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El Gran Juego

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Khorne medio sin fondo.png

Cerberus el Rebañacráneos, mascota de los Poderes Ruinosos, patrocina este espacio para honrar a sus demoníacos señores. Pulsa sobre él y te introducirá en los misterios del Caos.

¡Sangre para el Dios de la Sangre! ¡Visitas para los artículos del Caos!

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El Reino del Caos no es solo el hogar de los Dioses del Caos: también es su campo de batalla, la arena en la que se desarrollan su Gran Juego por la supremacía. Los Dioses del Caos están en constante guerra unos con otros, luchando por el poder por los planos inmateriales. Pese la miríada de cosas que les diferencian, todos ellos tienen el mismo objetivo: la dominación total del universo. Un poder tan absoluto no puede ser compartido, y mucho menos entre entidades divinas.

Con el flujo y reflujo de energía en la Disformidad, el poder de cada Dios del Caos se expande y se contrae, y su reino cambia de manera acorde. Durante largos períodos de tiempo, un dios puede dominar a los demás, alimentado por su propio éxito, al tiempo que consume la energía de los otros dioses como si fuera una sanguijuela, creciendo aún más con ello. En la última instancia, no obstante, esos otros dioses de acabarán aliando contra él, y mediante con el esfuerzo combinado reducirán su poder, hasta que sea otros de ellos el que aumente su prominencia. Esta pauta se va repitiendo una y otra vez por toda la eternidad. Ningún Dios del Caos podrá nunca alcanzar la victoria total, pues sin la Gran Partida, la Disformidad se aplacaría, quedando convertida en un mero vacío inmóvil.

Cuando los Dioses del Caos luchan, el inmaterium tiembla y las tormentas de disformes rugen por toda la galaxia. En el Reino Caos, hordas de Demonios son enviadas a combatir según la voluntad de sus amos y las tierras de los dioses aumentan o disminuyen dependiendo del éxito que tengan dichos asaltos. Los Demonios poseen personalidad e inteligencia, por lo que aspiran a lograr el favor de su amo, y a menudo incluso atacan por cuenta propia las tierras de Demonios rivales. Los ejércitos de los dioses manan de un territorio a otro, cada uno de ellos refleja siempre la naturaleza de su patrón.

Demonios De Los Dioses Del Caos: Editar

Demonios De Khorne: Los demonios de Khome avanzan como una gran legión, acompañados por el tañir de los cuernos, bajo estandartes de bronce, con los látigos de los Devoradores de Almas azuzando las filas de Desangradores. Con rabia y violencia pura, las legiones de Khorne se abren paso a través del territorio enemigo, contaminando el campo de batalla con la sangre vertida, hasta dejarlo convertido en un yermo de Khorne.

Demonios De Tzeentch: Tzeentch es posiblemente el más artero de todos los dioses, pues siempre crea debilidades que pueda explotar antes de atacar. Por medio de la conspiración, las insinuaciones y la magia, Tzeentch suele hacer que los demás dioses se enfrenten entre ellos. Espera pacientemente a ver cómo progresa el conflicto y, en el momento adecuado, sus Horrores Rosas y Señores de la Transformación se lanzan al avance sobre un manto de magia, atacando al más débil de los contendientes. Mediante explosiones mágicas y energía disforme, estos ejércitos acaban rápidamente con cualquier oposición, y el recién reclamado territorio se convierte enseguida en parte de los dominios cristalinos de Tzeentch.

Demonios De Nurgle: Cuando las criaturas de nurgle son liberadas, se lanzan a propagar enfermedades y putrefacción. Sus ataques son anunciados por sonoros cánticos y por el tañido de miles de campanas oxidadas, mientras el ejército avanza cubierto por impenetrables nubes de moscas. Las nocivas pústulas y pestilencias de las Grandes Inmundicias aniquilan toda vida a su paso, reduciéndola a un limo del que brotan malignos hongos y plantas venenosas.

Demonios De Slaanesh: Slaanesh ataca de un modo más insidioso, como sería de esperar. 'Sus primeros asaltos son sutiles, imperceptibles para los 'demás dioses. Los tentáculos de Slaanesh se cuelan en el tejido 'del reino de otro dios, penetrando en las raíces, los huesos y el cristal para corromperlos desde dentro. Cuando la propia 'tierra ha quedado pervertida por el poder de Slaanesh, nubla los sentidos de los Demonios enemigos, permitiendoles así a los veloces ejércitos de Slaanesh atacar rápida y decisivamente.


Cada cierto tiempo aparece en el mundo material un ser, lugar, objeto o evento que atrae la atención de todos los Dioses del Caos. Dicho elemento es tan importante, deseado o peligroso que las rivalidades entre dioses se dejan de lado temporalmente para que el Caos pueda beneficiarse de esa oportunidad o eliminar la amenaza que representa. Durante un tiempo, los cuatro dioses trabajan como uno solo, y la galaxia tiembla ante tal poder combinado.

Para la Humanidad, la ocasión más significativa de este tipo de suceso fue la ascensión del Emperador. Durante ese periodo, los Dioses del Caos trataron con todas sus fuerzas de provocar la caída del Señor de la Humanidad, culminando en la corrupción de los Primarcas y las guerras de la Herejía de Horus. Otros eventos diversos han causado el cese de hostilidades en el Reino del Caos, como por ejemplo una Cruzada Negra especialmente prometedora, o el exterminio o nacimiento de una nueva raza.

No obstante, este interés del Caos por los asuntos mortales es fugaz, y los tratados entre los dioses no duran mucho tiempo. Tan pronto como los dioses hayan alcanzado su objetivo, volverán al Gran juego. O bien uno de ellos (o los Cuatro), acabará sobrepasando los límites del acuerdo y tratará de usurpar a los demás. Así, el Reino del Caos temblará de nuevo por el avance de las legiones demoníacas, y las ancestrales enemistades entre los dioses volverán a verter su ponzoña en los dominios del Hombre.


LOS YERMOS DISFORMES Editar

La Disformidad no tiene dimensiones físicas, y el Reino del Caos carece de límites o de una verdadera geografia. Las áreas de influencia controladas por los Dioses del Caos. Forman sus reinos, y el resto es un paisaje sin forma definida, generalmente denominado Yermos informes, la Tierra de las Almas Perdidas o el Abismo del Caos. La mayor parte de los Yermos informes es un caos aleatorio, en constante agitación y reformulación: ríos de alquitrán que fluyen entre bosques petrificados bajo cielos carmesíes, grandes escalinatas que suben y bajan en todas direcciones y se comunican consigo mismas en un eterno bucle, castillos de hueso e icor que brotan en medio de matorrales de extremidades, y enormes mónticulos funerarios en los que descansan los espíritus de titánicos dioses-máquina. Todo sueño, pesadilla, visión lunática y trastornado capricho están representados aquí. Este lugar es el hogar de las Furias, Demonios creados por la indecisión y el azar puro, titilantes espíritus que tienen voces inconexas y solo disponen de las percepciones e instintos más rudimentarios. Los Yermos Informes son también la residencia de Grandes Demonios y Príncipes Demonios tan poderosos que han logrado establecer un cierto control sobre sus alrededores. Sus guaridas son como pequeñas islas comparadas con los vastos dominios de los Dioses del Caos. Aún así, dichas estructuras siempre encarnan la voluntad de su creador, desde un pequeño templo o capilla hasta un nicho de fe.

Fuentes Editar

  • Códex: Demonios del Caos (4ª Edición).
  • Códex : Demonios del Caos (5ª Edición).

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