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"Llevadme de mi hogar, y navegaré a las estrellas de vuestro imperio. Serviré como un hijo debe serviros. Pero dejad que Colchis permanezca como yo lo he moldeado: un planeta de paz y prosperidad."
Inscripción atribuida a Lorgar en una placa dorada sobre la puerta que llevaba a la Espiral del Cónclave


Colchis era el Mundo Feudal imperial del Segmentum Pacificus que fue el planeta natal del Primarca Lorgar y su legión, los Portadores de la Palabra, antes de la Herejía de Horus. Colchis era un mundo gobernado por una teocracia llamado el Pacto, dedicado al culto de una religión politeísta llamada más tarde la Vieja Fe, que se centró en la adoración de los Dioses del Caos antes de la llegada de Lorgar. Tras la Herejía de Horus, el planeta fue destruido mediante Exterminatus, una acción realizada por las fuerzas del Imperio cuando los leales trataron de purgar todas las fuentes de corrupción del Caos del reino destrozado del Emperador, incluyendo los mundos natales de cada una de las legiones traidoras.

HistoriaEditar

Un planeta de feEditar

El mundo de la Colchis fue uno de los primeros mundos colonizados en la exploración de la humanidad de las estrellas. Situado al noroeste galáctico de Terra, dentro de la región del espacio conocida más tarde como el Segmentum Pacificus, Colchis estaba localizado en la región más occidental de este Segmentum, haciendo frontera del vecino Segmentum Obscurus. Las masas continentales de Colchis estaban salpicadas de extraños edificios derruidos, y ninguna cantidad de exploración e investigación pudieron comprender su propósito. Conn tres veces el tamaño de Terra pero con una fracción de sun población, tardaba casi cinco años estándar en dar una órbita alrededor de su implacable sol. Y giraba con mucha paciencia; un día duraba una semana, una semana duraba un mes. Desde la órbita, su superficie era un rostro de sierras y llanuras desérticas implacables de color castaño, veteadas de ríos enroscados. Fue en tierras áridas como estas que los ancestros de la humanidad, los primeros hombres y mujeres en un planeta que no era Terra, erigieron lo que sería conocido como la cuna de la civilización.

Ubicación de Colchis.jpg

Ubicación aproximada de Colchis, facilitada por el Departamento Cartográfico.

Los exploradores del Mechanicum en el momento de la Gran Cruzada, a finales del 30º Milenio, establecieron la fecha de su primer asentamiento humano en algún momento durante el 16º Milenio, aunque era imposible estar seguro. Eruditos e historiadores imperales creen que Colchis fue una vez un mundo muy avanzado tecnológicamente durante la Era Oscura de la Tecnología, como gran parte del resto del espacio dominado por el hombre, pero cayó en la anarquía durante el tiempo turbulento conocido como la Era de los Conflictos y su población retrocedió a un nivel de sociedad feudal y pre-industrial.

Sociedad ColchisianaEditar

Pocos registros se mantienen de la sociedad Colchisiana que surgió de las cenizas de la Era de los Conflictos. Varios fragmentos de estos registros se conservaban en el Speculum Historiale, la historia exhaustiva de la Gran Cruzada escrito por el historiador Carpinus. En su descripción de Colchis, Carpinus habla de una casta de sacerdotes que se hacían llamar el Pacto, que reconstruyó la sociedad destrozada de Colchis bajo la promesa de que un gran líder vendría y descendería a su mundo para librarlos de las tinieblas. Con la dura observancia religiosa y el estricto dogma el Pacto se convirtió en una estructura de creencias monolítica y gigante que impregnó todas las facetas de la vida cotidiana en Colchis. Colchis era un mundo de paz y de derecho, y el pueblo de Vharadesh, la capital del mundo también conocida como la Ciudad de las Flores Grises, respetaba a sus santos líderes por encima de todo.

A lo largo de las generaciones, la civilización se extendió por si misma a través de los continentes áridos de Colchis, con la mayoría de sus ciudades-estado aferrándose a las costas. Cada ciudad-estado mantenía vínculos con los demás mediante comercio aéreo y transporte marítimo en un mundo donde las carreteras a través de las llanuras del desierto serían poco más que una locura. A diferencia de la mayor parte del Imperio emergente, Colchis carecía de enormes plataformas orbitales de defensa. Más revelador, también carecía de cualquier cosa parecida a las estaciones espaciales industriales responsables de la alimentación y repostaje de flotas expedicionarias parasitarias en sus cruzadas a través de la galaxia.

Colchis en este momento todavía llevaba las cicatrices de una grandeza largamente olvidada; una era de maravillas terminada en llamas. En ese sentido, era un futuro eco de lo que eventualmente se convertiría Khur tras la reprimenda a Lorgar y su Legión de los Portadores de la Palabra por el Emperador de la Humanidad. Una superficie molida y huesos oscuros de ciudades muertas, caídas en épocas olvidada, nunca reasentadas. Nuevas ciudades se levantaron en otro lugar con la génesis de una cultura más simple, más tranquila. Las ruinas antiguas sugirieron un imperio impulsado por las máquinas que gobernó una vez Colchis, aunque pocas evidencias sugerían el motivo de su destrucción. El legado del reino perdido era evidente incluso en órbita, armatostes muertos iban a la deriva marcaba las tumbas de los astilleros interestelares; encerrados en órbitas que tomaría milenios en decaer completamente.

En ese momento, algunas flotas imperiales se aventuraron cerca de Colchis, y no sólo debido a su falta de capacidad de reabastecimiento. Circularon rumores, rutas poco fiables y la desaparición de la 2188ª Flota Expedicionaria en una región cercana añadieron leña al fuego. Colchis parecía un mundo enfocado a mirar hacia adentro, incluso hacia atrás, negándose a limpiar sus cielos de restos de la Era Oscura de la Tecnología y se resistió a todos los edictos imperiales para establecer nuevas bases orbitales. La única concesión del planeta fue permitir el acceso al Mechanicum de Marte a esos armatostes serenos, dejando que los Tecnosacerdotes saquearan todo lo que quisieran. La región no estaba embrujada. Ningún comandante Imperial volvería a dar voz a una superstición ridícula, cuando tales palabras eran vestigios de una época más indecorosa. Sin embargo, Colchis experimentó un tráfico escaso, y su resistencia a suministrar recursos a la Gran Cruzada permaneció inviolada.

Se dijo este desafío sólo podría haber venido de Lorgar, Decimoséptimo Hijo del Emperador, pues ninguna otra autoridad permitiría que un planeta permaneciera tan curiosamente provincial. En la capital de Colchis, Vharadesh, una placa de oro fue fijada a las inmensas puertas que conducían al Templo Espiral del Pacto. Esta placa marcaba las supuestas palabras del Primarca; palabras que nunca había admitido y sin embargo nunca negado, hablando con su padre. También se decía, por los pocos que fueron testigos de esos momentos raros, que el Primarca sonreía cada vez que pasaba por esas palabras y extendía la mano para acariciar con sus dedos dorados las letras grabadas.

Colchis era poco amante de la tecnología. Gozó de los beneficios de la vida y la cultura imperial, a pesar de las reticencias de su señor para suministrar material para la guerra del Emperador. Auspicios en las torres de tráfico espacial de Vharadesh seguían la actividad en órbita, con consolas de escáneres iluminándose en pulsos repentinos de multitud de señales. Los informas de las Flotas Expedicionarias de la XVII Legión eran enviados constantemente a Colchis, cosa que la gente del mundo natal recibía con un gran interés y orgullo, celebrando las conquistas de sus elegidos. Madres y padres escuchaban con esperanza alguna crónica que detallara la gloria de un hijo adoptado y reconfigurado como uno de los Astartes. El clero del Pacto escuchaba en busca de inspiración para predicar la justicia de la primarca. Esta red era mantenida por astrópatas, enviando cortos pulsos psíquicos de información a sus homólogos en el mundo natal. Varias veces a la semana, emitidos desde torres de altavoces a través de la Ciudad Santa, una actualización de los avances de la Legión atraía multitudes de oyentes. Se declaraban celebraciones en toda la ciudad por el Pacto, con el beneplácito de la casta de gobernantes que obtuvieron el control sobre el mundo después de haber sido dirigido por Lorgar, cada vez que una expedición de la XVII Legión completó un sometimiento imperial en un nuevo mundo en nombre del Dios-Emperador.

En Colchis, como en muchos de los mundos más secas del Imperio, la vida indígena hizo frente al clima lo mejor que pudo. Para la población humana era cuestión de ciudades costeras, inmensas instalaciones de filtración de agua, agricultura de regadío y hacer frente a las inundaciones estacionales de los ríos caudalosos que actuaban como los vasos sanguíneos de las llanuras áridas. Vharadesh, la Ciudad Santa, era el nexo de tales esfuerzos laboriosos. Extensiones de tierras de cultivo de regadío partían desde las murallas de la ciudad, un triunfo de la ingenuidad sobre la naturaleza. Colchis era un mundo sediento, pero la perfección del ser humano prevaleció sobre todas las cosas.

La Llegada de Lorgar Editar

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Lorgar, el Urizen.

De la venida de Lorgar, Carpinus habla de un cometa ardiente estrellándose contra el templo más importante del Pacto y portando al bebé Primarca, mientras que el propio Lorgar hace referencias indirectas a su "peregrinación" a Colchis. Otra historia habla de la llegada de un niño extraño, de piel dorada, a las puertas del templo más grande del Pacto, pidiendo ser educado en sus maneras. El niño fue llevado al templo y se le dio el nombre de Lorgar, creciendo a la edad adulta dentro de sus muros y dominando rápidamente los muchos principios y códigos de fe impuestos por el Pacto. La verdad del asunto, con toda probabilidad, nunca será conocido, y aunque las respuestas pueden encontrarse en las palabras malditas de la Liber Malum, que está sellado en las bóvedas más profundas de la Biblioteca Sanctus en Terra. Sus páginas nunca más deben abrirse. Lorgar se convirtió en un miembro devoto del Pacto, llevando palabras ardorosas de fe a todos los rincones del planeta, donde el poder de su oratoria y carisma le ganó muchos seguidores. Ascendió rápidamente entre las filas y aunque la gente de Colchis lo amaban, tenía enemigos dentro del Pacto que eran celosos de su popularidad y desafío a su poder.

