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Devoradores de Mundos

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Khorne medio sin fondo.png

Cerberus el Rebañacráneos, mascota de los Poderes Ruinosos, patrocina este espacio para honrar a sus demoníacos señores. Pulsa sobre él y te introducirá en los misterios del Caos.

¡Sangre para el Dios de la Sangre! ¡Visitas para los artículos del Caos!

Icono de esbozo Por orden de su Santísima Majestad, el Dios-Emperador de Terra. La Sagrada Inquisición declara este artículo En Construcción por Aresius King. Si encuentra algún problema o falta de devoción por su parte, notifíquelo, un acólito del Ordo Hereticus estará encantado de investigarlo.
Devoradores de Mundos

XII Legión

Primera Fundación
Antes de la Herejía Tras la Herejía
Devoradores Mundos Emblema PreHerejía.jpg
Devoradores de Mundos PostHerejía Símbolo.jpg
Detalles
Primarca Angron. Señor actual Angron.
Planeta Natal Terra, Bodt. Planeta Natal Ninguno.
Fortaleza-Monasterio Acorazado clase Gloriana Conquistador. Fortaleza-Monasterio Ninguna.
Lealtad Emperador. Lealtad Khorne.
Especialidad Combate cuerpo a cuerpo. Especialidad Bersérkeres de Khorne.
Nombre anterior Perros de la Guerra.
Grito de Guerra Desconocido. Grito de Guerra "¡Sangre para el Dios de la Sangre! ¡Cráneos para el Trono de Cráneos!".
Esquema Preherejía Esquema Postherejía
Devoradores de Mundos Esquema.jpg Esquema Color Perjuros Devoradores Mundos Wikihammer.jpg

Los Devoradores de Mundos (originalmente llamados Perros de la Guerra) fueron la XII Legión de Marines Espaciales que el Emperador creó para su Gran Cruzada. Su Primarca es Angron, el Ángel Rojo, actualmente un Príncipe Demonio de Khorne. La Legión se unió a Horus durante la Herejía, y se entregó al culto a Khorne. Actualmente reside, dividida en multitud de partidas de guerra enfrentadas, dentro del Ojo del Terror.

Esta Legión Traidora era una colección de monstruos casi inhumanos mucho antes ya de que Horus se corrompiese, y tras caer al Caos seguiría siéndolo solo que abandonando por completo todo autocontrol y humanidad. Los Devoradores de Mundos sirven ahora con dedicación al Dios de la Sangre, y no viven más que para derramar sangre en su nombre.

HistoriaEditar

"He viajado por las oscuras estrellas durante cinco veces la vida de un hombre común, mucho antes de que nuestro glorioso Emperador me hiciera uno de los suyos, y yo os digo esto: los monstruos se arrastran sobre la destrozada faz de mundos sin número, criaturas tan horribles que pararían el corazón de un hombre solo de verlas, y ese es solo el principio de la auténtica pesadilla, pues no hay mente mortal que pueda abarcar la maldad del alienígena en todas sus formas y diseños. Así que ¿por qué debería sorprender al hombre sabio que en semejante galaxia de horrores la Humanidad necesite sus propios monstruos si quiere sobrevivir?"
Capitán Kalako Jaq Harlock, Comerciante Independiente Autorizado, adjunto como Ojeador a la "sangrienta" 13ª Flota Expedicionaria

La traición de muchos de los que darían la espalda al Emperador es a menudo impactante y casi increíble, incluso con la falsa claridad de la perspectiva que da el tiempo, y en muchos casos representa una tragedia de caída en la desgracia. Pero en verdad ninguna de estas cosas puede decirse de la XII Legión, los Devoradores de Mundos. Eran monstruos mucho antes de que Horus fuese corrompido y monstruos siguieron siendo, solo que ahora se han arrancado los últimos restos de control y humanidad. De todas las Legiones de Marines Espaciales de la Gran Cruzada, ninguna fue tan salvaje ni temida. Pues mientras que otras como los Amos de la Noche podían afirmar con justicia que habían sometido mundos solo con miedo, y otras como los Cicatrices Blancas y los Lobos Espaciales podían descender sin previo aviso y dejar un mundo ardiendo a su paso, que los Devoradores de Mundos fuesen asignados a una campaña solo significaba una cosa para el enemigo: el exterminio. Exterminio no mediante bombas víricas ni tormentas de fuego atómico, sino con Hacha Sierra y munición Bólter, ahogando mundo tras mundo en la sangre de sus habitantes.

La Gran CruzadaEditar

OrígenesEditar

Devoradores de Mundos Gran Cruzada Warhammer 40k Wikihammer.jpg

Artículo principal: Perros de la Guerra.

De todas las Legiones Astartes creadas por el Emperador de la Humanidad durante la Primera Fundación, ninguna fue tan salvaje ni temida como los Devoradores de Mundos. Pues mientras que otras como los Amos de la Noche podían afirmar con justicia que habían sometido mundos sin más arma que el miedo, y otras como los Cicatrices Blancas y los Lobos Espaciales podían desembarcar sin previo aviso y dejar un mundo ardiendo a su paso, para los Devoradores de Mundos participar en una campaña significaba una sola cosa para el enemigo: el exterminio. Un exterminio no mediante bombas víricas ni tormentas de fuego atómico, sino con Hacha Sierra y Bólter, ahogando mundo tras mundo en la sangre de sus habitantes.

El Emperador de la Humanidad buscó unir a todos los humanos de Terra bajo una sola bandera tras la Larga Noche de la Era de los Conflictos, y acabar con todas las luchas entre los hombres. Una vez logrado esto, el Señor de la Humanidad pretendía asegurar el dominio de su raza sobre la Galaxia, algo que consideraba necesario para que sobreviviese a la incesante amenaza representada por el Caos, la miríada de razas xenos y su propia naturaleza frágil. Con el tiempo, cuando su mirada empezó a extenderse más allá de Terra, empezó a reclutar nuevos ejércitos para luchar en su Gran Cruzada. Parte de esas tropas provinieron de las fuerzas que ya habían luchado en las Guerras de Unificación a finales del M30, pero para encabezar la Gran Cruzada y reunir a todas las dispersas colonias de la Humanidad bajo el único estandarte del Imperio de la Humanidad, el Emperador creó a los guerreros sobrehumanos conocidos como Astartes o Marines Espaciales. Estos, divididos en Legiones, llevarían la luz de la secular Verdad Imperial e impondrían la Sumisión Imperial sobre todos los mundos humanos que encontrasen.

Las fuentes sobre el origen y formación de la XII Legión Astartes que sobrevivieron a la posterior Batalla de Terra en el clímax de la Herejía de Horus están fragmentadas en el mejor de los casos, y para reunirlas los estudiosos imperiales debieron depender de relatos secundarios procedentes de aquellos que lucharon junto a ellos, y de las historias apócrifas dejadas por aquellos que tenían motivos para temer y odiar a la más terrorífica de las Legiones de Marines Espaciales. Parece ser que los reclutamientos originales terranos de la XII Legión no mostraron una especial preferencia por ningún Estado tecnobárbaro en concreto, como sí la tuvieron otras Legiones. Ha habido algunas pruebas circunstanciales de que pudo haber habido una criba psicológica para seleccionar a los candidatos más competitivos e inherentemente agresivos. Si esto llegó a suceder realmente es solo suposición, pues de tales informes se observa que la XII Legión fue considerada desde el principio una fuerza muy agresiva de guerreros belicosos y salvajes. Uno de sus candidatos más feroces y prometedores, Ibram Gheer, ascendió rápidamente por los escalafones de la joven Legión y acabó por tomar el mando de la misma como su primer Señor de la Legión.

Durante las Guerras de Unificación, su primer enfrentamiento registrado tuvo lugar durante la Liberación de Sa'afrik, donde sirvieron como punta de lanza de choque y desencadenaron asaltos directos de aniquilación contra las fuerzas enemigas tanto en campo abierto como en fortificaciones. Fueron capaces de llevar a buen puerto los ataques a pesar de su relativamente escaso número gracias al puro coraje y a la furia violenta que podían desatar. Tras sus primeras batallas, no obstante, la joven Legión parece que fue mantenida en la reserva durante la mayor parte del resto de la Unificación y la posterior reconquista del Sistema Solar. Esto pudo deberse a que se buscaba tener las espaldas cubiertas frente a un posible revés en la fortuna de la guerra o, como algunos velados indicios apuntan, un brote de deslealtad entre los seguidores del Emperador.

