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Bulldog El Sargento Guillermito, mascota de los Marines Espaciales, tiene el honor de patrocinar este espacio por orden del Capellán Cassius de los Ultramarines. ¡Pulsa sobre él y te acompañará a una Cruzada épica!

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La Guardia Sanguinaria se enfrenta a Marines Espaciales del Caos

La Guardia Sanguinaria (Sanguinary Guard en inglés) es la élite absoluta de los Ángeles Sangrientos, un grupo de guerreros totalmente preparados en cuerpo, mente y espíritu para defender los valores de su ilustre Primarca hasta unos límites que nadie más puede aspirar.

Historia Editar

Los primeros Guardias Sanguinarios fueron ni más ni menos que la guardia personal del Primarca. Durante los días de la Gran Cruzada, lucharon al lado de Sanguinius en batallas tan terribles como las de Dalos, Esperanza Ciega, Signus Prime y muchas otras, para acabar pereciendo en el asalto contra la nave de Horus, en el que Sanguinius entregó su vida por el Emperador. Tan solo un miembro de aquella Guardia Sanguinaria original sobrevivió a esa batalla. Sanguinius, que conocía de antemano el destino que le aguardaba, insistió en que su Heraldo, Azkaellon, permaneciese en Terra, a fin de que la Guardia Sanguinaria no se viese extinguida del todo y pudiese reconstruirse a partir de ese único superviviente, para servir como un faro de esperanza en los días oscuros que estaban por venir. Con todo el dolor de su corazón, Azkaellon accedió a cumplir los deseos del Primarca, ya que, aunque anhelaba más que ninguna otra cosa volver a luchar una última vez junto a Sanguinius, ni se le pasaba por la cabeza hacer peligrar la confianza depositada en él. Así pues, la Guardia Sanguinaria sobrevivió a su Primarca, y Azkaellon se aseguró de que su legado perdurara, no solo entre los propios Ángeles Sangrientos, sino también en sus Capítulos Sucesores.

A diferencia de otros Veteranos del Capítulo, los Guardias Sanguinarios no eligen el armamento según su especialidad de combate, sino que luchan con sus armas tradicionales: bólteres Ángelus montados en la muñeca, que les dejan ambas manos libres para blandir enormes espadas de energía. La dorada armadura de cada Guardia Sanguinario es una reliquia del Capítulo, que forma parte de un puñado de armaduras que han sobrevivido desde la Gran Cruzada, y cuyos secretos de manufactura se han perdido hace mucho. En la armería de los Guardias Sanguinarios hay pocos tesoros más reverenciados que estas armaduras, ya que además de su poder en combate son un recordatorio de los días más grandes vividos no solo por los Ángeles Sangrientos, sino por todo el Imperio.

Las hazañas de cada Guardia Sanguinario se registran con total diligencia. En las festividades señaladas, esos raros días en que el Capítulo entero se reúne para celebrar un festín o una ceremonia importante, los veteranos mejor dotados para la oratoria suelen relatar los actos heroicos de los Guardias Sanguinarios, ante una audiencia llena de Exploradores, novatos y aspirantes que les escuchan embelesados. En estas reuniones se habla de Erephon el Ciego, que aseguraba luchar mejor sin sus ojos de lo que nunca lo había hecho cuando conservaba la vista, y que selló los siete portales demoníacos de Derios IV. También se habla de Andrastor, que aguantó él solo contra un enjambre Tiránido en la Cresta Rajada. Se habla de Saronath, cuya sola presencia era tan intimidatoria que puso en fuga al ¡Waaagh! Maztika Rokaz. Se habla de Sepharan, el actual Heraldo Exaltado de Sanguinius, que cruzó las mismísimas puertas del infierno para luchar por su Capítulo. Se habla de todos estos héroes y de muchos otros, pasados y presentes. Por tanto, unirse a la Guardia Sanguinaria no es una mera asignación pasajera o un honor equiparable a un ascenso. Es entrar a formar parte de una hermandad de mortales convertidos en dioses. Es seguir manteniendo viva una leyenda de diez mil años de antigüedad.

A finales del M41, el Capítulo de los Ángeles Sangrientos dispone de 29 Guardias Sanguinarios. Todos los Capítulos Sucesores mantienen una Guardia Sanguinaria también, que sigue el mismo esquema heráldico que la de los Ángeles Sangrientos. La única excepción son los Ángeles Descarnados, que visten a esta unidad especialista con armaduras de blanco alabastro.

Anciano SanguinarioEditar

Elegido al comienzo de cada conflicto por un consejo de iguales, a uno de entre la Guardia Sanguinaria se le otorgará el honor de llevar el estandarte del Capítulo en la batalla. Solo en tiempos de gran necesidad el estandarte abandona la Torre del Ángel, pues estas magistralmente elaboradas reliquias enlazan directamente con los días más antiguos del Capítulo, siendo algunas llevadas a la batalla durante la Gran Cruzada misma. La sola visión del ángel dorado en alto marchando hacia el combate con el estandarte historiado de los Ángeles Sangrientos puede inspirar un fervor que va más allá de donde pueden llegar las palabras, transformando la más terrible derrota en una gloriosa victoria contra todo pronóstico.

ArmamentoEditar

Las escuadras de la Guardia Sanguinaria se componen de entre cinco y diez Guardias Sanguinarios, cada uno de los cuales va armado con armadura artesanal con propulsor de salto, bólter Ángelus, espada encarmine y granadas de fragmentación y perforantes. Todos pueden llevar adicionalmente máscaras mortuorias y/o sustituir su bólter Ángelus por una pistola infierno o una pistola de plasma, y/o su arma Encarmine por un puño de combate o un hacha Encarmine. Si no hay otro Anciano en el ejército, un Guardia Sanguinario puede llevar el Estandarte del Capítulo.

MiniaturasEditar

  • 5ª Edición.

FuentesEditar

  • Codex: Ángeles Sangrientos (5ª, 7ª y 8ª Edición).