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EDITADO: AVISO TODO EL RELATO SIGUIENTE SOBRE LA INFANCIA DEL EMPERADOR NO ES OFICIAL NI HA SIDO APROBADO POR GAMES WORKSHOP : Todo lo siguiente, relativo a la infancia del Emperador, ha salido de la mente de algún fan. Hay detalles simples como que en los tiempos del apogeo de la raza eldar (mucho antes de la existencia humana) ya existían 3 dioses caóticos y uno más en su caida, por tanto cuando la humanidad nació como tal, los dioses oscuros ya eran bien maduros.
Sí es Oficial, gracias a la novela Horus, Señor de la Guerra, que el Emperador nació y se crió en Anatolia, y que debío nacer en la época del antiguo reino Persa (s. V-IV a.C), pues en su momento le entregó a Horus un anillo de oro labrado con motivos de centauros con arcos que había sido forjado allí (en Persia) un año antes del nacimiento del Emperador.
También es oficial que sirvió como soldado del emperador romano Diocleciano (s. II-III d.C) y que venció en el norte de Africa al Dragón de Vacío; para llevarlo, milenios mas tarde, a Marte.
Gracias al Culto Imperial a millones de personas les son familiares las fábulas sobre el Emperador. Los niños cantan sus alabanzas y escuchan historias sobre su vida. Este es el Emperador que la humanidad conoce El Emperador del Culto Imperial. Tal es el poder del culto, y tan grande es la necesidad del hombre de creer en su autenticidad, que nadie cuestiona su autoridad. En cuanto al Emperador, él no ha hablado ni se ha movido en los últimos diez mil años. Así, la verdadera historia de la extraordinaria vida del Emperador previa a su encarcelamiento en el preservador Trono Dorado ha sido ahora casi completamente sumergida por la pía doctrina de la Eclesiarquía.
El Emperador nació en la región de la tierra conocida como Anatolia Central en el octavo milenio después de cristo, un lugar de áridas montañas y fríos arroyos. Con el despertar de la Disformidad, la humanidad yacía desnuda ante sus energías. La disformidad es un universo alternativo compuesto enteramente de energía psíquica generada por los pensamientos, emociones y actividad intelectual de los seres vivientes. La disformidad, en mucha menor medida, está también influida por plantas y animales. A veces se le conoce como el Mar de Almas debido a su espiritual reflejo de la vida, pero también es conocido como el Reino del Caos. Cuando el universo era joven, la disformidad estaba llena con las energías de plantas y primitivos animales y esas energías psíquicas eran relativamente inofensivas; fluían armoniosamente y con fluidez a través de todo lo vivo. Con la evolución de los seres inteligentes, sus potentes mentes llenaron la disformidad con energías nuevas y poderosas.
Las energías naturales de la disformidad eran armoniosas pero las almas de los hombres eran problemáticas, obsesivas, guiadas por la culpa, o imperfectas. Estas energías negativas se congregaron en la disformidad, uniéndose a otras por atracción mutua, hasta que formaron problemáticos puntos de disonancia, como un tumor en un animal. Estas fuerzas disonantes eventualmente se convirtieron en Poderes del Caos, las entidades psíquicas a las que hoy nos enfrentamos. Fueron creados de los miedos, represiones e insuficiencias de los seres inteligentes.
En los primeros tiempos de la vida del Emperador los Poderes del Caos no eran fuertes y solo acumularon poder cientos de años después.
Desde que los primeros humanos primitivos evolucionaron, las especies desarrollaron una especial relación con la disformidad. Los simples cazadores y recolectores de los primeros tiempos reconocieron las fuerzas naturales que fluían a través de todas las cosas vivas. Aquellos que podían predecir el futuro y sentir el flujo de la energía disforme eran conocidos como chamanes o curanderos tribales. Usaron sus poderes para beneficiar a su gente.