Guerras de Fe Editar

Sus enemigos subestimaron enormemente la profundidad de la fe en las palabras de Lorgar y el Pacto se dividió en dos facciones profundamente opuestas a las creencias de la otra, y cada una creyendo que sólo ellos podían salvar a su pueblo. Una guerra santa de proporciones horrorosas entró en erupción, con más y más de la población obligada a tomar partido conforme las batallas se hicieron más grandes y se extendieron por todo el planeta. Durante seis años, los combates rugieron por todo Colchis y muchas fueron las atrocidades llevadas a cabo en nombre de la justicia santa.

La Llegada del Emperador Editar

Con el final de la guerra, la gente esperaba la llegada del ser divino profetizado por su salvador Lorgar, y menos de un año después de la batalla final una nave imponente descendió del cielo hasta posarse sobre el templo en una estela de fuego. El Apócrifo de Skaros dice que el Emperador y el Primarca de los Mil Hijos Legión, Magnus el Rojo, descendieron al Colchis con dos escuadrones de Mil Hijos para encontrarse con el poderoso jefe de guerra. Lorgar hincó una rodilla, reconociendo inmediatamente al Emperador de sus visiones y jurando su lealtad eterna a él. Bajo el gobierno de Lorgar, cada faceta de la estructura de la creencia del Pacto se dedicó a la adoración del Emperador y la población de Colchis se regocijó, unidos detrás de su nuevo y maravilloso dios.

La llegada de Lorgar trajo consigo una bendición y una maldición al mismo tiempo. Una bendición porque la presencia del Primarca trajo al mundo al redil del Imperio; una maldición, porque su llegada firmó la sentencia de muerte del planeta muchos cientos de años más tarde. Bajo el breve gobierno de Lorgar el planeta prosperó, pero cuando el Emperador llegó a Colchis y puso a Lorgar al mando de la XVII Legión, a la que Lorgar renombró los Portadores de la Palabra, los funcionarios del Pacto que Lorgar dejó para su gobierno permitieron que el planeta y su civilización decayeran.

El Destino de Colchis Editar

Durante la Herejía de Horus, cuando los Ultramarines llevaron la guerra a Colchis, se encontraron con un mundo devastado, su industria en ruinas y su gente aferrada desesperadamente a la civilización. Dada la traición de Lorgar y el temor del Imperio de que su mancha se hubiera extendido por toda la población y que se había convertido a la fe herética en los Poderes Ruinosos, la Inquisición recién formada ordenó someter al planeta al Exterminatus y la Barcaza de Batalla de los Ultramarines, Octavio, bombardeó Colchis con torpedos ciclónicos. La estructura geológica de Colchis era muy inestable y la actividad sísmica resultante, causada por las detonaciones de los torpedos, partió el planeta en dos. No quedan restos de Colchis y el lugar donde una vez existió sigue siendo un secreto celosamente guardado por la Inquisición.

Vida indígena Editar

Para las otras formas de vida en Colchis, que carecían de la capacidad para influir en su propio entorno, la adaptación y la evolución iban de la mano. Muchas plantas de las tierras asoladas por la aridez tenían hojas con una capa de pelos finos para atrapar y retener la mayor humedad posible de las lluvias poco frecuentes, y como una defensa contra el toque del viento secado. Colchis exigía mucho a sus formas de vida. Esta flora nativas fue catalogada por los eruditos imperiales a lo largo de los años, e ignorado con prontitud. Todos a excepción de una flor silvestre que crecía en los desiertos aluviales; una flor que no podía ser rechazada con tanta facilidad cuando significaba tanto para los Colchisianos.

El lirio lunar florecía con hojas de plata, blanco y gris; reflejando más luz del duro sol, retrasando el crecimiento de su propia fotosíntesis en nombre de la supervivencia. Frágil, hermosa, el lirio lunar era un regalo entre los amantes Colchisianos, una decoración en bodas y festivales, y los formados en su crianza y cuidado eran tan respetados como maestros y sacerdotes entre el populacho. A lo largo de balcones en toda la capital, especialmente en las torres reclamadas por el Pacto, grandes jardines colgantes de flores blancas y de plata contrastaban contra los muros de piedra bronceada. Vharadesh era el nombre Imperial de la capital, y en los sermones religiosos de la casta gobernante se refería con pasión y orgullo como la Ciudad Santa. Pero para la gente de la Colchis, Vharadesh siempre sería la Ciudad de las Flores Grises.

EtimologíaEditar

En inglés, Colchis significa "Cólquide", la mítica región donde Jasón y los Argonautas fueron a buscar el Vellocino de Oro.

FuentesEditar

Extraído y traducido parcialmente de Lexicanum Inglés y Wikihammer 40K UK.

  • Index Astartes IV.
  • The Horus Heresy I-II.

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