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Ciudadela de Titán

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Planeta Titán wikihammer.jpg

Titán, luna de Saturno, hogar de los Caballeros Grises.

En Titán, la mayor luna de Saturno, a la sombra del Monte Anarco se alza la Fortaleza-Monasterio de los Caballeros Grises, sobresaliendo por entre las placas de hielo y los océanos de metano líquido como una mastodóntica aguja de basalto. Largo tiempo lleva resistiendo en pie esta fortificación, sus polvorientos pasadizos haciendo retumbar el más mínimo eco, sus vestíbulos cubiertos hasta el techo por estandartes y honores de batalla de hasta diez mil años de antigüedad, aunque pocas personas fuera del Capítulo reconocerían los nombres de los conflictos allí inscritos, en unas letras doradas que van perdiendo su brillo poco a poco, con el paso de los siglos. Esta imponente estructura, diseñada para acomodar a más de un millar de Marines Espaciales con todo su arsenal de guerra, permanece la mayor parte del tiempo vacía y en silencio. La amenaza demoníaca puede golpear en cualquier punto de la Galaxia y, para oponerse a dicha amenaza, la mayoría de Caballeros Grises están desplegados en una gran dispersión. Tan solo en la Cámara de las Pruebas, donde se lleva a cabo el incesante trabajo de reclutamiento y entrenamiento, reina el clamor de las voces. En el resto de la fortaleza los Caballeros Grises llevan a cabo sus obligaciones en un estado de meditación silenciosa, sus pensamientos centrados en su eterna misión.

La Cámara de las PruebasEditar

Es desde la Cámara de las Pruebas desde donde los Reclutadores parten a recorrer la Galaxia en busca de nuevos aspirantes. Los Reclutadores son Caballeros Grises que por su avanzada edad o graves heridas ya no pueden seguir desempeñando la tarea principal del Capítulo, pero cuyos avezados sentidos y despiertas mentes aún son capaces de detectar el talento en bruto de un aspirante a héroe entre los humanos normales y corrientes. Los Reclutadores pueden operar prácticamente con total libertad. Mientras que la mayoría de Capítulos de Marines Espaciales solo reclutan de un puñado de planetas distintos, los Reclutadores de los Caballeros Grises pueden buscar a sus aspirantes en cualquier rincón del Imperio, aunque siempre muestran preferencia por los pobladores de los mundos bárbaros, que necesitan desarrollar tanto la fortaleza mental como la física desde su misma infancia. De hecho, si quisieran incluso podrían redutar directamente de las fantasmales Naves Negras de la Inquisición (que surcan el espacio para cobrar el constante diezmo de psíquicos que requiere el Imperio), o de los puntos de alistamiento y entrenamiento de otros Capítulos de Marines Espaciales.

De hecho, algunos Capítulos, siendo los más notorios los Exorcistas y los Cráneos Plateados, han asumido ellos mismos la responsabilidad de identificar a aquellos de sus reclutas que podrían interesar a los Caballeros Grises, y se lo notifican directamente a los Reclutadores. Dado que los Capítulos de Marines Espaciales viven o mueren según su capacidad de reemplazar a sus pérdidas, que uno de ellos esté dispuesto a entregar voluntariamente a otro una parte de su provisión de reclutas es un regalo realmente honorarable, una señal de respeto con el que los Caballeros Grises son vistos por los pocos que los conocen.

La Cámara de las Pruebas es el lugar al que llegan los nuevos aspirantes, y en el que da comienzo su entrenamiento. Un continuo flujo de lanzaderas revolotea en torno a los chapiteles de la Fortaleza-Monasterio, trayendo cargamentos frescos de reclutas o llevándose los cuerpos de los que han fallecido. Tanto al aterrizar como al despegar, la trayectoria de cada una de estas lanzaderas es seguida de cerca por un par de láseres de defensa: si la nave se desvía lo más mínimo de su ruta prevista recibirá automáticamente una descarga de disparos de energía escarlata, capaces de convertir a un Destructor en un montón de chatarra fundida.

El proceso inicial de entrenamiento del Capítulo es necesariamente muy duro, pues debe servir para eliminar rápidamente y sin dudar a todos aquellos que no demuestren tener la fortaleza necesaria para convertirse en Caballeros Grises. La bendición del Emperador es un regalo demasiado raro y valioso como para arriesgarse a malgastarlo. Solo uno de cada mil candidatos sobrevive al primer rito de paso, la peregrinación a través de las fantasmagóricas llanuras de Xanadu Regio, y la mayoría de los que lo consigan perecerán de todos modos en el segundo rito de paso: el viaje por las cavernas bajo Ganesa Macula, negras como la pez y llenas de glifos. Al final, quizás un individuo por cada millón de novicios consiga completar todo el catálogo de pruebas físicas y mentales y hacerse digno de recibir la bendición del Emperador, empezando así su transformación de humano a Caballero Gris.

Los cambios físicos que conlleva convertirse en Caballero Gris se implementan en los niveles más inferiores de la Cámara de las Pruebas, en un complejo de psico-quirófanos y salas de bio-ingeniería, supervisadas por una incansable selección de Servidores. Una vez que este proceso se completa, el novicio es ordenado como Neófito y así da comienzo su verdadero entrenamiento, el de desarrollar sus habilidades marciales a manos de los Campeones de la Hermandad, y sus poderes psíquicos gracias a los Bibliotecarios de la Hermandad. Además, lo más importante de todo, debe llevar a cabo los muchos Rituales de Execración que endurecerán su corazón contra las tentaciones que susurra el Caos y las melosas mentiras de los Demonios. Moverse en las aguas de la condenación y salir de ellas sin la más mínima mácula en el alma requiere la mayor fuerza de voluntad y el más puro corazón. Si el Neófito consigue afrontar y superar estos retos finales, será ascendido al rango de Caballero.

El AuguriumEditar

El plateado pináculo que es el Augurium del Capítulo descansa en lo más alto de la más alta torre de la Fortaleza-Monasterio. Entre sus imponentes muros, los Prognosticars de los Caballeros Grises llevan a cabo sus rituales y meditaciones a la tenue luz de las velas. Los Prognosticars son psíquicos poderosos y altamente especializados, particularmente sensibles a las fluctuaciones de la Disformidad y que leen las pautas psíquicas para predecir la localización y la severidad de las incursiones demoníacas venideras. Mientras que las habilidades de los Prognosticars pueden parecer una mera forma de adivinación, en la práctica son mucho más parecidas a un instinto de caza altamente especializado para rastrear las impías huellas de los Demonios en las turbulentas tormentas del Inmaterium.

Puestos en alerta por los Prognosticars, los Caballeros Grises pueden desplegar sus fuerzas de forma mucho más eficiente según la naturaleza de la amenaza que van a combatir, en vez de limitarse a confiar en los informes, a menudo confusos, tardíos o erroneos, que llegan desde las zonas de combate. Aunque obviamente los vaticinios de los Prognosticars también pueden mostrar ciertas imprecisiones, en general permiten al Capítulo actuar con un nivel de previsión sin el cual su misión sería imposible de completar. Si un comandante Caballero Gris ordena la destrucción de una nave civil de pasajeros para así asegurar el destierro a la Disformidad de un Demonio que viaja escondido a bordo, no lo hará por crueldad o falta de sensibilidad, sino por simple pragmatismo. Gracias a las advertencias de los Prognosticars dicho comandante dispondrá de antemano de información privilegiada: por ejemplo, que si dicho Demonio logra escapar con vida causará la perdición de muchas más almas de las que perecerían en la destrucción de la nave. En la guerra de los Caballeros Grises contra los Demonios las listas de bajas solo pueden aumentar, y todo lo que los Hijos de Titán pueden hacer es tratar de minimizar los daños colaterales. Si es necesario sacrificar a millones para poder salvar a billones, que así sea.

Las Cámaras de la PurezaEditar

Las leyendas del Capítulo dicen que un gran mal permanece sepultado entre los cimientos del Monte Anarco. ¿Fue por esta razón por la que se eligió Titán como base de los Caballeros Grises, para que esa terrible malignidad pudiera estar vigilada en todo momento por ojos vigilantes e incorruptibles? ¿O quizás algo logró romper las defensas diseñadas por Malcador y escurrirse hasta el interior de Titán durante el periodo que el satélite pasó en la Disformidad? La verdad solo puede encontrarse en el Grimorio de Hierro, el único registro escrito de los Caballeros Grises que habla de la fundación de la orden. Se trata de un tomo caligrafiado con sangre de santos y encuadernado en chirriante metal disforme. Solo los Supremos Grandes Maestres tienen permitido leer este volumen, y sería impensable que compartieran sus contenidos con ningún otro de sus Hermanos de Batalla (y ya no digamos con alguien ajeno al Capítulo).

Es por ello por lo que en el Grimorio de Hierro se compara la roca de Titán con un mausoleo, y las Cámaras de la Pureza (la zona más antigua de la Ciudadela), con la losa que lo corona. Es aquí donde residen los Purificadores, los más nobles de todos los Caballeros Grises, y a muy pocos extraños se les permite la entrada en este lugar. Solo los Purificadores conocen la naturaleza exacta del prisionero que allí se encierra, y nunca hablan sobre ello a nadie, ni siquiera con los Grandes Maestres del Capítulo. No obstante, cada vez que la roca de Titán tiembla, los Purificadores corren a sellar los accesos a sus cámaras, y todo el Capítulo contiene la respiración hasta que los temblores se detienen y las puertas de obsidiana vuelven a abrirse.

Los Campos de los MuertosEditar

Todo Caballero Gris desea fervientemente que a su muerte se le lleve de vuelta a Titán para enterrarlo en las consagradas criptas de los Campos de los Muertos. Desde los primeros días de existencia del Capítulo, sus honorables Hermanos de Batalla han reposado en estas bóvedas iluminadas por braseros de llamas azuladas, tras detallados bajorrelieves que les representan tal como eran en vida. No obstante, demasiado a menudo el cuerpo de algún Caballero Gris se pierde para siempre en el tumulto de la batalla, y por tanto no puede disfrutar de su merecido descanso en los Campos de los Muertos. Si no se dispone de un cuerpo que enterrar, el nombre del Caballero Gris en cuestión será grabado en el gran muro del recuerdo, una pared de basalto en la que será recordado con honor por toda la eternidad, junto a los más grandes héroes de la historia del Capítulo.

Sala de los CampeonesEditar

La Sala de los Campeones es el lugar donde se sientan los Paladines, los más grandes guerreros de los Caballeros Grises. Sus paredes están alineadas con fila tras fila de estatuas de mármol, cada una de ellas representando a un poderoso héroe de la gloriosa historia del Capítulo: un Paladín, un Hermano Capitán, un Gran Maestre... todos ellos recordados de manera inmortal para que puedan inspirar a las generaciones venideras de miembros de la Hermandad.

En tan auspiciosa compañía es donde se llevan a cabo los banquetes en las fechas señaladas para el Capítulo, bajo bóvedas llenas por doquier de todo tipo de trofeos conseguidos en los campos de batalla: armas, estandartes, fragmentos de armadura y artefactos tan inusuales que resultan irreconocibles a simple vista. Sin embargo pocos de dichos galardones son de naturaleza demoníaca, sino que en su mayoría han sido capturados de las manos de enemigos mortales. Aunque los Caballeros Grises estén especialmente centrados en la amenaza demoníaca también han luchado en innumerables contiendas contra alienígenas, mutantes y herejes, y los objetos que decoran la Sala de los Campeones son un testimonio mudo de dichas victorias.

La mayoría de trofeos arrancados a criaturas de la Disformidad están encerrados en las más profundas y seguras cámaras del complejo. La única (y notable) excepción a esto es la ennegrecida calavera de Iremn'ath, el Demonio Rajah de Nalu, cuyos repetidos asaltos contra el planeta laberinto de Ibb llevaron a los Caballeros Grises a tener que librar una de sus más largas y costosas campañas hasta la fecha. Ahora el alma maldita de Iremn'ath está encerrada en una prisión creada en su propio cráneo, el cual reposa sobre la mesa del Gran Maestre de la Hermandad como elemento decorativo. Esta jaula virtual se mantiene activa por los incesantes cánticos de tres acólitos, cuya existencia se centra de manera exclusiva en asegurarse de que las protecciones mágicas que mantienen prisionero al maligno ser no fallen jamás. Para los Caballeros Grises, la calavera de Iremn'ath representa un rayo de esperanza en que la victoria final contra los Demonios no es imposible. Para Iremn'ath, en cambio, supone el más amargo de los castigos imaginables. Incapaz de escapar, debe contemplar cómo los Caballeros Grises celebran ante él cada nuevo triunfo, mientras el Demonio los maldice en silencio presa de la rabia y la impotencia.

El Sancta SanctorumEditar

En muchos aspectos, esta cámara es el corazón del Capítulo, pues contiene el conocimiento acumulado de toda su larga historia, así como muchas "raras perlas" de información obtenidas de las experiencias del propio Emperador en los largos milenios anteriores a la fundación de los Caballeros Grises. Aquí están registrados los rituales y procedimientos necesarios para poner en práctica la miríada de habilidades psíquicas de las que disponen los Caballeros Grises, además de muchos secretos tecnológicos celosamente guardados en relación con la fabricación de las armas de energía Némesis, y de algunas otras de las herramientas que utiliza de forma exclusiva el Capítulo.

En la oscura cámara del Sancta Sanctorum se encuentra el Librarium Daemonica, la reserva de conocimientos de los Caballeros Grises en todo lo relacionado con los Demonios. Esta biblioteca fuertemente vigilada está llena de laberínticos pasillos atestados de armarios archivadores, sus estanterías combadas bajo el peso de los envejecidos pergaminos, tomos y ocasionales racimos de cristales de datos, ennegrecidos por el polvo. La Hermandad se toma muy en serio el peligro que supondría que dichos saberes cayeran en las manos equivocadas, y por ello se dice que ningún otro rincón del Imperio, salvo el propio palacio del Emperador, está tan bien protegido como esta impía cámara. El Sancta Sanctorum descansa tras tres muros de adamantio, cada uno una auténtica barricada de varios metros de grosor, resguardada por encantamientos entonados en lenguajes ya muertos desde hace milenios, ungida con aceites consagrados e inscrita por doquier con plateados sellos de protección. El único modo de alcanzar el corazón de la biblioteca es atravesando los tres portales: el primero es una puerta explosiva con un cierre cifrado, el segundo es un campo de desplazamiento espacial, y el tercero es directamente un vórtice mágico. Cada uno de los tres portales está protegido por un Bibliotecario, y la incapacidad de mostrar la correcta autorización en cualquier punto de control significa la muerte instantánea.

La Cúpula de los LaberintosEditar

En una esquina del Sancta Sanctorum hay una sala de estasis, una prisión fuera del tiempo de la que no hay forma de escapar. En su interior hay una multitud de Laberintos Teserácticos, hiper-cubos del tamaño de un puño y con un diseño alienígena que son capaces de encerrar a seres de energía pura, entre los que se encuentran los Demonios. Para cualquier Demonio, verse atrapado en una prisión como esa es literalmente un destino peor que la muerte. Al menos cuando muere su esencia puede volver a las mareas de la Disformidad, y una vez allí pedir a su oscuro maestro que le otorgue un nuevo cuerpo. En cambio, las cámaras de un laberinto teseráctico le aislarán por siempre de la Disformidad. A medida que pase el tiempo, las energías del Demonio se irán deshilachando hasta que todo su sentido de identidad se haya perdido, y solo logrará recuperarlo si es liberado (como ocurre ocasionalmente cuando un Inquisidor del Ordo Malleus quiere interrogar a la criatura).

A lo largo de los milenios, los Caballeros Grises han logrado encerrar a unas pocas docenas de Demonios en laberintos teserácticos, debilitando así la amenaza demoníaca aunque sea en un grado minúsculo. Capturar a un Demonio de esta forma no es fácil pues a los Caballeros Grises no les basta meramente con derrotarlo, sino que además deben prevenir que abandone su forma mortal cuando se dé cuenta de lo que le espera. Hasta ahora, los Demonios capturados de este modo han sido casi exclusivamente criaturas menores (la técnica se ha probado solo una vez con un Gran Demonio), aunque se mantiene la esperanza de poder ir perfeccionando el aparato hasta que sirva para vencer de manera definitiva a las hordas demoníacas.

A día de hoy, no obstante, los Caballeros Grises todavía no confían plenamente en las soluciones tecnológicas que ofrece este sistema; al fin y al cabo, sus métodos suelen estar más basados en la hechicería que en la ciencia. Es dudoso que cualquier Hermano de Batalla llegue a entender completamente los procesos científicos que dan lugar a un laberinto teseráctico. Los rituales arcanos han reemplazado desde hace mucho a la simple activación, hasta el punto de que los cánticos, sellos y pentáculos usados para "despertar" a los laberintos teserácticos tienen actualmente mucha más significación en la mente de los Caballeros Grises que el simple botón de interfaz que hay que pulsar para activar el reactor del aparato. Por tanto, no sorprende que los Tecnomarines del Capítulo hayan sido incapaces de duplicar la tecnología de estos aparatos, y teniendo en cuenta que las relaciones de los Caballeros Grises con la misteriosa raza que los creó se han deteriorado hasta el punto de la hostilidad, puede decirse que las pocas cámaras de laberintos teserácticos que tienen en la actualidad son todas las que llegarán a tener jamás.

El Nexo a la DisformidadEditar

El Nexo a la Disformidad se encuentra en el mismísimo corazón de la Fortaleza-Monasterio de los Caballeros Grises. En esta cámara con forma de estrella, la energía contenida se respira en el aire. Fueron los sellos y tentáculos del Nexo a la Disformidad, alimentados por los incesantes cánticos y oraciones de doscientos servidores del Capítulo, los que mantuvieron a Titán oculta en las turbulentas corrientes del Immaterium.

En los milenios posteriores se ha invertido mucho esfuerzo en hacer que el Nexo a la Disformidad siga activo. En parte esto se debe a que es uno de los pocos artefactos tangibles que dejó Malcador el Sigilita, pero el motivo principal es mucho más pragmático: seguir teniendo en todo momento la capacidad de realinear Titán en caso de que los Caballeros Grises vuelvan a necesitar refugiarse en la Disformidad. Así pues, los claustros de la Fortaleza-Monasterio resuenan con el eco de los constantes cánticos que mantienen operativo el Nexo. No obstante, ningún Caballero Gris tiene el conocimiento suficiente para dominar los hechizos y sellos mágicos que en su día creó el Sigilita, y por tanto Titán aún no ha logrado librarse por completo de las "amarras" que la sujetan al Espacio Real; en vez de eso, se mantiene flotando a la vez en ambos planos de existencia.

Deimos - La Forja de aceroEditar

Durante la creación de los Caballeros Grises se reconoció que ellos, por encima de cualquier otro Capítulo de Marines Espaciales, recurrirían con frecuencia al Adeptus Mechanicus para que los equipase con arsenal de guerra. A fin de cumplir estas necesidades, los Caballeros Grises heredaron hace ya mucho tiempo su propio Mundo Forja: la luna Deimos, desplazada de su órbita marciana y recolocada en una nueva órbita alrededor de Titán, utilizando para ello las más secretas y arcanas tecnologías del Adeptus Mechanicus.

Ahora, los Manufactorums de Deimos trabajan día y noche envueltos en una humareda tóxica, para proveer a los Caballeros Grises de munición para sus Cañones Psíquicos, placas de blindaje para sus Land Raiders y proyectiles de bombardeo orbital para sus naves espaciales. Muchas de las armas y piezas de equipo exclusivas de los Caballeros Grises se fabrican también en las salas subterráneas de Deimos, aunque algunas de ellas (principalmente las armas de energía Némesis), son cuidadosamente creadas por los Tecnomarines del Capítulo en el inviolable corazón de su Fortaleza-Monasterio, mientras que otras solo se pueden obtener recurriendo a la poderosa ayuda de la Inquisición.

El proceso de entrega del material de guerra forjado en Deimos es bastante peculiar, normalmente llevado a cabo por Servidores de ojos cibernéticos, cuyos sentidos han sido embotados de antemano por sus superiores, y cuyas mentes serán borradas por los Caballeros Grises en cuanto la transacción se complete. Esto se debe al hecho de que ni los Caballeros Grises quieren dejar los secretos de Titán al alcance del Adeptus Mechanicus, ni los Adeptos de Marte quieren que sus procedimientos de trabajo sean conocidos por los Caballeros Grises. Dicho nivel de paranoia parece razonable cuando se tiene en cuenta que ambas organizaciones custodian información muy peligrosa, que de caer en las manos equivocadas podría llegar a poner a todo el Imperio de rodillas.

Estación EspadaEditar

La Estación Espacial Espada descansa en una órbita geoestacionaria directamente sobre la Fortaleza-Monasterio de Titán. Se trata de una descomunal telaraña de adamantio y ceramita erizada de láseres de defensa, generadores de escudos y baterías de torpedos. Si lo impensable llegase a ocurrir y Titán fuese blanco de un ataque directo, la Estación Espada constituiría su primera línea de defensa. No obstante, su principal finalidad no es esa, sino la de servir como espaciopuerto y enlace de transportes para las naves de guerra de los Caballeros Grises.

Si el potencial de la flota del Capítulo llegara a conocerse más allá de Titán (que no es el caso), sería la envidia de todo el Imperio. Sus naves son las más rápidas que el Adeptus Mechanicus puede proveer, y están comandadas sólo por los más prestigiosos y hábiles capitanes, Navegantes y pilotos de la Navis Nobilite. Su ya de por sí formidable potencia mecánica se ve aumentada por el uso de la magia: los encantamientos de orientación mejoran la capacidad de los Navegantes para trazar una ruta segura a través de los cambiantes remolinos del espacio disforme, mientras que los sellos de celeridad permiten a las naves alcanzar unas velocidades impensables. Este tipo de magia es muy volátil, no obstante, y suele desgastar terriblemente tanto a los Espíritus Máquina como a los reactores de las naves que la utilizan.

Por tanto, no es raro que las astronaves de los Caballeros Grises pasen tanto tiempo en el servicio activo como siendo reparadas en algún astillero. Es un alto precio que pagar, pero la Hermandad está más que dispuesta a asumirlo, pues la rapidez de sus naves es tal que los Caballeros Grises son a menudo la primera fuerza de choque en responder a una incursión demoníaca. Existen muchos casos registrados de flotas imperiales que han llegado a una zona de guerra solo para descubrir que el enemigo ya ha sido derrotado, sin tener la menor idea de quién (ni de cómo) ha podido hacerlo.

FuentesEditar

  • Codex: Caballeros Grises (5ª Edición).

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