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Khorne medio sin fondo

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Los Amos de la Noche (Night Lords en inglés) eran la VIII Legión de las Legiones Astartes originales de la Gran Cruzada. Su Primarca era Konrad Curze, también llamado Acechante Nocturno. La Legión se volvió traidora durante la Herejía de Horus, tras lo cual se abrió camino a través del espacio imperial en una sangrienta campaña que culminó con la muerte de su Primarca a manos de una Asesina imperial. Después de la pérdida de su Primarca los Amos de la Noche se han establecido en el Ojo del Terror y actualmente operan como partidas de guerra divididas en escuadras llamadas Garras. Sus motivaciones básicas son causar el terror más absoluto en toda forma de vida y la piratería.

Aunque teóricamente son Marines Espaciales del Caos, los Amos de la Noche desprecian todas las formas de fe y adoración, y sólo respetan el poder temporal y material; de hecho, muchos de ellos se consideran libres de la mancha del Caos y menosprecian a los que consideran corruptos. Esto incluye a sus propios hermanos de Legión, a quienes ejecutarán si su impureza es demasiado grave.

HistoriaEditar

"Hemos recibido vuestra oferta de rendición y la rechazamos: no vinimos a recibir vuestras súplicas sino a aplicar justicia. El momento de rendirse pasó hace mucho tiempo. El veredicto está escrito por vuestra propia mano. Ahora es el momento de morir."
Transmisión de los Amos de la Noche por múltiples canales de comunicación durante la Pacificación de Listrantia IV


Con muchas Legiones nos vemos obligados a preguntarnos cómo la lealtad más firme puede convertirse en traición, la devoción más pura en odio y la nobleza en perversidad, pero en el caso de los Amos de la Noche debemos preguntarnos si sus corazones pertenecieron siempre a la oscuridad. Creados con un propósito mayor quizá su fin habría sido diferente, pero su historia es una de ideología envenenada y atrocidades. Incluso cuando eran considerados leales, su naturaleza y sus actos siempre fueron cuestionados. Algunos argumentaban que eran simplemente un mal necesario, los monstruos que hacían falta para arrastrar a los últimos bárbaros hacia la luz. Algunos dicen que fueron un error, un fallo de juicio aceptado por las circunstancias. Unos pocos se preguntan si estaban condenados desde el momento de nacer, destinados a no formar parte jamás del futuro que ayudarían a crear. Todas estas especulaciones son en último término inútiles: sin importar las causas, son criaturas del horror y siempre lo fueron.

Orígenes: Los hijos del mal gobiernoEditar

La VIII Legión estuvo empapada en sangre desde su nacimiento. Los primeros reclutas de la Legión procedieron de las prisiones subterráneas interconectadas de la Antigua Terra. En vastas cavernas llenas de ruinas milenarias medio aplastadas vivían hombres y mujeres que habían transgredido las leyes de sus amos. Condenados a no ver más la luz del día ni a respirar el aire libre, vivían con miedo y en una ciega oscuridad. No había ley en aquellas tierras sin luz, y la supervivencia dependía del filo de los cuchillos. Solo los más fuertes y despiadados sobrevivían en aquellas madrigueras, y los que lo lograban crecían en crueldad y astucia. Alimentados por un influjo constante de criminales de las colmenas de la superficie, los pozos-prisión eran una entrada siempre hambrienta hacia la locura y la muerte. Pero no todos de entre los millones que vivían y morían en los pozos habían sido expulsados del mundo superior. En medio del derramamiento de sangre y el miedo, nacieron niños. Acunados en la oscuridad y criados entre la muerte, aquellos que vivían más de diez años eran criaturas pálidas y calladas que se movían sin hacer ruido. “Los hijos de la noche” los llamaban los prisioneros, y ni siquiera los asesinos más salvajes los buscaban voluntariamente.

Fue con estos niños pálidos con los que el Emperador creó a los primeros guerreros de la VIII Legión. Duros, con una piel tan pálida que parecía ceniza o hueso en polvo, eran muy distintos de los demás Legionarios en talante y en apariencia. La semilla genética de la VIII Legión había encajado bien con el ADN de los primeros reclutas, y parecía como si aquella hubiera sido creada con estos últimos en mente. Además de acentuar la palidez de su piel, la semilla genética dio a los hijos del inframundo la capacidad de ver a través de la oscuridad mejor que cualquiera de los miembros de otras Legiones. Este don también era una maldición, ya que les obligaba a contemplar la luz de los soles y las estrellas a través de filtros y protecciones ópticas; así, aunque ahora caminaban bajo la luz del mundo de la superficie, los guerreros de la VIII aún vivían en la oscuridad.

El primer uso que el Emperador dio a su VIII Legión fue subyugar a aquellos que creían que los pecados del pasado podían seguir viviendo en el Imperio. Varios de los que habían hincado la rodilla ante el Emperador lo habían hecho porque creían que era su única opción. Otros, que ya habían visto ascender y caer varios imperios de grandes caudillos, creyeron que solo formaban parte de una situación temporal. Los crímenes contra el nuevo orden adoptaron muchas formas: desde las atrocidades genéticas secretas del Enclave de Saragorn, a la psico-crianza de la Corte de Antius, pasando por la Marcha de los Diez Millones, todas mostraban que incluso habiendo presenciado todo el poder del Emperador, algunos seguían buscando retornar a las costumbres de la Vieja Noche. Cuando tales crímenes no requerían una simple represión sino una venganza, el Emperador enviaba a la VIII Legión.

La Legión parecía hecha a medida para estas acciones. Ya fuera como consecuencia de su herencia genética, o por la combinación de sus orígenes con su adoctrinamiento, los guerreros de la Octava tendían al absolutismo moral y sentían la necesidad de aplicar castigos. No había sombras de gris en el universo moral de la Legión, ni grados de inocencia o culpabilidad. La verdad y la falsedad eran como el día y la noche, indivisibles e incondicionales. La oscuridad era el reino de la culpa, las mentiras y los monstruos, y aquellos que vivían allí solo conocían el idioma de la sangre, el mensaje de que habría represalias rápidas y despiadadas por sus actos. La justicia traía la luz a la oscuridad, y la justicia no era ni cálida ni amable, sino tan indiferente y fría como el filo de una navaja. Los guerreros de la VIII eran criaturas hechas para vivir en la oscuridad y librar una guerra por un futuro de luz. En el fondo, eran guerreros para un futuro sin seres de su especie. Al menos eso es lo que dicen ahora aquellos que conocieron a la Octava Legión. Quizás la memoria es demasiado amable, y quizás queremos creer que había nobleza en aquellos monstruos cuando de hecho solo había horror. Quizás deseamos creer que había un propósito tras las atrocidades, porque de otro modo, ¿cómo se pudo tolerar que tales criaturas existiesen?

Gran CruzadaEditar

Nostramo, el reino de la noche eternaEditar

Konrad Curze Speculum Historiae

Primarca de los Amos de la Noche.

Sería fácil decir que Konrad Curze lo cambió todo, que la caída de los Amos de la Noche comenzó en el momento en el que el Emperador reunió a su octavo hijo con su Legión. Pero sería más correcto afirmar que fue Nostramo el que colocó tanto a Curze como a los Amos de la Noche en el camino a la traición. Curze era el padre de la VIII Legión, pero él tenía dos padres, dos manos que habían moldeado su naturaleza y a través de él al destino de su Legión: el Emperador, que tejió la sustancia de la vida de Curze, y el planeta Nostramo, que lo crió y lo instruyó. Lo que el Emperador pretendía para sus hijos nunca se podrá saber, pero Nostramo sí se puede conocer.

Nostramo era un mundo sin sol de sufrimiento, dolor y corrupción. Situado en el corazón de una cadena de planetas que habían conservado la capacidad de cruzar las estrellas durante la Era de los Conflictos, era un mundo de extensas ciudades, de humo, industria y el sudor de millones. La riqueza de Nostramo, pues allí había riqueza, se encontraba en las vetas de mineral de adamantio enterradas bajo su superficie. Mundos alejados de Nostramo se alimentaban de su producción, y hacía mucho que las minas horadaban sus entrañas. Sus ciudades eran madrigueras de piedra y hierro. Chimeneas kilométricas apuntaban hacia la noche eterna. Puentes de metal negro se entrecruzaban sobre las estrechas gargantas de calles y callejones. Mansiones, catedrales y fábricas crecían en medio del bosque de arrabales, y sus fachadas y tejados estaban llenos de gárgolas. El smog lo cubría todo como una capa que envolviese a un moribundo, convirtiendo la poca luz surgida de ventanas o lámparas en halos enfermizos. El polvo, el humo y el hedor de las sustancias químicas llenaban el aire y penetraban en la piel de cada hombre, mujer y niño, recortando su esperanza de vida hasta el punto de que lo mejor que podía esperarse era un lento declive en medio de una agotadora servidumbre, sin jamás percibir el brillo de la esperanza ni la calidez de la auténtica felicidad. La gente de Nostramo era pálida, y en su mayoría delgada y cadavérica, con tendencia según la situación a la desconfianza, el humor negro o la insensibilidad. Los más morían tosiendo sangre y polvo negro en un catre mohoso, pero la muerte por enfermedades pulmonares o por graves daños óseos a causa de sustancias químicas inhaladas no era el peor fin que podía encontrarse en Nostramo.

La oscuridad poseía Nostramo en cuerpo y alma, y su existencia era un horror igual al de cualquier esclavitud bajo los xenos o pesadilla de la Era Oscura de la Tecnología. Si alguna vez había habido auténticas leyes, se habían desvanecido hacía mucho, engullidas por la avaricia de unos pocos y la desesperación de muchos. El asesinato era la divisa de la vida, y la fuerza se basaba en la violencia. Cada pecado, grande o pequeño, tenía su hogar en la infinita noche de Nostramo. Aquellos rememoradores que registraron su historia tras su anexión afirman que durante este tiempo los llantos y las súplicas eran sonidos siempre arrastrados por el viento, y cada niño crecía aprendiendo que la única ley era la del cuchillo, y el único derecho era el de los fuertes para hacer lo que quisieran con los débiles.

Bandas corruptas y asesinas, ya admitieran serlo o no, gobernaban cada rincón de Nostramo. Desde las alturas de la nobleza hasta el callejón más hondo, cada pulgada de Nostramo era el dominio, el territorio o el coto de caza de alguien. En las torres de casas de los arrabales, las bandas regían mediante el puro miedo, matando y torturando a placer y librando guerras con las salvajes manadas de marginados que se parecían más a animales que a hombres. Se dice que muchas de estas pandillas se comían a los muertos, y trataban a sus territorios como un depredador a su territorio de caza. En las minas y fábricas que aún mantenían en marcha la industria del planeta, las bandas usaban nombres que resonaban con una falsa autoridad: los Supervisores de Hierro, las Manos de Coregado, los Hijos del Sudor, etc. De grandes músculos y marcados por quemaduras de los hornos, caminaban por las calles con el ruido de las armas y el hedor de la muerte, imponiendo un orden que era poco más que esclavitud. En las áreas más ricas, los crápulas hijos e hijas de la corrupta nobleza se agrupaban en manadas, vestidos con disfraces como contoneantes pavos reales, y eran tan rápidos para matar con un cuchillo o una pistola como para lanzar un insulto: los Sin Alegría con sus caras pintadas de blanco, los Carroñeros Afilados con sus labios cortados para mostrar dientes limados de forma triangular… Así eran los vástagos de la clase gobernante del planeta.

Sin importar su posición, casi todas las bandas debían lealtad a uno de los innumerables barones, condes y señores, que a su vez servían a hombres y mujeres aún más poderosos, muchos de los cuales se hacían llamar por títulos cortesanos que recordaban a una nobleza largo tiempo olvidada. Aunque revestidos por los ornamentos del nacimiento, la sangre y el feudalismo, no había división entre los gobernantes de Nostramo y sus señores criminales: eran todos uno y lo mismo, crueles monarcas de reinos construidos sobre el pecado. Ilgana, la Duquesa de los Suspiros, Balthius, Vástago de los Amaranthii y Tyberon, Señor de la Rueda, eran solo unos pocos de los que vivían en el tiempo en que Curze vivió a la sombra de su mal gobierno.

Konrad Curze alcanzó la madurez solo. Cuando su cápsula descendió de los cielos de Nostramo, lo hizo como un cometa que se estrelló en una ciudad oscura, pero de su carga Nostramo permaneció ignorante. Como un joven chico solitario, salvaje y cauteloso, se estremeció en las sombras de edificios rotos y sobre los tejados, viviendo como un carroñero y matando a cualquiera que intentase convertirle en su presa, pues incluso de niño tenía una fuerza terrorífica y una voluntad infatigable unidas a una inteligencia sobrehumana y vigilante. Los gritos de la gente rogando bajo el cuchillo del torturador fueron sus canciones de cuna, y cuando dormía, soñaba con guerras aguardando en las estrellas, con muertos amontonados en mundos que nunca había visto, y se despertaba con los gritos de los moribundos en sus oídos y descubría que eran reales. Incluso en la oscuridad, aislado y silencioso, era más una pesadilla que un semidiós. Mataba para sobrevivir, y descubrió que no era no era como aquellos a los que mataba. Eran lentos y débiles en comparación con él, y caían fácilmente ante sus manos, sus puños y sus dientes. Devoró la carne de las alimañas para sobrevivir y cuando eso no bastó, la de los muertos.

En este caldero de pecados aprendió: su mente tomaba los susurros de pensamientos de la carne que comía, y absorbía el idioma y el arte de asesinar de aquellos a los que observaba. Se empapó de todo lo que la oscuridad le podía enseñar, asimilándolo como solo la mente de un Primarca podía. Pero el resultado de este salvaje tutelaje no fue un simple asesino ni una bestia. Quizás algo del propósito superior del Emperador susurró a Curze. Podría haber sido como el resto de nostramanos, un asesino y un criminal. Dada su naturaleza quién puede dudar de que se habría convertido en el corrupto rey de todo lo que le rodeaba, pero no lo hizo. En vez de eso, el chico que se había criado entre las alimañas y alimentándose de los muertos eligió cambiar su mundo llevándole justicia.

Empezó matando a aquellos que se cruzaban en su camino. El pecado le había rodeado desde su primer aliento, y no había necesidad de buscarlo. Asesinos y matones callejeros empezaron a desaparecer, y después bandas enteras. Sus cuerpos aparecieron mutilados y crucificados en las paredes de los edificios. Tiras de piel arrancada colgaban de los puentes y cabezas cortadas sonreían desde las barandillas. Un nombre empezó a seguir sus hazañas, un nombre que oyó susurrar a los habitantes de su mundo, a la vez con miedo y esperanza. “El Acechante Nocturno” fue el temible nombre que le dieron: un espíritu vengador, un ángel de la justicia ciega, un asesino al que los otros asesinos temían. Empezaron a cazarle, las bandas, los matones de los nobles y los sindicatos del crimen por igual; y esto le convino pues en cualquier caso le acercaba sus presas. Mató a la mayoría de los que fueron tras él, y dejó a unos pocos vivir para llevar su mensaje a las malignas cortes y príncipes de Nostramo. Sin manos y sin ojos, pero con sus lenguas aún intactas, los mutilados mensajeros solo pronunciaban llorando un mensaje: “He venido a por vosotros”, decían.

El Acechante Nocturno siguió los susurros, los rumores y las verdades arrancadas de los labios de pandilleros despellejados. Mató y mutiló hasta que las calles enmudecieron y su nombre no fue más una oración por la justicia sino una súplica de los temerosos y todo el planeta quedó subyugado por puro terror. Cuando las ciudades durmieron en silencio y el sonido de los disparos fue un murmullo escaso, fue ante la aristocracia del pecado y les dio a elegir: o se arrodillaban ante él y seguían su ley, o serían destruidos. Algunos nunca abandonaron aquel primer concilio, pero el resto se inclinó ante su nuevo amo. Nostramo pertenecía al Acechante Nocturno.

La espiral de locura y horrorEditar

Marines esquema amos de la noche preherejia

Esquema Pre-Herejía de los Amos de la Noche.

Casi un siglo después de que la Gran Cruzada diera comienzo, el Emperador llegó a Nostramo. Su llegada llevó la luz del sol a aquel mundo envuelto en noche por primera vez. Aquellos que presenciaron la reunión del Primarca y su creador dijeron que Curze se sometió a la voluntad del Emperador como si ya la hubiera visto, como si estuviera representando un papel que durante mucho tiempo había temido que recaería en él. Desde ese momento, la VIII Legión quedó encaminada hacia la destrucción.

Las Legiones solían cambiar tras el descubrimiento de su Primarca y de su mundo de adopción. En el caso de la VIII Legión, Nostramo y Curze la condenaron, pero al principio pareció la menos cambiada de todas tras el reencuentro con su señor genético. Hubo cambios, por supuesto, pero muchos fueron pequeños. El nostramano se convirtió en el idioma de la VIII Legión, y sus rizadas runas y sibilantes términos se extendieron a medida que los reclutas nostramanos empezaron a superar en número a los viejos terranos. El carácter de la VIII Legión también empezó a incluir un sentido del humor oscuro y cruel y un fatalismo sarcástico. Nuevas tradiciones, que eran retorcidos reflejos de los ritos pandilleros y costumbres de Nostramo, fueron adoptadas por la Legión, como pintar de rojo los guanteletes de los Legionarios condenados para indicar que una sentencia de muerte pendía sobre ellos pero no se cumpliría hasta que dejasen de ser útiles para su señor. Los títulos honoríficos portados por muchos de los oficiales de la Legión comenzaron a imitar los de las cortes de Nostramo.

Estos cambios, aunque notorios, no alcanzaron el corazón de la naturaleza de la VIII Legión, sino que en todo caso la llegada de Konrad Curze intensificó el impulso justiciero de castigo. Sus tácticas y métodos de guerrear no cambiaron un ápice, y la integración de los guerreros terranos y nostramanos fue de las más rápidas de todas las Legiones Astartes. La vieja Legión y la nueva encajaban como las dos caras de una moneda: ambas habían surgido de la oscuridad para imponer el orden en el caos, a partir de hombres nacidos en lugares rechazados y carentes de luz.

La verdad, no obstante, es que la reunión del Primarca con su Legión fue el principio de una espiral descendente que llevaría a los Amos de la Noche a nuevas cotas de horror y nihilismo. Tras la partida de Curze, Nostramo se liberó de su paz impuesta y retornó a sus antiguos pecados. A partir de entonces, Nostramo no envió a la Octava Legión la flor y nata de su juventud, sino escoria callejera empapada en sangre y crueldad. Algunos afirman que esto empezó a envenenar a la Legión, retorciendo su propósito y convirtiendo a muchos Amos de la Noche en simples asesinos dotados con la fuerza de semidioses. Esta tesis, sin embargo, ignora intencionadamente una serie de factores, entre los cuales destaca el liderazgo de Konrad Curze sobre su Legión. Es probable que llegara a despreciar a su propia Legión, pero seguía siendo su señor. En lugar de refrenarla la hizo seguir avanzando, pacificando mediante atrocidades planeta tras planeta. En ocasiones parece haber habido una causa para tales métodos, pero a menudo la única explicación para el diezmado de poblaciones, las fosas de despellejamiento y las ciudades crucificadas parece ser que los Amos de la Noche disfrutaban con ello. Habían dejado de ser monstruos necesarios para ser simplemente monstruos.

Es evidente que el Emperador sentía preocupación por los actos de la VIII y por la aparente inestabilidad de su Primarca, pero lo que no está claro es qué se hizo para frenar a Curze o a sus hijos. Hubo palabras, exigencias, quizás hasta amenazas, pero ninguna acción, ninguna mano enjuiciadora que detuviese los crímenes de los Amos de la Noche. Por qué esto fue así es una pregunta que ya no se podrá responder, y ahora solo queda contemplar las consecuencias. La cadena de atrocidades se hizo más y más larga en las décadas anteriores a que Konrad Curze le diese la espalda al Emperador, como una senda que descendiese cada vez más hacia la inevitable oscuridad. Sin duda, de todas las Legiones y sus Primarcas, los Amos de la Noche eran los más siniestros y sospechosos, y habían sido censurados por las enormidades y masacres que habían cometido al servicio del Emperador. Eran criaturas de la oscuridad, encadenadas a la voluntad de un padre que sufría por la rectitud y los presagios; ¿qué destino les podía haber esperado sino que retornaran a la noche de la que emergieron?

Cuando se reunieron fuerzas para atacar a Horus y a sus cuatro Legiones Traidoras, hubo muchos que se sorprendieron de ver que los Amos de la Noche habían respondido a la llamada. Durante años la VIII había vivido en la frontera entre la sanción y la censura, librando sus propias guerras de terror como sombras entre las fuerzas de la Gran Cruzada. Tal era el desesperado espíritu de aquellos tiempos que pocos cuestionaron el apoyo de Curze, y los que lo hicieron quizás recordaron la necesidad de los Amos de la Noche de castigar a aquellos que se apartaban de la luz. Como demostraría la traición de la Masacre del Desembarco, sin embargo, la Octava Legión no había cortado todos sus lazos con el resto de la Gran Cruzada, y su necesidad de venganza les había hecho convertirse en los criminales y traidores que tanto habían odiado antaño.

La muerte de NostramoEditar

La muerte de Nostramo llegó al final de una larga cadena de sucesos en la que los Amos de la Noche acabaron de desprenderse de su honor. La falta de moderación en los métodos de los Amos de la Noche había atraído el desprecio y la hostilidad de otras Legiones. A medida que el desagrado hacia ellos crecía, Curze se vio cada vez más acosado por visiones y portentos de ruina, calamidad y traición. Vio roto todo lo que había aspirado a ser, destrozado el orden y la justicia de la galaxia, y a sus hijos convertidos en monstruos sin causa ni propósito. Curze se recluyó cada vez más, y la poca luz que aún brillaba en su ser se apagó, dejándole solo oscuridad y los aullidos de un futuro perdido.

Cada vez más perdido en su propia alma, Curze confió su pesar a Fulgrim, el único hermano con el que tuvo confianza. Fulgrim traicionó esa confianza, contando a Rogal Dorn sus preocupaciones sobre que Curze sucumbiera a la locura. La situación estalló en el Sistema Cheraut, cuando Curze perdió el control y casi mató a Rogal Dorn. Huyendo de la ira de Dorn, Curze regresó a la oscura periferia que siempre había sido su refugio. Fue entonces cuando llegaron a sus oídos noticias de Nostramo. El mundo que había rescatado de la barbarie había retornado al crimen y la corrupción. Los hombres dejados para gobernar en su ausencia habían sucumbido a la avaricia, y las ciudades del mundo sin sol volvían a resonar con los gritos de muerte. El juicio de Curze fue simple y rápido: los Amos de la Noche destruyeron Nostramo. Como Primarca y Señor de Cruzadas, tenía derecho a liberar o destruir como viera conveniente, pero en el momento en que Nostramo murió, los Amos de la Noche perdieron su último resquicio de autocontrol, aunque haría falta la traición de otros para sacar este cambio a la luz.

La Herejía de HorusEditar

A pesar de haberse rebelado, los Amos de la Noche fueron enviados de todas formas, junto con otras 6 Legiones, a destruir a los Hijos de Horus, los Devoradores de Mundos, los Hijos del Emperador y la Guardia de la Muerte reunidos en el Sistema Istvaan. Aunque los registros no explican la razón por la que una Legión aparentemente rebelde recibió la orden de unirse a las fuerzas leales encargadas de acabar con los Traidores, al menos una teoría sugiere que el sistema judicial imperial era muy lento y a la vez estaba inseguro sobre cómo tratar con los Amos de la Noche, lo que hizo que los comandantes enviaran la orden de todas formas, en la urgencia por organizar una fuerza poderosa con la que derrotar a Horus.

En Istvaan V, los Amos de la Noche, junto a los Portadores de la Palabra, los Guerreros de Hierro y la Legión Alfa, se volvieron contra las Legiones Leales y participaron en la Masacre del Desembarco. Tras diezmar a la Guardia del Cuervo, los Salamandras y los Manos de Hierro, los Amos volvieron al Este galáctico y comenzaron una campaña de genocidios aparentemente sin un objetivo claro; probablemente, la función de estos ataques fuera evitar que llegaran refuerzos a Terra desde esta zona.

Tras la HerejíaEditar

Caos amos de la noche legionario armadura medianoche

Esquema de los Amos de la Noche tras la Herejía de Horus

Tras la derrota de Horus, los Amos de la Noche continuaron sus sangrientas matanzas en el Este galáctico. Aunque casi todas las otras Legiones habían sufrido bastantes pérdidas, y aquellas de parte de Horus se estaban retirando al Ojo del Terror, los Amos de la Noche se quedaron atrás conservando el grueso de sus fuerzas previas a la Herejía. Esto preocupaba gravemente a los Altos Señores de Terra, quienes discutían a menudo sobre qué hacer para detener sus ataques.

Esto llevó, finalmente, a que Konrad Curze fuera asesinado por una Asesina Callidus. Curze había tenido visiones de este suceso durante toda su vida, y por eso decidió permitir que le matara en el mundo de Tsagualsa, donde los Amos habían levantado un palacio con cuerpos de moribundos. El Acechante Nocturno sentía que este asesinato justificaba su filosofía de vida y cada una de las acciones que había realizado para llevarla a la práctica. Antes de morir, el Primarca dejó instrucciones precisas de que se permitiera a la Asesina completar su misión y huir sin sufrir daño alguno, además de, supuestamente, nombrar al Señor de la Garra Zso Sahaal, el Primer Capitán, su sucesor al mando de la Legión. Estas órdenes no llegaron a ser seguidas al pie de la letra.

Negándose a permitir que la Asesina escapara, el Apotecario Talos Valcoran de la 10ª Compañía, llamado el Cazador de Almas, salió en su persecución con intención de matarla. A esta persecución se unieron buena parte de los oficiales superiores de la Legión cuando se extendió la noticia de que la Asesina había aprovechado para robar algunos objetos personales de su Primarca que consideraban una herencia destinada a los altos mandos de los Amos. El líder de estos oficiales era el supuesto heredero Zso Sahaal, quien logró abordar la nave de la Asesina y recuperar la Corona Nox, un artefacto que simbolizaba la autoridad del Acechante Nocturno y que él consideraba suyo por derecho. Sin embargo, la nave de Zso Sahaal se vio atacada por Eldars en cuanto él regresó a bordo, y se vio obligado a huir a la Disformidad, donde desapareció durante diez mil años. Por su parte, el Cazador de Almas mató a la Asesina al estilo de los Amos de la Noche.

Ahora sin líder, los Amos acabaron por dividirse en partidas de guerra organizadas principalmente en torno a la estructura de sus antiguas Compañías, y se retiraron al Ojo del Terror.

Revestidos de medianocheEditar

Desde entonces, los Amos de la Noche han actuado como fuerzas de asalto, realizando terroríficas razzias prácticamente del mismo modo que lo hacían bajo la autoridad del Emperador, solo que ahora están movidos por el odio y la desesperación que ha traído la Larga Guerra, así como por las malignas influencias del Caos. Aunque la partida de guerra de Krieg Acerbus es la más grande y la que más caóticamente actúa, muchas otras bandas trabajan de un modo más organizado, según el ejemplo de su Primarca, y a menudo siguen objetivos militares específicos.

Un logro especial de los Amos de la Noche desde la muerte de Konrad Curze a manos de la Asesina Callidus M'Shen ha sido la recuperación de una copia de la pictograbación de este asesinato. Las investigaciones del Cazador de Almas, ahora parte de la banda del Elevado, llevaron al descubrimiento de una copia de este registro, lo que permitió que los Amos volvieran a ver a su Primarca (a todos los efectos, su padre) por primera vez en diez milenios. Se enviaron copias a todas las partidas de guerra de los Amos de la Noche.

Acciones notablesEditar

Antes de la HerejíaEditar

Los Amos de la Noche no carecieron de victorias memorables, y algunas incluso resonaron a lo largo de toda la Gran Cruzada, pero el hedor a atrocidad cubre su historial. Incluso en su mejor momento, siempre hubo algo preocupante en sus acciones, una marca de horror que hacía a muchos estremecerse y apartarse de ellos. Ahora, cuando su traición oscurece aún más la visión de su pasado, la lista de sus mayores victorias se lee como un veredicto de condenación.

  • Nostramo - Exterminatus. Konrad Curze ordenó a toda su flota concentrar sus disparos en el cráter creado por su aterrizaje, lo que hizo reventar la corteza de adamantium del planeta.

Herejía de HorusEditar

Después de la HerejíaEditar

  • Matanza del Mundo de Grendel - Exterminio sistemático de toda la población del planeta.

ReclutamientoEditar

El modo en que los Amos de la Noche reclutan a nuevos Astartes es desconocido, aunque sabiendo que suelen secuestrar a humanos útiles como esclavos, y que su semilla genética es muy estable, es teóricamente posible para ellos producir nuevos Astartes, si poseen aún la tecnología y el conocimiento necesarios para llevar a cabo el proceso.

Doctrina de combateEditar

Casco Amos de la noche.jpg

Casco personalizado de un Amo de la Noche.

Los Amos de la Noche adoptaron el modus operandi de su Primarca, y por tanto extienden el terror y la confusión entre sus víctimas. Es práctica común entre ellos encargarse primero de cortar las comunicaciones y de emitir por estos mismos canales horribles gritos y mensajes de la matanza que va a acontecer. Es muy extraño que los Amos de la Noche se enfrenten a una fuerza militar que pueda llegar a darles problemas; prefieren atacar a los débiles y desvalidos. La experiencia demuestra que los Amos de la Noche no descansarán hasta conseguir su objetivo y que no tendrán piedad con sus víctimas. Cualquier desdichado que decida rendirse ante ellos sufrirá la misma dolorosa muerte que el resto.

La Legión del Acechante Nocturno no persigue una Cruzada sagrada ni tiene una creencia que la lleve a esparcir muerte y miseria por los mundos que visita. Tampoco tiene un credo marcial; todo posible código del honor ha sido eliminado con la llegada de viciosos criminales a sus altos rangos.

Los Amos de la Noche son maestros del sigilo y pueden infiltrarse en una posición rápida y silenciosamente. Estas artes parecen innatas para los integrantes de la Legión y se hacen patentes durante las cazas que efectúan contra sus víctimas.

Incluso antes de que abandonasen el camino del Emperador, los Amos de la Noche ya adornaban sus servoarmaduras con imágenes de muerte. Esto se debe a que saben que el miedo es un arma tan efectiva como un Bólter o una Espada Sierra. Teniendo en cuenta la predilección que sienten los Amos de la Noche por atacar a enemigos desarmados, un paladín de esta Legión Traidora vestido con su armadura y equipado con todo su arsenal de armas es más que un reto para sus enemigos.

OrganizaciónEditar

Antes de la HerejíaEditar

Caos amos de la noche escuadra tactica

Escuadra de los Amos de la Noche pre-Herejía

El legado de Nostramo se enroscó en torno a toda la estructura de los Amos de la Noche. Aparentemente seguían un patrón similar al de muchas otras Legiones, pero por detrás de este esqueleto básico las cortes de Nostramo, las tradiciones pandilleras y la estética del terror empaparon todos los demás aspectos de la Legión. A pesar de lo insensibles y brutales que eran, los Amos de la Noche no carecían de orgullo: los adornos y títulos aristocráticos de autoridad eran una pieza clave de su identidad, y la rivalidad, a menudo violenta, era endémica dentro de la Legión. Había pocos en sus filas que no portasen alguna clase de título, y la artesanía con la que embellecían sus armas y armaduras era remarcable, aunque grotesca. Además, superando incluso a los miembros más bárbaros de las Legiones de los Devoradores de Mundos o los Cicatrices Blancas, solían adornar sus armaduras y vehículos con los restos destrozados y mutilados de aquellos que se les habían resistido, e hicieron un arte del despellejamiento y presentación de los muertos para sembrar el miedo en sus enemigos. Había un método en esta locura, al menos al principio; semejantes espectáculos macabros eran una clara señal que decía “vosotros también compartiréis este destino”.

A nivel de escuadras los Amos de la Noche desplegaban una amplia variedad de unidades, aunque en conjunto la proporción de Escuadras Rompedoras o dedicadas al asedio era menor que en otras Legiones. Los Amos de la Noche también tenían varias unidades exclusivas propias: las infames Escuadras de Terror, cuyo único propósito era crear y encarnar un estado de horror en sus enemigos, y los Rapaces Nocturnos, que se cernían sobre sus enemigos arrastrando los sangrientos restos de sus víctimas mientras aullaban a través de vocoproyectores modificados. Casi todas las escuadras de la Legión tenían un nombre que usaban en lugar de su designación estándar. De este modo, las escuadras de una Compañía podían ser llamadas Garras, Espolones o con otros epítetos, generalmente combinados con otro término jerárquico u honorífico: el Espolón Estigio, la Décima Garra y La Quinta Juramentada eran solo unos pocos ejemplos entre millares. La Compañía era la unidad básica de despliegue estratégico de los Amos de la Noche, y cada escuadra pertenecía a una Compañía que podía oscilar entre los 100 y 1000 guerreros. La mayoría de Compañías también tenían un título además de su designación numérica. La 27ª Compañía era “El Cráneo Roto”, la 104ª “Los Hermanos Sable”, la 71ª “Los Jueces Carmesíes”, etcétera. A diferencia de muchos otros, los Amos de la Noche usaban los Batallones y Capítulos como agrupaciones semipermanentes de Compañías, en lugar de como una estructura universal, favoreciendo sus propias divisiones. Esta complejidad aparentemente bizantina enmascaraba un enfoque militar sorprendentemente eficiente y flexible que permitía a la Legión operar con un alto grado de fluidez y fracturarse rápidamente en unidades autónomas o combinarse en formaciones improvisadas según lo ordenase su señor.

Jerarquía de mandoEditar

Konrad Curze era el Rey Oscuro de su Legión, una figura a la que sus hijos temían tanto como profesaban lealtad. No puede dudarse de que muchos eran genuinamente leales hacia él, pero un número igual parece haber seguido sus órdenes por miedo más que por veneración, y algunos odiaban a su señor genético. A Curze no parecía importarle mientras que sus órdenes fueran obedecidas por todos.

El Rey Oscuro reunió en torno a su persona una corte de sus hijos más útiles. El Kyroptera y sus miembros procedían de entre los oficiales más veteranos de la Legión y trascendían los escalafones de mando. Todos tenían una cualidad que Curze encontraba valiosa, aunque en algunos casos esa cualidad parecía ser poco más que amargura y crueldad destiladas. La pertenencia al Kyroptera no daba ninguna autoridad oficial, pero de facto era la élite gobernante de la Octava Legión, y por eso pocos se atrevían a desobedecer abiertamente las órdenes de uno de sus miembros. Junto a ellos servían los Atramentar. Una formación del tamaño de una Compañía equipada con armadura de Exterminador y armada con las mejores armas de la Legión, estaban bajo el mando directo del Primer Capitán de los Amos de la Noche, Sevatar, e imponían el orden. Famosos por su fría brutalidad en combate y su inamovible lealtad a su comandante y a su Primarca, parece que se dedicaron a mantener bajo control a los muchos elementos díscolos de la Legión, y aunque no está confirmado, muchos creen que servían como los verdugos de Curze cuando surgía la necesidad.

Por debajo del Kyroptera estaban los muchos Capitanes de las Compañías. Los pocos de estos que habían sido agraciados con el mando sobre varias Compañías bajo el estandarte de un Batallón o Capítulo recibían varios rangos inconsistentes como Comandante, Señor o Regente entre otros. Aunque estos líderes elevados tenían una autoridad clara sobre las unidades puestas bajo sus órdenes, su poder dentro del conjunto de la Legión era más variable. Un Regente podía tener a un puñado de Capitanes bajo su mando, pero a la vez estar sujeto a las órdenes de otro Capitán si este pertenecía al Kyroptera o había sido exaltado de otra forma.

Del mismo modo que las escuadras y Compañías portaban nombres para distinguirse entre sí, los comandantes de la Legión adornaban sus nombres con apodos y títulos. Muchos de ellos recordaban a la maldita nobleza y las bandas de Nostramo: Señor de la Garra, el Desangrado o el Resucitado Invidente. Unos pocos eran sin duda calculados insultos que o bien quedaron fijados por la costumbre o bien fueron adoptados por sus portadores por perversidad.

Disposición bélica al inicio de la HerejíaEditar

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Amos de la Noche pre-Herejía

En la fecha de la Masacre del Desembarco, los Amos de la Noche habían estado al borde de ser declarados renegados durante años. Aparentemente librando sus propias guerras con poco o ningún interés en contactar con el resto de la cadena de mando de la Gran Cruzada, había pasado algún tiempo desde la última vez que se había hecho una inspección precisa de sus fuerzas. Por tanto, las estimaciones del tamaño de la Legión varían enormemente. Algunas fijan su número de Astartes un poco por encima de los 90.000, y otras más cerca de los 120.000. Se sabe que la Legión siguió reclutando en mundos subyugados durante toda la última fase de la Gran Cruzada, en algunos casos incluso secuestrando a toda la juventud de Sistemas enteros para entresacar aspirantes aptos. Se sabe también que el uso de psicoacondicionamiento rápido y la implantación acelerada de semilla genética eran ampliamente practicados por los Amos de la Noche, lo que refuerza las sugerencias de que sus cifras estaban al menos a la par de las de muchas de las Legiones más numerosas. También es probable que varios destacamentos de Amos de la Noche no acudieran al Sistema Istvaan al estar implicados en otras campañas elegidas por ellos mismos en los rincones sin conquistar de la galaxia.

ArsenalEditar

La Legión de los Amos de la Noche usó una amplia variedad de recursos militares a lo largo de la Gran Cruzada, considerando que hasta las armas y blindados más estandarizados podían ser adaptados y utilizados en su estilo favorito de combate. Transportes blindados de tropas de toda clase eran usados por la Legión para estrellarse profundamente en el corazón de las posiciones enemigas, con sus costados revestidos de grotescos trofeos para sembrar el horror y el pánico en todos aquellos que los contemplaban. Las aeronaves eran usadas para descargar muerte desde el cielo nocturno, descendiendo sin previo aviso para golpear al enemigo donde menos lo esperaba y asegurándose de que no pudiera permitirse ni un momento de descanso o respiro.

También hacían uso de sistemas automatizados como las Tarantula más frecuentemente que muchas otras Legiones, prefiriendo asignar tareas mundanas como la defensa estática a estas armas, además de emplearlas en sus estrategias ofensivas camuflándolas astutamente y programándolas para encauzar a los refugiados enemigos hacia mataderos prediseñados por los maestros artilleros de la Legión.

CreenciasEditar

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Exterminador de los Amos de la Noche.

Los Amos de la Noche eran, y aún lo son en su mayor parte, escépticos. Al no tener una cruzada (sacrílega), ni una creencia unificadora, ni un credo marcial ni lazos de honor, existen solamente para cosechar los despojos de sus razzias y aterrorizar a aquellos que desprecian. La mayoría de ellos (aunque ni mucho menos todos) tienen poco o ningún interés en el Caos, y evitan la compañía de aquellos que sí lo tienen. Su uso de tácticas de terror y su predilección por las acciones de piratería y saqueo son los únicos puntos en común a todos ellos.

Su deseo de causar terror es el centro de la filosofía de los Amos de la Noche. Esto se ha convertido en una especie de ritual, por el cual un Amo de la Noche se esforzará por tener una apariencia atemorizante, haciéndose adornar la armadura con una gran cantidad de adornos y símbolos referidos a la muerte y las pesadillas: cráneos, esqueletos, fauces aladas, efectos de relámpagos, etc.

Cualquier punto de ventaja logrado sobre el adversario, incluida la psicología, es importante para los Amos. Como resultado, no es raro ver que los Amos de la Noche posean una gran variedad de armas personales (algunas muy ornamentadas, antiguas y letales), y que las aprecien mucho.

Una evolución de las tácticas de terror de Konrad Curze es la de obtener la posición dominante en todo momento, especialmente ya antes de comenzar los combates. Para esto, utilizarán la guerra psicológica durante algún tiempo antes del ataque definitivo, o se infiltrarán para emboscar al enemigo.

Los Amos de la Noche, aunque no rechazan el placer de la matanza, no luchan batallas solamente por diversión: sólo luchan cuando pretenden ganar, y además fácil y rápidamente. Siempre intentarán utilizar cualquier truco o trampa que conozcan antes que enfrentarse en una lucha abierta y directa.

Semilla genéticaEditar

Caos marines amos de la noche esclavos

Amos de la Noche masacrando civiles tras la Herejía.

Los Amos de la Noche muestran la más pura de las semillas genéticas en cuanto a resistencia a la mutación, aunque el material genético heredado del Primarca Konrad Curze se caracteriza por una piel extremadamente pálida y un cabello negro como el azabache. Esta es una peculiaridad del melanocroma y las glándulas mucranoides de los Amos de la Noche, y actualmente forma parte de ellos tanto como su capacidad para el dolor y la tortura.

Además de acentuar la palidez de su piel, la semilla genética dio a los aspirantes la capacidad de ver a través de la oscuridad mejor que cualquiera de los miembros de otras Legiones. Este don también es una maldición, ya que les obliga a contemplar la luz de los soles y las estrellas a través de filtros y protecciones ópticas; así, aunque ahora caminen bajo la luz del mundo de la superficie, los guerreros de la VIII aún viven en la oscuridad.

Asimismo, algunos Amos de la Noche pueden mostrar en diversos grados la capacidad precognitiva del Acechante Nocturno. En la mayoría de casos, esto aparece en forma de momentáneos (e incluso subconscientes) flashes sobre el futuro que pueden resultar en un comportamiento paranoico, pero en los raros sujetos totalmente precognitivos, estas visiones aparecen durante dolorosos ataques que pueden durar horas.

Estos ataques proféticos pueden ser muy detallados, a veces ofreciendo hasta varios posibles futuros, de modo que la partida de guerra puede elegir el curso de acciones que mejor le convenga... si bien los estudiosos imperiales esperan que, al igual que su padre genético, los Amos de la Noche precognitivos se vean empujados a llevar a cabo aquellos futuros negativos para sí mismos por la inherente inestabilidad mental de la descendencia de Curze. El precognitivo más famoso de la Legión es el Cazador de Almas ya mencionado, quien es conocido entre los Amos como "El Profeta".

AparienciaEditar

[En construcción, disculpen las molestias.]

Elementos conocidos de los Amos de la NocheEditar

Miembros conocidosEditar

Antes de la Herejía de HorusEditar
  • Zso Sahaal, Maestro de la Garra - Primer Capitán, sucesor de Sevatar.
  • Halasker - Capitán.
  • Quissax Kergai - Señor del Arsenal. Arrasó el mundo forja de Launeus y protagonizó las mutilaciones masivas en el sector Trigony.
  • Uzas - Miembro de la Primera Garra de la 10ª Compañía, luego sucesor de Vandred como Sargento.
  • Cyrion - Miembro de la Primera Garra de la 10ª Compañía.
  • Zell Sar - Miembro de la Primera Garra de la 10ª Compañía.
Post-HerejíaEditar
Talos

Talos, el Cazador de Almas.

  • Halasker - Líder de una partida de guerra.
  • Uzas - Miembro de la Primera Garra, antiguo segundo Sargento de la misma.
  • Cyrion - Miembro de la Primera Garra de Talos Valcoran.
  • Xarl - Miembro de la Primera Garra.
  • Zell Sar - Miembro de la Primera Garra.
  • Variel - Antiguo Apotecario Secundus de los Garras Astrales, después llamados Corsarios Rojos, que ahora forma parte de la Primera Garra de Talos.
  • Vassaago - líder de una partida de guerra.
  • Yehzod - Hechicero del Caos a las órdenes del anterior. Conectado de alguna forma con el Adeptus Mechanicus. Crea algo llamado "La Aguja" para facilitar la cosecha de nuevos miembros para los Amos de la Noche en un Mundo Colmena abandonado. Ni él sabe qué es la Aguja realmente.
  • Haz'Thur (difunto) - Antiguo segundo al mando de Zhara'Shan. Muerto por causas naturales al discutir con su jefe sobre una posible remodelación del organigrama de la escuadra.
  • Zeth - Niño salvaje psíquico que es reclutado tras asesinar a Haz'Thur.
  • Asuramandos - Hechicero del Caos al servicio de Gorsameth.
  • Veert - Capitán, intentó recuperar un artefacto muy importante, pero se lo impidieron los Eldars de Biel-Tan.

ArtefactosEditar

FlotaEditar

  • Príncipe Silencioso (Barcaza de Batalla) - Activa tras la Herejía.
  • Premonición del Cazador (Barcaza de Batalla) - Dirigida en el M41 por el Capitán Halasker.
  • Hoja en la Oscuridad (¿Barcaza de Batalla?) - Dirigida por el Comodoro humano Yul (luego Almirante). Destruida por los Ángeles Oscuros.
  • Praxis Mundi (Crucero) - Destruido por los Ángeles Oscuros.
  • Lady Sapienta (Crucero de Asalto) - Probablemente destruido por los Ángeles Oscuros.
  • Horror Aeternum (Crucero) - Destruido por los Ángeles Oscuros.
  • Rey sin Trono (Crucero) - Destruido por los Ángeles Oscuros.
  • Ofuscador (Crucero) - Destruido por los Ángeles Oscuros.
  • Quintus (¿Crucero de Asalto?) - Activo durante la Herejía, situación desconocida.
  • Pacto de Sangre (Crucero de Asalto) - Activo durante la Herejía, reapareció a finales del M41. Dirigido por el Capitán Vandred Anrathi el Elevado de la 10ª Compañía, fue destruido por los Corsarios Rojos.
  • Eco de Condenación (Crucero de Asalto) - Hermano del Pacto. Activo durante la Herejía, acabó en manos de los Corsarios Rojos. Capturado posteriormente por Talos Valcoran, el Cazador de Almas, fue destruido por los Eldars del Mundo Astronave Ulthwé.
  • Excoriador (Crucero de Asalto) - Hermano del Pacto. Fue casi destruido por los Ángeles Oscuros al final de la Cruzada de Thramas, pero reapareció intacto tiempo después.
  • Serpiente del Mar Negro - Nave activa durante la Herejía.
  • Sudario del Anochecer - Nave activa durante la Herejía, dirigida por el Comandante Ophion.
  • Tenebor - Nave destruida por los Ángeles Oscuros.
  • Hija del Crepúsculo - Nave activa durante la Herejía, se desconoce su destino final.


EtimologíaEditar

En un libro llamado El Corazón de las Tinieblas, de Joseph Conrad, nos encontramos con un personaje llamado Kurtz. La novela fue adaptada en la película Apocalypse Now. En ambos, se narra cómo un hombre abandona las convenciones de la civilización ya que estas se interponen en el camino de lo que debe hacerse. Un genio del mal arquetípico, que elige actuar como una pesadilla para cumplir sus objetivos. Y estas acciones son las que acaban por conducir a su muerte. En la película, un asesino logra entrar en el campamento y acabar con Kurtz. El actor que interpreta al asesino era Martin Sheen cuyo nombre abreviado como M'Shen, es el de la asesina del Acechante Nocturno. Su nombre, Konrad Curze, es una mezcla del de Joseph Conrad y su personaje Kurtz.

Pero también cabe la posibilidad de que sea una alteración de "curse" ("maldición", en inglés). Puesto que el Acechante Nocturno sentía que su vida estaba maldita y sólo era capaz de ver los futuros más negros, esto parece encajar.

Curze comparte también algunas similitudes con Batman: un hombre que pierde a sus padres a temprana edad y se convierte en una cosa a la que los criminales temen. La forma de pesadilla que elige Batman es el murciélago, cuyas alas son parte de la insignia de los Amos de la Noche. Gotham City, con sus oscuras calles, puede ser una fuente para la apariencia de Nostramo. Otra puede ser Giedi Prime, de Dune, hogar de los Harkkonen, un inhóspito mundo industrial con un fuerte elemento criminal.

Pero, ¿de dónde viene el nombre del planeta? Posiblemente del adivino francés Nostradamus (Michel de Nostradame), conocido por sus predicciones de eventos futuros. La mayoría de sus predicciones eran desastres o guerras, sólo los más oscuros de los futuros posibles, como Curze. Pero también hay una novela de Joseph Conrad llamada Nostromo, ambientada en un país de ficción similar al mundo en que creció el Acechante Nocturno. La historia se basa en el aislamiento del individuo.

Lord Acerbus es un Príncipe Demonio de los Amos de la Noche cuyo nombre viene del latín "amargo, lúgubre, oscuro", justo como su Legión.

Leer másEditar

Lista de Ejércitos de Marines Espaciales.

Lista de Legiones Traidoras y Capítulos Renegados.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum Inglés.

  • Index Astartes II.
  • White Dwarf nº 278 (Edición inglesa).

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