinturón de asteroides

Orar no fue el único revés importante que sufrieron las fuerzas de la Oscuridad durante los primeros compases de la guerra. En otro incidente, una pequeña flota del Caos formada por varias naves de escolta de la clase Infiel e Iconoclasta que se dirigía hacia Denerair, en la Constelación del Cíclope, para una incursión fue atacada por las numerosas bandas de piratas Orkos que había en la región. Se captaron algunas transmisiones entrecortadas entre las naves del Caos que permiten tener una ligera idea de lo que sucedió.

Utilizando su táctica habitual de merodear por un campo de asteroides en busca de alguna víctima incauta, los Orkos se abalanzaron desde su escondite sobre el corazón de la flota del Caos. Incapaces de utilizar su gran maniobrabilidad en medio del campo de asteroides, las nubes de gas y los cúmulos de materia estelar, las naves del Caos fueron aplastadas sin piedad por los Orkos hasta que no quedó ni una sola.

Al oír estas noticias, hay constancia de que el Gran Almirante Imperial Ravensburg dijo: "¡Si no fuera porque se trata de esa maldita escoria pielverde, convertiría a ese Comandante en el Capitán de mi nave insignia!"; aunque este niega haber pronunciado jamás tales palabras. Esta afortunada coincidencia, no obstante, fue muy extraña, pues los pielesverdes continuaron luchando indistintamente tanto contra los invasores como contra el Imperio.

La Batalla de la Fortaleza Negra IVEditar

Caos fortaleza negra.jpg

Fortaleza Negra

Los ataques iniciales del Caos fueron dirigidos contra instalaciones importantes, como los Mundos Forja del Adeptus Mechanicus y las bases navales. De las diecisiete bases que había en el Sector Gótico, seis de ellas se encontraban en Fortalezas Negras, tal y como nos explica el Liber Monumenta:

"Los arquitectos de las construcciones conocidas como Fortalezas Negras siguen siendo desconocidos. Un análisis exhaustivo de todos sus materiales y métodos de construcción no ha permitido llegar a ninguna conclusión. Los intentos de datación han dado fechas entre 17,000 y 30,000 años de antigüedad. Han permanecido en letargo desde su descubrimiento, que tuvo lugar durante los primeros años del segundo milenio del divino mandato del Emperador. Incluso aunque la mayoría de sus sistemas no funcionan, una Fortaleza Negra es una base naval con un potencial incomparable."

Después de importantes trabajos de reparación y adecuación por parte del Adeptus Mechanicus, el Imperio añadió torretas de defensa y sistemas de armamento primario a las Fortalezas Negras; que se convirtieron en unas instalaciones defensivas que rivalizaban incluso con las del Alto Mando de la Flota en Puerto Maw.

Esto iba a cambiar en el Sistema Rebo, donde la base naval Fortaleza Negra IV orbitaba alrededor del quinto planeta del sistema. Una flota del Caos, probablemente comandada por Abaddon en persona, atacó Rebo V. Las naves Imperiales de la estación presentaron una feroz defensa, pero fueron desbordadas por el tamaño de la flota a la que se enfrentaban. Veinte naves de línea, incluidos dos Acorazados clase Saqueador y una docena de navíos de escolta, atravesaron las defensas exteriores de Rebo y atacaron la Fortaleza Negra IV.

La batalla duró poco y fue una masacre. En cuanto la flota del Caos estuvo a tiro de la Fortaleza Negra, los sistemas de energía de esta última se apagaron por completo. Con el suministro de energía cortado, las armas no podían disparar, las puertas de acceso a los hangares de las naves de combate no podían abrirse y el personal de a bordo estaba indefenso. Poco después, la siguiente información fue proyectada al espacio por el Astrópata Jefe de la estación: "la Fortaleza Negra IV ha caído en manos de los invasores". No se supo nada más de Rebo y se asumió que no habían quedado supervivientes. Este iba a ser el primero de una serie de golpes decisivos que trastornaron a las fuerzas imperiales al inicio de la guerra.

La muerte de SavavenEditar

Revientaplanetas disparando.jpg

El Revientaplanetas abriendo fuego sobre Savaven.

Mientras Abaddon lanzaba su feroz y sanguinario ataque contra Rebo, nuevas desgracias seguían cayendo sobre los leales defensores del Sector Gótico. En Savaven, un Mundo Cardenalicio de la Eclesiarquía, los escasos sistemas de defensa planetaria poco podían hacer para proteger el planeta frente a un nuevo navío de increíble poder. Apodado simplemente el "Revientaplanetas", esta monolítica nave estaba erizada de baterías de artillería, baterías de lanzas y sistemas de lanzamiento de torpedos. Cuando las cañoneras de defensa se retiraron ante su implacable avance, el Revientaplanetas ya había alcanzado la órbita de Savaven. Jeremías Soldagen, comandante de las fuerzas de defensa orbital, registró más adelante los terribles hechos que tuvieron lugar a continuación:

"En el interior de la cavidad central [del Revientaplanetas] pudimos detectar una gran fuente de energía. La energía crepitaba desde varios puntos del casco. Entonces, con una explosión que borró la estrella del sistema de nuestros monitores, abrió fuego. El chorro de energía duró, al menos, media hora. ¡Sabe el Emperador cómo pudo haber generado tanta energía! Nos comunicamos con los sistemas planetarios de vigilancia para comprobar qué había pasado en la superficie. El rayo había perforado miles de kilómetros de corteza planetaria y se había abierto paso hasta llegar al núcleo del planeta. Cuando el ataque finalizó, el magma manó por aquella herida del tamaño de un continente destruyendo Savaven desde el interior. Los mares hirvieron hacia los cielos, los casquetes polares se derritieron y continentes enteros se hundieron bajo las ondas de choque. Al haber recibido un impacto de tales dimensiones, Savaven se salió de su órbita natural y giró sobre su eje. Supongo que no quedaba nadie vivo; además, si quedase alguien, no le quedaría demasiado tiempo de vida. Como cuando aprietas un paquete de raciones con el puño, Savaven se dobló sobre sí mismo y luego se rompió en miles de fragmentos. Ahora allí hay un campo de asteroides realmente denso por el que resulta imposible navegar. Había catorce billones de personas viviendo en Savaven. Catorce billones de muertos en una hora".

Soldagen y el resto de supervivientes iban a sufrir pesadillas realmente traumáticas y depresiones por culpa de lo que habían visto. Tanto fue así que, tres meses después, todos ellos acabaron con sus vidas en un suicidio colectivo. El efecto de ese ataque en la moral imperial fue devastador. Todos habían oído hablar del Exterminatus con torpedos de fusión, de las bombas víricas y de los aceleradores de masa; pero saber que el enemigo tenía la tecnología para destruir un planeta entero... no sólo toda la vida que pudiera albergar, sino el planeta entero, aquello debía de ser el pensamiento más estremecedor que cualquier tripulante naval podría sufrir. En cuanto la Armada Imperial tuvo noticias de lo sucedido, el Inquisidor Horst se preguntó si ese era el poder que proporcionaba la posesión de la Mano de la Oscuridad y del Ojo de la Noche. Si fuera algo más, tal vez estaban a punto de llegar noticias aún peores.

Problemas con los EldarEditar

Flota Eldar Battlefleet Gothic Armada.jpg

Flota eldar

Un problema constante para el Gran Almirante Imperial Ravensburg era la presencia de un gran número de Eldar en el sector que hacían rápidas incursiones desde lugares ocultos de la Nebulosa del Grial Negro. La creencia general es que incluso un Mundo Astronave Eldar se encontraba en el Sector Gótico durante la guerra, aunque no se confirmaron avistamientos ni se pudo determinar jamás su posición.

Entre las fuerzas piratas que asolaban el Imperio , la fuerza llamada "los Ejecutores" se volvió cada vez más activa a medida que avanzaba la Guerra Gótica; hasta el punto de que sus saqueos y ataques aumentaron de tres en el año imperial 143.M41 a ocho en el 147.M41. Incapaz de seguir a las sofisticadas naves eldar hasta su base, y con la firme sospecha de que estaban conectadas de algún modo con el esquivo Mundo Astronave, Ravensburg poco podía hacer para defenderse de los alienígenas y dependía de que cada comandante de grupo de batalla actuara del mejor modo posible contra esos escurridizos adversarios.

Los Eldars no eran los únicos que atentaban contra los transportes y mercantes del Imperio. Bandas de piratas humanos, renegados del Ojo del Terror e incluso navíos de otras razas alienígenas aumentaron su actividad. Denominadas "Jaurías de Lobos" por los oficiales navales que las perseguían, estas bandas de ladrones a bordo de pequeñas naves cazaban las naves y convoyes de cualquier bando sin hacer distinciones. El Almirante Koburn, de la Segunda División Acorazada, anotó amargamente:

"Si se tratara de una confrontación directa, ellos no serían rival para nuestras armas. Pero [los piratas] son astutos y nunca se arriesgan a una batalla abierta si pueden evitarlo. Las jaurías muerden los talones de nuestros convoyes: capturan un transporte aislado aquí, un navío mercante allá... Su táctica favorita es merodear entre los campos de asteroides o bien operar desde lunas desiertas, donde son casi indetectables y muy difíciles de eliminar. He oído, incluso, que hay una banda que atraca sus naves en una estación del sistema Fullarn situada en la atmósfera exterior de un gigante de gas. Cada mes llegan informes de sus ataques, pero no podemos destinar más naves de línea a escoltar los convoyes".

La Armada Imperial luchaba en dos frentes a la vez: contra las flotas del Caos por un lado y contra los piratas Orkos, humanos y Eldars (que habían sido una amenaza constante para las naves imperiales antes incluso de la Guerra Gótica) por el otro. Las fuerzas imperiales luchaban a la defensiva en todos los frentes y eran aniquiladas mundo por mundo, sistema por sistema. Las pérdidas eran elevadas y las estaciones orbitales y puertos espaciales libraban su propia guerra, cada vez más dura, contra la falta de suministros y de mano de obra. La oscuridad había caído sobre el Sector Gótico y parecía que la luz nunca iba a regresar.

La Estación LukitarEditar

Flota estacion imperial segmentum.jpg

Estación espacial imperial

Con la amenaza del Revientaplanetas de Abaddon rondándoles, muchos mundos imperiales se rindieron sin presentar batalla. Subsector tras subsector, el control Imperial se iba perdiendo y, con ello, un gran número de puertos espaciales y muelles orbitales. El Imperio tuvo que enfrentarse a una cada vez mayor dificultad para reparar sus navíos; dificultad que rallaba lo imposible cuando se trataba de construir una nave nueva. Con sus ataques críticos al inicio de la guerra, el Caos podría haber ganado antes siquiera de que hubiera empezado el auténtico conflicto.

Todavía quedaba alguna esperanza para la Armada Imperial. En una luna desolada, orbitando en torno a un gigante de gas del sistema Lukitar, había una fabrica del Adeptus Mechanicus. Los Tecnosacerdotes investigaban la sabiduría de sus predecesores para descubrir el conocimiento de sistemas de armas más poderosos, motores más eficaces y mejores generadores de escudos. Unas pocas naves imperiales fueron equipadas con estos sistemas mejorados, pero los resultados nunca acabaron de ser plenamente satisfactorios. Una nave podía consumir sólo una determinada cantidad de energía y, si se mejoraba el armamento, sufrían las comunicaciones; si aumentaba la energía de los motores, los generadores de escudo no se podían mantener. La busqueda continuó y cada nuevo desarrollo mejoraba ligeramente el anterior.

Entonces llegaron las naves de Abaddon. El Comodoro Vández, al mando del Escuadrón Rojo 202, formado por cuatro Fragatas clase Sable, se encontraba entre los primeros navíos imperiales que detectaban a Abaddon tras su ataque a la Fortaleza Negra IV.

2ª Guardia, 19º día de Aphrodael, sistema Lukitar. Los informes de las estaciones de guardia están en orden. Nuestros indicadores han captado una perturbación de magnitud inimaginable. La tripulación susurra, asustada, que se trata del Revientaplanetas; pero la última vez que se avistó fue en Salvador, a 65 años luz. Nos dirigimos hacia la señal a toda máquina para investigar.

9ª Guardia, 19º día de Aphrodael, sistema Lukitar. ¡Aunque lo haya visto con mis propios ojos, no me lo creo! Varias naves de línea de los renegados están entrando en el sistema con una docena de escoltas. ¡Y con ellas una Fortaleza Negra! ¡Que me arranquen los ojos, pero es cierto! Parece diferente, más orgánica; de alguna manera, más viva, si es que tal cosa es posible. Nuestros sistemas de detección han captado varios tipos de armamento que no son de fabricación imperial. Pero, ¿cómo habrán conseguido despertar a la bestia? Por la sangre del Emperador, están acumulando energía para disparar, incluso desde esta distancia...

3ª Guardia, 1º día de Sanacleus, Inmaterium. Hemos dejado atrás todo lo que queda de la estación Lukitar. La Fortaleza Negra capturada parece inexpugnable a nuestras armas; por lo menos, para las de los pocos que pudieron abrirse paso hasta ella. Tiene armas de un tipo que jamás había visto antes, ni siquiera en nuestras luchas contra los piratas eldars o cuando perseguíamos a los incursores de los Fra'al en Bhein Morr. La Fortaleza, con todo su armamento, ha convertido la estación de Lukitar en escombros en tan sólo unos minutos. Sólo hay un salto de siete años luz desde aquí hasta Brinaga, el lugar donde está estacionada la Fortaleza Negra VI. Viajamos a toda máquina hacia Brinaga para avisarles del ataque, ya que creo que los renegados intentarán capturar otra Fortaleza Negra. Ruego al Emperador que podamos detenerlos.

Incluso con el aviso de Vández, había muy pocas naves disponibles para la defensa de la Fortaleza Negra VI. Tal y como sucedió en la captura de la primera Fortaleza, los seguidores del Caos disponían de algún medio para controlar las Fortalezas Negras a distancia, ya que eran capaces de apagar sus sistemas de suministro de energía y convertirlas en una trampa mortal para las decenas de miles de hombres que servían a bordo. El sistema Brinaga cayó en manos de Abaddon cuatro meses después del ataque a Lukitar.

Un Poder InconmensurableEditar

Inquisicion inquisidor horst ojo de la noche.jpg

El Inquisidor Horst con el artefacto conocido como el Ojo de la Noche

Mientras el Gran Almirante Imperial Ravensburg reflexionaba sobre los múltiples problemas militares y logísticos a los que se enfrentaba su aislado sector, recibió la visita del Inquisidor Horst. No ha quedado ninguna constancia de lo que trataron, pero se cree que el Inquisidor explicó a Ravensburg lo que sabía de la Mano de la Oscuridad y del Ojo de la Noche. Se formuló un plan para intentar recapturar las Fortalezas Negras mediante la astucia en lugar de mediante un ataque directo.

No obstante, antes de que este plan consiguiera algún resultado visible, llegaron noticias de otro asalto de la flota de Abaddon; esta vez contra la Fortaleza Negra I, en el sistema Fularis. El cuaderno de bitácora del Teniente Primero Elías Borja, del Vengador, fue recuperado de entre los restos de la nave, que flotaban hacia la estrella Fularis:

"Hoy estamos de suerte. [La flota de Abaddon] ha atacado desde el otro extremo de Fularis II, lo que significa que tendrá que enfrentarse a los sistemas de defensa orbital y planetaria para capturar la Fortaleza Negra I. Acabamos de mejorar nuestras armas en Fularis II justo para casos como este; así que dudo seriamente que, incluso con sus dos Fortalezas, el enemigo pueda sobrevivir".

