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C'tan

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Necron sin fondo

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The C'tan or Star Gods (in the Eldar Lexicon they are called the Yngir) are said to be the oldest intelligent beings in existence in the Milky Way Galaxy. It is said that they were created at the very beginning of the universe, spawned from swirling gases and enormous amounts of energy, and as such are etheric creatures by nature. In their natural form they are vast beings and spread themselves over the surface of a star, absorbing its solar energy to feed themselves. After a time, they learned to use diaphanous wings to travel to other stars to continue their consumption when their host star died. The matter around them was so insignificant that it did not register on their voracious appetite. They are able to interact with the physical world thanks to the technology of the Necrontyr which transferred their consciousnesses into robotic bodies made of the living metal called Necrodermis. The C'tan used the hatred of the Necrontyr towards the ancient species called the Old Ones to help them gather the more appetizing energy of living beings that they came to crave.

The C'tan hate the Warp and its psychic energies (even as they crave the living energies of organic beings) and had the Necrons construct a series of pylons on the world of Cadia and other planets across several sectors in the Segmentum Obscurus which, when completed, were intended to close off the Warp from the material universe entirely, utterly destroying any living creatures with a soul, leaving all other life in the galaxy as nourishment for the C'tan.

It was the C'tan who designed the process of bio-transference for the Necrontyr, transferring their proteges' consciousnesses into undying mechanical bodies composed of Necrodermis. However, the biotransference process also transformed the Necrontyr into the Necrons, soulless beings who have difficulty taking pleasure in anything and who can never truly enjoy their immortality. After the end of the War in Heaven against their ancient foes the Old Ones, the Necrons, led by the Silent King Szarekh, successfully rebelled against their C'tan Star Gods. Those C'tan who survived the revolt were broken into fragments known as C'tan Shards that were more easily contained and imprisoned within arcane Necron devices known as Tesseract Labyrinths. At present, since the Necrons' Great Awakening began in the mid-41st Millennium, these C'tan Shards are deployed when needed as the Necron Dynasties' greatest weapons on the battlefield. However, there always exists the possibility that the imprisoned C'tan will escape their captors. Then they will wreak a terrible vengeance upon their captors and the innocent alike...

HistoriaEditar sección

OrígenesEditar sección

The birth of the entities known as the Star Gods occurred at the same time as the moment of Creation itself, as they formed from the vast, insensate energies first unleashed by that churning mass of cataclysmic force. In that anarchic interweaving of matter and energy, the sea of stars began to swirl into existence and for an eon the universe was nothing more than hot hydrogen gas and light elemental dust ruled over by the gravitic force of billions of newborn suns. Long before the first planets had formed and cooled, the very first truly self-aware beings emerged, their thoughts encased within the lines of force produced by the plasma and electromagnetic flares of the stars themselves. In later times, these entities would become known as the C'tan, but early in their existence they were nothing like the malevolent beings they would eventually become. They were little more than monstrous energy parasites that suckled upon the solar energies of the stars that had brought them into existence, shortening the lives of otherwise main-sequence stars by millions of standard years. In time, these star vampires learned to move on the diaphanous wings of the universe's electromagnetic flux, leaving their birthplaces to drift through the cosmic ether to new stellar feeding grounds and begin their cycle of stellar destruction once more. Beings of pure energy, they paid no mind to the hunks of solid matter they passed in the vacuum of space, the blazing geothermal fires and weak geomagnetic fields of these nascent planets insufficient to be worth feeding even their ravenous hunger.

Los Necrones y las Primeras Guerras de SecesiónEditar sección

La raza que se convertiría en lo que actualmente se conoce como "Necrones" empezó su existencia bajo el signo de una estrella terrible, implacable, millones de años antes de que la Humanidad hiciese su aparición en Terra. Asolados constantemente por vientos solares y tormentas de radiación, los Necrontyr, seres de carne y hueso, se fueron convirtiendo en un pueblo mórbido, con un ciclo vital corto y precario. Sus Dinastías estaban fundadas sobre el principio de la aceptación de la muerte: los vivos eran únicamente considerados residentes temporales que recorrían durante un corto plazo los sepulcros y las tumbas de sus ancestros.

Incapaces de encontrar la paz en su propio planeta, los Necrontyr se lanzaron casi a ciegas hacia otros mundos. Equipando sus lentas y antiguas naves con criptas de estasis, empezaron a colonizar otros planetas. Poco a poco, las Dinastías Necrontyr se fueron expandiendo por el espacio, hasta que gran parte de la Galaxia quedó sometida a su dominio.

El tiempo pasó, y los Necrontyr tuvieron que enfrentarse a nuevos conflictos. A medida que sus territorios crecían y se hacían más diversos, la unidad que los había hecho fuertes como raza empezó a resquebrajarse, y se desataron amargas guerras en las que provincias enteras lucharon entre sí para lograr la independencia. Finalmente, la Triarca (el consejo de gobierno de los Necrontyr) se dio cuenta de que la única esperanza de unidad era entrar en conflicto con un enemigo externo, pero existían pocas razas que pudieran suponer una amenaza creíble. Solo los Ancestrales, que habían sido la primera vida inteligente de la Galaxia, suponían un enemigo lo bastante importante como para poder unificar a los Necrontyr en una causa común. Dicha guerra sería muy sencilla de justificar, pues los Necrontyr nunca habían perdonado a los Ancestrales que se negasen a compartir con ellos los secretos de la vida eterna. Así pues, la Triarca declaró la guerra a los Ancestrales. Al mismo tiempo, ofrecieron la amnistía a todas las Dinastías secesionistas que se mostrasen dispuestas a volver al redil. Tentados por las promesas de inmortalidad y por la posibilidad de obtener grandes botines de guerra, los reinos separatistas abandonaron la rebelión, y dio comienzo la Guerra en el Cielo.

La Guerra en el CieloEditar sección

Los detalles de las terribles campañas que siguieron podrían llenar de tomos una biblioteca, pero la verdad que subyacía bajo aquellos conflictos era una y simple: los Necrontyr no podrían ganar nunca. Su superioridad numérica y tecnológica era constantemente superada por la maestría de los Ancestrales en el manejo de los portales de la Telaraña. En apenas unos siglos, los Necrontyr fueron obligados a retirarse hasta que no fueron más que una pequeña molestia, un peligro desactivado y confinado a un puñado de mundos caídos en el aislamiento y el olvido. Ante la perspectiva de la derrota, la unidad de los Necrontyr empezó a fracturarse una vez más. La idea del enemigo común ya no tenía ningún peso para mantener unidas a las Dinastías. Innumerables generaciones habían vivido y muerto al servicio de una guerra imposible de ganar, y de hecho muchas Dinastías Necrontyr hubiesen tratado de pactar la paz si la Triarca se lo hubiera permitido.

Así fue cómo empezó la segunda encarnación de las Guerras de Secesión, aún más largas y devastadoras que cualquier conflicto que los Necrontyr hubiesen afrontado antes. Llegado ese punto las Dinastías se habían fraccionado tanto que, si los Ancestrales hubiesen querido, podrían haber exterminado a toda la raza Necrontyr con facilidad. La Triarca, enfrentada al total colapso de su imperio, empezó a buscar desesperadamente un modo de restaurar el orden. En ese aspecto sus plegarias fueron escuchadas, aunque el precio que deberían pagar por ello sería incalculable.

La llegada de los C'tanEditar sección

Fue durante el reinado de Szarekh cuando los poderosos seres de energía cuasi-divinos conocidos como C'tan amenazaron por primera vez a los Necrontyr. Resulta imposible asegurar a ciencia cierta cómo se encontraron ambas razas por primera vez, pues todos los relatos e informes al respecto de dichos eventos son engañosos, contradictorios y subjetivos. Los polvorientos archivos de Solemnace aseguran que fue por accidente, un descubrimiento azaroso llevado a cabo por una sonda estelar durante la investigación de una estrella moribunda. El Libro de la Noche Lúgubre, que es guardado bajo férrea vigilancia en el santuario más protegido de la Biblioteca Negra, cuenta que el odio puro que los Necrontyr sentían por los Ancestrales resonaba por todo el espacio, actuando como una señal que los C'tan no podían ignorar. En todo caso, ocurriese como ocurriese ese primer contacto, lo que sí se sabe a ciencia cierta es que la sombra de los C'tan cayó en primer lugar sobre las Dinastías más antiguas. Algunos Necrontyr buscaron activamente el favor de los C'tan, y para ello supervisaron la forja de cuerpos de metal viviente que pudiesen contener la nebulosa existencia de aquellos "dioses estelares". Así ataviados, los C'tan adquirieron el aspecto de los semiolvidados dioses Necrontyr, ocultando sus verdaderos deseos e intenciones bajo una capa de aparente servilismo y sumisión ciega.

De este modo uno de los C'tan se presentó ante el Rey Silente, actuando en calidad de emisario ante la inminente llegada de sus hermanos. Entre los de su raza, este C'tan en particular era conocido como "El Embaucador", por su personalidad traicionera. El Rey Silente no conocía la verdadera naturaleza del C'tan, y por lo tanto concedió audiencia a la criatura. El Embaucador habló de una guerra, librada entre los C'tan y los Ancestrales mucho antes del nacimiento de los propios Necrontyr. Según dijo, había sido una guerra que los C'tan habían perdido. Tras ella, y temiendo la venganza de los Ancestrales, él y sus hermanos se habían ocultado, y desde entonces estaban esperando el día en que pudiesen encontrar aliados que por fin les permitieran rendir cuentas con sus enemigos. A cambio de esa ayuda, El Embaucador aseguró al Rey Silente que los C'tan proporcionarían a los Necrontyr todo lo que deseaban. La unidad de su raza volvería a ser una realidad, y la inmortalidad que habían buscado durante tanto tiempo estaría finalmente a su alcance. El Embaucador insistió en que no les pedirían ningún pago adicional por esas grandes bendiciones, pues no era más que su manera de dar las gracias a unos aliados tan valiosos como ellos.

Así habló El Embaucador, ¿y quién puede asegurar qué partes de sus historias eran ciertas y cuáles no? Ni siquiera se conoce lo que sabía él mismo, pues el engaño se había vuelto tan natural en su existencia que según parece ya no era capaz de reconocerlo. Fuera como fuese, sus palabras calaron en Szarekh quien, al igual que les había pasado a sus ancestros, lamentaba profundamente las divisiones internas que estaban aniquilando a su pueblo. Durante muchos meses debatió el asunto con la Triarca y los nobles de su Corte Real. A lo largo de todo el proceso, la única voz disidente fue la de Orikan el Adivinador, el astrólogo de la corte, previniendo de que aquella alianza traería sin duda una era de renacimiento y gloria, pero también destruiría para siempre el alma del pueblo Necrontyr. Aun así el deseo y la ambición superaron rápidamente a la cautela, y la profecía de Orikan fue despreciada. Un año después de que El Embaucador presentara su propuesta, la Triarca la aceptó. Y de ese modo condenó a toda su raza por los siglos de los siglos.

BiotransferenciaEditar sección

Tras sellar el pacto entre los Necrontyr y los C'tan, los dioses estelares revelaron por fin la forma que tomaría la inmortalidad, y así comenzó la llamada "biotransferencia". Colosales bio-hornos rugieron día y noche, consumiendo los débiles cuerpos de carne y reemplazándolos con resistentes formas de metal viviente. Mientras las ciclópeas máquinas trabajaban llevando a cabo la biotransferencia, los C'tan se arremolinaban en torno a ellas para beber de su torrente de energía vital desechada, haciéndose cada vez más fuertes.

Mientras Szarekh contemplaba a los C'tan darse un banquete con la esencia vital de su gente, se dio cuenta del terrible alcance del error que había cometido. En muchos aspectos se sentía mejor de lo que se había sentido en décadas, habiendo dejado atrás las incontables incomodidades e incertidumbres de la vida orgánica. Su nuevo cuerpo de máquina era mucho más poderoso que la frágil forma que le había sostenido desde hacía tanto tiempo, y sus pensamientos eran más rápidos y claros que nunca. Y aun así, su mente se veía turbada por un vacío indescriptible, su espíritu era presa de una oquedad que desafiaba cualquier explicación racional. En ese momento, supo con una gélida certeza que el precio pagado por su inmortalidad física había sido la pérdida de su alma. Con gran tristeza, el Rey Silente contempló el destino al que había llevado a su pueblo: los Necrontyr se habían extinguido, para renacer como los desalmados Necrones.

Aun así, pese al terrible precio pagado, la biotransferencia cumplió todo lo prometido por los C'tan. Hasta los Necrontyr de más baja estofa se vieron bendecidos con la inmortalidad: ni la edad ni la radiación podían ya erosionar sus nuevos cuerpos, y solo las más terribles heridas eran capaces de destruirlos por completo. De un modo similar, los Necrones disfrutaban de una unidad que los Necrontyr jamás habían conocido (aunque se hubiese logrado mediante la tiranía, no mediante el consentimiento). El proceso de biotransferencia había integrado protocolos de mando en cada mente, garantizando a Szarekh la lealtad total y absoluta de sus súbditos. Al principio el Rey Silente abrazó sin reparos esta unanimidad, pues era una mejora evidente respecto al caos de los años anteriores. Sin embargo, a medida que transcurría el tiempo empezó a verla cada vez más como una carga, pero aun así no se atrevió a anular los protocolos de mando por temor a que sus súbditos se volvieran contra él, buscando venganza por la terrible maldición a la que los había abocado.

Los Ancestrales derrotadosEditar sección

Con los C'tan y los Necrones luchando codo con codo, los Ancestrales estaban ahora condenados a la derrota. Los C'tan, energizados gracias a la fuerza vital que habían absorbido de los Necrontyr, se volvieron casi imparables, liberando fuerzas más allá de toda comprensión. Hubo planetas arrasados, soles extinguidos y Sistemas Estelares devorados por agujeros negros generados por los poderes que tenían aquellos dioses estelares para deformar la realidad. Las legiones de Necrones se abrieron por fin camino al interior de la Telaraña, y cayeron sobre los Ancestrales en cada rincón de la Galaxia. También pusieron bajo asedio las fortalezas de los aliados de los Ancestrales, cosechando la energía vital de sus defensores para alimentar con ella a sus amos. Finalmente, acosados tanto por los C'tan como por los calamitosos poderes de la Disformidad que ellos mismos habían liberado por error, los Ancestrales fueron derrotados, quedando esparcidos en pequeñas bolsas y siendo finalmente exterminados por completo.

La traición del Rey SilenteEditar sección

Durante las últimas fases de la Guerra en el Cielo, Szarekh se dedicó a esperar el momento justo en que los C'tan se volvieran vulnerables. Pese a que la totalidad de la raza Necrona estaba bajo su mando, sabía que no podría oponerse a los C'tan mientras estos permaneciesen en la cúspide de su poder. E incluso si lo hacía y lograba tener éxito, entonces los Necrones se encontrarían ante la tesitura de tener que finalizar la Guerra en el Cielo ellos solos.

No, antes de poder vengarse contra los C'tan por el horror que habían provocado, los Ancestrales debían ser derrotados. Así pues, cuando los C'tan ganaron finalmente su gran guerra, la alegría por la victoria les duró bien poco. Con uno de sus odiados enemigos finalmente derrotado, y el otro agotado tras una trabajada victoria, el Rey Silente decidió por fin iniciar la revuelta de los Necrones.

En su arrogancia, los C'tan no se dieron cuenta del peligro hasta que fue demasiado tarde. Los Necrones concentraron las inimaginables energías del universo viviente creando armas demasiado poderosas incluso para los C'tan. Sin embargo, los C'tan eran criaturas inmortales nacidas de las estrellas, parte misma del tejido fundamental de la realidad, y por tanto casi imposibles de destruir. De ese modo lo que ocurrió fue que cada C'tan, en vez de morir, quedó destrozado en miles de fragmentos. Sin embargo aquello no era suficiente para el Rey Silente, de hecho él ya sabía que la completa aniquilación de los C'tan era imposible, y había trazado sus planes de acuerdo con ello: cada Fragmento de C'tan fue encerrado en un laberinto teseráctico, como si fuera un genio en una botella. Aunque el coste de la victoria había sido elevado (millones habían sido destruidos como consecuencia de la rebelión, incluyendo a toda la Triarca excepto al Rey Silente), los Necrones habían conseguido volver a hacerse dueños de su propio destino.

Fragmentos de C'tanEditar sección

Artículo principal: Fragmentos de C'tan.

A C'tan Shard is all that remains of the once mighty Star Gods of Necron antiquity. They are now only echoes of their former selves, splinters of energy that survived their Necron servants' ancient betrayal and were enslaved in turn. Most now languish in unbreakable servitude to their former vassals, utterly incapable of acting without commission. Should a C'tan Shard rebel, or a fault develop in its control relays, then fail-safe mechanisms automatically activate, whisking the creature back to its tomb, there to languish for long Terran centuries until times are dire enough that the Necrons must call upon its services again. Even with these precautions, the Necrons are wary of employing C'tan Shards in battle. Though the chance of escape is remote, the possibility remains, so the day must be dark indeed for the Necron cause before the Tesseract Labyrinths are opened and the C'tan unleashed upon the galaxy once again. In the late 41st Millennium, the foes of the Necrons have so far only encountered two types of C'tan Shard, those of Aza'gorod the Nightbringer and Mephet'ran the Deceiver.

Even now in their reduced and wholly fettered state, C'tan Shards are beings of near-unlimited power. They can manifest energy blasts, control the minds of lesser beings, manipulate the flow of time, and banish foes to alternate dimensions. Indeed, a C'tan Shard's abilities are limited only by two things: its imagination -- which is immense -- and glimmering memories of the being from which it was severed. Whilst no individual C'tan Shard has full recall of the omnipotent beings it once was, each carries the personality and hubris of that vaster and more puissant being. Though a C'tan Shard has the power to reduce a tank to molten slag with but a gesture, it might simply not occur to it to do so, as its gestalt primogenitor would have tackled the situation through other means, such as by devolving the crew into primordial ooze, or deceiving them into attacking their own allies. The only hope of defeating a C'tan is to breach its Necrodermis shell -- the living metal form that cages its energetic essence. If the Necrodermis is compromised, the C'tan Shard explodes in a pulse of blinding energy, its being scattered to the galactic solar winds.

Whilst it is true that many C'tan Shards are now indentured to Necron service, this by no means accounts for the entire pantheon of C'tan. Rumours of C'tan-like beings can be found across the galaxy, though many are merely entities that exhibit inexplicable reality-warping powers. Indeed, any such being -- whether Warp-spawned daemon, energy-based life form or an alien with advanced technology -- can be mistaken for a C'tan if the observer is primitive, credulous or simply ill-informed enough. This discrepant information causes great confusion concerning the exact number and nature of the surviving C'tan, even among the Eldar. Records held in the Black Library contradict those maintained on Ulthwe, which are again at odds with the archives held on Alaitoc. There might be four C'tan at present in the galaxy, four thousand or any number in between. However, all Eldar agree that the splinters of knowledge held by the Imperium of Man are so flawed and confused that they, if anything, move further from the truth with each fresh discovery made. Any who go looking for proof of a C'tan's existence can easily uncover it, but this speaks more to the mindset of the searcher than it does to any value of the "evidence."

C'tan TrascendentesEditar sección

Transcendent C'tan are the most dangerous of their kind amongst the C'tan Shards. Each is an aggregation of anywhere between a dozen and a hundred lesser C'tan Shards, and its power far surpasses the sum of its parts. Those few that are chained to Necron service are not contained by Tesseract Labyrinths, but by energy shackles designed aeons ago by the legendary Necron artificer Svarokh. Such devices are unstable, making the deployment of a Transcendent C'tan without the device known as a Tesseract Vault to contain it something of a risk, only undertaken in times of direst need. For this reason, when contained within a Tesseract Vault, a Transcendent C'tan is also kept within a special energy shield generated by a robotic Necron construct known as a Canoptek Sentinel. Canoptek Sentinels are used to control the raw elemental energies of a Transcendent C'tan. The Sentinel draws from the Transcendent C'tan's own power to generate a force shield strong enough to keep the C'tan shackled to the mechanisms of the Tesseract Vault. At the same time, constructs known as Canoptek Leeches arrayed and docked around the circumference of the vault and an army of Canoptek Scarabs move to constantly repair the damage done to the arcane prison. However, there are only so many Scarabs and Canoptek Leeches holding the Tesseract Vault together, and as the Transcendent C'tan bends reality and tears metal off the vault in its bids for freedom, the Canoptek automatons rebuild its prison using the debris in a cyclical process of destruction and reconstruction.

C'tan conocidosEditar sección

Los C'tan cuya existencia en el M41 se ha confirmado son los siguientes:

El Imperio de la Humanidad y los Eldars conocen los nombres de varios C'tan más, pero aún no se los ha visto como Fragmentos activos y sigue sin saberse si aún existen bajo control Necrón como sus hermanos o si han dejado de existir.

  • Tsara'noga, el Extraño - Tsara'noga the Outsider became insane due to its consumption of other C'tan, a trick played on it by Cegorach, the Eldar Laughing God. It developed a hellish presence, causing madness in all who came close, and many killed themselves rather than have to face the Outsider. The Outsider shares some similarities with the Nightbringer, in that it is said that to look upon it would cause terror, much like the Nightbringer's infusion of terror in the younger races produced by the Old Ones. Furthermore, one of the Harlequins' many dances depicts the moment when the Laughing God tricked the C'tan into consuming each other, except that the C'tan depicted is the Nightbringer, rather than the Outsider. The Outsider is currently imprisoned in a Dyson Sphere beneath the galactic plane. The Harlequins whisper that "one dark night, it shall return."
  • Iash'uddra, el Enjambre Infinito - Nothing is currently known about this C'tan, other than that it exists.
  • Kalugura - Kalugura is a C'tan who was captured and transformed into a C'tan Shard. Kalugura was once a horrific engine of destruction. This particular C'tan Shard was entombed on the world of Kalugura aeons ago, at the command of the Silent King Szarekh, then the supreme overlord of the Necron race's ruling Triarch. The reason why this Shard was imprisoned and is no longer deployed by the Necrons is unknown.
  • Og'driada, el Alzado - Nothing is currently known about this C'tan, other than that it exists.
  • Nyadra'zatha, el Ardiente - It was the C'tan known as Nyadra'zatha, the Burning One, who had long desired to carry his eldritch fires into the Webway and beyond, who enabled the Necrons to gain access to the Labyrinthine Dimension, showing the Necrons how to breach its boundaries. Through a series of living stone portals known as Dolmen Gates, the Necrons have finally been able to turn the Old Ones' greatest weapon to their own purpose. As a race bereft of psykers, the Necrons are incapable of Warp travel, and without access to the Webway, they would be forced to rely once more on slow-voyaging stasis-ships, dooming them to isolation within the galaxy.
  • Yggra'nya, el Moldeador de Mundos - A C'tan's whose very thoughts could break apart a planet and reshape it in a form more pleasing to him.

Otros datosEditar sección

The Imperial Inquisition employs elite Officio Assassinorum Assassins, among whom, the members of the Callidus Temple, use a weapon called a C'tan Phase Sword. It is unknown what specific relation the weapon has with the C'tan themselves. The most likely explanation would be that the C'tan Phase Sword is made out of Necrodermis, such as in one instance where a Callidus Assassin attacked an Imperial Planetary Governor, only to have her C'tan phase weapon absorbed into the "governor" and become a part of his body. This governor was most likely the C'tan called the Deceiver in another of its myriad disguises.

The primary weakness of the C'tan is their inability to comprehend the Warp. It is speculated that they find it impossible to survive in it and are particularly susceptible as a result to Warp-spawned psychic and the psykers that wield it. It is also speculated that they have set up the networks of pylons on Cadia, with the likely intention of sealing off the local area of realspace (i.e. the galaxy) from the Immaterium. Whether these pylons have anything to do with the existence of the nearby Eye of Terror is unknown, but it is unlikely, as the Eye was not opened until long after the C'tan were already in their stasis tombs. There is also a Necron object of unknown purpose on the Hive World of Armageddon in the Equatorial Jungle regions of the planet.

FuentesEditar sección

Extraído y traducido de Wikihammer 40K UK.

  • Black Crusade: Hand of Corruption (Juego de Rol).
  • Codex: Eldars (2ª Edición).
  • Codex Imperialis (2ª Edición).
  • Codex: Necrones (Ediciones 3ª y 5ª).
  • White Dwarf nº 191 (Edición inglesa).
  • Apocalipsis.


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