Durante este tiempo la XII Legión fue mantenida en un estado de preparación constante, entrenándose sin descanso y creciendo en número sin parar. En las ocasiones en las que fue desatada en combate, los Astartes de la Legión actuaron con un salvajismo casi alegre, desgarrando a cualquier enemigo que se les presentase sin piedad ni dudas, sin preocuparse del riesgo ni de las bajas. Se cree que durante este periodo el mismo Emperador les concedió el nombre de "Perros de la Guerra" como tributo a la brutal y tenaz forma en que habían luchado para pacificar los narco-arrabales de las Colmenas de Cephic. El Emperador eligió este título porque la XII Legión le recordaba a los mastines de combate blancos usados antaño por los guerreros Yeshk del norte de Terra. En recuerdo de esta campaña y de la alabanza del Emperador, el blasón de la XII Legión pasó a ser un mastín rojo.

Uno de los pocos registros de primera mano de esta época se encuentra en las memorias de guerra del Coronel-Bashar Alves Scorn del XXII Regimiento terrano de Dracos, que luchó junto a la XII durante la Insurrección de Cerberus y que posteriormente se haría famoso como Comandante Imperial de Proximal Secundus.

Las fuerzas insurrectas habían masacrado a las castas gobernantes de la colonia penal excavada en el interior de un asteroide, y a raíz del alzamiento los cerca de tres millones de habitantes esclavizados de Cerberus habían desatado una anárquica revuelta, con luchas y conflictos entre bandas casi continuos. Los intentos iniciales de imponer el orden por parte de las tropas terranas fueron hechos retroceder desordenadamente, pues entre los sublevados se descubrió a un cuerpo de proscritos Guerreros Trueno (creídos muertos desde hacía mucho) que se llamaban a sí mismos los Dait'Tar. Dado que muchas de las Legiones de Marines Espaciales ya estaban asignadas a las primeras Flotas Expedicionarias y en ruta hacia las estrellas, el Emperador envió personalmente a los Perros de la Guerra a Cerberus (y parece ser que no se le escapó la ironía del suceso al hacerlo) con instrucciones explícitas de reclamar la colonia de Cerberus y descargar la ira del Emperador sobre aquellos que le habían desafiado.

A las 3:00 de la Hora Sideral Terrana, los Perros de la Guerra atacaron múltiples puntos de entrada de la superficie del asteroide, y a las 8:08 se recibió una señal del Pretor-Comandante Calyb Hax de la XII Legión que informaba de que Cerberus-Primary había sido devuelta a la obediencia. Cuando el líder de la segunda oleada en espera le preguntó cuántos prisioneros debía esperar encontrar para ponerlos bajo custodia, Hax replicó que nadie le había ordenado que tomase ninguno...

Alves Scorn, que había formado parte de la segunda oleada, dirigió a su Regimiento en la sombría tarea de completar las operaciones de limpieza tras los pasos de los Perros de la Guerra, cazando a los supervivientes ocultos en los túneles y pasadizos, de los cuales se encontraron muy pocos. Posteriormente escribió sobre sus experiencias en sus informes, y recoge más de una vez el hallazgo del cadáver de un Guerrero Trueno acorazado, a menudo rodeado por tres o cuatro Astartes muertos; de cuellos de botella y puestos de defensa convertidos en osarios empapados de sangre, y de docenas y docenas de insurgentes asesinados por detrás mientras huían cegados por el pánico tras abandonar sus armas. El Coronel-Bashar resumió sus experiencias en un tristemente profético comentario:

"No dudo de la sabiduría del Emperador al crear un mal necesario como estos temibles guerreros, ni dudo de su efectividad en combate. Sigue siendo mi ferviente esperanza, no obstante, que aunque pase toda mi vida guerreando por la liberación de la Humanidad, nunca vuelva a ver una carnicería tan inhumana como la que he presenciado en los salones de Cerberus."
Coronel-Bashar Alves Scorn

La Sangrienta DecimoterceraEditar

A medida que las primeras décadas de la Gran Cruzada progresaban y los primeros Primarcas eran hallados, la XII Legión fue dividida en varios subgrupos independientes, cada uno de varios miles de Astartes. El más grande de ellos, de unos 8000 Perros de la Guerra, junto con varios elementos de asalto y navales como apoyo, fue designado como la 13ª Flota Expedicionaria, aunque rápidamente pasó a ser conocida como la "Sangrienta Decimotercera".

Estos destacamentos fueron enviados como una reserva móvil allí donde la lucha era más dura en los frentes de la Gran Cruzada. Allí sirvieron como tropas de asalto en gloriosas campañas junto a las Legiones de los Ángeles Oscuros, los Guerreros de Hierro y los Lobos Espaciales. En otros lugares proporcionaron el golpe de gracia necesario para romper los puntos muertos que el Ejército Imperial no podía romper por sí solo, lanzando un único ataque furioso que hacía tambalearse a cualquier enemigo. Durante este tiempo los Perros de la Guerra se ganaron una reputación victoriosa, aunque a un alto precio, y se decía que sus asaltos solo podían acabar de dos formas: en masacre victoriosa o en simple masacre, dejando cualquiera de las dos opciones al enemigo incapacitado para resistir más. A pesar de su efectividad, muchos de los que lucharon a su lado les encontraban impredecibles, destemplados y peligrosos para cualquiera que se pusiera en su camino, combatiente o civil. Empezaron a circular rumores de que habían pasado a cuchillo a Regimientos auxiliares humanos que consideraban que les habían fallado en la batalla, y ellos guardaron una distancia cautelosa de las Legiones junto a las que combatían. Se observó que los oficiales de la Legión imponían un código de disciplina inusualmente duro, y sin duda era necesario, pues los mismos Perros de la Guerra podían ser muy irascibles y no era raro ver derramamientos de sangre entre hermanos.

Miniatura Titán Warhound Legio Audax Lobos de Ascuas.jpg

Titán Warhound de la Legio Audax apoyando a los Devoradores de Mundos.

Cada vez más, los guerreros de la XII Legión fueron considerados más adecuados para ser usados en campañas donde el objetivo era más la aniquilación que el sometimiento o la liberación, pues era una tarea a la que los Perros de la Guerra parecían estar perfectamente adaptados. A medida que las Legiones crecían de tamaño y la mayoría de ellas se reunía con sus Primarcas, el papel de refuerzo se volvió menos importante y los Perros de la Guerra fueron reunidos de nuevo bajo el estandarte de la Sangrienta Decimotercera, a la que se unieron varias unidades que, como ellos, se habían ganado una oscura fama más por su violencia descontrolada que por su disciplina militar, o que eran consideradas imposibles de usar en combates en los que se debía reducir el daño colateral al mínimo y el objetivo era la liberación antes que la destrucción. Esta concentración de tropas, centrada sobre el duro mundo volcánico de Bodt, que había sido tomado por los Perros de la Guerra como terreno de entrenamiento unos años antes, incluyó Regimientos de cazadores de cabezas procedentes de Mundos Salvajes, y brutales abhumanos al límite de la desviación genética tolerada. A estos se unieron cuerpos tales como los Titanes de la Legio Audax, en torno a los cuales había caído una sombra de sospecha desde las Masacres de Lorin Alpha, y los poco fiables Clanes Artilleros de Numen, nómadas tecnobárbaros que habían luchado amargamente contra el Imperio antes de ser final y reticentemente sometidos. Al ver los informes de la reunión de fuerzas de Bodt, se dice apócrifamente que el Primarca Sanguinius comentó:
"El Emperador está reuniendo un carnaval de monstruos para su diversión, aunque dudo que cualquiera sobre el que sea desatado le vea la gracia."
Sanguinius

En perspectiva, ahora es evidente que este sangriento ejército estaba siendo reunido por una razón muy particular, y que solo esperaba un nuevo señor que lo dirigiese.

El Primarca de la IraEditar

Angron Primarch World Eaters.jpg

Angron, el Ángel Rojo, Primarca de los Devoradores de Mundos, dispuesto a luchar como los gladiadores de Nuceria.