El optimismo prematuro de Borja iba a desmoronarse crudamente:

"Las dos Fortalezas Negras han rodeado la estación a cinco mil leguas de distancia entre ellas y a unas setenta y cinco mil leguas de Fularis II, justo fuera del alcance de las armas, salvo los lanzatorpedos, de las plataformas de defensa orbital. Estamos detectando una gran acumulación de energía en ambas Fortalezas. El Tecnosacerdote Flavix nos ha dicho que hay algún tipo de intercambio de energía entre ellas. ¡Por los dientes del Emperador, ahora la puedo ver con mis propios ojos!: es una columna de luz incandescente, cada vez más brillante, que une ambas fortalezas. La energía sigue aumentando y el rayo es cada vez más visible. El maldito astrópata está gritando, chilla algo de una brecha en el espacio disforme. ¿Qué tipo de diabólico truco estarán intentando...? ¡Oh, en nombre del...!".

Otras evidencias recuperadas apuntan hacia la hipótesis de que un rayo de energía acabara con Fularis II. El Vengador quedó dentro de la trayectoria del rayo: sus escudos quedaron instantáneamente sobrecargados y el casco exterior quedó vaporizado cuando la onda de energía atravesó la nave. Más tarde, se descubrió que Fularis II tenía la atmósfera desgarrada y que su superficie había sido perforada hasta crear una enorme llanura rocosa. No había señal alguna de la Fortaleza Negra I.

Matanza entre las estrellasEditar

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La batalla continúa en el silencioso vacío

Desde la Sima del Tiburón Martillo hasta la Nebulosa del Cíclope, las naves imperiales lucharon desesperadamente para contener a las naves del Caos que habían entrado en el Sector Gótico. En algunas áreas, las fuerzas del Emperador cedían espacio debido a la ferocidad de sus adversarios; mientras que en otras regiones, protegidas por comandantes de grupos de batalla más diestros o experimentados, contuvieron el ímpetu inicial del ataque del Caos. Es imposible detallar exactamente los vaivenes de la guerra, pues muchos mundos cambiaron de manos cuatro, cinco y hasta seis veces durante el periodo más encarnizado de la lucha. En el año 147.M41, el subsector de las Lísadas fue totalmente arrasado y llegaron naves del Caos procedentes de una docena de sistemas adyacentes para sitiar Puerto Maw. Sin embargo, en el Subsector Cíclope, los Orkos ofrecieron una dura resistencia a los navíos del Caos; además, desde algunas bases que resistían en el Canal Quinrox, la flota Imperial lanzó muchos contraataques que hicieron retroceder a las dispersas naves del Caos durante meses hasta obligarlas a centrar su atención en cualquier otro punto.

Mientras los renegados y la Armada Imperial combatían en las estrellas, los ataques de los piratas orkos, eldars y humanos se multiplicaron. Con el ojo del Imperio centrado en otro punto, tales bandidos tenían, prácticamente, vía libre. Convoyes enteros eran capturados, las ciudades eran saqueadas por los incursores piratas y, en docenas de mundos, millones de personas morían de hambre y enfermedades. Los pocos convoyes que conseguían llegar a su destino sanos y salvos a menudo se encontraban con una cadena de naves de guerra del enemigo que bloqueaba el acceso de toda nave y establecía un dominio asfixiante sobre los mundos sitiados. En el Mundo Colmena de Stranivar, tres ciudades enjambre habitadas por cien billones de almas se vieron sacudidas por revueltas debidas a la falta de agua potable. Sin suministros, los propios centros de reciclaje y depuración del planeta no podían bombear agua limpia y cuatro quintas partes de la población murieron de deshidratación antes de que el siguiente convoy lograra burlar el bloqueo del Caos. Los muelles y puertos espaciales solían quedarse cortos de suministros y las naves en reparación a menudo eran enviadas a la batalla con meros parches y los cargadores medio vacíos.

El Puerto de los PiratasEditar

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Un Crucero imperial descarga su furia contra los piratas

Mientras las fuerzas del Almirante Ravensburg aguantaban como podían contra los Señores de la Guerra del Caos, la Armada Imperial hizo progresos significativos contra otro peligroso rival. Una dura confederación de casi dos docenas de bandas piratas se había congregado en el Canal Quinrox. Con más de 50 navíos del tamaño de naves de escolta, un crucero clase Gótico robado y dos Cruceros clase Lunar secuestrados, los merodeadores se habían convertido en una seria amenaza para la seguridad de la navegación por el subsector. El Almirante Imperial Ravensburg, incapaz de centrar su atención en otra cosa que no fuera la arrolladora incursión del Caos, ordenó al Almirante Mourndark que se ocupara de los piratas como mejor le pareciera.

Mourndark envió algunas naves de diferentes grupos de batalla al sector, incluídas el Espada de Orión, el Devastador, el Uziel, el Firmeza y el temible Cypra Probatii. Junto con estas naves de línea, Mourndark también tomó el mando del 24º Escuadrón de Destructores Viudas Negras, el 1º Grupo de Fragatas Águilas y las Fragatas clase Sable de la Flotilla de Patrulla del sistema Yunque 206. Con un gran convoy de transportes vacíos como cebo, Mourndark provocó a los piratas para que atacasen. Cuando las naves Imperiales contraatacaron, Mourndark ordenó que se dejara escapar al menos a uno de los renegados. Con ayuda de su Navegante Principal, Absalom Draal, Mourndark y su flota pudieron seguir a los piratas supervivientes hasta su refugio en el sistema Costa Barbarus. Confiados en la certeza de que estaban seguros en su plaza fuerte, los piratas habían dado poca importancia a su defensa. El ataque Imperial llegó totalmente por sorpresa, tal y como concluía el informe que Mourndark elaboró para el Almirante Ravensburg tras la batalla:

"Caímos sobre ellos como perros sobre su presa. Intentaron escurrirse en sus agujeros, pero mis escoltas estaban preparados para eso. El propio Cypra Probatii destruyó quince naves y sus pérdidas totales deben haber sido de más de treinta naves. Muchos huyeron a la superficie de Barbarus III creyendo que estarían a salvo de nuestras armas. ¡Qué equivocados estaban! Utilizando torpedos de plasma modificados por el Magos Urilun del Adeptus Mechanicus, incendiamos la atmósfera del planeta casi desierto y los freímos. Sólo tres navíos surgieron de la deflagración pidiendo clemencia. ¡Nuestras armas les enseñaron cuál es la clemencia que da el Emperador!"

Con tantos piratas eliminados de un solo golpe, Ravensburg pudo concentrar sus fuerzas de nuevo en su lucha contra las flotas del Caos.

La Batalla de GetsemaníEditar

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La Batalla de Getsemaní

Como sabía que aunque las naves del Caos eran muy superiores en número total estaban divididas en flotas menores, el Gran Almirante Ravensburg esperaba poder destruir a los renegados si conseguía llevar el grueso de la Flota de Batalla Gótica contra las flotas del Caos una por una. Este era un plan muy arriesgado, ya que concentrar las fuerzas de la Flota en un punto significaba debilitar los convoyes de escolta, las patrullas de sistema y los escuadrones antipiratería. Ravensburg expuso todos estos puntos en una misiva al Inquisidor Horst en la que, además, decía:

"Estos son tiempos problemáticos que requieren una acción directa. Si no actuamos con firmeza y con plena confianza en el Emperador, seremos derrotados en diez años y habremos rendido el sector entero a nuestros enemigos. No se trata sólo de eliminar de un plumazo todos los navíos del Caos. Enviaremos el siguiente mensaje tanto a las flotas del Caos como a las del Imperio: el Imperio nunca se rinde sin luchar."

Tras numerosas salidas en falso y ataques abortados, Ravensburg vio su primera oportunidad real a mediados del año 151.M41; cuando los navíos de exploración informaron de que una flota del Caos se movía en masa en dirección al sistema Getsemaní. Ravensburg tomó personalmente el mando de la flota a bordo del Derecho Divino y ordenó que se fuera tras ellos a la máxima velocidad posible. Con diecisiete naves de línea incluidos dos acorazados y dos cruceros de batalla y veinte naves de escolta bajo su mando, Ravensburg persiguió a la flota enemiga hasta la región de Getsemaní. De repente, al darse cuenta de sus intenciones, las fuerzas del Caos pusieron otra vez rumbo al exterior del sistema con la intención de alejarse lo bastante de la estrella como para intentar un salto disforme. Ravensburg envió las naves más rápidas de la flota a perseguirlos e inició una cacería feroz de una semana o más de duración. Lo siguiente que ocurrió fue registrado en las memorias del Capitán Blythe, del Guardián:

"Mientras perseguíamos a nuestro rival, llegaron señales de otra flota enemiga en ruta de intercepción. ¡Habíamos caído en una trampa! Reforzada por una docena de naves, la flota del Caos se giró hacia nosotros y todo lo que pudimos hacer fue intentar esquivar el grueso del enemigo. Aun así, perdimos tres destructores y cuatro fragatas en una serie de pequeñas escaramuzas. Las pérdidas del enemigo fueron cinco escoltas como mínimo, tal vez tantas como diez o más en total. Con todas nuestras grandes armas al mando del Almirante Ravensburg, poco podíamos hacer salvo correr. ¡Los cazadores habían sido cazados!"

Blythe y su grupo de batalla regresaron junto a la flota principal de Ravensburg; pero, incluso con las naves de línea de Ravensburg, las fuerzas imperiales seguían siendo ampliamente superadas en número. Durante tres días, las dos flotas dieron círculos y se esquivaron mutuamente por todo el sistema: ninguno de los comandantes estaba preparado para enviar el grueso de sus naves contra un enemigo cuya posición exacta desconocía. Tres semanas después de llegar al sistema, la flota de Ravensburg y las naves del Caos se enfrentaron. Seis Fragatas clase Tormenta localizaron la flota del Caos cerca de Getsemaní II y utilizan los diversos cúmulos de materia estelar para evitar ser, a su vez, detectados. Al ver la oportunidad, el Gran Almirante Ravensburg movió su flota entera para atacar. Los Destructores clase Cobra de Ravensburg lanzaron varias salvas de torpedos a distancia extrema. Aunque no tenían muchas esperanzas de infligir daño alguno, los ataques con torpedos forzaron a las tropas del Caos a alterar su movimiento de forma que ahora se dirigían hacia las naves de línea del Imperio. El Teniente de Navío Martyrn, a bordo del Derecho Divino, relata cómo sucedieron los acontecimientos de aquella noche:

"Fuimos conducidos a un choque directo con nuestro enemigo. Las naves del Caos devolvieron torpemente nuestro intercambio de fuego. Nuestras oleadas de naves de combate aullaron entre su flota: algunas fallaron y otras consiguieron impactos críticos que abrieron grandes agujeros con las explosiones. Con nuestros escudos deflectores delanteros y el casco de proa reforzados, su fuego de respuesta causó pocos daños. Nuestros escoltas mantuvieron cuidadosamente al enemigo agrupado en una masa compacta mientras atravesábamos su línea de batalla. La nave se agitaba cuando disparábamos andanadas simultáneas por ambas bordas. Entonces Ravensburg dio orden de fuego a discreción. Las estrellas no eran favorables al enemigo: difícilmente podíamos fallar a esa distancia."

La flota Imperial destrozó a sus adversarios al inutilizar cuatro naves de línea y destruir once escoltas en la pasada inicial. En lugar de girarse y luchar, lo que probablemente le hubiera dado la victoria, el Señor de la Guerra del Caos ordenó a su flota que siguiera la ruta prefijada en un intento de escapar.

El ataque de Los EjecutoresEditar

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Los Ejecutores atacan a las naves del Caos

Parecía como si la flota del Caos fuera a escapar de la justicia de nuevo, pues las rápidas naves de los renegados aceleraron alejándose de las naves perseguidoras de Ravensburg. Pero mientras el enemigo se alejaba, la tragedia parecía crecer por momentos, tal y como muestra esta entrada del Capitán Drew, del "Firmeza":

"Atacaron sin avisar. En un instante, la pantalla estaba vacía y, al instante siguiente, una auténtica armada de naves eldars había aparecido frente a la flota del Caos. Al reconocer los colores de los Ejecutores entre los navíos, temimos por nuestras vidas. No obstante, mientras intentábamos cambiar de rumbo hacia una nueva dirección, nuestros temores se tornaron en una felicidad alelada. ¡Los Eldars atacaban al enemigo, no a nosotros! Recuerdo los gritos de júbilo de todo el puente cuando una andanada de disparos de lanzas atravesó uno de los acorazados arrojando pedazos del casco e incendiando los puentes de las baterías superiores."

Atrapadas entre los Eldar y la flota de Ravensburg, las naves del Caos fueron aniquiladas; aunque una docena más de naves del Emperador quedaron inutilizadas o destruidas antes de conseguir la victoria final. Por qué los Eldars decidieron apoyar la causa Imperial es algo que nunca se supo; aunque se cree comunmente que al final tuvieron noticias de la captura de las Fortalezas Negras por parte de Abaddon y habían visto en la alianza la única forma de sobrevivir.

Cuando las noticias de la gran victoria en la Batalla de Getsemaní se difundieron entre la flota, pareció que no dejaban de llegar buenas noticias. En los últimos meses del año 151.M41 las tormentas de disformidad que habían aislado el Sector Gótico empezaron a remitir y varias naves de las flotas de batalla vecinas llegaron para reforzar las maltrechas flotas del Almirante Ravensburg. Las barcazas y cruceros de ataque de varios Capítulos de Marines Espaciales aportaron tropas de refresco de elite a la lucha. La sólida defensa del Imperio, aunque rota en algunos puntos, había evitado que la victoria del Caos fuera fácil y completa; y, con ayuda de las naves de algunos sectores cercanos, los sirvientes del Emperador ya podían iniciar la contraofensiva.

La destrucción de TarantisEditar

De la misma manera que Ravensburg nunca fue totalmente vencido, parecer ser que Abaddon era plenamente capaz de no perder el control de lo que había ganado. Con dos, posiblemente tres, Fortalezas Negras en su poder, Abaddon era la mayor amenaza para los mundos imperiales del Sector Gótico. El grado de amenaza que representaba no fue realmente asumido hasta el ataque al sistema de Tarantis. Situado en los límites del Sector Gótico, Tarantis era un punto de encuentro para naves que entraran o salieran de la región desde el Sector Tamahl; y fue allí donde Abaddon intentó contener el flujo de refuerzos que llegaba.

Su flota principal, acompañada de las tres Fortalezas Negras, acabó con las pocas naves imperiales que encontró al salir de la disformidad y se acercó rápidamente a Tarantis. Los cruceros y acorazados de la armada del Caos abrieron un agujero en las defensas imperiales para que las Fortalezas Negras pudieran pasar a través de ellas. Varios planetas quedaron destruidos y murieron incontables millones de hombres del personal de la flota y de la Guardia Imperial, así como un número inconcebiblemente alto de inocentes, cuando las dos poderosas flotas se enfrentaron. Pero lo que pasó después iba a eclipsar totalmente todos los horrores de la guerra conocidos hasta la fecha.

Combinando sus energías del mismo modo que en Fularis, las Fortalezas Negras lanzaron una gigantesca onda de energía hacia la estrella Tarantis. Una vez cumplido su objetivo, las naves del Caos iniciaron una retirada organizada y saltaron una vez más al espacio disforme.

Durante un mes entero, la estrella Tarantis hirvió y rugió. Tormentas torturadas recorrieron su superficie y su corona se expandió hasta engullir los dos mundos más cercanos. Todos los que pudieron abandonaron el sistema, pero evacuar a toda la población de tres mundos era una misión imposible. Cuatro semanas después del ataque de Abaddon, la estrella Tarantis se convirtió en una supernova y lo destruyó todo en varios miles de billones de kilómetros a la redonda con una explosión de gas y plasma. Tarantis, un sistema estelar completo, ya no existía; y Abaddon tenía el poder de desatar aquella destrucción allí donde quisiera.