Mientras el número de humanos se incrementó y la civilización humana creció desde sus raíces naturales, las particulares energías disformes creadas por el los humanos comenzaron a dominar la disformidad. Donde las energías de la naturaleza era armoniosa y benigna, las de los hombres eran a menudo impredecibles y peligrosas. Poder, ambición, codicia, lujuria y cientos de otros sentimientos humanos enraizaron en la disformidad y comenzaron a crecer. Al hacerse más fuertes los pensamientos de los hombres, los ritmos naturales de la disformidad fueron interrumpidos y se volvieron menos accesibles a los chamanes. Inevitablemente, el proceso de civilización dañó los lazos de la humanidad con las fuerzas naturales de la disformidad, y crearon otras nuevas basadas en su propio carácter. Con el tiempo las fuerzas disonantes crecieron en los Poderes del Caos.
El Emperador nació mientras el ritmo de la disformidad aún fluía con fuerza a través de todas las cosas naturales. Los viejos chamanes eran guiados por la disformidad y en su vuelta guiaban a su pueblo. Pero el crecimiento del poder de la humanidad se estaba dejando sentir, y los chamanes temieron que todo su conocimiento desaparecería. Las energías de las que dependían se volvían más y más difíciles de controlar. Aun peor, estaban perdiendo su habilidad para reencarnarse. Cuando un chamán moría su espíritu fluiría por la disformidad, bañándose en sus energías, esperando el momento en que encontrara un nuevo cuerpo. Con esto los chamanes nunca morirían. Pero ahora esas almas eran consumidas por los malignos Poderes del Caos.
Aterrorizados por el futuro de su raza, todos los chamanes de la tierra se reunieron en un lugar y comenzaron el más largo e importante debate en la historia de la humanidad, durando siglos y conduciendo al nacimiento del nuevo hombre
Después de cientos de años de debates e investigación los chamanes se dieron cuenta de que estaban malditos, y que sin ellos la raza humana no sobreviviría. Si continuaban como hasta entonces solo serían capaces de sobrevivir una o dos encarnaciones y las entidades psíquicas eventualmente consumirían el planeta.
Los chamanes decidieron reunir sus propias energías reencarnándose en un mismo cuerpo. Los cientos de chamanes tomaron un veneno todos, sin ninguna excepción murieron, su raza desapareció para siempre de la tierra. Un año después nació el hombre posteriormente conocido como el Emperador…
El Emperador tenía muchos dones. Podía aliviar el sufrimiento de otros y leer las mentes de las personas. Más importante, era inmortal y viviría para siempre, los chamanes se aseguraron de esto porque la reencarnación sería imposible muchos siglos después. El ser inmortal el Nuevo Hombre no tendría necesidad de la reencarnación. Permanecería inalterado toda la eternidad.
Durante treinta y ocho milenios el Nuevo Hombre caminó sobre la tierra y a través de la historia humana. Al principio se limitaba a observar el mundo a su alrededor, pero pronto empezó a ayudar donde podía, usando su antigua sabiduría para extender el gobierno eficiente, manejo de la cosecha, cuidado de animales, tecnología y paz. Siempre usó su influencia con cuidado, adoptando el aspecto de un hombre normal, y sin revelar su verdadera naturaleza.
Durante milenios el Emperador observó el desarrollo de la raza humana. Viajó por todo el globo, viendo y ayudando, a veces adoptando la personalidad de un gran líder o consejero. En tiempos de peligros se convertía en un cruzado, un líder religioso o un mesías, en otros momentos permanecía contribuyendo a los eventos en un segundo plano, un consejero de reyes, un cargo de la corte, un científico pionero. Muchas de las apariencias que tomó eran humildes, otras se convirtieron en monumentales figuras de la historia o la religión. En momentos de crisis él estaría allí, dirigiendo la carrera de la raza humana a lo largo de un estrecho camino que sólo él podía ver.
Al prosperar la raza humana la disformidad se fue distorsionando en incremento de modo que su flujo no podía continuar sosteniendo el planeta como una vez lo hizo. A pesar de los esfuerzos del Nuevo Hombre para promover la paz y la armonía, el carácter humano no podía suprimir sus valores instintivos de ambición, desafío, y autosatisfacción.
Los Poderes del Caos sintieron la presencia del Nuevo Hombre y sus esfuerzos por reprimir su propio poder y crecimiento. Incluso antes de alcanzar la plena conciencia los Poderes del Caos reconocieron en el Emperador a su gran enemigo. Khorne fue el primero en despertar totalmente, y una era de guerras y conflictos rugió sobre la tierra. Tzeentch fue el siguiente, y naciones y políticas crecieron hasta la adultez con todas su intrigas implícitas y dobles sentidos. Nurgle fue el tercero en despertar y las plagas se extendieron sobre los continentes clamando almas para el Señor de la Podredumbre. A finales de la edad media los tres Poderes del Caos habían despertado a la plena conciencia. El cuarto poder, Slaanesh, aún dormía y su ascensión coincidió con la Caída de los Eldars.
El Nuevo Hombre supo que mientras la humanidad estuviese encadenada a su propio sistema solar estaría condenada. A lo largo del segundo, tercero, y cuarto milenio, el Nuevo Hombre fue esencial en el desarrollo de la tecnología espacial. Pronto hubo colonias humanas por toda la galaxia.
Ahora el Nuevo Hombre se deshizo de su envoltura para convertirse en el Salvador del Hombre, el Emperador. Durante los cientos de años precedentes al nacimiento de Slaanesh, el Emperador buscó establecer su gobierno sobre la tierra y moldeó a su gente en un ejército leal. Empezó a planear la reconquista de la galaxia anticipándose a la dispersión de las tormentas de la disformidad alrededor del planeta.
Personalidad del Emperador (Inicio de la parte Oficial)Editar sección
El Emperador, supremo gobernante de la raza humana y el mayor organizador de la misma, resulta una personalidad interesante. En los pocos textos donde aparece antes de su Ascensión al Trono Dorado es visto como un individuo contradictorio, pues alterna el comportamiento de una divinidad benevolente con las debilidades de un ser humano común; con otros momentos que podrían juzgarse como de despotismo.
Se sabe que es incapaz de sentir emociones negativas tales como el miedo, el odio, la ira, etc.; sin embargo, en su trato con los primarcas se muestra obsesivo, inconsecuente, apasionado, en ocasiones irracional, ignora ciertos hechos que cualquier otro hubiera dado por sentado, confía allí donde otros hubieran recelado... Basta destacar su duelo final con Horus, en el cual su principal pensamiento es la preocupación y deseo de redención por su hijo pródigo, que se ha pasado al bando contra el que ha luchado con denodado esfuerzo, y sólo el ver la crueldad de la que es capaz Horus al masacrar a otro primarca Sanguinus de los Angeles Sangrientos, después de que éste hubiera tenido que atravesar una nave poseída por las fuerzas del Caos para llegar a donde estaba su señor, lo mueve a actuar.
Esto nos revela el verdadero ser del Emperador, un humano, con poderes divinos cierto, pero también con una misión y deberes que implican una pugna contra todo un universo hostil a la humanidad. En el fondo, se podría decir que la capacidad de amor del Emperador hacia la humanidad es su mayor debilidad pero también su mayor fortaleza; sin aquel amor casi ciego (un deseo de amar alimentado por años de soledad y de ver a los seres queridos morir, pues se sabe que el Emperador tuvo varias familias durante su milenaria vida y muchas personas a las cuales apreció) probablemente hubiera podido detener a los rebeldes dirigidos por Horus antes de que produjeran demasiado daño; pero también sin ese mismo amor apasionado, tan comprometido con salvar a la humanidad de su propia corrupción (manifestada en las fuerzas del Caos) no hubiese tenido la motivación para luchar tanto y tan denodadamente por la raza humana y perseverar en su empeño de darle un futuro mejor.
Una de las medidas de más largo alcance que tomó el Emperador en la que se ven reflejadas sus convicciones y puntos de vista fue el de proscribir las religiones imponiendo en su lugar la Verdad Imperial, basada en la ciencia y en la lógica. En su momento, el Emperador le dijo a Horus que en la antigua Terra había antorchas, que eran los maestros, y extintores, que eran los Sacerdotes.
Esta medida fue lo que lo llevaría a estar en malos términos con Lorgar, uno de los Primarcas y jefe de los Portadores de la Palabra. La Legión que veía al Emperador como un dios, y creía que debía de haber algún motivo por el cual los seres humanos tienen tendencia a adorar a algo allá donde estén.
Al destruir el Emperador sus creencias, Lorgar se lanzó a realizar La Peregrinación, el viaje al lugar donde dioses y hombres podían coexistir. Éste viaje les llevó al Ojo del Terror, donde descubrieron la falsedad de la Verdad Imperial y los lanzó a la adoración del Caos, creando una brecha en las filas imperiales y llevando como resultados últimos la Herejía de Horus y la guerra civil.
La Verdad Imperial pugnaba por la creencia en que no existían ni dioses, ni espíritus ni otras realidades aparte de las que el ojo humano puede ver; cosa que es claramente falsa puesto que omitía la Disformidad y los Dioses del Caos. Sin embargo, se cree que la intención del Emperador era evitar que la humanidad reforzase a éstos dioses al adorarlos directa o indirectamente; que era una mentira necesaria.
De hecho, tal y como se extrae de las palabras de Erebus cuando trata de convencer a Horus en Davin, parece que la táctica del Emperador estaba teniendo mucho éxito y que los Dioses del Caos se encontraban debilitados.
Con el correr del tiempo y tras su confinamiento en el Trono Dorado, sin embargo, parece que el Emperador cambia su perspectiva sobre la religiosidad, al brindar ayuda mediante sus poderes a agentes del Imperio tales como los Santos en Vida y al producir «milagros» que se narran en algunos libros de relatos de Warhammer 40,000 (por ejemplo, en Los Fantasmas de Gaunt).
Historia del Emperador; recopilada y redactada por el Inquisidor SarkeEditar sección
Según las palabras de Erebus en Falsos Dioses (a las que quizá no habría que dar plena veracidad teniendo en cuenta que el objetivo era convencer a Horus de que adorase al Caos), el Emperador obtuvo gran parte de sus inmensos poderes no sólo de su especial genética, sino de alguna clase de pacto con los Dioses Oscuros que después no cumplió.
Al parecer los Dioses del Caos a duras penas entienden el mundo material, y necesitaban a alguien que lo controlase por ellos. Según ésta teoría el Emperador se ofreció a ello pero después no les sirvió. Fue un fragmento de éste poder, junto con la genética, lo que les trasladó a los Primarcas.
No se sabe apenas nada del Emperador antes de las Guerras de Unificación; pero, como hace notar el iterador Sindermann en la novela "Falsos Dioses", en los relatos de la historia de la Humanidad se repiten a lo largo del tiempo referencias a un personaje dorado salvador. Así pues, junto a otros hechos, parece demostrado que el Emperador llevaba muchos milenios participando en los acontecimientos de la Humanidad, pero sin desvelarse como lo que era.
Se cree que el Emperador esperaba que la Humanidad fuera capaz de triunfar sin su liderazgo, y que impulsó en muchos momento puntuales grandes avances científicos. Sin embargo todo se fue al traste tras la Edad Oscura de la Tecnología. (M16) En algún momento de éste periodo, la humanidad luchó encarnizadamente contra las Inteligencias Artificiales; conflicto que tuvo que ser especialmente duro porque, milenios después, el Emperador prohibió el uso de las I.A.
Tras ésto la humanidad cayó en la anarquía y, debido a las tormentas de disformidad, la Tierra perdió el contacto con sus colonias. El gobierno central que había gobernado la Tierra se vió fragmentado en varios imperios gobernados por locos tiránicos denominados Señores Tecnobarbaros. El hambre, la miseria y las matanzas se convirtieron en algo habitual.
Ésto, unido a la presión de los xenos y a las tormentas de disformidad, auguraban una probable extinción del hombre en cuestión de no muchos siglos.
Los Eldar que por aquel entonces eran los dueños y señores de la galaxia participaron en el conflicto desde las sombras decantando algunas de las batallas con pequeñas incursiones bien planeadas por sus videntes a fin de contener el potencial de la humanidad y la violencia del constante avance de los orkos lejos de sus territorios.
