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Icono de esbozo Por orden de su Santísima Majestad, el Dios-Emperador de Terra. La Sagrada Inquisición declara este artículo En Construcción por nuestros escribas. Si encuentra algún problema o falta de devoción por su parte, notifíquelo, un acólito del Ordo Hereticus estará encantado de investigarlo.


Los Ángeles Sangrientos (Blood Angels en inglés) fueron la IX Legión de Marines Espaciales que el Emperador creó para su Gran Cruzada. Su Primarca era Sanguinius, y su mundo natal Baal.

En combate, la Legión de los Ángeles Sangrientos era la encarnación de la ira del Emperador hacia aquellos que rechazaban el regalo de la Unidad. Liderados por su angelical Primarca Sanguinius, su venida no era nada menos que un juicio apocalíptico descargado sobre los culpables desde las alturas, y descendiendo de los cielos sobre alas de fuego, la Legión conquistó mundos humanos perdidos tanto por su furia sobrenatural como por el terror y el pasmo que engendraba. Naciones enteras cayeron de rodillas, acobardadas por la furia y el esplendor de estos "ángeles rojos", por temor a perecer bajo las brillantes espadas de los Marines Espaciales. A los xenos no se les daba este cuartel, y la ira de la Legión se manifestaba como una marea de carnicería implacable que solo amainaba tras lograr el exterminio absoluto.

Sin embargo, durante la Herejía de Horus sufrieron un gran golpe: la pérdida de su padre angelical a manos del Señor de la Guerra Horus durante la Batalla de Terra. Su muerte fue tan terrible que dejó una cicatriz en todos y cada uno de los miembros de la Legión y, desde aquel oscuro día, se murmura que los Ángeles Sangrientos portan una terrible maldición en la sangre.

HistoriaEditar

Orígenes de Sanguinius y los baalitasEditar

Artículo principal: Sanguinius

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Quizá la creencia más herética que existe en el Imperio es que los Primarcas fueron tocados por el Caos desde su infancia. Los eruditos imperiales creen que los precursores del Adeptus Astartes fueron sustraídos de sus cámaras de gestación por los Poderes Ruinosos. Algunos piensan que la magia que rodeaba a los Primarcas, invocada por el propio Emperador, los protegía de todo mal. Se dice que por este motivo, en vez de ser destruidos, fueron enviados cada uno a un punto de la galaxia: para que no pudieran crecer junto al Emperador y bajo el amparo de Terra.

Tiene sentido que los Poderes del Caos intentaran pervertir la obra del Emperador, pero la posibilidad de que alguno de los Primarcas fuera alterado por el Caos en su infancia es, sin duda, absurda.

Los habitantes del desolado planeta Baal no fueron nunca lo suficientemente avanzados culturalmente como para guardar anotaciones escritas de su historia. No obstante, la tradición oral de la tribu baalita conocida como La Sangre describe las alas del niño Sanguinius desde el momento en que fue hallado, en el lugar conocido como La Cuna del Ángel. Sin duda, Sanguinius era una criatura angelical en cuerpo y alma.

Gran parte de las parábolas y de los salmos que aún hoy recita La Sangre han sido transcritos por los Bibliotecarios de los Ángeles Sangrientos a lo largo de los años (los equivalentes actuales de la tribu baalita aseguran contar con descendientes de la línea original entre sus filas) y se mantienen con gran pompa y reverencia en los archivos capilla de los Ángeles Sangrientos.

Por todo esto, se desconoce la historia de la tribu hasta el descenso de Sanguinius. Hay que asumir que se trataba de una típica tribu de Baal Secundus, un miserable grupo de personas sin dioses ni creencias que luchaba para salir adelante en un planeta tan inhóspito. Baal Secundus tiene niveles de radiación que acabarían con un hombre desprotegido en cuestión de segundos. Por tanto, es normal que, cuando los integrantes de La Sangre encontraron tendido sobre las ardientes arenas un inmaculado querubín a salvo pero desnudo y con unas minúsculas alas plumadas, pensaran que se trataba de un mutante.

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Se cuenta que, paradójicamente, muchos de los integrantes de la tribu quisieron acabar con el pequeño que, años más tarde, sería su salvador. Aunque una blasfemia como esta es inexplicable, hay que entender que las tribus baalitas de aquel entonces estaban compuestas por meros bárbaros. Aun así, tuvieron que sentir la divinidad de Sanguinius incluso antes de que este hablara, puesto que la compasión prevaleció y se llevaron con ellos al niño, más perfecto y completo que ellos en cualquier aspecto.

Aunque los detalles de la infancia de Sanguinius se han perdido en el tiempo y la memoria, los sucesos más notables de su infancia han sido contados una y otra vez. Una de estas historias cuenta que, antes de que hubieran pasado tres semanas desde su hallazgo, ya tenía la apariencia de un niño de varios años y era capaz de andar perfectamente. Demostró esta capacidad cuando escapó a la vigilancia a la que le sometía la tribu. Cuando sus guardias lo encontraron, el niño se había adentrado en la guarida de un escorpión de fuego baalita, un grotesco depredador que tiene dos veces el tamaño de un ser humano. El infante desarmado acabó con el escorpión pese a que este le clavó varias veces su gran aguijón y le inoculó grandes cantidades de veneno. La tribu comió bien aquella noche.

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Los Ángeles Sangrientos contra los Orkos.

Al igual que el resto de Primarcas, Sanguinius alcanzó un gran tamaño, como sus alas. Estas eran tan blancas y virginales como las de un cisne, pero fuertes como las del Águila Imperial. Con ellas volaba por encima de los aterrorizados y devotos habitantes de Baal.

Solo un año después de que fuera encontrado en La Cuna del Ángel, Sanguinius era ya más alto que ninguno de los hombres que nunca se hubiesen visto en Baal o en sus lunas. Sus formas eran perfectas y su belleza era tal que muchos no se atrevían a mirarlo por si su visión cegaba su impura mirada. Podía caminar bajo los más duros rayos del sol mientras su familia adoptiva tenía que parapetarse de ellos con unos pesados trajes antirradiación. Podía abrirse camino entre las rocas con sus propias manos, paralizar a un animal con su mirada y elevarse en los cielos para echar un vistazo desde los aires tal y como lo haría un dios. Al tiempo que Sanguinius maduraba, la tribu prosperó bajo su guía.

La transcripción de un mito baalita llevada a cabo por el eminente erudito Hyriontericus Lucidio (345.M33) ha sido preservada con sumo cuidado entre los tomos altar de los Ángeles Sangrientos. Las palabras de la siguiente cita fueron recogidas inalteradas en el libro de Lucidio Escritura Baalita, transcritas tal y como las pronunció el anciano Imrait'il'thax:

"Ellos, los mutantes caníbales, eran cientos, muchos más que nosotros. Lanzaban cuchillas por boca, miraban con ojos, agarraban espadas roñosas y escudos con manos. Sabíamonos muertos en aquel instante. Entonces el Ángel llegó para ayudarnos. Él, el Inmaculado, no quería que nos sucediera nada malo. Primero lanzó un rayo blanco y, luego, con la muerte andando su lado, una cosa roja. Sus ojos y corona parecían ardientes, intensos. Una brillante corona de violencia, una tormenta de arena de destrucción. Quedámonos perplejos ante la belleza de su danza. Y luego no había mutantes, solo silencio y bajó ante nosotros, goteando sangre, y permaneció inmóvil como una lápida."

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Marine Espacial de los Ángeles Sangrientos Pre-Herejía.

Sanguinius pronto llegó a lo más alto de la sociedad de Baal Secundus y, bajo su liderazgo, las tribus baalitas purasangre se unieron para combatir a los mutantes que se habían extendido como una plaga por Baal. Aunque eran muchos menos, los purasangres ganaron la guerra contra los desalmados mutantes. El divino y perfecto liderazgo de Sanguinius, junto con su absoluta maestría en el combate cuerpo a cuerpo, acabó con la epidemia que amenazaba con infestar todo Baal Secundus. En batalla, su ira era total e imparable. Y pasó lo inevitable: Sanguinius empezó a ser adorado como un dios por sus seguidores. Pensaban que el paraíso aguardaba a todos aquellos que siguiesen los pasos carmesíes del Ángel.

Y fue así como, cuando el Emperador llegó a Baal, su hijo perdido se sentaba en la cabecera del Cónclave de la Sangre. La Suma Majestad de la Humanidad había interpretado correctamente los símbolos que le habían hecho creer que uno de los Primarcas se hallaba en Baal Secundus y condujo a sus mejores hombres hasta la superficie de este planeta.

[Nota: En este punto, los eruditos dejan de relatar la historia según las fuentes baalitas (aunque estas fueron registradas diligentemente), puesto que el séquito del Padre de la Humanidad incluía muchos personajes distinguidos y escribas artesanos que recogieron todo lo que sucedió en aquel momento.]

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Se sabe que el Emperador entró en la sala excavada en la roca viva del Monte Serafín durante el clímax del Cónclave de la Sangre. Sanguinius estaba secundado por diez mil purasangres. El Emperador caminó entre sus filas, una figura dorada que sobresalía entre los guerreros de La Sangre. Pero el Emperador sabía ser humilde de igual manera que era divino y se mantuvo allí como un servidor más del Primarca. Sanguinius ofreció un discurso que alegró las almas de sus gentes y que les dio algo más que esperanza. Cuando acabó, se elevó sobre ellos con sus alas y los hombres prorrumpieron en un grito que retumbó en toda la sala. Ahora, el Emperador sabía sin duda que se encontraba ante uno de sus hijos perdidos.

Cuando el Emperador se acercó a él, Sanguinius reconoció inmediatamente al Emperador. Muchos piensan que la habilidad de Sanguinius para ver el futuro le había avisado de la llegada del Emperador, lo que explicaría su reacción. Cayó a sus pies mientras lágrimas de cristal corrían por sus mejillas. Donde estas caían, crecían flores de alabastro sobre la arena de Baal Secundus. El Emperador le obligó a que se levantara y le mirara a los ojos. Vio que su hijo era puro de obra y pensamiento y que poseía parte de su propia fuerza y nobleza.

Así fue como nacieron los Ángeles Sangrientos bajo el abrasador sol de Baal.

Herejía de HorusEditar

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Sacerdotes Sanguinarios

Los Ángeles Sangrientos, de todos los guerreros del Emperador, muestran quizás el mayor grado de transformación de su carne desde sus orígenes mortales a los Marines Espaciales en los que se convertirán. Los efectos de esta transformación son incluso más pronunciados de los que sufren los Lobos Espaciales o los Salamandras, los cuales poseen sus propios estigmas. La agresiva reescritura de la hélice genética que produce la sangre de su Primarca es capaz de transfigurar los retorcidos y marcados por la radioactividad habitantes de Baal, creando los guerreros perfectos, iconos vivientes del ideal físico de las Legiones Astartes, cada uno un eco de su Primarca, llamado el Ángel, Sanguinius en su temible gloria.

No obstante, hay un precio para este poder y el proceso de transformación es más arcano, elaborado y doloroso que cualquiera realizado por otra Legión. Incluso con la transfusión directa de la sangre del propio Primarca para estabilizar el proceso, el ratio de bajas entre los aspirantes es terroríficamente alto. Los hay que argumentan también que las cicatrices mentales sufridas por los que sobreviven les cambian profundamente, otorgándoles un sentido de causa y propósito que se manifiesta en un extremado e irracional fanatismo que raya la locura, una seguridad en la causa que puede transmutarse en un instante en rabia maníaca cuando es desafiada.

En combate los Ángeles Sangrientos son la encarnación de la ira del Emperador sobre aquellos que rechazan el don de la Unidad y su llegada a menudo es nada menos que el juicio apocalíptico sobre los culpables. Su ataque sobre un mundo humano no aliado comienza por los implacables asaltos sobre los puntos más fuertes de resistencia enemiga. Descendiendo de los cielos con alas de fuego, la Legión combate tanto a través de su furia sobrenatural como del miedo y el asombro que producen. Al comienzo de sus ataques, los objetivos elegidos son borrados de la existencia y, testigos de la batalla, mundos enteros caen sobre sus rodillas cobardemente antes de que la ira y esplendor de estos "ángeles carmesíes" les hagan perecer bajo sus espadas flamígeras. Contra los xenos no se da cuartel y la ira de los Ángeles Sangrientos es una marea de imparable carnicería que sólo desaparece cuando el total exterminio ha sido conseguido

Posiblemente, de entre los Capítulos Leales, fueron los Ángeles Sangrientos quienes más sufrieron los efectos de la Herejía de Horus, pues el trágico destino de su Primarca ha marcado a la Legión desde entonces. El Señor de la Guerra Horus, que un día fue el Primarca en el que más confiaba el Emperador, se alió con los poderes del Caos y su traición al Imperio fue tan grande que aún hoy es recordada.

Gracias a una serie de eventos, Horus se las ingenió para convencer y coaccionar a algunos Primarca y ponerlos en contra de su propio padre y mentor, el Emperador. Estos hechos culminaron con el ataque de las fuerzas combinadas del Señor de la Guerra Horus al Palacio Imperial. Los Marines Espaciales se enfrentaron contra Marines Espaciales, traidores contra leales, hasta que el símbolo del divino poder del Emperador estuvo a punto de caer. El Caos tenía las de ganar; los poderes que Horus había conseguido de los Dioses del Caos a cambio de su alma inmortal eran inimaginables.

Sanguinius está inmortalizado en las vidrieras del Sanctus Praetoria Imperator representando el momento en que luchaba por encima de los combatientes, batiendo sus alas, enfrentándose y venciendo a Daemons tan poderosos que hubieran sido capaces de hacer enloquecer a grandes héroes con una sola palabra. Él solo contuvo desde las almenas a los Demonios que pretendían entrar en el Palacio. Llegó un momento en el que tuvo que utilizar sus manos desnudas para acabar con sus adversarios. Las clavaba en el pecho del enemigo y extraía sus corazones aún palpitantes. Aunque su cuerpo estaba completamente manchado de sangre, sus alas se mantuvieron impolutas en todo momento. Muchas son las fuentes que hablan de la valentía de los Ángeles Sangrientos y de su heroica defensa del espaciopuerto del Muro de la Eternidad. Aunque murieron cientos de Ángeles Sangrientos, causaron un mar de bajas como nunca antes se había visto. Muchos relatan cómo un brillante halo de luz bañaba a los hijos de Sanguinius mientras su Primarca volaba por encima de los enemigos acabando con ellos con una espada de fuego. Pero fue en la Barcaza de Batalla de Horus, la Espíritu Vengativo, donde Sanguinius prestó su mayor servicio al Emperador.

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El mismísimo Señor de la Guerra se preparó para teleportarse a la superficie del planeta y así supervisar la destrucción de su antiguo señor. Pero entonces un Demonio de la Disformidad le susurró al oído lo que él había estado temiendo. Una flota leal al Emperador bajo las órdenes de Leman Russ y Lion El'Jonson con un ejército de Lobos Espaciales y de Ángeles Oscuros se encontraba a tan solo unas horas de distancia. Iba a llevarle días tomar por completo la última fortaleza de la Humanidad, aunque Horus bajara para ponerse al mando de las tropas. Todo parecía indicar que al Señor de la Guerra se le había acabado el tiempo, y que su apuesta había fallado.

Horus fue el primero en corromperse, tenía el poder de un dios y la astucia de un Demonio. Por eso decidió intentar una última jugada a la desesperada. Todavía podía asesinar al Emperador. Dio la orden de bloquear todas las comunicaciones por red para que los defensores no pudieran tener noticias de sus salvadores, y luego llevó al máximo la capacidad de sus poderes psíquicos para que el Emperador no pudiera enterarse de ello. Por último bajó los escudos de su nave de mando. Se trataba de una invitación y desafío personal que sabía perfectamente que el Emperador no podría rechazar. Le estaba ofreciendo la oportunidad de acabar de una vez por todas con el enemigo que le había hostigado durante tanto tiempo.

El Emperador, junto con Sanguinius, Rogal Dorn y una escuadra de Custodios, no tardó ni cinco segundos en teleportarse al interior de la Barcaza.

El Origen de La ImperfecciónEditar

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Ángeles Sangrientos combatiendo al Caos.

Artículo principal: Imperfección

Podría separarse la Imperfección en sus dos manifestaciones principales: La Sed de Sangre y la Rabia Negra.

En cuanto a la primera, surgió en Signus Prime, cuando Sanguinius fue incapacitado por Ka'Bandha y tuvo que presenciar como éste masacraba a sus hijos. Éstos entraron en un estado de locura gracias al cual consiguieron salir del pozo de sangre al que les había enviado Horus. Ésta Sed de Sangre les acompañó ya en la Batalla por Terra y a lo largo de todos los milenios siguientes.

En cuanto a la Rabia Negra, surgió en el combate entre Sanguinius y Horus. Se cree que Sanguinius tuvo que sufrir graves daños psicológicos a manos de Horus quien, según creen muchos Ángeles Sangrientos, no podía equipararse a su Primarca en combate singular. Horus, en su ilimitada maldad, se aseguró de que la muerte de Sanguinius fuese la más dolorosa y enloquecedora que pudiera sufrir.

El asalto psíquico del Señor de la Guerra no solo se sintió en toda la galaxia, sino que ha trascendido el paso del tiempo y resuena en las mentes de sus hijos. El sacrificio del Primarca duró lo suficiente como para que el Emperador pudiese alcanzar al Traidor, al que ajustició, no sin que esto le costase un alto precio. El dolor infligido al Primarca fue de tal envergadura que todos sus hijos, sin excepción, lo sienten en su corazón.

El sacrificio de su fundador aún resuena en los corazones de cada uno de ellos y lo hará por siempre; y sus almas siempre se sentirán contrariadas ante la muerte de Sanguinius. Estos recuerdos heredados son tan vívidos que los Ángeles Sangrientos suelen experimentar lo que se conoce como Rabia Negra, mediante la cual entran en comunión con su Primarca.

Cuanto más viejo es un Ángel Sangriento, y cuantas más batallas presencia y derramamientos de sangre lleva a cabo, se vuelve más propenso a contraer la Rabia Negra.

Tras la HerejíaEditar

Sanguinius, sabedor del destino que iban a tener todos los que le acompañaban al Espíritu Vengativo, insistió en que su Heraldo Azkaellon, de la Guardia Sanguinaria, permaneciese en Terra a fin de que la Guardia Sanguinaria no se extinguiera del todo y pudiese reconstruirse a partir de ése único superviviente y servir como un faro de esperanza en los días que estaban por venir.

Con todo el dolor de su corazón Azkaellon accedió a cumplir los deseos del Primarca, ya que, aunque anhelaba volver a luchar una última vez junto a Sanguinius, ni se le pasaba por la cabeza hacer peligrar la confianza depositada en él.

Todos los hermanos de armas de Azkaellon y su propio padre murieron en el Espíritu Vengativo; pero él fue la figura clave de los Ángeles Sangrientos en los dolorosos y turbulentos años que siguieron al fin de la Herejía. La muerte de Sanguinius les había dejado sin una línea sucesoria clara y diversas facciones dentro de sus filas se estaban polarizando en torno a los principales candidatos al puesto de Señor del Capítulo. Además, muchos de sus hermanos habían muerto en Signus Prime o entre las ruinas de Terra, y los efectos de lo que después llegaría a conocerse como "La Imperfección" empezaban a extenderse, enturbiando el futuro de la antaño gloriosa Legión.

Sin embargo, fue Azkaellon quien en última instancia vió claro cual debía ser el destino de los Ángeles Sangrientos. Fue defensor de la adopción del Codex Astartes, supervisó la separación de la Legión en los diversos Capítulos que existen hoy en día y se aseguró de que el legado de Sanguinius y de la Guardia Sanguinaria perdurara no sólo entre los propios Ángeles Sangrientos sino también entre sus Capítulos Sucesores; argumentando que de entre todos los problemas y dudas que asaltaban a los Ángeles Sangrientos su nuevo orden de batalla era lo menos preocupante.

Acciones notablesEditar

  • El origen de las legiones (M30): Utilizando ciencias arcanas, el Emperador crea el arma con la que conquistará la galaxia para la Humanidad: los Marines Espaciales. Entre las Legiones creadas en esta Primera Fundación están los Ángeles Sangrientos, cuyas hazañas pronto les harán merecedores de grandes honores.
  • Hijos del Ángel (M30): La Gran Cruzada llega a Baal y los Ángeles Sangrientos se reúnen con su Primarca, Sanguinius. Probablemente el mejor de los hijos del Emperador, Sanguinius lleva a su Legión a alcanzar aún mayor gloria.
  • Una galaxia de dolor (M31): Corrupto por los Dioses del Caos, el Señor de la Guerra Horus lleva a la mitad de las Legiones de Marines Espaciales a la perdición. El incipiente Imperio queda dividido por esta guerra civil que culmina con la Batalla de Terra. En el punto álgido de la batalla el Emperador, Sanguinius y Rogal Dorn se teleportan a la Barcaza de Batalla del Señor de la Guerra con sus mejores paladines. Sanguinius y toda su Guardia Sanguinaria salvo un miembro, se unen al ataque a pesar del aciago presentimiento del Primarca. Ciertamente, su guardia cae uno a uno y el propio Sanguinius muere luchando contra Horus. Aunque su noble sacrifico permite derrotar a Horus, el Primarca angelical desencadena inadvertidamente una terrible Imperfección en la semilla genética de su Legión. La maldición atormentará a los Ángeles Sangrientos por siempre jamás.
  • Una sucesión azarosa (ca. M31): Tras la Herejía de Horus se implanta el Codex Astartes de Roboute Guilliman en todo el Imperio. Divide a las Legiones de restantes, diseminando sus efectivos por la seguridad del Imperio. Bajo la tutela de Azkaellon, el único Guardia Sanguinaria de Sanguinius superviviente, la Legión de los Ángeles Sangrientos se separa en el Capítulo de los Ángeles Sangrientos y en sus sucesores de la Segunda Fundación. Tras haberse cerciorado de que las tradiciones e identidad de los Ángeles Sangrientos se salvaguardarán a perpetuidad, Azkaellon desaparece de todos los registros del Capítulo. Pronto se hace patente que el defecto de los Ángeles Sangrientos también afecta a sus sucesores; la maldición se lleva a más hermanos de batalla cada año.
  • La Liberación de Blackstar (344.M33): La tormenta Disforme Korinthus amaina y deja ver que el sistema Blackstar está en manos del Caos. Más de la mitad del Capítulo de los Ángeles Sangrientos se moviliza para liberar a los ciudadanos imperiales de esos mundos. La guerra dura dos años y enfrenta a los Ángeles Sangrientos a una coalición de Amos de la Noche, Guardia de la Muerte y Portadores de la Palabra. Los Ángeles Sangrientos vencen a sus enemigos entre los fuegos nucleares de la batalla de Neverwish, enviándolos de vuelta a la Disformidad. El coste es elevado, pero recuperan un gran sistema para el Imperio.
  • El Escudo de Sanguinius (400.M35): Alzamientos tectónicos en el mundo remoto Ironcel V desencadenan un ¡Waaagh! masivo. Miles de millones de Orkos desalojados surcan el espacio liderados por una bestia llamada Krujeeztrellaz. Su ¡Waaagh! asola el mundo virgen de Ledrith, aplasta la flota renegada de Lord Bovarshik y desciende sobre el sistema Redhaven. Sin embargo, una fuerza combinada de Ángeles Sangrientos, Astra Militarum y Caballeros Imperiales de la Casa Griffith lo paran en seco. La defensa está coordinada por el Señor del Capítulo Leonid Castivarus y es magistral tanto en planteamiento como en ejecución. La guerra prosigue durante muchos meses y varios mundos Imperiales son invadidos, aunque finalmente el ¡Waaagh! agota todas sus fuerzas frente al llamado Escudo de Sanguinius y es totalmente destruido.
  • Una Reunión de Héroes (266.M37): Una fuerza combinada de Ángeles Sangrientos, Ángeles Descarnados y Bebedores de Sangre se enfrenta a fuerzas traidoras en el mundo arqueotecnológico de Hell’s Hollow. Aunque las huestes de cultistas caen rápidamente, el ataque se produce demasiado tarde para impedir que se complete un ritual herético. El velo ha sido perforado y una marea de Demonios se escabulle por las macrociudades de Hell’s Hollow. Los Ángeles Sangrientos y sus hermanos reaccionan con su valor y aplomo característicos. El grueso de la fuerza de asalto se despliega en una serie de acciones de contención, frenando a la marea lo bastante para que la Compañía de la Muerte caiga sobre la sede del ritual. En una orgía de violencia, los hermanos de batalla de armadura negra masacran todo lo que encuentran y sellan la brecha a costa de sus propias vidas.
  • Un revés sangriento (676.M40): Durante los feroces combates de la luna montañosa Tytus, la Fuerza de Asalto Alenso sucumbe en pleno a la Sed de Sangre. Aunque atacan a los pieles verdes con una furia incontenible, los Ángeles Sangrientos son rodeados rápidamente. Enterrados bajo una inexorable marea verde, parece que la Fuerza de Asalto Alenso está perdida, pero en el último momento, un salto de combate de la 46a Aerotransportada Elysiana rescata a los Ángeles Sangrientos del desastre. Después de la batalla, el Capitán Alenso elogia personalmente al Coronel Vandegrahst de los Elysianos, demostrando una humildad que deja sin palabras al oficial del Astra Militarum.
  • Un Botín Arrebatado (187.M41): Durante casi una década, los mundos crepusculares del sistema Shadowblight han sufrido una depredación continua por parte de bandas de Eldars Oscuros. Ese cruel destino lleva mucho tiempo oculto por un escudo ilusorio generado por balizas-espejo commorritas. Sin embargo un trío de Bibliotecarios de los Ángeles Sangrientos detectan el engaño y vuelcan su formidable poder mental en perforar el espejismo. Al hacerlo dejan al descubierto esos miserables mundos y a sus sorprendidos torturadores. Bajo las órdenes de los tres Bibliotecarios, un furibundo contingente desciende para castigar a los arrogantes xenos. La campaña subsiguiente es cruenta en extremo y enfrenta la furia de los Ángeles Sangrientos contra la destreza y la soberbia de los commorritas. Las bajas son numerosas para ambos bandos. Los Eldars Oscuros tienen ventaja en cuanto a velocidad y sigilo; los Ángeles Sangrientos, en resistencia y decisión. Al fin, tras la destrucción del Palacio de los Tormentos del Archon Sybralath, los Eldars Oscuros quedan privados de su combatividad y regresan disgustados a la telaraña. La victoria es para los Ángeles Sangrientos y los supervivientes a quienes han liberado en Shadowblight.
  • La Purga del Pecado de la Condenación (589.M41): El pecio espacial nombrado en código Pecado de la Condenación emerge del Empíreo cerca de Baal, mundo natal de los Ángeles Sangrientos. La Fuerza de Ataque Raphael se moviliza para interceptarlo, desplegando escuadras de Exterminadores de la 1ª Compañía en torpedos de abordaje. Una enconada batalla se extiende a lo largo de kilómetros de corredores enmarañados, cámaras y conductos, con Ángeles Sangrientos luchando furiosamente contra la infestación de Genestealers. Finalmente, pese al alto número de bajas y muchos sacrificios, el Pecado de la Condenación queda purgado y sus secretos son revelados en nombre del Imperio.
  • No toleres la existencia del xenos (746.M41): Tres Compañías de Ángeles Sangrientos auxilian a los Ultramarines contra la Flota Enjambre Behemoth. Durante tres cruentos años, los baalitas ayudan a los guerreros de Ultramar, regresando a Baal versados en tácticas para luchar contra la amenaza de los Tiránidos.
  • Un Nuevo Comienzo (815.M41): Gabriel Seth se convierte en Señor del Capítulo de los Desgarradores de Carne. Su primera acción es restaurar las relaciones entre su Capítulo y los Ángeles Sangrientos, ya que su pacto de fraternidad se había roto por las acciones sanguinarias de los Desgarradores de Carne a lo largo de los siglos.
  • Guerra de la Aguja de Axonar (830.M41): Conflicto que enfrentó a la 3ª y 4ª Compañía de los Ángeles Sangrientos contra un mundo renegado imperial.
  • Sangre sobre el Hielo (841.M41): En el mundo helado conocido como Ojo del Omnissiah, la Estación Exploradora Lambda-Binaris es atacada por asaltantes no identificados. La Fuerza de Ataque Castigon responde a la llamada de socorro de la estación y llega al planeta al mismo tiempo que lo hace un transporte enviado por la Casa Krast. El Capitán Castigon y el Barón Bartolf de la Casa Krast hacen causa común y ambos guerreros forjan rápidamente un vínculo de respeto mutuo. Tras combinar sus fuerzas, Castigon y Bartolf ejecutan un nutrido salto de combate en los extremos norte y sur de la vasta Estación Exploradora. Los destacamentos de la Casa Krast caen sobre el planeta entre grupos de Cápsulas de Desembarco mientras las Stormraven se alejan delante de ellos. Ambas fuerzas barren el complejo desde extremos opuestos y peinan las calles nevadas y los edificios en ruinas buscando señales de vida. No obstante, minutos después del inicio de la operación, ambas fuerzas caen en una dura emboscada de los traidores Amos de la Noche. La batalla se libra por todo el complejo helado, los Caballeros sortean el fuego de los traidores con sus propias armas rugiendo mientras los Ángeles Sangrientos avanzan siguiendo sus pasos. La trampa de los Amos de la Noche empieza a fallar y los Marines Espaciales del Caos se percatan de que han atrapado una presa más peligrosa de lo que esperaban. Renunciando a su ataque, los Amos de la Noche tratan de replegarse aún peleando, detonando cargas explosivas diseminadas por todo el complejo para cubrir su huida. Pero el Capitán Castigon lidera a sus Escuadras de Asalto y a la Compañía de la Muerte en un ataque frenético contra las fuerzas del Caos. Su carga enloquecida retiene al enemigo el tiempo suficiente para que avancen los refuerzos. La fuerza del Caos queda atrapada entre los Ángeles Sangrientos y sus gigantescos aliados y es exterminada hasta el último hombre.
  • Poder Blindado (872.M41): Varios regimientos blindados del Astra Militarum sucumben a las tentaciones del Caos durante la campaña en Kasablan. Los tanques renegados se vuelven contra sus aliados y capturan la ciudad capital del planeta en nombre de los Poderes Ruinosos antes de comenzar una campaña de exterminio por todas las llanuras de Kasablan. La retribución es rápida, puesto que una punta de lanza de tanques de los Ángeles Sangrientos arremete contra los traidores. Los Predators Baal y los Razorbacks, con sus motores Lucifer rugiendo, superan en maniobrabilidad a los blindados traidores. Los renegados ven cómo el demoledor fuego cruzado despedaza sus tanques y alfombra la llanura azul de chatarra humeante. Las fuerzas caídas del Astra Militarum pretenden romper la línea y avanzar hacia el espaciopuerto en los picos montañosos de Kasablan pero su plan se frustra cuando los cargueros Thunderhawk despliegan una oleada de Land Raiders rojos directamente en su camino. Los traidores, atrapados entre dos rabiosas brigadas de tanques de los Ángeles Sangrientos, pelean con frenesí pero su posición es insostenible. Pese a un índice de bajas notorio, los Ángeles Sangrientos trituran al enemigo bajo las orugas de sus tanques.
  • La Guerra Aérea en Mel'yanneth (877.M41): El Capitán Metraen recibe órdenes de destruir a los incursores Eldars que operan desde una fortaleza oculta en la atmósfera venenosa de Mel'yanneth, un gigante gaseoso. Este inicia un asalto aéreo sin precedentes, sirviéndose de toda la flota de Stormravens y Thunderhawks del Capítulo. Las Stormravens esquivan el infierno de fuego antiaéreo para descargar tropas de asalto y Exterminadores directamente sobre las plataformas de atraque de la fortaleza flotante. Esta fuerza de infantería de choque despeja rápidamente zonas de aterrizaje para los Land Raiders y Predators que transportan los cargueros Thunderhawk. A medida que los combates se propagan por los hangares y los túneles de servicio de la fortaleza, la potencia de fuego apabullante y el coraje de los Ángeles Sangrientos empieza a decantar la batalla. Tras darse cuenta de que no tienen ninguna esperanza, los piratas abandonan la fortaleza, no sin antes sabotear sus inhibidores de gravedad. Los Ángeles Sangrientos se ven forzados retirarse a la desesperada mientras el núcleo de Mel'yanneth se traga la fortaleza. Sólo la increíble pericia de los pilotos Ángeles Sangrientos, que se adentran temerariamente en el pozo de gravedad para rescatar a sus hermanos de batalla, evita que la victoria se convierta en una derrota aplastante.
  • El Mundomáquina (926.M41): La 2ª y 4ª Compañías de los Ángeles Sangrientos acuden al sector Vidar para ayudar contra la amenaza necrona del Mundomáquina. Tras el sacrificio del Capítulo de los Caballeros Astrales y la destrucción del Mundomáquina, el Capitán Donatos Aphael de la 2ª Compañía propone que se erija un templo permanente a los Caballeros Astrales sobre el planeta Safehold. Desde aquel día, los Ángeles Sangrientos de la 2ª Compañía están asignados de modo permanente a la guardia del memorial.
  • Muerte en Antax (927.M41): La Fuerza de Ataque Aphael hace frente al ¡Waaagh! Pizatripaz en el mundo forja de Antax. La batalla parece ser desfavorable a los Ángeles Sangrientos hasta que desatan la furia de la Compañía de la Muerte encabezada por Morleo Moriar, el anciano Dreadnought de la Compañía de la Muerte. El Capitán Aphael y sus hermanos supervivientes aplastan al desorientado ¡Waaagh! Pizatripaz y acaban, a sangre y fuego, con la amenaza de Antax.
  • Segunda Guerra de Armageddon (941.M41): El ¡Waaagh! Ghazghkull desciende sobre el mundo colmena de Armageddon. Los Ángeles Sangrientos son uno de los tres Capítulos que responden. La reputación del Comandante Dante es tal que Tu'shan de los Salamandras y Marneus Calgar de los Ultramarines le ceden el mando supremo. La lucha es feroz tanto dentro como alrededor de las ciudades colmena, la determinación de los defensores iguala la insaciable sed de batalla de los Orkos. Los Ángeles Sangrientos se enzarzan en los combates cuerpo a cuerpo más encarnizados, debido principalmente a que los motores sobrealimentados Lucifer de sus Rhinos les permiten seguir el ritmo de los convoyes de Lokoz de la Velozidad. La maniobrabilidad táctica de los Ángeles Sangrientos es crucial en las últimas etapas de la campaña. La 3ª Compañía, bajo el mando del recién ascendido Capitán Erasmus Tycho, forma el grueso de una columna blindada que desbarata las principales líneas orkas de suministros, lo que priva a los Mekánikoz de los kachivachez necesarios para mantener operativos sus Pizoteadores, Gorkanauts y Morkanauts. Una vez neutralizadas sus armas más pesadas, el ¡Waaagh! es desbandado frente a los altos muros de la Colmena Tartarus, donde Dante y Tu'shan protagonizan su famosa pelea contra la escolta de Ghazghkull.
  • La Cruzada del Colmillo Negro (994.M41): Dante considera que los Orkos del sistema Colmillo Negro llevan demasiado tiempo desafiando al Imperio. Moviliza a todo su Capítulo. Libran una campaña que dura un año y no sólo expulsan a los Orkos de los doce planetas de Colmillo Negro, sino también de dos sistemas adyacentes.
  • Decapitar a la Serpiente (995.M41): La 3ª Compañía de Tycho es una de las fuerzas de asalto de Marines Espaciales que responde a la amenaza de la Flota Enjambre Jormungandr. Si bien el liderazgo de Tycho lleva a sus hermanos hasta varias victorias cruciales, sus tácticas son tan temerarias que los Sacerdotes Sanguinarios empiezan a temer por la cordura del Capitán.
  • Campaña de Gehenna (M41): Combate entre la 3ª Compañía de los Ángeles Sangrientos dirigidos por Cervan Dante, el Señor del Capítulo contra las fuerzas necronas del Rey Silente Szarekh. Sin embargo, fueron atacados por los tiránidos, por lo que necrones y astartes se aliaron para hacer frente a esta nueva amenaza.
  • El Escudo de Baal (998.M41): En Baal se reciben noticias sobre el colapso del Escudo Cryptano, que debía mantener a raya a la Hive Fleet Leviathan. Dante ya ha puesto en marcha un plan para defender el mundo natal de los Ángeles Sangrientos y las fuerzas de asalto ejecutan acciones de atacar y huir sobre las flotas escindidas menores por toda la Cicatriz Roja. Entretanto, las defensas de Baal y sus lunas reciben más refuerzos que nunca: se alzan fortalezas inexpugnables sobre las arenas y los Capítulos Sucesores de los Ángeles Sangrientos se reúnen, procedentes de toda la galaxia. Aún así, podría no ser suficiente, dado que los Tiránidos parecen ser inagotables y la Flota Enjambre Leviathan aprende los puntos débiles de sus presas a un ritmo exponencial. Sabedor de que la consunción del sistema Cryptus abriría la puerta para una invasión Tiránida imparable sobre Baal, Dante toma cartas en el asunto. El en persona, a la cabeza de una gran fuerza de asalto compuesta por la 1ª y 2ª Compañías de los Ángeles Sangrientos, el hermano Córbulo, el Capitán Karlaen, el Bibliotecario Jefe Mephiston y el grueso de los Desgarradores de Carne de Gabriel Seth, ataca el Sistema Cryptus. Reforzará las defensas existentes si es posible, de lo contrario presentará batalla directa al tentáculo Cryptoide en una pugna desesperada por la salvación de Baal.

ReclutamientoEditar

Mundo natalEditar

Artículo principal: Baal

En la antigüedad, tanto Baal como sus lunas tenían atmósferas similares a la de la Tierra. Varios equipos de exploración, equipados con los mejores trajes antirradiación, han estudiado Baal y sus lunas con detenimiento. Bajo su corteza existe una gran cantidad de información, puesto que los estratos muestran patrones muy diferentes a los que se creía que iban a ser encontrados. Aunque Baal siempre fue un desierto, sus lunas habían sido lugares paradisíacos, donde la gente se concentraba en evolucionar en vez de en sobrevivir. En la superficie de Baal existen las ruinas de edificios que tuvieron que ser construidos por gente muy avanzada para haber soportado así el paso del tiempo. Es obvio que los primeros pobladores de Baal fueron muy evolucionados. El Imperio pudo hacerse una idea de cómo había sido Baal gracias a su arquitectura.

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Es causa de gran consternación entre los historiadores imperiales no saber todavía lo que sucedió para que todo esto cambiase. Lo único que se sabe es que el cambio aconteció al final de la Era Oscura de la Tecnología. Las lunas de Baal sufrieron terriblemente. Se han encontrado evidencias de armas tanto víricas como atómicas. Los estratos de estos planetas muestran extensiones de hierba y de desierto contaminadas por la radiación. Lo que habían sido mares se convirtieron en lagunas saturadas de polución y cubiertas por un polvo blanquecino. Millones de personas murieron. Pero la Humanidad prevaleció de alguna manera. Los supervivientes se alimentaron como pudieron de los restos que quedaron de aquella gran civilización. Sin sus trajes antirradiación, hoy característicos, habrían perecido todos. Se baraja la idea, por parte de algunos eruditos imperiales, de que en aquel tiempo de oscuridad algunos supervivientes no solo se convirtieron en carroñeros, sino en algo mucho peor: caníbales.

Uno de los efectos secundarios de la radiación era, por otro lado, inevitable. Con el tiempo, las toxinas químicas y radioactivas acumuladas en los cuerpos de los supervivientes empezaron a causarles mutaciones que los convirtieron en meras parodias de los hombres que sus antepasados habían sido. La desintegración de la sociedad puede ser apreciada en las Cuevas de Lasquo, en Baal Primus: grotescas imágenes de mutantes dando caza y descuartizando al resto de la población fueron dibujadas en las paredes de esta caverna.

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Pero, según lo que sabemos gracias al tomo Escritura Baalita, hubo personas que preservaron su carácter humano e intentaron mantenerse cuerdas. Para ello formaron tribus, como la que acogió a Sanguinius, que combatieron a los mutantes, al menos a modo de autodefensa. Pero estas personas fueron las menos, puesto que una nueva y salvaje cultura estaba emergiendo de entre las ruinas de la anterior civilización. La única estructura social que sobrevivió fue la tribu. Tanto en el caso de los purasangre como en el de los mutantes caníbales, los únicos en los que podían confiar eran en ellos mismos y en los de su especie.

Las gentes de Baal se hicieron nómadas: viajaban de un lado a otro, limpiaban cada zona de los pocos recursos que quedaban y guardaban celosamente los despojos que habían logrado reunir. Las tribus estaban constantemente en guerra; las alianzas cambiaban de una semana para otra; la extinción aguardaba a los lentos y a los débiles. Aunque hubo un tiempo en que estas lunas estaban cerca de ser un paraíso, ahora eran un infierno.

Los pocos humanos supervivientes debían luchar cada día por salir adelante. Durante mucho tiempo, tuvo que parecer que los baalitas estaban malditos y condenados y que no pasaría mucho tiempo hasta que las tribus feudales de mutantes tomasen el control absoluto de aquellos planetas convertidos en extensos desiertos. Aunque solo podemos estimar cuándo sucedió, el descenso de Sanguinius trajo la esperanza a un mundo que estaba a punto de morir.

PruebasEditar

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Marine de los Ángeles Sangrientos

La historia imperial relata cómo entonces el Emperador tomó a Sanguinius y a sus mejores guerreros y se los llevó consigo a la Gran Cruzada, donde los convirtió en una Legión de Marines Espaciales en toda regla. A los baalitas se les implantó la pura y preciosa semilla genética de su Primarca. Tras una bendición tal, ningún hombre podría fallar y los Ángeles Sangrientos unieron sus fuerzas a aquellos que ya combatían en la Gran Cruzada.

A los que se quedaron en Baal Secundus se les encomendó la tarea de defender el derecho de nacimiento del ser humano en aquel planeta para asegurar generaciones futuras de soldados que defendieran el credo imperial y el nombre de los dioses que un día habían caminado entre ellos. Esto explica que incluso hoy en día se sigan reclutando los iniciados para los Ángeles Sangrientos en las lunas de Baal.

Para decidir quién es merecedor de engrosar las líneas de los Ángeles Sangrientos, los jóvenes de las tribus purasangre deben tomar parte en violentos y magníficos torneos que se celebran en el duro entorno de su planeta natal. Estas prácticas y rituales se mantienen inalterados desde que se celebraran por primera vez para satisfacer los requerimientos de reclutas de La Sangre. Los torneos acontecen una vez por generación en La Cuna del Ángel, el acantilado donde fue encontrado Sanguinius, y son convocados por "grandes carros voladores" (las Thunderhawks de los Ángeles Sangrientos).

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Los aspirantes deben llegar a la Capilla del Desafío como sea; este es un proceso que descarta a los guerreros más débiles de entre los que pretenden unirse a las filas de los Ángeles Sangrientos. Deben recorrer muchos kilómetros de desierto y escalar diferentes cumbres y acantilados con la única ayuda de sus alas de ángel, un artilugio primitivo hecho con pellejo de animales y que apenas soporta el peso de los participantes. Deben atravesar cañones infestados de escorpiones de fuego y de sedientos, una especie que deseca a sus víctimas con su mero contacto. Este camino está lleno de los esqueletos de aquellos que subestimaron sus peligros. Cuando llegan a la Capilla del Desafío, se inician luchas fratricidas como las luchas de gladiadores que acontecen en Ultramar. Solo los mejores sobreviven.

Cuando quedan unos cincuenta aspirantes, las Thunderhawk de los Ángeles Sangrientos los recogen y se los llevan para que pasen las siguientes pruebas. Aquellos que no superan estas últimas pruebas pasan a ocupar puestos de responsabilidad en la sociedad baalita o a formar la guardia de la Capilla de la Prueba hasta la siguiente generación de aspirantes.

Los elegidos son llevados a la Fortaleza-Monasterio de los Ángeles Sangrientos, donde tienen visiones de tan gloriosa magnitud que los dejan paralizados. Luego marchan junto a sus futuros hermanos y es entonces cuando se hace patente la verdadera diferencia entre unos y otros.

El clima y la atmósfera de Baal tienen efectos degenerativos en aquellos que han vivido muchos años en él. Muchos de los aspirantes portan consigo las marcas de su vida en el planeta; es imposible que una persona normal no acabe sintiendo los efectos de la radiación. Pese a su juventud, suelen tener la columna curvada y el cuerpo lleno de lesiones y su crecimiento suele ser raquítico debido a la malnutrición. Por contra, el impresionante físico de los Marines Espaciales, con rasgos delicados, una piel suave y dientes blancos, es el ideal de belleza de cualquier escultor.

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Los aspirantes son llevados a la Gran Capilla de los Ángeles Sangrientos, donde deben mantener una vigilia de tres días y tres noches. Algunos se quedan dormidos pese a realizar grandes esfuerzos por no hacerlo y deben abandonar la contienda. Tras esto, los Sacerdotes Sanguinarios entran en la capilla, iluminada con velas. Estos nobles individuos cumplen el papel de los Apotecarios del resto de Capítulos, pero su cometido es diferente. A ellos se les ha confiado el cuidado de la sangre de Sanguinius.

Se dice que el cáliz que ofrecen a los aspirantes una vez concluida la vigilia contiene parte de este precioso líquido. Tras beber del Cáliz de Sangre, los aspirantes caen en un profundo letargo y son llevados por los sirvientes de la sangre al Apothecarion, donde se les inocula la simiente genética de Sanguinius. Los sirvientes de la sangre los llevan luego al Salón de los Sarcófagos mientras cantan el Credo Vitae. Esta asombrosa sala parece una catedral, pero es mucho más grande y podría albergar pequeñas construcciones en su interior. Las paredes están decoradas con sarcófagos dorados el doble de grandes que un ser humano. Se encierra a cada uno de los aspirantes dormidos en un sarcófago y se los enchufa a nodos que los conectan a equipos de mantenimiento de vida. Allí permanecen durante un año, en el que son alimentados por vía intravenosa con nutrientes y con la Sangre de Sanguinius.

Muchos aspirantes mueren durante este proceso, puesto que sus cuerpos no son capaces de resistir y asimilar todos los cambios que acontecen tras habérseles inoculado la semilla genética. Aquellos que soportan la prueba de la sangre crecen fuertes y alcanzan parte del poder de su Primarca. Se rumorea que, en ocasiones, un aspirante despierta antes de tiempo y sufre una terrible claustrofobia encerrado en el sarcófago, tras lo que sale de la prisión catatónico, loco o incluso peor.

Si los cuerpos de los aspirantes se adaptan, salen del sarcófago con una extraordinaria masa muscular y habiendo asimilado todos los órganos implantados en su cuerpo en el Apothecarion. Mientras duermen, sueñan con las vivencias del propio Sanguinius, cosa que deben considerar como un regalo. Así la esencia del Primarca permanece en las mentes de sus nuevos hijos y estos sueños y visiones se imprimirán para siempre en su alma. Cuando los aspirantes son sacados de sus sarcófagos, han cambiado tanto que no pueden creer que solo un año antes fueran unas criaturas mediocres que habitaban Baal Secundus. Ahora son altos, fuertes y sobrehumanamente poderosos. Sus cuerpos reestructurados poseen ahora la tremenda belleza de su padre, sus sentidos se han afinado y sus músculos son más fuertes que el acero templado.

Aun así, solo han dado el primer paso para llegar a convertirse en Marines Espaciales de los Ángeles Sangrientos.

Doctrina de combateEditar

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El Sanguinor, Campeón de la Hueste

Las Compañías de los Ángeles Sangrientos combaten como se podría esperar de una Compañía del Adeptus Astartes. La 2ª, 3ª, 4ª y 5ª son Compañías de Batalla; estas cuatro Compañías forman el grueso del ejército y normalmente son las que soportan lo más duro de la batalla. Las compañías de especialistas se mantienen en la reserva y solo son desplegadas cuando es necesario.

No obstante, no se puede confiar en que estas compañías vayan a comportarse tal y como lo harían las de los Ultramarines o los Puños Imperiales, puesto que la fuerza de la maldición que portan en la sangre puede convertir al más taciturno veterano en el guerrero más fanático, deseoso exclusivamente de acabar con el enemigo y acallar su sed de sangre. La Rabia Negra puede poseer a un Ángel Sangriento incluso durante el combate, se trate de un devastador o del conductor de un Vindicator. Por tanto, nunca se sabe si un contingente de Ángeles Sangrientos acatará las órdenes y mantendrá la posición. Existen tantas posibilidades de esto como de que se lancen corriendo contra el enemigo mientras gritan desaforados. Esto ha supuesto el exterminio total de muchos de los enemigos de los Ángeles Sangrientos. Posiblemente, una de las cargas más famosas tuvo lugar durante la Batalla de la Colmena Tempestora, donde los Ángeles Sangrientos asaltaron en masa y con tanta ferocidad que destrozaron las líneas enemigas, lo que les permitió vencer en una batalla que los estrategas imperiales consideraban perdida de antemano. Se dice que el celo fanático de los Ángeles Sangrientos llevó a la victoria aliada en Armageddon. El hecho de que sean tan impredecibles hace que no sean muy apreciados por otros comandantes imperiales, pero no les importa. Saben que su constante lucha contra las Rabia Negra les hace más fuertes, no más débiles.

OrganizaciónEditar

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Artículo Principal: Organización del Capítulo de los Ángeles Sangrientos.

Aunque la organización de los Ángeles Sangrientos es muy parecida a la del resto de Marines Espaciales, adscribiéndose en muchos preceptos al Codex Astartes, existen notables excepciones. Los Ángeles Sangrientos tienen en su organización muchas escuadras especialistas que no tiene ningún otro capítulo aparte de sus Capítulos Sucesores: los Ángeles Sanguinarios, los Ángeles Escarlata, los Bebedores de Sangre y los Desgarradores de Carne. Es importante mencionar que los Bebedores de Sangre sí que se adhieren completamente al Codex Astartes y que sus marcas son parecidas a las de los Ultramarines.

Quizá la excepción más notable que muestran los Ángeles Sangrientos es su preponderancia de tropas de combate cuerpo a cuerpo. La probabilidad de convertirse en un Marine de Asalto en los Ángeles Sangrientos es mayor, puesto que es en combate cuerpo a cuerpo donde estos Marines Espaciales pueden exorcizar el fantasma de su memoria ancestral. Incluso las Escuadras de Devastadores, aquellas a las que se les confía la tarea de llevar a cabo el fuego de apoyo, suelen correr hacia el enemigo para trabarse en combate cuerpo a cuerpo con el enemigo (como sucedió durante la Masacre de Trachesai, 230.M34).

Los miembros de la 1ª Compañía combaten como tropas de asalto cuando no lo hacen vestidos con su armadura de Exterminador. Toda la 8ª Compañía está dedicada al combate cuerpo a cuerpo y sus miembros se encuentran entre las mejores tropas de asalto del Imperio. Los Marines Espaciales que no están equipados con propulsor de salto suelen utilizar Land Speeders, Rhinos y Land Raiders. La 10ª Compañía está compuesta exclusivamente por Exploradores y sus miembros son extremadamente agresivos: se infiltran en las posiciones enemigas y no dan cuartel al adversario. El resto de compañías siguen la estructura del Codex Astartes, aunque la mayoría de los Rhinos y Predators tienen motores tipo Lucifer (copiados de la PCE del Predator Baal, exclusiva de los Ángeles Sangrientos) para poder llegar antes hasta el enemigo. Las escuadras especialistas se distinguen por el color de sus cascos: rojo para las Escuadras Tácticas, azul para los Devastadores, amarillo para las Escuadras de Asalto y dorado para los Veteranos.

El cuartel general también incluye unos rangos que no existen en ningún otro Capítulo y que reflejan su naturaleza única. Entre estos se encuentran la Guardia Sanguinaria y los Sacerdotes Sanguinarios, custodios de la sangre de Sanguinius que efectúan potentes transfusiones de sangre a sus hermanos de batalla con el Exsanguinador, incluso en medio de un combate.

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Bibliotecario de los Ángeles Sangrientos

Otra excepción a la organización Codex estándar es la inclusión de escuadras de la Guardia de Honor, la gran élite de las tropas de asalto de los Ángeles Sangrientos y los guardaespaldas de sus mejores héroes. Estos guerreros reemplazan al habitual cuartel general y pueden incluir un Sacerdote Sanguinario o un Portaestandarte. Se dice que no existe otra unidad tan formidable como esta en todo el Adeptus Astartes. Los cascos de los miembros de la Guardia de Honor son dorados, un símbolo de esperanza para sus aliados y de desesperanza para sus enemigos.

Los Ángeles Sangrientos también son conocidos por su Dreadnought modelo Furioso, un modelo creado por el Señor de la Forja del Capítulo hace muchos milenios para que los héroes de estos Marines Espaciales pudieran satisfacer su ansia de sangre incluso cuando sus cuerpos ya están rotos más allá de toda salvación. Los dos puños de combate del Furioso son un terrible obstáculo para cualquier oponente, ya que pueden desgarrar con facilidad el adamantio de un Land Raider.

Finalmente, aunque es quizá lo más notable, la organización de los Ángeles Sangrientos a menudo se ve perturbada por aquellos que sufren la Rabia Negra. Estos desafortunados forman la Compañía de la Muerte. Curiosamente, no existe un método para determinar cuántos guerreros se verán afectados por la maldición antes de la batalla.

CreenciasEditar

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Sanguinius era un visionario. Durante su juventud quiso conseguir unas condiciones de vida nuevas y mejores para su gente. Cuando se unió a la Gran Cruzada, siguió pensando esto mismo, pero a un nivel mayor. Quería una vida mejor para toda la Humanidad y el fin de las luchas provocadas por el colapso de la civilización durante la Era Oscura de la Tecnología.

Los eruditos han determinado que esta visión de Sanguinius contribuyó en gran medida a dar forma a su Capítulo. Existe un poso místico en todas y cada una de las enseñanzas y doctrinas de los Ángeles Sangrientos y una fuerte creencia de que las cosas pueden cambiar para mejor. Después de todo, el proceso que de un carroñero hace un espléndido hombre respalda esta forma de pensar.

Esta creencia puede apreciarse en todo lo que hacen los Ángeles Sangrientos: luchan por alcanzar la perfección. Sus obras de arte buscan la belleza y la simetría. Practican la disciplina marcial incesantemente. Sus doctrinas están impregnadas con la idea de la mortalidad y la grandeza perdida del Hombre.

Los Ángeles Sangrientos se encuentran entre los Marines Espaciales más longevos. Una de las peculiaridades de su semilla genética es que alarga enormemente la vida del individuo; por ello, no es extraño que un Ángel Sangriento alcance el milenio de edad. De hecho, el actual Señor del Capítulo, el Comandante Dante, tiene más de 1.100 años. Esta esperanza de vida permite al Ángel Sangriento perfeccionarse tanto en el arte como en la guerra. Gozan de siglos para dedicarse a estudiar y mejorar las disciplinas del Capítulo y esta es una de las razones de que los estandartes de los Ángeles Sangrientos se encuentren entre los más elaborados.

La característica más extraña de todas las que posee el Capítulo fue presenciada por el Inquisidor Garillion en su viaje a la Fortaleza-Monasterio de Baal en el 1929734.M40. Los Ángeles Sangrientos tienen el hábito de dormir siempre que pueden en los sarcófagos en los que fueron creados. Piensan que así están más cerca de Sanguinius. Mientras duermen en el sarcófago, su sangre sufre unos procesos de purificación. Con esto, el Capítulo tiene la esperanza de retrasar la degeneración genética hasta que pueda encontrarse una cura definitiva para la Rabia Negra.

De todas formas, al estudiar la marcialidad de los Ángeles Sangrientos queda claro que no existe otro Capítulo que defienda más fervorosamente y con más celo la voluntad del Emperador. De hecho, los Ángeles Sangrientos son los responsables del éxito de algunas de las más importantes campañas del Imperio y el número de alienígenas y herejes que han ajusticiado en nombre del Emperador es tan grande que resulta imposible de determinar.

Semilla genéticaEditar

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Ángel Sangriento

Este Capítulo, que ocupó un puesto de honor entre los demás en su día, rechaza ahora la compañía de otros miembros del Adeptus Astartes.

La Sed RojaEditar

Algunos oficiales del Imperio han informado, preocupados, de que el Capítulo está afectado por una terrible sed, una necesidad de sangre, que los eruditos paranoicos denuncian como el primer síntoma de su acercamiento al Caos. Se sabe que los propios Ángeles Sangrientos pasan mucho tiempo buscando una cura para su condición, lo que no implica que sean un Capítulo que esté tratando en vano de evitar la insidiosa influencia del Caos.

El destino de los desafortunados que sufren el legado de su Primarca solo se conoce en el propio Capítulo. Existen historias que hablan de una cámara en el interior de la Fortaleza-Monasterio de Baal Prime y de alaridos que salen de ella y que piden la sangre de los vivos. No obstante, no encontrarás a ningún hermano que quiera hablar siquiera de la existencia de este lugar.


Existen muy pocos informes de casos de inestabilidad genética durante los primeros años del Imperio o a lo largo de los milenios en los que los Ángeles Sangrientos fueron cobrando forma. Sin embargo, hoy en día, debido a la sed de batalla que sienten, una sed de sangre, hace que los Ángeles Sangrientos se consideren inestables.

Su temible reputación los aleja de muchas alianzas con diferentes fuerzas imperiales. Es así como su maldición se ha extendido como un cáncer no solo en el cuerpo y la psique de losÁngeles Sangrientos, sino también en su honor.

HeráldicaEditar

[En construcción, disculpen las molestias.]

Miembros NotablesEditar

Gran Cruzada y Herejía de HorusEditar

Post-HerejíaEditar

Naves conocidasEditar

  • Cónclave de Baal (Acorazado) - Dirigido por el Capitán Galan de la 16ª Compañía durante la Herejía.
  • Espectro Carmesí (Barcaza de Batalla) - Nave activa durante la Herejía.
  • Misericord (Barcaza de Batalla) - Nave activa durante la Gran Cruzada.
  • Encarnadine (Crucero) - Nave activa durante la Herejía.
  • Hermia (Crucero/Nave de Comunicaciones) - Capaz de entrar en modo sigiloso, sufrió graves daños en la Batalla de Signus pero siguió operativo.
  • Helios (Crucero) - Dirigido por el Capitán Reznor de la 164ª Compañía, el capitán Godolfan y el teniente Dequen. Destruido en Signus Prime.
  • Numitor (Crucero) - Destruido en Signus Prime.
  • Tercer Eclipse (Crucero) - Activo en la actualidad.
  • Caballero Pálido (Nave de Escolta) - Destruido en Signus Prime.
  • Requiem Axona - Nave activa durante la Herejía.
  • Libertad Escarlata - Nave activa durante la Herejía.
  • Hijo de la Sangre - Nave activa durante la Herejía.
  • Nueve Cruzados - Nave activa durante la Herejía.

ReliquiasEditar

  • Alas del Ángel - Este propulsor de salto ornamentado, de gran antigüedad y fama, se fabricó para Leonartas, Capitán de la 8ª Compañía en las postrimerías del M32. Las Alas del Ángel se crearon específicamente para complementar el carácter temerario de Leonartas y su espíritu máquina debía proteger al portador y a sus hermanos de camino a la batalla. Para ello, se dotó al aparato de augures antibalísticos clase oráculo y de guardas anticolisión. Milenios después, siguen operativas y permiten al portador y sus camaradas avanzar a toda velocidad por el terreno más abrupto evitando el fuego enemigo.
  • Corona Angelical - Fabricada por el notorio artesano Agostinias, el valor de la Corona Angelical es prácticamente incalculable. Sin embargo, la auténtica valía reside en el campo de batalla donde brilla con una terrible luz que se propaga por el alma del enemigo. Con los sentidos abrasados por la radiante furia de la Corona, hasta los guerreros más aguerridos se acobardan.
  • Veritas Vitae - Los Pergaminos de Sanguinius, en los cuales se registraron ciertas visiones proféticas del Primarca, son demasiado preciados para ponerlos en peligro sobre el campo de batalla. No obstante, si los presagios de alguno de ellos son lo bastante concretos como para asociarlos a una batalla en particular, se recurre al antiguo artefacto llamado Veritas Vitae. Las palabras de Sanguinius se leen en voz alta y esta las almacena en la memoria de su espíritu máquina. El voco-relicario flota tras un oficial de los Ángeles Sangrientos, entonando mecánicamente los fragmentos de la profecía que se le han confiado. Sus palabras contienen nociones estratégicas que podrían servirle a un comandante perspicaz para cambiar el curso de una batalla, o de toda una guerra, a su favor.
  • Báculo de Gallian - La mente del Bibliotecario Donatus Gallian era un arma bien afilada, la fusión perfecta de la luz áurea y la voraz oscuridad que batallan en el corazón de todo Ángel Sangriento. Eran bien consciente de la devastación que podría causar su alguna vez sucumbía a la Imperfección, así que creó un báculo de fuerza que pudiera drenar la furia de su Sed de Sangre y canalizarla para potenciar los poderes que manifestaba. No hay registro de cómo lo hizo y, para su frustración, los artesanos no han logrado repetir su hazaña. Desde su muerte, otros han tratado de blandir el Báculo de Gallian, aunque debe hacerse con suma precaución, pues el hambre de ira que posee el báculo aumenta a cada siglo que pasa.
  • Furia de Baal - Esta magistral pistola de plasma fue creada por los artesanos del Capítulo hace muchos milenios. Su espíritu es tan iracundo como la estrella en tomo a la cual órbita Baal y se dice que su fuego es igual de intenso. Al igual que los Ángeles Sangrientos deben dirigir su ira para que ésta no les controle, ocurre lo mismo con sus armas más potentes. Por ello, cámaras de contención de plasma y disipadores secundarios garantizan que la Furia de Baal nunca se volverá contra el tirador. Por supuesto, el enemigo no goza de esa protección.
  • Filo del Valor - La antigua espada de energía conocida como Filo del Valor es de una belleza sobrecogedora. Su hoja brilla con una luz dorada y su empuñadura está enjoyada y finamente labrada. Existen archivos antiguos que sugieren que la espada fue un regalo del mismísimo Emperador a Sanguinius para conmemorar alguna victoria perdida en la niebla del pasado. Sea cierto o no, el Filo del Valor es mucho más que una pieza ornamental. Puede sentir la valía de su portador y destella con un fuego dorado cuando la blande alguien de corazón puro. En manos de un individuo así, Filo del Valor cobra una vida cegadora ante el enemigo. Tras ella queda una estela abrasadora y su borde silba con claridad al hendir el aire. No hay hoja, armadura ni escudo que pueda desviar sus golpes.

Leer másEditar

Lista de Ejércitos de Marines Espaciales.

Lista de Capítulos Leales.

FuentesEditar

  • Codex: Ángeles Sangrientos (Ediciones 5ª y 7ª).
  • Warhammer Monthly 1 "Bloodquest" [Ver Bloodquest].

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