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La Batalla de Velekshar fue un enfrentamiento naval entre las fuerzas de la Gran Cruzada (representadas primero por los Amos de la Noche y los Guerreros de Hierro, y después por el Ejército Imperial, los Ultramarines y los Puños Imperiales) y una flota de Orkos.

HistoriaEditar

Los sucesos de Velekshar rara vez son mencionados en los anales de las Legiones Astartes, ya que apenas fueron considerados una victoria por muchos. El propio Velekshar era insignificante en casi todos los aspectos. Era un sistema deshabitado de gigantes de gas y planetas sin atmósfera que orbitaban en torno a una estrella roja hinchada, cuya única importancia para el Imperio era que se encontraba cerca del cúmulo infestado de Orkos de Kaldrak, y que en él confluían varias rutas disformes relativamente estables. La campaña para purificar el Cúmulo de Kaldrak ya había implicado a varias Flotas Expedicionarias de la Gran Cruzada, muchas de las cuales atravesaban el sistema Velekshar. Una de estas era la 7521ª Flota de Castigo, bajo el mando de Balthasar Sul, Regente del 19º Capítulo de los Amos de la Noche. Un decreto del Lord Comandante Eidolon de la Legión de los Hijos del Emperador había adjuntado a una flota menor de Guerreros de Hierro, a las órdenes del Herrero de Guerra Vosh, a la flota de Sul para el tránsito hacia la zona de guerra. Las dos Legiones no eran camaradas fáciles. Los registros de las fuerzas auxiliares que acompañaban a los Guerreros de Hierro indican que Sul trataba a los Guerreros de Hierro con un desdén cercano al insulto, y que Vosh a cambio apenas reconocía la autoridad de los Amos de la Noche.

La flota combinada había emergido de la Disformidad y se estaba preparando para hacer su siguiente salto hacia el escenario de la campaña cuando sus Astrópatas sintieron el desplazamiento de un objeto verdaderamente vasto que penetraba en la realidad desde la Disformidad. Sul ordenó a la flota que se preparase para saltar a la Disformidad, pero antes de que las naves estuvieran listas, un enorme pecio espacial rasgó la realidad prácticamente encima de ellas. La flota de los Amos de la Noche se dispersó mientras el retorcido conglomerado arrastraba una estela de fuego y tejido herido de la realidad tras de sí, escupiendo naves menores de tosco metal desde sus flancos. En cuestión de minutos las naves imperiales empezaron a recibir disparos desde el pecio y desde su creciente nube de escoltas. Por pura suerte, o mediante algún inefable proceso, los Orkos habían lanzado un ataque contra una de las principales rutas de suministro imperiales.

Las naves de los Guerreros de Hierro tardaron más en responder y varias ya ardían y flotaban destruidas en la estela del pecio. Cuando se recuperaron empezaron a devolver los golpes, rasgando la piel del pecio con sus propios disparos. Pero estaban solos: mientras Vosh observaba a los enjambres de naves de chatarra cernirse sobre él, vio a los Amos de la Noche huir. Posteriormente, cuando se le exigió que rindiera cuenta de sus actos, Sul afirmó que no iba a proseguir una lucha que no podía ganar. Sul y muchos de los veteranos de su ejército se habían enfrentado a los Orkos en Godrindan y Musatera. Era muy consciente del terrorífico poder de los más grandes de su especie, y de su absoluta despreocupación por las principales armas de los Amos de la Noche: el miedo y el terror. Superados muy ampliamente en número por la horda que sin duda se acumulaba en el pecio espacial, Sul no vio más perspectiva que la inútil aniquilación de las fuerzas bajo su mando.

Mientras los Amos de la Noche se deslizaban a las profundidades del sistema, los Guerreros de Hierro se prepararon para repeler abordajes. No tuvieron que esperar mucho tiempo. Los Orkos se abalanzaron desde el pecio espacial y su destartalada flotilla de naves. Cápsulas de penetración se aferraron a las naves de los Guerreros de Hierro. Botes de asalto de punta de lanza se estrellaron a través del blindaje para derramar oleadas de pielesverdes revestidos de chatarra en las cubiertas de armas y las salas de máquinas. Los Guerreros de Hierro resistieron, encauzando a los intrusos hacia mataderos que pronto quedaron inundados de cadáveres. En el vacío se movieron para mantener una esfera de fuego a su alrededor. Decenas de miles de Orkos debieron morir en las primeras horas; al fin y al cabo los Guerreros de Hierro eran considerados una de las Legiones más castigadoras e implacables en combate, pero no fue suficiente. No importaba cuántos Orkos amontonasen sobre las pilas de muertos, nunca sería suficiente. Una a una, las naves de los Guerreros de Hierro fueron arrasadas. Cuando el último de ellos cayó, quizás fue con una maldición en los labios dirigida a sus hermanos de la VIII Legión.

La flota de Sul no había huido lejos, sino que se colocó a la sombra de los planetas exteriores y sus lunas. Desde allí comenzaron una serie de ataques breves, apareciendo y disparando tantas armas como fuera posible antes de que los Orkos pudieran responder efectivamente. Entonces se daban la vuelta y huían de nuevo. La flotilla de escoltas de los Orkos les daba caza, y cuando estaban lejos del radio de apoyo del pecio espacial, los Amos de la Noche se volvían de nuevo y mataban a un puñado con fuego de saturación antes de retirarse otra vez a las sombras de los planetas y a los campos de escombros estelares.

Los Amos de la Noche también lanzaron una única incursión contra el propio pecio espacial, enviando una salva de torpedos de abordaje hacia las secciones sin atmósfera del conglomerado. Le costó a Sul tres naves, pero consiguió desembarcar un cuerpo completo de Escuadras de Terror en el pecio. Estas escuadras dispersas normalmente habrían asesinado y masacrado a sus enemigos desde las sombras para crear una atmósfera envolvente de terror, pero en el caso de los Orkos tales tácticas no habrían tenido apenas efecto, pues los pielesverdes eran inmunes al pánico que afligía a otras criaturas mortales.

En lugar de emboscar y matar para extender el miedo, las Escuadras de Terror lo hicieron con un objetivo distinto: la anarquía. Los Orkos son una raza que cae rápidamente en el desorden y la discordia. Cuando actúan con un propósito unido, suele ser o bien por un potente instinto compartido o bien por instigación de un líder. Fue con esta debilidad con la que jugaron los Amos de la Noche del interior del pecio. Durante semanas acecharon en los márgenes sin aire de los espacios en los que habitaban los Orkos. Mataron a todos los que pudieron, emergiendo para acribillar a una veintena antes de huir y atraer a los Orkos a una emboscada. Usaban granadas para derribar el techo de los talleres Orkos, y se reían desde la oscuridad cuando los Orkos los perseguían para ser emboscados de nuevo. Entre los ataques dentro del pecio espacial y la persecución constante de la flota de Sul, los Orkos nunca estaban quietos ni tenían posibilidad de consolidar su presencia en el sistema. La discordia entre sus facciones y líderes creció durante más de cinco meses, impidiendo que se lanzara una campaña decisiva para fortificar el sistema o cazar a los Amos de la Noche. Durante todo este tiempo, los Astrópatas de las naves de los Amos de la Noche llamaban pidiendo apoyo urgente.

Cuando llegó una fuerza mucho mayor compuesta por Ultramarines y Puños Imperiales respaldados por varios cuerpos del Ejército Imperial, los Amos de la Noche esperaron solo el tiempo suficiente para rescatar a sus hermanos supervivientes del interior del pecio antes de marcharse del sistema. Sul afirmaría después que su estrategia había funcionado a la perfección. Si se hubiera permitido que los Orkos se enquistaran en Velekshar habría supuesto un gran esfuerzo expulsarlos, y la Gran Cruzada no habría podido disponer de este punto de paso clave para la purga del Cúmulo de Kaldrak. Aunque muchos dirían que Sul simplemente intentaba justificar su deshonor, es probable que sus motivaciones fueran las que él describía, y que tuvieron como consecuencia que Velekshar fuese recuperado a un coste mucho menor en tiempo y recursos.

FuentesEditar

  • The Horus Heresy II.

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