Fué durante esta época de conflictos en la que El Emperador, preocupado por la supervivencia de la humanidad, decidió convertirse en el líder salvador que ésta necesitaba y se percató de la necesidad de la creación de un ejercito de superhombres. A partir de su propio material genetico empezó a crear a los Guerreros del Trueno y a los Adeptus Custodes para las Guerras de Unificación y, después y lentamente, para la conquista de la Galaxia, a los primarcas; con la ayuda de la tecnología disponible en sus laboratiorios bajo la superficie del Himalaya.
Durante las Guerras de Unificación, que fueron especialmente violentas y destructivas y que en buena parte fueron la causa del aspecto que presenta Terra en el año 40k, el Emperador logró unificar el planeta bajo su poder gracias a los Guerreros del Trueno.
El Emperador nunca cometió el error de subestimar la amenaza del Caos, y en orden a encontrarse con esa amenaza puso a los mejores científicos de la tierra a trabajar. Armas y naves espaciales fluían abundantemente de las factorías marcianas para apoyar a las sitiadas fuerzas por toda la galaxia.
El plan más largamente esperado por el Emperador para contrarrestar los Poderes del Caos era la creación los Primarcas: superhombres genéticamente diseñados con poderes divinos. La intención del Emperador era crear una raza completa de superhombres con la esperanza de que serían inmunes a las tentaciones del Caos.
Los Primarcas serían brillantes ejemplos de humanos libres de la mancha de la corrupción. La energía de la disformidad incorrupta fluiría a través de ellos como lo hacía a través del propio Emperador, vigorizándolos y confiriéndoles poderes especiales como los poseídos por los chamanes de la antigüedad.
De algún modo, los Poderes del Caos supieron de los Primarcas, a pesar de los intentos del Emperador de esconderlos y aprovechando la ausencia del mismo en Terra, consiguieron rasgar la corteza de la disformidad y abrir una brecha en las tormentas atravesando la telaraña eldar y colandose dentro de estos laboratorios, comenzando una escaramuza a traves de sus largos tuneles. A fin de salvaguardar el proyecto del emperador, y viendose los defensores desbordados y sin salvación posible frente al avance de las fuerzas del caos, las capsulas que albergaban la los primarcas fueron arrojadadas a la disformidad y dispersadas por todo el universo a traves de los flujos caoticos de la misma. Incluso para los Poderes del Caos esto era un gasto masivo de energía. Los Primarcas fueron absorbidos a través de la disformidad y se dispersaron en mundos humanos separados. En ese momento los Poderes del Caos no tuvieron la suficiente energía para destruir a los Primarcas de una vez por todas.
A la vuelta del Emperador y por orden del mismo, la humanidad se encerro en Terra, cada vez más rodeada por corrientes de disformidad debido a la creciente evolucion de la psique humana y el miedo de los dioses del caos de que el emperador encontrase a sus preciados hijos. Bajo tierra, continuo con la creación de ese ejercito preparandose para la gran cruzada que vendría en los proximos milenios mientras la superficie del planeta era asolada por las fuertes tormentas de la disformidad dejandola como la esteril superficie de tierra que es hoy en día.
El Emperador había perdido a los Primarcas y no podía recrearlos, e incluso si hubiera podido, no había tiempo. Los dolores del nacimiento de Slaanesh se hicieron mayores y mayores mientras el momento de su nacimiento se acercaba. El Emperador pensó otro plan. Usando el material genético de los Primarcas que había quedado en los laboratorios, algunas de sus cualidades podrían ser reproducidas como órganos biológicos separados. Mediante la implantación de estos órganos en un cuerpo joven en crecimiento podría crearse una persona con algunas de las cualidades de los Primarcas. De esta forma se fundaron los primeros Capítulos de Marines Espaciales. Cada capítulo usaba material genético derivado de uno de los Primarcas.
La fuerte supervision del propio emperador mantuvo a la humanidad protegida de la disformidad mientras esta rodeaba Terra, aislandola del universo durante milenios, hasta la caida de los Eldar.
