FANDOM


Santa Leire Recortada La pequeña Santa Leire protege este sagrado artículo con santa ira y devota pasión en el nombre del Divino Emperador. Pulsa sobre su reverenciado icono para acceder a los archivos del Adepta Sororitas.

El precio de no leer es ser purgado.

"Desesperad, y os entregaréis a las sombras. Creed, creed sinceramente en el Emperador de la Humanidad, y andaréis sobre su luz, no importa cuán oscuro sea el camino que piséis."
Santa Celestine


Santa Celestine Gathering Storm I

Santa Celestine.

Santa Celestine, conocida como la Hieromártir de la Cruzada Palatina, fue una Santa en vida del Adepta Sororitas que ha participado en la Caída de Cadia y las Cruzadas de Celestine y Terrana.

HistoriaEditar

No se tienen muchos datos acerca de la vida de Celestine antes de ser declarada Santa en vida, aparte de que era una Hermana Arrepentida de la Orden de Nuestra Señora Mártir. No era más que una simple guerrera entre las atormentadas fieles que luchaban una prolongada guerra contra los herejes del Cisma Palatino.

La guerra contra los cismáticos había llegado a un punto muerto en el planeta apóstata de Eurytion. Celestine encabezó la primera oleada de la ofensiva contra las murallas de la capital y su furia fue terrible para los que la tuvieron que presenciar. Celestine cayó aquel día, junto con todas las demás Arrepentidas; pero, a pesar de la derrota, se dice que durante el asalto eliminó a más de cien cismáticos descuartizándolos con su eviscerador mientras ella y sus Hermanas gritaban por su redención. Cuando el ejército se retiró y cayó la oscuridad, su maltrecho cuerpo fue recuperado de la brecha en las murallas y transportado por una solemne procesión de Hermanas.

Cuando los restos mortales de Celestine se dejaron reposar entre los muertos a los que se estaba honrando, sus Hermanas vieron que todavía quedaba vida en su interior. En sus ojos contemplaron la luz de los elegidos por la divina voluntad del Emperador y se acercaron a ella con reverencia para limpiar su cuerpo de la sangre y la suciedad de la batalla hasta que quedó inmaculada ante ellas.

Al día siguiente se reanudó el asalto contra la ciudad con Celestine a la cabeza del ejército. La capital cayó en pocas horas y el resto de la Cruzada Palatina se transformó en un sangriento remolino de venganza a la vez que se aclamaba a Celestine como la cabeza principal de la Cruzada. No solo se exterminó a los cismáticos de todo el sector, sino a todo ser al que los cruzados no consideraron merecedor de seguir existiendo en el reino del hombre.

Lord Ansgar, el líder de la Cruzada, pensaba que la guerra llegaría a su fin en el mundo capital del sector Palatino, pero Celestine insistió en liberar primero un pequeño planeta apartado llamado Sanctus Lys. Lo que solo ella sabía era que en ese planeta se encontraba la milenaria Capilla del Corazón Ardiente, un lugar sagrado que antaño visitara Santa Katherine. Entre sus destrozadas ruinas, Celestine ordenó apartar un altar roto y levantar las losas debajo de este. Cumpliendo sus órdenes, sus seguidores dejaron al descubierto la entrada a una cripta escondida. Tras prohibir que nadie la siguiera, descendió los polvorientos peldaños que nadie había pisado en milenios.

Sus seguidores aguardaron su regreso, al principio con paciencia, pero, a medida que fue pasando el tiempo, se fueron llenando de preocupación. Sin embargo, Celestine había dado órdenes estrictas de que nadie la siguiera al interior de la cripta. Al final, cuando las primeras luces del alba iluminaban la capilla en ruinas, Celestine surgió de la tumba llevada por una columna de divino resplandor y atendida por querubines y palomas. Iba vestida con una armadura dorada y brillante y sostenía en su mano una espada recubierta de pétalos perfumados, con la hoja tan reluciente que nadie podía mirarla directamente. Contempló lo que la rodeaba y todo el que se atrevió a mirarla a los ojos se vio preso de una mezcla en igual medida de adoración celestial y terror infernal.
Santa Celestine 2

Santa Celestine

Después de su apoteosis, Lord Ansgar y un cónclave de sus congéneres thorianos declararon a Celestine Santa en vida. Fue aclamada como la Hieromártir de la Cruzada Palatina y combatió al frente de numerosas Guerras de Fe. Su sola presencia infundía un fervor sin precedentes en los fieles y a manos de sus ejércitos cientos de miles de herejes sufrieron una muerte ardiente. La mayoría sentían un profundo temor ante su presencia, pues estar junto a ella implicaba someterse al juicio de alguien cuyo ejemplo no podría ser nunca emulado. Su influencia sobre el Adepta Sororitas, para el que se convirtió en un foco de veneración absoluta, resultó milagrosa, pues era una Santa en vida y las Hermanas de Batalla la seguirían hasta el mismísimo centro del Ojo del Terror en caso de que ella decidiera conducirlas hasta allí.

El Imperio perdió a Celestine en los combates contra el señor de la guerra renegado de Forrax. Cuando el lunático caudillo activó la fusión del milenario generador atómico que había en el corazón de su fortaleza, un área de muchos kilómetros a la redonda se vio reducida a meros átomos. Muchos son los que creen que pereció justo en el momento de su mayor triunfo, aunque no hubo ningún superviviente que ofreciera la auténtica versión de la conclusión de la batalla. La imponente Torre de los Héroes en la sagrada Terra hizo repicar sus campanas para proclamar su pérdida entre los fieles, momento en el que un billón de almas dejaron por un instante sus quehaceres y dirigieron sus miradas hacia el Palacio Imperial unidas en la tristeza por la heroína caída. Por contra, a las Sororitas que estaban en plegaria en los salones del Convento Prioris las tristes campanadas las llenaron de alegría, ya que entonces supieron que, si había caído, Celestine estaría entonces sentada junto al Emperador.

Intervenciones milagrosas Editar

Entre los fieles hay quienes creen que Santa Celestine no murió hace tantos siglos, luchando contra el señor de la guerra renegado de Forrax, pues se han confirmado algunos avistamientos de la Santa en vida a través de los siglos. En un incidente notable, durante la Guerra de Promethium del 980.M41, la Orden del Cáliz de Ébano fue enviada para reforzar los Marines Espaciales del Capítulo de los Salamandras en una guerra urbana brutal contra los temibles Marines Espaciales del Caos de la Legión Negra en el mundo cardenalicio de Heletine. El enemigo fue pasto de las llamas a medida que decenas de Immolators y Land Raidera Redentores crearon un camino purificador por las ciudades devastadas por la guerra. A pesar de la potencia de fuego de sus fuerzas, el avance se detuvo cuando Lord Gralastyx, el Príncipe Demonio que dirigía a las fuerzas del Caos, desencadenó un enjambre de Poseídos. Mientras la frenética horda caótica atravesaba las filas imperiales, las Hermanas de Batalla del Adepta Sororitas y los Salamandras lucharon codo con codo, agotando sus bólters y lanzallamas resplandecientes en un esfuerzo por vender caras sus vidas. Sin embargo, las fuerzas imperiales fueron salvadas por la milagrosa intervención de Santa Celestine. Apareció de la nada, cayendo sobre la horda del Caos como un ángel vengador. La Santa en vida arrasó a cuantas fuerzas se toparon contra ella haste que llegó a Lord Gralastyx, al que clavó su espada flamígera hasta su negro corazón. Con la muerte de Gralastyx, la horda caótica quedó sin dirección y fue destruida, mas San Celestine desapareció tal misteriosamente como apareció.

Caída de Cadía y Cruzada de Celestine Editar

Santa Celestine apareció repentinamete una vez más, esta vez en el asediado mundo fortaleza de Cadia, en plena 13ª Cruzada Negra de Abaddon el Saqueador, afirmando que había sido resucitada por la voluntad del Emperador en la hora de la mayor necesidad de su Imperio. Su venida envuelta en llamas se produjo sobre los campos de batalla saturados de sangre de Kasr Kraf. Mas no vino sola, porque trajo consigo cinco compañías de Hermanas de Batalla de la Orden de Nuestra Señora Mártir, las cuales fueron dadas por perdidas en la Disformidad hace unos mil cuatrocientos años. Su radiante luz les había servido de faro, atrayéndolas a otra nave imperial y guiando a estas hasta que el espacio real les reclamó una vez más. Con su llegada, la batalla por Cadia cambió por un tiempo en favor de los defensores imperiales. Celestine se enfrentó nada más llegar al Príncipe Demonio Urkrathos junto con dos canonesas de la Orden de Nuestra Señora Mártir a las que había asesinado recientemente. Tal milagro fue posible gracias a que Celestine usó su extraordinario poder y fe para devolverlas a la vida y servirles como su guardia de honor. Éstas eran Genevieve y Eleanor, Geminae Superia de la Santa en vida. Juntas mataron al confiado servidor de los Poderes Ruinosos. Cuando lanzaron el cuerpo destrozado del Príncipe Demonio más allá de las paredes de Kasr Kraf, las fuerzas del Saqueador flaquearon y se retiraron, dando un respiro a los antesdel siguiente asalto.

Fue entonces cuando otro recién llegado a Cadia, Belisarius Cawl, Archimagos Dominus del Adeptus Mechanicus quien explicó a los defensores de Cadia que el verdadero objetivo del Saqueador era destruir Cadia y sus Pilares cadianos. Estos mantenían a raya la Disformidad dondequiera que estuviesen y en este caso concreto mantenían además el único paso seguro fuera del Ojo del Terror conocido como la Puerta de Cadia. Con su destrucción, las fuerzas del Caos podrían lanzarse más allá del Ojo y abrumar las defensas del Imperio, al tiempo que serían capaces de convocar a una legión sin fin de Demonios hasta que la propia Terra cayese y el Emperador fuese arrancado de su Trono Dorado. Ursarkar E. Creed, comandante de las fuerzas imperiales en Cadia, ordenó que las catacumbas bajo los pilones de los Campos Elysion fueran reforzados para servir como una última línea de defensa para contener el esperado asalto caótico mientras Cawl trabajaba para explorar sus sitemas y descubrir la manera en que pudieran ser utilizados como un arma contra el Caos.

Pero sin que Creed y Celestine lo supieran, Cawl había sido contactado en secreto por Trazyn el Infinito. Con el conocimiento de Trazyn, fue capaz de determinar cómo usar los pilones para separar el área local de espacio-tiempo del contacto con el Inmaterium. Pero mientras trabajaba, el Archienemigo lanzó su asalto contra las catacumbas, por lo que Creed y la Santa en vida encabezaron la defensa. Lo que no se esperaban era que Abaddon el Saqueador, frustrado más allá de lo normal por la enconada resistencia de Cadia, dirigiera en persona el asalto. Pero incluso los refuerzos proporcionados por Trazyn demostraron ser incapaces de inclinar la balanza contra la furia del Saqueador y sus Exterminadores del Caos. Pareció que la defensa imperial de las catacumbas no le daría a Belisarius Cawl el tiempo que necesitaba para entender el funcionamiento completo de los pilones xenos. Fue entonces cuando Santa Celestine llegó en un estallido de luz dorada, justo cuando el techo de la caverna se abrió de par en par, para salvar una vez más a los defensores. Sin embargo, la pérdida de acceso al Immaterium también afectó a Celestine, cuyos extraordinarios poderes de la fe eran también alimentados por las corrientes psíquicas de la Disformidad. Al encontrarse con el Saqueador de frente, debilitada, fue derrotada por el Señor de la Guerra del Caos. Incluso mientras caía de rodillas, Celestine prometió que algún día la Humanidad sería libre de sus viles amos.

Celestine fue salvada en el último momento cuando la Inquisidora Katarinya Greyfax del Ordo Hereticus, recientemente liberada de uno de los Laberintos teserácticos de Trazyn, asaltó psíquicamente a Abaddon, forzando al Saqueador a retroceder. Antes de que pudiera retomar el avance el ataque de los pilones sobre el Immaterium se intensificó, desterrando a los Demonios y debilitando sus fuerzas. El ataque masivo posterior de Creed y su 8º Regimiento de Tropas de Choque de Cadia falló cuando Abaddon y sus Exterminadores del Caos rompieron la carga e hirieron gravemente a Creed, seccionando uno de sus brazos. Pero cuando el Saqueador avanzó para poner fin al Lord Castellano partiendo su espina dorsal, Celestine, muy debilitada, logró apuñalarlo desde atrás con su espada flamígera.

Abaddon se alejó de Celestine, extrayendo su hoja de su carne. Habían pasado milenios desde que había sido herido por última vez, y su espíritu hervía de venganza. Pero a medida que las tropas restantes del 8º de Cadia cargaron para reclamar a su amado general, Abaddon se dio cuenta de que no tenía tiempo para un lujo como el orgullo. Los últimos vestigios de la Disformidad estaban siendo expulsados ante las arcanas energías de los pilones. Si quería marcharse, tenía que ser entonces. A regañadientes, con sus ojos fijos Celestine, Abaddon dio la orden de retirada.

Mientras las balizas teleportadors de su nave insignia fijaban su posición, el honorable guerrero Ezekyle Abaddon del pasado reconoció la hazaña de los defensores de Cadia. Habían perdido, aunque todavía no lo sabían. Pero también habían ganado. Él había intentado romper el espíritu de Cadia y enviar las almas vencidas de sus guarniciones a la Disformidad, pero fracasó.

Por desgracia, el Saqueador no iba a permitir que el premio que había buscado durante milenios se le escapase tan fácilmente. Previendo la necesidad de un plan de reserva, Abaddon dispuso del casco inerte de la Fortaleza Negra Voluntad de la Eternidad, cuyos sistemas fueron inhabilitados por la acometida de la Phalanx, lanzándolo como un meteorito artificial contra la superficie de Cadia. El impacto destruyó lo que quedaba de las defensas imperiales y todos los pilones operativos, asegurando el abrazo a Cadia del Ojo del Terror, el cual ahora se expandía rápidamente. Tal vez el único resultado positivo fue que la destrucción de los pilones también restauró la fuerza y vitalidad de Celestine, pues su conexión con la Disformidad fue restablecida.

Creed, malherido, ordenó una evacuación del condenado mundo y los supervivientes imperiales de Cadia, conducidos por Cawl, Celestine, Greyfax y el Mariscal Marius Amalrich de los Templarios Negros en la denominada Cruzada de Celestine, utilizaron todas las naves disponibles, incluida la Hierro Resurrecto, para transportar a los tres millones de supervivientes de Cadia. Incapaz de hacer un viaje Disforme debido a la inestabilidad de la Puerta de Cadia, la flota imperial fue forzada a huir a través del sistema Cadiano a velocidad subluz y la Flota Negra comenzó la persecución. Siendo la nave capital más grande y poderosa de la flota imperial, la Hierro Resurrecto de Cawl se sacrificó en una heroica batalla contra la nave insignia de Abaddon, la Espíritu Vengativo, para que la Cruzada de Celestine pudiera escapar a Klaisus, la luna helada de Kasr Holn. Fue Celestine quien explicó que había experimentado una visión precognitiva en la cual su salvación, y la del propio Imperio, descansaban en ese planetoide estéril y frígido.

La visión resultó ser acertada, pues los supervivientes fueron rescatados de las fuerzas perseguidoras y del inmisericorde ambiente ártico en el último momento por la llegada de los Ynnari a través un portal de la Telaraña oculto en el planeta, y Belisarius Cawl pudo salvar su carga más preciada: el relicario automatizado que contenía la Armadura del Destino.

Cruzada Terrana Editar

Los Eldars renacidos guiaron a los imperiales por la Telaraña hasta el Reino de Ultramar, sometido a una furiosa ofensiva de las fuerzas del Saqueador. Después de una cierta desconfianza inicial, los miembros de la Cruzada de Celestine fueron admitidos por los Ultramarines, no sin cierta renuencia, y llevados desde su punto de salida en el mundo santuario de Laphis hasta Macragge. Una vez en la Fortaleza de Hera, Cawl reveló la identidad de los artefactos en su relicario automatizado. Declaró que tenían la intención de resucitar a Roboute Guilliman, postrado en el Templo de la Corrección durante los últimos diez milenios por la herida que le causó Fulgrim. Mientras las fuerzas del Caos se lanzaban a un asalto final sobre la Fortaleza de Hera y en concreto sobre el lugar de descanso del Primarca, Cawl trabajó con Yvraine, la Hija de las Sombras y Sacerdotisa de Ynnead, el Dios de los Muertos Eldar, para restaurar la fuerza vital de Roboute Guilliman al tiempo que sanaba su herida antinatural.

La resurrección del Primarca fue considerada un milagro provocado por la voluntad del Emperador. La fe inquebrantable de Celestine en el Señor de la Humanidad había sido espectacularmente recompensada, y esto resultó en el final de la grieta que había existido entre ella y la Inquisidora Puritana Greyfax. El regreso de un Primarca, uno de los propios hijos del Emperador, reveló la profundidad de los errores de la propia fe de Greyfax. A partir de entonces ella empezó a creer que Celestine era una verdadera sierva del Emperador e instrumento de su voluntad.

Guilliman expulsó a los invasores de Ultramar antes de decidirse a abrirse camino hasta Terra, a través de las anomalías disformes que plagaban la galaxia como no se había visto desde la Herejía de Horus. Celestine se unió al Primarca en esta Cruzada Terrana, ayudando con su destreza de combate y fe inquebrantable a las fuerzas imperiales de la cruzada en todas sus pruebas y tribulaciones en la grieta disforme conocida como El Torbellino.

Más de una vez en su periplo en El Torbellino, las naves imperiales se vieron obligadas a luchar contra las incursiones de cazadores del Caos. En mitad de una nube de mil kilómetros de ancho de esporas corrosivas, las naves de la Cruzada Terrana se encontraron asediados por enjambres de grandes moscas de plaga, tan grandes como fragatas. Los monstruosos insectos se cobraron un alto precio con las naves más pequeñas de la Cruzada, hasta que Celestine llegó a la sala de observación del Navegante de la nave insignia de los Ultramarines, Honor de Macragge. Allí desató su luz sagrada en una onda de choque psíquica, purgando a las horribles bestias demoníacas del vacío.

Los supervivientes de la Cruzada Terrana llegaron finalmente al Sistema Solar, hasta Luna, por otro portal de la Telaraña después de ser liberados de su encarcelamiento en otra Fortaleza Negra que pertenecía a los Corsarios Rojos. El rescate de la Cruzada fue llevado a cabo por el Caído Cypher y un grupo de Arlequines; Celestine obtuvo el dudoso honor de ser uno de los pocos imperiales presentes en la Caída de Cadia y haber sobrevivido a las Cruzadas de Celestine y Terrana.

Después de ayudar en la derrota de las fuerzas de la Legión Traidora de los Mil Hijos y del Primarca Demonio Magnus el Rojo en Luna, Greyfax y sus aliados fueron al fin transportados al Palacio Imperial. Allí, ante la Puerta de la Eternidad del Palacio Interior que conducía a la sala del Trono Dorado del Emperador, donde Guilliman se reuniría con su padre por primera vez en diez milenios. Guilliman emergió un día solar más tarde del palacio y no tardó en serle restaurada su posición como Lord Comandante del Imperio.

Celestine se marchó para ministrar a las hordas deshilachadas de peregrinos y penitentes desesperados. Siempre decidida a difundir la luz del Emperador por todas partes, Celestine se convirtió en un faro de esperanza para todos los oprimidos y oprimidos de Terra. Mientras el Lord Comandante se prepara para lanzar una contraofensiva masiva contra las fuerzas del Caos, no cabe duda de que Celestine luchará de nuevo a su lado.

ArmamentoEditar

Santa Celestine iba armada con la Espada Flamígera, una reliquia bendita capaz de arrojar llamas al enemigo, y la venerada Armadura de Santa Katherine, cuyas alas funcionaban como un propulsor de salto.

Citas Editar

"Era un ángel, puro como la justa destrucción. Arrasaba a los deformes y levantaba los ánimos de los justos. A su muerte, el grito de un millón de voces pronunció su nombre. ¿Volveremos a verla algún día? No, ni ahora, ni nunca jamás..."
Hermana Famulata Patricia, acerca de la desaparición de Santa Celestine.



MiniaturaEditar

FuentesEditar

  • Codex: Cazadores de Brujas (3ª Edición).
  • Gathering Storm I: Fall of Cadia (7ª Edición).
  • Gathering Storm III: Return of the Primarch (7ª Edición).

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar