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Adeptus Custodes

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Maestro Administratum 3.jpg El Archiescriba Primuscriptor, mascota del Imperio de la Humanidad, ha marcado este artículo como propiedad del Adeptus Terra. Pulsa sobre él para aprender más sobre los dominios del Emperador.

El conocimiento es poder. Guárdalo bien.

Icono de esbozo Por orden de su Santísima Majestad, el Dios-Emperador de Terra. La Sagrada Inquisición declara este artículo En Construcción por nuestros escribas. Si encuentra algún problema o falta de devoción por su parte, notifíquelo, un acólito del Ordo Hereticus estará encantado de investigarlo.
"Solo en la muerte acaba el deber."
Primera máxima de la Legio Custodes


Conocido formalmente como la Legio Custodes Magna Imperator y Legio Custodes durante la Gran Cruzada y la Herejía de Horus, e informalmente como la Guardia Custodia, los Diez Mil y La Muerte Dorada, el Adeptus Custodes es la Cámara Militante de la Casa Imperial. Su autoridad es incontestable dentro de su misión asignada, excepto si el Emperador lo contradice directa y expresamente, y sus bases son la Torre del Hegemon (una fortificación soberana del Palacio Imperial) y diversas fortalezas, propiedades, naves espaciales, ministerios y territorios en Terra, el Sistema Solar y más allá, que solo conocen ellos mismos.

Los Custodes son la guardia personal y los protectores juramentados del Emperador, así como sus emisarios escogidos y, si surge la necesidad, sus verdugos más letales. Guerreros genéticamente potenciados de lealtad inamovible y propósito imperturbable, su poderío y su habilidad con las armas son superiores incluso al de los Marines Espaciales, mientras que sus armas y equipo son de una potencia única, que representa el cenit de la tecnología del Imperio. Su historia es larga, y durante milenios han permanecido a la sombra del Emperador como sus pretorianos y los protectores de sus secretos.

HistoriaEditar

Orígenes: Los PrimogénitosEditar

"Ninguna vigilia es absoluta, salvo la de los dioses."
Atribuida a los Satarix Uvenl


La Legio Custodes fue, según muchos relatos, la verdadera primogénita del Emperador, precediendo incluso a los Guerreros Trueno. Sus miembros fueron Sus primeros guerreros genéticamente modificados y psico-adoctrinados, armas perfeccionadas por el genio del Emperador a partir del terrible saber de la Era Oscura de la Tecnología. Son en casi todos los sentidos sobrehumanos: más rápidos, más fuertes, más resistentes y con sentidos más agudos incluso que los condenados Guerreros Trueno o los Marines Espaciales que les sucedieron, y tan alejados de los límites de un humano no potenciado que son prácticamente divinos en comparación. De hecho, solo los Primarcas y por encima de ellos el propio Emperador los superaban en poderío físico, y enfrentarse a ellos abiertamente es cortejar a la muerte, tanto para humanos como para alienígenas.

Estos primogénitos del arte genético del Emperador son criaturas escasas. Tal era su diseño psicofísico, y tan intrincadas y sofisticadas las artes genéticas implicadas, que las modificaciones que requería su creación exigían unos criterios biológicos y psicológicos tan estrictos que solo uno entre muchos miles de candidatos potenciales podría resultar adecuado para el más simple de los pasos del proceso. Incluso dentro de esta pequeña cantidad de candidatos, la supervivencia a lo largo de las décadas de potenciación alquímica y entrenamiento psicomemético no estaba en absoluto garantizada. En esto puede verse un patrón repetido en las Legiones Astartes, aunque llevado aquí a un grado mucho más pronunciado, de tal forma que mientras los Marines Espaciales no pueden superar quizá el millón de efectivos totales (una suma ínfima en comparación con los miles de millones de soldados que tomaron parte en la Gran Cruzada) por las limitaciones inherentes a su proceso de creación, la Legio Custodes nunca podría, según las pruebas disponibles, haber operado a la misma escala que las Legiones Astartes, incluso si hubieran intentado hacerlo. Se cree que el número de Custodios activos nunca ha superado los 10000. Esta cifra fue alcanzada por primera vez hacia la mitad de la Gran Cruzada, y mantenida con tal diligencia que la Guardia Custodia fue conocida desde entonces como los Diez Mil en las obras de los Rememoradores y las notarías de la Corte Imperial, fuera o no cumplido ese número literalmente.

Creados por la mano del EmperadorEditar

No es inusual, incluso entre los eruditos del Imperio, creer que los Custodios son alguna variante de los Astartes, una forma "avanzada" o incluso una segunda versión mejorada. Aunque esta explicación podría parecer que encaja con los hechos, especialmente para aquellos que no conocen de cerca el doloroso nacimiento del Imperio en los últimos actos de las Guerras de Unificación de la Vieja Terra, en realidad no podría estar más alejada de la verdad.

Las sangrientas crónicas de las Guerras de Unificación, especialmente en sus primeras fases, cuando el Emperador se alzó por primera vez del derramamiento de sangre de pesadilla de la larga noche de la Antigua Tierra para derribar el reinado de los caudillos y los monstruos que se habían repartido el mundo natal de la Humanidad entre un millar de mataderos, son ahora difíciles de abarcar, y muchos relatos están ahora vedados con justicia a los estudiosos del Imperio y hasta a la Corte de Terra, a fin de suprimir las peligrosas verdades que contienen. Pero en esas oscuras crónicas la Guardia Custodia tuvo, de una forma u otra, un papel desde que alcanzan la memoria y los registros. Sobre los pilares de la Mansión Negra de Nas'sau, capital de uno de los primeros bastiones tecnobárbaros en someterse al que sería conocido como el Emperador, las inscripciones hablan de la venida del "Señor del Relámpago" ante su rey-caudillo, flanqueado por sus "cuatro gigantes de oro y carmesí" y exigiendo su rendición. Décadas más tarde, según los detallados registros conservados en los archivos akáshicos trans-nórdycos, una guardia de treinta "Custodios" que portaban lanzas de energía y vestían armaduras potenciadoras, encabezada personalmente por el Emperador, luchó a la cabeza de la recién nacida Legión del Trueno en el asalto contra la formidable Confederación Maulland Sen. Uno de ellos, incluso, es mencionado como el responsable de la decapitación del tirano-profeta de la confederación tras el clímax de la Batalla de la Escarcha Roja.

Varias décadas más después de esta infame batalla, serían ahora centenares de Guardias Custodios, en una forma similar a su aspecto más moderno, los que se encargarían de dirigir el exterminio de esos mismos Guerreros Trueno que antaño habían servido al Emperador, y que se habían rebelado tras su forzosa disolución y encarcelamiento. En esta ocasión los Custodios irían acompañados por los nuevos guerreros genéticamente modificados que debían sustituir a los Guerreros Trueno: los primeros millares de Marines Espaciales, la mayoría de los cuales acabarían por formar la I Legión, posteriormente conocida como los Ángeles Oscuros. Las pruebas, por tanto, son claras: desde antes de que los primeros mundos fueran conquistados tras la salida de la Gran Cruzada del Sistema Solar, desde antes de la toma de la Luna y del Tratado de Olympus con Marte, desde antes del Cataclismo de Ursh y de la caída del Bloque Yndonésico, antes de los Marines Espaciales y de los Guerreros Trueno, los Custodes han caminado junto al Emperador.

Herejía de HorusEditar

La Locura de Magnus y la Guerra en la TelarañaEditar

[En construcción, disculpen las molestias.]

La Censura de ProsperoEditar

Artículo principal: Quema de Prospero.

[En construcción, disculpen las molestias.]

El Asedio del Palacio ImperialEditar

Durante la Batalla de Terra, un grupo de Custodios acompañaron al Emperador cuando lanzó su asalto contra la nave insignia del Señor de la Guerra Horus, la Barcaza de Batalla Espíritu Vengativo.

[En construcción, disculpen las molestias.]

Tras la HerejíaEditar

Reforma imperialEditar

Desde la muerte de Horus y las mortales heridas infligidas por este al Emperador, la Legio Custodes, renombrada Adeptus Custodes tras la Reforma del Imperio llevada a cabo por el Primarca de los Ultramarines Roboute Guilliman en el M31, ha tomado una función más limitada, actuando solo como los protectores de la forma física del Emperador en Terra y los principales defensores del Palacio Imperial.

[En construcción, disculpen las molestias.]

Era de la ApostasíaEditar

Desde el inicio del Reinado del Terror, otra organización había permanecido al margen de la carnicería y la devastación, al igual que el Adeptus Mechanicus y el Adeptus Astartes. Desde el interior de los seguros muros del Palacio Imperial, el Adeptus Custodes había continuado su eterna vigilia del Trono Dorado. Para escapar a la anarquía que prevalecía, y asegurar la protección del propio Emperador, los Custodios se habían aislado completamente del exterior. Solo algunos retazos de información habían atravesado los sellados muros de los más sagrados lugares, y fue solo cuando los Marines Espaciales y el Adeptus Mechanicus atacaron a Goge Vandire que conocieron la verdadera extensión de la traición cometida por el Alto Señor. Durante sus encuentros secretos con los Comandantes de los Marines Espaciales, los Adeptus Custodes tuvieron noticias del Reinado del Terror y de las Consortes del Emperador que defendían al Alto Señor traidor. La misteriosa orden aconsejó a los Marines Espaciales que continuaran su ataque mientras ellos hacían lo que estuviera en sus manos.

Las defensas del Palacio Eclesiarcal no constituían obstáculo alguno para los Adeptus Custodes, con sus conocimientos milenarios del Palacio Imperial y de sus miles de kilómetros de corredores ocultos y pasadizos secretos. Un pequeño contingente de Custodios, al mando de un Centurión de los Comilitones, se abrió paso hasta el centro del dominio de Vandire. Saliendo de los túneles secretos no muy lejos de la Cámara de Audiencias de Vandire, fueron detenidos por las Consortes del Emperador. Solicitando una tregua para parlamentar, el Centurión dejó en el suelo sus armas y caminó desarmado al encuentro de las guardianas de Vandire. Durante una hora desarrolló una apasionada petición para que las Consortes del Emperador renunciasen a sus juramentos, intentando convencerlas de que estaban combatiendo en nombre del mal, no del Emperador. Sin embargo, las Consortes del Emperador no se dejaron convencer por sus argumentos, y al anónimo Centurión solo le quedó una opción. Dejando a sus hombres como rehenes, el Centurión guió a la oficial de las Consortes del Emperador y a una escolta de cinco guerreras a través de los túneles.

Las Consortes del Emperador pronto se encontraron perdidas en el interior del oscuro y retorcido laberinto, pero el silencioso Centurión las condujo sin titubeos hasta el interior del Palacio Imperial. Finalmente aparecieron ante una luz mortecina, frente a los Comilitones que custodiaban La Puerta; la entrada secreta a la sala del Trono Dorado. El Centurión les explicó lo que estaba sucediendo, que las mujeres guerreras estaban a punto de entrar en el lugar más sagrado de la galaxia, y que él las conduciría ante el propio Emperador. Iban a ver lo que nadie, salvo los Primarcas y los Comilitones, había visto durante seis milenios. El Centurión les avisó que si hablaban morirían, y las guió hacia la luz dorada que escapaba del portal entreabierto.

Lo que vieron no ha quedado registrado, pues los Comilitones hicieron jurar a las Consortes del Emperador que guardarían el secreto. Se rumorea que vieron al Emperador, inmovilizado por las energías del Trono Dorado. Lo que sucedió entre ellas y los Comilitones también es causa de muchas especulaciones, pero cuando volvieron a cruzar La Puerta, sus ojos ardían con un odio y una furia incontrolables. Sin pronunciar una palabra, el Centurión las guió de nuevo a través de los lúgubres túneles, esta vez directamente hasta la Cámara de Audiencias. Su oficial, Alicia Dominica, habló de la traición de Vandire y su depravada corrupción de la Eclesiarquía, pero sobre todo habló de su retorcida perversión de la orden. Furiosas y avergonzadas, renunciaron al nombre de Consortes y se convirtieron una vez más en las Hijas del Emperador.

Poco después de estos hechos, Alicia Dominica ejecutó a Goge Vandire y su rival, Sebastian Thor, fue traído a Terra para ser juzgado por la sublevación religiosa de su Confederación de la Luz en el Segmentum Obscurus. Tras un largo y dificultoso juicio, en el que Thor supo zafarse de todas las acusaciones, fue el Capitán General Excelsor quien hizo público el veredicto: después de explicar que Thor había sido hallado inocente de todos los cargos presentados contra él, Excelsor expuso la gran necesidad que tenía el Imperio de un nuevo Eclesiarca. Dado que Thor había demostrado ser totalmente inocente hasta del más pequeño de los crímenes, era el candidato obvio para ocupar el puesto en un tiempo de tanta necesidad espiritual. La multitud rugió para mostrar su aprobación, loando al Emperador en su divina sabiduría por enviar a Thor para guiarlos. Hablando tranquilamente, Thor rehusó la oferta, y el consejo se convirtió en un caos. Mientras los Altos Señores se acusaban los unos a los otros y a la desfachatez de Thor, y los partidarios de Thor, desesperados, no podían dar crédito a lo que habían oído, Excelsor se acercó a Thor y le habló. Aunque nadie sabe a ciencia cierta lo que el Capitán General le dijo a Thor, se cree que fue: "Dejarás Terra como Eclesiarca, o no la dejarás jamás...".

Cuando la sala quedó en silencio de nuevo, Thor anunció que aceptaría el manto de Eclesiarca, pero solo bajo ciertas condiciones. Debería recibir todo el apoyo de los Altos Señores cuando así lo necesitase, pues iba a introducir muchos cambios en la organización de la Eclesiarquía y tendrían que respaldarle en esas acciones. También quería continuar su vida como hasta entonces, predicando por todo el Imperio en persona. Los Altos Señores, incluido Excelsor, estuvieron de acuerdo, y Thor I fue investido como el 292º Eclesiarca.

41º MilenioEditar

"Demos gracias a los guardianes más valerosos y leales, el Adeptus Custodes, que mantienen una vigilia constante sobre el Palacio del Emperador. Una verdadera Legión de guerreros lista para dar sus vidas sin dudarlo por el amado Guardián de la Humanidad. Nadie pasa por el Palacio Imperial sin que lo sepan: están empapados de los arcanos secretos de ese laberíntico edificio. Diez mil espadas aguardan la llamada a las armas, para defenderlo de cualquier amenaza, desde fuera o desde dentro."
Anónimo


En la actualidad, la Guardia del Emperador o Custodios compone la guardia de palacio del Emperador, y su misión es proteger el Palacio Imperial. Debido a que el Palacio ocupa una enorme proporción de la superficie de Terra, los Custodios operan como un ejército defensivo. Tan solo un cuerpo interno de unos trescientos guerreros elegidos especialmente sirve literalmente al Emperador como guardia personal: la Guardia Eterna, también conocida como los Compañeros, los Comilitones o los Trescientos, que mantiene una vigilia constante sobre el Sanctum Imperialis, la sala del trono del propio Emperador. Tras ellos se extiende una montaña de cables, circuitos, aparatos mecánicos, placas de mármol, ruedas dentadas, pistones, tubos de expulsión de gases, columnas y arcadas en cuyo centro un tramo de escalones inscritos con runas se elevan majestuosos hasta más de diez metros de altura. Sobre toda esa pulsante maquinaria, oscurecido por un manto de energía arcana y envuelto en una nube de niebla alquímica, se encuentra el Trono Dorado del Emperador, el Señor de los Hombres, el Salvador de la Humanidad. Son ellos, y solo ellos, quienes deciden quién puede entrar al lugar más santo de la galaxia, y es responsabilidad suya mantener a salvo al futuro de la Humanidad.

Son unos de los guerreros más poderosos de todo el Imperio, los pretorianos del Emperador. Se alzan siempre vigilantes fuera de las puertas de bronce que sellan su sagrada cámara. Son absolutamente irreprochables y son de los pocos sobre los que la Inquisición no tiene poder. Nunca abandonan los santuarios interiores del Palacio Imperial, y sirven desde su nacimiento hasta su muerte en el interior de sus sagrados salones. Sin embargo, están entre los pocos sirvientes de la Humanidad que llegan a mirar directamente al Emperador, y por ello reciben bendiciones sin medida.

El Adeptus Custodes se encuentra bajo la autoridad del Adeptus Terra, y el Capitán General de los Adeptus Custodes ocupa en ocasiones uno de los tres últimos puestos de los Altos Señores de Terra.

[En construcción, disculpen las molestias.]

Acciones notablesEditar

  • Anexión de Nas'sau (M30) - Cuatro "gigantes de oro y carmesí" acompañan al "Señor del Relámpago" para exigir la rendición del rey-caudillo de este territorio tecnobárbaro.
  • Batalla de la Escarcha Roja (M30) - Treinta Custodios encabezados por el Emperador acompañan a los Guerreros Trueno en la campaña contra la Confederación Maulland Sen, y uno de ellos decapita al tirano-profeta tras esta infame batalla.
  • Batalla del Monte Ararat (M30) - Concluidas las Guerras de Unificación, el Emperador ordena la disolución y encarcelamiento de los Guerreros Trueno. Al resistirse, centenares de Custodios y los primeros millares de Marines Espaciales, los futuros Ángeles Oscuros, los exterminan casi por completo.
  • Vaciado de Gorro (M30) - El Emperador, el Primarca Horus, la Legio Custodes y los Lobos Lunares atacan el mundo mecánico Orko de Gorro, destruyéndolo desde dentro.
  • Batalla de Ullanor (M30) - Se desconoce el papel desempeñado por el Emperador y los Custodios en esta famosa victoria sobre los Orkos, tras la cual Horus fue nombrado Señor de la Guerra y el Emperador retornó a Terra.
  • Guerra Secreta en la Telaraña (004-014.M31) - El mensaje psíquico del Primarca Magnus el Rojo, que pretendía advertir al Emperador de la traición de Horus, destroza las defensas de la sección imperial de la Telaraña que el Emperador estaba construyendo en secreto, provocando la invasión de la misma por una oleada de Demonios y Traidores. Esto retiene al Emperador en el Trono Dorado, sellando las puertas con su voluntad.

[En construcción, disculpen las molestias.]

CreaciónEditar

Como se ha dicho, la Guardia Custodia y los Marines Espaciales están emparentados en su forma, como quizá podría esperarse de obras de un mismo creador, pero son muy distintos en función y capacidades. Hay, por supuesto, parecidos entre los dos: ambos son transformados físicamente muy por encima de los límites humanos "naturales" en términos de fuerza, resistencia y fortaleza, y adaptados para adecuarse y resistir a ambientes inhumanos, aunque en esto el Adeptus Custodes es marcadamente superior, si no en adaptabilidad, sí al menos en poderío. Ambos son sometidos a extensos acondicionamientos psicológicos y cognitivos, y son rehechos física y mentalmente para dejar la mayoría de sus impulsos básicos inertes y reenfocar sus esencias hacia la agresividad, el cumplimiento de objetivos y la obediencia al deber, y como salvaguarda adicional contra la distracción y como control biológico, ambos son obviamente incapaces de procrear. En ambos casos, todo lo que queda son seres de propósito singular: en el caso de los Astartes, lo que se crea es una máquina viviente de conquistar que apenas se preocupa por otras cuestiones, y en el de los Custodios, cada uno es convertido en un protector de diligencia implacable y capacidades salvajes, un guardián cuya vigilancia nunca se fatiga.

Lo que también les diferencia de verdad no es solo su propósito funcional, sino la profundidad de sus potenciaciones y los medios por los que son logradas. Mientras que el proceso por el cual los Astartes son creados a partir de seres humanos está bastante bien documentado (aunque los detalles son lógicamente mantenidos en secreto por todas las partes implicadas), los hechos verídicos conocidos sobre la forma en que los Custodes son creados son muy escasos, incluso en la jerarquía superior del Imperio. Esto se debe a que, como todos los demás aspectos de la Guardia Custodia, son asuntos que conciernen solo a la Casa Imperial, y a esa autoridad nadie puede cuestionarla ni contradecirla. Lo que sí se sabe, en cualquier caso, remarca sus diferencias. En primer lugar está la cuestión de la edad de los candidatos: para que un niño se convierta en miembro del Adeptus Custodes, se sabe que deben comenzar el proceso a finales de la infancia y antes de que la adolescencia haya arrancado definitivamente en su estructura física. Esto choca con el modelo de los Marines Espaciales, en el que la implantación solo es posible tras la adolescencia y preferiblemente antes de la madurez completa. Esto nos lleva al segundo de los pocos datos conocidos sobre la creación de los Custodios: que el arte genético y la alquímica que les transforman son tan absolutos como sutiles, y son aplicados al nivel microscópico más pequeño concebible en su genoma y estructura celular. Es un proceso que causa tales cambios en la forma humana mortal que, cuando se completa con éxito, a menos que sufran daños físicos tan graves que acaben por la fuerza con su vida, son prácticamente inmortales, y no envejecen de forma perceptible tras madurar por completo.

Por tanto, no son para el Adeptus Custodes los injertos quirúrgicos e implantes de órganos que generan a un Marine Espacial, y los Custodios no se ven manchados por potenciaciones tan toscas: lo que los crea es tan invisible como potente, trabaja sobre la genética básica y en un nivel celular profundo, y quizás se modula a medida para cada uno de los reclutas. Hay quienes insisten que este proceso es tan invisible y sin embargo poderoso que penetra en el reino metafísico de la biomancia y la manipulación psíquica en un nivel ignoto. Dado que se dice que el propio Emperador ha supervisado la creación de cada uno de los Custodios que han existido, esto podría ser cierto.

Los guerreros sin igual que resultan de este arcano proceso son una especie verdaderamente escasa, y que no debe ser malgastada temerariamente en el campo de batalla. Fueron creados con un único propósito en mente: ser la guardia de élite del Emperador. Eran una fuerza creada para defender al Emperador de cualquier daño físico allí donde le llevara la Gran Cruzada, para vigilar Sus dominios privados y sus secretos mejor guardados, y para servir como agentes y emisarios directos de Su voluntad, ya fuera esta que protegiesen, explorasen, capturasen, guardasen un secreto o ejecutasen sin remordimientos.

Propósito encarnadoEditar

Para lograr los fines para los que el Adeptus Custodes fue diseñado, no solo se afila el sobrehumano poder físico de un Custodio como una navaja, sino que también se desarrolla el intelecto, la fortaleza mental y la habilidad marcial de cada Custodio con una dedicación y celo implacables. El resultado es la creación de seres que no son simples combatientes o asesinos sobrenaturalmente letales (aunque pueden servir como ambas cosas sin problemas), sino que poseen una percepción y comprensión de las amenazas y de cómo contrarrestarlas que están literalmente más allá de los límites de un ser humano o una máquina. Mediante métodos desconocidos e inefables fuera de los laboratorios prohibidos del Emperador, las mentes de los Custodes son programadas y fortificadas, llenándolas con un conocimiento enciclopédico de todas las artes de la muerte, el engaño y la destrucción que pueden llegar a encontrar en el cumplimiento de su deber, y de cómo contrarrestarlas y emplearlas a su vez. Además de esto, su educación es prodigiosa, pues no solo fueron diseñados para ser los protectores del Emperador, sino también Sus compañeros, y están preparados para conversar con Él sobre cualquier asunto de guerra, política o filosofía que desease. Y lo que es más importante, sus psiques también eran trabajadas y modificadas como un joyero cortaría y puliría una piedra perfecta, adecuándolas a un orden y patrón precisos, en los cuales la lealtad, la disciplina, el deber y la obediencia sin titubeos al Emperador estaban más profundamente arraigados que la sangre, los huesos, los pensamientos conscientes o los deseos inconscientes. Si se encontraba el menor defecto en cualquier etapa del proceso, el sujeto fallido era descartado, como haría el joyero en su búsqueda de la gema perfecta.

El producto de esta combinación de artes arcanas, académicas y militares es el cuerpo de guerreros que estas armas vivientes conforman: el Adeptus Custodes, los Diez Mil. Como organización, es en muchos aspectos parecido y diferente de las Legiones Astartes en su formación y estructura, una fuerza paramilitar única en la historia, inmaculada en sus acciones y responsable solo ante el Emperador. Mientras que cada Legión es, al menos en su origen, una organización altamente estratificada y autocontenida, diseñada para ser las tropas de choque y principales agentes de la Gran Cruzada, la Legio Custodes es igualmente autosuficiente y autocontenida, pero nunca estuvo armada o pensada para librar guerras, sino para dominar completamente cualquier combate inmediato en el que participasen. Su base de operaciones es la misma Terra, y sus dominios están entretejidos con los del Emperador. Poseen pocas naves espaciales propias, pero pueden tomar el mando mediante edictos de cualquier nave de la Armada Imperial y, de hecho, exigir el apoyo de cualquier persona o recurso del Imperio para cumplir su misión más sagrada: la protección del Emperador y de sus obras de todos los enemigos de la Humanidad.

Durante la Gran Cruzada, ya estuvieran sirviendo como parte de un destacamento enviado a destruir algún desafortunado enemigo, o como guardaespaldas del Emperador o de alguno de sus servidores directos, o incluso formando parte de un puñado de Custodios desplegados como protectores personales de un emisario imperial o de un Lord Militante, eran incansables, vigilantes y despiadados. Están armados, diseñados y entrenados para plantar cara y matar a cualquier cosa que se les oponga, sea humana, xenos o mecánica, en cualquier circunstancia de un combate singular, un contraataque a una emboscada o un asalto a corta distancia. Una y otra vez a lo largo de la historia, los Guardias Custodios han resistido y derrotado enemigos contra toda probabilidad razonable o creíble. Han matado monstruos tan horribles que parecían salidos de auténticas pesadillas, y vencido y matado asesinos instruidos en artes más oscuras y sutiles de las que conoce el hombre. Puestos a prueba una y otra vez, ya fuera en mundos alienígenas nunca antes pisados por la Humanidad, o en las enmarañadas subcolmenas de los dominios de la Humanidad perdidos durante la Era de los Conflictos, o en los retorcidos palacios de los señores alienígenas, los Custodes demostraron ser guerreros de una habilidad terrorífica. Su servicio y sus misterios convirtieron rápidamente a la Legio Custodes en una leyenda tan maravillosa como terrible, incluso para aquellos que servían junto a ellos, transmitida en historias susurradas en cada rincón del floreciente Imperio. Tanto para el soldado común como para el Gobernador Planetario, la imagen de armadura dorada de un Custodio representaba una señal visible de la protección del Emperador y la encarnación de Su voluntad, pero también un presagio de Su imparable furia, tan personal y terrorífica a su manera como impersonal y todopoderosa era la imagen de los Ángeles de la Muerte, los Marines Espaciales, en la mente de muchos de los participantes de la Gran Cruzada.

OrganizaciónEditar

Los detalles completos de la organización estructural, disposición y regulación del Adeptus Custodes están envueltos en secretos, como corresponde a una institución dedicada a la seguridad definitiva. Los que no pertenecen a sus filas, aunque operen cerca de la Corte de Terra y en los niveles superiores de los mandos militares, no pueden esperar saber más que algunos detalles, basados puramente en la observación externa, y que probablemente apenas arañan la superficie de esta organización indudablemente enrevesada.

El primer misterio con el que los extraños deben lidiar es el de la identidad. Los Custodios son aparentemente intemporales y tan invariables como el granito, e igualmente impenetrables para aquellos ajenos a su orden. Cada uno responde a un nombre, generalmente compuesto a partir de la lista de reyes, tiranos, dioses y leyendas de la Antigua Terra. No está claro si esto representaba algún tipo de broma o ironía deliberada por parte del Emperador, dado el papel de la Legio Custodes. Sus nombres de pila fueron probablemente borrados por el proceso de su creación, pero los mitos que han surgido en torno a los Custodes afirman desde hace mucho que cada uno de ellos acumula a lo largo de siglos de servicio una larga lista de nombres y títulos concedidos únicamente por el Emperador por sus hazañas, historia y carácter. Esos nombres son mantenidos en secreto y nunca son revelados a otros, aunque algunos mitos afirman que este rollo de honor es grabado en el interior oculto de su armadura dorada, o incluso inscrito de forma microscópica en sus mismos huesos.

En términos de organización y estructura, es evidente que la Legio Custodes era único en su forma, con muy pocos puntos en común con el resto de fuerzas armadas del Imperio durante la Gran Cruzada, como el Ejército Imperial o las Legiones Astartes. Esto no podría ser de otro modo, ya que la Legio Custodes, como el resto de elementos de las llamadas "Garras del Emperador", era más una fuerza paramilitar que estratégica, y no estaba preparada ni equipada para el combate ni la victoria en las guerras, sino para sus deberes de protección y, si era necesario, ejecución.

El Magisterium y los MisericordiaEditar

Uno de los rasgos singulares del Adeptus Custodes como organización, y del poder de cada uno de sus Custodios, es su lugar en el esquema de la ley del Imperio. Aunque un Gobernador imperial reconocido es de hecho un tirano de su propio mundo dentro de los edictos y parámetros del marco de la ley imperial, y pocos llevarían la contraria a los Marines Espaciales si estos exigiesen algo, solo el Adeptus Custodes posee oficialmente el poder del "Magisterium Lex Ultima", en Alto Gótico, que supone que están por encima de cualquier ley y orden excepto la autoridad del propio Emperador. Además de esto, cada uno es un señor del Imperio por derecho propio. Este hecho se representa simbólicamente no solo por el derecho de seguir llevando el ave rapaz monocéfala y la heráldica de relámpagos de las Guerras de Unificación, sino también con los misericordia.

Durante los largos siglos de carnicerías intestinas en la Antigua Terra de la Era de los Conflictos, la "Hoja de la Piedad" o "Misericordia" llegó a representar el poder absoluto sobre la vida y la muerte que los caudillos tecnobárbaros poseían sobre las masas de la Humanidad que trabajaban bajo sus yugos y sufrían a su capricho. Desde los desiertos de polvo de Ursh hasta los Templos Manakonitas de la colmena de hielo de No'rad, portar una de estas hojas, generalmente en forma de una larga daga o una espada corta hecha para dar una sola puñalada letal, llegó a simbolizar su terrible autoridad como jueces y verdugos. Más allá del poder que representaba, el misericordia podía usarse también en la práctica para llevar a cabo una sentencia de muerte "limpia" contra un criminal, o para ofrecer una muerte rápida y digna a un guerrero gravemente herido en combate a discreción de su señor, y en ambos casos hacía honor a su nombre como herramienta tanto piadosa como letal. Cuando el Emperador se hizo con el dominio sobre Terra y acabó con el sangriento ciclo de reinados de los caudillos, solo sus agentes y jueces llevaron los misericordia como señal de que su autoridad sobrepasaba todas las demás, y es una tradición que el Adeptus Custodes aún mantiene.

Estructura de mando y disposición tácticaEditar

El mando supremo sobre la Legio Custodes recaía, por supuesto, directamente en el Emperador, pero al frente de la Orden ha habido siempre un único oficial: el Capitán General. Desde que alcanza la memoria y los registros, este papel y tremenda responsabilidad han recaído en solo dos hombres: Constantin Valdor, "el Primero de los Diez Mil", un guerrero poderoso y un ser de estatura y dignidad sobrenaturales, hasta el punto de que muchos le compararon con uno de los Primarcas de las Legiones Astartes; y Excelsor, que intercedió a favor de Sebastian Thor tras el fin de la Era de la Apostasía y le convenció de aceptar el puesto de Eclesiarca para reconstruir el Imperio.

Por debajo de la autoridad absoluta del Capitán General se encuentra el Tribunado de los Custodios, un cuerpo veterano de quizás diez miembros, que forman el consejo de guerra y política del Adeptus Custodes. Este cuerpo tenía el privilegio incomparable de proporcionar sus servicios como consejeros al propio Emperador si Él así lo deseaba, y en las cuestiones de la seguridad de los santuarios interiores del Palacio Imperial y de la persona del Emperador, no existe una autoridad mayor. El escalafón inferior a los Tribunos es el ocupado por los Prefectos y los Capitanes Escudo. La distinción entre los dos grupos, que no resulta evidente para los extraños, se basa quizás en la veteranía y la función, ya que el título de Prefecto lo concedía el Emperador como recompensa a la veteranía y el servicio, mientras que el de Capitán Escudo indica un mando activo de campo sobre un destacamento o despliegue concreto. Por debajo de esos rangos, los Custodios parecen ser iguales, a la manera de una casta guerrera o aristocracia, más que eslabones en una de las cadenas de mando típicas en el resto de fuerzas armadas del Imperio. Sus títulos funcionales se adaptan a su papel escogido y a su armamento en cualquier destacamento en el que hayan sido incluidos, y empleaban unas categorías amplias, bautizadas con títulos procedentes de diversas fuentes antiguas, para referirse a sí mismos a nivel táctico en la comunicación con fuerzas externas.

Los HykanatoiEditar

El grueso de los Custodios cumplen este papel en todo momento. Son los portadores de la lanza, la guardia personal del Emperador y los verdugos de cualquiera que pueda amenazar u oponerse a Su voluntad. Representan la imagen del guerrero de armadura dorada que viene a la mente con temor y admiración cuando se piensa en el Adeptus Custodes. Sus filas incluyen variantes de fuerza, armamento y equipo como la Guardia Centinela, la propia Guardia Custodia, y la Guardia Hetaeron de élite, los combatientes más hábiles de una fuerza de guerreros cuyas habilidades marciales ya son sobrehumanas.

Los TharanatoiEditar

Aunque son pocos los oponentes con los que los Hykanatoi no pueden lidiar, no son una fuerza militar completa, ya que no están configurados para enfrentarse a situaciones como asedios o guerras de desgaste, pues quedan fuera de su ámbito de actuación. No obstante, el Adeptus Custodes aún conserva la capacidad de desplegar sus fuerzas como tropas de choque pesadas si surge la necesidad, o incluso de enfrentarse a un enemigo que lanza fuerzas abrumadoras contra las suyas en una guerra de gran intensidad. Estas fuerzas de contra-asalto son conocidas como los Tharanatoi, y su panoplia incluye tanto armaduras de Exterminador optimizadas para su uso por los sobrehumanos cuerpos de los Custodios, como armas portátiles de enorme poder como las que blande la Guardia Sagittarum, las cuales incluyen las oscuras reliquias conocidas como armas adráthicas, que pueden disparar rayos desintegradores de poder fenomenal y que hace mucho que fueron reunidas y reservadas por la Casa Imperial.

Los KataphraktoiEditar

Mucho antes de la retirada del Emperador y de su reclusión en Terra tras el nombramiento de Horus como Señor de la Guerra, el principal papel de protección y defensa que cumplía la Guardia Custodia era móvil. Iban allí donde lo hacía su señor, sin importar por qué arrasado mundo alienígena o ciudad perdida de la antigua gloria caminase. Para su éxito en estas misiones eran absolutamente necesarias la rapidez y movilidad, así como el reconocimiento y el contraataque relámpago ante cualquier amenaza. Aquellos miembros de la Legio Custodes que se especializaban en tales tácticas y en la forma de aplicarlas eran llamados Kataphraktoi, y pilotaban interceptores y cañoneras de sofisticación y poder sublimes, así como una amplia variedad de vehículos gravíticos (tanques, transportes y deslizadores de ataque), motocicletas a reacción y naves aeroespaciales más avanzadas que cualquier otro modelo del arsenal del Imperio.

Los EphoroiEditar

Son la división de los Custodes de la que menos se puede decir con seguridad. Los Ephoroi son los miembros de la Orden encargados de las operaciones encubiertas, la contravigilancia y la misión vital de simular ataques e infiltraciones. Son ellos los que ponen a prueba las defensas y preparativos del Adeptus Custodes como lo haría un enemigo, y también llevaban a cabo sus propias misiones ocultas para deshacerse de amenazas potenciales en el seno del Imperio, aplicando sentencias finales, en ocasiones absolutamente secretas, según lo exigiese la voluntad del Emperador. Hay quienes han planteado que discernir dónde acaban los Ephoroi y comienzan los poderes que controlan al Oficio Asesinorum es difícil hasta para los más sabios de los Altos Señores de Terra, y es seguro que los Templos de los Asesinos obedecen a los Custodes cuando estos lo desean.

Los MoritoiEditar

La división más pequeña y singular del Adeptus Custodes es la de los Moritoi, los "muertos honrados que caminan". Como ocurre con los Astartes, es posible que un Custodio que haya sufrido heridas tan terribles que ni siquiera ellos puedan recuperarse, pero que conserve la chispa de la vida, sea enterrado en el sarcófago cibernético de soporte vital de un Dreadnought. El primero de ellos fue creado mientras aún se libraban las Guerras de Unificación, a partir de un Dreadnought modelo Ur-Gholem, la primera versión diseñada para su uso por los Guerreros Trueno, y a medida que el número de modelos y subtipos de Dreadnought aumentó en el arsenal del Imperio a lo largo de décadas de guerras e innovación, la Legio Custodes siguió el ritmo de estos desarrollos. Aunque siguieron siendo relativamente escasos, con quizá menos de cien Dreadnoughts Custodes sirviendo en la época de la locura de Magnus y la subsiguiente Quema de Prospero, representaban una concentración de fuerza fenomenalmente poderosa, ya que la mayoría habían mejorado sus chasis al modelo Achillus, una variante del Dreadnought Contemptor manufacturada con materiales y tecnologías muy superiores incluso a las temidas máquinas de guerra de las Legiones Astartes.

Los TrescientosEditar

Desde la Batalla de Terra y la Ascensión del Emperador al Trono Dorado, tan solo un cuerpo interno de unos trescientos guerreros elegidos especialmente sirve literalmente al Señor de la Humanidad como guardia personal, y mantienen una vigilia constante sobre el Sanctum Imperialis, la sala del trono del Palacio Imperial. Son conocidos como los Trescientos, los Compañeros, los Comilitones o la Guardia Eterna. Tras ellos se extiende una montaña de cables, circuitos, aparatos mecánicos, placas de mármol, ruedas dentadas, pistones, tubos de expulsión de gases, columnas y arcadas en cuyo centro un tramo de escalones inscritos con runas se elevan majestuosos hasta más de diez metros de altura. Sobre toda esa pulsante maquinaria, oscurecido por un manto de energía arcana y envuelto en una nube de niebla alquímica, se encuentra el Trono Dorado del Emperador, el Señor de los Hombres, el Salvador de la Humanidad. Son ellos, y solo ellos, quienes deciden quién puede entrar al lugar más santo de la galaxia, y es responsabilidad suya mantener a salvo al futuro de la Humanidad.

ArmamentoEditar

La panoplia de armas y armadura, el equipo e incluso los vehículos y sistemas de apoyo empleados por los Custodes suelen ser únicos y exclusivos de su Orden. Ya sean antiguas reliquias o nuevos artefactos, estos objetos no solo son personalizados con exactitud para cada tarea, sino que también son producidos sin tener en cuenta el consumo de recursos o la rareza de los componentes o conocimientos necesarios: para armar y equipar al Adeptus Custodes, no se ahorra nada.

Esta supremacía es evidente en maravillas que van desde la armadura reforzada de aleación de auramita vestida por cada Custodio, cada una del valor de un planeta entero, a la plétora de vehículos gravíticos bajo su control, la mayoría de los cuales derivan de diseños rescatados por el gran tecnoarqueólogo Arkhan Land, y cuyo uso está prohibido a todos los demás. Del mismo modo, sus armas singulares, ya sean espadas o bólteres, son obras maestras, producidas por subcultos enteros requisados al Mechanicum y clados de artesanos hereditarios comprometidos única y exclusivamente a aprovisionar al Adeptus Custodes. Por encima de todos estos recursos se encuentra también la capacidad de los Custodes de recurrir a cualquier faceta de la maquinaria bélica del Imperio y reclamar las innumerables huestes que necesite para cumplir sus objetivos, extendiendo su poder potencial a niveles insospechados.

La razón de esta superioridad absoluta en cuestión de armamento es simple: los Custodios no solo están equipados para hacer frente a cualquier amenaza potencial externa, sino también a las internas, y hace mucho que se impuso un claro límite entre la potencia de las armas de la Legio Custodes y las de cualquier otra fuerza imperial, sobre todo las de los Marines Espaciales, a quienes ya superaban en poderío físico. Por esto algunos se plantean qué habría sucedido en las guerras de la Herejía de Horus si la Legio Custodes no hubiera sido retenida por las desastrosas consecuencias del gran pecado de Magnus en Terra y hubiese sido capaz de participar más activamente, y si tantos de sus miembros no hubieran permanecido atrapados durante años en una terrible guerra paralela prácticamente oculta a los ojos del cosmos en el interior de la Telaraña.

HeráldicaEditar

[En construcción, disculpen las molestias.]

Elementos conocidosEditar

MiembrosEditar

  • Constantin Valdor - Constantin Valdor fue el Custodio Jefe y Capitán General de la Legio Custodes durante la Gran Cruzada y la Herejía de Horus. Justo antes del estallido de esta última, Valdor fue enviado por el Emperador a acompañar al Primarca Leman Russ de los Lobos Espaciales en su misión de llevar al Primarca Magnus el Rojo de los Mil Hijos ante la justicia por romper las promesas que había hecho durante el Concilio de Nikaea, el cual había prohibido estrictamente el uso de la hechicería y de la mayoría de poderes psíquicos dentro del Imperio. Valdor, acompañado por un contingente de élite de la Guardia Custodia, luchó junto a Russ y los Lobos Espaciales durante la Batalla de Prospero. Él y sus fuerzas fueron responsables de la muerte de al menos tres de los mayores psíquicos de la XV Legión y de eliminar a una fuerza mucho más numerosa que ellos. Constantin también salvó a Bjorn Garra Implacable cuando su brazo fue corrompido por los poderes brujos de un psíquico de los Mil Hijos, cortándolo antes de que la corrupción se extendiese por todo su cuerpo. Después de que la traición de Horus se conociese en el Imperio, Valdor estuvo presente durante las reuniones de los Señores y Señoras de Clado del Oficio Asesinorum, y fue él quien sugirió que se formase un equipo con un Asesino de cada Clado para asesinar a Horus en lugar de que actuase cada uno por separado como se hacía habitualmente. Actualmente se desconoce el papel que Valdor jugó durante el resto de la Herejía. Tras ella se convirtió en uno de los primeros Altos Señores de Terra y ayudó en la reconstrucción del destrozado Imperio de la Humanidad, para después dimitir de ese puesto y regresar a la vigilancia de su amado Emperador.
  • Aquillon - Aquillon sirvió como Occuli Imperator, los "Ojos del Emperador", el Custodio asignado a la vigilancia del Primarca Lorgar Aureliano y su Legión de los Portadores de la Palabra después de que se descubriera que habían faltado a la confianza del Emperador durante la Gran Cruzada extendiendo la creencia de que el Emperador era un Dios por los mundos recién conquistados. Aquillion y un equipo de otros cuatro Custodios fueron enviados a la Legión de los Portadores de la Palabra tras la humillación de estos en el mundo de Khur y la destrucción de Monarchia, la capital de este, por la Legión de los Ultramarines por orden del Emperador. Aquillion usaba una Espada de Energía a dos manos en lugar de la Lanza Guardiana estándar. Él y sus cuatro hombres fueron asesinados al final por los Portadores de la Palabra para que no pudiesen informar de la traición de Lorgar. El líder de los poseídos Gal Vorbak, Argel Tal, decapitó a Aquillion arrancándole la cabeza de un mordisco.
  • Brokur - Participó en un "Juego de Sangre" junto con Amon, Haedo y Zerin. Brokur quedó subcampeón, ya que llegó hasta el Hegemón antes de ser atrapado. Valdor no había esperado que nadie se acercase más al Palacio Imperial que Brokur, pero Amon logró infiltrarse en él.
  • Saturnalia Princeps Carthagina - Saturnalia fue un miembro de la Legio Custodes durante la época de la Herejía de Horus. Fue asignado al Equipo de Caza de Psíquicos encargado de capturar a Los Muertos Exiliados, los miembros supervivientes de una pequeña guardia de honor Astartes conocida como la Hueste Cruzada y establecida en Terra. Los Astartes fugitivos eran miembros de las Legiones Traidoras que se habían aliado con Horus en su rebelión contra el Emperador. Habían sido encerrados en la prisión de máxima seguridad conocida como Khangba Marwu puesto que ya no podía confiarse en ellos, pero lograron fugarse con éxito. Saturnalia se unió al equipo de caza dirigido por el Cazador Vidente Yasu Nagasena para rastrear a Los Muertos Exiliados en un intento de recuperar su honor tras haber dejado que aquellos capturasen a su prisionero, el Astrópata Kai Zulane. Durante la batalla final contra Los Muertos Exiliados en el Templo de la Aflicción, Saturnalia logró matar a Subha, un Devorador de Mundos. Su gemelo, Asubha, le atacó y le atravesó la cabeza con una Lanza Guardiana al mismo tiempo que Saturnalia conseguía apuñalarle en el corazón con la suya.
  • Mikaelor Cobernus - Cobernus fue un Capitán Escudo de la Legio Custodes durante el M31.
  • Haedo Emankon - Tomó parte en uno de los muchos "Juegos de Sangre" junto a Amon, Zerin y Brokur. De los cuatro participantes en el concurso, Haedo fue el tercero más exitoso, pues consiguió llegar hasta la Ciudad Cebu antes de ser cogido. Posteriormente Constantin Valdor le encargó reunir pruebas incriminatorias contra un miembro de la Terra unificada que era sospechoso de traición contra el Emperador junto con Amon Tauromachian.
  • Iacus - Iacus fue uno de los 15 Custodes enviados a vigilar a la Legión de los Portadores de la Palabra que no fue asignado a la vigilancia de Lorgar con Aquillion. En vez de eso, Iacus y sus compañeros Custodes vigilaron al Primer Capitán Kor Phaeron y al Primer Capellán Erebus. Antes de que se revelase la traición de los Portadores, Iacus y todos sus Custodes ya habían caído en combate luchando junto a la XVII Legión, sin llegar a saber nunca de su secreto.
  • Kalhin - Kalhin fue uno de los otros cuatro Custodios bajo el mando de Aquillion asignados a la vigilancia de Lorgar y los Portadores de la Palabra. Mientras intentaba matar a la traidora Cyrene Valantion, Kalhin murió por los disparos de Incaradine, el mecánico Conqueror Primus del 9º Manípulo de la Cohorte Cartago de la Legio Cibernética.
  • Amon Tauromachian Leng - Amon Tauromachian era un Custodio encargado de la protección del Emperador a principios del M31, cuando Terra comenzaba el proceso de fortificación para resistir el inminente asalto del Señor de la Guerra Horus y sus Legiones Traidoras. Muchos años antes del inicio de la Herejía, Amon estuvo presente en el Concilio de Nikaea observando el juicio de Magnus el Rojo por su uso de hechicería. Mientras protegía a Kasper Hawser, un skjald de los Lobos Espaciales, Amon fue atacado por un esbirro del Caos disfrazado de Marine Espacial de los Mil Hijos, pero logró sobrevivir al encuentro gracias a los esfuerzos de los Lobos Espaciales. Después de que la noticia de la traición de Horus alcanzase Terra, Amon recibió órdenes de participar en los "Juegos de Sangre", un rito por el que todos los Custodios pasaban y que les enfrentaba a las formidables defensas del Palacio Imperial con la esperanza de mejorar la defensa del Emperador por parte de los Custodios exponiendo fallos en esa protección. Tras su éxito en esos Juegos de Sangre, Amon y su compañero Haedo Emankon fueron enviados a una peligrosa misión por Constantin Valdor, el Custodio Jefe, para reunir pruebas incriminatorias contra un miembro del gobierno de la Terra unificada sospechoso de traición contra el Emperador.
  • Nirallus - Nirallus fue uno de los otros cuatro Custodios bajo el mando de Aquillon asignados a la vigilancia de Lorgar y los Portadores de la Palabra. Entre sus compañeros Custodes y los guerreros de los Portadores de la Palabra, Nirallus era considerado el "maestro de la espada" por su habilidad con su Lanza Guardiana. Empleó esta habilidad para matar a Malnor, uno de los más fuertes de los Marines Poseídos Gal Vorbak, pero fue destrozado segundos después por otros dos miembros de esta élite guerrera de la XVII Legión.
  • Sythran - Sythran fue uno de los otros cuatro Custodios bajo el mando de Aquillion asignados a la vigilancia de Lorgar y los Portadores de la Palabra. Antes de abandonar Terra para vigilar a la Legión de los Portadores de la Palabra durante 50 años como parte del castigo de la XVII Legión por violar la Verdad Imperial durante la Gran Cruzada, Sythran hizo un voto de silencio hasta que volviese a Terra una vez cumplido su deber. Mantuvo esta promesa hasta el momento de su muerte a manos de los Gal Vorbak, cuando se burló del Capellán Xaphen de los Portadores de la Palabra tras haberle matado por su traición al Emperador.
  • Sumant Giri Phalguni Tirtha - Era un Custodio veterano, cuyo nombre se dice que contenía al menos 66 títulos eméritos. Era uno de los carceleros de la prisión imperial de máxima seguridad conocida como Khangba Marwu, pero no se sabe cómo había llegado a ese puesto. No mostraba ninguna herida obvia y estaba en condiciones físicas excelences, pero los rumores afirmaban que había cuestionado una orden del Capitán General Constantin Valdor. Tirtha estaba encargado de vigilar a un peligrosísimo grupo de prisioneros conocidos como Los Muertos Exiliados, los restos de la guardia de honor Astartes conocida como la Hueste Cruzada establecida en Terra cuyas Legiones de origen se habían aliado con el Architraidor Horus. Tirtha fue asesinado durante la exitosa fuga de Los Muertos Exiliados, cuando Atharva de los Mil Hijos hizo que un soldado de élite on un Rifle de Plasma le disparase en el estómago.
  • Uttam Luna Hesh Udar - Durante la Herejía de Horus Udar fue el carcelero jefe de la prisión de Khangba Marwu, construida bajo el monte Rakaposhi del Himalazia y más comúnmente conocida como La Cámara. Udar fue retirado de las líneas del frente de la Legio Custodes tras quedar expuesto a un patógeno bacteriológico Orko, cuyos efectos secundarios redujeron en gran medida sus tiempos de respuesta reflexiva hasta el punto de que quedaron por debajo del mínimo requerido para el servicio en primera línea entre los Custodios. Orgulloso, se tomó duramente su retiro, pero acabó por adaptarse y se entregó a su nuevo papel como carcelero en La Cámara con la misma determinación y atención al detalle que le habían permitido lograr la infiltración más profunda en el Palacio Imperial durante un Juego de Sangre hasta que su camarada Amon Tauromachian le superó. Durante su ejercicio, Udar recibió órdenes de vigilar a los últimos restos de Los Muertos Exiliados, y encontró su final cuando estos iniciaron su exitosa fuga. Fue asesinado cuando se enfrentó en combate cuerpo a cuerpo al Sargento Tagore de los Devoradores de Mundos, quien le arrancó una sección de la columna vertebral a través del pecho, tal y como le había prometido durante su encierro.
  • Vendatha - Vendatha fue uno de los otros cuatro Custodios bajo el mando de Aquillion asignados a la vigilancia de Lorgar y los Portadores de la Palabra. Vendatha fue usado como el décimo sacrificio para invocar a Yngethel, la demoníaca Emisaria de los Dioses del Caos.
  • Zerin - Tomó parte en uno de los muchos "Juegos de Sangre" junto a Amon, Haedo y Brokur. De los cuatro, Zerin fue el que peor resultado obtuvo, pues ni siquiera logró entrar en Territorio Imperial antes de ser capturado por los demás Custodes en la ciudad de Irkutsk.

NavesEditar

Trasfondo antiguo (1ª Edición)Editar

Los Adeptus Custodes son la guardia personal del Emperador, cuyas obligaciones son servir y proteger al Señor de la Humanidad. Los miembros de la misma tienen el privilegio de servir a las órdenes directas del Emperador, atendiendo sus necesidades, recibiendo y tomando registro de sus directivas. Estos hombres nunca abandonan la Tierra y muy raramente dejan el Palacio Imperial: una negra colmena sin fin de tecnología prohibida y pasadizos subterráneos que descienden hasta las mismas entrañas del planeta. Allí es donde están sus obligaciones, pues su lugar es al lado del Emperador.

Una rotación continuada asegura que siempre haya varios cientos de estos guerreros selectos en servicio dentro del Palacio, además de una pequeña élite de guardianes que nunca abandonan la vera del Emperador. Su uniforme es tradicional pero efectivo: pantalones de cuero y botas, una larga capa negra sobre el torso desnudo. Sus cascos son antiguas obras de arte: cerrados y altos para proporcionar una apariencia impersonal y amenazadora, además de incluir una gran variedad de equipo protector y comunicadores. Las armas que llevan parecen lanzas o pistolas-lanza, pero en realidad son láser construidos para que parezcan las tradicionales y simbólicas lanzas de guardia con que se asocia habitualmente a los Adeptus Custodes, y que aparecen en sus banderas, emblemas y otra parafernalia.

El Emperador tiene poderes cuasi-divinos. Por ello, es muy común para los ciudadanos del Imperio honrar a su Emperador como a un dios, especialmente en planetas primitivos o degenerados. Esta deificación del Emperador no está reconocida oficialmente, pero es aceptada (e incluso animada) entre los Adeptus Terra. El Emperador, por su parte, no sufre ninguna alucinación respecto a su humanidad y se ve a si mismo únicamente como el primer sirviente de la Humanidad. Sin embargo, incluso aquellos que trabajan al lado del Emperador, los miembros de los Adeptus Custodes y de los Adeptus Mecánicus, están llenos de superstición y fervor. Esto ha llevado a una aceptación general de la deificación del Emperador y al establecimiento del Culto Imperial. El culto está pensado como un medio de reforzar la lealtad entre los mundos primitivos y salvajes, y entre los niveles incultos de la sociedad. Por tanto, con el paso de los siglos, el culto ha sido aceptado cada vez más e incluso los funcionarios se han vuelto "creyentes".

En el clímax de la Herejía de Horus, el Emperador dirigió personalmente un ataque al búnker del Señor de la Guerra con el Capítulo de Marines Espaciales de los Puños Imperiales y una unidad de élite del Adeptus Custodes. Durante la feroz lucha el Emperador se encontró cara a cara con Horus, quien, en la batalla que siguió, hirió gravemente al Emperador. Solo la oportuna intervención de una escuadra de Puños Imperiales con armadura de Exterminador impidió que el Señor de la Guerra se cobrase la vida del Emperador. La escuadra se abrió camino a través de muros y puertas selladas para alcanzar al Emperador y lanzó un contraataque inesperado contra el Señor de la Guerra. Distraído por su aparición, Horus bajó la guardia el tiempo suficiente para que el Emperador se lanzase al frente y le matase. Aunque débil, el Emperador aún fue capaz de ordenar que le quitasen la armadura y la fundieran, para que con sus restos se hicieran enseñas que todos los Capitanes Exterminadores vestirían en reconocimiento del servicio realizado en la derrota de Horus.

Conflicto de canonEditar

Simbolo adeptus Custodes.jpg

Sello del Adeptus Custodes (Dark Heresy).

En el libro de trasfondo Milenio Oscuro, de 7ª Edición, se afirma que los Custodios se crean siguiendo "los mismos métodos con los que se engendró a los Adeptus Astartes", pero en The Horus Heresy Book VII: Inferno se sostiene que el proceso es mucho más complejo y delicado, como se describe en este artículo.

Asimismo, mientras que en el reglamento del juego de rol Dark Heresy se representa al Adeptus Custodes con un águila negra con una calavera en el pecho, en Milenio Oscuro su icono es una I con una cabeza de águila en la mitad superior, rodeada por un halo de cuatro relámpagos.

GaleríaEditar

FuentesEditar

  • Warhammer 40,000: Rogue Trader (1ª Edición).
  • Warhammer 40,000: Compendium (1ª Edición).
  • Codex Imperial (2ª Edición).
  • Codex: Hermanas de Batalla (2ª Edición).
  • Warhammer 40,000: Reglamento (Ediciones 3ª y 4ª).
  • Milenio Oscuro (7ª Edición).
  • The Horus Heresy I y VII.
  • Imperial Armour VII.
  • Visiones de la Herejía.
  • Dark Heresy: Reglamento (1ª edición; Juego de Rol).

Por revisar: Warhammer 40,000: Reglamento (6ª Edición), Inquisidor, El Asedio de Deliverance, La Verdad Imperial - Manos del Emperador, Master of Mankind, White Dwarf December 2012 (US), Gathering Storm: Rise of the Primarch.

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