Gran parte del relato del hallazgo del Primarca Angron permanece desconocido para la mayoría de los registros imperiales. De hecho, hay pruebas de que esta información, incluyendo el verdadero nombre del planeta en el que fue hallado, era conocida pero se mantuvo deliberadamente en secreto por orden del Emperador y de aquellos cercanos a Él. Lo que ahora se sabe es una oscura historia de la brutal crianza, la asesina violencia y la revuelta final de Angron contra sus crueles amos. Después de que Angron fuese separado del Emperador y Terra por las misteriosas maquinaciones de los Poderes Ruinosos fue depositado a través de la Disformidad en el mundo de Nuceria. Dónde se encuentra este planeta o si aún existe no está claro. El Speculum Historiae de Carpinus habla de Nuceria como un mundo tecnológicamente avanzado gobernado por una rica casta noble que vivía en una decadente opulencia mientras la población de sus ciudades sobrevivía en la pobreza de los inmensos arrabales que rodeaban sus palacios y villas. Para distraer al populacho de su miseria, los oligarcas de Nuceria celebraban luchas de gladiadores periódicamente, empleando guerreros mejorados cibernéticamente para satisfacer la infinita sed de sangre del oprimido populacho. Fue en este planeta donde Angron fue finalmente hallado, aunque se sabe muy poco más de las circunstancias de su llegada.

Lo que sí se sabe es que Angron fue descubierto por un esclavista, que se tropezó por casualidad con la machacada y ensangrentada figura del joven Primarca rodeada de docenas de cadáveres xenos en lo alto de las montañas septentrionales del planeta. La historia no recoge a qué especie pertenecían estos alienígenas, pero muchos eruditos imperiales creen que fueron Eldars que intentaron matar al Primarca para prevenir el sufrimiento que en el futuro desencadenaría en la Galaxia. Angron había quedado malherido, pero seguía vivo. Tomado como esclavo, el jovencito fue llevado al Palacio Praxica, sede del Trono de Reksium de la poderosa ciudad-Estado de Desh'ea, donde fue vendido al clan gobernante de los Thal'kyr. El obvio potencial del joven como gladiador pronto se hizo evidente y fue comprado por el estadio más grande y popular de la capital. Allí recibió un nombre, Angron Thal'kyr, y cuidado hasta que volvió a sanar. Entonces recibió los implantes biónicos bioneurales conocidos como los Clavos del Carnicero, que le fueron clavados en el cráneo y acoplados quirúrgicamente a su corteza cerebral. Reliquias de la Era Oscura de la Tecnología, estos implantes corticales reforzaban la sed de sangre de los guerreros, dando lugar a un aumento de la fuerza y la agresividad. Desnudaban la mente de toda razón, precaución y autoprotección. Las celdas bajo el estadio acogían a varios miles de gladiadores, todos implantados con los Clavos del Carnicero, y Angron ocupó su lugar entre ellos.

Apenas unos meses después, Angron se había convertido ya en un orgulloso guerrero de habilidad temible y dotado de un gran sentido del honor. Mató a cientos de otros gladiadores, pero a aquellos que lucharon bien les perdonó siempre la vida. Aunque Angron parecía disfrutar la vida de gladiador y la adulación de las multitudes de Desh'ea, en secreto odiaba su esclavitud, y siempre planeaba cómo escapar. Demostró ser un campeón problemático, con tendencia a intentar escapar siempre que tenía ocasión, pero tales esfuerzos siempre fallaban. En unos pocos años, la fama de Angron ya había alcanzado todos los rincones de su mundo natal. Bajo su entrenamiento, los gladiadores de su estadio se convirtieron rápidamente en los mejores que su planeta había visto jamás, y nadie pudo contra ellos. Pero Angron también aprendió, tras un último intento fallido de escape, que nunca tendría éxito en solitario. Su inflexible código guerrero y su tremenda habilidad en combate le habían convertido en un líder respetado entre todos los gladiadores de Desh'ea, y cuando los mayores juegos de la historia de Nuceria fueron anunciados, Angron planeó su huida más atrevida. Para esos nuevos juegos, Angron recibió permiso para realizar un combate que implicaría a todos los gladiadores de su estadio. Mientras la multitud ahogaba los ruidos del combate, los esclavos se volvieron contra sus guardias, masacrándolos y abriéndose camino hacia la libertad. Luchando contra los guardias armados con armas de fuego, las bajas fueron graves, pero casi 2000 sobrevivieron para escapar a las calles de Desh'ea, robando las armas y suministros que pudieron antes de huir a las montañas del norte donde Angron había sido descubierto. Durante los años siguientes, los gobernantes mandaron a muchos ejércitos para matar o recapturar a los esclavos rebeldes, que pronto fueron apodados "Devoradores de Ciudades", pero todos fueron derrotados en orden por el liderazgo y habilidad marcial de Angron y la furia aumentada de los gladiadores.

Angron Tranquilo Wikihammer 40k.jpg

Angron al frente de la XII Legión, los Devoradores de Mundos.

Sin embargo, el desgaste y el hambre se fueron cobrando lentamente un alto precio entre los esclavos, y al final solo quedaron mil hombres y mujeres, la mitad de los que escaparon originalmente. En una montaña llamada Fedan Mhor, sobre un sombrío pedazo de tierra conocido como el Barranco de Desh'elika, Angron y sus fuerzas fueron finalmente rodeados por no menos de cinco grandes ejércitos nucerianos. Ni siquiera el Primarca podía prevalecer en semejante inferioridad numérica, pero fue en ese momento cuando el Emperador de la Humanidad llegó a este planeta atraído por las emanaciones psíquicas de su hijo genético. El Emperador había observado a Angron en secreto desde la órbita durante meses, lleno de orgullo por su lucha contra la tiranía. El Emperador descendió a la superficie del planeta y cuando el Primarca superó la sorpresa del augusto encuentro, el Emperador le ofreció el liderazgo de la XII Legión Astartes, creada a su imagen y semejanza genética, y un puesto a su lado en la Gran Cruzada. Sorprendentemente, Angron, cuyos implantes no soportaban la presencia psíquica del Señor de la Humanidad, se revolvió contra él y mató a dos de sus Custodios, afirmando que moriría antes que abandonar a sus hermanos fugados. El Emperador, impactado, regresó a su nave, y tras analizar la situación, vio que a pesar de todo su poder el Primarca moriría en el próximo combate. Haciendo que su nave descendiera a una órbita baja, ordenó que fuese teleportado a bordo desde el Barranco de Desh'elika a los pies de Fedan Mhor. Sin su líder, la moral de los gladiadores se vino abajo y fueron destruidos por completo al día siguiente. Angron jamás perdonaría este acto al Emperador, y la mancha que dejó en su honor nunca se desvaneció, sino que se infectó hasta convertirse en una herida profunda en su alma.

Tras abandonar Nuceria, el Emperador traspasó al rabioso Primarca a la Resolución Adamantina, nave insignia de la Legión de los Perros de la Guerra, para que fueran ellos mismos los que convenciesen a Angron de unirse a la Gran Cruzada. El enfurecido ex-gladiador quedó recluido en lo que debía haber sido su sala del trono, matando a todos los oficiales Astartes que se le presentaron en son de paz para razonar con él (siendo el primero de ellos Ibram Gheer, el Señor de la Legión). Finalmente, sin embargo, el Capitán Khârn de la 8ª Compañía de Asalto logró de alguna ganarse el respeto del Primarca sin defenderse de sus golpes, y este asumió el mando de la XII Legión. Los Perros de la Guerra fueron entonces rebautizados como los Devoradores de Mundos, siguiendo la referencia a los desaparecidos Devoradores de Ciudades hecha por el Capitán Dreagher de la 9ª Compañía.

Sangre y ArenaEditar

Mucho se ha dicho sobre el poder físico de Angron, mayor incluso que el de muchos de sus hermanos Primarcas, sobre su furia berserker, su casi enloquecido amor por la violencia y su temperamento amargo y quijotesco, pero pocos hablan sobre su inteligencia innata, su temible carisma y su fuerza de convicción que le marcaron como el ser sobrehumano que era. Para sus Legionarios, la figura mutilada, ensangrentada, apestosa e iracunda que ahora caminaba entre ellos como su señor se convirtió en una especie de salvaje mesías: un guerrero más grande que ninguno conocido, un ejemplo de un brutal ideal de honor y combate que les llegaba al alma. Angron se convirtió en su primer amo, desplazando en muchos la lealtad que antes solo habían dedicado al Emperador, y convirtiéndose en su juez, en su general y en un conquistador al que seguirían a las profundidades del infierno.

Angron tomó oficialmente el mando de su Legión en los terrenos de entrenamiento del mundo de Bodt y rápidamente introdujo muchos cambios en sus fuerzas. Se le dio una manga sorprendentemente ancha para ser un Primarca recién investido, pues no se le exigió que pasara un tiempo de aprendizaje junto a otro de sus hermanos, ni pasó tiempo con su padre. En vez de eso, simplemente se le dio permiso para ocuparse de sus huestes y a ello se dedicó con belicosa energía.

El régimen de disciplina y entrenamiento antiguamente empleado por los Perros de la Guerra no sería más que una sombra comparado con el impuesto por las reformas y directrices del Ángel Rojo. El conflicto se convirtió en la única medida y forma de juicio, y el entrenamiento más allá de los elementos más básicos era tan real como cualquier guerra o batalla en la que se pudieran llegar a encontrar los Astartes de los Devoradores de Mundos. Sangre, munición auténtica y cuchillos desenvainados, pozos de lucha y combates gladiatorios: estos eran los métodos que ahora se usaban para probar la valía de los hijos del Primarca, para convertirlos en asesinos brutales y eficientes a imagen y semejanza de su padre genético. Pronto, todos los guerreros mostraron cicatrices con las que contar las lecciones aprendidas en mitad del calor y las amargas arenas volcánicas de Bodt, y aquellos que fracasaban no vivían lo suficiente para volver a intentarlo.

La cultura de la Legión adoptó tendencias y valores cada vez más violentos y agresivos, que se reflejaron en sus ritos y ceremonias, y las tradiciones marciales de la Vieja Terra, que nunca habían sido muy apreciadas entre unos guerreros que solo se enorgullecían de su furia y su valor, desaparecieron por completo sustituidas por el rojo código de carnicería y salvaje competición de Angron. Cuando los Devoradores de Mundos partieron de Bodt por primera vez bajo el mando de su nuevo señor, fue portando la enseña de unas fauces dispuestas a machacar un mundo lleno de vida, una imagen que demostraría ser perfectamente adecuada para lo que estaba por venir.

Los planetas sobre los que los Devoradores de Mundos caían no eran simplemente aplastados: eran destruidos por completo. Donde antes se había encontrado resistencia, ahora solo quedaban mundos cementerio a su paso, planetas que no habían sido sencillamente quemados o destrozados desde lo alto, sino masacrados en sus calles, palacios, fábricas y fortalezas. Las ciudades eran dejadas en pie como silenciosos cementerios medio arruinados que conmemoraban los huesos que se blanqueaban y las manchas de sangre que se borraban entre sus abandonados y esterilizados espacios. La Legión de los Devoradores de Mundos se convirtió en un sinónimo de violencia y matanza sin freno a gran escala, y fue rechazada por muchas de sus Legiones hermanas y temida por aquellos a los que en teoría debían proteger.

Bajo el mando de Angron, los Devoradores de Mundos exterminaron los imperios Orkos de Blitzklaw y Neverlight, así como a los Khrave de Serreak-17; campañas que habían sido consideradas imposibles por otros. En uno de los triunfos más famosos de su tiempo, la Legión atrapó al Mundo Astronave Eldar de Tuonoetar, que había perdurado durante cien milenios, y lo dejó desprovisto de vida en una brutal campaña de desgaste, para luego lanzar su vasta y vacía carcasa de Hueso Espectral al interior de un viejo sol hinchado. Tampoco se libraron los mundos humanos o abhumanos de la ira de la Legión: Susa, Gwydion, Jubal, Badlanding y una docena más cayeron ante estos Ángeles de la Muerte, y tanto creció su sangrienta leyenda, que más de una vez Sistemas Estelares independientes se rindieron por completo al enterarse de la llegada de los Devoradores de Mundos.

Los Clavos del CarniceroEditar

Preherejia marine espacial devorador de mundos carga.jpg

Devorador de Mundos en combate con los clavos cerebrales implantados

Conociendo lo eficaces que resultarían los implantes biónicos bioneurales en la mejora de la habilidad de sus guerreros en combate, Angron ordenó a su Apothecarion que insertase los Clavos del Carnicero en los cráneos de todos los Astartes de la Legión de los Devoradores de Mundos para aumentar su agresividad y tolerancia al dolor más allá incluso de lo que ya era capaz de por sí la ingeniería genética concedía a los Marines Espaciales. El inconveniente, sin embargo, era que tales procedimientos quirúrgico dejaban al individuo desprovisto de gozo o de paz fuera de la batalla. Para este oscuro propósito, Angron ordenó que se estudiasen los implantes que le habían colocado sus amos esclavistas para que los usasen como modelo. Los Tecnomarines de los Devoradores de Mundos intentaron duplicarlos, pero el proceso resultó difícil ya que eran una reliquia arcanotecnológica poco comprendida incluso por sus autores, y retirarlos del cráneo de Angron para estudiarlos con detenimiento habría sido letal para el Primarca.

Los primeros intentos de duplicar estos implantes por parte de los Tecnomarines y Apotecarios de la Legión estuvieron lejos de tener éxito, dando lugar a altas tasas de mortalidad o de frenesí homicida irreversible en los reclutas de prueba. Sin embargo, con el tiempo se logró crear una forma viable y esta fue constantemente mejorada, y aunque nunca fue totalmente estable ni constante entre los sujetos, fue aplicada a Compañías enteras de nuevos reclutas, así como a un gran número de Devoradores de Mundos ya veteranos que se presentaron voluntarios para la peligrosa operación. La mayoría de esos Marines Espaciales regresaron después a las unidades de línea de la Legión, mientras que aquellos considerados demasiado inestables para esas funciones se unieron a las crecientes Escuadras Arrasadoras, grupos de guerreros de asalto casi berserker. Dentro de esas Escuadras había un grado más peligroso aún: el de los Caedere o "Carniceros", aquellos que habían perdido tanto autocontrol que debían ser encadenados como salvajes entre batallas, encarnando una terrible premonición de lo que llegaría a ser toda la XII Legión.

El Liber Malus habla de Sistemas Estelares enteros rindiéndose nada más detectar a la flota de los Devoradores de Mundos en el exterior del Sistema antes que enfrentarse a la ira de los Marines Espaciales de Angron, pues así de potente se había vuelto su sangrienta leyenda. Con ella venían oscuros relatos de atrocidades y destrucción gratuita que helaban la sangre hasta de curtidos Comandantes Imperiales y preocupaban al propio Consejo de Guerra y a los demás Primarcas. Uno de los principales detractores de la XII Legión fue Roboute Guilliman, Primarca de los Ultramarines, quienes lucharon junto a Angron y su Legión en la Limpieza de Arrigata y vieron de primera mano el baño de sangre que dejaron a su paso en la Ciudadela de Basalto, último foco de resistencia humano del planeta. Guilliman había visto la rampa de cadáveres de Devoradores de Mundos que había sido usada para escalar a los muros de la poderosa fortaleza y el vengativo horror que los Marines Espaciales habían desencadenado dentro, y se sintió enfermo.

Pero la Legión de Angron, aunque no tenía amigos, tenía de todas formas algunos defensores, entre los cuales destacaba sobre todo Horus Lupercal de los Lobos Lunares, que defendía sus éxitos militares y los consideraba un recurso sin precio para la Gran Cruzada, mientras que Jaghatai Khan de los Cicatrices Blancas alabó más crípticamente su fuerza de propósito y su pureza, y retó a los demás Primarcas:

"No juzguéis a aquellos que caminan por una senda que los vientos del destino han decretado que vosotros nunca hayáis pisado, ni que podáis hacerlo jamás."
Jaghatai Khan

A medida que avanzaba la Gran Cruzada, cada vez más militares imperiales susurraban que Angron estaba loco y que su Legión le había seguido a la locura. Estos susurros empezaron a ser expresados abiertamente en forma de descontento general y peticiones de censura cuando comenzó a difundirse que Angron había ordenado a su Apothecarion que llevase a cabo psicocirugías en toda su Legión una vez se reveló la Masacre de Ghenna. Esta acción, realizada por instigación de Angron, resultó en el exterminio completo de la población del planeta, que se había rebelado contra su Comandante Imperial designado, en una sola noche de extraordinaria matanza. Se dice que los gritos psíquicos de los moribundos pudieron ser oídos por Astrópatas a medio Sector de distancia.

Tras Ghenna, el Señor de la Humanidad envió a Leman Russ y a sus Lobos Espaciales para que trajesen al díscolo Primarca a su presencia y así hacerle responder por sus actos. Sin embargo, esto dio lugar a una breve pero sangrienta lucha entre Lobos Espaciales y Devoradores de Mundos, que acabó con la victoria en combate personal de Angron sobre Russ, pero en el proceso aquel no pudo impedir ser rodeado por Lobos Espaciales. Cuando se hizo evidente que Angron era una causa perdida y que no se daba cuenta de que su fallo como general había sido la causa de que hubiera quedado atrapado, Russ ordenó la retirada. El Emperador ordenó de todas formas que los Devoradores de Mundos se dirigieran a las fronteras septentrionales del espacio conocido para que atacasen a los alienígenas lejos de los mundos principales del Imperio. Esta época de exilio, quizás pensada como un castigo, fue entendida realmente por los Devoradores de Mundos como que se les daba sutilmente la razón.

Angron presionó entonces a sus Tecnomarines para que siguiesen usando la tecnología prohibida hasta que casi todos los Devoradores de Mundos la hubieron recibido. Los ritos de sangre, como su ingesta o las crueles luchas de gladiadores, se convirtieron en una parte cada vez más importante de los rituales y costumbres de los Legionarios, mientras seguían abriéndose camino a sangre y fuego a través de una amplia franja de la Galaxia. Pronto se hizo común ver a Devoradores de Mundos compitiendo por el número de cabezas que podían tomar en cada batalla. Para algunos, el resultado fue una incontrolable sed de matanzas incluso fuera del campo de batalla. Sin embargo, los resultados de sus frentes eran tan efectivos que el Imperio aceptó hacer la vista gorda ante las salvajes prácticas de los Devoradores de Mundos durante bastante tiempo.

Al final, a medida que el cruel salvajismo de los Devoradores de Mundos no hacía sino empeorar, muchos de los hermanos Primarcas de Angron hicieron partícipes de su preocupación al Emperador, quien en ese momento cometió un grave error. Deseando devolver al seno del Imperio a la XII Legión, el Emperador se dirigió a Horus, el hijo en quien más confiaba y al que recientemente había nombrado Señor de la Guerra, para que se enfrentase a Angron, se convirtiera en su mentor y lo sometiese de nuevo. Aquí se cometió un grave error de cálculo, pues Horus había sido corrompido por los Poderes Ruinosos de la Disformidad y en el iracundo corazón de Angron la amargura pronto se convirtió en traición. Horus vio en Angron a un guerrero consumido por la amargura y el resentimiento hacia el Emperador, así que con sus grandes dotes de manipulación no le fue difícil alimentar esos sentimientos y enfatizar la traición del Emperador, haciéndole ver que el Emperador era un debilucho que debía ser reemplazado por un gobernante más fuerte, un gobernante como Horus. Horus había dicho a Angron justo lo que quería oír y cuando estalló la Herejía de Horus, los Devoradores de Mundos marcharon con gozo junto a las otras tres Legiones Traidoras originales: los Hijos del Emperador, la Guardia de la Muerte y los propios Hijos de Horus.

La Herejía de HorusEditar

Atrocidad de Istvaan IIIEditar

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Angron combatiendo contra los Astartes Leales en Istvaan III.

Artículo principal: Batalla de Istvaan III.

Durante la primera batalla de la Herejía de Horus, la Batalla de Istvaan III o Atrocidad de Istvaan III, el Señor de la  Guerra Horus declaró al fin su traición y desafió abiertamente al Emperador. Angron escogió personalmente a las escuadras de los Devoradores de Mundos que deberían descender por medio de Cápsulas de Desembarco a la superficie de Istvaan III para acabar con los rebeldes adoradores de Slaanesh, aunque en realidad su objetivo era dejarlos morir en el bombardeo vírico desencadenado por la flota del Señor de la Guerra. El letal Virus Devorador de Vida acabó con miles de millones de inocentes, cuyo grito psíquico de muerte se dice que resonó más fuerte que el mismo Astronomicón. Sin embargo, y para gran sorpresa de los Traidores, casi dos tercios de los Leales de la primera oleada habían sobrevivido, gracias sobre todo a la oportuna advertencia del Capitán Saul Tarvitz de los Hijos del Emperador, quien tomó el mando de los Leales atrincherados en el Palacio del Gobernador mientras Garviel Loken y Tarik Torgaddon dirigían a los Hijos de Horus del Bastión de la Sirena. Otros grupos, como los Devoradores de Mundos de Ehrlen y la Guardia de la Muerte, se quedaron en búnkeres dispersos por la ciudad.

Decidiendo cortar por lo sano, Angron desafió las órdenes de Horus y encabezó una segunda oleada de 50 Compañías completas ante la impotente rabia del Señor de la Guerra y sus aliados. El Ángel Rojo y sus guerreros sedientos de sangre aterrizaron en las plazas al oeste del Palacio, lanzándose a la caza de sus propios hermanos con ansia fratricida en sus corazones. Los Devoradores de Mundos Traidores masacraron a la mayoría de sus hermanos Leales, clavándose entre sus filas como una daga al rojo blanco. Enfurecido por la desobediencia de su hermano, Horus no tuvo más opción que dar apoyo a su malhumorado e impulsivo aliado ya que los efectos colaterales de los bombardeos hacían imposible llevar a cabo un bombardeo orbital preciso e inmediato. Horus ordenó a todas las fuerzas Traidoras que se implicasen en el combate en la superficie para conseguir obtener una victoria a partir del desorden, y de paso para manchar irrevocablemente de sangre leal las manos de todos sus aliados.

Durante casi dos meses, los supervivientes Leales resistieron tenazmente frente a los Traidores, ganando tiempo para que la noticia de la rebelión, llevada por el Capitán de Batalla Nathaniel Garro en la Fragata Eisenstein, alcanzase al Emperador en Terra. Sin embargo, sus números empezaron a descender rápidamente a medida que la atmósfera se estabilizaba y más y más refuerzos y suministros alcanzaban a los renegados. Al final, la machacada envoltura de gases del Mundo Muerto permitió de nuevo disparar con precisión desde la órbita, y tras retirar a las tropas de tierra los Traidores desencadenaron un nuevo y esta vez totalmente letal bombardeo sobre las posiciones Leales. El guante había sido lanzado y la Herejía de Horus había comenzado.

Masacre del Desembarco en Istvaan VEditar

Artículo principal: Masacre del Desembarco en Istvaan V.

La reunión de los Devoradores de Mundos en Istvaan V presagió lo que habría de venir para la más sangrienta de las Legiones. Se estima que de todas las que lucharon en Istvaan III purgando a los Leales de sus filas, fue la de los Devoradores de Mundos la que más bajas sufrió, ya que se cree que unos 35000 Astartes murieron en ambos bandos. Además de los muchos heridos, se registró que un buen número había sucumbido por completo a una enloquecida sed de sangre durante los prolongados combates, y tuvieron que ser retenidos por la fuerza y encerrados en las naves de la XII Legión.

Al romper los lazos de lealtad y fidelidad de Angron al Emperador (por tenues que hubieran sido), Horus había desatado una bestia que, una vez desencadenada, estaba decidida a no escuchar las órdenes de ningún amo, incluido el Señor de la Guerra. Incluso en esta etapa inicial, se hizo evidente que Angron y su Legión obraban por cuenta propia más que como soldados leales, tanto o más sujetos por sus ansias homicidas que por las necesidades tácticas o estratégicas de la rebelión. Durante la Masacre del Desembarco, los Devoradores de Mundos lanzaron una serie de brutales contraataques contra los desembarcos Leales, haciendo salidas repetidamente desde las defensas y fortificaciones de los Traidores, y en todas las ocasiones deteniéndose solo ante las gravísimas pérdidas sufridas o ante la lluvia de disparos de artillería pesada, azotando profundamente al grueso de los Guardias del Cuervo y al Clan Avernii de los Manos de Hierro. Cuando la trampa de los Traidores fue revelada, los Devoradores de Mundos estallaron en una marea asesina, sin importarles a quién mataban.