La trampa está preparadaEditar

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Cornelius Von Ravensburg

El Gran Almirante Ravensburg creía firmemente que Abaddon intentaría capturar las tres Fortalezas Negras restantes, pero no tenía ni idea de cuál iba a atacar el Señor de la Guerra en primer lugar. La caza continuó durante seis meses en los que las naves Imperiales y Eldars patrullaron por extensos sistemas en un intento desesperado de localizar a Abaddon y sus terroríficas armas. Entonces las fuerzas opuestas al Caos obtuvieron un gran éxito: los Eldars habían localizado la flota de Abaddon en las Lísadas Inferiores y estaban en disposición de utilizar sus sofisticadas naves para perseguirla a través de la disformidad.

Dada su ruta, estaba claro que el Señor de la Guerra se preparaba para lanzar un ataque contra Schindlegeist, donde la Fortaleza Negra V flotaba en las profundidades del espacio. Dejando atrás un reducido contingente de navíos por si se tenían que ocupar de otras flotas del Caos, Ravensburg y los Eldars aceleraron para alcanzar Schindlegeist antes que Abaddon. Utilizando antiguos portales de disformidad que les enseñaron los Eldars, los Almirantes Imperiales consiguieron atravesar el sector a toda velocidad y llegar a la zona cinco días antes de que lo hiciese Abaddon. Con un flujo de información constante relativo a las acciones de Abaddon, las naves Imperiales y Eldars permanecieron a la espera.

Superados numéricamente y cogidos por sorpresa, poco podían hacer los capitanes de las naves traidoras salvo morir luchando. Las dos poderosas flotas combatieron durante tres días y se produjo un número aterrador de bajas en ambos bandos. Pero, pese a toda su ferocidad, las naves del Caos no podían igualar las fuerzas reunidas contra ellas. Cuando el tercer día de lucha llegó a su sangriento fin, Abaddon rompió de nuevo el cerco imperial y, junto con las Fortalezas Negras, puso rumbo a la estrella. Ravensburg ordenó a todas las naves disponibles que lo interceptasen, aunque sabía que poco se podía hacer para detener a aquellas monstruosidades. Sólo el Llama Purificadora estaba lo suficientemente cerca como para disparar, pero las armas del crucero de batalla tenían escaso efecto en las enormes estaciones.

Las Fortalezas Negras empezaron a acumular energía para su ataque cataclísmico y, de nuevo, se unieron sus poderosos rayos de energía. Viendo una sola oportunidad, el Capitán Abridal redirigió toda la energía a los escudos del Llama Purificadora y lo dirigió hacia el centro de las convergentes ondas de energía. La nave fue destruida casi al instante, dividida en sus átomos originales. No obstante, la explosión había agotado la energía de las Fortalezas y, como Abridal supuso, les llevaría bastante tiempo acumular la energía necesaria para otro ataque. Por fortuna, el tiempo era algo que se le había agotado a Abaddon.

La Derrota de AbaddonEditar

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Abaddon el Saqueador, impulsor de las Cruzadas Negras

Con sus sistemas de energía agotados, poca cosa podían hacer las Fortalezas Negras. Abaddon consiguió escapar a la Disformidad con dos de ellas después de una larga persecución por los límites del sistema Schindlegeist con un salto al espacio disforme peligrosamente cerca del pozo gravitacional. La flota imperial se acercó a la tercera y utilizó toda su potencia de fuego contra ella, aunque sin demasiados resultados. Finalmente, dos cruceros de asalto del Capítulo de Marines Espaciales de los Ángeles Redentores junto con naves de asalto del "Derecho Divino", abordaron la aislada Fortaleza Negra en un intento de recapturarla. El Cabo Goldwyn formaba parte de la cuadrilla encargada del abordaje y más tarde informó a sus superiores:

"Nos quedamos con la boca abierta al no encontrar ningún tripulante a bordo de la Fortaleza Negra. No hubo oposición alguna a nuestro abordaje y, cuando entré, me encontré con una base totalmente irreconocible respecto a aquella en la que me había entrenado. Las propias paredes parpadeaban llenas de energía y se habían convertido en una superficie negra profusamente ribeteada: algo completamente opuesto a los pasillos y habitaciones pintados de blanco desnudo que había llamado hogar hace seis años. No quedaba ni rastro de todas las modificaciones hechas por los Tecnosacerdotes, como si nuestra intrusión hubiera sido totalmente borrada de la estación. Estuvimos a bordo durante, tal vez, una hora, cuando, de repente, un silbido de tono agudo llenó el aire y los muros se volvieron de color rojizo. Un sentimiento de pánico llenó nuestros corazones y volvimos corriendo a los Tiburones [las naves de asalto]. Llegamos justo a tiempo; ya que, ni un segundo después de que hubiéramos abandonado la Fortaleza, esta empezó a resquebrajarse y a romperse lentamente en miles de fragmentos. Debería haber sido un momento feliz ver a nuestro enemigo destruido; pero, aunque no puedo explicar exactamente el por qué, mi corazón se llenó de tristeza y no pude evitar sentir que había desaparecido algo magnífico".

Aproximadamente al mismo tiempo que la Fortaleza Negra se autodestruía, las Fortalezas restantes del Sector Gótico hicieron lo mismo. Nadie sabe si las Fortalezas controladas por Abaddon se autodestruyeron de manera similar. Existen rumores que dicen haber visto al Señor de la Guerra del Caos tanto con estos antiguos artefactos de destrucción como sin ellos. Cómo o por qué las Fortalezas Negras se autodestruyeron sigue siendo un misterio, pero un informe del Inquisidor Horst al Almirante Ravensburg dice lo siguiente:

"¿Quién puede decir lo que habría sido capaz de hacer Abaddon con las seis? Existen algunas cosas demasiado peligrosas para permitir que existan y alguien, o algo, decidió que las Fortalezas Negras formaban parte de esa categoría..."

La ErradicaciónEditar

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Planeta imperial conquistado por el Caos

Varios de los Señores de la Guerra del Caos siguieron a Abaddon hacia el Ojo del Terror para alimentar su odio y su amargura hasta que llegase otra oportunidad de atacar. Cuatro grupos de batalla, cada uno formado por varias docenas de naves de línea y escoltas, persiguieron y destruyeron sistemáticamente a aquellos que se quedaron, erradicándolos uno por uno. En el subsector de Puerto Maw se sucedieron durante dos años las titánicas batallas entre el segundo grupo de batalla de cruceros del Almirante Storn y la flota de guerra de Heinrich Bale debido a que las naves del Caos se movían de un sistema a otro, volvían a la contienda cuando tenían las oportunidades a favor y huían antes de sentir la justa ira del Emperador. La Batalla del Canal Quinrox reclamó más vidas aún, pues navíos del Caos solitarios efectuaban rápidos ataques entre la chatarra acumulada que, ocasionalmente, destruían el crucero o la nave de escolta enviado para cazarlos.

Aunque las batallas en las estrellas estaban llegando a su fin, hicieron falta más de ocho años para reconquistar los mundos que habían sido capturados por las fuerzas del Caos. Muchos de ellos habían sido arrasados sin concesiones y su población entera había sido esclavizada o sacrificada en nombre de los Dioses Oscuros. Las tierras estaban yermas debido a la guerra. Lentamente, pero con firmeza, la Guardia Imperial fue purificando aquellos planetas de la mancha del Caos. Los Misioneros y Confesores de la Eclesiarquía se encargaron de restaurar la fe en el Emperador y la Inquisición de perseguir a aquellos que habían colaborado con los seguidores de los Dioses Oscuros. De todas maneras, la auténtica lucha todavía no ha terminado. Aún hay mundos dentro de la Nebulosa del Grial Negro que siguen aguardando el momento en que las flotas del Emperador les liberen de su tormento. Aún hay naves del Caos dispersas entre las estrellas de la Sima del Tiburón Martillo y de la Constelación del Cíclope esperando una oportunidad para atacar de nuevo.

A medida que más y más naves de los seguidores del Caos abandonaban la galaxia o eran destruidas, Ravensburg ordenó que dos de sus grandes grupos de batalla se concentraran en los piratas que habían ganado poder durante la guerra. Igual que con las tropas del Caos, su eliminación se llevó a cabo de manera paulatina. Muchas de las bandas huyeron para buscar santuario en sistemas estelares olvidados y en campos de asteroides no cartografiados. Los Orkos de la Constelación del Cíclope fueron totalmente exterminados, expulsados de los mundos en los que habían esclavizado a millones de humanos. Fueron aplastados en todo sistema estelar donde sus rudimentarias naves hubiesen atentado contra la Flota Imperial.

Veinte años de guerra habían dejado cicatrices profundas. Llevaría siglos de sangre, sudor y trabajo reparar todo el daño, tanto físico como espiritual, que habían causado Abaddon y sus hordas.

Las Recompensas de la VictoriaEditar

Para la Flota Imperial, y para la Flota de Batalla Gótica en particular, el coste había sido alto tanto en vidas humanas como en número de naves. Se habían hecho grandes sacrificios y grandes héroes habían aceptado el desafío. Gracias a la determinación, el coraje y la lealtad de cada hombre de la flota se había ganado la guerra.

Los Altos Señores de Terra reconocieron los esfuerzos de toda la flota del sector y el nombre de cada tripulante que sirvió en la guerra, desde el Gran Almirante Imperial Ravensburg hasta el tripulante menos importante del mercante más pequeño, fue grabado en un monolito, especialmente construido a tal efecto, de diez veces la altura de un hombre situado en las Estancias de los Héroes en el propio Palacio Imperial. El Inquisidor Horst desapareció para cumplir su misión sagrada dondequiera que la encontrase. Se rumorea que pasó el resto de su vida cazando a Abaddon, intentando descubrir qué había sido de las Fortalezas Negras con las que podría haber escapado. Del éxito de esta misión autoimpuesta no ha quedado ningún informe y Horst no ha sido visto desde el final de la Guerra Gótica.

A lo largo de estos tiempos oscuros, el Sector Gótico ha sobrevivido y la vida volverá algún día a la normalidad para los bravos hombres de la Flota Imperial: las batallas contra los piratas eldars, la búsqueda constante de contrabandistas traidores, la persecución de herejes y rebeldes y otros miles de tareas que hacen que la Humanidad deba a la Flota Imperial un agradecimiento eterno.

FuentesEditar

  • Battlefleet Gothic: Reglamento (Juego de Especialista).

Spotlights de otros wikis

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