La raza Eldar, que se había abandonado a si misma en pos de su autocomplacencia y autosatisfacción, se vió sorprendida por el nacimiento de un nuevo dios del caos a partir de los defectos de su psique. El alarido psiquico proveniente del nacimiento de Slaanesh aniquiló a la mayoría de los Eldar, y llevo a la locura a muchos otros. Las disformidad se retorció en su seno y las tormentas que asolaban terra se disiparon en cuestion de minutos.
El Emperador que llevaba milenios esperando ese momento vió su oportunidad entonces de conquistar el universo y encontrar a sus preciados hijos perdidos años atras.
En el momento en que las tormentas de la disformidad terminaron, los Marines espaciales y otras fuerzas Imperiales estaban listas para reconquistar la galaxia. Las fuerzas del Caos eran ya poderosas, y muchos mundos humanos habían sido tomados por adoradores del Caos u otros alienígenas. Era un esfuerzo duro y largo, pero con cada victoria el joven Imperio crecía más fuerte mientras nuevos guerreros se unían a la Gran Cruzada.
Las conquistas iniciales se centraron en donde los Primarcas estaban escondidos. Usando sus poderes psíquicos el Emperador los localizó gradualmente y los reunió con los capítulos de Marines Espaciales. Los Primarcas no parecían haber sido afectados por su contacto con el Caos, habiendo crecido para derrotar a grandes líderes y guerreros de las comunidades humanas locales. Con los Primarcas la Gran Cruzada se extendió sobre la galaxia y la humanidad comenzó a reconstruir su antigua herencia. El Caos se retiró a su propio reino en el Ojo del Terror.
Comandando su nuevo ejercito, los marines espaciales, y afianzando las bases del Imperio que es la humanidad hoy en día, comenzó con la expansion del imperio durante la gran cruzada, anexionando territorios como el mundo forja de marte, recuperando algunos de los mundos de las garras de los orcos, de los demonios o incluso de las garras de gobernantes humanos corrompidos por la codicia o los dioses del caos.
La humanidad, que había estado perdida sin el faro de la luz que representa su emperador, había seguido expandiendose pese al aislamiento de terra por toda la galaxia a partir de naves perdidas en la disformidad durante sus primeros conflictos, o desde planetas que se consideraron perdidos cuando las tormentas de disformidad asolaron terra o recubrieron los mismos.
Algunos de estos planetas habían retrocedido milenios en cuanto a su evolución, y adorando pequeñas reliquias de su antiguo origen se habían conservado en un estado primitivo casi cavernicola. Otras sin embargo habían retrocedido algo menos y se erigían en un sistema feudal y una tecnología similar a la de la edad media, las menos conservaban la tecnología y el gobierno terrestre pese a no haber tenido contacto con Terra durante milenios.
En cada planeta que iba reconquistando el emperador, anexionaba mas hombres a su causa, y recuperaba mas almas perdidas de la humanidad a la que comandaba liberandolas de su exclavitud de los dioses del caos, razas menores alienigenas, o dictadores sin escrupulos. En cada planeta que asaltaba, el horror era mayor, la humanidad estaba más corrompida por el caos y en algunos casos lo único que le quedaba era exterminar el planeta entero con un bombardeo orbital.
La primera cruzada llevó al emperador a sus límites en su esfuerzo por reunificar a la humanidad dispersa y abandonada a su suerte por todo el universo... Hasta que encontró al primero de sus hijos y al más brillante de todos ellos, Horus, que se juró a si mismo ganarse el corazon de su padre y ayudarle en su gran obra. Poco a poco, aprovechando las virtudes y devocion de sus hijos primarcas, la humanidad tuvo su epoca dorada. No había fuerza capaz de resistir el avance de la humanidad guiada por la luz de su Dios-Emperador, comandada por sus primarcas los cuales eran tratados de Divinidades a los ojos de un humano corriente y el implacable avance y la eficiencia de los marines espaciales. Semidioses y fervientes protectores de la humanidad.
Asi la humanidad se hizo pronto con el control del universo, asi hasta que llegó la herejía de Horus.
No entraremos en detalle sobre la terrible guerra que casi condena a la humanidad. Es, sin embargo, otro capítulo en la vida el Emperador. En combate singular contra su antiguo amigo, el Señor de la Guerra Horus, el Emperador casi es destruido. Fue Horus quien finalmente fue destruido en ese duelo y el Emperador nunca se ha recuperado de aquella confrontación en particular y nunca lo hará.
El combate contra Horus tuvo lugar en el plano material y en la disformidad, sus cuerpos y espíritus combatiendo por la supervivencia. El cuerpo del Emperador estaba casi destruido, y sus poderes psíquicos sufrieron también un severo golpe. Las fuerzas del Caos se disolvieron. Algunos de aquellos que no habían estado demasiado tiempo al servicio del Caos se liberaron repentinamente de sus ilusiones y rápidamente cambiaron de bando, luchando con todo el valor para enmendar su traición. El cuerpo del Emperador se devolvió a la tierra apresuradamente y situado en una burbuja preservadora de vida.
La unidad de soporte vital conocida como el Trono Dorado fue rápidamente construido para acoger al Emperador. Sus poderes sobrevivieron pero su cuerpo estaba hecho pedazos. Al principio era capaz de comunicarse coherentemente durante breves periodos, después se sumió en un completo silencio. Ese silencio que ha permanecido inalterado desde hace ya casi diez mil años.
Liberado de su cuerpo, el poder psíquico del Emperador, su alma, está abandonado a la deriva sobre las corrientes de la disformidad, para ser llevado por las contracorrientes aleatorias y torbellinos del Mar de Almas hasta que sea el momento de renacer. Aunque los poderes del Caos buscaron incansablemente el alma del Emperador por la disformidad no pudieron encontrarla. La disformidad es gigantesca, y sus energías se dispersan y fluyen. Como los chamanes de la antigüedad, el Emperador es uno con la propia disformidad, por lo que su alma se funde en ella y así permanece escondida a los Poderes del Caos.
Aunque el Emperador estaba muerto en el sentido ordinario de la palabra, mientras algunas de sus células vivan proveen de un lazo a través del cual su alma puede comunicarse con el universo material. Mientras su cuerpo estaba aún fresco podía ser animado, e incluso hablar un poco. Gracias a eso el Emperador fue capaz de supervisar la construcción de una máquina de soporte especial de vida psíquica llamado el Trono Dorado.
Al ir a la deriva por la disformidad, el espíritu del Emperador se disolvió gradualmente en la corriente de energía, volviendo a la fuerza cósmica de la naturaleza de la disformidad en su forma incorrupta. Solo un pequeño núcleo de la humanidad del Emperador permaneció completo, como un pequeño niño sacudiéndose sobre la corriente de una colosal tormenta en una pequeña barca de juncos.
Así que el alma del Emperador se halle a la deriva en la disformidad. Mientras el alma del Emperador sobreviva aún hay esperanza para la humanidad. Tal y como el Nuevo Hombre nació de las almas colectivas de los chamanes de la antigüedad, el alma del Emperador podría renacer un día. Pero ese día yace lejos en el futuro, cuando los lamentos clamando un nuevo salvador fortalecerían el núcleo del alma del Emperador y lo lleve a una nueva vida.
Mientras el alma del Emperador es un mero potencial, un niño esperando a nacer, el Niño Estelar. Los humanos que quedaron a cargo del Imperio no tienen una idea real de lo que ocurrió al Emperador. El concepto de que podría renacer nunca se les ocurrió. Para los gobernantes del Imperio, el Emperador continúa vivo, aunque su cuerpo fue roto, por medio de sus indiscutibles poderes.
Sólo unos pocos individuos elegidos conocieron el secreto a lo largo de los milenios, y se convirtieron en la muy secreta hermandad de los Iluminati. Los Iluminati esperan el nacimiento del Niño Estelar y la segunda venida del Nuevo Hombre. Ellos saben que su conocimiento los convierte en peligrosos herejes a los ojos del Imperio, y consecuentemente mantienen un estricto secreto sobre sus actividades. Permanecen como una fuerza secreta en el espacio humano, realizando sus acciones por detrás de la maquinaria del gobierno y el comercio, preparando el camino para el renacimiento del Nuevo Hombre.