[En construcción, disculpen las molestias.]

La Cruzada de la Sombra y el Regreso a NuceriaEditar

[En construcción, disculpen las molestias.]

Batalla de TerraEditar

Artículo principal: Batalla de Terra.

El clímax de la gloria de los Devoradores de Mundos vino durante el envite contra el corazón de la Humanidad: Terra. Recientemente bendecidos con regalos demoníacos, Angron y sus Devoradores de Mundos primero superaron a los defensores leales del espaciopuerto de la Puerta de la Eternidad. Después los Devoradores de Mundos tuvieron el deber y el privilegio de liderar el asalto frontal al Palacio Imperial del Emperador. Los registros de vídeo que sobrevivieron del Asedio del Palacio Imperial muestran a los Devoradores de Mundos rompiendo las paredes del Palacio y la forma retorcida y roja de Angron blandiendo su brillante espada rúnica por encima de sus cabezas. Entre los primeros estaba el campeón de los Devoradores de Mundos, Khârn, quien ayudó a asaltar el Palacio Imperial. A pesar de las afirmaciones en contra de los Hijos de Horus, los registros de los Devoradores de Mundos indican que fue la espada rúnica demoníaca de Angron la responsable de la caída de la gran puerta del Palacio Imperial. Los Devoradores de Mundos hicieron una auténtica carnicería en Terra, pero se les negó la victoria definitiva. Con las Legiones de los Ángeles Oscuros y los Lobos Espaciales dirigiéndose hacia Terra para reforzar a las topas Leales defensoras, Horus apostó todo para ganar el asedio, reduciendo los escudos de vacío de su Barcaza de Batalla y desafiando al Emperador a venir a por él. El Señor de la Humanidad aceptó el reto y se enfrentó a su traidor hijo en el combate que decidió el destino de la Galaxia. Ambos lucharon una titánica batalla que fue a la vez física y mental, hasta que al final el Emperador mató a Horus y borró completamente su alma de la existencia, pero solo a costa de su propia humanidad y su eterno internamiento en el Trono Dorado. Entonces el poderoso ejército del Caos se desintegró y abandonó Terra. Angron fue el último en irse liderando a sus Devoradores de Mundos a lo profundo del refugio de la gran Tormenta Disforme que es el Ojo del Terror en el sector noroeste de la Galaxia. Él y sus Marines Espaciales del Caos tendrían toda la eternidad para buscar venganza y más sangre para el Dios de la Sangre.

Con la Herejía de Horus acabada, los Devoradores de Mundos huyeron a través del Ojo del Terror al Mundo Demoníaco especialmente preparado para Angron por Khorne, aunque la Legión rápidamente degeneró en bandas errantes de Marines Espaciales del Caos a medida que las incesantes y cruentas exigencias de Khorne condujeron a los Devoradores de Mundos a volverse contra sí mismos. Así, incluso hoy día continúan sin tener un cuartel general central, y cada banda opera desde cualquier nave sobre la que puedan poner sus manos manchadas de sangre.

Tras la HerejíaEditar

La batalla por Terra terminó con la muerte de Horus, y las tropas restantes huyeron al Ojo del Terror junto con las Legiones Traidoras. Angron fue elevado a entidad demoníaca y los Devoradores de Mundos continuaron funcionando como Legión hasta el Incidente de Skalathrax, que originalmente fue una batalla contra los Hijos del Emperador, pero que se salió de proporciones cuando Khârn atacó a sus compañeros y camaradas. Negándose a replegarse antes de que cayera la mortal noche helada de Skalathrax, Khârn quemó sus refugios y forzó una batalla desesperada entre sus hermanos Marines por los lugares seguros que aún quedaban de pie. Esto dividió a la Legión en bandas que persisten desde entonces.

Batalla de SkalathraxEditar

Artículo principal: Batalla de Skalathrax.

[En construcción, disculpen las molestias.]

En el 41º MilenioEditar

[En construcción, disculpen las molestias.]

Campañas notablesEditar

[En construcción, disculpen las molestias.]

Guerras de UnificaciónEditar

  • Liberación de Sa'afrik (M30).
  • Pacificación de las Colmenas de Cephic (M30).

Perros de la GuerraEditar

  • Insurrección de Cerberus (M30).
  • Campaña de Nove Shendak (M30).
  • Asedio de Sarum.
  • Liberación de Alpha Shalish.

Devoradores de MundosEditar

  • Masacre de Ghenna (M30).
  • Noche del Lobo.
  • Cruzada de la Sombra (006.M31).
  • Purga de Nuceria.
  • Batalla de Grand Al'gul (666.M41).
  • Asalto Invernal a Lorn V (M41).

Doctrina de combateEditar

Antes de la HerejíaEditar

El combate cuerpo a cuerpo siempre fue el método de lucha favorito de la XII Legión, incluso desde antes de que adoptase el nombre otorgado por el Emperador de Perros de la Guerra. Esto no significaba que la Legión careciese de habilidad y competencia en los combates a distancia o en la guerra blindada y los ataques de apoyo de artillería (de hecho, nada menos que Ferrus Manus, toda una luminaria de la guerra mecanizada, alabó el asalto blindado de los Perros de la Guerra a Aldebaran Septus como el "epítome de la rabia acorazada encarnada"), pero para los Perros de la Guerra tales cosas eran un medio táctico para un fin. Ese fin era descargar con éxito la fuerza letal de la Legión (sus Marines Espaciales) donde pudiera causar mayor daño, y llegar a las manos con su enemigo en el cuerpo a cuerpo. No hay un signo más claro de esta preferencia por matar cara a cara en la Legión que la preponderancia del armamento para el combate cuerpo habitualmente portado por sus tropas de línea. Además del ubicuo gladius o cuchillo de combate, incluso los Legionarios asignados a las Escuadras de Reconocimiento y a las tripulaciones de tanques solían llevar cuchillas sierra, navajas despellejadoras y bayonetas monoserradas, cuchillos adicionales, hachas y rebanadoras. En las unidades dedicadas específicamente al asalto, esta profusión de sangrientas herramientas de muerte era ampliada por un arma procedente de las tribus tecnobárbaras de Terra: el Hacha Sierra de amplio filo.

Con la llegada de Angron como su comandante, la predilección de los Devoradores de Mundos por el derramamiento de sangre mano a mano alcanzó cotas incluso más altas, ya que el señor de los gladiadores les enseñó nuevas armas y nuevas formas de matar, y lo que solo puede ser descrito como un culto al combate personal se apoderó de la Legión a un nivel fundamental. El Hacha Sierra fue refinada bajo la dirección de Angron, y tal fue la reputación que cobró (particularmente por su efectividad contra bestias brutales como los Orkos) que su uso se extendió a varias Legiones más. Pero como concepto abstracto el arma podía verse como un símbolo de los mismos Devoradores de Mundos: brutal y salvaje, sin remordimientos ni sutileza, una máquina con un solo propósito; el de matar.

Después de la HerejíaEditar

Actualmente los Devoradores de Mundos tienen un solo deseo: desmembrar a sus enemigos en combate cuerpo a cuerpo y reclamar sus cráneos para Khorne. Por esto, la Legión dejó de lado sus armas de largo alcance, y optó por la Pistola Bólter y el Hacha Sierra. La sed de sangre y destrucción se ha convertido en una necesidad para ellos, de tal modo que en batalla ignoran toda táctica y estrategia, saliendo en estampida gritando el nombre de Khorne. En combate, estos Marines enloquecidos por el Caos son feroces guerreros que pelearán hasta la muerte, sabiendo que su sangre y la de sus enemigos es un regalo para el Dios del Caos. Se dice que el credo de los Devoradores de Mundos es "victoria o muerte".

OrganizaciónEditar

Antes de la HerejíaEditar

Como casi todas las Legiones de Marines Espaciales, en su creación la XII Legión siguió el llamado "Patrón Terrano" de organización según dispuso el Officio Militaris al inicio de la Gran Cruzada, pero incluso en este temprano periodo la disposición y el equipo de la Legión mostraban una considerable inclinación por el asalto directo y las operaciones en los letales campos de batalla designados como "Zonas Mortalis" en la doctrina estratégica. Esto seguiría siendo así tras la toma del mando por Angron, y las estructuras organizativas de la Legión permanecieron prácticamente intactas salvo por ser aún más racionalizadas, con sus escalafones (el equivalente a los Capítulos de otras Legiones) compuestos principalmente por formaciones de infantería de línea. Estas eran, por su panoplia y sus tácticas, un híbrido de tropas tácticas y de asalto sobre todo, apoyadas por unidades dedicadas al asalto pesado, como los Exterminadores, y por unidades especializadas, como los escuadrones de Land Speeders.

Esta organización se prestaba a una postura estratégica altamente agresiva y a tácticas beligerantes que, aunque eran extremadamente costosas en términos de bajas, también eran altamente efectivas. Un ejemplo de tal doctrina era su patrón favorito de invasión planetaria: la Legión abrazó rápidamente el uso de ataques orbitales en masa a bordo de Cápsulas de Desembarco para lanzarse directamente al corazón del enemigo sin maniobras previas o preámbulos como primera oleada del ataque. Este golpe repentino y aplastante estaba diseñado para mantener paralizado al enemigo luchando contra esta vanguardia (que a menudo sufría graves bajas), mientras que una segunda oleada de unidades más pesadas y blindados seguía sus pasos y se estrellaba contra las zonas de fuerte resistencia reveladas por la primera oleada. En estos ataques la Legión se lanzaba al asalto con furia asesina, a menudo luchando al mismo tiempo que las naves en la órbita baja lanzaban bombardeos de apoyo peligrosamente cerca, o con Titanes y otras unidades de asedio disparando en medio de la lucha junto a ellos. Mediante estas tácticas el ataque de los Devoradores de Mundos superaba cualquier resistencia con pura rabia, arrojándose una y otra vez contra el enemigo hasta que este rompía filas y era destrozado mientras huía aterrorizado.

Tan implacables eran sus métodos que las tasas de desgaste de los Devoradores de Mundos eran altas, y se cree que los niveles de fatalidad en los reclutas durante el entrenamiento eran los peores de cualquier Legión del momento. A partir de un determinado punto del entrenamiento, las competiciones gladiatorias y los ejercicios militares se convertían en combates totalmente reales, con munición auténtica y filos sangrantes, con el objetivo de elevar la habilidad y la fuerza del guerrero al máximo antes de considerarlo digno de unirse a las filas de los Devoradores de Mundos. A pesar de esta concentración en la habilidad individual, el resto de artes de la guerra no eran olvidadas por el régimen de entrenamiento de los Devoradores, y Compañías e incluso Batallones enteros se enfrentaban unos contra otros en grandes competiciones y combates para aplicar tácticas y operaciones coherentes en conjunto bajo la mirada y el juicio de su Primarca, pero era siempre el campo de batalla lo que los Devoradores de Mundos ansiaban, y donde sus campeones y oficiales eran elegidos.

Para poder hacer frente a los rigores de su entrenamiento e incesantes campañas, bajo la dirección de Angron los procesos de reclutamiento fueron estandarizados y acelerados, y los aspirantes fueron tomados de varios Mundos Salvajes y Feudales dispersos por todos los Segmentums para satisfacer las demandas de la Legión. Los Apotecarios de los Devoradores de Mundos adoptaron el uso del material genético del Primarca para estabilizar y acelerar el progreso de los procesos de implantación Astartes, siguiendo el llamado Teorema de Grabiya. Junto a esto empezó a evolucionar una práctica mucho más oscura en el seno de la XII Legión: el uso de implantes psicoquirúrgicos que potenciaban la agresividad y la tolerancia al dolor mucho más allá de lo que incluso la carne genéticamente diseñada de un miembro de las Legiones Astartes era capaz, pero que arrebataban todo gozo y paz fuera de los que se podían encontrar en la batalla. Para esto Angron ordenó el estudio de los implantes que había recibido de sus amos esclavistas, los infames Clavos del Carnicero, para que sirvieran de plantilla. Esto presentó dificultades, no obstante, pues los implantes de Angron eran reliquias de una tecnología perdida hace mucho, poco comprendida incluso por sus creadores, y retirárselos a Angron para estudiarlos de cerca hubiera sido fatal para el Primarca. Debido a esto, los primeros intentos de duplicarlos por parte de los Tecnomarines y Apotecarios de la Legión parecen haber estado lejos de haber logrado el éxito, y resultaron en altas tasas de mortalidad y frenesí homicida irreversible en los reclutas de prueba. Sin embargo, a medida que progresaba el tiempo se logró replicar una tecnología viable y fue mejorada constantemente (aunque nunca fue totalmente estable ni constante en todos los sujetos), de forma que Compañías enteras recién formadas por nuevos reclutas fueron implantadas, así como grandes números de Devoradores de Mundos más veteranos que se presentaron voluntarios para la peligrosa operación. La mayoría de ellos fueron absorbidos de nuevo por las unidades de línea de la Legión, mientras que aquellos considerados quizás demasiado inestables para tales misiones se unieron a un número creciente de unidades de asalto casi berserkers conocidas como Escuadras Arrasadoras, y entre estos, aquellos demasiado enloquecidos como para no ser encadenados entre batallas simplemente se convirtieron en los Caedere o "Carniceros", un terrorífico portento de lo que habría de suceder a la Legión.

A pesar de sus riesgos y su coste, existen pruebas de que esta psicocirugía fue adoptada con entusiasmo, no solo porque potenciaba la capacidad de combate del Marine Espacial que sobrevivía a la implantación, sino también porque al hacerlo los Devoradores de Mundos creían que los acercaba espiritualmente a su Primarca, haciéndose uno con su torturada alma y su rabia.

Jerarquía de mandoEditar

La llegada del Primarca Angron trajo consigo una unidad primitiva, casi tribal, a los recién renombrados Devoradores de Mundos, y él rápidamente se convirtió en el pináculo de marcialidad al que su Legión aspiraba. Bajo su influencia, la tensión competitiva y temperamental que siempre había hervido bajo la superficie de la psique de la Legión fue canalizada y dada forma. El combate gladiatorio, que nunca acababa sin derramamiento de sangre, y que cuando se llevaba a sus extremos era fatal, se convirtió al mismo tiempo en la base del entrenamiento de los Devoradores de Mundos, afilando sus habilidades de combate individuales al máximo, y en una liberación vital de la agresividad y la sed de sangre frustrada acumuladas por la Legión entre campaña y campaña. Los juicios por combate eran también la forma favorita de la Legión para solucionar disputas entre sus filas, y el derramamiento de sangre de guerreros enfrentados abiertamente era una cosa honorable a ojos tanto de Angron como de su Legión. Así también se podía retar a alguien de mayor rango por el derecho al mando, aunque estos escasos duelos siempre eran a muerte. La aplicación más reverenciada de esta última práctica era en el acceso a los Devoradores. Este cuerpo de la Legión era la guardia personal del Primarca Angron (aunque si él necesitaba una es otra cuestión). En la batalla luchaban revestidos por armaduras de Exterminador y portaban las armas más salvajes de la armería de la Legión. Esta banda guerrera solo incluía a doce miembros, y para entrar en ella solo se podía entrar derrotando a un Devorador en un combate singular a muerte o, si uno de ellos moría luchando contra el enemigo, se elegía a un sucesor mediante un concurso abierto a todos los miembros de la Legión, del que solo un participante podía salir con vida.

La estructura de rangos de los Devoradores de Mundos bajo el mando de Angron se mantuvo simple y directa, ya que el Primarca sentía poco más que desprecio por los adornos de las élites y las presentaciones y títulos sin sentido, y se dice que se negaba incluso a ser llamado "Señor", pero veía la virtud de una cadena de mando fiable y transparente en la guerra. Los honores en los que la Legión y su amo creían eran las marcas guerreras de hermandad y las cicatrices del combate; estas cosas trascendían el rango y hablaban de la valía del Marine Espacial que había dentro de la armadura. Las cadenas rotas de quien había luchado contra probabilidades aplastantes (una alusión a la sombría historia del propio Angron) y la impresión de una mano sangrienta sobre el rostro o el corazón otorgada por un líder de batalla para un guerrero cuya furia había superado a la de sus hermanos significaban más para los Devoradores de Mundos que cualquier simple fruslería, título o baratija.

Disposición bélica al inicio de la HerejíaEditar

Es imposible hacer una estimación precisa de la fuerza de combate y disposición de los Devoradores de Mundos en la época de la Atrocidad de Istvaan III. Se sabía no obstante que estaba bien pertrechada y que era apoyada por la Legión Titánica de los Lobos de Ascuas y una flota de al menos sesenta naves de clase Capital. La propia Legión había estado implicada en combates casi continuos durante décadas, y había sufrido enormes tasas de bajas, pero mantenía un ritmo de reclutamiento que probablemente ni siquiera el Señor de la Guerra había sido capaz de conocer en toda su amplitud. Las mejores estimaciones sobre sus fuerzas observadas en esa época las sitúan en torno a los 150.000 guerreros activos, colocando a los Devoradores de Mundos en los niveles medios-altos de tamaño de las Legiones contemporáneas. Quizás tres cuartas partes de ellos acompañaron a su Primarca a Istvaan III y de ellos un tercio completo fueron asignados a la primera oleada y traicionados letalmente en la superficie.

De todas las Legiones que sacrificaron a una parte de sus hombres en esta batalla, la composición y selección de la fuerza de los Devoradores de Mundos siguen siendo quizás las más impenetrables e incomprensibles de todas en algunos aspectos. Mientras que muchos de la punta de lanza eran sin duda terranos, otros no lo eran, y quedaron terranos en el bando de Angron, ni tampoco fueron seleccionados todos los que no habían querido recibir los Clavos del Carnicero (de los que quedaban poquísimos en este momento). Fuera cual fuera el mecanismo que eligiese Angron, lo escogió bien, y cuando se hizo evidente que el golpe traidor de Horus no había tenido su resultado deseado, Angron desafió al Señor de la Guerra y descendió con sus propios guerreros para honrar a sus antiguos hombres matándolos cara a cara.

Después de la HerejíaEditar

Desvanecidos en el Ojo del Terror y encadenados para siempre a la adoración de Khorne, los rituales de sangre de la Legión se han convertido en una parte importante de las vidas diarias de los Devoradores de Mundos, donde interminables océanos de sangre son llenados en su oración. La legendaria organización táctica de los Marines Espaciales fue hace mucho tiempo desechada y olvidada por los milenios de masacres que le siguieron, cuando más y más oficiales y campeones de la Legión fueron poseídos por Demonios o se convirtieron en poderosos Campeones del Caos. Los ultimos vestigios de la disciplina y organización desaparecieron cuando la una vez orgullosa Legión fue reducida a una horda de asesinos aullantes enloquecidos, sedientos de sangre y muerte. Después de la Noche de la Locura en el Mundo Demoníaco de Skalathrax, cuando Khârn, desde entonces apodado el Traidor, se volvió en contra de sus compañeros y mató a muchos oficiales, la Legión se desmembró en varias partidas de guerra que buscan insaciablemente batallas y destrucción. Esas bandas varían enormemente en tamaño, desde simples Campeones y pequeños escuadrones, hasta Compañías de un tamaño y fuerza considerables, capaces de producir una masacre inimaginable. Los Campeones que lideran a estos incursores lucharán al lado de cualquier otro Señor del Caos que esté reuniendo sus fuerzas, pidiendo a cambio nada más que la oportunidad de derramar sangre en el nombre de Khorne. Pero incluso un Señor del Caos debe ser consciente de que su cabeza puede ser la siguiente en la pila consagrada al Dios de la Sangre.

CreenciasEditar

Solo hay una cosa en la que los Devoradores de Mundos creen: el derramamiento de sangre. El único propósito de su existencia es el de matar y bañarse en sangre en honor a su Dios. Si la sangre viene de un enemigo, de un aliado o incluso de sus propias venas, no importa. Todo que les preocupa es que la pila de cráneos sangrantes que está erigida en el trono de Khorne sea cada vez más grande.

Semilla genéticaEditar

Después de incontables milenios de incursiones desde el Ojo del Terror, la semilla genética de los Devoradores de Mundos ha sido contaminada más allá de toda redención. Muchos sospechan que la semilla de Angron estaba corrupta desde el principio y que los Marines Espaciales a su mando estaban condenados desde el momento en que fueron creados. Otros apuntan a la historia conocida de Angron e insisten en que su Legión podría haber sido salvada si las señales hubieran sido atendidas a tiempo. Independientemente de la versión correcta, los Marines Espaciales del Caos de los Devoradores de Mundos tienen una necesidad física de matar y derramar sangre, conduciéndolos a una psicosis sedienta de sangre y a un estado de furia enloquecida. Es tan fuerte este deseo de matar que los Devoradores de Mundos se volverán los unos contra los otros para satisfacer su sed por la sangre hasta que un enemigo se presente.

Miembros conocidosEditar

Antes de la HerejíaEditar

  • Dreagher - Oficial de la Legión de rango inferior al de Khârn. Acuñó el nuevo nombre de los Devoradores de Mundos en honor a los "Devoradores de Ciudades" que habían luchado junto a Angron en Nuceria.
  • Delvarus - Centurión Traidor de la 44ª Compañía y de los Triarii, cinco Compañías de los mejores guerreros especializados en combate espacial dedicados a la defensa del Conquistador.
  • Lheorvine Ukris - Centurión Traidor de la 50ª Compañía de Apoyo Pesado.
  • Ehrlen - Capitán Leal. Fue advertido del bombardeo vírico de Istvaan III por Saul Tarvitz, pero murió en la subsiguiente batalla contra los Traidores de Angron.
  • Esca - Codiciario. Muerto a manos de Angron en Nuceria.
  • Damarkien - Codiciario. Muerto a manos de Angron en Nuceria.
  • Haskal - Codiciario. Muerto a manos de Angron en Nuceria.
  • Kheyan - Codiciario. Muerto a manos de Angron en Nuceria.
  • Ralakas - Codiciario. Muerto a manos de Angron en Nuceria.
  • Kargos Escupesangre - Apotecario de la 8ª Compañía.
  • Lhorke, el Primero - Antiguo Señor de la Legión de los Perros de la Guerra, enterrado en el primer Dreadnought Contemptor de la XII Legión tras su caída en Jeracau. Atacó en Nuceria al Primarca Traidor Lorgar de los Portadores de la Palabra y fue destruido por Angron, que se estaba convirtiendo en Príncipe Demonio.
  • Krydal - Dreadnought.
  • Neras - Dreadnought.
  • Styvath el Berserker - Dreadnought Contemptor. Participó en la Atrocidad de Istvaan III.

Después de la HerejíaEditar

  • Lheorvine Ukris, Puño de Fuego - Señor del Caos de la partida de los Quince Colmillos y comandante de la Fauces del Mastín Blanco. Nativo de Desembarco de Nuvir.
  • Ugrivian Calaste - Guerrero de la partida de los Quince Colmillos. Nativo de Desembarco de Nuvir.
  • Akraghar - Campeón Berserker, el primero en domar a un Profanador como montura.
  • Rogrhax Manosangrienta - Campeón Berserker.

Naves conocidasEditar

  • Ira Dedicada (Barcaza de Batalla) - Dirigida por el Teniente Comandante Nigh Vash Delerax.
  • Rencor (Barcaza de Batalla) - Dirigida actualmente por el Príncipe Demonio Lord Havloc.
  • Filo de la Daga (Fragata) - Activa durante la Herejía.
  • Industrioso - Nave activa durante la Herejía.
  • Agresor Justificado - Nave activa durante la Herejía.
  • Cardoc (Transporte) - Nave activa durante la Herejía.
  • Fauces del Mastín Blanco' - Nave activa tras la Herejía, dirigida por Lheorvine Ukris.

GaleríaEditar

Leer másEditar

Lista de Ejércitos de Marines Espaciales.

Lista de Legiones Traidoras y Capítulos Renegados.

Perros de la Guerra.

FuentesEditar

  • Index Astartes.
  • The Horus Heresy I.

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar