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Alexis Polux

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Retrato Alexis Polux puños carmesies.jpg

Retrato de Alexis Polux

Alexis Polux fue el primer Señor del Capítulo de los Puños Carmesíes. Era nativo del planeta Inwit y fue un Hermano de Batalla de la Legión de los Puños Imperiales que se ganó el respeto de su Primarca, Rogal Dorn, en incontables ocasiones a lo largo de la Gran Cruzada y de la Herejía de Horus. Conocido tanto por su enorme tamaño como por su destreza, liderazgo y maestría táctica, Polux dirigió a los Puños Carmesíes durante los primeros 800 años estándar de su existencia. A lo largo de este tiempo, hizo mucho por dar forma a su interpretación del Codex Astartes y sus doctrinas de combate.

HistoriaEditar

Prueba de los Gemelos

Marines alexis polux en pharos.jpg

Alexis Polux en Pharos

Como su futuro Primarca, Alexis Polux se crió en el glacial Mundo Helado de Inwit, en el Cúmulo de Inwit, por una casta de hielo tribal nativa de las Colmenas Heladas de ese mundo. Poco después del redescubrimiento del Primarca Rogal Dorn por el Emperador de la Humanidad a comienzos de la Gran Cruzada, Alexis y su hermano gemelo Helias Polux se sometieron a las rigurosas pruebas para los aspirantes que querían convertirse en Marines Espaciales de la Legión de los Puños Imperiales. Tenían que cruzar las Tierras Astilladas, en la cara oscura de Inwit que nunca había visto la luz del sol. Un lugar donde el frío es tan constante como la noche. Los guerreros de las castas de hielo solo se aventuraban en esa región equipados con trajes ambientales cubiertos de metal, pero aquellos que deseasen unirse a la VII Legión debían cruzar aquel desolado lugar envueltos en pútridas pieles y trapos. Era una prueba, un viaje a través de una realidad de agonía en la que siempre era medianoche, forzando a los potenciales candidatos a aguantar el duro tiempo, la congelación y la peligrosa y salvaje fauna autóctona que acechaba en aquellas tierras congeladas.

Durante el viaje de los hermanos Polux, Alexis fue herido de gravedad cuando una de sus pantorrillas fue atravesada limpiamente por las garras como cuchillas de una bestia sin identificar de seis piernas. Pudo sobrevivir al ataque inicial aunque quedó separado de su gemelo. Alexis dejó un rastro rojo sobre las congeladas dunas, intentando ignorar el dolor incesante y el abotargamiento para poder seguir en movimiento. Sentía que iba a fallar, conforme el insensibilizador frío minaba su voluntad y ganas de vivir, dejando a la bestia que le había herido y le había estado acechando lo que quedase de él. Sin embargo a pesar del duro tiempo, Helias se las compuso para encontrar a su hermano y volver a ponerlo en pie. Helias dió ánimos a Alexis, a pesar de estar sufriendo congelación severa en ambas manos, que ya estaban ateridas y negras con la sangre congelada. Alexis sintió que a pesar de su cercano lazo genético, eran hermanos en todos los sentidos salvo uno: Helias era más fuerte que él, tanto física como mentalmente. Alexis sentía que no habría podido llegar tan lejos sin su gemelo pero Helias se negó a dejar rendirse a su hermano.

Desgraciadamente el destino intervino de nuevo de la forma más inesperada, cuando la criatura de seis patas al fin alcanzó a su presa fugitiva. Los gemelos estaban atrapados, de espaldas a una grieta y con la criatura frente a ellos. La criatura trató de abalanzarse sobre el herido Alexis, que se las compuso para saltar a un lado, pero fue demasiado lento. Las mandíbulas de la bestia se cerraron entorno a su brazo más próximo. Se giró conforme aterrizó, arrastrando a Alexis sobre el hielo. Los dientes desgarraron la carne, provocando que las articulaciones crujieran y enviaran descargas de dolor a lo largo del brazo destrozado de Alexis. Entonces, la bestia lanzó a Alexis contra el suelo, soltando su brazo y poniendo una garra sobre su pecho. Las costillas crujieron y las afiladísimas garras tocaron la piel de Alexis. Helias gritó, distrayendo a la criatura, su espalda contra la grieta, su cuerpo equilibrado y los brazos abiertos como un luchador de lucha libre. La bestia se apoyó en sus seis patas y se lanzó hacia Helias con las fauces abiertas. En el último momento, Helias pivotó y enroscó sus brazos entorno al cuello de la bestia. Entonces giró y la bestia y el movimiento de la bestia lo hizo girar y volar hacia la espectante quebrada. La criatura se las apañó para ser más rápida que Helias de forma que pudo desgarrar la pierna de Helias con sus afiladas garras mientras ambos se despeñaban juntos por la fisura.

A pesar de su propio sufrimiento, Alexis se lanzó hacia la cresta donde apenas consiguió coger a su hermano antes de la caída. El peso que tiraba de él derribó a Alexis. Las garras de la bestia quedaron libres y se desvanecieron en el vacío. Mientras sujetaba a su hermano, Alexis intentaba sujetarse a un saliente de hielo con su brazo bueno, mientras sujetaba a su hermano con el otro, que era un apéndice maltratado. El brazo de Alexis era una ruina lacerada y sangrante, la carne estaba agujereada y masticada por obra de la bestia y el peso de Helias mantenía las heridas abiertas. Sin embargo incluso con tan graves heridas, Alexis intentó alzar a su hermano y alejarlo del oscuro vacío sobre el que pendía, pero no podía. Tras mirarse a los ojos, la comprensión inundó a Alexis. Helias sabía que el brazo de su hermano no tenía ya fuerza para sujetarle y que era su propio brazo rodeando el de su hermano lo que impedía que cayera en las fauces del oscuro vacío sobre el que pendía. En ese momento, sin dejar de mirar a su gemelo a los ojos, Helias tomó la decisión por los dos y soltó a su hermano, despeñandose hacia la muerte. Este trágico suceso afectó profundamente a Alexis Polux y seguiría junto a él el resto de su vida. Pero Alexis sobrevivió a la Prueba y fue aceptado entre las filas de los Puños Imperiales.

Herejía de HorusEditar

Alexis Polux Capitán Puños Imperiales Forge World.jpg

Alexis Polux, Capitán de la 405ª Compañía.

Durante la Gran Cruzada, Polux ascendió al rango de Capitán, dirigiendo a la 405ª Compañía de la VII Legión y se convirtió en uno de los oficiales de mayor rango al ganar una posición en el consejo del Primarca. Cuando Dorn encontró pruebas de la traición de su hermano Horus en el Sistema Istvaan, quiso ir a enfrentarse a él personalmente, ya que quería escuchar la confesión del Architraidor y administrar el castigo con sus propias manos. Pero el deber le retuvo, el deber para con el Emperador y el Imperio de la Humanidad que Horus ahora buscaba destruir. Rogal Dorn y el Primer Capitán Sigismund volvieron a Terra, pero Dorn envió a sus hijos como emisarios de su furia. Llamó a aquel contingente Flota de Retribución. Treinta mil legionarios de los Puños Imperiales, trescientas Compañías y en torno a quinientas naves de guerra se pusieron en marcha hacia Istvaan III, un tercio de la VII Legión, una fuerza con poder para conquistar más de un centenar de mundos, portando la ira de un hermano. El Capitán Polux formaba parte de esta fuerza y servía bajo las órdenes del veterano Capitán Yonnad, señor de la Flota de Retribución.

Cuando la flota de los Puños Imperiales volvió al Espacio Real relativamente cerca del Sistema Istvaan, el poder de la Tormenta de Disformidad que descargaba su ira cerca del Sistema como resultado de la voluntad de los Dioses Oscuros provocó que los Campos Gellar fallasen y los cascos de las naves se deshicieran en fragmentos e incendiaran sus propios reactores. Algunas naves alcanzaron zonas seguras, pero muchos murieron, sus cuerpos escupidos de la Disformidad para congelarse en el vacío interestelar. Se perdieron doscientas naves, cuyos restos comenzaron a orbitar entorno a una estrella olvidada. Encontraron al Capitán Polux en los restos de una de estas naves, uno de los pocos supervivientes. Murieron diez mil Puños Imperiales, una impactante pérdida que se hacía difícil de asumir. Pero aún quedaban trescientas sesenta y tres naves, una fuerza que aún representaba un quinto de la fuerza total de la VII Legión. Yonnad no sobrevivió y como se había decidido que en caso de pérdida Polux debía de sucederle, el mando le llegó a él. A pesar de sentirse tremendamente honrado, Alexis también se sentía terriblemente solo. La verdad es que no temía la responsabilidad de llevar tan enorme peso, pues Yonnad era el mejor Señor de la Flota de la VII Legión y Polux era su mejor pupilo. Pero el nuevo Señor de la Flota de Retribución tenía dudas de ser la mejor opción, pues había entre los supervivientes de la debacle de la tormenta hombres que eran más dignos, comandantes con más experiencia en el campo de batalla y mucho más diestros en el manejo de las armas. Pero los Puños Imperiales seguían las órdenes al pie de la letra, algo que no era fácil de ignorar.

Batalla de PhallEditar

Batalla de Phall Alexis Polux vs Erasmus Golg Abordaje Contrador Puños Imperiales Guerreros de Hierro.jpg

Alexis Polux y Erasmus Golg se enfrentan cuerpo a cuerpo en la Batalla de Phall.

La flota de guerra de los Puños Imperiales había establecido su base de operaciones en el Sistema Phall. Los dos planetas habitables del Sistema eran Mundos Agrícolas sin rasgos destacables, con poca población y sin valor estratégico. Por razones que no podían saber con certeza, la Disformidad estaba en calma en esta región y los Puños Imperiales podían navegar desde y hasta el Sistema con cierta seguridad. Con sus Astrópatas ciegos, la frustración de los comandantes de la Legión estaba en ascenso. A pesar de que unos pocos entre los Capitanes veteranos y los capitanes de la flota tenían roces con las órdenes de Polux, la mayoría de los oficiales no podían encontrar fallo alguno en el joven Señor de la Flota. La flota era vulnerable y el ataque era algo que muy posible y esperado. En esa posición uno necesita crear una sólida defensa para conservar las fuerzas. El despliegue de Polux cubría todas estas necesidades con una directa elegancia. La Flota de Retribución formó una esfera en torno al Mundo Oceánico de Phall II. Cada capitán en la flota dirigía un grupo de batalla de naves más pequeñas. Cada grupo de batalla se movía en un rumbo circular muy preciso en torno al planeta acuático. La totalidad de los grupos recordaba a una jaula giratoria hecha de colas de cometa.

Rápidamente el Capitán Polux estableció una rutina. Mientras se enviaban misiones de exploración de forma regular a la Disformidad, los Astrópatas de la Legión se centraron en intentar atravesar las Tormentas Disformes para poder contactar con Terra, y en particular con los leales atrapados en Istvaan III. La flota se mantuvo en grupos de combate e implacablemente Polux realizaba simulacros y ejercicios con sus Escuadras Rompedoras equipadas con escudos, puliendo sus habilidades de guerra, como si afilaran un arma, convencidos de que solo se perfeccionarían mediante una dura práctica. Querían estar preparados para los inevitables abordajes. Cuando el enemigo llegase, los Puños Imperiales necesitaban estar listos. La opinión del resto, tanto si estaban de acuerdo con Polux como si no, no era importante, la fuerza requiere obediencia, no reflexión.

El ataque traidor, encabezado por Perturabo y sus Guerreros de Hierro, fue repentino e incontenible. Desde su nave insignia, la Sangre de Hierro, el Primarca de los Guerreros de Hierro comandaba el primer centenar de navíos que emergieron simultáneamente de la Disformidad. Las naves de los Guerreros de Hierro abrieron fuego con sus armas, descargando su potente armamento sobre la nave Martillo de Terra. La condenada nave de guerra explotó de forma espectacular debido a una reacción en cadena en sus generadores de plasma ocasionada por la andanada enemiga. Segundos después de la muerte de la Martillo de Terra, doce de sus naves hermanas la siguieron, consumidas por andanadas de torpedos y salvas de Cañones Nova. El Gran Crucero Sulla de los Puños Imperiales disparó una sola salva antes de que el fuego de los Macrocañones enemigos acabara con sus escudos y convirtiera su casco en un montón de chatarra derretida. Los seis Destructores se apiñaron entorno a él y destruyeron su principal reactor de plasma. La Cruzado y la Legado duraron escasos segundos más. Ellas y sus escoltas recibieron el impacto de un trío de Torpedos de Vórtice  y se desvanecieron en la hambrienta oscuridad. Veinticuatro Grandes Cruceros y Barcazas de Batalla componían la vanguardia de la flota de los Guerreros de Hierro. Avanzaban en formación cerrada junto a la nave capitana Contrador. Atravesaron los restos de sus muertos enemigos, con fuego y metal fundido en sus proas. En torno a la Sangre de Hierro había centenares de naves de guerra Traidoras en formación cerrada. Tras ellos cientos y cientos emergían de la Disformidad para reforzar la flota de los Traidores.

En los primeros compases, la flota de los Puños Imperiales se dividió ante la fuerza del ataque. Barcazas de Batalla envueltas en llamas retrocedieron, tratando de quitarse del camino de las armas de los Guerreros de Hierro. Los Cruceros Pesados se retiraban a trompicones, incendiándose uno tras otro, mientras los Cruceros de Asalto, más rápidos, trataban de cubrir la retirada de las naves mayores. Mientras la dorada flota de la VII Legión se hacía pedazos, los Guerreros de Hierro continuaron presionando. Las naves menores inmovilizaban a las naves y las mayores las remataban. Era metódico y despiadado, como un taladro perforando la roca. Introduciendo su flota en el centro de la flota Leal, la estrategia de Perturabo era romper la formación de los Puños Imperiales y luego ir acabando con los Leales grupo por grupo. Esta estrategia dependía de que la flota Leal no pudiera recobrarse de la sorpresa y contraatacar, impidiendo el avance de los Traidores. Sin embargo el Capitán Polux y su flota se recuperaron rápidamente de la sorpresa por el repentino ataque de Perturabo y contraatacaron. A pesar de su larga estancia en Phall, los hijos de Dorn se habían mantenido todo el tiempo listos para el combate. Esta política dio sus frutos en el momento en que los Puños Imperiales empezaron a concentrar el fuego en la vanguardia de la flota de los Guerreros de Hierro.

Los largos meses de planes y las incontables horas de entrenamiento habían servido para esto. La Flota de Retribución estaba lista para resistir un ataque, aunque se enfrentaron a uno muy superior al que Polux había llegado a preparar. Los Guerreros de Hierro sufrieron pérdidas, pero su fuerza se mantenía. Si los Puños Imperiales no hubiesen mantenido la formación al principio de la batalla, habrían sido aniquilados. Si hubieran intentado luchar cara a cara con los hijos de Perturabo, habrían sido masacrados. Los Guerreros de Hierro conocían las debilidades de sus oponentes y viceversa. Perturabo esperaba pillar a los Leales con la guardia baja y sin preparación, pero la formación de sus oponentes no se resquebrajó. La defensa de los Puños Imperiales se puso de nuevo en marcha funcionando como un reloj, presentando una fortaleza hecha de grupos de ataque móviles, desdeñando la defensa y lanzando contraataques contra sus enemigos. Los navíos más lentos abrían fuego, separando naves Traidoras de la formación, mientras en las zonas exteriores de la esfera de batalla veloces grupos de ataque acechaban los límites de la formación de la flota de Perturabo. Atacaban una y otra vez, incapacitando, destruyendo, eliminando naves de los márgenes de la formación de los Guerreros de Hierro como un cuchillo separando la carne de la grasa. La flota de los Guerreros de Hierro se estaba desmontando a sí misma intentando enfrentarse a los Puños Imperiales, sangrando con cada vano intento. Los Puños Imperiales se habían recobrado y estaban empezando a inflingir serias bajas. Los Guerreros de Hierro seguían contando con superioridad numérica, pero ese margen empezó a descender rápidamente.

Los Puños Imperiales concentraron el fuego en la vanguardia de la flota de Perturabo. El impacto de este ataque fue devastador para los Traidores ya que las naves de vanguardia fueron aniquiladas en la tormenta de fuego. Tras la destrucción de la vanguardia, las naves de los Guerreros de Hierro interrumpieron su ataque para reagruparse. Esto dio la oportunidad a la Flota de Retribución de tomar la iniciativa, pero antes de tener ocasión, los astrópatas recibieron un comunicado de crítica importancia para sus comandantes. Los astrópatas habían conseguido establecer contacto con Terra, y la VII Legión tenía órdenes urgentes de volver a la cuna de la Humanidad. Estas órdenes estaban imbuidas de la máxima prioridad y estaban firmadas por su Primarca, Rogal Dorn. Los Puños Imperiales de la Flota de Retribución no dejarían que nada les restrasara para cumplirlas. Al mismo tiempo, una ruta se abrió en las Tormentas Disformes y los Puños Imperiales no podrían saber cuanto iba a durar. Si querían obedecer a su Primarca, los Astartes tendrían que retirarse de Phall ahora que aún podían atravesar el Empíreo. Sin embargo, si seguían luchando contra Perturabo y su Legión, los Leales tenían la oportunidad de lanzar un contraataque e inflingir un daño tan severo a los Guerreros de Hierro que muy probablemente no podrían recuperarse. Pero tenían órdenes, y la voluntad de Rogal Dorn era que volvieran a Terra a la primera oportunidad. Y así, soportando horribles pérdidas, el Capitán Polux ordenó a la Flota de Retribución de los Puños Imperiales que se retirase del inmenso campo de batalla estelar y escapara a Terra mientras podía.

Segunda FundaciónEditar

Tras la inevitable y trágica conclusión de la Herejía de Horus, Roboute Guilliman, Primarca de los Ultramarines, publicó el Codex Astartes. Con su creación, el Primarca exigió a sus hermanos que siguieran su ejemplo y dividieran sus Legiones en Capítulos de 1000 Marines Espaciales. Inicialmente Rogal Dorn se opuso a esto. Creía que en ese momento más que nunca los Astartes debían permanecer unidos en las Legiones para proteger al Imperio de los restos de las Legiones Traidoras. Este conflicto fue aumentando la tensión entre los Primarcas y llegó al punto de la confrontación conforme sus discusiones se volvían más apasionadas. Finalmente, Dorn decidió ceder ante las pretensiones de su hermano y dividir su Legión antes que correr el riesgo de otra guerra civil en el seno del Imperio. Tras la decisión, Dorn dividió a su Legión en varios Capítulos Sucesores, siendo los primeros los Templarios Negros y los Puños Carmesíes. Los Puños Carmesíes fueron elegidos entre los Astartes más jóvenes de la Legión, con la excepción de sus oficiales que eran todos veteranos. Aunque estos Hermanos de Batalla estaban rigurosamente entrenados y eran firmemente leales, componían el estrato más equilibrado de la Legión. Por ello, el nuevo Señor del Capítulo sería capaz de implantar las nuevas técnicas y enseñanzas del Codex Astartes. Alexis Polux fue elegido por el Primarca Rogal Dorn para dirigir el recién fundado Capítulo de los Puños Carmesíes como su primer Señor del Capítulo. Recordado por su Capítulo como el Gran Padre, Polux dirigiría a los Puños Carmesíes durante sus primeros 800 años de historia. En este tiempo, hizo una incuestionable labor para adaptar su interpretación del Codex Astartes y sus doctrinas de combate.

El Señor del Capítulo Polux reorganizó a sus Hermanos de Batalla en una estructura que seguía los dictados del Codex Astartes de forma muy estricta, aunque mantuvo muchas de las tácticas y tradiciones que había aprendido de la mano de su Primarca entre los Puños Imperiales. Por este motivo los Puños Carmesíes se mantuvieron como expertos en tácticas defensivas, igual que sus progenitores. El Capítulo también mantuvo la tradición de permitir a un solo Hermano de Batalla asumir la heráldica y el rango de Paladín del Emperador antes de entrar en un conflicto de gran importancia, pero esta práctica se ha invocado en raras ocasiones. Los Puños Carmesíes son uno de los doce Capítulos Sucesores que junto a los Puños Imperiales participan en el Festín de Espadas. A lo largo de los siglos, el Capítulo ha desarrollado sus propias tradiciones, como mantener una serie de días sagrados cada año. Estos días están dedicados a honrar y conmemorar, que no adorar, al Emperador, a su Primarca y al Gran Padre Polux. El Capítulo ha acogido plenamente el Codex Astartes, incluyendo el núcleo de su filosofía y su consideración a los preparativos bélicos. Su uso de la historia oral para recordar las acciones de sus ancestros, su habilidad para adaptarse para combatir a centenares de razas de xenos y su aptitud para todos los tipos de combate convierten a los Puños Carmesíes en un Capítulo capaz de derrotar a un amplio abanico de oponentes, una lección que se ha aprendido en el curso de sus extensas Cruzadas.

MuerteEditar

Alexis Polux cayó ocho siglos terranos después de la fundación de los Puños Carmesíes en una batalla por un Sistema sin nombre codificado como HR8518. El Sistema estaba ocupado por una raza alienígena desconocida que fue conocida como los Scythians. Estos perversos xenos eran una especie de monjes guerreros que marchaban a la batalla empuñando terribles armas venenosas, y fue un proyectil envenenado el que alcanzó al Señor del Capítulo en la sien y acabó con su vida. Se dice que luchó contra el veneno durante días, antes de que su metabolismo sobrehumano se diera por vencido. Tras su muerte, sus fuerzas pusieron en práctica sus últimos planes y así fue como se consiguió expulsar a los xenos del Sistema Estelar tras una corta pero sangrienta campaña de exterminio en la que los Scythians sintieron el verdadero poder del Imperio. Desde entonces los xenos se han enzarzado muy pocas veces en batalla con las fuerzas imperiales, prefiriendo lanzar sigilosas incursiones y asesinatos en los que sus aberrantes, turbios y deshonrosos métodos pueden prevalecer. 

DescripciónEditar

Alexis Polux era conocido por su inmenso físico, pues se alzaba más alto que todos sus Hermanos de Batalla. Incluso sin su servoarmadura, seguía dejando enanos a otros guerreros Astartes. Además de su poderío físico, también era bien conocido por su astuto liderazgo y destreza táctica. Polux era un formidable Señor de la Flota y un experto en combate en el vacío. El ascenso de Alexis Polux en la jerarquía de los Puños Imperiales fue meteórico, pues sus superlativas habilidades de combate y su potente ingenio táctico le elevaron a comandar a otros Veteranos con mucha más experiencia práctica.

Armamento y equipoEditar

En la Batalla de Phall, Alexis Polux iba equipado con un Escudo Tormenta modelo Vigil, una servoarmadura reforzada para la lucha en el vacío espacial y un Halo de Hierro, e iba armado con un Puño de Combate artesanal (en el que iba acoplado un Combifusión) y granadas de fragmentación y perforantes.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Wikihammer 40K UK.

  • Deathwatch: Honour the Chapter (Juego de Rol).
  • Horus Heresy: Collected Visions.
  • White Dwarf nº 288 (Edición estadounidense).
  • Shadows of Treachery - The Crimson Fist, por John French.
  • The Horus Heresy III.

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